bueno hola de nuevo aqui esta el capitulo cuarto y en respuesta tomo mucho chocolate ¿cuenta? ultimamente no paro me pondre como una foca (feliz eso si XD)y little si tambien me he planteado el problema pero mientras que salga en forma de historia bienvenido sea jaja muy bien love girl gusto en verte nuevamente n.n has sido la primera en responder a lo del nombre se siente begobeni (por cierto bego cochina siempre pensando en el sexo? semejante mente sucia jaja) y love vas encaminada otro enigma os dejo con el nuevo nombre suerte n.n que la fuerza os acompañe.
pd: espero vuestras impresiones y me alegra ver que la historia esta gustando y me alegra que alguna le de miedo y os dejo la canción con la que me inspire watch?v=wVyggTKDcOE que es sin lugar a dudas James Blunt - Goodbye My Lover
Capítulo 4
La mujer de gris salió de aquel lugar buscando aire algo que había perdido por alguna razón la confesión de aquella mujer le había dado nauseas como si hubiera ido en contra de todos sus principios y en cierta manera así era, incluso cuando sabemos qué hacemos cosas no del todo correctas sabemos dónde esa línea imaginaria que al cruzarla nos perderíamos a nosotros mismos y una parte de ella ya la había pasado, a veces se preguntaba dónde estaba aquella mujer amante de la vida.
Ahora solo esperaba llegar a aquello que los griegos llamaron Tártaro el cual le resultaba un lugar atractivo "quién lo diría" se decía a sí misma como si supiera una parte de ella que sus pecados serian juzgados de la misma manera que ella juzga los de los demás y eso la hacía sentir mejor consigo misma como si esperar la balanza de la justicia le quitara un peso de los hombros.
Se subió a su audi y con él se dirigió a un recinto por la zona en donde entro abriendo unas rejas con unas llaves para lo cual se tuvo que bajar "pondré una puerta eléctrica, para algo existe la tecnología caramba" se decía mientras abría aquella puerta.
Entro a aquel lugar en donde había un almacén enorme abrió la puerta con un mando "menos mal que aquí si la puse" se decía al ver la puerta subiendo como la de un garaje y de hecho lo era, allí habían alrededor de cinco coches de diferentes marcas y por supuestos matriculas.
Además de eso había una habitación preparada para ella con un pequeño baño al que paso después de dejar el coche se tomó un tiempo y finalmente se miró y se quitó la peluca con desprecio y observo su rostro y hablo.
-Eris black ¿lo lograremos?- se preguntaba así misma mientras se quitaba las lentillas de color azul- ojala al verme al espejo no sintiera lastima de mi misma-suspiro al decirlo y puso su mano en el espejo acariciando una apariencia que empezaba a recordar nuevamente vio sus ojos marrones color chocolate y suspiros resignados salieron de sus labios- Daniel el chocolate fundido no era al final sinónimo bondad y mucho menos de misericordia-sonrió y las lágrimas rodaron como si de pronto una gota callera desde lo alto y acabara en sus ojos como si no le pertenecieran.-La venganza Daniel es un plato que se sirve frio y a veces su contenido también lo está espero que la partida dure lo justo y necesario para dejarme completamente vacía, sin dolor, sin tristeza e incluso sin amor.
Saco del bolsillo de su chaqueta la cajita que había sacado de su coche y se puso nuevamente las lentillas volvía a ser Eros o bueno una parte porque realmente el nombre de esta mujer al menos de su físico no era otro que Keres Moiras la mujer de pelo castaño claro y ojos verdes volvía a surgir entre las sombras como una máscara que la protegería de todo mal al fin y al cabo tenía algo a su favor "tengo el destino y la muerte de mi lado" se repitió como una frase que le daba energías para luchar contra los mismísimos dioses si es que existía alguno.
Y entonces puso sus manos sobre lavabo y observo su rostro cambiado y miro aquella cicatriz de nuevo que le recordaba el día en que lo perdió todo en que las agujas de un reloj marcaron el final de una vida en la que fue feliz.
Regreso a su audi para dejar dentro la peluca y por supuesto las lentillas de color azul, cerro el automóvil y se montó en otro un mercedes de color negro con asientos de cuero y piso el acelerador con fuerza como si quisiera volar por el asfalto o desaparecer en él y mientras la brisa acariciaba su rostro, la música de aquel disco que había grabado hacia años inundaba todo el ambiente y Goodbye My Lover recorrió no solo el lugar sino su propio ser haciéndole recordar secuelas de algo que un día le perteneció.
Hace diez años
-no quiero estudiar eso madre ¡quiero ser actriz!- dijo llevándose una bofetada de una mujer de cabello castaño y ojos café que la miraban con ira.
-¡eres una Mills no me case con un hombre como tu padre para que hicieras lo que te venga en gana!-decía su madre la cual se llamaba Cora.
-¡tú no mandas en mí!-dijo la chica que recibió otra bofetada de su madre- podrás pegarme todo lo que quieras pero ¡jamás seré lo que tú quieras que sea!-decía la joven.
-quieres que permita tu amorío con ese joven ignorante que quiere ser profesor ¿no?, pues iras a la maldita universidad y serás la sucesora de tu padre y llevaras los laboratorios y todo lo que tenga que ver con los medicamentos de la maldita empresa farmacéutica si no quieres que ese novio tuyo acabe en un albergue porque te recuerdo que depende del trabajo de sus padres que curiosamente trabajan en nuestra empresa querida.- dijo su madre con asco, había permitido que ese jovencito se acercara a su hija porque sabía que su marido Henry le consentía todo a su hija e iba aprovechar a la poca cosa de su novio para llevarla por el buen camino.
La joven no tuvo más remedio que aceptar la propuesta al menos podría seguir con su novio Daniel.
-eso quiere decir que aceptaras a Daniel ¿y dejaras de intentar sacarlo de mi vida?-preguntaba la joven de ojos chocolate y pelo castaño oscuro.
-si-dijo Cora su madre haciendo un gesto de profunda aversión.
-de acuerdo- acepto la joven- es un trato-decía la chica con una media sonrisa entre triste y contenta.
-lo es pero recuerda que es irrompible e inamovible.-decía Cora con una sonrisa de superioridad.
La chica hizo un gesto con la mano quitándole importancia a las palabras de su madre. Lo cierto es que un trato puede llevarte por el camino que han trazado para ti como una partida de ajedrez en el que eres el peón movido por una mano que no puedes ver y así fue para aquella joven de nombre Regina Mills que iba a ser la heredera de la empresa Farmacéutica más importante del país seguida por supuesto de los Swan sin darse cuenta estaba metida en un campo de batalla.
Henry Mills su padre era un pacifista por excelencia el que siempre jugaba limpio, el tipo de persona con la que no solo querrías tener una familia sino una gran amistad.
Sin embargo la vida tenía un as bajo la manga y para su desdicha él no poseía ninguna carta superior para dar la vuelta a aquella partida.
El rey blanco se había camuflado tras la pureza de su sonrisa y había engañado y manipulado para preservar su trono como lo hace un rey despótico pisando a todo lo que haya a su paso para mantenerse en la cima.
Y es que el poder trae consigo un precio, un precio que no todos estaban dispuestos a dar Henry Mills era incorruptible, uno de los corazones más puros que había visto Regina él era su padre "tan íntegro y caballeroso como si la vida fuera eso dar y recibir lo bueno y dejar lo malo enterrado" su padre era su admiración su ejemplo a seguir, su línea imaginaria de la perfección aquella meta a la que todos queremos llegar.
Regina o más bien Keres llego a una mansión en la mejor zona de la ciudad con las mejores vistas del mar y pudo sentir el sonido de las olas contra su pecho a pesar de que estaban lejos como si ella fuera la roca en la que chocaban, las puertas se abrieron y la dejaron pasar, aparco enfrente de la mansión y bajo del auto con una elegancia típica de una dama y de aquella vivienda salió un hombre de cabello oscuro y barba arreglada y ojos marrones con una brillante sonrisa y la levanto cuando Keres cerro el coche.
-mi amor te he echado de menos ¿tu amiga ya está mejor?-pregunto el hombre
-algo mejor mi amor, ya te extrañaba-dijo Keres con una sonrisa radiante que lo hizo sonreír- Neal ¿llamaste al mecánico? Ya sabes que prefiero mi Ferrari este coche se me hace muy aburrido, osito-decía con voz infantil asiendo que el joven asintiera con devoción.
-si osita mía tu bebe ya está en el garaje esperándote-dijo Neal sonriendo-y no te preocupes por el pago de la reparación ya está saldada-dijo el hombre abriendo los brazos.
Keres se lanzó a ellos y lo abrazo fuertemente
-que bien-dijo con emoción fingida -sabes que yo lo habría pagado pero eres un amor gracias por ahorrarme tener que llamar a esos idiotas que llevan más de una semana con mi precioso Cerbero -decía Keres dándole un beso en la mejilla "aj odio que me pague las cosas para supuestamente hacerse el macho dominante "pensaba en realidad Regina que era su auténtico yo.
-aun no entiendo porque les pones nombres a tus coches-decía Neal con una sonrisa mientras la llevaba al garaje.
Continuara…
