-IRA: Prim-

Envuelta en llamas, continúo mi camino hacia el presidente Snow, voy a matarlo aunque eso me cueste mi propia vida.

Mi hermana murió junto al escuadrón 451, ninguno de ellos sobrevivió, luego de que se cortó la comunicación comenzaron a aparecer los cuerpos… nunca apareció el de Katniss, quién sabe qué clase de trampa fue la que la borró de este mundo. Por eso yo me dirijo al Capitolio, voy para cobrarme mi venganza, voy para matar al presidente Snow.

El día que nos anunciaron la caída del escuadrón yo no lo pensé dos veces. Fui directo hacia Coin, no dejé que nadie se interpusiera en mi camino y llegué hasta ella, le pedí que me enviara al Capitolio cómo medico rebelde. Sonriente ella aceptó, estoy segura de que ella conocía perfectamente mi plan, a pesar de nunca haberlo expuesto fuera de mi cabeza.

Me despedí de mi madre la noche antes de marcharme, deposité un beso en su frente mientras dormía, quizás nunca la vuelva a ver, quizás ahora se quede completamente sola en el mundo. Pero debo conseguir mi venganza, nadie va a impedir que acabe con el desgraciado que destruyó a mi familia y a tantas otras más. Esa es la cura, la venganza curará ese inmenso odio que estoy sintiendo, que destruye mis venas y hace que solo piense en las muchas torturas y muertes que puedo darle a ese viejo decrepito. Yo voy a matarlo y, con ese acto, habrá menos mal en el mundo. Yo conseguiré justicia.

En ese cordón de seguridad formado por niños del Capitolio esta la prueba de la infinita inhumanidad de Snow. Su escudo humano de niños, no mucho más grandes que yo, lo protege del ataque de los rebeldes, debe estar convencido de que no van a matarlos. Buena jugada, así probará a su enemigo ¿Serán capaces de atacar a un montón de niños inocentes? Por su bien espero que no, ese no es el espíritu de Katniss, su sinsajo libertador. Si son capaces de hacerlo, entonces Coin será mi siguiente objetivo… de todas formas tengo planeado matarla si logro sobrevivir a esta misión.

Primero Snow, luego Coin por enviar a la muerte a mi hermana, luego Plutarch Heavensbee por haberla cuidado tan mal en el Distrito 13, luego Haymitch Abernathy por no asegurar su supervivencia. La lista sigue, tendría que destruir al Capitolio y al Distrito 13 para vengar a mi hermana, pero lo haría sin vacilar porque sé que ella lo hubiese hecho por mí. Seré Primrose Everdeen, la castigadora. El mundo sabrá que se hizo justicia, que yo hice justicia luego de tanta muerte injusta, destruiré a personas que no valen nada, las enviaré al mismísimo infierno.

Pero primero debo terminar mi primera misión, primero debo matar a Snow.

Él está escondido cómo una rata dentro de su mansión, los niños temblando de frío son su seguro de vida. Los médicos rebeldes estamos dentro de un edificio cercano a la mansión, esperando a las tropas para auxiliar a los heridos. Acaricio la pistola que robé a un soldado, está bien escondida entre mis ropas y cargada. De llegar a perderla tengo una jeringa llena de aire para inyectar en el corazón de mi enemigo, y si pierdo mi jeringa transformaré mi cuerpo o lo que tenga a mi alcance en arma. Nunca nadie debería subestimar el poder de la ira.

Casi puedo escuchar el llanto de mi madre, seguramente se acaba de enterar que me he marchado. "Perdóname mamá" digo a la nada, lo lamento tanto en serio, no quería dejarte sola pero debe ser así, debo encontrar la cura para el odio enorme que se mezcla con mi dolor convirtiéndome en una bestia asesina a punto de atacar.

Mi hermana que era tan buena, siempre me protegió de todos los peligros y luchó contra mi hambre e infelicidad. Sé que su mano desde el cielo no es la que me guía y que seguramente quiere que retroceda en este preciso instante y regrese con mamá. No lo haré Katniss, si este es mi sacrificio voy a morir por ti, para vengar tu muerte tan cruel, de esa forma se cerrará el circulo. Si muero me encontraré contigo y con papá en el cielo, mamá seguro va a unírsenos pronto… pero primero haré justicia para que podamos descansar en paz.

El cruce veloz del aerodeslizador del Capitolio por el cielo sobrevolando la mansión, lanzando de esos paracaídas grises de los Juegos del Hambre que contienen regalos, medicinas, comida, armas, cualquier cosa pueden tener. Cuando el primer niño toma la cápsula que viene acompañada del paracaídas nos damos cuenta de lo que realmente son: Bombas. Las explosiones, el fuego y el humo se tragan a la horda de niños del Capitolio, el presidente Snow en un ataque de locura ha decidido que ninguna de sus vidas vale nada. ¡Desgraciado! ¡Bombardear a inocentes acaba de romper el límite de la inhumanidad! ¡Ahora solo eres un monstruo venenoso, no queda nada humano en ti! Debo vengarme… ¡Debo matarte! Esta es la atrocidad de la guerra en su máxima expresión.

Todos los médicos corremos desesperados a ayudar a los pobres niños, la mayoría mutilados y muchos muertos. Toda la gente que rodeaba el cordón se acerca para auxiliar a los que probablemente sean sus hijos. Cuando llego a un niño al que le falta un brazo me doy cuenta de que me olvide mi maletín, con todo lo que tengo para trabajar, adentro del edificio. Le hago un torniquete para que no se desangre, con una camisa que encontré tirada en el suelo y me doy vuelta a toda prisa para ir a buscar mis instrumentos. Entonces la veo a ella detrás mío, a Katniss, cubierta por una capa roja… la observo atónita por unos segundos que parecen eternos. "Katniss" Muevo los labios pero no estoy segura de que se haya escuchado alguna palabra. Está viva, mi hermana está viva. No puedo sentir completamente la felicidad porque las llamas de una explosión acaban de envolver mi cuerpo.

Ella grita, grita por mí. "¡Prim!" Su voz desesperada mientras las llamas también la atrapan pero cae al suelo cubierto de nieve, de espaldas, antes de dar dos pasos siquiera. Estará bien, seguirá viviendo… eso es suficiente para que haya algo de paz en mi interior.

Con mis últimas fuerzas debo continuar con mi misión. No voy hacia Katniss, mis pies se dirigen hacia la mansión de Snow. Envuelta por las llamas yo soy el arma que acabará con él, le daré un abrazo letal para que se consuma conmigo en este sofocante y destructor infierno. Quizás no llegue a tiempo, pero está muerto de todos modos, nadie puede pasar por alto este crimen. Un poco de fe viene con mi curada alma, ahora sé que habrá justicia, que todos pagarán. Simplemente lo sé, sé que así será.

Mi nombre es Primrose Everdeen, estuve en llamas… fui consumida por el fuego de mi venganza y mi odio. Mis llamas aún no se extinguen y estoy segura de que les darán muerte a todos los que merecen morir por sus crímenes… Aunque eso signifique que deba quemarme en el infierno.