Dedicado a mi amiga Chantal, porque "sos un dulse nena".

Ha habido un pequeño problema con los reviews, ya que no me ha llegado ninguno, así que, si no es mucha molestia, me gustaría que volvierais a subirlos…, porque un fic con reviews es un fic feliz…, (y la escritoria tiene más inspiración) jejeje…

LLEGADA AL COLEGIO Y ¿CITA?

Sirius sonreía con gesto de felicidad mientras miraba triunfante el papel color rosa con olor a frutas silvestres que tenía entre sus dedos.

-¿Tienes un bolígrafo, amor?,-dijo seductoramente mientras miraba a Gabrielle con picardía-.

-Aquí tienes,-le ofreció ella con un ligero rubor en sus mejillas-.

El moreno escribió algo y a continuación se lo dio a la chica.

-No recordaba quien eras…,-dijo el chico con sonrisa de complicidad-. La verdad es que has cambiado mucho..., y a mejor, si es que eso era posible…

-Gracias, eres un dulce,-dijo ella con sonrisa de complicidad mientras guardaba la nota en su pequeño bolso de mano-. La verdad es que tu cara me sonaba mucho, y no recordaba por qué. Ahora lo se…

-Desde luego es un crimen que yo olvidara la tuya… Espero que puedas perdonarme…,-coqueteó con habilidad el Black-.

-Tendrás que ganártelo, pero de momento, vas bien,-le informó ella coquetamente-.

La rubia miró el reloj, y puso cara de susto.

-¡Dios mío llevamos dos horas hablando!, Percy se preguntará donde he estado…

-Siempre puedes decirle que charlabas con un ex-compañero de colegio…

-¿Crees que colará?

-Al fin y al cabo, no deja de ser verdad…,-le dijo el moreno mientras observaba como la rubia se iba moviendo las caderas con ritmicidad-.

Una sonrisa de triunfo se formó en su rostro, hasta que recordó las palabras de su ex-compañera: "llevamos dos horas hablando"…

-Mierda…,-dijo en un susurro mientras se dirigía a la barra de la cafetería-.

O-O-O-O-O-O-O-O-O

-¿Cómo se le ocurre haberle dejado ir sin mi presencia?,-decía un hombre regordete con aspecto cansado-. ¿No entiende que podría haberle ocurrido algo? Tiene suerte de que hayamos dado con Dumbledore en el Ministerio… Él nos ha informado de que el chico ya se encuentra sano y salvo, junto al director estará a salvo…

-¿Y cree que es correcto dejarle junto a ese…, señor?,-dijo Narcisa auto impidiéndose decir algún insulto más propicio para el anciano, pues no le agradaba demasiado el viejo director-.

-Por supuesto que si. ¿Por qué no iba a serlo?

-Bueno, ese…, señor, está bastante mayor, ¿qué pasa si le pierde?

-Oh vamos…, estamos hablando de Albus Dumbledore, no de un viejo chocho…

-Eso es precisamente lo que me preocupa,-se le escapó a Narcisa-.

-¡¿Cómo?!,-dijo escandalizado el hombre del Ministerio-.

-Junto a él sufrirá riesgos varios.

-Pensaba que no estaba de acuerdo en tener al muchacho bajo su tutela. ¿Por qué ha cambiado tan repentinamente de opinión, señora Malfoy?,-dijo el hombre mirándola con desconfianza-.

-Es…, la protección maternal, compréndame,-dijo con gesto dulce en su rostro-.

-He de admitir que miente usted mejor de lo que yo creía, señora. Buenas tardes, -dijo el hombre largándose con aires del lugar-.

-Otra vez sola…,-dijo la mujer mientras se desmoronaba y caía en un butacón frente a la chimenea-. ¿Quién me diría que echaría de menos a un Sirius Black?

O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O

-Un prepotente estúpido, eso es lo que era. Me alegro de que ya no esté con nosotros.

-Pues a mi me hubiera gustado conocerle…

-No seas ridícula, Pansy,-añadió una voz desde la puerta-. ¿A Sirius Black Junior? Seguro que era igual que su padre.

-Mi madre siempre dijo que él era muy guapo…, seguro que su hijo también, ¿a qué sí, Draco?

-No seas absurda. ¿Realmente crees que me iba a fijar en eso? Lo que te puedo decir es que no era más guapo que yo,-dijo con sonrisa de prepotencia en su rostro el rubio-.

-Ni que yo…,-añadió Blaisse con idéntico gesto-.

-¿Y cómo lo sabes, si nunca le has visto?

-Porque soy más guapo que Draco.

-Más quisieras tú…,-añadió el rubio con gesto de seriedad-. Aún no ha nacido nadie tan guapo como yo…,-y la sonrisa de prepotencia volvió a su rostro-.

-¿Qué he hecho yo para merecer esto?,-se dijo Pansy mientras se llevaba las manos a la cabeza-.

O-O-O-O-O-O-O-O-O

Sirius entró con lentitud en la Sala de Espera, y con los brazos llenos de comida. Apenas veía por encima del montoncito de bocadillos y dulces que había traído.

-Pensé que tendríais hambre, así que me pasé por la cafetería después de ir al baño…,-dijo el moreno mientras Fred y George le ayudaban a colocar la comida sobre la mesa-.

Al parecer sólo estaban allí los gemelos, Ginny, Harry, Ron y Hermione.

-No sabía que se tardara tanto tiempo en comprar algo de comida,-dijo la castaña con el ceño fruncido-. ¿Mientes tan mal como estudias?, porque entonces lo llevamos crudo.

-Me has echado de menos y no quieres admitirlo, ¿verdad, Princesa?,-dijo el moreno con sonrisa seductora-. No pasa nada. Ya estoy aquí, encanto.

-¿Siempre dices tantas tonterías seguidas, o es que hoy es un día especial?

-¿Y tú siempre las haces o es hoy el día especial?

-¿Qué quieres decir?, yo no he hecho ninguna tontería…,-dijo la chica, enojada-.

-Pues si eso fuera cierto, no te enfadarías. Te enfadas y me das la razón, que boba…,-dijo riendo abiertamente-.

-Eres insufrible…,-dijo ella, dispuesta a largarse del lugar-.

-Y tú insoportable…,-le contestó él mientras la castaña le miraba con furia, con el pomo de la puerta sujetado con su mano derecha-.

-Eres peor que tu primo…,-dijo al tiempo que se giraba y daba un gran portazo-.

Todos los allí presentes se quedaron de hielo.

-Creo que le caigo bien,-dijo el moreno mientras sonreía abiertamente-. ¿Vosotros no?,-dijo al tiempo que le ofrecía una rana de chocolate a Ron, el cual la cogió gustosamente-.

O-O-O-O-O-O-O-O-O-O

Los días pasaron rápidamente, y Tonks se recuperaba cada vez más rápido. Pronto podría salir del hospital, pero no a tiempo para el comienzo del curso, motivo por el cual Sirius se quedó en casa de los Weasley, hasta que aquel momento llegó.

Un día como otro cualquiera, mientras Sirius paseaba por el jardín de los Weasley, la canción "Sex bom" comenzó a sonar. Lo raro no era sólo que sonara, si no que la música provenía de Sirius.

Fred y George estaban cerca de él, y se le quedaron mirando como si se hubiera convertido en un sapo lleno de verrugas.

-¿Llevas la radio encima?,-dijo con sorna Fred-.

Sirius sacó el móvil de su bolsillo izquierdo, miró la pantallita con extrañeza, y descolgó:

-¿Sí?

-¿Sirius?,-sonó una voz femenina al otro lado-.

-Sí…,-contestó el chico, aún extrañado-. ¿Quién es?

-Soy Gabrielle…

Una sonrisa de picardía, lujuria y felicidad se dibujó en el rostro del Black. Mientras, los gemelos le observaban de cerca.

-Gabrielle…,-dijo con felicidad-. ¿Qué se te ofrece?

Fred y George le miraron como si de un extraterrestre se tratara, y comenzaron a hacer extraños gestos, para averiguar si se trataba de la Gabrielle que ellos creían.

-Quería saber si podíamos quedar este fin de semana…

-¿Este fin de semana?,-dijo el moreno, haciéndose de rogar-. No se si puedo, espera que mire mi agenda…

En ese momento se quitó el móvil de la oreja y sonrió a Fred y George, contestando con un "sí" insonoro a la pregunta de George, "¿es la novia del capullo de Percy?", ante la respuesta Fred dijo "a por ella, campeón".

-Le tengo todo para ti, amor,-dijo el Sirius sonriendo abiertamente-.

-Bien, quedamos en…

O-O-O-O-O-O-O-O

Aquel fin de semana Sirius se puso unos vaqueros anchos algo caídos, unas playeras de color azul, una camiseta del mismo color y una sudadera blanca a conjunto. Se echo colonia en abundancia, y se dispuso a aparecerse en el lugar adecuado... cosa que habría logrado si no fuera porque a Hermione le apeteció dar un paseo por el jardín de los Weasley, y vio a Sirius, haciendo cosas raras.

-¿Qué haces aquí?,-le dijo la castaña, intrigada y con desconfianza-.

-Mirar el paisaje,-mintió Sirius tratando de ser amable con ella-. Largo,-lástima que no se le diera bien-.

-¿No te han dicho que así no se trata a una dama?

-Si. Por eso es un alivio que tú no lo seas…

-Inso…

-…portable,-terminó la palabra Sirius por ella e imitando su voz con maestría-. Lo se, pero tú lo eres más. ¿Puedes sacarme de tu cabecita, por favor? Deja ya de seguirme y de acosarme. Se que cuesta, pero tienes que intentarlo, princesa.

-No me…

-…, llames así…,-volvió a terminar la frase el Black por ella y volviendo a la imitación-. Eres tan jodidamente predecible…

-Bueno, pero al menos no soy un insufrible arrogante…

-Jajajaja,-río el muchacho ante su ocurrencia-. Has olvidado decir prepotente insoportable…

-Lo añadiré a la lista,-dijo ella, dándose la vuelta con odio en la mirada-.

De repente se acercó al moreno y, sin previo aviso y sin saber como, el chico apareció esposado (con esposas mágicas, por lo que no podía aparecerse), al banco que estaba junto a la casa.

Intentó aparecerse lejos, pero no pudo hacerlo.

-¿Qué haces?,-dijo el chico, asustado-. ¿Te has vuelto completamente loca? Aunque tu pelo ya tiene ese aspecto, no tienes por qué comportarte igual que él…

-Nadie se ríe de mí y vive para contarlo…,-exageró la castaña mientras se iba al interior de la casa-.

Mientras Sirius sólo pudo ver como pasaba el tiempo, pues intentó llamar a Gabrielle para decirle que no podía ir, y lo único que escuchó fue "su saldo está agotado" proveniente de una operadora…

Tras una hora el móvil le sonó:

-Hola encanto…,-intentó arreglar Sirius-.

-Tú eres gilipollas…,-le espetó la rubia con odio-. ¿Quién te crees que eres para dejarme plantada?

-No…., verás, yo iría encantado, pero es que estoy esposado en el banco de la casa de la gente que me hospeda y…

-¿Te crees que soy idiota?, puede que lo parezca, pero no lo soy. Y que sepas que nadie me hace esperar, ni siquiera un tipo de ojos grises. ¿Entiendes?,-y lo siguiente que escuchó el moreno fue el comunicando del móvil-.

Sirius maldijo internamente, y cuando Hermione creyó que ya podía soltarle, deseo fervientemente arrancarle un ojo, pero se contuvo, ya que, al fin y al cabo, era una mujer, ¿no?

O-O-O-O-O-O-O

El chico congenió rápidamente con los gemelos, y le entristeció saber que ellos no irían a Hogwarts.

-No te preocupes. Siempre puedes ir con Ron, Harry y Hermione,-le animó Ginny una tarde que el chico le contó lo que pensaba sobre los gemelos-.

-Supongo que estás de coña. ¿Realmente crees que voy a ir con esa amargada de la vida? Ni loco. Ya se que ella está loca por mi…,-dijo con arrogancia-, pero a mi no me acaba de caer del todo bien. ¿Siempre es tan jodidamente aburrida?

-¿Qué quieres decir?

-Ya sabes lo que quiero decir, Ginny. Siempre tan rigurosa, tan recta y tan seria. ¿No sabe lo que quiere decir la palabra diversión?

-No seas tan duro con ella. Estoy segura de que llegaréis a ser grandes amigos.

-Dios me libre…,-dijo el chico en un susurro prácticamente inaudible-.

Mientras, a unos cuantos metros de aquella estancia, Harry y Ron hablaban con Hermione sobre el mismo tema.

-Será estupendo este nuevo año…, ahora habrá uno más en la pandilla,-decía Harry, a quien Sirius le caía rematadamente bien-.

-¿Qué quieres decir?,-dijo la castaña entrecerrando los ojos-. Supongo que te refieres a Ginny,-dijo como si fuera lo más obvio del mundo-.

-Por supuesto que Harry se refiere a Sirius, no a Ginny,-dijo Ron como si la idea expuesta por su amiga fuera de locos-.

-¿Sirius?,-dijo la chica elevando la voz más de lo necesario-. Supongo que no hablarás en serio. Me niego a pasar todo el curso con ese prepotente insoportable.

-¿Prepotente insoportable?,-dijo Harry sin creer lo que oía-.

-Si, es un prepotente, un arrogante y un chulo. ¿Cómo es posible que os caiga bien?...

Todo el discursito que siguió a continuación fue algo que ni Harry ni Ron escucharon, pues estaban más pendientes de ver como Fred y George encantaban una porra que pegaba en la cabeza a quien se le enviase (con destinatario Percy Weasley).

-…¿me estáis escuchando?,-dijo de repente la castaña, ofendida-.

-Con la charla que les estás metiendo, dudo mucho que te escuchen, princesa. Por cierto, ¿de quién hablabas?

-De nadie que te interese,-dijo la castaña ruborizada por la vergüenza del hecho de pensar que el moreno podría haber escuchado todo lo que ella pensaba de él-. ¿No sabes que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?

-Punto número uno, para que haya una conversación es necesario que haya, al menos, dos personas…,-dijo mirando a Harry y Ron, entretenidos con Fred y George-, y punto número dos…, con las voces que estabas pegando, era imposible no oírte… No se de quién estarías hablando, pero estoy seguro de que sea quien sea, te gusta.

-¿Qué??,-dijo la castaña, horrorizada-.

-Claro. Te gusta, pero no te hace ni caso, y por eso estás tan ofendida…, que boba,-dijo el moreno mientras se sentaba frente a la castaña-. ¿Sufrimos mal de amores, Princesa?

-Y tú sufres males, pero en tu hemisferio izquierdo, ¿verdad?

-Que ingeniosa,-dijo el moreno con seriedad-. No te preocupes, no le diré a Bill que estás loca por él.

La castaña se le quedó mirando con todo el cuerpo petrificado.

-¿Bill?

-Bueno, no se si estabas hablando de él, pero supongo que sí. No es su culpa que no le gustes…, el chico tiene buen gusto…, no puedes echarle eso en cara, ¿sabes? Aunque tal vez si lo intentas con Ron, tengas más suerte,-le dijo en el oído mientras le guiñaba un ojo con complicidad-.

A continuación se largó del lugar, y a Hermione le entró un tick nervioso en el ojo izquierdo.

-Hermione,-dijo Harry que no se había percatado de la presencia de Sirius, pues estaba demasiado interesado en la labor que los gemelos llevaban a cabo-. ¿Qué te pasa?, parece que tengas un tick nervioso.

La chica no dijo nada más, pero cuando le preguntaron si había visto a Sirius el tick reapareció con una facilidad impactante.

O-O-O-O-O-O-O-O

Realmente rápido llegó el día en que los chicos tenían que partir hacía Hogwarts, y la señora Weasley lloró a moco tendido mientras llenaba de lágrimas y besos a Ginny y Ron.

-Come bien Harry,-le dijo la rolliza señora mientras le apretujaba entre sus brazos-.

Cuando por fin pudieron librarse de los besos y abrazos de la mujer, subieron al tren, y entraron en el único vagón que había libre.

-Ron y yo tenemos que ir al vagón de prefectos,-dijo Hermione sin siquiera saludar a Sirius y largándose cuanto antes del lugar llevándose a Ron a rastras-.

-¿Siempre es tan divertida?,-dijo Sirius con ironía-.

-No. A veces hace deberes hasta que se queda incapacitada de la mano derecha, por eso es ambidiestra,-dijo una voz que arrastraba las palabras desde la puerta del vagón-. Si hubieras jugado bien tus cartas, ahora estarías con la elite del Colegio, y no con esta chusma.

-¿Elite?,-dijo Sirius mirando a Crabbe y Goyle-. ¿Y quienes se supone que son el resto de estudiantes?, ¿ballenas gigantes?

-Hoy vamos a dar una fiesta en Gryffindor, y os hubiéramos invitado, si no fuera porque no nos llega el dinero para alimentar a esos dos…, sabes que se tarda mucho en ahorrar mil galeones…,-dijo Harry, siguiéndole la broma a su nuevo amigo-.

Una risa femenina salió del grupo de Slytherin, que pronto se convirtió en una tos muy conveniente tras la mirada fulminante del rubiales.

-Nos vamos, venga,-dijo el chico, enfurecido por la situación-.

-¿Siempre es tan amable mi primito?

-Creo que hoy le hemos pillado en su buen día…,-dijo Harry mientras cambiaba de tema-. Por cierto, ¿te han contado ya como se colocan los alumnos en Hogwarts?

-Déjame adivinar…,-dijo Sirius simulando quebrarse la cabeza-, ¿en sillas y camas? Depende de si están en el aula o en la habitación…,-dijo el chico viendo la cara de atónito que se le había quedado a Harry-. Bien…, creo que no te referías a eso…,-dijo el chico desordenándose su morena cabellera-.

-Lógicamente no…,-dijo Harry, aún extrañado por la contestación de su compañero-. Me refería a las Casas y todo eso…

-¿En serio?,-dijo el Black, impactado y emocionado-. ¿Vivimos en casas?..., vaya…, eso es todo un lujo… ¿Cuántos metros cuadrados tiene cada una? Yo pensaba que era un Castillo…, eso me dieron a entender Fred y George…

-No…,-se intento explicar Harry-. Casas…, no en ese sentido, si no en el sentido de Casas…, hay cuatro…,-empezó a explicar el joven Potter, antes de darle opción a su amigo de liarlo todo más-, Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin…

-Algo de eso dijo el patán de mi primo…, ¿Slytherin?..., y vosotros ¿a cuál vais?

-Todos a Gryffindor…,-le explicó Harry, emocionado-. La casa de los valientes…

-¿Y Slytherin que es, la casa de los idiotas patológicos?

-La de los astutos…

-No es posible…,-dijo el chico, recordando a los amigotes de su primo-.

-Si…, Ravenclaw la de los inteligentes y Hufflepuff la de los trabajadores… La verdad es que hay más características para cada Casa, pero ahora no me apetece explicarte todas…,-dijo Harry mientras sonreía de lado-.

-¿Y cómo se selecciona?

-¿No has leído "Historia de Hogwarts"? No se por qué no me sorprende,-dijo una voz femenina desde la puerta-.

-¿Ya estáis de vuelta?,-dijo Harry mirando a Hermione-. ¿Dónde fue Ron?

-Salió corriendo detrás de Anna Habbot…,-dijo la chica con lo que parecía, resentimiento-.

-¿Celosa?,-le dijo Sirius a Harry en un susurro-.

-Lo he oído, estúpido,-le dijo Hermione con odio contenido-. Deja el tema, por favor,-se obligó a decir-. Te decía que no has leído "Historia de Hogwarts"…

-No se de qué te sorprendes, Mione,-le dijo Harry-, yo creo que tú eres la única que lo ha leído en todo Gryffindor… Pues verás…,-comenzó Harry a explicarle a Sirius la forma de Selección de las Casas-.

Hermione simplemente bufó alto, y sacó a Crookshanks de su jaula. El gato miro a su alrededor con interés. Miagó por lo bajo y se alejó de Hermione, mirando a su dueña de medio lado. A continuación se estiró perezosamente, y se acercó hacia Sirius y Harry.

Hermione sonrió maliciosamente. Sabía la extraña forma en que actuaba su gato a veces, y deseó fervientemente que le clavara sus uñas a Sirius en la pierna. Cuando se sorprendió pensando aquello, miró al gato con melancolía. Se estaba volviendo loca. No conocía a nadie que le cayera peor que el joven Black.

Y cerró los ojos intentando relajarse. Pero los abrió rápidamente cuando escuchó un ruido extraño proveniente de su gato. Un ronroneo persistente.

Miró a su adorado gatito con odio contenido. Estaba ronroneando mientras Sirius le acariciaba con dulzura.

-Genial…, incluso mi gato está en mi contra…,-dijo la chica mientras salía del compartimiento con ira-.

-¿Y ahora que le pasa a TU amiga?,-remarcó el Black con mala uva-.

Harry simplemente suspiró…, ¿llegarían a llevarse bien aquellos dos algún día?

O-O-O-O-O-O-O-O-O-O

Pronto llegaron a Hogwarts, y Sirius sintió un hormigueo persistente en el estómago. Eso le pasaba cuando estaba nervioso, excitado o tenía ganas de que algo ocurriera. En aquel momento lo que él sentía era una amalgama de esas tres cosas.

Miró a su alrededor y pensó que realmente daba el cante, (puesto que todo eran niñitos de primer curso). Fue por eso que supo que sería el centro de atención del Gran Comedor. Sonrió satisfecho. Si había algo que le encanta era ser el centro de atención de la gente, (siempre y cuando se tratara de algo "bueno", lógicamente). El problema era que la calificación de bueno de Sirius y de una persona más…, normal, era diferente.

El chico cogió aire…, aquella noche le seleccionarían para una casa. Sabía que su padre había pertenecido a Gryffindor, (o eso le habían dicho los gemelos), pero también sabía que él había sido el único de toda la familia en ser de esa casa. El resto pertenecían o habían pertenecido a la Casa Slytherin (y aunque las características de las personas que pertenecían a aquella Casa no le parecían mal del todo, no le gustaría tener que compartirla con su primito y sus amigotes…).

El chico caminó rodeado de niños de primer curso, que le señalaban con el dedo y cuchicheaban a sus espaldas. No le gustaba ese tipo de centro de atención…, prefería cuando la gente le miraba con cara de embobamiento y admiración…, aquellos criajos le miraban como si se tratara de un monstruo o de algo asqueroso y raro.

Les miró con suficiencia.

-Eh, tú…,-le dijo a uno de los niños que más alto cuchicheaba-. ¿Quieres ver un truco de magia?

Y sin esperar respuesta convirtió a su mascota, (un gato de color canela), en un león bien crecidito. El susto que se pegó hizo que se olvidara completamente de Sirius, para centrar su atención en el león…

Con un simple movimiento de varita, hizo que el león volviera a ser gato…

-Hay cosas más interesantes de las que cuchichear…,-dijo el moreno, resentido y divertido por la cara de susto del enano-.

-Black, Sirius…,-sonó la voz de Mc Gonagall desde el centro del Gran Comedor-.

El silencio no se hizo esperar. Todos miraron al joven con interés, como si esperaran que el que estuviera allí no fuera Sirius, si no su padre.

El chico respiró hondo. La admiración se veía ahora en la cara de algunos chicos, otros le miraban con terror, (cosa absurda, pues ni siquiera le conocían). Suspiró y se puso el sombrero con elegancia, mientras se sentaba en aquel viejo taburete.

-¿A quien tengo debajo de mi? No es otro que el hijo de Sirius Black…, otro Black aquí…,-oyó Sirius decir al Sombrero Seleccionador, (hecho por el cual casi se cae del taburete del susto)-. Tengo muy claro lo que voy a hacer contigo…

Y el joven Black escuchó la palabra:

-¡HUFFLEPUFF!,-saliendo de encima de su cabeza-.

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!,-el grito se escuchó en todo el Gran Comedor-.

FIN DEL CHAP

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