4º En la mecedora
Ron evitó a Hermione durante todo el día, también durante el día siguiente, y el de después. Por la noche le costaba alcanzar el sueño, y en las horas de trabajo estaba distraído, prueba de ello era la brillante cicatriz que ahora lucia en el hombro derecho. Sabía que ella tenia la culpa, por eso apenas la miraba y cuando debía hablarla lo hacia con un tono muy seco, lleno de reproche.
Esa noche, Ron había decidido salir con Seamus Finnigan, del departamento de cooperación mágica. No tenía ganas, pero Seamus era un tío divertido, y Ron necesitaba desconectar un poco.
- ¿Un local de stripties? - preguntó Ron divertido
- No uno cualquiera- repuso Seamus- el mejor de la cuidad
El local era amplio, lleno de colores, y desde el principio Ron notó lo caldeado que estaba el ambiente. Seamus sabía perfectamente donde dirigirse, pronto se encontraron en una larga habitación, donde tres muchachas bailaban sensualmente al compás de un melodía erótica.
- Seamus… no se si esto va a ser buena idea.
- No digas tontunas Ron… estas chicas… son preciosas
Se sentaron en unos sofás de aspecto cómodo, y rápidamente una bruja les pidió nota, para dos minutos después acercarles un enorme vaso de whisky de fuego.
- Por ellas- sentenció Seamus elevando su copa
- Por ellas- accedió Ron
….
Hermione estaba sentada en el porche, en una bonita y vieja mecedora, casi inconscientemente miraba hacia la entrada de la Madriguera, esperando ver llegar a Ron.
El reloj marcaba ya la medianoche, y Ron siempre salía de trabajar a las 8.
En su mente aparecieron mil y una chicas, y se sintió tremendamente celosa… la carta que hacia pocas horas había recibido de Víktor había quedado olvidada, ni siquiera le había abierto, tenia mejores cosas en las que pensar.
Ron estaba distante, tal y como ella había previsto que estaría, pero llevaba ese amuleto que los había unido, y ella quería preguntarle porque.
Ginny salió con una taza de café para Hermione, no preguntó que hacia, solo se la dio, la besó en la frente y declaro que se iba a dormir
Hermione respiró hondo, hacia frió, pero algo la impulsaba a seguir balanceándose en esa mecedora, a esperarle. Sabia que a penas quedaban días para la boda, y que después de esta no volvería a verlo jamás. Y le dolía mucho.
Esperó y esperó… y se quedó dormida, sin poder evitarlo
….
Ron y Seamos reían como locos cuando salían de aquel local. Desde luego estaban animados, muy debido al alcohol, pero eso no importaba.
- ¿la ultima, Ron?
- Bueno… vale… pero solo una más… sino acabaremos borrachos perdidos.
Los dos se partieron de risa y entraron en el siguiente bar.
Eran las dos de la mañana y había mucha gente.
Pidieron dos whiskys de fuego y brindaron riendo.
- Esa rubia no deja de mirarte- declaró Seamus
Ron la miró, era cierto, y la chica no había cambiado el rumbo de su mirada después de haberla pillado, al contrario, sonrió coqueta, y se acercó al chico.
- Acabas de subir el cache a la fiesta - repuso guiñándole un ojo - soy Blair
- La bruja de Blair - soltó Seamus y se partió de risa.
La chica puso los ojos en blanco, y volvió a mirar a Ron.
- ¿y tú eres?
- Ron… Ron Weasley
- El auror
Ron se sorprendió.
- Si, como lo sabias?
- Me suena tu nombre de haberlo leído recientemente en el profeta… ¿no eres tu el que encerró a McMurray hace poco?
- Entre otra gente - se chuleo
La chica sonrió coquetamente.
Seamus los miró un segundo y luego se volvió a reír.
- Deberías liarte con ella, Ron, esta buenísima
Ron se sonrojo y mirando a la chica pidió perdón en lugar de su amigo.
- Esta un poco bebido… no sabe lo que dice
- ¿Y no te parece buena idea?- repuso ella
El pelirrojo sonrío, y antes de que pudiese reaccionar, ella le besó con furia contenida. Ron estuvo tentado a separarse de ella, pero entonces recordó el anillo en la mano de Hermione y decidió seguir.
Sus lenguas chocaban enfurecidas, y podía notar como ella acariciaba cada parte de su cuerpo.
Y entonces escucharon como Seamus empezaba a vomitar como un loco, se separaron de inmediato.
- Yo - dijo Ron- debería llevarle a su cada, no parece que se encuentre muy bien
- Claro- dijo ella- pero… ¿Cuándo te volveré a ver?
- Mándame una lechuza, a la Madriguera de Little Surrey, y quedamos
Sin decir más agarró a su amigo y lo sacó del bar.
…..
Estaba realmente cansado, la madre de Seamus chilló como una loca al ver a su hijo así, pero por suerte ambos había podido mejorar el estado del chico.
Hacia frío, y el reloj marcaba las 4 de la madrugada.
Se pasó la mano por el pelo, despeinándoselo aun más, y sonrió pensando en su nueva conquista, y entonces la vio. Dormida en la mecedora, tan hermosa, tan frágil.
Tenía las mejillas rojas, y el resto de la cara pálida, Ron se acercó y la acaricio, estaba helada, a saber cuanto tiempo llevaba allí.
Sin dudarlo la cogió en brazos, y ella en sueños respondió, apoyando su cabeza en el hombro de Ron, y suspirándole en el cuello. El pelirrojo notó como su piel se erizaba, pero lo ignoró y avanzó hasta la cocina primero, el salón, y después comenzó a subir todas las escaleras hacia la habitación donde Hermione dormía.
Entró despacio, por suerte ella dormía sola. La deposito despacio en la cama y la tapó, ella se agarró a las sabanas y volvió a suspirar.
Estaba tan hermosa, respiraba tranquila… y murmuraba... y él no lo pudo evitar, acercó sus labios a ella, apenas los rozaba cuando su mano toco un papel que estaba sobra la cama. Se separo de Hermione y copio el sobre… Viktor.
Sin pensar en nada rasgo el sobre y abrió el contenido. Entonces se le calló el alma a los pies de nuevo.
Viktor venia en dos días a la Madriguera.
