CAPITULO 4º: EL PUEBLO DE LAS AGUAS TERMALES. LA KUNOICHI EXPERTA EN GENJUTSU HACE SU APARICIÓN.

Ya estaba escondiéndose el sol cuando Naruto y el resto del grupo llegaron a Aranda. El lugar parecía muy animado, la gente caminaba por la calle a pesar de la hora que era, las tiendas estaban abiertas y había varios artistas ambulantes haciendo malabares.

- Qué animada está la ciudad – comentó Kakashi mientras caminaban.

- Es una ciudad conocida por eso.

- ¿Es aquí dónde vamos a quedarnos? – Preguntó Naruto.

- Sí – respondió Shiro - . Las aguas termales de esta zona son muy buenas, así que nos quedaremos aquí.

No tardaron en llegar a la posada que Shiro buscaba. Registraron dos habitaciones, una para Hinata y otra para el resto del grupo. Todos se fueron en un primer momento a la habitación que iban a ocupar Naruto y los demás.

- Ah… que cansado estoy – dijo Naruto suspirando y tirándose en la cama.

Hinata al verlo rió por lo bajo.

- Kakashi

Kakashi miró a Shiro.

- Dime, ¿por qué nos estás acompañando? Tú aún llevas tu protector, así que aún eres un ninja de Konoha. ¿Cuál es tú papel en todo esto?

Hinata y Naruto miraron fijamente a Kakashi sin saber que decir. Shiro tenía razón, Kakashi aún llevaba su protector en la frente, así que aún era un ninja de Konoha.

- Bueno…. Creo que ha llegado la hora de hablar seriamente – Kakashi habló muy serio.

- Te escuchamos.

- En verdad, estoy aquí como guía de Hinata.

- ¿Guía? – Preguntó Naruto extrañado por esas palabras.

- Así es. Mi misión es llevar a Hinata sana y salva a la aldea una vez estuviera a salvo.

- Ya veo… no manda ninjas de Konoha para rescatarla, pero una vez Hinata está a salvo manda a un guía… está Tsunade es muy lista.

- No es algo que me halla pedido Tsunade-sama – dijo Kakashi.

- ¿Cómo? – Shiro se quedó sorprendido con las palabras de Kakashi.

- Estoy aquí por orden de Hiashi-sama.

Hinata se llevó una gran sorpresa al oír el nombre de su padre.

- ¿Hiashi te ha mandado?

- Es algo que Tsunade no sabe, para ella estoy en una misión en un país vecino haciendo de mensajero para el clan Hyuga.

- Ya veo…. ¿y por qué sigues con nosotros en mede llevarte a Hinata de vuelta?

- Dijiste que los que secuestraron a Hinata podrían seguir apareciendo y así es. Si la devolviera a la aldea ahora, la secuestrarían de nuevo seguramente.

- Entonces… ¿vas a luchar con nosotros?

- No lo sé de verdad. Si la situación lo requiere sí, pero sino, me mantendré al margen.

- Comprendo.

Se produjo el silencio. Naruto estaba tirado en la cama pensativo, Hinata tenía la cabeza agachada sin saber que decir y Shiro y Kakashi parecían hablarse con la mirada.

- Bueno, da igual – dijo finalmente Shiro rompiendo el silencio. - Será mejor que lo olvidemos y que por esta noche descansemos. Por la noche Kakashi y yo nos turnaremos para vigilar que no pase nada en la habitación de Hinata.

- ¿Eh? ¿Y qué pasa conmigo? – Preguntó Naruto levantándose rápidamente de la cama.

- Si por casualidad atacaran durante el turno de Kakashi o mió, tú Naruto serás el que más descansado este de nosotros dos, así que podrás actuar con más rapidez que yo o Kakashi.

- Entiendo… bueno entonces… ¡me voy a entrenar! – Naruto dijo esto último con energía y se marcho corriendo de la habitación.

Shiro, Kakashi y Hinata lo vieron marchar con una gota cayéndoles de la cabeza.

- E… este chico… ¿habrá entendido lo que he querido decir?

- No te molestes u.uU Shiro…. Siempre es así.

- Naruto-kun… - pensó Hinata.

Naruto no apareció para la cena. Tras acabar de cenar, Hinata decidió salir en su búsqueda. Kakashi y Shiro no pusieron ninguna pega. Tras que se marchará Hinata, Kakashi y Shiro se fueron a los baños termales. Una vez dentro de ellos se relajaron.

- Aaaa… que bien se está aquí….

- Oye Shiro.

- ¿Mm?

- ¿Piensas plantar cara al gobierno solo con Naruto? Sé lo bueno que eres y también conozco la fuerza de Naruto pero…. Solo dos personas no podrían solo con todo un gobierno.

- Bueno… en verdad solo espero que venga el cabecilla para acabar con él. No sé realmente quién está detrás de todo esto aún y eso es lo que quiero averiguar.

- ¿Y si son varias personas que piensas hacer?

- Pues supongo que desear que la suerte nos acompañe.

- Tú no eres del tipo de gente que confía su vida a la suerte.

- Tienes razón – rió Shiro.

- Dime… ¿cuál es la razón de que hayamos venido aquí?

- Que las aguas termales son muy buenas para la salud, ¿no lo sabías? n.n

- Habla en serio -.-

- Veo que te has dado cuenta (n.n)U

- ¿Me lo dirás?

- Pues… la verdad es que corre el rumor que cierta persona se encontraba en este lugar, así que por eso decidí venir a este sitio.

- ¿Cierta persona?

- Sí. Una persona que estoy seguro nos será de cierta ayuda.

Hinata salió del pueblo. Varias personas dijeron haber visto a alguien parecido a Naruto salir del lugar. Y tenían razón. En una colina cercana se oyó un fuerte estruendo. Hinata corrió hacía. Encontró a Naruto tendido en el suelo.

- Na-Naruto-kun…. ¿estás bien? – Preguntó Hinata mirándolo con preocupación.

- S-sí…. estoy bien… - respondió Naruto con dificultad por el cansancio.

Hinata miró el lugar, había agujeros por todas partes, se preguntó que había estado haciendo Naruto. Naruto miró al cielo y sonrió.

- Un cielo lleno de estrellas… es raro ver esto en Konoha.

Hinata miró al cielo y sonrió. Se sentó al lado de Naruto.

- Esto… Naruto-kun…

- ¿Mm? Dime.

- Yo… siento… haberte metido en este asunto… - Hinata escondió la cabeza entre las piernas.

- ¿Eh? ¿Por qué dices eso?

- Si yo hubiera sido más fuerte… nada de esto hubiera pasado… y ni tú ni Shiro-sensei hubierais tenido que dejar la aldea….

Naruto no dijo nada.

- Soy un fracaso como ninja… siempre lo he sido… mi padre tenía razón….

- Yo creo que eso no es verdad – dijo Naruto y Hinata alzó la cabeza asombrada por las palabras de Naruto.

- Es cierto que puedas tener tus puntos débiles pero eso no significa que seas un fracaso, yo consideró que eres muy fuerte Hinata, así lo demostraste en el examen y en las misiones que hemos hecho juntos.

- Naruto-kun….

- Además… - Naruto se puso en pie - . Si no soy capaz de proteger a los que me rodean… ¿de verdad crees que me podría convertir en Hokage? – Naruto miró a Hinata con una sonrisa que impacto a la muchacha.

- T… tienes razón…. – Hinata miró a Naruto tímidamente dibujando una sonrisa en su rostro.

Ambos pasaron unos minutos en silencio mirando al cielo. Hinata empezaba a tener frío. A pesar de la chaqueta que llevaba, sentía mucho frío en su cuerpo. Naruto miró como temblaba y movía sus manos en sus brazos. Realmente estaba refrescando bastante.

Hinata sintió de pronto que ya no hacía tanto frío. Entonces entendió porque. Llevaba encima la chaqueta de Naruto. Miró a Naruto que estaba en manga corta dándole la espalda.

- ¿N-Naruto-kun?

- Si no estas bien abrigada pillarás un resfriado.

- Pero… ¿y tú?

- Yo estoy bien. No te preocupes.

Hinata tomó con ambas manos la zona de la cremallera de la chaqueta de Naruto y las acerco la una a la otra para cubrirse. Ahora no tenía nada de frío. Sentía como un calor le inundaba el corazón. Miró fijamente a Naruto que aún le daba la espalda, pero podía ver como sonreía.

- N-Naruto-kun….

- ¿Mm? ¿Sí? – Naruto se giró y miró a Hinata.

Hinata tenía la cara colorada y escondida.

- Esto yo…. Yo… yo te quería decir… una cosa…

- ¿Eh? ¿El qué?

- Es que yo… bueno yo…. – Hinata estaba cada vez más colorada, le costaba mucho decir algo.

Naruto la miró interesado.

- Dime, ¿qué es?

- Bueno es que yo… Naruto-kun… desde hace tiempo yo… yo… - "Ánimo" se dijo Hinata para sus adentros - ¡Verás es que yo te qu….!

De pronto algo rodeo el cuerpo de Naruto y lo ato. En pocos segundos, Naruto comenzó a caer colina abajo.

- ¡Naruto-kun!

Hinata se dio prisa en seguirlo corriendo, pero se tuvo que detener pronto. Naruto estaba debajo de alguien que tenía puesto un pie sobre su pecho. En verdad, eran dos individuos. No se les veía nada del cuerpo, llevaba el uniforme ninja con la máscara incorporada.

- ¡Maldición! – Pensó Naruto intentando soltarte.

- Ha sido más fácil de lo que yo me pensaba – dijo uno de los ninjas riendo.

- La verdad es que sí – dijo el otro.

- ¡Naruto-kun! – Hinata bajo la colina corriendo.

Naruto miró hacía Hinata.

- ¡Hinata no te acerques!

Ambos ninjas miraron a la muchacha que se había detenido.

- ¡Hinata! ¡Avisa a Kakashi-sensei y Shiro-sensei! ¡Vete deprisa!

Hinata se quedó sin moverse. No sabía que hacer. Si dejaba a Naruto podría pasarle cualquier cosa, pero no estaba segura de poder plantarles cara a los dos ninjas.

- Así que esa es la Hyuga que esos imbéciles dejaron que les arrebatasen.

- Será mejor ir a por ella.

- ¡Hinata vete! – Gritó Naruto con todas sus fuerzas.

Hinata no se lo pensó más. Se giró y comenzó a subir la colina tan deprisa como pudo para ir al pueblo.

- No te dejaré irte.

Como un rayo, uno de los ninjas apareció frente a Hinata cortándole el paso.

- Tsk, Tsk – El ninja movió uno de sus dedos en gesto negativo - . Por aquí no te irás señorita.

Hinata estaba asustada, pero entonces pensó que ella era una ninja de Konoha como Naruto, como Shiro y como Kakashi, en esas situaciones debía luchar, así que se puso en posición de combate del estilo Hyuga.

- ¿Mm? ¿Y eso?

Hinata lanzó su ataque. Intento golpear el estómago de su rival con su Jüken. Se produjo entonces un pequeño estallido de chackra que iluminó la zona.

- ¡Bien! – Pensó Hinata con una fuerte sonrisa en su rostro pero entonces se percató de que su ataque no había tenido éxito, su rival sujetaba su mano.

- Hay que ver… para ser tan pequeña eres muy osada.

El ninja la alza en el aire sujetándola por la muñeca. Hinata mostraba el dolor en su rostro.

- Sabes eres muy bonita… nos dijeron que debías llevarte hasta allí sana y salva… pero si nos divertimos contigo un rato no creo que pase nada…

Hinata miró al ninja asustada y aterrada. No podía hacer nada, por mucho que golpeaba con patadas a su enemigo, este ni se inmutaba.

- Me gusta cuando se intentan escapar….

Naruto intentaba librarse de sus ataduras como podía pero era inútil.

- ¡Hinata! – Gritaba Naruto desesperado.

- Bueno… - dijo el ninja soltando a Hinata que cayó al suelo - . Vamos a divertirnos pequeña…

El ninja se acercaba cada vez más y Hinata intentaba huir como le era posible, pero el ninja le cogió por una pierna y la arrastró hasta él.

- No está bien escapar.

El ninjas se bajo la máscara e intentó juntar sus labios con los de Hinata. Pero, de pronto algo le cortó la mejilla izquierda. De una pequeña herida comenzó a salir un pequeño río de sangre. El ninja miró que había provocado esa herida, pronto lo descubrió, había sido un kunai.

- ¿¡Pero quién demonios ha sido el responsable de esto!? – Gritó el ninja furioso.

Se comenzaron a oír unas palmas que resonaron por todo el lugar. Los dos ninjas miraron en todas direcciones y entonces ambos vieron avanzar a una joven en dirección a ellos.

Su cabello era largo, llegaba hasta la cintura, y rubio su piel blanca y sus ojos de un tono azul verdoso. La joven hablo con una voz suave pero con tono serio.

- Veo que es cierto eso de que los depredadores solo salen de noche.

- ¿Quién eres tú? – Preguntó el ninja que estaba poniendo el pie encima de Naruto.

- La verdad es que mi nombre poco os importa a vosotros dos.

- ¿¡Eres tú la que me ha tirado eso!? – Preguntó el otro ninja furioso.

- ¿Y si así fuera que pasaría? – La chica dibujo una sonrisa en su rostro.

- ¡Ahora verás!

El ninja que estaba al lado de Hinata se lanzó a toda velocidad contra la joven. La chica lo paró en seco poniendo su mano sobre su frente.

- ¿Pero que….?

- No has tenido suerte.

La joven golpeo con la otra mano la cara del ninja y lo lanzó a toda velocidad contra el ninja que estaba encima de Naruto. Ambos acabaron en el suelo.

- Maldita….

- ¿Pero quién te has creído que eres?

La chica no respondió.

- ¡Ahora verás! ¡Acabaremos contigo!

Los dos ninjas se lanzaron al ataque. De pronto todo se volvió oscuridad a su alrededor. Ambos ninjas miraron a todos lados pero no pudieron distinguir nada, todo era oscuridad.

- ¿P-pero esto que es?

- ¿Qué está pasando?

De pronto se oyó una voz que sonó por todo el lugar.

- Es la última imagen que vais a ver en vuestra vida.

Todo se volvió blanco de repente y por todas partes aparecieron kunais que flotaban en el aire.

- ¿¡Q-qué es esto!?

- ¿¡Genjutsu!?

Los kunais comenzaron a caer velozmente y a clavarse en los cuerpos de los dos ninjas. Naruto miraba como los dos ninjas se quejaban por un fuerte dolor y caían al suelo sin vida. La chica se acercó a Naruto y con un kunai cortó las ataduras que lo retenían.

Naruto y se levanto y vio a la joven.

- ¿Q-qué ha sido eso?

- Genjutsu. Un simple truquillo mental. Será mejor que vayas a ver a tu amiga.

Naruto asintió y corrió todo lo que pudo hacía Hinata. Hinata estaba arrodillada y temblando.

- ¿H-Hinata?

Naruto se arrodilló y Hinata se giró para mirarlo. Al verlo se tiró hacía Naruto rodeándolo con sus brazos.

- ¡Naruto-kun! – Gritó Hinata llorando.

Naruto había caído al suelo de espaldas y tenía a Hinata encima suyo. No sabía que decir, solo se le ocurrió rodearla con sus brazos.

Al cabo de un rato, Hinata se calmó y soltó a Naruto. Se giró y dio la espalda a Naruto, avergonzada por su comportamiento pero aún temblando un poco. La joven se acerco a Hinata y Naruto.

- Bueno, ¿por qué no volvéis al pueblo? ¿Venís de allí no?

- ¡Ah! ¡Es verdad! ¡Shiro-sensei y Kakashi-sensei se estarán preguntando porque no regresamos! – Gritó Naruto - ¡Vamos Hinata!

Naruto cogió a Hinata de la muñeca que tuvo que levantarse bruscamente y comenzar a correr arrastrada por Naruto. La joven los observó interesada.

- Así que Shiro y Kakashi…. – murmuró la joven y sonrió.

Naruto y Hinata no tardaron en regresar a la posada. Kakashi y Shiro los estaban esperando en la entrada.

- Bueno… por fin llegáis. – Dijo Kakashi suspirando.

- ¿Por qué habéis tardado tanto?

- Es que… - a Naruto le costaba respirar por la carrera - . Nos han atacado… y entonces… una chica nos ha salvado… y…

- ¿Una chica? – Preguntaron Kakashi y Shiro a la vez.

- Una chica – dijo de pronto una voz femenina.

Todos miraron en dirección de donde provenía la voz y vieron a la joven rubia.

- ¡Es ella!

Kakashi y Shiro intercambiaron la mirada con la joven, pero nadie dijo nada. Finalmente la chica habló.

- Ha pasado mucho tiempo… Shiro-kun, Kakashi.

- La verdad es que si.

Naruto miró extrañado a ambos bandos.

- ¿La conocéis?

- Sí – dijo Shiro encaminando hasta la joven y cuando se puso a su lado se giró para mirar a Naruto y Hinata - . Ella es Amelia Yukimura, y formó grupo conmigo cuando era un ninja inferior de Konoha.

- ¿¡En serioooooo!? – Gritó Naruto sorprendido.

Shiro y Amelia afirmaron con la cabeza.

En la posada, Amelia les contó los detalles de lo que había pasado. Hinata se había ido a su habitación a acostarse y Naruto estaba con ella. Shiro y aprovechó para exponerle a Amelia los detalles.

- Entiendo… así que por eso estas aquí.

- Entonces, ¿qué me dices? ¿Nos ayudarás?

- Bueno… la verdad es que el tema me interesa.

- Estamos de acuerdo pues.

- Sí, os ayudaré. Desde que deje la villa no he vuelto a divertirme.

- Sigues igual que siempre.

Naruto miraba a Hinata. Estaba tumbada de cara a la pared. No podría saber si estaba dormida o despierta. La voz de Hinata se lo confirmó.

- Naruto-kun…

- Sí, estoy aquí.

- ¿Por qué… no te vas a dormir…? Estarás cansando de tanto entrenar…

- No te preocupes. Estoy bien, además, no pienso irme de aquí en toda la noche.

- ¿Por qué…?

Hinata hablaba sin girarse.

- Bueno… es por mi culpa que te haya pasado lo de hoy… de verdad lo siento Hinata.

Hinata no dijo nada.

- Así que… sí puedo hacer algo para compensarte.

- S-sí… hay algo….

- ¿Mm? ¿El qué?

- ¿P-podrías… dormir… conmigo…abrazándome?

A Naruto le sorprendió la petición.

- ¿E-eso quieres?

- Sí… - dijo Hinata vergonzosamente.

Naruto hizo lo que Hinata le pidió. Se metió en la cama y la rodeo con sus brazos. A Hinata comenzó a latirle el corazón muy rápido, su cara estaba totalmente roja. Ya no estaba temblando por lo que había pasado, ahora sentía un fuerte apretón en su pecho. Naruto la abrazaba con cariño, algo con lo que Hinata había soñado muchas veces. En poco tiempo, se durmió.

Shiro miraba desde el tejado del edificio de enfrente al hostal la habitación de Hinata. Había visto la escena y solo podía sonreír al verles. Pensó realmente en que hacían una buena pareja y era una pena que ese momento no pudiera durar para siempre, sobre todo por Hinata.