ATRAPEME SI PUEDE SEÑOR AOSHI
Capitulo 4: Una noche de terror
Por: Okashira janet
La noche empezaba a caer, las sombras de los grandes árboles se dibujaban macabramente por el camino, el viento bramaba y soplaba con fiereza acompañado de lejanos aullidos, era en verdad una noche espantosa y la intuición de Misao le decía que se desataría una gran tormenta, era necesario encontrar refugio y rápido.
Desde que habían salido de Ôgaki las cosas parecían andar mal, no habían podido ver ni una sola alma en 2 días y últimamente Misao estornudaba mucho y a Soujiro lo recorrían unos terribles escalofríos que él asociaba con la poca creíble idea (según la chica) de que alguien lo perseguía para descuartizarlo, por ahora estaban espantosamente perdidos, se suponía que irían a Nakatsugawa pero parecía que el bosque en donde se encontraban solo los hacía dar vueltas y más vueltas y no se le veía fin, con la tormenta pisándoles los talones Soujiro divisó en la lejanía un extraño edificio.
-Mire señorita Misao, quizás ahí nos puedan ayudar- retirándose el cabello de la frente el joven señaló lo que parecía ser un castillo muy grande y siniestro, por un momento ambos observaron el edificio, sus cabezas se juntaron al tiempo que una fría ventisca despeinaba su cabello.
-¿Bromeas verdad?- la joven Ninja lo observó de reojo.
-Bueno…- él pasó saliva –Usted dijo hace poco que pronto llovería-
-No pronto… ¡Ya!- la chica echó a correr al tiempo que se desataba sobre ellos una tormenta de proporciones épicas, ¿Por qué tenía que desatarse la lluvia cuando corrían en pleno bosque después de un día tan horroroso?
-¡No se vale usar el shukuchi!- la joven Ninja gruñó cuando su compañero desapareció frente a ella y al instante siguiente Soujiro paró en seco poniendo cara fatalista, había olvidado por un momento que iba acompañado.
-Que grosero eres- empapados ambos frente al recibidor la chica lo vio con cara de pocos amigos y él dibujó en su cara una mueca extraña, no debían culparlo del hecho de que no supiera como reaccionar cuando era acompañado de una chica, después de todo nunca se había visto en semejante situación antes.
-Vaya, ¿crees que esto sea una buena idea?- Misao observó desconfiada el sombrío lugar, en definitiva le daba mala espina y no quería entrar ahí, pero a Soujiro todo eso le paso desapercibido, en sus viajes con Shishio se había visto en lugares mucho peores así que la situación no era nueva, sin pensarlo mucho tocó fuertemente, después de un rato sin contestación lo volvió a intentar pero obtuvo el mismo resultado.
-No habrá nadie- el muchacho ladeó la cabeza y Misao que ya se había desesperado de temblar esperando que le abrieran le dio una sonora patada a la puerta abriéndola de par en par.
-Y yo soy el agresivo- el muchacho susurró por lo bajo entrando tras ella, ambos dejaron caer sus pertenencias a medio salón, sin importar lo que fuera ese lugar era claro que estaba habitado, no había ninguna luz pero los relámpagos dejaban ver con su azul resplandor la elegancia de aquel sitio.
-Busquemos algo de comer- soltó Misao estirando los brazos.
-De acuerdo- el muchacho se encogió de hombros, robar no era algo nuevo para él a ser sincero.
-Tú vas por allá y yo veo si encuentro algo por aquí- la chica habló rápidamente empujándolo para que se diera prisa
-Hai, hai-sonrió nerviosamente, bueno ahora que lo pensaba había caído bastante su posición, de ser asesino rebajado a ladrón de comida, pero bueno, con sigilo el joven recorrió los salones, en ese lugar parecían vivir muchas personas, la tormenta cada vez se hacía más fuerte y el agua azotaba los vidrios.
-Comida…- el joven susurró por lo bajo oteando a su alrededor y entonces y sin venir a cuento se preguntó si Misao estaría asustada o si la persona o personas que vivieran en aquel lugar serían peligrosas.
-Tal vez no fue buena idea separarnos- dando media vuelta Soujiro empezó a regresar, caminar a oscuras por los pasillos de esa enorme mansión y a solas no era una buena idea pero antes de poder seguir avanzando algo lo detuvo, su sexto sentido le decía que alguien se estaba acercando, así que se agazapó junto a la puerta y esperó ocultando su respiración la llegada de la persona, cuando los pasos leves del enemigo estuvieron a unos pasos de él desenfundó rápidamente su espada y la pegó al cuello del extraño.
-¿Quién eres?- preguntó con su habitual tono inocente, pero no consiguió una respuesta, la figura era un poco más baja que el y no se movía.
-He preguntado que quien eres- sin embargo nuevamente no hubo respuesta, la oscuridad era total, Soujiro empezó a sentir una extraña sensación recorriéndolo, hubo un largo silencio en donde solo se podía escuchar el terrible aullido del viento azotando las puertas y el joven entrecerró los ojos, con un rápido movimiento tomo del cabello a la persona frente a él y descubrió con asombro que era una mujer. Su cabello estaba mojado y suelto, el espadachín pasó saliva mientras la sujetaba fuertemente esperando una respuesta que nunca llego.
-Te dije que contestaras ¿Quién eres?- preguntó nuevamente con una voz ronca que no era la suya mientras acercaba de un empujón a la mujer dejándola de espaldas sobre su pecho mientras amenazaba todavía con la espada su cuello. La mujer tenía el cabello largo, tan largo que casi rozaba sus rodillas, estaba completamente mojada y despedía un agradable olor a jazmines, a pesar del peligro que pudiera representar Soujiro se sentía muy bien con ella pegada a su cuerpo.
-Si no me dices quien eres te va a ir muy mal- le susurró el espadachin seductoramente en una oreja, cuando de pronto...
-Soujiro…- ¡Esa voz!, el joven bajó de un tirón su espada y le dio la vuelta a la mujer para verla a la cara.
-Señorita Misao….- balbuceó con los ojos abiertos de par en par mientras la chica lo miraba aturdida -¿Pero porque no me dijo que era usted?- preguntó el joven tomándole la cara con ambas manos esperando no haberle echo daño.
-Pensé que estabas jugando, nunca pensé que no me pudieras reconocer, creí que me querías asustar ¡Eres un tonto!- la chica explotó de pronto mientras le daba una enorme patada que lo dejo azotado en la pared con ojitos en forma de espiral, ese chico si que era un tonto, mira que asustarla así.
Sin embargo no tuvo tiempo de desahogar completamente su coraje porque unos pasos apresurados empezaron a oírse, ¡Lo que les faltaba! Que los encontraran en ese momento invadiendo propiedad ajena, ahogando un gruñido Misao tomo del cuello a un Soujiro que aun no dejaba de ver estrellitas y salió por la ventana del lugar.
-¿Señorita Misao, a donde vamos?- confundido Soujiro parpadeó cuando estuvieron nuevamente afuera bajo la tormenta.
-¡Pues a pedir posada tonto!- exclamó ella mientras corría a la entrada y volvía a tocar la puerta, Soujiro entendió el plan y se coloco junto a ella aun sobándose la cabeza, los rápidos pasos se dirigieron hacía ellos y finalmente la gran puerta se abrió dejando ver a una estirada mujer muy alta con unos diminutos anteojos, al verlos su primera reacción fue fruncir la nariz para después prestarle exagerada atención a Soujiro.
-¡Un hombre!-
-¿Qué?, ¿Un hombre?, ¿Dónde?- preguntó Misao confundida volteando su cabeza para todos lados mientras Soujiro se ponía morado y sus ojos se entrecerraban.
-Creo que se refiere a mí- explicó con una gran gota el joven.
-A, sí claro- sonriendo torpemente la chica se pasó una mano tras la cabeza.
-¿Es él tu hermano?- sin prestar atención a los desvaríos de los jóvenes la mujer escudriñó a Misao
-Oh no, él es solo mi amigo- la chica señaló a su compañero sin saber muy bien el por que de la pregunta.
-¡Pero que horror!, Una jovencita viajando sola con un hombre ¡Es inadmisible!, ¿Quién es el bárbaro de tu padre que no se hace cargo de ti y te deja hacer estas cosas?, ¡Esto es incorrecto!- Misao ante tales palabras miró a la mujer con bastantes signos de interrogación saliendo de su cabeza, ¿Acaso era incorrecto que ella viajara con Soujiro?.
-¡Ven conmigo! y usted jovencito ¡Váyase de aquí, en este lugar no aceptamos hombres! y menos a alguien como usted que es tan inconciente como para viajar al lado de esta jovencita sola e indefensa- y diciendo esto la mujer arrastró consigo a Misao y le dio un portazo en las narices a Soujiro quien se quedo con una enorme gota naciendo de su cabeza mientras un aire helado (de preferencia con nieve) pasaba sobre él.
Misao entró confundida al enorme castillo con la mujer guiándola por los hombros y diciendo frases que sonaban como "que barbaridad, una muchacha sola ¡Y con un hombre!, ¡Que cosas no habrán hecho!", la joven Ninja ante esto solo pudo parpadear sin acabar de comprender del todo lo que sucedía. Caminando por los amplios pasillos entraron a un gran salón con grandes estantes a los lados, Misao miraba todo asombrada cuando de un tirón la señora le arranco la cinta rosa con la que sujetaba su traje.
-¿¡Pero que esta haciendo?!- exclamó la muchacha dándose la vuelta rápidamente, pero la mujer ni caso le hizo y siguió desvistiéndola ante la mirada atónita de la chica, ¿Qué se suponía que estaba sucediendo en ese lugar?, ¿Acaso esa extraña mujer pensaba hacerle algo indecente?, ante tales pensamientos sus mejillas se tiñeron de carmín al instante, pero gracias a Kami eso no ocurrió y la mujer solo le quito la ropa mojada dándole a cambio un ¿Uniforme?.
Misao solo pudo poner ojos de "Que mierda" cuando la mujer le tomo una foto para el registro vistiendo una camisa blanca, un chaleco de cuadritos, una falda azul tableada, calcetas blancas y zapatos negros acompañados de una boina que lucía de lado.
-¡¿Que demonios es esto?!- cerrando los ojos y con una vena latiendo de mala manera en su sien la chica gritó perdiendo la paciencia.
-Señorita su nombre…- pero a la mujer tal demostración de genio parecía tenerla sin cuidado.
-Misao Makimachi, ahora dígame ¿Que rayos pretende, ¿Por qué no deja que entre mi amigo?-
-Señorita Makimachi, desde hoy se encuentra usted en la escuela para señoritas de Nakatsugawa, no saldrá de aquí y menos con ese joven, sus labores empiezan desde el amanecer, se acuesta temprano, obedece las ordenes y no cuestiona lo que se le dice, buenas noches señorita, ese será su nuevo uniforme de hoy en adelante- Misao observó a la mujer alejarse mientras una expresión de perplejidad se dibujaba en su rostro, definitivamente había caído en dimensión desconocida y o mucho se equivocaba o de alguna manera la habían secuestrado.
-Habrá que verse las cosas que pasan- encogiéndose de hombros la jovencita procedió a caminar por el lugar, como estaba cayendo tormenta se quedaría ahí por un tiempo, llevaba un tiempo curioseando por todo el castillo sin la menor intención de dormir, cuando de pronto…
-¡Ay! ¡¿Quién eres tú?!- Un montón de chicas alumbraron a Misao con un candelabro, todas parecían temerosas y la joven ninja notó con sorpresa que usaban el mismo uniforme que ella.
-¿Qué acaso nunca se quitan esta ropa?- preguntó alarmada.
-Ah, eres una chica nueva, veo que has conocida a la señorita Korina, nosotras estamos en su escuela desde hace mucho tiempo-
-¿También a ustedes las secuestró?- la Ninja preguntó alarmada.
-¿Secuestrar?, No, nuestros padres nos han mandado aquí para que nos formemos como verdaderas señoritas de esta sociedad- de solo oír semejante cosa Misao abrió grandes los ojos sorprendida ¿De verdad se estudiaba para algo así?
-¡Ven, te enseñaremos tu habitación, te gustara!- clamaron todas al tiempo que tomaban a Misao por los brazos jalándola con ellas y parloteando todas al tiempo como si hubieran ido de compras y trajeran de vuelta una curiosa adquisición.
-¿Mi habitación?- tan aturdida estaba que ni siquiera pudo resistirse, aunque si algo tenía que aclarar es que por nada del mundo pensaba quedarse ahí, ahora que lo pensaba ¿Soujiro intentaría hacer algo para rescatarla?
-Quien sabe…- susurró por lo bajo dejándose arrastrar por el cúmulo de chicas de verdad dudando de que su compañero intentara algo en esa situación.
Pero lo cierto es que Misao no podía estar más alejada de la verdad porque Soujiro no había pensado ni por un segundo en abandonarla la cuestión era que, pues, si era completamente sincero tenía que decir que no encontraba la manera de entrar.
La primera vez que ambos habían entrado Misao había pateado la puerta, pero esta vez la señora histérica que no lo había dejado entrar había cerrado herméticamente con una tranca de metal.
¡Haberse visto descaro más grande!, ¡Tratar así al grandísimo Soujiro Seta!, si hubiera estado en sus viejos tiempos se habría esperado a que la mujer durmiera para después despertarla y asesinarla con una tierna sonrisa en la cara, pero que remedio, se suponía que ahora había cambiado. El joven negó con fastidio al tiempo que sus pelos empapados se pegaban a su frente y la tormenta azotaba a su cuerpo sin la menor clemencia, que remedio, tendría que entrar por la ventana, haciendo gala de la mejor técnica atlética de la que era capaz su delgado cuerpo trepó al ventanal más cercano pero grande fue su sorpresa al descubrir que donde antes había un frágil cristal ahora había una gran barra de metal y ni pensar atravesarlo con esa frágil espada que se cargaba, de verdad que de haber sido un hombre más débil se hubiera soltado a llorar.
Incrédulo, el joven recorrió todo el castillo por fuera solo para descubrir que era una terrible fortaleza sin medio para poder entrar o salir, de verdad que la mujer aquella estaba traumada con eso de los hombres, ¿Habría tenido una mala experiencia con ellos?, el joven frunció el ceño ante tales pensamientos mientras soplaba para que su cabello no le cayera sobre los ojos y lo dejara ver.
-Al cuerno sus problemas- sacudiendo la cabeza el muchacho se dijo que sus desvaríos no lo llevarían a ningún lado, en semejantes circunstancias lo mejor sería crear un plan, después de todo el señor Shishio siempre los hacía y no se veía que fuera muy difícil.
-Bien- asintió con determinación y se dejo caer sobre la tierra (lodo a estas alturas) y con un palito empezó a dibujar su plan, si no mal recordaba Hoji siempre les enseñaba unos dibujos muy raros de los que Soujiro solo entendía "tu atacas aquí, aquí, aquí y matas a todos los de aquí" ahora por desgracia tendría que salir de todo eso sin matar a nadie pero bueno…
-Veamos…- y así el que había sido conocido como el mejor asesino del Juppon Gatana quedó en medio de la noche bajo una terrible tormenta dibujando afanosamente con unos ojos un tanto lunáticos un enorme castillo.
………….
Habiendo pasado un poco mas de una hora desde que había sido extrañamente secuestrada Misao empezaba a pensar seriamente que tendría que escapar del lugar por sus propios medios.
-Y entonces Yuriko me dijo…- las chicas se habían arremolinado alrededor de su cama y hacía bastante rato que charlaban emocionadas acerca de todo lo que pasaba en el castillo que lo cierto es que fuera de intrigas y romances imaginarios no era mucho.
-Lo único malo es que aquí no puede haber hombres, no hemos visto uno en años- ante tal frase Misao por fin puso atención a lo que decían.
-¿Es en serio?- preguntó arqueando ambas cejas.
-¡Claro que es cierto!, es más si cayera alguno de ellos por aquí, no se lo que le pasaría al pobre, lo tocaríamos, lo besaríamos ¡Le haríamos las cosas mas sucias hasta que gritara pidiendo clemencia!- la mas arrojada de todas gritó con brios y todas las demás la vitorearon emocionadas.
-¡Lo pelearíamos!-
-¡Lo desvestiríamos!-
-¡Lo besuquearíamos!- cada chica gritaba más fuerte que la anterior y Misao echó la cabeza inconscientemente hacía atrás, de verdad que en ese lugar estaban mal, pensándolo bien agradecía que Soujiro no hubiera intentado rescatarla.
-¡¡TRASHHH!!- pero mas se había tardado en pensarlo cuando la ventana de la enorme habitación se abrió de par en par y un relámpago iluminó a un joven con camisa blanca arremangada hasta los codos, un poco abierta y completamente empapado, los lacios cabellos castaños pegándose a su frente y los ojos azules brillando en la oscuridad.
-Señorita Misao al fin…- el joven no pudo continuar porque un manojo de jovencitas se abalanzó sorpresivamente sobre él.
-¡Un hombre!, ¡Al fin tenemos a un hombre!- confundido Soujiro pasó saliva siendo rápidamente jaloneado de un lado a otro no sabía que estaba ocurriendo, su rescate misión suicida 007 no estaba saliendo muy bien, para empezar, subir hasta aquella torre con la lluvia golpeándolo sin piedad fue un tormento, cuando estaba a punto de llegar su gi se atoro y casi estuvo a punto de caer, para que eso no pasara se lo tuvo que quitar y para colmo la espada se le enterraba en los lugares menos indicados mientras trepaba, la camisa le estorbaba así que se la tuvo que subir hasta los codos y cuando al fin pudo llegar a la maldita ventana, un puñado de chicas en uniforme intentaban abusar de él.
-¡Esperen!, ¿Que están haciendo?- para su profunda vergüenza las mejillas se le pusieron al rojo vivo cuando una de ellas le abrió de un tirón la camisa y dejo sus pectorales al descubierto.
-¡Es mío!, ¡Es mío!- pero las chicas no parecían oírlo, como si de un momento a otro se hubieran convertido en animales salvajes.
-¡Suéltenme!- cierto, él no tenía ninguna experiencia en el ámbito de convivir con las mujeres, por eso el hecho de que lo violaran en masa no era nada atractivo.
-¡Que bombón!- gritó una de ellas mientras le arrancaba definitivamente la camisa y justo cuando la mano del joven empezaba a titubear alrededor del mango de su espada una voz imperante soltó un grito.
-¡Alto ahí!- todas voltearon hacía Misao quien tenía una mano en la cintura y con la otra le daba vueltas a su trenza con un aire retador.
-¿Qué es lo que quieres chica nueva?, ¿No ves que nos estamos divirtiendo?-
-Lo veo, pero hay un problema-
-¿Cuál problema?-
-Qué ese chico con el que se están divirtiendo es mío- respondió molesta mientras colocaba las 2 manos en su cintura y fruncía el ceño.
-¿Mío?- el Tenken repitió la frase sorprendido pero las chicas no parecían haberse dejado intimidar.
-Aquí nada te pertenece nueva y si…- la más bravucona de todas empezó a hablar pero sin perder su sonrisa Misao caminó hacía el joven y sacó de golpe la espada que el chico llevaba al cinto.
-Y a la que se atreva a tocarlo…la mato- terminó diciendo en tono infantil mientras dejaba que su cabeza se recargara en el pecho del joven quien parecía estar tan sorprendido como cualquiera de las muchachas presentes quienes instintivamente retrocedieron.
-¿Nos vamos?- preguntó Misao alegremente al chico.
-Ah…- el joven que aún no salía de su estupor asintió torpemente con la cabeza.
-Pues en marcha- tomándolo de la mano la chica salió del salón sosteniendo la espada en su diestra pero en cuanto salieron del salón y la puerta se cerró a sus espaldas giró hacía él soltando su mano de mala manera.
-¡Ay, me mojaste!- gritó cuando ya nadie podía verlos.
-Pe-ro- balbuceó él sin comprender.
-Me debes una Seta, sabes que sin mi no hubieras logrado escapar de esas lagartonas-
-¿Lagartonas?- repitió el joven con un tic nervioso bajo el ojo.
-Claro, ¡lagartonas!, ahora en paga me ayudaras a encontrar mi uniforme ninja y a salir de aquí ¿De acuerdo?-
-¿No se supone que quien iba a rescatarla era yo?- el joven entrecerró los ojos siguiéndola, pésimo plan, pésimo rescate.
MOMENTOS DESPUES…
-Señorita Misao creo que ya se donde se encuentra su traje-
-¿Ah sí?, ¿Dónde?- preguntó la joven con gesto optimista.
-Pues… en el cuarto de la mujer gruñona que me cerró la puerta- todo rastro de optimismo desapareció al instante y la chica cayó de rodillas al suelo con una nube negra rodeándola. (Estilo Kenshin cuando se entero de que el anillo que le dio a Kaoru era de compromiso).
-Pero no se preocupe señorita Misao yo voy por el- sentenció el muchacho con una gran sonrisa en el rostro sin recibir ninguna expresión a cambio así que encogiéndose de hombros se adelantó al cuarto requerido arremangándose la camisa, lo siguiente sería pan comido, era el mejor en hacer que no notaran su presencia después de todo y así Soujiro entró a la habitación de la mujer y empezó a buscar con sigilo el traje de Misao, había un terrible caos en aquel lugar, todas las cosas regadas sin control, apenas movía algo y ya parecía que mil cosas le iban a caer encima corriendo el riesgo de que la mujer despertara, sin embargo lograba atraparlas al vuelo y hasta ese momento no había causado ruido, sin embargo el infeliz traje no aparecía y el antiguo juppon ya no sabía donde buscar hasta que de pronto….
-Ahí esta…- el joven susurró por lo bajo viendo que la mujer parecía haber usado el traje de su amiga como almohada, eso hacía las cosa más peligrosas pero Soujiro se acerco cautelosamente y lentamente empezó a jalar el traje, solo faltaba un pedacito cuando…
-¡ACHUU!- Estornudó la mujer al sentir unas gotas frías en su cara (que le había salpicado Soujiro).
-Salud- contestó el educado muchacho haciendo que la mujer diera un salto.
-¡¿Que haces en mi cuarto muchacho pervertido?!, ¡Y sin camisa! O por Kami, me va a dar un ataque, muchacho desvergonzado-el joven se regañó a si mismo por ser tan atento, por todos los cielos, ahora podía decirle al señor Shishio que al parecer no había sido tan buena idea que lo hubiera criado como todo un buen educado asesino.
-Señora, no piense mal, solo quiero este traje, suéltelo- a pesar de todo intentó arreglar las cosas por las buenas.
-Ni lo pienses, muchacho degenerado- contestó la mujer mientras jalaba el traje hacía ella con todas sus fuerzas.
-Señora, créame, no se quiere enfrentar conmigo- la amenazó él con los dientes apretados mientras jalaba un poco más fuerte.
-¡Sobre mi cadáver te lo llevas!- gritó la mujer aventándose hacía atrás mientras jalaba.
-¡Lo va a romper!- exclamó asustado mientras por instinto le propinaba una fuerte patada en la cara y la mandaba a volar por los aires.
-Eso le enseñara a no meterse conmigo ni con la señorita Misao- sentenció el chico con la mirada fría, pero en contra de toda expectativa la mujer se levantó de un salto y corrió como loca hacía él.
-¡Ven acá, muchacho del demonio!-
-¡Ayy!- Soujiro salió corriendo y jaló a su paso a Misao que aun no salía de su nube negra, mientras la mujer los perseguía como histérica.
-¿Qué pasa?, ¿A dónde vamos?- Misao que no sabía que diablos pasaba se contentó solo con seguir a su compañero.
-Nada, señorita Misao, ya amaneció mire, creo que debemos partir ahora mismo hacía Kofu, ya dejo de llover ¿Señorita Misao, a donde va?- la joven ninja se desvió un poco en su loca carrera y luego volvió a su lado.
-Mira, recupere tu gi, ni creas que lo ibas a dejar abandonado con el trabajo que me dio arreglártelo- los dos jóvenes sonrieron y aun corriendo se dirigieron hacía su próxima aventura con la mujer aún gritando cosas ya inaudibles a sus espaldas.
Y AOSHI…
Aoshi caminaba decidido, no le importaba si Misao prefería a Soujiro, no le importaba si se enamoraban, después de todo era inevitable que Misao uniera su vida con alguien, pero era su deber como tutor protegerla, ella solo tenía 16 años era muy pronto para hablar de noviazgos formales, Soujiro podía estar simplemente jugando con su protegida y como su tutor no podía permitirlo, todo quedaba reducido a eso, era su obligación, como lo había dicho en un principio ese era su compromiso para con Misao, no podía simplemente hacer oídos sordos al problema, no era cuestión de necesidad, él no la necesitaba, solo debía vigilar que estuviera a salvo, eso era todo.
Había hecho una promesa cuando había proclamado que cuidaría de Misao hace tantos añlos, ahora debía cumplirla, la encontraría y cuando lo hiciera… bueno, primero debía encontrarla. El ninja sabía gracias a Ryosaburo que el par de jóvenes había partido con destino a Nakatsugawa, solo era cuestión de días para encontrarlos, así que rápidamente partió en su búsqueda.
Nakatsugawa era un pueblo perdido en el bosque, seguramente Misao y Soujiro se la habían pasado muy felices correteando de un lado a otro (La gente le decía a Aoshi que a ellos dos les encantaba jugarse carreritas). El joven ninja caminaba por encima de las hojas que danzaban a su alrededor, todo le parecía tan irreal, ese lugar era extraño, parecía como si quisiera atraparlo, el apuesto ex líder sentía que estaba caminando en círculos, así que dejó que su experiencia ninja lo guiara y finalmente se encontró frente a una construcción parecida a un castillo.
Debido a que no había visto civilización alguna en varios días el joven decidió dirigirse a esa especie de castillo herméticamente cerrado, al llegar a la puerta tocó fuertemente y mientras esperaba una respuesta volteó a un lado y vio una camisa blanca tirada y desgarrada, parecía como si alguna bestia peligrosa hubiera atacado al portador de la prenda, ¿Habría estado Misao en ese lugar? Apenas el Ninja empezaba a cavilar sobre esa posibilidad cuando la puerta se abrió dejando ver a una mujer muy alta con unos ridículos y pequeñísimos anteojos que gritó en cuanto lo vio.
-¡Faltaba más, otro hombre!- Aoshi no supo muy bien de que estaba hablando la mujer pero algo en su interior le dijo que su antecesor debía haber sido Seta.
-Busco a una jovencita-
-Vaya, pues aquí hay muchas jovencitas, no se de quien me puede estar hablando, esta es la escuela para señoritas de Nakatsugawa y por lo tanto este lugar esta lleno de ellas- la mujer parecía irritada.
-La que busco no tiene comparación, tiene los ojos verdes y una larga trenza- el Ninja habló con su clásica voz fría.
-Dígame, ¿Usted que es de esa jovencita?- la mujer acomodó sus lentes de manera exagerada observando inquisitivamente a Aoshi.
-Soy….-
-¿Es su padre?- la mujer se adelantó a cualquier posible respuesta.
-Si….- Bueno después de todo tutor era casi igual a padre y se notaba que si Misao estaba ahí la mujer no la dejaría verla a menos que fueran familia.
-Entonces es su padre…- la mujer murmuró por lo bajo y el Ninja no pudo hacer otra cosa que asentir con la cabeza -Y la esta buscando porque se escapó de su casa- Aoshi volvió a asentir aunque no estaba muy de acuerdo con "escapó", lo cierto es que de alguna manera la joven había pedido permiso -Ella escapó con su novio ¿Verdad?- Aoshi estuvo a punto de saltar pero prefirió volver a asentir, después de todo ¿Cómo sabía él que Misao y Soujiro no eran ya algo?, y aunque no lo creía (O no lo quería creer) prefirió seguirle el juego a la mujer.
-¡Pero que clase de padre inconciente es usted!, esa pobre niña ¿Sabe que clase de pervertido es ese joven?, ¡Entro a mi cuarto mientras yo dormía! Sabrá dios que cosa pensaba hacerme- ¿Padre inconsciente? Al instante una ceja del joven se arqueó en rechazo al adjetivo dado, ¿Cómo podían considerarlo inconsciente si justamente por eso la estaba buscando?, además no creía posible que Soujiro hubiera intentado algo contra esa mujer, después de todo según recordaba el Tenken no tenía tan malos gustos.
-¿Y no dice nada?- la mujer que ante el silencio de Aoshi parecía sulfurarse aún más siguió hablando subiendo escandalizada la voz -Para que se lo sepa ese muchacho se quito la camisa enfrente de todas mis muchachas ¡¡Ese desmoralizado!!, y luego su hija les dijo que mataría a la que intentara acercársele porque era suyo, ¡Y luego se fueron los dos juntos y abrazados!, y para que se lo sepa yo le di un uniforme decente a su hija y lo encontramos tirado a unos metros del camino hacía Kofu, me entiende ¡Se lo quito en plena vía publica sin que le importara quien la viera!-
-Hmp- frunciendo un poco el ceño el joven hizo rápidas deducciones con la información dada, si se dirigían a Kofu lo más probable es que pasarían a Tokio, ahora ya no tenía duda, irían a Tokio y seguramente llegarían a visitar el dojo Kamiya, ahora si los iba a atrapar.
-Como le dije su hija es un verdadero problema, pero estoy segura de que usted es el causante de que ella cometa tales barbaridades, dejarla viajar con un hombre ¡Por kami que locura! y no solo eso ella me reclamó porque no deje entrar a su novio ¡Me entiende A- SU-NO-VIO! pero que descaro de su parte y luego ese chico grosero me dio una patada en la cara y…-
-Se la merecía- la cortó el ninja mientras se daba la vuelta, él no solía hacer tales comentarios pero debía admitir que esa mujer era sumamente irritante.
-¡Pero que grosero, con razón su hija es como es! y….- Aoshi continuó oyéndola aun después de mucho tiempo, verdaderamente que esa mujer era capaz de sacar a cualquiera de sus casillas, ahora entendía perfectamente porque Misao se había rebelado en aquel lugar, por otro lado sería cierto lo que había dicho ¿Misao y Soujiro serían novios?, sin embargo si era así algo no cuadraba, el joven recordó la camisa, sí esa camisa desgarrada, Soujiro no se la había quitado porque quisiera… eso le daba una leve esperanza.
-¿Esperanza de que Shinomori?, ella es tu protegida solo debes pensar en eso- su mente le reprochó sus pensamientos y él sacudió la cabeza despejándose, sí, cierto, solo debía pensar en eso, pero ahora, ahora si no se le escapaban, sabía a donde iban e iba a atraparlos.
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Notas de Okashira janet: ¡Hola!, dirán ¿Y ahora de donde saco esto esta maniática? Pues verán ahora le toco el turno a Soujiro con las muchachas desesperadas, es que en mi familia tenemos un taller de bicicletas y claro (Hay puros hombres) y un día que fui a dejar el lonche se me ocurrió ponerme una falda y que entro como Juan por su casa y estaba lleno de muchachos y todos se me quedaron viendo así de ¡Orale! Y estuvo bien feo. Y a Misao la vestí de uniforme porque, ¡Maldito uniforme! hay un momento en que lo odias y revelarse contra la autoridad es clásico de mi. Y la mujer venenosa que le contó todo a Aoshi añadiéndole datos de su imaginación… pues esas pululan por el mundo y estoy segura de que todos y TODAS en especial hemos lidiado con uno que otro espécimen de estos.
Mil gracias a Gabyhiatt por su apoyo a Sara Lain que me ayudo con lo de los reviews anónimos ¡Ya pueden mandar sus reviews anónimos! A Yukiyasha que me mando un súper mensaje, súper poderoso y feliz porque el review que me mando se borro je,je (fallas técnicas) a AoshMi SeshLin y a Randa les doy las más cordiales gracias por sus súper reviews llenos de ideas y sugerencias (Prometo tomarlos en cuenta, son muy graciosos aunque eso de los tamales…).
Y a Ayann le doy mil gracias por pasarse la noche en vela leyendo mis locuras. Mil gracias y espero que esto les guste.
RE-EDICION: Si pudiera borraría este capitulo porque me ha parecido una tontería de principio a fin, por más que lo intenté no ha quedado completamente coherente, parece capitulo de relleno de Samurai X pero en sus tiempos provocó gracia así que intente arreglarlo lo mejor posible.
Lo que más me lleva tiempo de acomodar es el hecho de que en un principio colocaba diálogos como si fueran los pensamientos de los personajes, una situación que era difícil y tediosa de leer. Como siempre quite cosas demasiado ridículas y metí un poco de narración ¡Ya quiero llegar a los capítulos que no eran tan irreales! Pero aún me falta bastante para eso, en el capitulo que viene llega Shozo, a ver como me va, mil besos.
18 de Marzo del 2010 Jueves
