HainesHouse: Pues cuando subas algo avísame, no dudaré en leerlo :) Me basaré en las dos cosas, para tener un poco más de variedad! Y sí, eso haré :'D Muchas gracias, un beso!
Annaliannah: Aw, muchas gracias, me hace mucha ilusión que pienses así :3 Besos!
yuukinoodle: Jajajajaja muchas gracias, espero que te siga gustando :) un beso
amulet ruby moon: Ya veremos más adelante por qué, muchas gracias! :)
mishu86: Muchas gracias por tu review :)
LittleHobbit: Aquí está, gracias por tu review y tu paciencia :_)
Sé que he tardado mucho en subir nuevo cap, pero he estado muy liada con los estudios... ¡Lo siento! Aunque aquí está, por fin, espero que os guste y gracias por vuestra paciencia. :_D
Capítulo 4
Esa noche dormí más bien poco. Cerraba los ojos e intentaba conciliar el sueño, pero el recuerdo de todo lo que había pasado me lo impedía. Además, había un búho que no paraba de ulular y me estaba poniendo muy nerviosa. Al final desistí y me incorporé. Había una maldita roca que me estaba pinchando la espalda continuamente, así que sentarme era la mejor opción.
Todos dormían. La oscuridad envolvía el ambiente, salvo por los rayos de luna que de vez en cuando asomaban entre los árboles. El fuego se había apagado hacía tiempo, pero aún quedaba una minúscula llama en el centro. Avivé un poco el fuego y me arrimé a él; hacía mucho frío y viento. Todos los enanos roncaban, eso ayudaba al siniestro silencio que reinaría si no lo hicieran. Suspiré, y acerqué las manos al calor que el fuego emanaba. El viento soplaba fuerte, movía mi cabello de un lado a otro y hacía crujir a los árboles.
Alguien roncó demasiado fuerte y yo pegué un salto. Me di la vuelta y vi que era Bofur, que se estaba despertando. Lo miré mientras se levantaba y se acercaba al fuego.
-Hola -le dije. Se sentó a mi lado y él también acercó las manos al fuego para calentarlas.
-Hola.
Permanecimos en silencio unos minutos, calentándonos las manos.
-Leí la historia de Erebor y el dragón hace un tiempo -empecé a decir-, lo siento.
Él me miró, suspiró y bajó la mirada tristemente. Volvió la mirada al fuego, y después a mí otra vez.
-Gracias -dijo-, aunque yo no nací en Erebor.
Abrí mucho los ojos.
-¿No sois todos de Erebor? -le pregunté.
-No -respondió-, yo soy de las Montañas Azules. Como Fili y Kili, por ejemplo.
Yo asentí y aparté las manos del fuego; me estaba quemando sin darme cuenta.
-No lo sabía -era verdad-, pensaba que érais todos de allí.
Bofur negó con la cabeza. Siguió sin hablar unos minutos; aunque él no fuera de Erebor era como si lo fuera. Agaché la cabeza, pensando. Los enanos eran todos como una enorme familia, aunque fueran de la otra parte del mundo. Yo sabía que ninguna otra raza era así, salvo los hobbits, quizá.
Mis tripas rugieron de repente, me moría de hambre y no me había dado cuenta hasta ese momento.
-Deberíamos preparar el desayuno, calculo que amanecerá en una hora -dije, mirando al cielo.
Bofur me imitó, y asintió.
-Sí, estoy de acuerdo.
Ambos nos dirigimos al equipaje de Bombur, pues él llevaba la mayoría de la comida y los utensilios para cocinar. Con mucha cautela abrí una de las mochilas y saqué un par de sartenes, y se las pasé a Bofur. Éste se dirigió al fuego para colocarlas, mientras yo volví a mirar la comida que tenía Bombur. Vi unas salchichas con demasiada buena pinta, y metí la mano para cogerlas, pero Bombur gritó de repente y se estremeció en sueños. Del susto que me llevé, casi me caí hacia atrás. Me llevé las manos al pecho. Qué torpe soy, hay que ver... Después de eso cogí algunos huevos rápidamente y me dirigí hacia Bofur.
-¿Me ayudas con esto?
Asentí y nos pusimos a cocinar para cuando todos se despertaran. Estuvimos hablando mucho tiempo; cada segundo que pasaba el enano me caía mejor. Me contó cosas graciosas sin importancia, como que el color que más le gustaba para vestir era el amarillo; pero luego me estuvo hablando de cosas más serias, como de Thorin.
-Todos nos tomamos en serio este viaje -dijo, haciendo girar una salchicha que se estaba friendo en una de las sartenes-. Pero Thorin más que ninguno. Razones personales, supongo. No sé.
Fruncí el entrecejo, y después miré al enano, que me devolvió la mirada.
-¿Por eso es tan antipático? -me arrepentí de decirlo al segundo siguiente, pero para mi sorpresa Bofur soltó una sonora carcajada, echando la cabeza hacia atrás. Me uní a él y pronto estábamos soltando lágrimas de la risa, al final no sabíamos muy bien por qué. Seguíamos riendo a carcajadas cuando alguien carraspeó detrás nuestra. Bofur y yo nos dimos la vuelta a la vez para ver quién era.
Kili se acercaba a nosotros, con la mirada bajada hacia el suelo. Sin mirarnos ni darnos las gracias, se sentó rápidamente al otro lado del fuego y se comió una de las salchichas.
Fili llegó unos segundos después, y miró sonriendo la comida. Pero ¿acaso estos hermanos tienen telepatía hasta para despertarse?
-¿Cómo es que os habéis levantado tan pronto? -dirigió la mirada hacia la comida y sonrió-. ¡Y habéis preparado el desayuno! Gracias.
-No hay de qué -dijo Bofur en tono reprochante, y miró a Kili. Éste debió de darse cuenta, porque alzó la vista en dirección a Bofur, pero la apartó en seguida.
Pronto, los enanos fueron despertándose.
-¡Anda, el desayuno ya está listo! -dijo Nori.
-¡Muchas gracias, Bofur y Lily! -exclamó Gloin.
-¡Os debemos una! -dijo Ori.
Todos nos dieron las gracias, incluso Thorin, aunque sólo fue un seco "gracias". Gandalf nos sonrió tiernamente.
-Mis queridos amigos. Muchas gracias por vuestra ayuda.
Bilbo se abalanzó sobre mí.
-¡Vaya! Debes de estar hambriento -reí.
-Eres la mejor, Lily -me dijo sonriendo de oreja a oreja. Le devolví la sonrisa, y entonces me puse a pensar. ¿Moriríamos? Si así iba a suceder, yo quería morir junto a Bilbo. Mi mejor amigo. No había nadie a quien más quisiera en el mundo que a él. Le miré a los ojos, y los míos se cristalizaron. Él lo notó, y me abrazó tiernamente. Solté unas lágrimas en su hombro derecho, apretándole con fuerza.
-Lo siento -le dije, limpiándome las lágrimas-. Soy demasiado sensible, ya lo sabes.
-No lo sientas. Yo también he estado pensando en lo que va a pasar...
Estuvimos todo el día avanzando. Casi todos iban a caballo, pero yo prefería andar. No me gusta que se me queden las piernas entumecidas por no moverme.
El cielo estuvo despejado hasta bien entrada la tarde. No hacía ni frío ni calor; el tiempo era simplemente perfecto. El sol se asomaba muy de vez en cuando, y cuando lo hacía la temperatura subía notablemente, pero no se abrasaba demasiado. Era un día espléndido para pasarlo tumbado sin hacer nada, pero eso era más que imposible. Me preguntaba si algún día podríamos tomarnos un descanso, el día entero. Empecé a fantasear, aunque en el fondo sabía que nunca sucedería. Me comí una de mis manzanas rojas para consolarme.
Después de una comida rápida, seguimos avanzando sin decir nada. El día era muy monótono, y yo me aburría un montón. Ninguno de los enanos parecía querer hablar, así que me entretenía yo sola, pensando en cosas imposibles y en qué estaría haciendo ahora la gente en Hobbiton. Aparté ese último pensamiento de mi cabeza, no quería entristecerme pensando en casa. Me dediqué a pensar en cuentos y canciones que había leído y oído cuando era pequeña, sobre todo mi favorita: la historia de Beren y Lúthien. Me la sabía de memoria, nunca me cansaba de escucharla. La estaba reproduciendo en mi mente cuando una gota me cayó en el hombro con mucha fuerza. Miré hacia el cielo; estaba empezando a llover. Los enanos maldijeron y la mayoría sacaron las capuchas de sus capas y se las pusieron. Gandalf se protegía con su gorro. Bilbo y yo no teníamos nada con lo que taparnos, por lo que nos calamos hasta los huesos a los pocos minutos de empezar a llover. Maldita lluvia...
-Algún enano debe tener una capa de repuesto -dijo Gandalf al ver lo mojados que íbamos Bilbo y yo.
Dwalin habló.
-Yo tengo una.
-¿Nadie más tiene una de repuesto? -ninguno contestó.
-Quédatela tú, Lily -dijo Bilbo.
-Yo estoy bien, no te preocupes.
Tras unos minutos de reprochar, Thorin decidió que había que poner fin a la discusión y dijo que nos la turnáramos. Aun así, yo me negué y Bilbo también, por lo que los dos acabamos sin capa. Menudo orgullo...
Acampamos un poco antes de anochecer. Encendimos un fuego y Bofur y Bombur cocinaron sopa. Yo me quedé sentada todo el tiempo, tiritando de frío y mirando a la nada.
Hasta aquí el cuarto capítulo. He pensado que a lo mejor debería innovar en la historia y hacer dos partes: lo que viven desde el punto de vista de Lily (evidentemente) y desde el de Kili. ¿Qué os parece? Quería saber vuestra opinión antes de hacer nada, por si acaso.
Espero que os haya gustado :]
~srtaodair
