Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto.

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Café para los pobres

Capítulo 4: Si me haces sonreír


Kakashi se observó en el espejo de cuerpo completo. La imagen que le era devuelta demostraba un hombre alto y de apariencia fuerte, con un pecho ancho resaltado por el chaleco negro bien ajustado, la camisa blanca remangada a tres cuartos que obsequiaba ver unos brazos marcados y unas manos trabajadoras. Enfundado en un pantalón negro y formal que le quedaba algo ajustado de atrás. Había un cubrebocas negro tapando la mitad de su cara. Tenía el cabello plateado y un poco en desorden. Como resultado estaba ahí un mesero muy presentable y realmente… sexy.

Era su primer mes de trabajo y las cosas iban realmente bien. Había atraído mucho al público femenino y eso conllevaba a más ventas y un mes muy rentable.

—Hazle guiños a las chicas para que te quedes con más propina. —Le aconsejó Hanabi en voz baja mientras se encargaba de la caja registradora.

—¿Tú crees? —dijo Kakashi asombrado.

—Hanabi, no seas aprovechada. —La regañó Hinata quien llevaba una charola con una orden de cafés y pastelillos, poniéndolos en la barra, después regresó con premura hacia la cocina.

—Está celosa. —Susurró con una sonrisita divertida.

Kakashi rio nerviosamente y tomó la orden para entregarla inmediatamente.


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A Kakashi lo dejaban dormir en la cafetería. Hinata no pudo permitirle dormir afuera quien sabe donde, porque ya se preocupaba demasiado por él, hasta que terminó convenciendo a Hanabi de dejarlo quedarse por lo menos en la cafetería. Cuando cerraban el lugar y cubrían todo con las persianas, Kakashi sacaba un esponjoso edredón que le servía como cama y Hinata le había obsequiado una almohada, además el lugar era calientito por la chimenea cercana, así que su "nuevo" dormitorio le resultaba acogedor.

—Hora de dormir. —Hinata se despidió de él, quien ya estaba acostado, y apagó la luz del negocio.

—Hasta mañana, bonita.

Se preparó para dormir y cerró los ojos. Estaba cansado. Había sido un día duro y largo, muchos clientes qué atender. Pero estaba contento porque había conseguido buenas propinas. No debió pasar ni una hora cuando escuchó el estruendo de un vidrio rompiéndose. Kakashi despertó de golpe al tiempo en que la puerta de la entrada era acribillada con varias balas. Se quedó atontado, preguntándose si realmente estaba despierto, cuando tres chicos entraron a la cafetería armados, quienes al verlo de inmediato lo apuntaron para amenazarlo.

—No tienes qué salir herido. —Le dijo uno de los vándalos, quien traía una gorra negra cubriendo sus cejas.

—Este es un café de caridad, ¿de verdad quieres robar aquí? —El peligris levantó las manos en señal de rendición.

—Tenemos necesidad, amigo, lo siento. —Los otros dos sujetos ya se habían echado sobre la caja registradora para abrirla. Aquella noche tuvieron tanto trabajo que las hermanas no quisieron hacer el corte y contar el dinero. Kakashi tenía que evitar que se llevaran el dinero. Era de ellas.

—Yo lo siento más, no puedo permitir que se lleven algo de aquí. Las dueñas de aquí son mis amigas. —Se levantó lentamente para no poner nervioso al chico que le apuntaba.

—¡Quédate abajo! Te lo advierto, no es la primera vez que le disparo a alguien.

—¡Kakashi! —Escuchó la voz preocupada de Hinata a través de la puerta.

—¡No abras, Hinata! ¡No se te ocurra abrir! —Le ordenó con la voz autoritaria y severa.

De pronto se escucharon varios disparos más y luego… solo silencio.

—¡Kakashi!

—¡No abrirás esa puerta, Hinata! —Hanabi trataba de calmarla mientras la alejaba de la puerta —. Ya llamé a la policía, ¡no vas a abrir! ¡Sasuke y Sai no deben de tardar!

—¡Seguro le dispararon! —La mayor comenzó a llorar con desespero. Se imaginaba a Kakashi ahí tirado, malherido, con balas en el cuerpo.


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Eran las once y media de la noche, toda la calle estaba con las luces prendidas, los vecinos curioseando al ver una patrulla policía y una ambulancia en la cafetería de las señoritas Hyuga. La luz roja y azul le provocaba algo de migraña a Kakashi, quien en ese momento estaba siendo atendido por un paramédico. Ante Sasuke y Sai; los policías, Hinata y Hanabi rendían una pequeña declaración de los hechos. Los vecinos se sorprendieron al ver llegar una segunda patrulla, pero ésta se veía más imponente y nueva. De inmediato las señoras se arreglaron un poco el cabello por que sabían de quién se trataba.

Era nada más y nada menos que el comandante Itachi Uchiha. Uno de los funcionarios de gobierno más atractivos que tenía la pequeña ciudad.

—Oh, tu hermano está aquí, Sasuke. —Observó Sai con aire distraído. El pelinegro de mal gesto gruñó un poco enojado.

—Le dije que yo podía encargarme.

Un hombre alto y joven, uniformado en colores negros y con varios distintivos de apariencia importante, bajó del auto con un porte en extremo sexy y elegante. Parecía uno de esos hombres de acción que comían balas para el desayuno sin problemas. Tenía el cabello largo sujetado en una coleta baja, su caminar era lento, como si supiera que incluso el tiempo lo esperaba. Sus distintivos ojos negros eran capaces de tragar galaxias enteras.

—Buenas noches, señoritas. — ¡Su voz! Era una especie de tono grave y susurrado, tan suave y a la vez electrizante que provocaba que los vellos de la piel se levantaran. Incluso Hanabi -la más ruda de la calle- se quedó atontada viendo al hombre de cabello largo —. Hinata, ¿te encuentras bien? —preguntó directamente, viéndola a los ojos. Pero sucedía algo. Hinata no se sonrojó ni nada, simplemente asintió con la cabeza.

—Sí, comandante Uchiha, muchas gracias por venir.

—Solo Itachi, ya te lo había dicho. Me informaron hace unos minutos que los delincuentes ya fueron detenidos, recibirán lo que se merecen, y por supuesto que se te regresará lo que te robaron. Yo mismo me encargaré de eso.

—Gracias Itachi, usted siempre es tan considerado. —Sonrió un poco, agradecida con él.

Aquella escena era vista en primera fila por un peligris al que le estaban terminando de anudar el vendaje alrededor de las costillas. La bala había penetrado por un lado de la piel sin dañar algún órgano o algo importante, pero había mucha sangre y eso -con su torso marcado y desnudo- hacía suspirar a varias féminas que estaban cercas.

—Pero señor, todavía no termino… —Intentó detenerlo el paramédico.

—Ya estoy bien, gracias. —Caminaba un poco lastimado hacia Hinata hasta llegar a su lado. Hinata lo vio con terror.

—¡Kakashi! ¿Qué estás haciendo? Todavía no terminan de curarte… —La Hyuga mayor se preocupó enseguida y corrió para servirle de muleta. Itachi lo vio empequeñeciendo los ojos que de repente parecían más fríos de lo usual.

—Suerte que hay un hombre en la casa y las chicas no salieron lastimadas. —dijo Kakashi, pasándole un brazo a Hinata por los hombros para ayudarse a estar de pie.

—Ese hombre está lastimado y debería regresar a la ambulancia. —Pareció ordenar Itachi sin una gota de humor.

—Ese hombre ya está bien y no recibe ordenes de otro hombre.

Parecían salir choques eléctricos de las miradas de aquellos hombres. Ya estaba. Se caían mal. Era obvio.

—Yo mismo llevaré a Hinata y Hanabi a declarar en mi oficina, usted vaya a que le curen. —Proclamó el comandante sin lugar a dudas.

—¿En SU oficina? No lo creo. Yo soy quien cuida a estas señoritas. —renegó Kakashi —. Y yo también tengo que dar mi declaración. Por si no lo ha notado a quien balearon fue a mí.

—Nadie llevará a nadie a ninguna parte —Se entrometió Sasuke en medio del campo de batalla —, es tarde y todos debemos ir a descansar. Mañana será un buen día para iniciar las labores correspondientes.

Sai se quedó estupefacto al ver lo profesional que se estaba viendo Sasuke, incluso más profesional que Itachi. Pero es que todos sabían que Itachi Uchiha perdía los estribos cuando se trataba de la señorita Hinata.

—Sasuke tiene razón. —Admitió Itachi —. Mañana será otro día. Por ahora, señor Kakashi, usted acompáñenos, le buscaremos alojamiento en alguna institución de caridad. Por lo que sé del reporte policial, usted no tiene casa y no creo que sea honorable quedarse en casa de unas señoritas.

Kakashi iba a responderle pero… él tenía razón. Kakashi no tenía una casa, era un "sin techo", una plaga y por supuesto que se veía raro que se quedara en la cafetería con las chicas Hyuga. Cerró la boca y bajó la mirada al suelo al verse atrapado. Iba a decir "de acuerdo", pero…

—Con todo respeto, Itachi —Hinata alzó la voz —, Kakashi tiene una casa donde quedarse.

—Kakashi es nuestro amigo. —Secundó Hanabi con una mirada altiva.

—Y no tiene que pisar alguna casa de caridad porque él tiene donde quedarse, tiene su casa aquí, con nosotras.

Si había algo que a Hinata le molestaba, era precisamente que trataran a las personas humildes como si fueran un objeto qué manejar. Aun así, Kakashi no se sintió mejor cuando lo defendieron. No miró más Itachi, solo se dio la media vuelta y caminó rumbo a la ambulancia. Hinata le dirigió una mirada molesta al comandante y fue tras su amigo.

—Uy, parece que la hiciste enojar. —Se rio Hanabi, divertida con la escena.


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Es tan doloroso verla con mis propios ojos. Es… cruel. Pero ¿cómo podría ella pertenecerme si yo ni siquiera tengo nada?

Al día siguiente, tan solo llegar de la comandancia para rendir sus declaraciones, los clientes en la cafetería aumentaron al doble cuando vieron en las noticias que habían asaltado el lugar, aun más cuando vieron a Itachi Uchiha en televisión. Hinata observó a Kakashi toda la mañana. Estaba serio y un tanto pensativo. Mientras Hinata terminaba de preparar unos pastelillos en la cocina, Kakashi entró para esperar la orden y llevarla a la mesa. Al verla ahí ocupada, tarareando alguna cancioncilla, pensó de más y habló en voz alta.

—Yo nunca podría darte cosas, Hinata. —Su voz era cabizbaja, melancólica, con la misma vergüenza triste con que había llegado el primer día.

Hinata lo escuchó y dejó de trabajar al momento, volteando a verlo con confusión.

—Yo no necesito que tú me des cosas, Kakashi. —Elevó una mano, colocándola sobre su mejilla cálidamente, observándolo a los ojos —. A mí me enseñaron que si yo puedo dar, lo demás no importa porque solo volverá. Regresará a mí. Si yo te puedo dar un trabajo, te lo daré. Si yo puedo darte una casa donde vivir, te la daré. Si puedo alimentarte, lo haré. Si puedo cuidarte, también lo haré. Y no espero nada a cambio, nada de ti. Únicamente que no me lastimes.

—Yo jamás te lastimaría. —Indicó de inmediato, con desespero. Acercándose a ella sin saberlo.

—Lo sé. —Elevó la otra mano, tomando el rostro de Kakashi. Fue ella quien dio un paso adelante. No se sentía sonrojada ni tímida como otras veces, estaba enfocada en demostrarle a Kakashi que él significaba mucho para ella, aunque no tuviera dinero para el día siguiente, aunque él no poseyera una casa, un patrimonio. No quería verlo así, sintiéndose menos que nada. Era horrible. Kakashi parecía depresivo, creyéndose una vergüenza de persona. Hinata no sabía lo que estaba haciendo. Otro paso adelante. Su boca estaba a centímetros de la de Kakashi, en cuestión de segundos los centímetros se volvieron nada, desapareciendo. Presionó sus labios contra los de él, cerrando los ojos al contacto. Fue un beso bastante seco y sin forma. Hinata se hizo para atrás y ambos se vieron cercanamente. Kakashi parpadeó un par de veces, confundido. Las mejillas de Hinata estaban sonrosadas pero ella no parecía la chica tímida de siempre, así que tomando eso en cuenta y que además él desde hace mucho quería probar los labios de ella, nuevamente deshizo el espacio como Hinata, atrapando el labio inferior de ella entre los suyos, estirándolo, luego volviendo a atraparlo. Poco a poco él le enseñó cómo y la joven tomó lentamente el ritmo. Teniendo en cuenta que tenía el rostro del lindo mesero entre sus manos, lo acercó más hacia ella, después llevó su brazo izquierdo por detrás del cuello masculino para poder sostenerse mejor.

Se escuchó una especie de tronido cuando separaron sus labios, viéndose de cerca. Todavía enganchada a él, Hinata habló contemplándolo con sus hermosos ojos.

—Yo soy feliz con cosas simples, Kakashi. Y tú puedes dármelas. Si me haces sonreír, si me respetas y si te quedas en mis momentos más oscuros, entonces puedes tenerme. Y todas esas cosas, ¿qué crees?, son absolutamente… gratis. —Sonrió. Era la sonrisa de un ángel.

Kakashi al observarla así lo tenía todo muy claro.

La amaba.


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La llegada de un joven a la pequeña ciudad podría cambiar las cosas. Sus ojos negros observaron la vieja estación de trenes donde había pasado las últimas cinco horas de su vida. Le dolía la espalda como nunca y se estiró para liberar la tensión.

—¿Estás seguro de que quieres hacer esto, Nara? —Un hombre de extraña piel azul salió con dos maletas de equipaje.

—Ya te dije que tengo que verla. Se lo prometí.

Su compañero alto le aventó la maleta en los pies y el pelinegro con el ceño fruncido levantó su equipaje y se puso en marcha. Un pie tras otro, dando pasos hacia el destino, donde las coincidencias no existían, solo lo inevitable.

La cafetería era como lo recordaba en sus tiempos de niño, con los señores Hyuga atendiendo. Recordó momentáneamente la vez en que su grupito de amigos y él se metieron a la cafetería para hacer travesuras y media pero ni siquiera duraron tanto cuando el mismo Neji los sacó a todos con sus patadas de karateca. Neji siempre fue bueno en los deportes, supuso que si al menos se hubiera dedicado a lo que le gustaba, entonces tal vez… no.

—¿Se lo dirás simplemente así? —inquirió Kisame no muy convencido.

Shikamaru no dijo nada, solo entró al café. Ahí fue recibido gentilmente por Hanabi.

—Buenos días, ¿qué va ordenar? —Al parecer la castaña no lo recordaba en lo más mínimo.

—Quiero ver a Hinata, por favor.

—¿Ustedes quienes son? —Hanabi elevó una ceja con desconfianza. De reojo miró el bate de beisbol que guardaba bajo el espacio de la caja registradora. Hizo una nota mental de pedirle a Konohamaru que la enseñara a batear como una campeona.

—Yo soy Shikamaru Nara, compañero de Neji en la escuela de leyes.

—Oh, ¡Shikamaru! —Pareció reconocerlo pero no le dio mucho gusto, de todas formas ellos no habían convivido de niños, solo se habían visto de lejos —. ¿Para qué quieres a mi hermana? ¿Y donde está Neji?

Eso. ¿Dónde estaba Neji?

—Para eso vine. —respondió Shikamaru con sencillez. Hanabi lo observó con un mal presentimiento, entonces fue a llamar a Hinata.

—¡Shikamaru! —Hinata le sonrió como un sol y de inmediato le dio un abrazo como un viejo amigo. Kakashi no se sintió del todo cómodo con aquella muestra de afecto pero no dijo nada.

—Me temo que no vengo de visita, Hinata.

—¿Dónde está Neji? —Lo buscó con la mirada, ansiosa.

"…y si te quedas en mis momentos más oscuros".

—De él te quiero hablar. —Si Shikamaru era serio, esa cara de angustia y formalidad que se cargaba hacía que todos supieran que lo que fuera que iba a decir, haría explotar el mundo.


A veces podemos ser felices con detalles super fáciles…

Me voy a poner emocional, perdón, jaja. Pero es que este capítulo lo hice pensando en un amigo al que le gusto. Un día estaba preocupado porque habíamos quedado en salir pero a la hora no traía dinero y estaba algo avergonzado. Me dio tanta ternura que le invité unos fritos con queso xD (Lu al rescate). Y le dije que no tenía que regalarme tantas cosas si no tenía dinero, porque en sí las cosas materiales no es como que me "conquisten" mucho. Como decía una foto en facebook "yo soy feliz con unos fritos y una coca, sentados en la banqueta" (mientras no esté arriba de 30°C porque entonces sí adiós trasero, de por sí casi no tengo). Y por si lo quieren saber, sí, todavía somos buenos amigos, no ha pasado de ahí. Nami 23 me dijo que le gustaba que compartiera mis notas de autora así que aquí las tienen. Jaja.

Muchas gracias a las personas más lindas del mundo que dejaron un review, me refiero a:

Melania Uzumaki Uchiha

Amanely-chan

Angel Maria 15

Orkidea16

RukiaNeechan

Diana Marcela-Akemi

Mimi Tachikawa08

Namibia chan: Hola, Namibia, ¡muchas gracias por comentar! ¡Y por leer! De último minuto me decidí a meter al personaje que me dijiste, combinado con otro más que sé que les gusta mucho. ¡Cuídate! :D

Nami 23: ¡Hola, Nami 23! Te agradezco por dejar un bonito y largo review, muchas gracias. Qué linda. Me gustó tu opinión acerca de la humildad y sentido ético de Kakashi, y el gran corazón de Hinata. Así que Hanabi te recuerda a ti, jajaja. Es verdad lo que dices de Kakuzu, él en su muy particular manera aprecia a las chicas. De que aparezca alguien que conozca a Kakashi, bueno todavía no lo he decidido, pero ya viste quien sí apareció. Me apuntaré lo de Asuma y Mirai. ¡Gracias por leer!

KattytoNebel

Cuahutlitzin: Hola, querida Cuahutlitzin :D Muchas gracias por dejar un lindo review. Me agrada que te guste mi forma de narrar, qué linda, gracias. "A veces logras hacer reír a carcajadas y otras nos pones a llorar", simplemente así soy yo y creo que así somos todos. A veces estamos felices (y escribo cosas de risa) y a veces estamos tristes. Muchas gracias por considerarme de tus escritoras favoritas, espero pueda seguir en ese lugar. Y tranquila, me gusta lo creepy ;) jaja

GuestMayo04: ¡Hola! Please dime tu nombre para hacer la contestación más personal, jaja. Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer y dejar un bello-largo review que me encantan. Y bueno, no te preocupes, que no todos tienen como que la manera de ayudar a otros en este mundo tan costoso (y lleno de Starbucks). Que alegría leer que los clientes dejaron cafés pendientes y que la cifra aumentaba, en verdad que me sacaste una sonrisa con tu anécdota, muchas gracias.

Gracias por los reviews, los favs y follows, y por seguir la historia.


Nos leemos luego, si tú quieres…