Bueno... ¿Cómo explicarlo? Justamente ayer en la noche había experimentado tantas sensaciones tan desconocidas para ella, que se sintió como si fuera una mujer nueva, como alguien atrevida, exótica, arriesgada y capaz de darse a notar por los demás.
Pero ahora… Ahora sólo quería que la tierra se la tragara y la hiciera aparecer en algún país desconocido, lejos de todos los recuerdos y promesas de la noche anterior.
Se sentía igual que un bicho raro, bueno, en realidad siempre se había sentido así, solo que ahora era por una razón distinta.
¡¿Acaso era normal que una adolescente tuviera vergüenza de recordar la mejor noche de su vida, peor, que temiera repetirla?!
A este paso no podría culpar a nadie de compararla con alguna especie de lunática o una de esos típicos adolescentes depresivos, pues se encontraba recostada en su pupitre escolar, intentando por todos los medios no voltear cada cinco minutos a los vacíos asientos de la parte trasera del aula.
Los asientos de Naruto e Ino.
¿Por qué no habrán llegado? En definitiva, ya había pasado la hora establecida para entrar a clases, joder, que faltaban unos cuantos minutos para la hora del receso.
Vaya manera de amargar su excelente mañana, y la clasificaba como excelente, debido a que sus padres no se levantaron a fastidiarla y menospreciarla debido a la resaca mortal de la que eran víctimas.
Vamos, que después de cierta edad ya no se tiene la misma resistencia al alcohol.
¡Y ahora esto!
En realidad, no es como si hubiera planeado llegar al salón de clases y lanzarse a los mellizos así sin más, enserio, si apenas ayer eran simples compañeros de clase sin nada en común, eso sería demasiado extraño.
Y más extraño sería, empezar a actuar como ayer en la noche.
-...Hey Hinata, ¿vienes o no? - de pronto la voz de Kiba logró sacarla de su línea de pensamientos.
-E-Ehh ¿A que te refieres, Kiba-kun? - respondió levemente alterada por la sorpresa.
-Hinata, ¿te encuentras bien? Andas súper distraída, ya empezó receso - contestó impacientemente Sakura mientras sorbía su roja nariz con un pañuelo.
-Bombón - contestó divertido Kiba al verla en ese estado, era hora de devolverle el golpe de cuando ella le dijo a todos que Akamaru tenía pulgas - todo el mundo se encuentra mucho mejor que tú -señalándola con el dedo índice.
Sakura, de haber tenido las suficientes fuerzas, le hubiera propinado un poderoso golpe en el estómago al chico aquel.
Mataría a quien sea que se hubiera osado a aplicarle esa grotesca broma ayer.
Ella, ilusionada y feliz, se quedó esperando con una gran emoción al Uchiha toda la madrugada, pero jamás llegó. Y esa mañana, cuando se acercó a preguntarle porque había faltado a su cita, el moreno la tachó de loca.
Si, en definitiva, descuartizaría a la persona que le hubiera mandado ese mensaje, aunque ya se podía hacer una pequeña idea de quien había sido.
- ¡Kiba-Kun! N-No le diga así -dijo nerviosamente la morena, sabía de sobra lo histérica que podía llegar a ser su compañera en ocasiones, y no quería tener que ir a visitar a Kiba al hospital...nuevamente.
-Sí, Kiba, no queremos que Sakura te rompa las pelotas de un golpe - se acercó de manera divertida Ten Ten - o como mínimo, te fulmine con la mirada a cada cinco minutos como a Ino.
-Tienen suerte de que me encuentre tan débil y frágil - alegó falsamente dolida Sakura - no deberían de aprovecharse de los débiles.
- ¡Jódete Haruno! Que la mayor fuente de intimidación aquí eres tú - resoplo fastidiosamente Kiba - ¿O acaso olvidas cuando Hotaru decidió mudarse "voluntariamente" después de tener una cita con Sasuke?
- ¿Qué mierda estás insinuando, maldito pulgoso? - entrecerrando los ojos mientras ponía una sonrisa extremadamente falsa en su rostro.
Peligro, si los demás no hacían algo para detener la bocota de Kiba, Sakura le destrozaría la cara.
Bendita sea que Ino no estaba, sino seguramente se hubiera armado un lío peor, debido al veneno que hubiera lanzado la rubia.
Ella tampoco era ninguna santa cuando de molestar a Sakura se trataba.
-Mejor salgamos, no ganaremos nada quedándonos aquí a discutir - ordenó Sasuke dirigiéndose a la salida.
No es como que le interesara lo que pasara con los demás, pero siempre era bueno que la gente le debiera favores.
Y vaya que Kiba le debía uno grande ahora.
-C-Claro Sasuke -kun -obedeció amablemente Sakura, para desagrado de los demás.
Pero, en fin, si la chica quería humillarse de esa manera, era su problema.
Hinata sólo pudo suspirar aliviada ante el cambio de tema, no quería evidenciar su decepción ante la ausencia de sus amores.
Ya en la cafetería, sólo repitió la misma rutina de siempre, fue por su almuerzo, y buscó un asiento vacante en la misma mesa de siempre.
A decir verdad, casi medio salón solía sentarse a almorzar juntos, incluso los más populares como Sasuke, Neji y Sakura evitaban alejarse del grupo habitual a la hora de comer.
Únicamente Naruto e Ino solían distanciarse y preferían pasar su tiempo libre en los jardines de la escuela.
Pero de pronto, por millonésima vez en ese par de días, fue sorprendida por una masculina voz en su oído.
-Hey, Hinata ¿Podemos sentarnos aquí? - preguntó tranquilamente Naruto, no debía mostrar lo divertido que se le hizo la cara de Hinata en ese instante.
Parecía que había visto un fantasma o algo así.
-Sí, querida ¿Queda espacio para nosotros? -le secundo Ino, poniendo una sonrisa cínica en su cara al ver el estado de catarro en el que se encontraba la pelirrosa.
Si, en definitiva, Naruto se merecía una muy buena compensación por eso.
- ¿Ustedes qué rayos hacen aquí? – protestó, alzando la voz de manera enojada la de ojos Jade.
- ¿Qué? ¿Acaso la cafetería no es un espacio destinado a todo el alumnado? - joder, Ino estaba a nada de tirarle su puré en la cara a la otra.
- ¡Ella no se refiere a eso, Ino-San! – intervino de manera alarmada Lee, no quería ver cuando la rubia le lanzara algo encima a su amor platónico por hacer enojar a la Namikaze. Su dulce corazón no soportaba esas situaciones.
-Yo les digo Lee - suspiro cansinamente el Nara. Pero, siendo sinceros, él era la única persona del salón a la que los gemelos tomaban en cuenta - lo que Sakura trato de decir, es que es extraño verlos después de que faltaron a las anteriores clases, además, ustedes no acostumbran a venir con nosotros a comer.
Fría y crudamente, pero con ellos debía de ser así, o si no jamás obtendría una respuesta adecuada. Naruto no era tan sagaz y cínico como para intentar tomarle el pelo, en cambio, su hermana era otro tema totalmente distinto.
Ella si era de temer.
Un ligero escalofrío de terror azotó su columna al recordar al otro Namikaze que tenía una actitud parecida, pero incrementada a la millonésima potencia.
El primogénito de esa familia era alguien con quien se debía de tener mucho cuidado, lástima que solamente pocas personas tan bien dotadas intelectualmente como él eran capaces de darse cuenta de la verdadera naturaleza siniestra y egoísta tras esa mascara de cortesía y perfección.
Bueno, al menos tenía la ventaja de ser alguien relativamente apreciado por los hermanos.
Eso ya era un gran logro.
Sin embargo, su poderosa mente no pudo evitar analizar el extraño lenguaje corporal que emitían los hermanos y la casi siempre ignorada Hinata.
Ahí pasaba algo extraño, una de las ventajas de su grupo de amigos, era que todo era siempre igual, pero está vez algo salía de lo común.
Kiba tratando de esconder a su perro entre su uniforme, sin saber que sus padres habían pagado a la escuela para que le permitieran ingresarlo y que los oficiales se hicieran de la vista gorda, vamos, que Hana no era tan cruel y los había convencido de eso.
Shino con su extraño comportamiento silencioso mientras veía en su celular vídeos de insectos.
Chouji devorando su comida como si fuera un indigente, algo demasiado irónico a su parecer.
Sasuke con su actitud de galán narcisista, intentando por todos los medios quitarse a las molestas enamoradas de encima.
Sakura, intentando matar con la mirada a Ino, o en otros casos intentando ser correspondida por Sasuke.
Lee, llorando internamente por los desplantes de Sakura y divulgando por todas partes la filosofía del maestro de deportes.
Neji, resoplando fastidiado ante el escándalo protagonizado anteriormente, mientras que su novia Ten Ten intentaba animarlo.
Sí, hasta ahí todo iba normal, de no ser por el hecho de que Hinata estaba totalmente colorada -bueno, eso siempre era normal- lo extraño era que fuera justamente los gemelos los que se hubieran acercado.
Naruto rodeando con su brazo derecho los hombros de la chica, mientras que Ino tomaba asiento despreocupadamente a su lado y se colgaba de su brazo.
Eso sí era extraño.
¿Acaso había ocurrido algo en la fiesta de anoche? Fiesta a la cual, él tuvo pereza de asistir.
Joder, ahora se arrepentía de no haber asistido.
-Ohh, bueno viejo, simplemente hoy tuvimos ganas de hacerlo, la buena compañía siempre es un gran incentivo a pararse por aquí – contestó de manera divertida Naruto, como le estaba gustando esa situación- y por lo de la falta, estábamos arreglando unos asuntos familiares que requerían nuestra presencia -Dios, vaya que estaba disfrutando la manera en que Kiba lo taladraba con los ojos al ver como se acercó a Hinata, pobre iluso.
-¿Enserio? Porque llevaban bastante tiempo sin fijarse en ese incentivo – afilando la mirada.
¿Acaso Naruto y Hinata estaban empezando a salir? Esa era la única opción razonable que encontraba a esa situación.
-Lo sé, pero ayer lo encontré – o más bien, lo encontramos. Pensó frustrado.
No le gustaba estar excluyendo a Ino en ese momento, pero no podía simplemente llegar y reclamar a Hinata (porqué esa fue la única intención con la que fueron) como propiedad de ambos, aunque fuera así.
Simple y llanamente no podían.
Así que, repentinamente enojado ante esa verdad, dejó de lado los rodeos, a la mierda con la sutileza, jamás fue así y ahora no empezaría a serlo.
Por eso, aprovechando la ligera confusión de los demás, usó la mano que tenía encima del hombro de Hinata, para voltearle el rostro y plantarle un atrevido beso en los labios.
Todos, absolutamente todos los demás en la mesa entraron en un estado de shock ante lo visto, Hinata, la chica mojigata, la dueña de los sueños húmedos de la mitad de los estudiantes junto a Ino, la que siempre estuvo callada y distante, estaba en los brazos de uno de los chicos más controversiales de la escuela.
-N-Naruto-kun- fue lo único que fue capaz de decir al ser liberada por el otro.
¿Eso enserio estaba pasando? ¿Acaso Naruto la había proclamado como suya?
-…¿Qué? ¿Des-desde cuándo están… saliendo? – preguntó débilmente Kiba, para regocijo de los hermanos, que ese tipo tuviera en claro que Hinata jamás sería suya.
-Eso no es de tu incumbencia, cielo, Hinata, este lugar está demasiado lleno -dijo de pronto Ino, señalando despectivamente la gran cantidad de gente que había en la cafetería – según tengo entendido, el profesor de matemáticas no vendrá hoy por una enfermedad ¿Qué te parece si vamos a los jardines? – claro, esa pregunta era totalmente dirigida a su hermano, al cual se le iluminaron los ojos ante la idea de salir de ahí.
Jamás le habían gustado las multitudes, además, querían estar a solas con Hinata.
-Si Hinata, vámonos de aquí – pidió de manera amorosa Naruto, era hora de que la morena se fuera acostumbrando a su ritmo.
-C-Claro – dijo débilmente, incapaz de salir de su estupor, sin embargo, tuvo que aclararse la garganta al ver la mirada inquisitiva de Ino, casi lo olvida, le prohibió totalmente tartamudear – Chicos, si me disculpan – decía levantándose para despedirse con una educada reverencia.
No obstante, por dentro sentía que su corazón estallaría de emoción, definitivamente lo que necesitaba en su vida era la emoción que los mellizos le brindaban.
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-Wow Hinata, debo de admitir que por un momento pensé que te desmayarías a media cafetería -dijo juguetonamente Ino, mientras se tumbaba descuidadamente en el pasto, ese era su lugar favorito del campus, pues al estar detrás del último edificio, nadie solía pasearse por ese jardín – eso, o que alguna de las miradas de envidia te intimidarían, ya sabes – recordando con una suave risa la mirada de todos al ver como unos de los chicos más misteriosos y populares besaba a la hermosa Hyugga, sin duda, causaban bastante envidia en todos.
-Tienes razón, jamás me esperé eso – ella, por el contrario, se sentó cuidadosamente – no pensé que algo así pasaría.
-¿Qué cosa, preciosa? – preguntó Naruto, mientras recostaba perezosamente su cabeza en las piernas de su hermana - ¿Acaso pensaste que dejaríamos que anduvieras por ahí sin dueños? No queremos ocultar lo que sentimos por ti, vamos totalmente enserio – abriendo levemente los ojos para regodearse del sonrojo de su novia – lástima que no pude decir que también eres de Ino -mientras se dedicaba a hacer círculos con su dedo en la pierna derecha de Ino.
-¡Pero no hace falta que lo digan, yo soy toda suya! – gritó de repente, no le gustó para nada la mirada culpable de Naruto.
Los rubios, por su parte, solo pudieron dedicarse a mirar de manera asombrada a Hinata, podía parecer algo demasiado cliché y cursi, pero esa sorpresiva confesión logró derretirles el corazón.
Vaya que esa niña podía llegar a causar bastantes sorpresas.
-Y nosotros todos tuyos, querida, somos los tres – dijo suavemente Ino, para rápidamente, jalar a Hinata del moño de su uniforme y pegar su boca con la de ella.
-¡I-Ino, nos pueden ver! – se alteró ante la acción de la rubia, y la risa de Naruto no ayudaba a calmar su humor.
-Ino, acaba de tartamudear – decía entre risas Naruto – Hinata, no te preocupes, absolutamente nadie viene acá, y tampoco hay cámaras, no tienes de qué preocuparte – tomando suavemente su mano para depositar un beso en ella.
-Bebé, tendremos que esforzarnos más en tu manera de hablar – le reprendió Ino, mientras que con su mano izquierda apretaba con algo de fuerza el seno de Hinata – No queremos que te dejé una sugestiva marca en tu lindo cuello ¿Verdad?
Y antes de que la pobre morena pudiera responder a eso, una traviesa mano se empezó a colar a través de su falda escolar, mierda, Naruto estaba sobando sin descaro alguno las piernas de la morena.
Sin embargo, la posición en que Naruto se encontraba no le permitía hacer lo que él quería, pues seguía boca arriba en las piernas de su hermana, así que se levantó, y decidió sentarse detrás de Hinata con sus piernas alrededor de ella, mientras empezaba a lamer lujuriosamente su cuello.
Sin embargo, esa no era su intención, así que sin ninguna piedad metió sus manos totalmente dentro de la falda dela Hyugga, y empezó a acariciar su intimidad de manera delicada, regodeándose ante la respiración alterada y la leve humedad que se estaba instalando en sus dedos.
-Tranquila, nena, nadie nos verá – dijo seductoramente Ino, mientras empezaba a acariciar los pechos de la morena – solo déjate llevar, nosotros nos encargaremos de todo.
Y con el libido elevado a mil, Ino metió su mano entre el cuerpo de los dos chicos, y empezó a desabrochar el pantalón de su hermano, tenía una idea en mente, y moría por llevarla a cabo.
Así que sacó la erección de su hermano y dio la siguiente orden:
-Hinata, quiero que te sientes encima de Naruto y lo masturbes con tu trasero, tranquila, no te meterá nada… aun – dijo con malicia, ella se encargaría de que su hermano desvirgara a la Hyugga esa misma noche -solo ten cuidado.
Hinata estuvo a punto de chillar de vergüenza ante lo dicho por la rubia, pero la excitación que sentía en ese instante al sentirse así de expuesta con las manos de Naruto en su cuerpo, nublaron totalmente su juicio. Se levantó cuidadosamente la parte trasera de su falda, y conteniendo el aire de sus pulmones, se sentó lentamente encima del pene de Naruto, era una sensación extraña, el rubio le había bajado la ropa interior lo suficiente para restregarse entre sus nalgas, podía sentir lo húmedo de su pene y las ganas que sentía de que eso llegara más lejos, no quería simplemente restregarse con Naruto, quería ser follada por Naruto.
Mierda, ¿desde cuándo se había vuelto tan descarada? Tal parece que desde que los hermanos entraron en su vida.
Hinata se movía de forma, lenta, sin embargo, sus sentidos la obligaban a querer sentir más de Naruto, a mostrarse más sensual con él, así que, dejando la pena de lado, se dedicó a mover de manera bastante candente la cadera, sintiéndose extremadamente poderosa al escuchar los gemidos roncos que salían de los labios de Naruto.
Duraron así varios minutos, perdidos en la placentera sensación de Hinata moviéndose, hasta que de pronto sintió algo húmedo recorriéndole entre los muslos, al mismo tiempo que ella misma llegaba al orgasmo debido a que Naruto jamás dejó de masturbarla con los dedos.
Rendidos, solamente se dedicaron a regular sus respiraciones, todo ante la mirada atenta de Ino.
-Hinata, Naruto, vámonos, quiero ir a casa – ordenó de pronto la rubia – princesa, avisa que llegarás tarde a casa hoy por algún trabajo o algo por el estilo, pasarás el resto de la tarde con nosotros, en nuestra casa – mientras se levantaba del pasto y se acomodaba el uniforme, joder, necesitaba llegar a su hogar de inmediato, la excitación que sentía era casi incontrolable.
-¿Pero por qué? – dijo medio ida la morena, aun no era capaz de recuperarse del éxtasis de hace un momento, y ahora Ino le salía con eso.
-Porque querida, te haremos el amor en nuestra cama – dijo Naruto mientras le mordía suavemente el lóbulo de la oreja – te follaremos hasta el cansancio.
Ese fue su plan desde el inicio, como sabían que llegarían tarde debido a que tuvieron que acompañar a sus padres a un desayuno formal con unos socios, se perdieron la primera clase del día, lo bueno era que después de eso, Minato y Kushina partieron de nueva cuenta a Dinamarca… o algo así les habían dicho, la verdad no les interesaba mucho.
Lo único que les interesó, fue que tendrían la casa para ellos solos sin ningún tipo de interrupciones de parte de sus padres, los empleados eran algo más fácil, bastaba con darles el día libre y todos se marcharían.
Tomaron sus cosas, se acomodaron la ropa y se dirigieron al convertible color rojo de los Namikaze, y ese día, por primera vez Hinata se había saltado las clases, se había arriesgado a ser vista en medio de un jardín del campus, había declarado oficialmente ya no ser soltera, y, sobre todo.
Ese día perdería totalmente la virginidad.
Holiwis :3 ¿Cómo han estado?
Espero que el capítulo les haya gustado, la verdad me tardé demasiado en actualizar debido a que me perdí por otros lares XD
Joder, que ya toda la escuela sabe de lo que tienen Naruto y Hinata *0* pero, ¿cómo reaccionarán los Hyugga con eso? Y sobre todo ¿Cómo reaccionará Menma? Ya falta poco para saber su historia XD
Si te está gustando la historia, házmelo saber en un review, me motivan a seguir con mis locuras XD
Faltas de ortografía, dedazos etc. Disculpen, ya lo revisé, pero no confío en mi vista.
Besos.
Ann.
