Cap. IV: Cuestiones de comercio

Anna esperaba a Elsa en el comedor cuando la joven entró.

- Buenos días hermanita, te levantaste temprano el día de hoy. -

- Hola Elsa, sí bueno, quizás sea por la emoción.-

- Eso es bueno, esa es justamente la actitud que vas a necesitar.-

- Así será, le diré a Kai que mande el desayuno.-

Las hermanas hablaron algunas trivialidades mientras llegaba la comida, en unos minutos el desayuno estaba servido y ambas comenzaron a comer.

- Entonces Elsa, qué es lo que me ibas a explicar hoy? -

- Ah sí, mira, para la junta de hoy lo ministros con los que hablaremos son del reino de Cerknica, vienen a proponernos algunos tratados. Y en vista de que hemos roto relaciones con Weselton, debemos darnos prisa para concretar tratados con otros reinos y evitar una crisis en nuestro querido Arendelle.-

- Y tienes alguna idea de lo que vienen a proponerte? -

- No mucho, pero me parece que les interesan nuestros textiles y nuestra pesca.-

- Ya veo, nos va bien con la pesca cierto? Digo, ayer vi que tan sólo la primera carga del día había sido muy generosa. Tú sabes cuántas veces sales lo pescadores al mar por día? -

- No, en realidad no lo sé, pero creo que...-

- ¿Majestad?- interrumpió el mayordomo entrando al comedor.

- ¿Si Kai? Adelante, pasa.-

- Sólo quería decirle que los papeles que pidió ya están en su escritorio.-

- ¡Perfecto Kai! Muchas gracias. Vamos Anna.-

La joven dio un último trago a su jugo; se levantó y siguió a hermana mayor.

- Mira Anna, lo que ves aquí son todos los documentos respecto al comercio y economía del reino; hay análisis, tratados, convenios, información de nuestros comerciantes y mucha más información; todo lo que quieras está aquí. Es una información muy valiosa y por ello sólo nosotras podemos conocer el contenido de estos documentos. -

- ¿Y los consejeros? -

- Saben mucho, pero no todo, ese es sólo un privilegio o desgracias, como quieras verlo, del monarca. Bueno, claro que ahora tú también estarás involucrada con todo esto. ¿Segura que quieres hacerlo? -

- Sí Elsa y descuida, esta información queda entre nosotras. Entiendo que esta información no sólo es importante, sino también peligrosa. Puedes confiar en mí. -

La pelirroja vio a su hermana directamente a los ojos y le sonrió levemente. Anna sentía una creciente alegría en el pecho; era en realidad la primera cosa que podían compartir Elsa y ella sin que nadie más supiera, sería algo así como un secreto entre ellas; claro, no es que el tema de dicho secreto sea un tema agradable, hubiera sido preferible otra cosa, pero en fin; ahora su hermana y ella compartirían complicidad. No había duda que ayudar a Elsa con asuntos de Estado había sido una buena idea.

¡Claro que podía confiar en Anna! Elsa miraba con cariño a su hermana y se preguntaba, en qué momento se había convertido en una joven tan decidida y valiente; pero que pregunta más tonta, era claro que todo eso había pasado mientras ella pasaba años en su aislamiento. Era una verdadera pena haberse perdido tantas cosas de su hermana. Hay tres cosas cosas que no se pueden recuperar: el tiempo, las oportunidades y las palabras; y ella ya había perdido mucho tiempo valioso con Anna, eso es algo que siempre le atormentaría. Sólo el cielo sabía cuanto tiempo podría estar con ella como ahora. Anna era una joven princesa, inteligente, graciosa y muy hermosa, sólo sería cuestión de tiempo para que los pretendientes rondaran por el palacio, hasta que uno de ellos lograra capturar el corazón de su pequeña pelirroja y se la llevara sabe Dios a dónde...ella con o in rey se quedaría en Arendelle, era su responsabilidad, pero Anna podía irse en cualquier momento..., no, no debería pensar en eso, no ahora. Ahorita estaba Anna ahí, mirándola tiernamente y eso era lo único que importaría por el momento.

- Lo sé Anna, eres la única persona en la que verdaderamente puedo confiar. -

- Gracias Elsa, pero también puedes confiar en tí, lo sabías? -

- Jajaja, quizás, aveces... -

- Inténtalo de vez en cuando, te hará bien. - Le guiñó un ojo a la hermosa rubia y siguieron con lo suyo.

Elsa le mostraba a Anna mucha información y datos y la chica ponía mucha atención en lo que le enseñaba su hermana.

- Anna, será mejor dejarlo hasta aquí ahora, dentro de un rato llegarán los ministros y debemos prepararnos. -

- ¿Seguiremos al rato? -

- Depende de cómo vaya la junta, en ocasiones son muy pesadas y es mejor descansar. -

- Está bien, mmm...oye...quizás, después...no sé, podríamos cabalgar un rato, si tu quieres. -

- Anna tú sabes que no soy de actividades físicas al aire libre. -

- Un ratito, si? Quiero mostrarte algo. -

Cómo decirle que no a esa niña. - Está bien, iremos. -

- ¡Siii! -

- Anda ve a prepararte para la junta, yo le diré a Kai que haga espacio aquí para tu escritorio. -

- ¡¿Mi...mi...mi qué?! -

- Tu escritorio, porque en el mío no cabemos las dos. -

- ¿Aquí? -

- Pues sí. -

- ¿Aquí en tu oficina? -

- Sí Anna, aquí. -

- ¿Contigo? -

-Lamento decepcionarte, pero tendrás que aguantarme mientras te enseño estas cosas, ya después podrás cambiar de cuarto, tener tu propia oficina, mudarte de castillo si quieres.- dijo Elsa en tono juguetón pero algo dolido.

- No quise decir eso Elsa, yo...-

- Descuida, no pasa nada.- dijo y sonrió tranquilamente.

Si no fuera reina, como actriz no le hubiera ido tan mal, ni ella misma sabía cómo mantenía la calma; tener a Anna tan cerca sería la gloria, pero la verdad es que se moría de nervios, podría ser peligroso; peligroso para esos pensamientos impuros, lo mejor sería mantener el control...si es que eso se podía.

Anna comenzó a sentir unas gotas de sudor sobre su frente, tenía que salir de ahí lo antes posible! Elsa no podía verla así.

- Ehh...bueno Elsa, tienes razón...me voy a preparar.- caminó de espaldas hacia la puerta, pero tropezó con el tapete. - Upps, lo siento...yo lo arreglo.- Acomodó el tapete. - Listo, como nuevo...jajaja, bueno si, mejor me voy ya.- giró a perilla y abrió la puerta. - Adiós Elsa, nos vemos en unos minutos.- dijo muy rápidamente y salió al pasillo dejando a su hermana con una cara de extrañeza.

"¿Huuy y ahora qué voy a hacer?" Pensaba Anna mientras caminaba por el pasillo rumbo a su habitación. "Voy a estar con ella, ahí en su oficina, con ella todo el día...esto definitivamente no es lo que había planeado. Se supone que con todo esto no iba a pasar todo el día pensando en ella y ahora la tendré enfrente, muy cerca...¿Qué pedo hacer?" No había duda que le había salido el tiro por la culata. "No puedo decirle a Elsa que mejor ya no hago nada, aunque...quizás no vaya a ir tan mal, sólo tengo que concentrarme en mi trabajo y no mirar a Elsa." La chica llegó a su habitación y se dispuso a prepararse.

- Lord Vidmar, sin duda su propuesta nos parece muy interesante.- dijo la reina de Arendelle.

- Gracias majestad, le dejaremos por escrito el plan comercial para que lo revise con tranquilidad. Arendelle tiene gran fuerza en productos marítimos.-

- Y ustedes pueden proporcionarnos productos de ganado.- dijo Anna

- Así es alteza, creo que de verdad, podemos beneficiarnos ambos.-

La junta terminó tras algunas horas de discusión acordando una respuesta de Arendelle en el plazo de una semana.