Vaya sueño más extraño, por alguna razón estaba en una amplia pradera, después de caminar unos metros un pegaso voló a mi lado e hizo varias acrobacias en el despejado cielo, creo que una de sus acrobacias formaba un corazón pero no estaba segura, finalmente voló hasta quedar delante del sol dese mi ángulo de visión, era una figura majestuosa, creo que nunca soñé con algo más espectacular en toda mi vida, finalmente descendió para acercase a mi haciendo una reverencia y alejándose, después de eso desperté, vi como el sol entraba por la ventana y como la luz hacía ver más grande de lo que en realidad era aquella habitación, aún no terminaba de despertar, me di media vuelta mientras y me encontré con algo, abrí los ojos y me espanté, era el casco de Red Dark, de repente me di cuenta, estaba a su lado, en su cama, mientras dormía apaciblemente, nuestros cascos casi se tocaban en la posición en la que estaba, de un saltó salí de la cama, empezando a temblar, con mucho cuidado de no despertarlo salí de su casa, no sabía muy bien a donde ir y con las prisas había dejado mis cosas en su casa, pero tenía que pensar en lo que acababa de ocurrir, me fui a un parque cercano y tomé asiento para llevarme los cascos a la cabeza pensando en lo que había sucedido, si era bastante raro para mi dormir con un potro en la misma habitación, dormir en la misma cama con uno era algo que me asustaba bastante, pero me asustaba aún mas pensar que había hecho eso dormida, que me había escurrido hasta su cama, nunca fui sonámbula, de lo contrario mi compañera de cuarto que acostumbraba a desvelarse se habría dado cuenta en tantos años de dormir juntas, fue entonces cuando recordé que en el pasado me había ocurrido algo similar, estaba en época de exámenes en la escuela y tenía examen escrito al día siguiente, pasé buena parte de esa noche estudiando, incluso me quedé dormida entre libros literalmente, cuando desperté me di cuenta de que estaba sentada, en mi escritorio del cuarto, con una hoja de papel con palabras escritas en ella, creo que ese día estaba demasiado ansiosa, tanto que quería hacer el examen dormida o algo así, me aterraba pensarlo pero sentía que esta situación era muy similar.

-¡Esto no puede ser! -me dije a mi misma mientras intentaba buscar una explicación más lógica al asunto- bueno tal vez tenía frio y quise buscar calor, un momento, eso no tiene sentido, hacia tanto calor que estaba sudando cuando desperté, bueno tal vez el suelo era demasiado duro y busqué algo más cómodo.

-Si seguramente fue eso -me dije a mi misma tratando de convencerme- pero el sueño, que significaba ese sueño, tal vez era algo pasajero.

-Sí, solo una fantasía sin sentido -me excusé otra vez, no quería causar más molestias pero la intriga no podía conmigo, necesitaba saber si realmente fue algo pasajero, Red Dark accedió a que durmiera de nuevo en su casa esa noche, por suerte parece que no notó que tuvo una compañera en su cama la noche anterior, esa noche me invitó también a cenar, pero le dije que me dormiría más temprano pues había tenido un día muy ajetreado, en realidad no era cierto, pero suponía que si no estábamos en la misma habitación sería más fácil sacarlo de mi mente, cerré mis ojos intentando olvidarme de todo.

-¡Ahhhhh! -pegué un grito al despertar, era lo peor que podía pasar, no solo estaba de nuevo en su cama, sino que mi grito lo había despertado, y no terminaba allí, lo estaba abrazando fuertemente, de un golpe salté de la cama, no quise correr pues ya era demasiado tarde para evadir el problema, respiraba muy rápido y estaba sudando mucho mientras esperaba a que dijera algo, creo que no fue capaz de hacerlo, tal vez porque se sentía igual de conmocionado que yo.

-Yo...yo -tartamudeé al intentar romper el hielo, no pude más y tiré al suelo derramando lágrimas de vergüenza, Red Dark se acercó a mí ofreciéndome su casco para levantarme, sequé mis lágrimas y empecé a hablar.

-Yo...creo...que me gustas -dije esperando una respuesta de rotundo rechazo, no cabe duda de que esas palabras lo dejaron helado, pero no reaccionó de la forma que esperaba, esperaba que de inmediato se riera o me dijera en su caballerosa manera que no era un sentimiento mutuo, en cambio caminó un poco hasta el sillón de la sala donde se sentó mirando al suelo, yo le seguí en silencio sentándome a su lado y mirando a cualquier parte.

-Tu...también me gustas -contestó con mucha timidez, temblé, no podía creer lo que había dicho, por fin había aceptado lo que sentía, me gustaba y yo también le gustaba, desde ese momento éramos cada vez menos tímidos el uno con el otro, pasamos largos ratos especialmente en la noche charlando, conociéndonos, descubriendo nuestros gustos y disgustos, siendo cada vez más unidos, algunas tardes salíamos a cenar a un restaurante o mirábamos la puesta del sol desde una colina donde se observaba media ciudad, desde entonces olvidé por completo mi propósito de viajar por Equestria de ciudad en ciudad, en primer lugar era algo bastante complicado en especial para una unicornio tan acostumbrada a la ciudad como yo y en segundo lugar era algo que hacía con el objetivo de cambiar de rutina.

Nuestra relación se hacía mas y mas fuerte entre más tiempo pasaba, si en el pasado había sido una pony tímida eso había cambiado con él, no tenía miedo de decirle como me sentía o que me incomodaba, ese tipo de confianza apenas y la había logrado alcanzar con mis padres, como no tenía trabajo Red Dark pensó que sería de mucha ayuda iluminando cuevas y distintos lugares oscuros a donde iban sus expediciones, era interesante, me contaba muchas cosas curiosas, historias interesantes sobre lugares legendarios de Equestria algunas parecían incluso ser ficticias, pero no me tardé mucho en descubrir que era algo muy riesgoso, en dichos viajes sufrí varias heridas y estuve muy cerca de ser mordida por una serpiente venenosa, Red Dark siempre estaba mucho más tranquilo que yo, pero me preocupaba mucho por él, le propuse que dejara ese trabajo y viniera conmigo a Canterlot donde podía trabajar en algo más seguro, la idea no le gustaba para nada, pero dijo que lo pensaría, en cualquier caso dejé de acompañarlo a sus expediciones aunque me preocupaba cada vez que se iba de casa, a veces tomaba varios días por lo que me quedaba mucho tiempo sola, no fue muy difícil para mí conseguir un trabajo de medio tiempo como asistente de biblioteca, me iba muy bien y al poder acomodar los libros fácilmente con mi magia era muy eficiente, al menos así no me sentía tan sola, aburrida e inútil.