Helloouuuu! (Okay no se escribe así XD) la tipa mas irresponsable de FF reportándose! xD mil disculpas por hacerlos esperar tanto U.u he tenido dos problemas: las clases y la falta de ganas xD, cuando tengo ganas de escribir, tengo tareas y exámenes y cuando estoy libre no tengo ganas xD en fin… esta vez tengo examen pero tengo un tiempesillo para escribir así que aprovechare :3
Espero les guste a todos, como siempre lo hago con mucho cariño, para mis lectores y los amantes de esta linda pareja n.n
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Mientras caminaba por el largo pasillo de las habitaciones donde dormían las mujeres, Rivaille trataba de escoger las palabras más adecuadas para dirigirse a la chica a la que iba a buscar. Repasaba en su mente otra vez como diablos es que había acabado en esta situación y ahora que estaba metido hasta el cuello como lidiaría con ella. Mikasa era la chica mas insolente y mas altanera que había conocido, era de las pocas personas que se le enfrentaban sin temor y odiaba eso, todos le temían pero ¿por que ella no? Y ahora que dormirían en habitaciones contiguas debía tener más cuidado, la chica lo odiaba y en un descuido podía matarlo mientras dormía.
Todo eso pensaba el ahora abrumado Sargento Rivaille hasta que,si darse cuenta en que momento llego, frente él estaba la antepenúltima puerta en el pasillo, que era la de la habitación que Mikasa compartía con sus compañeras. Cada paso que daba hacia adelante a la habitación, eran dos pasos que retrocedía su seguridad. Esto lo hacía ponerse más nervioso. ¿Por qué es chica era capaz de provocar en él tantos sentimientos, que hasta ahora le habían sido completamente desconocidos? . Cuando por fin estuvo frente a la puerta, a punto de tocar para pedir el paso, se detuvo y se quedo varios minutos afuera pensando en lo que estaba por hacer. Dio un largo suspiro tratando de calmarse y dándose valor, toco la puerta, en el momento en que escucho la voz de Mikasa decir —adelante— un leve escalofrio le recorrió la espalda, pero dejando esas tonterías de lado, entro y se apoyo en la pared de brazos cruzados —vine por ti, para llevarte a tu nueva habitación—
La chica le daba la espalda, mientras guardaba sus uniformes en una maleta que estaba sobre su cama —la habitación continua a la suya, ¿cierto?... desde ahora le informo que quiero que este lo más lejos de mi que pueda, me mudo porque me lo pidió la sargento Hanji, pero, si por mi fuera usted ya no estaría en este cuartel, ni en este distrito, en estas murallas y si se pudiera en este mundo! Así no volvería a verlo nunca—
el pelinegro suspiro, se había propuesto ser lo más paciente posible, hasta donde su carácter explosivo se lo permitiera, recordó la palabras de Hanji "arreglen cualquier problema que tengan y lleven la fiesta en paz".Miro al techo, pidiendo interiormente que si había un Dios en el cielo le ayudara a controlarse, porque en otras circunstancias no le hubiera permitido a una mocosa malcriada, hablarle de esa forma. Se dirigió a la chica, tomando de su cama dos camisas blancas y dándoselas para que esta las colocara en la maleta — ¿y que crees? ¿Que esto me hace feliz?... como dijo esa loca, ordenes son ordenes y mi deber es cuidarte y a "eso" que llevas adentro… eso es todo, lo demás es irrelevante— el azabache relajo un poco su mirada y extendiéndole la mano en son de paz y le dijo —así que, al menos por el bien de esta misión, será mejor que olvidemos todo lo que no contribuya nada a nuestro objetivo—
La chica lo miro con seriedad, ¿cómo era posible que le pidiera eso? Ja! ¿Qué fácil no?... después de todo lo que había pasado entre ellos, tenía el suficiente cinismo, para llegar y pedirle que se "olvidaran de todo" ¡¿Y que fueran mejores amigos?!, la chica no pudo evitar sentirse algo dolida… es cierto que Eren era el padre de su hijo, pero Rivaille aunque le lastimara el orgullo, era el primer el hombre en su vida, eso sería algo jamás olvidaría… aunque lo odiara más que nadie en este mundo, el hecho de que él fuera el hombre que robo su inocencia no podría ser cambiado por más que lo deseara.
Se quedo por unos segundos viendo la mano que le sargento le ofrecía, para luego bajar la vista y mientras cerraba la ya preparada maleta decir —no se me acerque, no me hable y estaremos bien— afirmo mientras le dedicaba una mirada de desprecio. Dejando al sargento con la mano extendida, se dispuso a cargar la "pesada" maleta, (sus pertenencias no eran muchas) el hombre se contuvo para responder a su inminente desplante, suspiro tratando de controlarse y alcanzo a la chica que iba ya cerca de la puerta —Ackerman, dame esa maleta—
La chica lo miro molesta —yo puedo sola, no estoy enferma—
Rivaille le arrebato la maleta de la mano —¡camina! enferma o no, si la desquiciada de Hanji te ve cargando algo, vendrá a darme un sermón y no quiero tener que golpearla, así que, vamos, no seas berrinchuda— le dijo mientras cerraba la puerta de la habitación
Luego de camino a la nueva habitación de Mikasa, se encontraron con Armin, Berthold, Reiner Sasha, junto con todos los demás chicos que eran sus amigos, todos estaban limpiando o haciendo otras tareas, o al menos hasta que le vieron, ya que pararon de hacer lo que estaban haciendo y se quedaron viendo la escena. Ella se sintió un poco avergonzada por que ahora ella sería como "una muñequita de sala" todo el día sentada, solo observando como los demás trabajaban y esa idea no la hacía nada feliz.
La sargento Zoe estaba paranoica, pensaba que por limpiar, cocinar o hacer otras tareas hogareñas, se rompería o algo por el estilo, ¡por Dios! Había pasado los tres años en la academia entrenando arduamente y soportando mucho esfuerzo físico, unas cuantas labores domesticas no iban a matarla, pero como era de costumbre a la sargento Hanji Zoe nadie le podía llevar la contraria.
Por miedo al sargento ninguno de los presentes, se le iba a acercar a la chica a preguntarle que estaba pasando ¿por que se iba de su habitación? ¿A dónde se dirigía? Y sobre todo… ¿por qué iba en compañía con la persona que mas odiaba en la tierra?. Todos intercambiaron miradas pero regresaron de inmediato a sus labores, no querían ganarse un duro castigo por parte del mal encarado Sargento Rivaille, ya más tarde en la cena Armin o Eren le preguntarían que sucedía y minutos después todos los demás podrían enterarse.
Eren que venía entrando por la puerta de atrás, se dio cuenta de que todos murmuraban acerca de algo pero no alcanzo a escuchar de que, así que como buena fuente fue a preguntarle a la única persona que sería sincera y que le contaría todo sin agregarle de mas, Armin.
—¡Armin!... ¿qué sucede? ¿Por qué los veo a todos muy extraños? Parece que algo pasa…—
El chicho rubio, paro de barrer y apoyándose en la escoba le dijo —bueno es que Mikasa…— se detuvo a pensar como reaccionaria Eren ante la situación, si, no lo haría nada bien
—¿Mikasa? ¿Qué pasa con ella? ¿Le ocurrió algo malo? — preguntaba insistente el castaño tomando a Armin por los hombros, ya en su interior intuía rubio no sabía que decirle, podía causar un problema por abrir la boca, pensaba seriamente en si era prudente decirlo sin saber el por qué de todo.
Pensó demasiado porque alguien le ahorro la molestia…
—desde ahora les advierto, no quiero chismes ni habladurías de esto, al que sorprenda enredado en chismorreos, créanme que le ira muy mal, ¿entendido? — Rivaille al oír el murmullo que se produjo después de que él y Mikasa salieron, regreso a hacerles lo que era una clara amenaza, dirigiéndoles una mirada realmente aterradora, todos en el lugar sintieron pavor al verlo.
Casi todos los chicos contestaron al unisonó con un fuerte —¡si señor! — excepto Eren quien no podía creer lo que sus ojos veían, Mikasa y el sargento ¿juntos? ¿De quien era esa maleta? ¿Acaso habían despedido a su hermana adoptiva? Seguro le había hecho algo al Sargento.
Aun sin saber qué hacer y cómo actuar, se quedo parado viéndolos tratando de imaginar que estaba pasando. Al sargento le molesto la mirada del chico —¿ y a ti que te pasa? Pareces retrasado viéndonos así,¡ mejor vuelve a tus labores Jaeger! —
El chicco despertó de golpe de su estado de estupefacción —¿eh?...¡Si señor! — contesto, mirando a su hermana, esta lucia un poco triste. El Castaño pensó en ahorrarse una llamada de atención por parte del sargento pero, era su hermana, tenía que saber que pasaba con ella. Sintiendo un gran temor se acerco al francés y a su acompañante —señor… disculpe, perdón por preguntar pero… ¿Que está sucediendo con mi hermana Mikasa? — la chica lo vio con algo de sorpresa, mientras el pelinegro frunció el seño —eso a ti no te importa Jaeger, eso es asunto de Ackerman y mío—
El chico se armo de valor e insistió —con todo respeto señor, si es asunto mío, ella es la única familiar que me queda y …¡exijo saber que está pasando! — el chico se estaba exaltado y lo ultimo lo dijo casi gritándole al Sargento, todos en la habitación miraban a Eren sorprendidos, ¿cómo podía hablarle así al sargento? Seguro lo mataría ahí mismo.
Para la sorpresa de todos, incluyendo a la misma Mikasa, ya que Rivaille no pudo decírselo antes, trato de buscar el momento adecuado, pero nunca lo encontró ya que ella siempre estaba a la defensiva y no le permitía hablarle, a menos que estuvieran discutiendo. Pensando en que de todas maneras todos se iban a enterar y que nunca encontraría el momento correcto para hablar del asunto con ella, suspiro y le puso la mano a Eren sobre el hombro –Mira mocoso, diré esto solo una vez y será lo único que escucharan acerca de esto, se que eres un retardado pero, trata de poner atención, igual todos ustedes, no quiero que anden inventado cosas después — dijo lo ultimo dirigiéndose a todos los demás, con su mano aun en el hombro del castaño hablo —pues resulta que por razones que no les explicare, porque ¿seguro saben cómo se hacen los bebes verdad? — Los vio a todos, estaban confundidos — en fin, espero que sí, si no lo saben pregúntenle a Hanji… la explicación de esto es simple Ackerman está esperando un hijo mío y de ahora en adelante ella y ese niño están bajo mi custodia, es todo— dijo viendo a la sorprendida pelinegra a su lado, que parecía haberse quedado muda por esa aclaración tan repentina
Después de escuchar eso, el mundo parecía haberse vuelto en cámara lenta para Eren, las palabras del sargento resonaban en su mente "esperando un hijo mío", después de quedarse unos segundos, viendo al vacio… todos los demás tuvieron las misma reacción: ver a Eren. El castaño sacudió su cabeza, tratando de acomodar sus idea y acercándose al sargento con mirada desafiante, lo tomo fuertemente por el cuello de la camisa —¡¿Qué ha dicho?! ¡Pero si ustedes se odian! ¡¿Cómo es eso posible?! — Se quedo un momento pensando —¡seguro usted abuso de ella! ¡¿No es así?! — los ojos de Eren tenían esa peligrosa expresión que denotaba una furia ciega, así que Rivaille decidió calmarlo. Con ambos brazos se soltó del agarre del chico y con una fuerte patada en el estomago, lo dejo más que vencido. Mientras Eren agonizaba de dolor en el suelo Rivaille se disponía a patearlo, tenía que dejar claro quien estaba al mando, los chicos cada tanto parecían olvidarlo.
Antes de Rivaille le atinara otro golpe a Eren, Mikasa le tomo de la manga de la camisa y por primera vez en sus ojos vio esa expresión, preocupación, tristeza y mucha impotencia, pequeñas lagrimas se asomaban sus ojos —por favor Sargento, no lo golpee mas… se lo suplico— no pudo contra eso, volteo a ver al chico que aun estaba en el suelo —No estoy de humor para peleas, así que esta vez te dejare ir, no me provoques porque no tendrás suerte la próxima… y los demás… ¡dejen de chismorrear, vuelvan a trabajar! — dijo tomando la maleta y dirigiéndose a las escaleras que daban a las habitaciones de los oficiales. La chica, quería ir a ayudar a su hermano a levantarse, pero Rivaille la llamo — Ackerman, no tengo todo el día ¡andando! — Mikasa volteo a verlo con desprecio —ahora voy, solo déjeme…— el hombre furioso camino hacia ella y la tomo de la muñeca sin ninguna delicadeza, casi arrastrándola a la fuerza— déjalo, el puede solo… ya no es un niño. No te preocupes, pronto tendrás a otro mocoso del cual ocuparte—
Mikasa dirijo una mirada de pesar a su hermano, mientras era alejada a la fuerza del lugar. Armin se arrodillo junto a Eren —no te preocupes Mikasa, yo me ocupare de el— dijo el Rubio tratando de tranquilizarla, mientras Eren veía como se Rivaille se llevaba a Mikasa.
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—¡Lo odio!, no puede imaginar cuanto…— dijo la chica pelinegra, mientras caminaban por el pasillo
El sargento que caminaba relajadamente cargando la maleta de la chica, deteniendo su marcha, abrió aun más sus ojos por la sorpresa. Se estremeció un poco al oír eso, sabía que lo odiaba , pero escucharlo se sentía diferente a solo imaginarlo, era incomodo de una manera extraña, esas palabras pesaban en su alma. Viniendo de ella le importaban y eso era molesto —pues no me interesa caerte bien, lo único que me importa es cumplir con mi trabajo— dijo mientras abría la puerta de la habitación
Mikasa entro y cuando el sargento intento dejar la maleta en el cuarto ella lo detuvo —hasta aquí, yo puedo sola—
El azabache suspiro resignado —como quieras, he tenido suficiente por hoy.. — respondió despreocupado, caminando hacia su habitación, la chica lo llamo—Sargento, ¿que tiene usted contra Eren? ¿Qué le ha hecho para que lo trate tan mal? El solo está preocupado por mi—
El Sargento se masajeo las sienes —siendo sincero, a veces es un insolente, como hoy por ejemplo… ¿no pretenderás que dejara pasar algo como lo que paso hoy? Mi autoridad no debe ser puesta en duda, o perderé el respeto de todos—
—¡pero eso no justifica que se comporte tan déspota y ruin! ¿Acaso no es humano? — pregunto Mikasa cerrando sus puños con cólera
—se que crees que soy un monstruo, pero quizás algún día seas la líder de un grupo como este y estés en mi situación, estoy seguro que me darás la razón— respondió, girando la perilla de su puerta
—¡espere! — lo llamo— eso no es suficiente, puede ser verdad lo que dice pero aun así, me he dado cuenta que a pesar de que todos estamos bajo su mando, es Eren al más castiga … ¿Por qué? ¿Qué le ha hecho él? —
Rivaille dejándose llevar por la conversación, respondió sin pensar —quizás le tenga envidia, siempre está cerca de …— oh! Diablos estuvo cerca, estuvo a punto de decirle la verdadera razón de por qué odiaba tanto a Eren
La chica lo miro desconcertada —¿cerca de quien? —
Mientras se gritaba a sí mismo "Imbécil" una y otra vez en su cabeza, entrando en pánico, frunció el seño, cerrando los ojos y girando la perilla respondió— ¿de quién hablas? — fingir demencia era la mejor opción
—De la persona que usted estaba dicien…— Rivaille la interrumpió —mira niña, no sé de que hablas, mejor me voy a dormir— dijo con tono de enojo cerrando de un solo golpe la puerta, dejando en el pasillo a un confundida Mikasa —¡enano loco! — exclamo exasperada, con tanta pelea olvido reclamarle ¿por qué se había autoproclamado padre de su bebe?... ya más tarde lo haría, desde hace unos días venia sintiéndose muy cansada y siempre estaba muy molesta o al borde de las lagrimas, ¿Por qué le había suplicado al sargento que dejara en paz a Eren? si cuando en otras circunstancias, simplemente y sin importarle nada mas hubiera golpeado al tipo sin piedad? ¿Desde cuándo se sentía tan débil y desvalida? Todo esto la abrumaba demasiado, tantas preguntas sin respuesta. Como desearía que su madre estuviera ahí para cuidarla y aconsejarla y decirle que hacer ahora, era una persona totalmente inexperta en el asunto… ¿cómo iba a lidiar con todo esto? Bueno algo si era seguro, no tenía a su madre pero la sargento Hanji se había portado muy bien con ella, siempre pasaba a verla y se preocupaba por ella… no era su madre, pero al ser una mujer mas adulta era más experimentada y podría ayudarla, eso era mejor que nada supuso. Mañana iría a ver a la científica, muchas cosas estaban cambiando en su cuerpo y quería saber que significaban. Un fuerte mareo la hizo tambalearse y como pudo se detuvo en la pared, cerró la puerta y se tiro sobre la cama a esperar que esa sensación tan desagradable desapareciera.
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—¿Ackerman? —a la mañana siguiente Rivaille llamo a la chica frente a su puerta, pero como no respondió entro a la habitación de golpe, observo las sabanas revueltas y luego escucho sonidos extraños en el baño. Cuando abrió la puerta sus mejillas se encendieron sutilmente —Ack-Ackerman, ¿qué haces? — dijo dándose la vuelta apenado, la chica que estaba sentada en el piso del baño, con tan solo la camisa de blanca de su uniforme y unas pantis grises, se apoyo como pudo en el inodoro y respondió — ¿Qué no ve?... vomitando— al decir esto volvió un poco mas se estomago, al baño, haciendo a Rivaille temblar de horror con el sonido de la chica vomitando, bueno salivando, ya no quedaba nada en su estomago. Rivaille al ser aficionado a la limpieza, le pareció algo abominable lo que estaba viendo y escuchando —¿quieres que vaya por Hanji? — pregunto con temor
La chica volteo a verlo ya sin fuerzas —no, debe estar desayunando, no quiero molestarla con esto ahora, ella dijo este malestar es normal… así que ahora lárguese, no estoy de humor para pelear ahora—
Tomando valor se acerco a ella —No, mi deber es asistirte, así que dime ¿Qué puedo hacer por ti? —
—bueno ya que insiste, alcánceme de mi mesita de noche un vaso con agua— el pelinegro, sin pensarlo fue por lo que la chica le pidió y luego cuando esta termino de beber, tomo el vaso colocándolo en el suelo
— ¿te sientes mejor? — dijo tratando de ocultar su preocupación. Estaba nervioso, jamás había tratado con una mujer embarazada y no sabía que hacer con ella, ni ella había estado embarazada antes, así que eran igual de inexpertos los dos, "estamos perdidos" pensó Rivaille. Mikasa solo asintió, estaba muy débil, no había comido, ni podía hacerlo, el olor del desayuno proveniente de la cocina le había provocado las nauseas, por alguna razón sus sentidos parecían haberse agudizado, los olores, los sabores, todo era se sentía más intenso ahora… y eso no siempre era precisamente bueno.
Sumado a su debilidad, estaba un fuerte cansancio… había pasado toda la noche en vela, extrañaba mucho a sus amigas y a su cama, aunque no hablaban mucho, estaba acostumbrada a ellas y saberse sola en esa habitación la inquietaba. Poco a poco frente a los ojos de Rivaille fue quedándose dormida sobre sus manos apoyadas en el retrete, había sido suficiente, ya no podía más. Rivaille se levanto y salió del baño, ya no lo necesitaba ahora estaba dormida…
Pero, Luego antes de abrir la puerta recordó que la chica se había dormido sentada sobre el suelo frio y rápidamente volvió al cuarto de baño, no podía dejarla ahí.
Aquello era un dilema, ¿como la llevaba a su cama? si parecía inconsciente. No podía despertarla y hacerla caminar como sonámbula por que parecía estar profundamente dormida y no despertaría. Se quedo pensando unos segundos, hasta que algo le cruzo por la mente y si… ¿la cargaba? De todas formas no se daría cuenta.
Con su corazón acelerado paso uno de sus brazos por debajo de las largas piernas de Mikasa, al rosar su nevada piel, se sacudió un poco, dándose cuenta lo fría que estaba y ya viéndola más de cerca observo su excesiva palidez . Tenía que apresurarse, podría enfermarse gravemente por estar tan débil en el piso helado. Poso su otro brazo tras la espalda de la chica, para luego levantarse del suelo y acomodarla bien en sus brazos, con cuidado se dirigió hacia la cama.
Mientras caminaba con ella en brazos, observo su rostro, su piel suave y pálida, parecía como de terciopelo, sus labios ahora algo agrietados por la deshidratación, eran delgados y de un tono rosa exquisito, tenía largas y abundantes pestañas que la hacían ver más femenina de lo que ya era. "Es muy hermosa" pensó.
Al llegar frente a la cama, la recostó suavemente, dejando sus cabeza sobre la almohada, tomo una sabana y la cubrió con ella. Decidió dejarla descansar. Estaba por salir de la habitación, cuando lo que parecía unos tenues quejidos lo detuvieron. Llevo su mirada de nuevo a la cama donde estaba la chica y la observo algo asustado. Ella comenzaba a temblar cada vez más fuerte y a forma de susurro, soltaba tenues lamentos, acorrucándose entre las sabanas.
Otra vez los nervios de "padre primerizo" lo atacaban, ¿Qué se supone que debería hacer ahora? … luego recordó sus días de entrenamiento, se le había dicho que cuando alguien cae en estado de hipotermia puede morir si no recupera rápidamente el calor de su cuerpo. Esperen ¿qué? ¿Puede morir? Dijo para si, en su mente.
Obviamente la chica no iba a caer en hipotermia, no había caído a un lago helado o algo así, además no estaban en invierno. Lo que tenía la chica eran escalofrios seguro le daría una fuerte gripa por estar en el suelo tanto tiempo, semidesnuda. Pero no, ahora no podía pensar con claridad ante la situación. Estaba algo… paranoico, su inexperiencia en eso, lo hacía fantasear, imaginando lo peor.
Viendo como la chica temblaba erráticamente en su cama, recordó que cuando una persona tiene frio, pues nada mejor que el calor de otro cuerpo para arreglar la situación. Después de analizarlo unos segundos, Sonrió de lado pensando en que estaba idiota o algo así ¿Por qué esa chica siempre le hacía le perder el control?¿que tenia ella que siempre lo hacía sobresaltarse, ante cualquier pequeña oportunidad? En fin, no era momento para eso, decidió acostarse en la cama y con un brazo arrastro a Mikasa hasta su pecho. En pocos segundos la expresión de la pelinegra cambio de tener fruncido el seño, mejillas pálidas, casi blancas y labios entre color rosa y violeta además de secos y resquebrajados, a un rostro completamente relajado, con una pequeña sonrisa en el rostro, la chica se acomodo mejor sobre torso del sargento y se hizo más a su cuerpo. Ella tenía tanto frio y el cuerpo que abrazaba era tan cálido que rápidamente dejo de temblar y se durmió profundamente. Ante los ojos de Rivaille las mejillas y los labios de Mikasa recuperaban su color natural. El pelinegro dio un pequeño saltito al sentir bajo las sabanas los fríos pies de la chica. La tenía tan cerca, después de tanto tiempo, la tenia recostada sobre el, disfrutando su calor como si fuese un mullidos cojin, coloco su mano en la cabeza de Mikasa y como un reflejo comenzó a acariciar su negro y suave cabello, el olor de Mikasa era el mismo de aquella noche, un olor que para él era dulce y atrayente. No puedo evitar recordar esa noche y el innegable deseo que tenia de que se repitiera. Suspiro y relajando su cuerpo al fin, se quedo dormido el también.
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—Adelante, pasen— dijo la científica, invitándoles a entrar a su oficina —pueden sentarse— indico
—Mikasa, ¿cómo te encuentras? — Pregunto viendo a la chica a los ojos. Esta vacilo un poco en responder— bien — dijo cortante
El sargento la miro molesto —¿pero qué dices?! Pasas vomitando todo lo que comes, siempre estas de un humor de los mil demonios, siempre estas cansada y a veces que creo que estas a punto de matarme— afirmo cruzando los brazos
La castaña trato, enserio trato de contener la risa pero no pudo —¡Ajajaja! ¿Te estás escuchando Rivaille? Pareces esposo embarazado desesperado—
La chica pelinegra esbozo una sonrisa burlona. Era verdad, el sargento se alteraba por cualquier cosa, por más que ella insistiera que estaba bien y que Hanji le había dicho que eran síntomas de los más normales, el actuaba como si fuera a morir o algo peor. Cada vez que ella sentía nauseas o algún mareo, iba nervioso de un lado a otro buscando agua, que por la experiencia en el baño del otro día, parecía ser el único remedio que el sargento conocía para todos lo males de Mikasa.
El sargento se levanto de golpe de su silla —cállate cuatro ojos, deja de decir estupideces… ¡los hombres no pueden embarazarse! —
La mujer castaña rio aun más —si te vieras en estos momentos, ¡tu rostro es un poema! —
Una pequeña venita saltaba en la sien del sargento, encogiendo los hombros se fue hacia donde la científica estaba sentada y la tomo de la camisa, la castaña se asusto un poco y controlo su ataque de risa carraspeando un poco —¡vamos Rivaille!, no aguantas nada… es una bromita, la gente dice que el hombre también se embaraza porque es el, quien que aguanta el mal carácter y los síntomas de su mujer y a veces esta más nervioso que ella, pero nada mas—
Él la soltó de su agarre y suspiro tratando de calmarse —deja de lado tus bromitas estúpidas, además de eso, Ackerman no es mi mujer — las castaña rio nuevamente —eso fue lo que me contaron — Hanji reía como solo ella sabía hacerlo, mientras el sargento moría de cólera, estaba a punto de golpearla y sinceramente a ella no le importaría, si lo hacía bien habría valido la pena, adoraba ver a Rivaille de esa forma. La mujer tentó aun mas su suerte pellizcándole una mejilla al sargento —¡ ya cálmate enanin! Y disfruta un poco la situación— Él, de un manotazo le aparto la mano a la científica.
El golpe había sido fuerte, mientras se sobaba la mano continuo molestándole con voz de burla — papi…¿ papi Rivaille porque eres tan amargado y enano? — ¡Listo!, le había colmado la paciencia la tomo por el cuello de la camisa y alzo su puño para golpearla, mientras ella reía como una demente —¡Sargento! — Escucho decir a Mikasa como si fuera la voz de su conciencia— deje de comportarse como un niño, no puede caer ante cualquier provocación, ahora venga siéntese y señora Hanji dígame lo que tiene que decirme ¡ya! — la mirada aterradora y la voz autoritaria de la chica, los hizo sacudirse y ambos rápidamente volvieron a sus puestos.
Hanji miro a Rivaille —¿te traen la correa corta verdad Rivaille? — El pelinegro se levanto de asiento— pero que demo… —
—¡Sargento ya basta! — la pelinegra cruzada de brazos, le llamo la atención una vez mas
—Maldita cuatro ojos ¡me las pagaras!— dijo sentándose nuevamente. La mujer mayor sacudió su mano, en señal de desinterés —como digas chaparrin, ahora a lo que venían— la castaña cambio su expresión de risa por seriedad —he sabido que has tenido problemas con los síntomas de tu embarazo, así que estas medicinas te ayudaran a pasar esta difícil etapa, por tu embarazo poco común los síntomas son más intensos que el de un embarazo normal, así que tranquila, los cambios de humor y esas cosas son producto del revuelo de hormonas que hay en tu cuerpo, estas están haciendo que tu sistema se adapte a la nueva vida que hay ahí, incluso para tus defensas es como un intruso, pero tranquila, esta etapa es necesaria ya que todas esas hormonas están acostumbrándote al bebe, para no rechazar su cuerpecito … dentro de unas semanas pasaran— la chica asintió
Rivaille suspiro profundo —¿ósea que este calvario seguirá unas semanas más? —
La castaña sonrió burlona —¡oh vamos Rivaille! Tú te llevas la "mejor parte" en todo esto. Estas son las indicaciones— Hanji le extendió una pequeña libreta al sargento, él la tomo y la miro extrañado —indicaciones? Para qué? — la cientifica acomodo sus lentes y recostándose en su silla respondió— para que tu prepares las medicinas claro, ahí se especifica en que cantidades debes utilizar los ingredientes y la forma en que debe tomarse, Mikasa no puede hacerlo todo ella, tú debes ayudarla— "¡oh diablos!¿Que podía ser peor que esto" Pensó el sargento, tomando una bolsa llena de hiervas y otras cosas que olían extraño. Además de niñero debía de hacerle de cocinero y ¿hierbero? "¡Dios! ¡¿Que sigue ahora?!"
Mikasa se levanto de su silla súbitamente, golpeando la mesa con sus manos—¡¿Qué?! ¿Dice que él debe preparar mis medicinas?! …Si claro mejor para él, así podrá envenenarme y ¡se librara de tener que cuidarme! No gracias Sargento Hanji, puedo hacerlo…— otro mareo la ataco, obligándola a sentarse de nuevo
—¿lo ves? No puedes hacerlo tu sola, podrías estar cocinando y algo caliente podría caerte encima o podrías lastimarte con un cuchillo o algo. No, Rivaille se encargara de eso, tu deber es descansar y cuidarte. Bueno creo que eso es todo… Mikasa tu embarazo va de maravilla, sigue así, lo haces muy bien. Cualquier duda o síntoma que no puedas controlar búscame a cualquier hora ¿está bien? — la chica asintió resignada
Ambos estaban por salir cuando la castaña los detuvo —esperen chicos, olvide decirles algo… ¿que era? — Se quedo pensando unos segundos — ¡así! Eso era… después de que pasen estas semanas y se acaben estos síntomas, vendrá uno nuevo… los famosos antojos del embarazo, antojos de todo a todo, desde comida hasta… ejem… ya saben— Rivaille y Mikasa se quedaron viendo sonrojados
—¡Cállate cuatro ojos, mal pensada! — grito el sargento, la mujer esbozo una sonrisa burlista — Mikasa, el sargento está obligado a cumplir todos tus caprichos, eso no es parte del experimento, pero es lo menos que podemos hacer, procurar que te sientas bien y…— el pelinegro la interrumpió —podemos? Querrás decir: ¡que yo debo hacerlo! —
—exacto, mejor no pude haberlo dicho. Si tengo la mas mínima queja de Mikasa acerca de este asunto, mi informe dirá que no colaboras lo suficiente con el experimento y los jefes te llamaran la atención… no quieres eso ¿verdad? — dijo, eso era chantaje puro. El sargento sin más remedio frunció el seño y salió de la oficina azotando la puerta. ¿Pero que se habían creído ese par de brujas? Ahora debía ser niñero, cocinero, hierbero y de remate ¿sirviente? … lo dijo mal antes… ahora si esto no podría ser peor.
De nuevo en la oficina, Hanji deba las últimas indicaciones a Mikasa — yo sé que esto no te gusta, tener que depender de Rivaille, pero ya sabias que esto pasaría, así que por tu salud, llévate este asunto con calma ¿si? Vele el lado amable, Rivaille esta…¡¿Quién lo diría?! Sujeto a tu voluntad! no estaría mal que aproveches un poco la situación…— ambas se miraron con complicidad, Mikasa asintió y salió de la oficina, una sonrisa malévola y de completa satisfacción se dibujo en sus labios "el poderoso sargento Rivaille en mis manos ¿eh?" pensó con malicia. Por todos los cielos, ¡Como iba a disfrutarlo!…
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Eso es todo por hoy :3
En el otro capítulo, los antojos de Mikasa… antojos de comida y de … huehuehue ;) y el sargento debe cumplírselos todos jajaja ¿podrá?
Nos vemos en el próximo cap.. si les gusto dejen un Review :3 y si no tambien xD recuerden que son gratis y no necesitan cuenta para dejar uno ;) eso me anima a seguir :3 los follows y los favs también me gustan xD (Y)
Cuídense queridos… Byebye! :D
