Pensar que dije que esta historia seria un One-shot y este es el cuarto capitulo.
Bueno... Demashita! Powerpuff Girls no me pertenece y bla bla bla.
Comencemos con la historia.
oOo
Boomer POV.
Malditos policías, no me permitieron llamar a mi abogado. Ahora estamos en prisión. Suerte que solo estaremos hasta que nuestros padres nos vengan a buscar, en nuestro caso, que nuestro mono-mamá venga a destruir la prisión para que nos dejen salir. Más vale que ese mono idiota este en casa.
Todos estamos en la misma celda. Miyako tiene un ataque de paranoia. Kaoru a dicho más de cuarenta insultos que en mi vida había escuchado. Momoko esta escavando un agujero en el suelo con una cuchara, con el que, según ella, escaparemos. Butch a estado más de media hora observando el piso con expresión de retrasado, y Brick a llorado desde que llegamos por la perdida de su diente.
—¡Hijos de puta!.— Grito Kaoru. Siempre tan fina.
—Tranquilízate Kaoru, con este agujero que estoy cavando, saldremos de aquí en un dos por tres.— Momoko dijo riendo como maniática.
—¡¿Donde diablos hay un dentista?!.— Grito Brick histérico.
—¡Las paredes se están cerrando!.—Miyako grito a la vez que apoyaba su peso contra uno de los muros. Mientras tanto, Butch hacía muecas raras y luego observaba a Kaoru y su cara cambiaba a un color rojo, así parecido a Brick. ¿Ven a lo que me enfrento? yo soy el único normal, al menos el único que se mantiene con cordura.
El guardia esta frente a nosotros, observando con diversión. Claro, mientras el ríe, nosotros sufrimos detrás de estos barrotes, que lindo.
—¡¿Y usted de que se esta riendo?!.— Grite yo, enfurecido.
—Cálmate rubio.— Dijo con tranquilidad.
—¿Donde esta el baño?.— Pregunto Momoko
—Ahí.— Dijo el guardia apuntando a un escusado que estaba dentro de la celda. El escusado era de color verde, tenia una que otra cucaracha en el interior, y había un aroma que indicaba que el que había estado anteriormente, tenia unos fuertes dolores estomacales.
—¡Ew!.— Exclamo Momoko asqueada
—¡¿Esta loco?!.— Grito Miyako.
—¡Cuando salga de aquí lo matare con mis propias manos!.— Grito Kaoru a la ves que sacaba sus brazos por entre medio de los barrotes. El guardia frunció el entrecejo y luego se carcajeo.
—Para salir de aquí, tienen que darme el número de teléfono de sus padres.— Dijo desinteresado. Kaoru se quedo en silencio, y luego se sentó en el piso.
—Oiga guardia.— Llamo Butch que al parecer había vuelto al planeta tierra.
—¿Que pasa, chico revoltoso?.— Pregunto a lo que Butch rodó los ojos.
—¿Sabe? yo no recuerdo haber destruido ninguna tienda.
—Yo tampoco recuerdo nada de eso.— Comento Brick.
—Ni yo.— Dije.
—Eso no es cierto, tenemos hasta un vídeo.— Aseguro.
—Muéstrenos el vídeo.— Ordeno Brick serio.
—Como quieran.— Camino hasta una pequeña televisión, la prendió, y comenzó a rodar un vídeo. Todos nos quedamos en silencio. En el vídeo aparecía una tienda de frutas. De un momento a otro apareció Momoko y Kaoru arrojándose las naranjas y manzanas. Luego se vio como el dueño las regañaban y ellas solo reían y le comenzaban a arrojar naranjas a el, para luego arrojar las sandias al suelo y subirse sobre ellas, brincando como conejos.
—¿Lo ven?.— Nos pregunto el guardia.
—¡Pero ahí no aparecemos nosotros!.— Protesto Miyako.
—Pero aparecen sus amigas.— Todos volteamos a verlas con una aura asesina rodeándonos.
—¡¿Por que estamos nosotros en este lugar si solo aparecen ellas dos?!.— Grite.
—Por que ustedes estaban con ellas en el momento que las encontramos.
—¿Osea que estamos en este lugar por culpa de ellas dos?.— Pregunto Brick.
—Así es.
—¡Pero si yo ni las conozco!.— Grito mi hermano de orbes rojos. Las dos chicas lo observaron indignadas.
—No mientas chico, yo vi como abrazabas a la pelirroja de allá, de seguro que es tu novia.
—¡No es mi novio!.— Momoko exclamo roja como el color que tienen los tomates.
—¿Y por que te abrazaba?.— Pregunto el guardia.
—¡Por que es un pervertido!
—Entonces por pervertido te quedaras en prisión.— El guardia le dijo a Brick.
—Bueno...supongo que nosotros nos podemos ir.— Dije.
—No.
—¿Por que no?.— Miyako pregunto horrorizada.
—La chica se puede ir, pero el de cabello negro y tu, no.— Me dijo.
—¿Por que nosotros no?.— Butch dijo con un tic sobre el parpado.
—Si mal no recuerdo, ustedes fueron los que se pasearon por las calles en el bote de basura.— Con eso basto para dejarnos en silenció.
—Rubia ¿vas a salir o no?— Le pregunto a Miyako. Ella volteo a vernos, y automáticamente todos pusimos rostros de cachorros. Suspiro derrotada y negó con la cabeza.
—No saldré— Hablo resignada.
—Miyako, si quieres puede salir, nosotros no moriremos si nos quedamos aquí.— Le dije serio.
—No, Boomer, yo no podría dejarte aquí.— Me dijo entristecida.
—¿Y nosotros que?.— Pregunto Brick, arruinando el momento.
—Miyako, yo no soportaría ver que te regañen.— Tome su mano tímidamente a la vez que un rubor se hacía presente en mis mejillas y en las de ella.
—Boomer, eres tan tierno.— Sonrió.
—Tienes que salir, si no tu abuelita te regañara.
—Pero no quiero abandonarte.
—Prefiero quedarme con estos psicópatas, a que tu sufras un castigo.
—No, no podría estar allí afuera sabiendo que tu estas acá.
—No te preocupes, yo estaré bien.— Le asegure.
—¿Estas seguro?
—Por supuesto.
—Bien. Guardia, déjeme salir.— El guardia abrió la celda y ella salió resignada. La puerta de barrotes se cerro. Ella me volteo a ver y me sonrió con tristeza.
—Te extrañare mucho, Boomer.— Me dijo.
—Yo también, Miyako.
—Oh, por favor. No estaremos aquí más de dos horas.— Kaoru dijo rodando los ojos.
—Esto ya se puso muy película de noños.— Opino Butch.
—Concuerdo.— Brick dijo.
—Déjenlos vivir su amor.— Momoko dijo molesta.
—¿Se quieren callar?.— Miyako hablo seria.
—Adiós Miyako, nos veremos en otra vida.— Dije yo.
—Adiós Boomer, recuerda que siempre estaré contigo.
—¡Guardia sáqueme de aquí antes de que esto se vuelva una celda de empalagosos!.— Grito Butch paranoico.
—Adiós Miyako.— Dije haciendo un gesto de despedida con la mano.
—Adiós.— Se dio media vuelta y salió por la puerta de entrada.
—Boomer no exageres, de seguro la ves mañana.— Kaoru dijo con desinterés.
—Kaoru no enti..— Fui interrumpido por Miyako que entro a la prisión, respirando agitada mente.
—Boomer, no puedo abandonarte.— Me dijo a la vez que caminaba hacía nosotros.
—Miyako, por favor, no hagas esto más difícil de lo que ya es.— Dije triste.
—No me interesa eso. Yo me quedare aquí contigo, no importa lo que digas.— Miyako dijo. Vi como mis hermanos y las chicas rodaban los ojos.
—Miyako...
—Guardia, me e arrepentido, déjeme entrar.— Ordeno. El guardia abrió la puerta de la celda y Miyako entro a abrazarme.
—Si serán dramáticos.
Normal POV.
—¡Quiero ir al baño!.— Grito Momoko que daba brincos por toda la celda.
—El baño esta ahí.— Le dijo el guardia.
—¡Ni muerta!.— Kaoru observo a Momoko y luego observo al guardia, sonrió amplia mente, ya había encontrado la forma de salir de allí.
—¡Yo también quiero ir al baño!.— La morena grito.
—¡Ya les dije donde esta el baño!
—¡Somos unas señoritas! ¿como cree que haremos nuestras necesidades ahí?.— Kaoru dijo indignada.
—¿Señoritas?.— Boomer murmuro confundido.
—Cállate.— Murmuro Momoko.
—¡Exijo que nos deje ir al baño!.— Exigió Kaoru.
—¡El baño esta junto a ustedes!
—¡Ese no es un baño! ¡es un alcantarillado con forma de baño!
—¡Déjenos ir al baño!
—¡Yo quiero ir al baño!
—¡Esta bien, esta bien!.— Grito exasperado. Abrió la celda y guió a las dos muchachas hasta el baño de mujeres. Las dos chicas entraron y el se quedo afuera esperándolas.
—Momoko, tu haces un escalón con tus palmas, yo salgo por la ventana y luego te subo a ti ¿entendido?.— Kaoru le pregunto a la pelirroja que aun daba brincos por las ganas que tenia de ir al baño.
—Si, si, pero primero déjame ir al baño.— Dijo haciendo una mueca, Kaoru rodó los ojos, eso sirvió como respuesta para Momoko, corrió hacía unos de los baños y entro rápidamente. La puerta del baño en el cual estaba Momoko se abrió, ella salio y se fue a lavar las manos.
—Bien, ahora...
—Espera, tengo que secarme las manos.
—Ok.— Observo como la chica de orbes rosas se secaba las manos tranquilamente.—¿Ya?
—Espera un poco, tengo que observarme al espejo.— Dijo sonriendo. Kaoru la jalo del brazo hasta la ventana, sin darle tiempo de que se observara al espejo del baño.—¡Hey!.— Protesto.
—¡A este paso no saldremos nunca de aquí!
—¡Cálmate, mujer!.— Momoko rodó los ojos e hizo un escalón con sus palmas, Kaoru poso un píe en el "escalón". La pelirroja miraba con curiosidad el lugar en donde se encontraban, fijo su vista en un montículo negro que estaba al otro extremo del baño, arqueo una ceja y entrecerró sus parpados para poder ver mejor. Lo que vio no le gusto para nada, un pequeña rata de pelaje negro y ojos rojos se paseaba por las baldosas del baño, y se dirigía rápidamente hacía ellas.
—¡UNA RATA!.— Grito eufórica, luego de eso, saco sus manos y provoco que Kaoru cayera de espaldas al piso del baño. La pelirroja solo corrió hasta quedar arriba del lavamanos, lo más lejos posible del piso en el que corría el roedor.
—¡Eres una estúpida!.— Grito Kaoru.
—¡Hay una rata!.— Kaoru frunció el entrecejo, observo a su alrededor, y volvió su mirada hacía la pelirroja.
—¡No hay nada!
—¡Esta junto a ti!.— Grito, apuntando temerosa al roedor que se encontraba junto a la pierna de la chica de orbes verdes. Ella giro lentamente su cabeza hacía el ratón y jadeo antes de dar el grito de su vida.
—¡AAAAAAAH!.— Grito antes de subirse al mismo lavamanos que su amiga. La puerta del lugar se abrió de golpe, dejando ver a el guardia enfadado de tanto griterío de parte de ese par de locas y chillonas adolescentes.
—Jóvenes.— Llamo el guardia. Ellos solo voltearon a observarlo.—Necesito que me den el número de teléfono de sus padres.— Pidió.
—El de nuestra mamá ya lo tiene en marcación rápida.— Le recordó Boomer.
—Ah, es cierto. Entonces el número de teléfono de sus padres, muchachas.— Las chica se miraron entre si, espantadas.
—Eh...
—¿Por que no llama primero a mojo?.— Pregunto Butch.
—Esta bien.— Dijo desinteresado. Se levanto y se fue a hablar por teléfono.
—Me mataran.— Murmuro Kaoru.
—No te preocupes, mojo vendrá a destruir la prisión y podremos salir.— Butch dijo sonriente.
—¿Que?.— Pregunto Momoko.
—Así salimos siempre.— Boomer dijo.
—Debería estar aquí en unos 10 segundos, así que les sugiero que se cubran.— Brick dijo con desinterés.
—¿Cubrirnos?
—Ocho segundos.
—¿Pero donde?
—Seis segundos.
—Ay, no.
—Cuatro segundos.
—¡AAH!
—Dos segundos.— El techo estallo. Butch abrazo a Kaoru, mientras esta se tapaba el rostro horrorizada. Brick se había arrojado sobre Momoko y ahora ambos estaban en el suelo cubriéndose las cabezas. Boomer y Miyako estaban debajo de un pequeña cama desgastada que estaba en la celda, Boomer sonreía con emoción mientras que Miyako estaba apunto del paro cardíaco.
—¡¿Donde están mis niños?!.— Grito Mojo que estaba dentro de un enorme robot.
—¡Aquí mamá!.— Grito Boomer agitando ambos brazos.
—¡Mis bebes!.— Exclamo con los ojos cristalinos.—¡¿Que hacen con las apestosas?!
—¡No somos apestosas!.— Protestaron las tres chicas a unisono.
—¡Mamá, sácanos de aquí!.— Grito Butch con expresión de cachorrito.
—Esta bien, esta bien.— Rodó los ojos, y extendió la mano del robot hasta los seis chicos.
—¿Esto es seguro?.— Miyako pregunto.
—No.— Respondió Brick sonriendo.
—Hubiéramos salido más rápido por el agujero que yo estaba cavando.— Momoko se cruzo de brazos.
—Si, claro.— Dijeron todos a unisono rodando los ojos. El robot dio media vuelta y se fue de la prisión.
—Mojo jojo no contesta el teléf...¡¿que rayos paso aquí?!.— Grito el guardia, sorprendido.
Las tres chicas estaban en la habitación de la pelinegra, charlando a la vez que comían caramelos de variados colores que estaban dentro de un frasco. Kaoru saco su celular de su bolsillo, ya que este había vibrado por que recibió un mensaje de texto proveniente de Butch.
—Hey Kaoru, esta noche hay fiesta en nuestra casa ¿vienen?
—Chicas...— Kaoru llamo a sus dos amigas.
—¿Que ocurre?.— Pregunto Miyako.
—Butch nos a invitado a una fiesta en su casa ¿vamos?
—Hum...no lo se.— Momoko dijo pensativa.
—Yo voy si prometen que no beberán.— Miyako dijo.
—Por mi esta bien.— Dijo Kaoru.
—Ow...— Murmuro Momoko, decepcionada.
—¿No fue suficiente para ti terminar en la cárcel?.— Miyako suspiro.
—Momoko, no puedes estar toda la vida bebien...
—Esta bien, esta bien, les prometo que ni me acercare a una lata de cerveza.— Dijo sonriendo.
—Entonces ¿vamos?
—¡Si!.— Exclamaron ambas a unisono.
—Bien, le avisare a Butch.— Kaoru dijo.
—¿Que ropa me pondré?.— Se pregunto a si misma la rubia.
—Estaremos ahí.— Kaoru tecleo en su celular táctil, recibiendo como respuesta un emoticono sonriente.
—Yo me pondré mi nueva falda negra.— Momoko dijo mientras buscaba un caramelo, lo que era algo difícil, ya que no quedaban.—¡No hay caramelos!
—¡Se acabara el mundo!.— Grito Kaoru con sorna.
¡Fin de este capitulo!
Si, se que es corto, pero la imaginación no me da para más, al menos en este capitulo, no.
¿Qué les pareció? ¿hago un quinto capitulo? tengo uno más en mente.
Reviews & lo sigo.
