Traducción autorizada por CrissColferL0ve.


Nuevamente, no me pertenece nada, obviamente. La canción que Kurt canta es Another Suitcase in Another Hall, de Evita (la que definitivamente no me pertenece). Un poco le lenguaje homofóbico y tras esto las cosas van a suceder, por lo que ¡no se dan por vencidos conmigo todavía!


Capítulo 4:

La tarea estaba prevista para el mes siguiente. El tiempo parecía volar rápidamente y, Kurt y Blaine estaban mucho más a gusto entre ellos. Se reunían dos veces a la semana en la biblioteca y Blaine no parecía amenazar a Kurt tanto como lo había hecho en el primer par de semanas. Todavía trataba a Kurt como basura en la escuela y a veces fuera de la misma, pero eso era un progreso.

O quizás no, ya que Blaine en realidad no quería ser amable con él. Sin embargo, al mismo tiempo lo era, sinsentido y estúpido, pero era un hecho. Lo negaba cada día, pero habían desarrollado una forma indirecta de amistad. Kurt era algo agradable con él a veces, incluso aunque él lo tratara como basura. La mayoría del tiempo lo miraba como si fuera mejor que él y Blaine no estaba acostumbrado a eso. Había algo relacionado con Kurt que intrigaba y frustraba simultáneamente a Blaine. Todavía no podía averiguar por qué lo intrigaba tanto, pero lo hacía.

―Creo que hemos terminado ―Kurt dijo, escaneando con los ojos azules el ensayo por enésima ocasión―. Y estamos con una semana de anticipación ―sonrió, complacido con el trabajo que habían hecho.

Blaine sonrió, luego frunció el ceño cuando se dio cuenta de que los encuentros semanales iban a cesar por un tiempo, hasta que la siguiente tarea fuera dada. Supuso que de alguna manera le agradaba pasar tiempo con Kurt. Aunque nunca le diría eso a nadie, pero Kurt era algo gracioso y no sentía que tuviera que ser el chico duro mientras estuviera con él. Claro, tenía que decirle algunos insultos y menospreciarlo con el fin de mantener intacta la política de bravucón/víctima, pero Kurt no lo miraba como si esperara algo de él. Los amigos de Blaine, Puck, Karofsky y los otros, lo buscaban pata instigar casi todo, lo buscaban por respuestas, lo buscaban cuando necesitaban a un líder. Blaine era un amigo de esos.

―Entonces, uhm ―Blaine tartamudeó un poco―. Ya que esta tarea era en contexto cultural, apuesto que la siguiente es en tema. ¿Podemos comenzar a hacerla? ―ofreció, esperanzado, demasiado para su propio desazón.

Kurt dejó el ensayo y alzó los ojos azules para encontrarlos con los de Blaine. Blaine estaba algo distraído por lo que Kurt estaba vistiendo. Siempre vestía tan detalladamente. El suéter era - Blaine ni siquiera estaba seguro de lo que era. Eran todo colores, tonalidades y debía haber sido una tortura entrar en ellos. Usaba pantalones ajustados y botas militares negras. Blaine se preguntaba cómo le hacía Kurt para caminar en esos pantalones. Siempre los estaba usando.

―Blaine, tenemos demasiado tiempo para comenzar la siguiente ―Kurt razonó.

Blaine suspiró y se sentó, arrepintiéndose en el momento que lo hizo. De todas maneras, ¿por qué quería pasar tiempo con Kurt? Era ridículo. Él tenía amigos. No necesitaba a Kurt.

―Así que, hay una fiesta el domingo ―Blaine se encontró diciendo. Ahora era demasiado tarde para retractarse―. Sé que estás – no haciendo ningún, ya sabes, amigos aquí.

Era verdad. Blaine a veces veía a Kurt sentado por el comedor solo, comiendo palitos de zanahoria, con la cabeza agachada y evitando el contacto visual con alguien. A veces se sentía con ganas de levantarse de su sitio en la 'mesa popular' e ir a sentarse con él. La mayoría del tiempo, la conversación de Kurt era mucho más interesante que nada de lo que sus amigos dijeran.

―Estaba pensando que podrías - venir ―Blaine continuó―. Si quieres.

Los ojos de Kurt se ensancharon, su rostro era una máscara de confusión. Blaine se sintió ruborizar fuertemente. ¿Por qué tenía que ir y preguntar algo así?

―Yo no voy a fiestas ―Kurt negó con la cabeza.

―¿Jamás?

―Nunca.

Blaine no podía recordar alguna ocasión en que había habido una fiesta a la que no hubiera ido.

―Haz una excepción ―Blaine se encogió de hombros.

―¿Por qué?

Buena pregunta. Blaine no podía responderle, porque no sabía la respuesta. Recuperó la compostura luego recitó a toda prisa una excusa.

―Porque estoy cansado de que andes deprimido por toda la escuela a solas ―le dijo―. Ya es suficientemente malo que estés ahí en primer lugar, pero vas con la cabeza agachada como si fuera el fin del mundo. Al menos si tuvieras algunos otros perdedores con lo que estar, yo no tendría que ver tu ridículo ceño fruncido cada vez que giro por una esquina.

La expresión de Kurt no cambió demasiado. Negó ligeramente con la cabeza.

―Ni siquiera estoy invitado.

―Justo ahora te estoy invitando ―Blaine se encogió de hombros.

―No es tu fiesta.

―Como si lo fuera. Si yo invito a alguien, está invitado, tan simple como eso. Es mi escuela, Hummel y si quiero invitar a alguien a una fiesta, entonces lo haré.

―Debe ser genial ser tú ―Kurt rodó los ojos―. No puedo decir que acepto o rechazo tu oferta, pero no voy a ir.

Kurt Hummel era el ser humano más frustrante del planeta.

―¿Por qué? ―Blaine gruñó, bajo.

―No hay motivo ―Kurt replicó―. Además, no conocería a nadie.

―Me conoces a mí.

―Sí, Blaine, te conozco, pero en público, únicamente pareces vaciarme bebidas frías en la cabeza, o encerrarme volteado en los baños portátiles, pero lo que eso no es un factor realmente reconfortante.

Tiene un punto, Blaine supuso, pero quería que él estuviera ahí. No podía decir la razón, simplemente era así.

―Entonces, no vendrás.

Kurt negó con la cabeza, el perfecto peinado sin moverse.

―Mi vida ya es lo suficientemente incómoda sin añadirle una o dos horas adicionales estando de pie solo en la fiesta de algún chico que ni siquiera conozco.

Blaine estaba perdido. Kurt, al igual que su cabello, estaba sin moverse ni una pulgada. Se preguntó si quizás podría convencerlo antes del domingo.

―Entonces, mañana ―dijo, cambiando de tema―. ¿Quieres empezar mañana la siguiente tarea después de la escuela?

Entonces Kurt se vio inquieto, apartando los ojos de Blaine.

―No puedo.

―¿Por qué no? ―Blaine preguntó, los ojos entrecerrados para estudiar a Kurt.

Kurt murmuró algo que Blaine no captó. Le pidió que lo repitiera.

―He entrado al club Glee ―murmuró, silenciosamente.

¿Club Glee? ―Blaine se burló―. ¿Estás en el club Glee?

―En realidad, tengo una audición ―Kurt dijo dubitativamente.

―¿Cantas?

―Más o menos de eso se trata el club Glee. Cantar y bailar ―Kurt asintió, mirando a Blaine como si hubiera errado el 1+1.

―Canta algo ―Blaine desafío, acomodándose en la silla, con los brazos cruzados.

―Blaine ―Kurt dijo pacientemente―. Ya has sido barred de la biblioteca una vez, no podemos arriesgarnos a que me barred por irrumpir cantando entre las novelas románticas.

Blaine dio un vistazo. Sí, estaban en la sección de romances. Por alguna razón esto lo hizo sentir incómodo. Todavía se estaba sintiendo verdaderamente enfermo, pero ya no era tan frecuente ahora como había sido antes.

―¿Por qué vas a audicionar para el club Glee? ―Blaine preguntó, porque realmente quería saber―. ¿No crees que ya eres suficientemente paria, sin añadir andar brincando en faldas y tocando las campanas a la mezcla?

Kurt le frunció el ceño.

―Ellos no tocan campanas ni visten faldas - bueno, quizás algunas de las chichas ―dijo, luciendo pensativo―. Pero yo voy porque me gusta cantar y no tengo mucho que hacer. ¿Y qué si me hunde todavía más en la 'escala de popularidad'? ―hizo comillas en el aire con los dedos―. Ustedes ya me hacen padecer suficiente, creo que no puede empeorar demasiado.

Blaine frunció el ceño. Kurt de verdad no tenía ni idea.


Había pasado en su tercer lunes en McKinley High. Había estado caminando a su taquilla tras el almuerzo, ocupándose de sus asuntos, cuando lo habían golpeado. La primera persona a la que vio fue Puckerman - el chico parecía como si tuviera una animal atropellado en la cabeza. Karofsky, Azimio y Blaine aparecieron tras él. Todos iban sonriendo espeluznantemente - todos menos Blaine que tan sólo se veía un poco verde - mientras caminaban justo hacia él.

Karofsky lo empujó contra la pared e hizo que el bolso se le cayera del hombro. El corazón de Kurt estaba repiqueteándole en el pecho, la mente se le nubló de miedo, furia y la urgencia de alejarlos. A veces - la mayoría del tiempo, cuando esto sucedía, quería girarse hacia Blaine y gritarle, preguntarle por qué era así, porque aunque todavía se comportara como si fuera superior a Kurt mientras estaban a solas, que era muy diferente a como se comportaba con él cuando estaba con sus amigos.

―¿Por qué tienes que caminar luciendo tan jodidamente gay todo el tiempo? ―Karofsky preguntó, con asco en el rostro.

―Oh, no lo sé, quizás ¿porque soy gay? ―Kurt dijo, rodando los ojos.

A pesar de que sabía que era mejor mantener la boca cerrada y simplemente dejarlos hacer lo que quisieran, a veces no podía controlarlo.

―No seas impertinente, Hummel ―Karofsky dijo con los dientes apretados mientras empujaba a Kurt fuerte contra la pared.

La espalda de Kurt dolió al instante, la piel punzando donde había sido empujado. De repente, Puckerman estuvo a su lado, quitándole la chaqueta de los hombros. Kurt se alejó de su agarre, pero Puck era un deportista, era más fuerte que Kurt.

―Tu ropa pertenece a alguna sofisticada abuela ―Puck dijo, sosteniendo la chaqueta de Kurt entre el dedo pulgar e índice, como si pudiera contraer alguna enfermedad si lo tocaba más.

―Al menos la abuela es sofisticada ―Kurt pronunció―. Es mejor que usar la misma chaqueta todos los días y no lavarla - jamás - como ustedes.

Kurt sabía que eso era mentira, ya había estado con Blaine lo suficiente para saber que lavaba la chaqueta casi a diario.

―Basta, señorita ―Blaine dijo, avanzando, pero no parecía que fuera en serio―. Vas a estar muy arrepentido, mucho.

Kurt miró a Blaine, directo a los ojos y lo instó a que retrocedería, intentando enviar algún mensaje telepático, pero obviamente, no funcionó. Blaine en realidad no era un chico malo. Eso lo había aprendido en las semanas pasadas. Simplemente que él creía que era así. No sabía cómo ser de ninguna otra manera.

Azimio ahora estaba gruñendo mientras lo empujaba contra una taquilla abierta, dando un fuerte golpe a la puerta con la mano. Kurt tragó duro, dándose cuenta de lo que estaba por pasar. Blaine lo tomó del brazo derecho, Karofsky del izquierdo, comenzaron a levantarlo hacia la taquilla abierta. Puck rio como una hiena mientras arrojaba la chaqueta de Kurt en un contenedor de basura.

El corazón de Kurt estaba latiendo rápido. Miró a Blaine, intentando enviarle un mensaje. No tienes que hacer esto, eres mejor que esto, pero Blaine le evitó la mirada por completo. Kurt ya había estado dentro de una taquilla. Habían sido los peores veinte minutos de su vida y no había podido dejar de toser los días siguientes. No estaba seguro de que su estado emocional fuera a ser capaz de lidiar de nuevo con esto.

Quizás él no es mejor que esto, Kurt pensó mientras Blaine y Karofsky lo levantaban más y comenzaban a empujarlo dentro del estrecho espacio de metal.

Entonces unos pasos sonaron por el corredor y los deportistas se dirigieron balanceándose en dirección de dónde provenía el sonido.

―Mierda ―Karofsky siseó y lo soltaron―. Esta vez tienes suerte, Hummel ―dijo, los ojos ardiendo hacia Kurt.

Blaine, Karofsky, Puck y Azimio se apresuraron y Kurt presionó la espalda contra la pared, aliviado de que lo dejaran en paz. Se preguntó si el destino estaba de su parte por una vez. Se quedó ahí por un prologado tiempo. El profesor - o quien fuera había dado la vuelta en la esquina - nunca vino en su dirección. Entonces se enderezó, porque algo lo había estado lastimando en la espalda. Se dio la vuelta para ver una chincheta, sosteniendo un afiche contra la pared.

¡NUEVAS DIRECCIONES!

¡SE BUSCAN NUEVOS MIEMBROS!

¡GLEE, BY ITS VERY DEFINITION, IS ABOUT OPENING YOURSELF UP TO JOY!

¡AUDICIONES EL MARTES AL TERMINAR LAS CLASES EN EL SALÓN DEL CORO!

Debajo había una hoja con una lista vacía y un bolígrafo atado a un deshilachado cordón. Kurt lo miró fijo por un momento. El destino, pensó rápidamente, antes de tomar el bolígrafo con la temblorosa mano y escribió su nombre en la hoja de audiciones.

Kurt Hummel.

Soltó el bolígrafo y se fue, hacia su taquilla.

Podía servirle algo de alegría en su vida.


El jueves después de la escuela, mientras caminaba hacia el salón del coro, Kurt se preguntó por qué se había apuntado a las audiciones del club Glee. Estaba demasiado nervioso y nunca antes había cantado en público. En realidad no tenía una voz como la de los demás. No encajaría, no se adaptaría a la dinámica que ellos ya tenían. Sin embargo, continuó, debido a que el destino, se recordó, estaba de su lado.

Respiró profundo, luego entró por la puerta abierta y se encontró con trece pares de ojos. Kurt se sintió ruborizar, incómodo con que todos lo estuvieran mirando de esa manera. Probablemente se iba a desmayar.

Un profesor con cabello rizado le sonrió.

―¡Hola! ―dijo entusiasmadamente―. ¡Tú debes ser Kurt Hummel! ¡Bienvenido al club Glee! ¡Soy el señor Schuester!

Kurt intentó sonreír, pero falló miserablemente.

―Entonces, ¿tienes una canción preparada? ―el señor Schuester preguntó, todavía sonriendo brillantemente―. O si gustas, puedes sentarte y ver si te gusta.

―Señor Schuester ―una voz vino a través de la habitación, antes de que Kurt pudiera hablar. Kurt miró en dirección de donde la voz había venido y vio a una pequeña chica de cabello lacio y castaño, vistiendo un suéter marrón con un corcovado caballo enfrente. Él hizo una mueca, preguntándose lo que pudo haber poseído a una persona como para salir de casa tan horrendamente―. Con el debido respeto, estamos muy cerca de las Seleccionales. ¡Necesitamos cantantes! Este se supone que es el día de audiciones y no sé si lo ha notado, pero no hay exactamente una fila que rebase la puerta.

―¿Se supone que hagamos fila? ―una rubia con uniforme de animadora preguntó desde la parte trasera. Todos la ignoraron, por lo que Kurt simplemente se le quedó viendo confuso por un momento, antes de apartar la mirada.

Ahora la chica con el horrendo suéter estaba mirando a Kurt.

―Kurt Hummel, no es mi intención sonar prepotente o hacerte sentir presionado, pero necesitamos tu audición hoy.

Kurt le asintió.

―Está bien.

―Oh ―dijo la chica, encogiéndose en el asiento―. Muy bien.

El señor Schuester aplaudió antes de darle a Kurt otra amplia sonrisa.

―Ni siquiera tiene que ser una canción completa, Kurt ―dijo, gentil―. Tan sólo... ¡muéstranos lo que puedes hacer!

Tomó asiento y Kurt dejó caer el bolso a sus pies, el corazón le latía demasiado rápido en el pecho. Intentó quitarse los nervios e inhibiciones, antes de abrir la boca para cantar.

"I don't expect my love affairs to last for long,

Never fool myself that my dreams will come true,

Being used to trouble I anticipate it,

But all the same I hate it, wouldn't you?"

Kurt brevemente ser preguntó por qué tuvo que escoger ésta canción. No parecía que nadie en el lugar la hubiera escuchado antes, excepto por la chica del suéter, que movía los labios sincronizados con la letra.

"So what happens now?

So what happens now?

Where am I going to?

Where am I going to?"

Se dio cuenta que cantar la canción significaba dejar todo el título de canción fuera y se sentía estúpido por hacerlo. Cerró los ojos y continuó, intentando bloquear las inexpresivas miradas que estaba recibiendo.

"Time and time again I've said that I don't care,

That I'm immune to gloom, that I'm hard through and through,

But every time it matters all my words desert me,

So anyone can hurt me, and they do."

Volvió a cantar el coro, la banda tocaba a la par. Se sentía un poco más relajado ahora que casi estaba terminando. El siguiente era el verso final, de repente dándose cuenta de lo mucho que quería estar en el club Glee. Nadie se estaba riendo, esa era una buena señal. Quizás esto estaría bien.

"Call in three months time and I'll be fine, I know,

Well maybe not that fine, but I'll survive anyhow,

I won't recall the names and places of each sad occasion,

But that's no consolation here and now."

Kurt cantó el coro final antes de que la música terminara, con el corazón en la boca. Todas las miradas sobre él. Fijó la mirada al espacio sin hacer contacto visual con nadie. Entonces todos comenzaron a aplaudir y Kurt sintió su rostro calentarse. El señor Schuester se paró del asiento y le dio a Kurt una palmada en la espalda.

―Kurt ―dijo con una sonrisa―. ¡Bienvenido al club Glee!


―Rachel Berry ―la chica con el suéter de caballo dijo, cuando Kurt entró a la cafetería a la hora del almuerzo el miércoles.

―Uhm ―fue todo lo que dijo, distraído por la chica - el atuendo de Rachel; una falda lisa, calcetas a la altura de la rodilla, zapatos de cuero calado y otro suéter, en esta ocasión con un conejito al frente. Kurt se encogió de hombros.

―Yo soy la estrella del club Glee ―Rachel dijo, lanzándose el cabello sobre el hombro―. Eres talentoso, pero yo soy talentosa, ambiciosa y una estrella.

Kurt la miró con la boca abierta, preguntándose por qué estaba presumiendo ese narcisismo frente a su rostro.

―Cantaste Evita para tu audición.
Kurt asintió.

―Eva Perón es uno de mis papeles de ensueño ―le informó, sonriendo―. Bueno, pensé que lo deberías saber. Hasta luego.

Ella se fue, con la nariz levantada. Kurt se le quedó mirando, incapaz de quitarse la sensación de que había sido amenazado, indirectamente.

―No le prestes atención a esa chica.

Kurt se dio la vuelta para ver a otra chica del club Glee.

―Uhm, hola ―Kurt pronunció.

―Soy Mercedes Jones ―dijo la chica, sonriendo mientras le extendía una mano a Kurt. Él la tomó y estrechó gentilmente―. ¡Por Dios, si puedes cantar!

Kurt se permitió sonreír ligeramente.

―Gracias.
―Rachel simplemente está celosa. Se cree nuestra estrella, pero tú y yo podemos superarla si se nos da la oportunidad. Oye, ¿por qué no te sientas con nosotros?

Kurt dudó, echando un vistazo, asegurándose de que no fuera alguna broma o trampa. Vio a Blaine pasar, hacia su mesa. Estaba mirando en dirección a Kurt, con expresión ilegible. Junto a él estaba Puck. Kurt volvió a Mercedes y le dio su mejor sonrisa.

―Me encantaría, gracias.


―Entonces, la fiesta del domingo ―Blaine dijo el viernes durante la clase de inglés.

Se suponía que estaban trabajando en la tarea, para ya que la habían completado, tan sólo estaban hablando de nada.

―¿Quién tiene una fiesta en domingo? ―Kurt negó con la cabeza.

―Puckerman.
―Debí suponerlo ―Kurt rodó sus orbes verde-azules.

―Entonces, ¿vienes?
―No, ya te lo dije.

―¿Por qué?

―¿Por qué quieres que vaya?

Blaine lució desconcertado. Parecía que iba a insultarlo o a amenazarlo, pero en vez de eso, suspiró.

―No quiero ―respondió―. Te lo dije. Creo que necesitas hacer amigos.
―Yo tengo amigos.
Era verdad. Había estado saliendo con Mercedes y Rachel, y los otros miembros del club Glee; Tina, Brittany, Santana, Artie, Finn, Mike, Rory y Sam. Le estaba yendo particularmente bien con Mercedes e incluso Rachel, incluso si ni él ni Rachel estuvieran preparados para admitirlo. Rachel también era talentosa. Ella había cantado So Long Dearie de Hello Dolly! en la mesa del almuerzo el día anterior. Todos eran agradables - incluso Rachel - y no lo trataban como un marginado. Por una vez en su vida, se sentía aceptado.

―¿Esos perdedores de Glee?

―No les digas así, ellos son agradables ―Kurt le dijo a Blaine.

Blaine rio disimuladamente a su lado.

―¿Berry y esos suéteres con animales? ¿Ese chico en la silla de ruedas? ¿Boca de trucha? ―dijo―. ¿A esos les llamas amigos?

Kurt frunció el ceño, porque Blaine estaba siendo increíblemente grosero e injusto.

―Bueno, ellos no me lanzan granizados ni me meten en taquillas, por lo tanto sí, yo consideraría eso una mejora a lo único que he recibido por parte de tus amigos cercanos antes de que los conociera a ellos.
Vio a Blaine encogerse. Fue únicamente por un breve momento, pero había sucedido y eso complació a Kurt.

―Haz lo que quieras, Hummel ―dijo con un suspiro.

―Lo haré.


―¡ÉL ROBÓ MI DIARIO! ―Rachel irrumpió en la cafetería y le gritó a todos los del club Glee en la mesa del almuerzo. Estaba empapada, con el cabello oscuro goteando.

Todos comenzaron a hacer preguntas. Finn, el novio de Rachel, la sentó en el banco y le dijo que hablara despacio. Por supuesto, se trataba de Rachel y hablar despacio le era casi imposible.

―Noah Puckerman ―dijo, sonando como si quisiera llorar―. ¡Me lanzó un granizado, luego me arrancó mi diario de las manos y se lo llevó por el corredor! ¿Y si lo lee?

Rachel enterró la cabeza en la curva del cuello de su novio y comenzó a llorar.

―Eso está mal ―Mercedes le dijo a Kurt, en voz baja―. De verdad mal.

―¿Si? ―Kurt preguntó, preguntándose si Rachel tenía algún profundo y oscuro secreto entre las páginas de su diario.

―Sí ―confirmó―. Puckerman tiene una fiesta éste fin de semana. Probablemente los jugadores y animadoras van a leer el diario.
Kurt se mordió el labio inferior. Miró hacia Rachel, Finn le estaba frotando círculos en la espalda mientras ella le sollozaba en el cuello, mojándole la playera. Dio una mirada a la mesa popular, a Puck lanzándole los guisantes a Karofsky y riendo, Karofsky fruncía el ceño y también se los arrojaba a Blaine que miraba hacia abajo a la bandeja, inexpresivo.

La campana sonó y las personas comenzaron a moverse. Kurt se puso de pie y tomó su bolso.

―¿Listo? ―Mercedes preguntó.

―Necesito hablar un minuto con Rachel ―dijo―. Vamos.

Él y Mercedes caminaron hacia Rachel. Finn le dio un rápido beso y se fue. Ella se veía abatida, con el cabello pegajoso y tieso.

―Oye, Rachel ―Kurt dijo, en voz baja, sintiéndose mal por la chica.

Ella se dio la vuelta hacia él, con enrojecidos ojos de cachorro, delineados y brillantes. Esnifó y se secó las lágrimas.

―Creo que puedo recuperar tu diario.


Gracias por los comentarios. :)


Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus favorite/follow.