Las ideas iban y venían unas tras otras haciendo imposible la tarea de lograr concretar alguna, los dilemas le estaban matando se sentía incapaz de resolverlos, en su vida se había sentido de esa manera tenía demasiados sentimientos encontrados la culpa y ansiedad se debatían en su interior. Su 'cita' la tenía descolocada, no dejaba de pensar en Goku y el desenlace de su cena, pero también sentía un poco de culpa por su aún novio, aunque no quisiera admitirlo no quería hacerlo sentir mal, siempre ha sido cariñoso, respetuoso y sobre todo muy dado a cumplir todos sus caprichos, pero el hecho de abandonarla fue el colmo, jamás se sintió tan despreciada en su vida.
Toda la confusión que su amigo había logrado sembrar en su interior estaba logrando sacar lo mejor de ella, su instinto seductor ganaba más espacio a medida pasaban las horas, la imagen de un Goku ingenuo, pasivo y tímido solo lograban encender la idea de poder embelesar al chico con sus encantos, esta noche trataría de no sentir remordimientos, todo estaba decidido y si sus instintos no se equivocaban su amigo se debatía internamente con los mismos pensamientos y eso le daba valor para dar un primer paso.
- ¡Eh! – un ligero sonido sacó a Bulma de sus pensamientos haciéndola girar levemente la cabeza "creo que mis nervios me están traicionando" pensó mientras cerraba los ojos para dejar que las refrescantes gotas continuaran acariciando su cuerpo.
- No – dijo por lo bajo mientras suavemente cerraba la puerta del baño, no tenía pensando desistir de su idea, de no haber sido por el repentino pensamiento que lo invadió de golpe, tan rápido como cruel fue el impacto de recordar cuál era el motivo por el cual no compartían una misma habitación y mucho menos una refrescante ducha.
El remordimiento no se hizo esperar él no era así, no era capaz de irrespetar a Bulma o su privacidad, pese a que su actitud había cambiado mucho en cuanto a las mujeres, su novia era la excepción, siempre lograba ponerlo nervioso, la chica no gozaba del mejor carácter que digamos y menos estando molesta, resolvió mejor dejarla tranquila en su ducha, mientras le daba una furtiva mirada a la habitación evitando hacer el menor ruido posible. Se alejó unos cuantos pasos de la puerta que escondía a la chica y cautelosamente examinó su habitación, esa debió haber sido una de las más caras del hotel, por supuesto los participantes del torneo tenían derecho al uso de habitaciones por cuanto durara la competición, pero los acompañantes de estos debían costearse su estadía si querían estar con ellos, claro que ese no era para nada el problema de Bulma, era ella quien además de su habitación también les había costeado una a Lunch y al Maestro Roshi, para evitar que la pobre chica sufriera con sus desquiciados pensamientos.
Siguió con paso lento por la estancia, deslizó suavemente sus dedos por la mesita de noche ubicada al costado de la espaciosa y cómoda cama, observó el amplio guardarropa que era pieza fundamental del inmobiliario, al igual que un acolchonado sofá en el centro de la habitación ubicado perfectamente frente a una mesa de sala, algo en ella llamó su atención o más bien, la falta de algo.
"Creo que en verdad está molesta" pensó mientras dejaba escapar un suspiro y miraba hacia el ventanal del balcón, camino pausado hasta abrir las ventanas dejando entrar una fresca brisa, salió dejándolas entreabiertas, alzó la vista al cielo parcialmente estrellado pensando en cómo solucionar sus problemas con Bulma, todo esto era una locura, una solitaria lagrima bajó por su ojo izquierdo al recordar ver la mesa de sala vacía, uno de los recuerdos más preciados de ambos no estaba ahora, para Yamcha fue difícil pensar en eso, él había permanecido con ese recuerdo durante los tres años que entreno lejos de su novia, claramente visualizó el momento en que prometieron nunca separarse, pensaba cumplir su promesa pero el error de dejarla sola le estaba costando caro.
- Vamos, se hace tarde.
- Calma aún es temprano.
- Ven sube al auto no quiero llegar tarde – gritó la emocionada chica mientras desencapsulaba una nave
- Déjame conducir a mi – dijo caminando hacia el lado del conductor
– Sabes, – aún no puedo creer que llevamos un año juntos – comentó sentándose en el asiento del copiloto
- Tienes razón, yo tampoco creo que estés a mi lado, jamás creí que al buscar las esferas del dragón para pedir ya no temerle a las chicas iba a encontrar a una linda novia –dándole una tierna mirada, enfatizó su argumento.
Una pequeña risa escapó de los labios de la chica – es irónico, yo tampoco creí que sin necesidad del deseo encontraría a un lindo novio – imitó sus palabras depositando un tierno beso en sus labios.
- Mira. Creo que ya llegamos, es el parque de diversiones – dijo emocionado mientras apuntaba hacia el horizonte.
- ¡Qué bien! Es grandioso que hayan decidido construir uno justo en la capital del Oeste – Lo que comenzó como un estruendoso grito se iba degradando mientras corría hacia la taquilla del lugar.
- ¡Oye espera! – corrió el novio tras ella - ¡Espera!
- Vamos, que lento eres, no quiero hacer fila para los boletos de entrada – dijo al detenerse frente a una pequeña fila.
- Pero Bulma, si apenas hay unas cuantas personas frente a nosotros, no tenías que correr como loca.
Un pequeño golpe en el costado por parte de Bulma lo hizo disculparse – Ya no molestes, mira que por mi estamos a tiempo, además ya está avanzando la fila – dijo halándolo del brazo.
- Déjame comprarlos a mi – repuso posicionándose delante de ella.
- Oye, a dónde iremos primero
- Pues dime tú. – Gracias - tomando los boletos agradeció al dependiente - ¿a dónde te gustaría ir primero? – dijo tomándola de la mano.
- Pues me gusta la montaña rusa ¿y a ti?
- Vamos Bulma sabes que puedo saltar mucho más alto que ese juego ¿crees que le tengo miedo?
- Tienes razón, ¡Oye mira eso!
- ¿El qué? – dijo el chico viendo a todos lados.
- La fuente, es la fuente – dijo señalando con entusiasmo el lugar.
- ¿La fuente de los deseos? – preguntó extrañado.
- No tonto – rió ante su idea – ven, ¿tómame una foto, si?
- Claro… pero…
- Hay una cámara en el estuche de cápsulas - sonrió
-Bien, la tengo – dijo desencapsulando el objeto.
Poniendo pose de modelo sonrió a la cámara - ¡lista!
Una pequeña sonrisa escapó de labios del joven – bien, aquí va, ¡sonríe! – exclamó mientras presionaba el botón de la cámara
- Bueno, ahora es tu turno ponte frente a la fuente – dijo mientras empujaba con todas sus fuerzas a su novio.
-Pero…
-Vamos este será nuestro primer recuerdo.
- Como quieras, pero luego no te quejes.
- No te preocupes saldrás muy bien – lo animó mientras colocaba a Yamcha adecuadamente para la foto – ya estas, no te muevas – dando unos cuantos pasos atrás – bien sonríe – y presionando el botón de la cámara le tomó su primer recuerdo como novios.
- Bulma…te amo – sonrió sinceramente el chico tomando sus manos.
Con una dulce sonrisa correspondió a su gesto - yo igual, siempre estaremos juntos no lo dudes.
- Siempre estaremos juntos – repitió suavemente besando sus labios.
- Bueno ya vamos a la montaña rusa – dijo con un poco de sonrojo en las mejillas.
Dándole un fuerte abrazo la condujo al lugar que ella quería "siempre juntos" pensó mientras la tomaba de la mano y caminaban juntos.
"Siempre juntos" suspirando un poco ante el recuerdo, rememoró las palabras que jamás pensó estarían en la cuerda floja, él nunca la dejaba, en su mesita de noche tenía la foto de Bulma y en cada lugar que iba la foto le acompañaba, sin embargo su novia no la tenía por ningún lugar de su habitación, por supuesto que una simple foto podría considerarse algo fútil, pero estaba totalmente seguro que no era el único aferrado a un objeto que representaba un gran significado emocional. Fijó su vista nuevamente en las estrellas, solo esperaba que Bulma deseara hablar con él al salir de su ducha, eso era algo que siempre la relajaba, o por lo menos la mayoría del tiempo.
No estaba equivocado la noche aún era muy joven y Bulma seguía tratando de relajarse, sus pensamientos se enfocaban en Goku, lo único que quería era verlo, sin embargo el chico fue presa de sus incontenibles instintos de luchador y en estos momentos estaba muy enfocado en su batalla con Krillin.
Los demás chicos decidieron dejarlos solos con su entrenamiento y fueron a sus habitaciones a descansar, se lo merecían, después de todo no de gusto habían entrenado tanto por tres largos años, Sin embargo Goku jamás dejaba escapar un oportunidad para entrenar y su amigo no con la misma disposición, consiguió distraer un rato a Goku, la batalla no era para nada pareja Krilin hacia un gran esfuerzo por llevarle el ritmo, pero esto se había vuelto imposible.
- ¿Estás seguro que eres de este planeta? – dijo Krilin entre susurros sofocados, mientras detenía el entreno.
- No digas eso eres muy fuerte, pero Kamisama dijo que debía entrenar muy fuerte para derrotar a Picoro.
- ¿Crees que ese sujeto sea en verdad muy fuerte?
- Recuerda que es la reencarnación de Picoro Daimaku, solo espero que no sea igual de malo – dijo pensativamente
- No te preocupes, pero si es así no estarás solo, nosotros siempre lucharemos juntos – dijo Krilin con una pequeña sonrisa.
- Lo sé amigo, ¿listo para un segundo round? – dijo ya en pose de pelea.
- ¿Qué? Estas bromeando – se alejó un poco de su amigo mientras negaba con la cabeza – además ya tengo hambre, creo que deberíamos ir a buscar a los chicos para ir a cenar ¿no te parece?
Los ojos de Goku se abrieron rápidamente, mientras un repentino pensamiento invadía su mente – ¡oh no!, lo olvide está con Bulma – susurro para sí mismo.
- ¿Qué dices? – preguntó al no entender las palabras de su amigo.
- Lo siento Krilin tengo que salir – dijo mientras salía corriendo y emprendía el vuelo.
- Oye espera ¡Goku! – gritó el calvo mientras salía corriendo afuera del local para observar nada menos que un pequeño resplandor en el horizonte – pero qué demonios pasa aquí – exclamó exasperado.
- Oye, ¿es duro el entrenamiento con Kamisama?
- Si la verdad es que Kamisama y Mr. Popo son muy estrictos en el entrenamiento y creo que me he vuelto muy fuerte
-bueno, entonces demuéstramelo.
-Prepárate.
"Demonios como pude ser tan tonto" Goku se olvido por completo del hecho que Yamcha fue a buscar a Bulma, el calor de la batalla y el hecho de no haber entrenado con Krilin durante tres años, lo hicieron olvidarse del asunto, pero increíblemente no había olvidado su cena, el problema era el posible encuentro entre Bulma y Yamcha, la noche era joven y quería pasar con ella el mayor tiempo posible, en él tiempo que había pasado con ella este día muchas cosas habían cambiado, pero ahora que sabía que se encontraba molesta con Yamcha él podría estar aún más tiempo con su amiga, solo esperaba que aún no fuera demasiado tarde para evitar el encuentro.
Lo único importante era ella en estos momentos y por si fuera poco aún tenía que arreglarse para la cena, quería sorprender a Bulma lo suficiente como para que se olvidara de su aún novio, su único problema era la inexperiencia y lo tímido que era, continuó su vuelo tratando de pensar como dejar de ser tan timorato frente a ella.
Sin embargo Goku estaba lejos de imaginar que esa era la característica que más le llamaba la atención a Bulma y eso era lo que la tenía tan emocionada.
"espero que venga pronto" pensó mientras cerraba la regadera y envolvía lo más esencial de su cuerpo en una pequeña toalla. Salió de la ducha caminando tranquilamente hacia el espejo que había al lado del guardarropa, sacó un lindo vestido negro, ella también quería impresionar a Goku, caminó nuevamente hacia un lado de su cama poniendo el vestido ahí mientras encendía la suave luz de la lámpara que se encontraba sobre una pequeña mesa, abrió una de las gavetas y saco una crema que suave y delicadamente comenzó a extender por sus largas y moldeadas piernas.
Conteniendo la respiración Yamcha observaba cada movimiento de Bulma, era una tortura verla y no poder tenerla, su novia seguía masajeando delicadamente sus piernas mientras subía un poco más la toalla, era imposible de resistir pero sabía que esto no estaba bien y ella se molestaría aún más si lo descubría espiándola, con un suspiro de resignación Yamcha abrió el ventanal para aparecer frente a Bulma, no iba a permitirse espiarla prefería arreglar los problemas primero y luego sabía que no tendría necesidad de husmear, el mismo sería quien le quitara la toalla.
Ligeramente Bulma movió sus ojos hacia el lugar en el que había escuchado un leve sonido, el frasco de crema cayó inservible al suelo mientras sus ojos se ampliaban en total shock, su primera reacción fue poner ambas manos protectoramente sobre su pecho – Yamcha – su voz fue apenas audible y con total sorpresa, sin embargo escasamente pudo controlar sus impulsos – ¿Qué demonios haces espiándome? – era el colmo, como se atrevía el infeliz a hacerle esto.
– ¡No! – El chico fue rápido en refutar el argumento de su novia, no podía creer que creyera eso de él – te equivocas yo…
– ¡Entras por el balcón como si fueras un ladrón y dices que no! – gritó exasperada interrumpiendo de golpe las disculpas de su novio.
– Vine a buscarte pero estabas en la ducha y decidí esperarte en el balcón, no era mi intención espiarte, fue por eso que entre en este momento – trató de explicar su punto convincentemente – lo siento Bulma – dijo utilizando un tono suave y agachando la cabeza – no quiero incomodarte.
– Pues me incomodas – su cruel respuesta, aunque en un tono neutro hizo al chico reaccionar alzando un poco el rostro, pero aún sin atreverse a mirarla – no quiero verte no tengo nada que hablar contigo, así que te puedes ir – prosiguió con su desalmado comentario.
Cariacontecido el antiguo ladrón del desierto no pudo más que dejarse caer fatigado al suelo, su estado tan afectado estaba logrando sacar lo mejor de él en ese momento, sorprendida la chica no se espero esa reacción y actitud tan frágil de su novio.
– Solo permíteme explicarte – dijo encogido en el suelo y con el rostro ensombrecido.
– Levántate – suavemente se acerco a su novio y le extendió una mano, no soportando verlo en ese estado.
Sutilmente Yamcha alzó su vista y observo la delicada mano de Bulma brindándolo apoyo, sin pensarlo mucho la tomó y se levantó del suelo – perdóname – aún sin atreverse a mirarla a los ojos, las palabras salieron como un susurro imprevisto de sus labios.
Recuperando un poco su actitud se separó de él y dando media vuelta caminó un poco hacia el centro de la habitación y señalando hacia la puerta las palabras salieron sin miramientos – por favor sal – no tenía ningún deseo de estar en esa tensa situación.
– Solo déjame hablar, quiero que…
– Quiero vestirme, por favor sal – alzó la voz para sonar convincente.
– ¡No! Deja de juzgarme sin antes escucharme – imitó el mismo tono de voz de su novia, esta vez mirándola a los ojos.
- ¿Y qué quieres que escuche? ¡Que me abandonaste tres malditos años, y luego te apareces como si te hubieses ido por un par de días! – No pudo contener más su dolor y rabia – pero sabes ya no importa, aprendí a no extrañarte y me acostumbre a tu ausencia – sus ojos empezaban a quemarle, las lágrimas de rabia contenida y dolor comenzaban a abandonar sus celestes ojos, ese bastardo, no le daría el gusto de verla sufrir más – ¡lárgate! Ya lo hiciste una vez – bajó su tono mientras rápidamente giraba para darle la espalda – ahora soy yo quien te lo pide.
Jamás pensó que su viaje le hubiese causado tanto dolor, se sintió miserable pero ya nada podía hacer – tu no entiendes, quería que estuvieras orgullosa… – paro un instante para tomar aire – solo quería volverme más fuerte para que… – una nueva pausa fue necesaria para evitar que su voz se cortara – para que te enorgullecieras de mi, para ser el novio por el cual saliste a buscar la esferas del dragon, para que a pesar de no obtener tu deseo, tu búsqueda no haya sido vana ¡Maldita sea compréndeme! – gritó las últimas palabras con profundo dolor.
La dolorosa confesión le golpeó más de lo que hubiese querido "no puede ser" su rostro se ensombreció y aunque estaba de espaldas no pudo disimular la conmoción que le causaron las palabras de su novio.
– Yamcha – giró pausadamente su cuerpo - no era necesario, es más importante para mí que estés a mi lado que…
– Lo sé, pero me equivoqué en ese momento... discúlpame, no me di cuenta del daño – interrumpió a la joven mientras con paso lento pero firme acortaba cada vez más la distancia entre los dos. No quería girar, no quería encontrarse con sus arrepentidos ojos, sabía que él era sincero, un pequeño espasmo la invadió al sentir un cálido aliento en su oreja junto a un tierno susurro de te amo. Instintivamente sus ojos se cerraron y un delicado beso se poso sobre su suave cuello. El jovern no pudo sentirse más satisfecho habiendo cumplido su objetivo, pero su alegría no duró mucho cuando el cuerpo de Bulma dio un repentino respingo.
Sintió su cuerpo tensarse levemente ante el repentino acercamiento del chico, no sintió cuando se aproximó a ella, cerró sus ojos automáticamente y luego la afirmación de sus sentimientos seguido por un cálido beso, por un momento se sintió débil, pero su sensatez y enojo sacaron lo mejor de ella en ese instante y levemente se separo del camino de besos que su novio prodigaba a su delicado cuello – acaso crees que puedes abandonarme por tres años y luego venir y tratar de seducirme y tomarme así como si nada – dijo con un bajo pero resentido tono.
– No Bulma, eso no es cierto – respondió tomando los hombros desnudos de la joven aún de espaldas.
Sus sollozos eran cada vez más inaudibles y sus lagrimas dejaron de caer momentáneamente – Yamcha solo vete – girando levemente miro los ojos que se había rehusado ver, tristeza, remordimiento, ansiedad, arrepentimiento, una serie de sentimientos se leían claramente en ellos, pero intentar tomarla en un momento de debilidad y luego de haberla abandonado era un acto cobarde, pausadamente dio unos pasos atrás – vete ¡Vete! – gritó su petición, mientras veía como el chico se le acercaba. Los sentimientos estaban a flor de piel se sentía un tenso ambiente y sentimientos mesclados rondaban las cabezas de los dos amantes.
Mientras más avanzaba más lejos parecía ver su destino, acaso esto era una mala broma, tenía un mal presentimiento, necesitaba llegar pronto a la habitación de su amiga, un repentino brillo apareció en sus ojos al ver el hotel no muy lejos, aceleró el vuelo y busco el Ki de Bulma dificultándosele un poco el encontrarlo. Su ceño se frunció como pocas veces al notar un Ki muy familiar demasiado cerca de ella, aceleró su vuelo hacia el balcón de la habitación que contenía ambas energías.
Sentía como las lágrimas empezaban a escapar nuevamente de sus ojos mientras se alejaba del chico – ¡cómo te atreves! – gritaba mientras sus manos tomaban la toalla que envolvía su cuerpo.
- Bulma te equivocas, solo quería disculparme, no era mi intención abandonarte y menos tomarte en estas circunstancias – se justificó mientras seguía avanzando hacia ella – por favor – repitió casi inaudiblemente.
No sabía que sentir o hacer quería gritar, correr, abrazarlo, sentía miedo, pero su enojo no se lo permitió, la única reacción de su cuerpo fue hacer que de sus grandes ojos brotaran cuantiosas lágrimas no solo de dolor sino de rabia e impotencia. El impacto de ver a su novia en ese estado lo afecto demasiado, ella siempre había sido fuerte de carácter y en estos momentos se desmoronaba tan deprimentemente, se acercó cuidadosamente colocando sus manos en sus suaves hombros, un ligero empujón lo hizo retroceder levemente.
– ¡Déjame! – gritó tratando de alejarse más del chico sin mucho éxito, su novio no le permitiría caer en un estado paranoico y cuidadosamente acarició su rostro apartando unas cuantas lagrimas de éste mientras ella solo miraba con ojos perdidos el suelo.
Un fuerte grito lo alertó mientras sus pies tocaban el suelo del balcón – Bulma – susurró preocupadamente, mientras que por los entreabiertos ventanales divisó dos sombras que no necesitaba ver claramente para saber quienes eran, cuando sus ojos lograron acostumbrarse a la tenue luz distinguió el rostro de su bella amiga ensombrecido por las lágrimas, le tomó casi toda su voluntad no elevar su Ki, sin embargo al ver el acercamiento del chico hacia Bulma vio demasiado lejos poder cumplir su propósito y menos cuando una de sus manos acarició su tierno rostro para apartar unas cuantas lágrimas.
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¡Hola!, ya saben los comentarios y sugerencias son bienvenidos.
SmallPuppe: Hola! gracias por tus observaciones te agradesco mucho, pero quiero aclararte que creo que no he cambiado mucho la personalidad de Goku, y me parece que te confundiste en cuanto al final del capitulo 3, porque es Yamcha quien se dispone a entrar a la ducha y no Goku, y en cuanto a Bulma en un capitulo menciono que es ella quien dará el primer paso. Cuando vi tu observación volví a leer el capitulo, pero me parece que no da pie a confusión, pero muchas gracias porque así ya tengo más cuidado y trato de no hacer tan confusas las ideas. Espero que sigas leyendo y de nuevo muchas gracias. cuidate mucho
Gracias a todos por leer
