Cap III
Una vieja historia de desamor: Amantes con destino y sin el
Esto es imposible, es como si todo le estuviera pasando a otra persona, sin embargo no se así, todo esto me esta pasando, otra vez el miedo, la desesperación, las mentiras, el no saber que hacer. Solo quería una vida normal, ya pase por suficientes cosas a lo largo de mi adolescencia para tener que seguir pasando por esto, y lo peor, lo que mas me aterroriza es que esta vez no me involucra solo a mi, la involucra a ella, que es una de las personas que mas amo, esto no debería ser así, ella no debería estar "marcada", ella debería poder ser una persona normal, destinada únicamente a ser feliz, esto simplemente es demasiado… si solo yo lo hubiera sabido, si Daphne no hubiera interferido, si todo hubiera sido como debería haber sido, las cosas no estarían ahora así… mi pequeña Rosie, lo siento tanto, intente protegerte y fui yo la culpable de todo lo que va a pasar…
El ruido de una silla moverse saco a Hermione Weasley de sus pensamientos, volviéndola a la realidad, a la taberna Cabeza de Puerco, que si bien seguía siendo el mismo tugurio oscuro de siempre después de mas de 27 años ya no tenia la misma mugre cumulada de siglos pasados que Hermione había notado la primera vez que entro.
Frente a ella se sentó un hombre de unos 40 y tantos, que realmente no los representaba, su aspecto era juvenil, sus cabellos muy claros y sus ojos del color del mercurio líquido. Tenía una mirada acuosa aunque estaba segura que en pocas ocasiones Draco Malfoy había llorado y que la lacrimosidad característica de su mirada no era más que un mero signo distintivo de él, así como el cabello rojo de los Weasley. Hermione estaba segura que podría reconocer esa mirada en cualquier parte del mundo.
-Hermione…- saludo Draco esbozando una media sonrisa.
-Draco- contesto ella intentando usar el mismo tono despreocupado que él.
-Aunque seria algo muy halagador que me hayas citado simplemente para verme, pero dudo que ese haya sido el verdadero motivo, así que te escucho…- Hermione miro los ojos de Draco y percibió cierta preocupación, en el fondo él sabia el motivo por el cual lo había citado.
- Esta pasando Draco, lo que Blaise nos dijo hace tantos años esta ocurriendo y no se que hacer- dijo en tono angustiado.
-¿Qué? ¿Cómo?, Hermione no estamos seguros de nada en realidad, no podemos ponernos paranoicos… además, ¿Cómo sabes que esta ocurriendo?-
-La cicatriz de Rose estuvo doliéndole el verano pasado, solo había ocurrido una vez cuando se rompió el hechizo y ella descubrió la marca, ¿no entendes Draco? El momento se acerca, ellos van a pagar por nuestros errores, mi Rosie, es tan pequeña, Dios, todo por nuestra culpa, jamás debimos escuchar a Daphne, ella es la culpable de todo esto…-
-Tranquila, Scorpius todavía no sintió nada, él me hubiera dicho algo, puede ser que sea una falsa alarma simplemente. Y en caso de que no lo sea, vos sabes que no podemos interferir, solo estar a su lado y enfrentar lo que sea que suceda, nuestro tiempo paso Hermione, nosotros no nos responsabilizamos por nuestras decisiones y ahora es el momento en que tenemos que aguardar, es su turno, ellos tienen que ser los que hagan lo que nosotros no hicimos…- Draco tomo la mano de la castaña quien comenzó a sollozar con una mezcla de terror y culpa que desarmo a Draco Malfoy.
-No te pongas así, Hermione ambos sabemos que las cosas pasan por algo, todo tiene un motivo, vos y yo mejor que nadie sabemos que el destino es una fuerza poderosa, nosotros lo tentamos hace años y ahora él se toma revancha, pero no dejemos que nos tome desprevenidos, tenemos que ser fuertes, por ellos, y por lo que va a venir, esa es nuestra misión ahora- las palabras de Draco lograron aplacar un poco las lagrimas de Hermione quien lo miro y se limpio un par de lagrimas que corrían por sus mejillas.
-Son nuestros hijos Draco, no podemos permitir que sufran todo lo que el destino tiene preparado para ellos, son tan pequeños, tan vulnerables-
-No, en eso te equivocas, no son ni pequeños ni vulnerables, ellos son fuertes, tienen la capacidad de enfrentar lo que venga…- ambos se quedaron en silencio, Hermione pensando en su hijo y Draco recordando lo que había pasado años atrás y por lo cual se encontraban en esta situación.
- ¿Como nos encontraste? ¿Blaise?...-
-Sabes que Blaise jamás traicionaría tu confianza, sos su mejor amigo…-
-¿Entonces, como llegaste a nosotros?
-Eso no importa, lo que nos atañe es el "porque" vine hasta acá a verlos…-
-Muy bien, entonces, ¿Por qué?
-Tengo que hablar con ustedes de cosas importantes, con los dos Draco, necesito que la traigas, ella tiene que estar presente, oír lo que tengo para decir…-
-¿Es necesario? Sabes que tu presencia la va a alterar, trabajas con las personas de las cuales escapo...-
-Y también soy la mujer de tu mejor amigo, y te siento como si fueras mi hermano, vamos Draco, si no fuera importante no te lo pediría, tráela…
-Esta bien, espérame, ya sabes que estas en tu casa… - la mujer sonrió dulcemente ante el comentario de Draco.
Daphne Greengrass era una mujer de mediana estatura, no demasiado corpulenta, tenia rasgos dulces y muy femeninos y un aura de inocencia incomparable con nadie, sus cabellos rubios casi platinados iban bien agarrados en una trenza, en su rostro no había maquillaje, sabia que a su futuro marido no le agradaban las mascaras, y para ser sincera a ella tampoco, tenia los ojos color violeta y una voz armoniosa y acompasada que podía trasmitir calma hasta a la persona mas nerviosa del mundo, como había comprobado en repetidas ocasiones Draco. Vestía de forma curiosa para el mundo mágico en el que vivía, en general llevaba polleras largas de diferentes colores y usaba blusas amplias de una tela que parecía flotar sobre su cuerpo, según ella esas ropas amplias y cómodas la hacían sentir libre. Daphne era la personificación de la naturaleza.
Luego de unos minutos a la sala de estar ingreso nuevamente Draco pero esta vez seguido de una mujer castaña de unos 22 años, tenia su cabello suelto y recién lavado, llevaba puesto un albornoz color blanco. En sus ojos se reflejaba una mezcla de vergüenza, temor y confusión,
-Hola- saludo simplemente Daphne intentando transmitirle calma a Hermione, quien evidentemente no esperaba esa visita, no esa noche, no en ese lugar, y no en sus condiciones.
-Hola- contesto contagiándose un poco de la calma de Daphne quien les indico que tomaran asiento
-Lamento molestarlos, se que este era su secreto, y también que no debería interferir, pero esta vez tengo que hacerlo, no puedo quedarme callada, quieta, viendo como todo se destruye…- los dos oyentes la miraron sin comprender de lo que hablaba- el destino, es una fuerza incontrolable, es algo demasiado poderoso como para osar desafiarlo, cuando uno desafía al destino se puede ver envuelto en grandes complicaciones, algo, por mas mínimo que sea hoy, puede significar un mundo en el futuro, por eso es que mi "don" es tan peligroso- Hermione no sabia de que hablaba Daphne, pero no interrumpió, ya preguntaría mas tarde, aunque no hizo falta, Daphne noto su desconcierto- Poder ver el futuro, tener esas visiones que pueden llegar a anticipar lo que va a pasar a veces es un arma de doble filo, porque el saber manejar mi don también incluye no poder interferir con lo que va a pasar, no importa lo que sea, ni que tan malo, no puedo interferir…- Daphne cayo para observar si la seguían. Hermione estaba desconcertada, hacia unos años que conocía a Daphne y jamás había sabido sobre lo que ella llamaba su don, jamás se había enterado que ella podía ver el futuro.
-Pero…- la insto Draco a seguir.
-Pero esta vez es diferente, lo que vi es terrible, vi su propia destrucción…- los dos chicos quedaron helado- Todo pasa por un motivo, cada pequeña cosa tiene su porque, así como Harry tuvo su cicatriz la cual lo marcaba y le auguraba grandes cosas, ustedes tienen este amor, que augura cosas impresionantes, terriblemente peligrosas, pero impresionantes.- todos quedaron en silencio asimilando lo que Daphne decía- Hace diez años, mi madre me preparo para esto, me dijo que un día la luz y la oscuridad se combinarían y de ellos surgiría la paz, y el día que eso pase el mal volvería a sembrarse en la mente de los débiles- Hermione abrió la boca pero Daphne sabia lo que iba a decir- No, Lord Voldemort no era el mal, solo era un hombre débil en el cual se sembró la semilla, el mal es como un virus, vuela en el aire y lanza su semilla por todos lados, todos tenemos la opción de hacer el mal, pero solo en las mentes débiles esa semilla crece y toma posesión de ese cuerpo, que hayan acabado con Lord Voldemort no significa que se haya acabado el mal, el no era el único ser maligno en el mundo, de hecho desde su caída el mal se esparció como un virus aun mas poderoso, solo esta esperando que su semilla tome fuerza, y eso va a pasar el día que la paz sea concebida, ese día la gran maquinaria perversa se pondrá en marcha para evitar que esta cumpla su cometido, primero intentara evitar su llegada, en caso de que esto falle, intentaran poseerla, la paz, como todo, tiene dos caras totalmente opuestas, la contra cara de la paz es el caos, cuando muera la paz solo quedara el caos…- Draco y Hermione estaban totalmente desconcertados, no podían comprender que tenían que ver ellos con todo esto.
-¿Qué tenemos que ver nosotros con todo esto?- la voz de Hermione sonó ajena a ella misma, era como si otra persona estuviera hablando.
-Les estoy dando la posibilidad de elegir, ustedes pueden ser los guardianes de la paz, pueden ser la luz y la oscuridad que la originen si siguen juntos, pero si deciden seguir con esto, si deciden ser guardianes van a vivir cosas impresionante, peligrosas, pero impresionantes, van a ser los protagonistas de una nueva guerra, van a ser los encargados de proteger la paz y a todo el resto de la comunidad mágica, si deciden separarse ahora que todavía están a tiempo seguirán con sus vidas, Hermione junto a Ron y Draco junto a Astoria, tendrán una familia, una rutina, serán recordados por sus hijos, por los hijos de sus hijos, y por los hijos de estos últimos, en cambio si deciden ser guardianes de la paz, serán recordados por todos…-
-Si decidimos no ser guardianes, ¿Qué va a pasar?-
-Eso es algo que no puedo decir, solo puedo contarles que si ustedes deciden no ser guardianes de la paz la guerra se aplazara años, el mal quedara expectante, agazapado esperando su momento de actuar…-nadie dijo nada por un lapso de tiempo que a Hermione le pareció una eternidad- Les dije todo lo que les puedo decir, de ustedes depende la decisión…- Daphne se puso de pie, seguida por Draco quien la acompaño hasta la puerta y al despedirla le dijo en tono muy bajo
-¿Vos sabes que decisión vamos a tomar? ¿Sabes que va a pasar de esta noche en adelante con nosotros?- Daphne asintió con la cabeza. Y Draco supo que no le diría nada más por esa noche.
Luego de la partida de Daphne Draco y Hermione siguieron en silencio un rato largo hasta que Draco percibió humedad en las mejillas de Hermione y supo lo que ella quería, la conocía tan bien que no hacia falta que dijera nada, el sabia lo que ella sentía, lo que necesitaba.
-Es una decisión tomada- ella asintió mientras mas lagrimas escapaban de sus ojos- ¿Es realmente lo que queres Hermione?- ella negó con la cabeza- ¿entonces? No te entiendo…- Draco se sentía frustrado
-No es lo que quiero, es lo que necesito, ya pase muchos horrores, vi la muerte cara a cara, perdi seres amados, luche a capa y espada por un poco de tranquilidad, no puedo, ni no quiero, perder eso, necesito calma, necesito poder ahogarme en el aturdidor silencio de una rutina lo mas rutinaria posible para que no se me filtre por ninguna rendija del corazón ningún recuerdo del pasado, ni llantos desoladores, ni suplicas agobiantes, ni rostros cianóticos, ni imágenes desoladoras, necesito ser normal, tener un marido, hijos, una casa bonita, necesito paz, pero no esa paz caótica que concebiríamos juntos, te amo, si no fuera así las cosas nunca hubieran llegado a este punto, arriesgue muchas cosas por venir aca, pensaba arriesgar mas cosas para poder tener una vida al lado tuyo, pero no puedo arriesgar lo que tantas vidas costo, no voy a ser yo la protagonista de una nueva guerra, perdóname pero no puedo…- Draco asintio sintiendo por primera vez el peso de la confesión de Daphne.
-Entonces esta va a ser nuestra ultima noche- sin decir anda mas Draco la beso, sabiendo que esa seria la ultima vez que besaría esos labios, que vería su cuerpo, que sentiría sus manos, sabiendo que esa seria su ultima noche con ella.
-¿Alguna vez le contaste a Astoria lo que paso entre nosotros?- la repentina pregunta de Hermione descoloco a Draco quien tardo unos segundos en reaccionar y salir del todo de sus recuerdos.
-Si, al principio de nuestro matrimonio ninguno de los dos sentía nada mas que simpatía por el otro, éramos dos desconocidos que se habían casado siguiendo una ordenanza familiar, la diferencia entre ella y yo era que yo tenia motivos para no estar con la mujer que amaba, ella simplemente jamás se había animado a luchar por el amor del hombre del cual estaba enamorada. En esa época nos hicimos muchas confesiones, nos contamos algunas expectativas, compartimos sueños y posibles metas, aprendimos a querernos y respetarnos, luego de eso surgió algo más, un cariño puro, nacido de la necesidad mutua de amor, nos volvimos algo mas parecido a una pareja que lo que habíamos sido hasta el momento, después vino la llegada de Scorpius y estuve a punto de perderla, de perderlos a ambos, en ese momento descubrí que la quería genuinamente, que no solo era la sustituta de la mujer que ame tanto y tan intensamente, de ahí en adelante no hay mucho mas que contas, llevamos una vida tranquila, en paz, con un hijo que ambos amamos ¿y vos? ¿Weasley llego alguna vez a saber la verdad?- Hermione negó con la cabeza.- Por algún motivo no me sorprende, ¿Cómo fue su relación?-
-Siempre fuimos amigos, aunque al principio los sentimientos no fueron recíprocos, siempre sospeche que el sabia que yo no lo amaba del mismo modo, después vino lo de Daphne, yo retome mi vida tal cual la había dejado, intentando jugar mi papel lo mejor posible, Ron siempre fue algo perceptivo conmigo y noto que las cosas no estaban bien del todo, un día lo note extraño, frió, algo que jamás había pasado, esa tarde tuvimos una charla extensa y complicada, me hablo de sus temores, de mi falta de entusiasmo en la relación, y de que quizás lo mejor seria seguir como amigos, creo que ese fue el momento justo donde me di cuenta que quería compartir mi vida con el y le pedí casamiento- Hermione sonrió al recordar la cara de desconcierto de su marido.
-Me alegra que hayas tenido una vida feliz…- La voz de Draco reflejaba una sinceridad que Hermione conocía bien.
Ambos sabían que el amor que se tenían era fuerte, pero también sabían que hay muchas formas de amar y la de ellos era en el recuerdo, reteniendo en sus mentes las noches de pasión, los besos a escondidas, las palabras cómplices y las miradas conmovidas, no había otra forma posible, esa era y seria siempre la única forma en que se podrían amar.
