Capítulo 4: Momento mágico
Bastante avergonzada fui a tomar el Bús. No quería mirar hacia atrás por temor a ver al chico del Bús con sus hermosos ojos color verde y ruborizarme. Pero ya estaba hecho. Ya no podía regresar el pasado por mas necesidad que tuviera.
Pasaron tres semanas y el nunca apareció.
Parecía 'Déjà vu', ya lo había vivido. Pero a comparación de esto él había desaparecido solo una semana.
Me sentía completamente miserable y decepcionada. Decepcionada de quien? De mi misma, porque me emocione tanto de alguien que quizá no me tomara en cuenta para una relación. Era la primera vez que sentía estos sentimientos por una persona, era la primera vez que sentía mi corazón desbocado, era la primera vez que me había enamorado de alguien así.
Un horrible nudo se fue desarrollando en mi garganta. Sentí por un momento que no respiraba. Solté una delgada lágrima la cual desaparecí rápidamente.
Me subí con pereza al Bús, esta vez no quería ir al instituto. Pague el pasaje y me senté lo más alejada junto a la ventana. Esa noche había llovido mucho y me agradaba ver los charcos de agua mover ante el paso de los neumáticos y como se notaba el brillo plateado y dorado por las luces de los autos.
En ese momento, en ese preciso momento en el cual yo estaba tan distraída mirando tras la ventana, me percate de un agradable aroma que ya había memorizado bien. El que nunca olvidaría en toda mi vida. No quise mirar.
"¡Oh cielos, se sentó junto a mí!" Sentí el calor de su cuerpo contra el mío, y el aroma se intensificó aun mas. Embriagándome y haciendo que me volviera adicta a su esencia. Estaba abrumada.
—Hola...— hablo en susurro acercándose más a mí. Lo note por su fresco aliento golpeo mi rostro con gran delicadeza.
Lo mire frunciendo el ceño como muestra de incredulidad. Creí que después de casi hacia tres semanas me ignoraría.
Su presencia junto era tan irreal como un sueño, un sueño en el cual todo desaparecía al despertar. Siempre había soñado que yo era tan solo una mortal en ente fastidioso mundo, quiso no era un sueño, era mi realidad.
Pero él, él si que era un sueño hecho realidad.
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué él puede ser tan hermoso y perfecto a la vez? Si tan solo cada hombre de este planeta tuviera la mitad de perfección que el tenia, el mundo sería perfecto.
Y si cada chica tuviera la sabiduría para aceptarse a sí misma el mundo seria aun más perfecto.
Después de deleitarme con su silueta pude hacer que mi celebro contestar a su saludo.
—Hola— conteste muy insegura. "¡Mierda!" Sonrió jodidamente hermoso. ¿Acaso era un ángel o demonio este hombre? Ya no me importaba. Me deslumbro y ahora estaba más aturdida que antes.
—Quisiera preguntarte algo, ¿puedo?
—Emmm, ¿sí? — casi fue una pregunta como respuesta
—Bella, es tu nombre real o...
—No en realidad son Isabella, Isabella Swan. Mucho gusto— extendí mi mano para estrecharla con él. Moría por tocar su piel.
Su tacto fue suave y cálido, justo como lo había esperado. Una descarga de sensaciones nuevas comenzaron a recorrer todo mi cuerpo.
Mi mente empezó nublarse rápidamente. Solo quedábamos él y yo, en ese bus que nos transportaba a nuestros destinos. Por un momento creí que solo estañamos en una nube que nos llevaba hasta el mismísimo cielo azul.
—Edward, Edward Cullen— nos quedamos mirándonos a los ojos por más de un minuto, me perdí en sus esmeraldas liquidas hasta que reaccione. Su toque fue como una descarga eléctrica que no dejo de recorrer mi cuerpo.
—Es mejor que me devuelvas mi mano. Si no te demandare por robo.— bromee.
—Oh lo siento— sus mejillas tornaron un rojo muy hermoso incitaban a darle un corto beso el sus mejilla. Me mordí el labio. Baje la mirada a mis manos, en una había quedado esa tierna sensación de su piel.
—No hay problema...—susurre sin dejar de mirar mis manos.
—¿Qué edad tienes?— pregunto curioso
—¿Sabías que es de mala educación, preguntarle la edad a una dama? Ja,ja, pero te diré. Tengo 16 años. ¿Y tú?
—19, 19 años— pronuncio su edad como si estuviera tratando de advertirme que era mayor y por eso nosotros no podíamos formar alguna relación. Pero que importa, ¡me gustan más grandes que yo! Ok tal vez un poco, él era la excepción.
—Oh ya veo...— musite incrédula por su inexplicable tono de voz.
Un fastidioso e incomodo silencio se podía respirar en el aire. "¡Maldición, soy una idiota sin palabras!" Pensé.
—¿A qué colegio vas?— pregunto después de unos segundos más.
—Voy al instituto de Forks, no muy lejos de este lugar...— fue en ese momento cuando me di cuenta que estaba por llegar. Me preocupe por qué sabía que había terminado mi momento mágico en el bus.
Suspire frustrada
—¿Qué pasa?— pregunto Edward al ver mi expresión.
—Es que ya me tengo que bajar. ¿Luego seguimos charlando?
Había terminado mi momento mágico con Edward.
¡Ah! Su nombre para mí era el más perfecto. Hasta pensarlo era hermoso.
Tome mi mochila la pase sobre mi hombro.
—Claro que si— contesto mientras se levantaba para cederme el paso — no vemos mañana.
—Si hasta mañana— presione el timbre para que pudieran abrir la puerta —Nos vemos.
—¡Cuídate!— fue lo último que escuche antes de bajarme del bús.
