Capitulo 3:


Estaba cansada de estar encerrada en su habitación, cansada de aquellas visiones en las que tenía un matrimonio perfecto con el señor del Oeste, visiones que primero eran placenteras y luego le hacían sentir infelicidad total, estaba confundida, no sabía realmente lo que quería, si lo quería a él... tal vez era tan solo un capricho... tan solo le había visto una vez más no por ello le amaba ¿o si?¿que era lo que quería de él? ¿por que deseaba tanto a Sesshomaru? necesitaba hablar con su consejero, solo el podía indicarle el camino correcto, sólo el despejaba sus dudas cuando su mente caía en aquel pozo gris sin fondo... camino por los pasillos del gran palacio en su búsqueda sin suerte, ¿en donde se había metido? ¿a caso se había marchado sin avisarle? entonces frente a ella encontró a uno de los guardias fieles de su padre y sin la menor delicadeza se acerco a él para hablarle

- – ¿en donde esta Aoi? Tráiganlo inmediatamente a mi presencia – decía soberana la mujer con mirada dura llenando de miedo el cuerpo de su subordinado, sabía que sería castigado si no atendía correctamente los requerimientos de su princesa.

- – lo siento mi señora Suika… pero el maestro Aoi salió del palacio por la mañana diciendo que necesitaba atender algo que había llamado su atención en los bosques

- – ¿qué dices?

- – Me temo que no sabemos en donde se encuentre o cuando volverá…- no pudo decir más el soldado, de pronto una fuerte bofetada hizo que su mejilla ardiera, la pelirroja guardó silencio pues su mirada furiosa lo decía todo, sin más la joven dama dio media vuelta y se retiro a su encierro en su habitación nuevamente indicando nadie le molestara a más que para avisarle que Aoi había regresado.

El cielo comenzaba a nublarse anunciando la tormenta, sin duda era la época de lluvia más fuerte que Japón hubiera tenido en mucho tiempo, los gemelos seguían sin detenerse en su camino, habían robado un par de sombreros de paja para protegerse de las insistentes gotas que mojaban sus ropas, ahora se acercaban a la frontera norte y para su sorpresa había alguien deteniendo su paso

- – ¿quién cruza? – gritaba uno de los dos demonios guardianes a los jóvenes que se acercaban hasta la frontera, vestían armaduras rojas signo de los yokai fuego del norte.

- – somos tan solo un par de muchachos que buscamos nuevas oportunidad es distintas tierras – contesto Yiki inclinando la cabeza en señal de respeto, lo que menos necesitaban era llamar la atención por lo que lo mejor era mantener un perfil sumiso.

- –has de saber niño, que ningún humano puede cruzar por aquí, estas son tierras de demonios y hay un pago por dejar que basuras insignificantes como ustedes las pisen

- – tenemos dinero mi señor, si es necesario pagaremos nuestro paso – continuaba hablando Yuki sin quitar la mirada del otro guardián que comenzaba a rodearlos mirando fijamente a su hermana

- –el dinero humano no nos sirve niño- contestaba este - sin embargo te daremos paso si nos dejas a la hermosa joven – el comentario de aquel demonio hizo que ambos jóvenes voltearan sus ojos furiosos a el

- – lo siento mi señor pero no podría hacerle tal cosa a mi hermana - contestaba el hijo del oeste tratando de mantener la calma con todo su auto control, nadie tocaría a su familia

- – no te lo estamos pidiendo niño – dijo el primer soldado jalando del brazo de Ame para atraerla el, Yuki no iba permitirlo y de un rápido movimiento saco su espada, el otro demonio se puso frente a el para evitar que se moviera pero entonces ambos escucharon el grito de dolor de su compañero, Ame había usado sus poderes y al tocarlo en la frente le había robado su energía vital haciendo que cayera desmayado al suelo, el demonio con Yuki corrió a el pero simplemente no llego al ser derribado por una ráfaga de viento por parte del joven príncipe. Ame no había apartado su vista del yokai aun inconciente en el suelo, era un soldado demonio, uno del norte, uno de aquellos que seguramente pelearía contra sus padres en un futuro, la ira le lleno y de pronto su mano estaba sobre el cuello de aquel individuo impidiendo su respiración

- – ¿ame que crees que haces? - pregunto su hermano un tanto alarmado

- – No dejare que llegue el día en que pelee

- – Ame no estamos aquí para hacer las cosas de ese modo, no vamos a matar inocentes

- – El no es inocente, y lo probo al solicitar mi vida por tu pase

- – Ame no vamos a hacer la cosas así – decía el joven peli negro y blanco acercándose con cuidado a su hermana, podía ver como se acumulaba no solo la fuerza en la mano que sostenía el cuello de aquel hombre si no también su poder, estaba dispuesta a eliminarlo sin la menor misericordia

- – ¡Ame suficiente! –grito el menor haciendo que la chica soltara al guerrero y se girará a él

- – Bien – dijo caminando pasando junto a su hermano – sigamos el plan como dices – no hablo más, siguió adelante haciendo que su gemelo fuera tras ella en silencio, ninguno había notado un par de ojos que habían observado toda la escena desde unos arbustos no lejos de ellos, estaba intrigado, aquel tipo de poder no había sido visto nunca, nunca por parte de alguien que no fuera el ermitaño de las montañas, el solitario Shidikaru, entonces ¿por que aquellos jóvenes eran similares a él?

Aquel joven de cabello negro se había quedado profundamente dormido frente al fuego, parecía cansado, tal vez su viaje había sido largo, Ahome no sabía porque pero aquel muchacho se le hacia extremadamente conocido, tal vez por ello había insistido en ayudarle aun si apenas le hubiera conocido, Inuyasha estaría furioso con ella de saber que había dejado que un extraño entrara a su casa, pero por ahora no le importaba estaba feliz de poder ayudarle, puso una cobija sobre el joven dispuesta a dejarle descansar y luego tomo su canasta para salir al bosque a buscar las hiervas que necesitaba.

Había logrado crear un pequeño huerto en una de las colinas no muy lejos de su hogar, poseía todo medicamento que ella conocía y que le servía para curar a los enfermos de las aldeas no lejanas que visitaba, se inclino y comenzó a arrancar algunas para colocarlas en su canasta cuando escucho pasos acercándose a ella, al sentir al extraño detrás se giro notando a un extraño hombre de cabello azul.

- – lo lamento madam no quise asustarla – decía el sujeto de manera amable

- –¿quién es usted? – pregunto la sacerdotisa lista para tomar su arco y atacar si era necesario, el extraño lo noto y simplemente sonrío volviendo a hablar

- – tranquila, no he venido a hacerle daño, por desgracia se que nuestro encuentro debió de ser de otra forma y en tiempo, sin embargo algo me dice que debo intervenir ahora… mi nombre es Shidikaru

- – ¿que es lo que quiere?

- – Solo he venido a decir que se que tiene un invitado muy singular en su hogar y que este esta buscando… a sus parientes, sería tan amable mi señora de decirle al joven que si quiere saber como o donde encontrarlos puedo ser yo quien le ayude – dijo el peli azul poco antes de darse la vuelta para marcharse – les esperare en las montañas de nube si desean que les auxilie, por ahora me despido, gracias por no matarme – comento el hombre poco antes de marcharse

Lord Kamu y su grupo habían llegado a las tierras del Oeste, un contingente de soldados de aquellas tierras ya esperaban por el, al frente se encontraba Hami, el fiel guerrero y primero al mando de los guerreros de la familia de los demonios blancos, pero lo que realmente llamo la atención del señor de las tierras del sur fue la hermosa dama humana a su lado, sabía quien era por los rumores de la gente, por lo que el mismo Sesshomaru había dejado escapar al hablar con el, la protegida del Señor del Oeste.

Todos los presentes se inclinaron ante el Lord que visitaba sus tierras, sin levantar la mirada Hami inicio con la conversación educadamente

- – Mi señor Kamu, hablo en nombre del Lord de las tierras del Oeste, es un honor tenerlo aquí, hemos sido encomendados a llevarle a salvo hasta el palacio, permitanos escoltarlo a su destino

- – Me honran caballeros, será un honor ser acompañados por ustedes – decía el hombre bajando de su criatura mágica acercándose hasta la joven de cabello negro para tomar su mano y besarla – más si tengo la compañía de tan encantadora jovencita, dime linda ¿no eres tu la protegida del Señor Sesshomaru? – los nervios de Rin se pusieron de punta mientras sus mejillas se pintaban de color rosado, jamás imagino que el viejo amigo su señor fuera tan encantador

- – Solía ser su protegida … mi señor – decía la chica agachando la mirada – pero ahora soy parte de guardia

- – ¿de verdad? – pregunto un poco incrédulo el joven Lord, sabía de más que Sesshomaru se preocupaba de forma profunda por la muchacha ¿entonces que le había hecho permitir que ella arriesgara su vida por el? – disculpa, no quiero ofender, pero me parece increíble que tu amo permitiera esta situación, sin embargo es algo perfecto, las damas suelen ser fieras protegiendo a sus amos, y lo puedo asegurar con verdades, permítanme presentarles a mi guardaespaldas – decía el Lord moviendo la mano para que la joven hanyu de cabello rojo que cabalgaba detrás de él bajara de su bestia y se acercara a ellos – esta hermosa joven es Ishi, una medio demonio medio humana encargada de mi vida – la mencionada inclino su cabeza a modo de saludo para los que se encontraban frente a ella y luego les miro con una dulce sonrisa en el rostro

- –es un gusto conocerla madame – decía Hami – temo que debemos marcharnos, mientras más pronto estén en el palacio más seguros estarán

Las estrategias armadas para la protección del invitado habían funcionado de forma perfecta, se estaban acercando al palacio sin contratiempos o peligros, Rin venía detrás del señor y su guardaespaldas mientras Hami cabalgaba al frente, la joven pelinegra entonces observo al Lord invitado hablando con su protectora, esta trataba de ocultar por todos los medios la sonrisa que se pintaba en su rostro cada vez que el señor del sur decía un comentario gracioso o simplemente le miraba pero por lo visto no lograba hacerlo, podía notar que trataban de aparentar que solo eran buenos compañeros, pero Rin podía observar en la mirada de ambos los sentimientos que no querían decir, había ahí algo más que solo amor a su señor por ser su amo, era amor por él, bajo su rostro al reconocer aquel sentimiento, ella tenía una situación similar sin embargo a diferencia de Ishi, su amo no le correspondía ni lo haría nunca, por eso debía olvidarse de él y procurar en todo caso su felicidad observando desde fuera, cuidando de él y de quien fuera su familia hasta el final de sus días.

Las puertas del palacio se abrieron para recibirles, más soldados y el mismo Lord del oeste ya esperaban por ellos en el patio del castillo, Kamu camino hasta él haciendo que todos se inclinaran a su paso, su largo cabello verde flotaba con el aire mientras poco a poco se acercaba hasta su viejo amigo que igual que siempre no mostraba sentimiento alguno

- – un gusto verte viejo amigo

- – ha pasado mucho tiempo Kamu

- – y tu sigues siendo el mismo, deberías dibujar otro gesto en tu rostro de vez en cuando, pareces una vieja pintura que se repite una y otra vez – decía el peli verde acercándose más a Sesshomaru con una sonrisa para luego abrazarlo, gesto que claro el demonio blanco no correspondió, Kamu no estaba sorprendido y por el contrario soltó una carcajada al ver a su amigo irritado, sin más contratiempos Dagel invito a todos a pasar al comedor para la cena que se había preparado para ellos y estos gustosos aceptaron

– abrió los ojos despejando el sueño que aun había en ellos, por lo visto había pasado toda la tarde durmiendo y es que no había podido evitarlo, la tranquilidad que lo rodeaba en su vieja casa le había llenado haciendo que su cuerpo se relajara y descansara finalmente

- – oh al fin has despertado – decía Ahome con una sonrisa dulce y algo de comida en un plato para el joven

- – discúlpeme mi señora, he abusado de su generosidad y me he quedado dormido

- – no tienes nada de que preocuparte, seguro tu viaje ha sido largo y al fin has podido descansar un poco

- – un viaje largo … si se puede decir que así ha sido

- – escucha se que no… que no debería confiar en esto pero hay algo que debo decirte – dijo la sacerdotisa de forma sería – me he encontrado con un extraño hombre en el bosque y este… bueno el me hablo sobre ti, sabe quien eres y sabe que estas buscando a alguien… quiere verte … - finalizo la mujer mirando fijamente al muchacho que tenía una idea de quien había sido, termino los alimentos y sin ser grosero se despidió de su madre, tenía que ir con Shidikaru y entender que era lo que este sabía, ambos salieron por la puerta de la cabaña de la pelinegra para despedirse, Taiyo dio unos cuantos pasos y luego se detuvo girando su mirada para verla nuevamente, sin pensar en lo que hacía se encamino a ella a paso rápido y deposito un beso en su mejilla, esta sería la ultima vez que la viera, la ultima vez que sintiera su cariño, que compartiera tiempo con ella, con su amada madre. Sin decir palabra alguna se separo de ella y emprendió camino para encontrar al hombre aun con lagrimas en los ojos alumbrado por la luz de la luna

El bosque estaba completamente oscuro, cubierto por la noche haciendo a la luna y a la fogata frente a ella sus únicas fuentes de luz, Ame y Yuki ahora acampaban para recuperar fuerzas e iniciar el camino a la mañana siguiente, no habían tenido palabra alguna desde el incidente en la frontera, pero el menor de los gemelos sabía que su hermana estaba molesta

- – no debiste detenerme Yuki – dijo la chica sin dejar de observar el fuego – ellos merecían la muerte

- – ellos no son nuestro problema Ame

- – ellos serán parte del ejercito contra nuestros padres

- – no somos ni juez ni jurado para sentenciarlos a muerte, no a ellos, Ame tenemos una misión y vamos a trabajar en nuestro plan y nada más

- – ¡eres noble Yuki! Noble y suave, sabes quienes son nuestros enemigos y prefieres ser pasivo

- – no seré yo quien lance el primer golpe

- – pero si serás quien reciba el ultimo a este paso, todos ellos morirán tarde o temprano bajo nuestro puño te guste o no - decía la chica mientras se ponía de pie - Pudiste haberme detenido ahora, pero la próxima vez tomare una vida si así deseo hacerlo – decía la chica mientras daba media vuelta y se marchaba para dejar a su hermano solo, necesitaba tiempo para pensar lejos de él, para tranquilizarse, camino y camino sin mirar atrás hasta que la luz de una fogata frente a ella llamo su atención, se acerco hasta la misma notando una choza improvisada junto al fuego

- – Eres libre de sentarte frente a mi fuego si lo necesitas jovencita – decía un hombre de cabello azul saliendo de la choza

- – No es necesario ¿quién es usted? – pregunto la joven curiosa por el sujeto, algo en el era intrigante

- – Oh tan solo un pobre que lo ha perdido todo, un sobreviviente del día con día

- – ¿Lo ha perdido todo?

- – Los demonios del norte tomaron todo de mi, mi familia, mis tierras, esos malditos me lo quitaron todo

- – Los miembros del norte hacen eso, son despreciables bastardos - comentaba la princesa del Oeste con veneno en la voz

- – Pagaran, algún día les haré pagar jovencita

- – ¿Y como piensa hacerlo?

- – Tengo mi plan, por desgracia no puedo hacerlo solo, me vendría bien una compañera - decía el hombre observando la ira de la muchacha en sus ojos - Los odias tanto como yo, si quisieras podríamos tomar venganza contra ellos – dijo el peli azul ofreciendo su mano a ella, y aunque hubo algo de duda la chica no la tomo

- – Debo volver con mi hermano – decía la chica dándole la espalda - ¿cuál es tu nombre?

- – Soy Aoi… y sabes donde encontrarme si me necesitas…

La cena paso sin mayor problema, Kamu y Sesshomaru pasaron la mayor parte de la misma hablando de décadas más placenteras y otros detalles políticos que no entendía al no ser parte de su familia, Rin ahora siendo una guerrera tomaba sus alimentos en la habitación para todos ellos del otro lado del jardín frente al salón principal. Podía ver a ambos Lords desde la ventana que daba al comedor, extrañaba estar ahí con su amo y con Jaken disfrutando de las deliciosas comidas que Dagel hacía se prepararan para ellos, pero ahora tenía un trabajo y admitía que la compañía de los sirvientes y los otros soldados y guerreros también era placentera.

- – ¿tu nombre es Rin cierto? – pregunto la joven hayou extranjera detrás de la morena

- – sí, así es

- – el amo Kamu solía decir que eras tu quien estaba al cuidado del señor del oeste, no al contrarío

- – le debo mi vida y solo con mi trabajo puedo pagarlo, no quisiera ofender pero como es que… tu… bueno un

- – ¿Hanyu esta a su lado?

- – Si bueno… mi amo dice que... los medio demonios no...

- – Es una larga historia, mi madre era un demonio fuego y mi padre un monje errante que termino enamorado de ella, pues bien, a la gente del pueblo no le gusto eso y luego de mi nacimiento los encontraron… y los mataron, lo mismo iba pasar conmigo pero Lord Kamu me salvo y en agradecimiento ofrecí mi vida a él

- – Estas enamorada de él ¿no es cierto? – dijo Rin sin pensar bien en sus palabras, aunque estaba claro que eran ciertas pues el rostro de la medio demonio se tiño de rojo inmediatamente

- – No, como… no pienses eso yo… el … bueno

- – Tranquila, no creo que nadie más lo haya notado, pero se reconocer a una mujer enamorada cuando la veo

- – ¿Tu estas enamorada de tu amo también…?

- – Lo que siento por el es simple lealtad… le debo mi vida y eso es todo….

- – Puedo ver que tienes mucho respeto por tu amo, aunque no entiendo como puedes tener tanto cariño por el, he escuchado mucho sobre el demonio, un ser tan frío … tan terrible

- – Se que parece frío y malo por fuera, pero en realidad es así porque esta solo, pese a todos los que viven en el palacio … el amo esta solo, quiere una familia, pero en su afán de encontrar a la mujer perfecta… se ha perdido sin encontrar alguna…

El joven de cabello negro había llegado hasta donde su madre más joven le había indicado, montañas y raíces de árboles gigantes formaban la entrada a aquella cueva en la que ya le esperaban, siguió su paso lento hasta que finalmente le vio de pie bajo la luz de la luna que se filtraba por la bóveda de la cueva, sus ojos estaban cerrados pero sabía de su presencia

- – creí que esperaría mucho más por ti muchacho

- – Shidikaru…- dijo el joven de manera molesta - ¿cómo supiste que estaba aquí? ¿Mi padre te dijo que habíamos regresado al pasado?

- – Me confundes muchacho… y por lo visto no he cambiado, una criatura como yo vive por tanto tiempo que no cambia pese al paso de los siglos

- – Entonces tu …- dijo Taiyo sorprendido

- – No, yo no soy el Shidikaru de tu tiempo, del futuro por lo que veo , este es mi hogar

- – ¿pero como es que sabías que estábamos aquí?

- – el poder… la energía que mueven esos gemelos es muy fuerte, no tienes idea de cuanto llaman la atención … y puedo ver en ti que simplemente no eres de este tiempo, no soy el único que sabe que están aquí, lo cierto es que han llamado la atención de alguien mucho más peligroso y si no queremos que el mundo tal como lo conocemos muera, debemos encontrarlo para que les regreses a su tiempo