Disclaimer: Ninguno de los personajes nos pertenece (excepto George y Emma) son de la fabulifantastica Stephenie Meyer

Esto va para todas las personas que leen historias, las de los alerts y favorite, y también para las personas que lo leen calladitas.

Importante leer la nota del autor al final

Capítulo 3

Reencuentros

-T…tu… ¿tu?-logré tartamudear

-¡BELLA!-chilló Alice mientras saltaba a mis brazos.

-¿Alice?- ¡imposibilitadamente imposible! Mi mejor amiga vampiro, la cual no veía en más de un año y medio, estaba parada al frente mío abrazándome y dando saltitos.

- ¡Bella, Dios mío, estas bellísima!-empezó-¡¿Quién te enseño a vestirte? Hizo lo que siempre quise. Bella, enserio ¿quien hizo posible lo imposible?

-Eh… mi estilista-seguía en estado de shock. De pronto reaccioné y pregunté- Alice, ¿Que estás haciendo aquí?

Ninguna sonrisa apareció en mi rostro. Noté como mi expresión seria no alteraba la de Alice. Igual que siempre, optimista hasta el límite.

-Bueno, ¿Es que acaso no se nota? Gané el concurso. Así que decidí visitar a mi querida Belly Bells y darle una sorpresa.

-Alice…

-Bella, sé lo que dirás. Pero no fue mi culpa, yo no quería.-supe en el momento de qué estaba hablando-No puedo creer que él haya sido tan estúpido para creer que ya no piensas en él.

Los últimos meses empezaron a pasar por mi mente. Desde aquel horrible día en Forks el cual cambió mi vida, hasta hoy. El día del reencuentro. Él me abandonó, junto con los demás, dejándome a merced de mi misma, de mis sentimientos. El error más grande de mi vida fue el de creer que él me amaba sinceramente, que nuestro amor rompería barreras, pero no fue así.

Yo sabía que no les importaba, así que decidí tratarla como a otro fan. Entré en el personaje y extendí una gran sonrisa por mi cara, aunque estaba segura de que Alice notaba que era más falsa hasta que Jessica Stanley, la chica con la cual era compañera en el instituto.

-Bueno, supongo que te gustaría ver el edificio-le dije-pero, ¿Y tu acompañante?

Ella miró frente mi hombro y sonrió, luego rodó los ojos y dijo:

-¿Acaso no vas a saludar, maleducado? ¿Que haces escuchando conversaciones ajenas?

Me di vuelta y lo vi.

Era él, tan bello como siempre, tan perfecto como lo recordaba, pero mis pensamientos nunca le hicieron justicia. Sus ojos de topacio me miraban fijamente, sin despegar sus hermosos labios de granito. Siempre supe que antes de morir iba a volver a verlo, siempre lo supe. Me quedé sin habla, con los ojos abiertos como platos, mirando su rostro cincelado en mármol, tan perfecto, tan hermoso.

-Hola, Bella- me saludó cortésmente

-Ho…hola…hola Edward-su nombre me quemaba la garganta. Intenté reprimir una lágrima que pugnaba por salir, con éxito.

-Bella…-comenzó Edward

-Bueno, Bella, vinimos por nuestro premio-dijo Alice, interrumpiéndolo.

Tantos meses estudiando teatro debían servir para algo ¿no? Respiré hondo, preparándome.

-Muy bien chicos, primero iremos al pasillo 1, para así ir en orden y terminar en mi camarín, ¿de acuerdo?-les dije, sonriendo. Aunque la felicidad ni yo misma me la creía. Mi voz aún sonaba algo quebrada

-¡Siiii! Vamos Edward, tenemos que terminar rápido para ir al camarín y al… ¡GUARDARROPA DE BELLA!-gritó Alice dando pequeños saltitos

No, Dios. Alice en el guardarropa no.

-Alice, antes de que vayamos, prométeme algo…

-Ya sé, ya sé. Nada de apurarme, nada de tironearte, nada de entrar a tu guardarropa como un torbellino.

-Y…

-Y nada de volverse loca al verlo, claro. Prometido.

-Muy bien, entonces vayamos

Edward no había cruzado ni una palabra con nosotras, parecía sumido en sus pensamientos. No lo interrumpí. Aunque me moría por oír su voz de terciopelo, las palabras que pronunciaría eran las que no quería escuchar.

-La entrada al escenario, salón de cámaras, bodega…-iba diciendo aburrida mientras apuntaba las diferentes puertas-salón-comedor del personal y por último…-dije señalando la puerta con la gran estrella dorada-mi camarín.

Edward le tapó la boca a Alice antes de que comenzara a chillar.

-Alice…-le dijo Edward

-Alice, tranquilízate ahora o no te lo muestro.

-Okey, me tranquilizo-respondió.

Abrí la puerta y allí estaba Emma guardando el maquillaje en una enorme caja. Y con enorme me refiero a gigantesca.

-Bella…-empezó Alice-¿Quién es ella?

-¿Ella?- dije apuntando a Emma-es mi estilista. Ella compra mi ropa junto a mi, me dice que ponerme, etcétera.

-Bellaaaaaaaa-gimió Alice mientras ponía su cara de perrito triste que hacía que yo le hiciera caso en todo- ¿Cómo pudiste reemplazarme?

-Alice, ¿De qué estas hablando?-dije consternada- ¿Como pude haberte reemplazado si ni siquiera estabas acá?

-Eso es un buen punto… pero Bella, yo siempre quise ser tu estilista personalmente personal- ¿personalmente personal? OK, Alice se había vuelto oficialmente loca.

-Alice, para. Si tú hubieras estado aquí, serias mi estilista. Pero no lo eres.

-Bella, ya lo sé-dijo-pero es que…

-Alice, ven aquí-la interrumpí.

La arrastré del brazo hacia el enorme baño, y tan bajito como pude, le dije:

-Alice, ya sé que tú quieres ser mi estilista, pero no puedo despedir a Emma. Además, tu me abandonaste.-había tratado de evadir el tema tanto tiempo como pude, pero con Alice en la zona era imposible-Enserio Alice, yo no puedo.

-Bella, por favor-me puso su carita Made-in-Alice Land. No pude negarme.

-OK, pero tendrás que trabajar con Emma. Y nada de asustarla ni nada por el estilo.

-¡SIIIIIIII! ¡Gracias Bella! ¡Te quiero!-dijo abrazándome

-Alice…no….puedo…respirar

-Oops-dijo, alejándose un paso.

Salimos del baño, y allí nos esperaban Emma, y Edward, el cual probablemente habría escuchado toda nuestra conversación.

-Emma, ella es Alice, una amiga mía. Trabajarán juntas desde ahora en adelante.

-¡Si! ¡Aún somos amigas!-dijo, esta vez abrazándome más suavemente. Empezó a dar saltitos por la habitación.

-Alice…

-¿Si, Bella-mejor-mejor-amiga?

-El guardarropa está allá-le dije, indicando dos grandes puertas blancas en la pared.

-¡Wow!-dijo entrando

-Emma, puedes retirarte, mi limusina saldrá más tarde que la tuya y la de George-dije mientras tomaba un pastelillo de la mesa de comida

-Muy bien, me llevaré esto-respondió, señalando algunas bolsas blancas, que indudablemente llevaban ropa. Las tomó en sus manos y salió de la gran habitación.

De pronto, sentí dos gélidas manos en mis hombros y que una terciopelada voz me susurraba al oído:

-Eso estuvo genial de tu parte

Con esfuerzo me zafé de esas manos y sin mirar atrás, temiendo que esos ojos de miel me hicieran más vulnerable, dije:

-¿Qué haces aquí Edward? ¿Acaso vienes a burlarte de mí, como antes?

-Bella…

-No, Edward. Eso no está bien-me giré, encontrándolo a un escaso metro de mí-Que alguien vaya a ver a su ex, de la cual no ha sabido desde hace casi dos años, no es normal.

-Bella, para.

-¿Qué pare de qué? ¿De decir la verdad?

-No, Bella.

-¿Entonces?

-Lo prometí…-dijo para sí mismo-No puedo…

-¿Qué no puedes qué?

-Decirte la verdad.

-¡¿Que verdad?-dije enfadada

-Que te amo

Entré en estado de shock de repente. No, no, no, esto no era posible.

-¿Bella?-dijo sacudiéndome los hombros preocupado

No pude responderle.

-Bella, mírame-hice lo que me dijo y vi en sus ojos sufrimiento, dolor- Te amo, siempre lo hice y siempre lo haré. Te mentí, pero no pude soportar tu pérdida, tuve que venir-esperó a ver si yo decía algo-Bella, después te vi en la televisión, en los diarios, vi que ya lo habías superado, pero aún así yo quise estar contigo, y con ayuda de Alice gané el concurso. Estuve a punto de echarme hacia atrás, pero Alice tuvo una visión de ti en hotel de Chicago llorando, y tuve que venir. Perdóname, Bella, por favor.-su mirada me decía que si él fuera humano, estaría llorando.

En un momento, tuve control de mi cuerpo, y con lágrimas en los ojos, dije:

-¿Y es que acaso debo creerte, Edward? ¿De verdad tu crees que yo creo que las tonterías que acabas de decir son verdad?

-Ya sé que no me crees, Bella, pero te juro que es verdad. Déjame demostrártelo.

-Edward, no quiero que te vuelvas a meter en mi vida-le dije, mintiéndole. Lo que más quería en el mundo era a él, pero era imposible después de dos años de abandono- Alice es mi amiga, y estoy segura que ella no se hubiera ido. Pero tú me dejaste bastante claro ese día que no me amabas, y ahora vienes con el cuento de que eso no era verdad, ¿Y esperas que te crea?

No dijo nada, solo me miró a través de sus largas pestañas con sus hermosos ojos color miel.

-Edward, por favor vete-dije, llorando-Es mejor para ambos que no nos volvamos a ver.

-Bella,-dijo al fin con voz quebrada- enserio te amo, pero si tu lo quieres de esta manera, me iré-se dio vuelta y salió por la puerta.

En ese momento mi mundo se cayó a pedazos. De mi pecho salían sollozos descontrolados, y sentí unas pequeñas manos pétreas guiándome hasta el blanco sofá, y luego a Alice abrazándome.

-Shh… tranquila, Bella-murmuraba intentando tranquilizarme

Cuando me calmé, logré decirle:

-Alice, tu trabajo empezará en una semana, para los Teen Music Awards (1)

-Lo sé, pero creo que mientras debería quedarme contigo.

-Gracias, Alice.

Charlie recibió con los brazos abiertos a Alice. Yo planeaba quedarme en su casa los siguientes cuatro días, en Forks, para tener algo de tranquilidad. Emma renuncio ya que la contrataron para ser la estilista de otra chica ganadora de un concurso, así que Alice era mi única estilista. Peligroso, por cierto.

El primer día, Alice fue a cazar, aunque claramente no se lo dijimos a Charlie. Él creía que ella había ido a buscar ropa al hotel de Port Angeles en donde se hospedaba.

Luego de desayunar y lavar los trastos, como cualquier día antes de irme a Florida, subí las escaleras hacia mi habitación, pensando en una ducha caliente y luego dormir un rato. Nunca tenía tiempo para hacer eso con calma en la gira. Entré a mi habitación para sacar el neceser de mi voluminosa maleta, pero claro, tropecé.

Cuando pequeña siempre me caía al tropezarme con las resbaladizas tabas de manera de la casa, pero no en mi habitación. Giré para ver con que me había caído. Una de las tablas se había soltado y desprendido del suelo. Me arrastré hacia allá para recolocarla con algo de silicona fría, momentáneamente, pero algo que vi me dejó helada.

Un disco y una carpeta rectangular.

Noté como mi respiración se volvía más y más irregular a cada momento, y como me dolía el corazón en cada latido al golpearme el pecho. No sabía lo que esto significaba.

Todos estos objetos se hallaban cubiertos de polvo. Los observe un largo momento, y luego me puse a sollozar. Una fría mano se posó sobre mi hombro, haciéndome girar la cabeza, haciéndome mirarlo a él.

Estaba muy cerca, tal vez demasiado. Sus rodillas estaban doblabas, y su cabeza tan cerca de la mía que casi podía oler su aliento. Toda su hermosura entraba por mis ojos, aturdiéndome. Algo en mi dormido cerebro me decía que debí dar un paso atrás, pero mis piernas no me respondían. Y lo supe.

Yo lo amaba, pero él no a mí, ¿Qué caso tenían mis sentimientos? Siempre había escuchado el dicho de "no hay amor sin dolor", y mientras estaba con Edward nunca lo creí cierto, pero ahora sí. Amarlo dolía.

-Edward, por favor aléjate.-logré decir entre los jadeos.

-Lo siento, Bella-dijo acariciando mi nombre con su voz-no quise hacerte sentir incómoda-sus ojos se desviaron a los polvorientos objetos que estaban en la mitad de mi habitación.

-Edward… ¿Qué es esto?-le dije tomando los boletos de avión y el disco.

-Al dejarte, quise dejar algo mío junto a ti. Bella, enserio te amaba, y aún lo hago.

-¿Y quieres que te crea?

-No no lo espero, pero puedo demostrártelo.

Me quedé helada. ¿Demostrármelo?

De pronto, tomó mi cabeza entre sus suaves manos de granito, y fue acercándose poco a poco a mí, y justo allí comprendí lo que iba a hacer.

-Edward, no, esto no es una buena idea. Tú no me amas, soy solo un juego para ti, eso está claro.

Su rostro se desfiguró.

-¿De verdad crees eso?

-Lo sé.

-Entonces no sabes nada.

-¿Entonces que?

-Bella, ¿Tú aún me amas?

La pregunta me dejó en shock, ¿Por qué alguien preguntaría una cosa tan idiota?

Respiré hondo y decidí responder.

-Claro que te amo-murmuré-nunca me pude sobreponer a ese día, nunca te olvidé.

-Nunca me alegré más de escuchar unas palabras saliendo de tu boca.

Y me besó

Awwww… ya sabemos, siempre las dejamos en suspenso, pero es que así es mejor, tenemos más tema para el próximo capítulo.

Ya sabemos que ayer pusimos una nota de que no sabíamos cuando publicaríamos pero ¡AQUÍ ESTAMOS!

7895552135845586 gracias por los reviews, nosotros vivimos de sus opiniones, los que leen este fic.

El capitulo está más corto que el anterior, lo sabemos, pero la inspiración se me está yendo, así que les lanzamos un anzuelo para que sigan leyendo.

¿Deberíamos hacer un Edward POV? No se, ustedes deciden.

Lo de las canciones, ustedes querían saber quién las escribió. Pues yo las escribí. La Anto. ¿Les gustaron? *carita de perrito traído de gringolandia y ladrando en gringoidioma*

Nuestro súper-dúper video ya esta en youtube, el link está en el perfil. En una de esas grabamos otro video, estén atentas.

Hmmm… ¡ah! Pásense también por nuestros otros fics ¿ya? Están tan buenos como este.

¡Ah! y por si no saben, "gringo" significa "estadounidense"

Bueno, nos vamos.

Recuerden, lávense los dientes, usen cinturón de seguridad y coman mucho queso

Carla

Y

Anto

Las Cheese Lovers