¡Aló!

Y de nuevo lo hice. Deberían darme un regalo por llegar tan temprano xD

Aunque estuve ocupada quebrándome la cabeza con otro de mis fics, no deje en el olvido a este. Que ya es algo con la semana tan ajetreada que tuve.

Bueno, lo prometido es deuda y los Clearwater hacen acto de presencia…y de qué manera.

Sin mencionar que vamos a ver algunos cambios por aquí.

Vale, ya me callo y los dejo leer.

Disfruten ;)


Disclaimer: los personajes y en cuanto al mundo fantasioso en el que se desarrollan no me pertenecen, Stephenie Meyer es la mente maestra.

Advertencia: el siguiente texto puede contener lenguaje explicitó y violencia moderada.


Una semana en el infierno

Tercera Parte


Día de deportes

Renesme

Knock me down, it's all in vain

I'll get right back on my feet again!

Hit me with your best shot, Pat Benatar

El día pintaba blanco y…gris.

Blanco, porque el sol estaba inusualmente en lo alto en cielo raso iluminando la fachada principal de la casa Swan dándole un toque alegre junto a todo alrededor verde y brillante. Y gris pues…porque Renesme al despertarse esa mañana vestida como hace un tiempo no lo hacía, recordó cómo era posible que había olvidado subir a su habitación.

Jacob tendría que hacer un gran esfuerzo esta vez por disculparse.

Se duchó y no se molestó en desayunar, había perdido el apetito y hasta las ganas de ir a cazar. Subió a su auto y aceleró hundiendo el pedal lo más hondo llegando al instituto en menos de cinco minutos. Aparcó, salió del negro BMW dejando de lado las miradas escrutadoras, entró a su primera clase de la mañana y se quedó observando fuera de la ventana antes de decidirse trazar el boceto de un pelaje cobrizo en su libreta de apuntes. No se detuvo aun cuando el profesor Clay comenzó la clase. Sonó la campana de salida y el dibujo estaba listo. Los alumnos se levantaron mientras que Nessie ensimismada miraba expectante al enorme lobo enseñando los caninos con el hocico fruncido en signo de ataque protegiendo detrás de él a una chica de piel nívea y cabello castaño que se volvía rojizo ahí donde los rayos de sol que se escapaban de entre los arboles altos, lo alumbraban.

—Hey, pelirroja.

Nessie alzó la vista saliendo de su estupor con rapidez vislumbrando unos ojos azules que la observaban con diversión mientras que su cuaderno con el boceto le era arrebatado.

—Oye—se quejó parándose de inmediato.

—Wow—exclamó la rubia examinando con detenimiento el dibujo frente a su cara, casi rozándolo con su nariz—Eres muy buena.

Nessie bufó.

—Gracias—dijo en el tono más amable posible que pudo formar—Ahora, ¿puedes devolverme mi libreta, por favor?, tengo clase en un minuto.

—Sí, lo sé—le contestó caminando a la salida sin despegar los ojos de cuaderno—Vaya, parece tan real que casi puedes sentir la mirada del lobo.—soltó murmurando esta vez.

Renesme no tuvo otra opción más que recoger sus cosas y salir tras Alex mascullando por lo bajo lo bueno que sería que la rubia se encontrarse frente a un cascara de banana.

—…tan fuerte y enorme—Nessie le oyó susurrar a nadie en particular acercándose a una Alex que seguía encantada con el dibujo.—Casi como en mi sueño.

Aquello hizo detenerse a la pelirroja en seco.

—¿Alex?—pidió extrañada—¿Qué fue lo que acabas de decir?

La rubia apenas y la miró por encima de su hombro sin detenerse y doblar la izquierda.

—No es nada, ayer soñé con un lobo parecido a este—hizo un gesto con la mano, quitándole importancia—A veces sueños cosas tan extrañas…como con Transformers.

La pelirroja se pasó la lengua por los labios, midiendo las palabras de la rubia al tiempo que reanudaba de nuevo su caminata. ¿Sería posible que Alex hubiera visto algún metamorfo de la reserva?, ¿O era solo que decía la rubia, que era un sueño extraño?. No podía arriesgarse, tenía que saber que tanto conocía Alex, o si es que no conocía absolutamente nada. Era demasiada coincidencia que viviendo en el pueblo de Forks donde anudaban los vampiros y lobos, la chica no los hubiera visto accidentalmente. Mordiéndose el labio, habló hasta detenerse fuera de la entrada principal del gimnasio.

—¿Sueñas con estos—señaló su cuaderno—lobos muy a menudo?

Alex la miró con el ceño fruncido y Nessie no pudo no notar de nuevo el azul mar de sus ojos haciéndolos profundos y enigmáticos.

—Ya te lo dije—dijo desviando la mirada—Tengo sueños muy extraños.

—¿Usas lentes de contacto?—las palabras salieron de los labios de Nessie sin poder detenerlo.

La rubia alzó una de sus perfectas cejas.

—No—respondió entornando los ojos—¿Por qué lo preguntas?

Nessie bajó la vista apenada, tomando el cuaderno que ya le era devuelto mucho antes de que ella notara la mano extendida de la rubia.

—Tus ojos—murmuró vacilante—Ayer se veían muy azules, y hoy…no sé, tu iris es más verde.

Sin sorpresa para Nessie, Alex sonrió con la comisura de su boca apenas elevada.

—Cambian de color según la ropa que use y el clima también influye—explicó con benevolencia—Envídiame.—soltó divertida mientras atravesaba la entrada y se dirigía a paso decidido a los vestidores. Renesme fue tras ella. Al tenerla al flaco derecho, la pelirroja no pudo contener una nueva pregunta que se estaba formulando en su mente.

—Ayer no viniste—comentó al llegar a los casilleros—¿Está todo bien?—añadió en un tono sinceramente preocupado. Después de un día, Nessie ya le estaba tomando cariño a la rubia.

Alex no mostró afectarse en absoluto, su cara más bien se veía de aburrimiento total con el ceño fruncido ligeramente mientras sacaba sus zapatillas y ropas deportivas.

—Todo está perfecto—le dijo mirándola con su sonrisa ladeada—Ayer no me viste porque estuve trabajando. Eso es todo.

—No sabía que trabajaras—comentó la pelirroja mientras se desabrochaba el jean.

—¿Tampoco sabias que soy alérgica la camarón?—le chilló con guasa llevándose una mano el pecho. Nessie tuvo que contener el impulso de rodar los ojos viendo de refilón como la rubia se deshacía de sus prendas.—Vale, pues no es algo que le diga a la personas cuando las conozco, ¿sabes?, sería muy raro.

—Podías haberlo mencionado—insistió Renesme con algo de molestia. Su humor estaba empeorando con los plantones de Jacob.

—Bueno, bueno—farfulló la rubia alzando las manos al aire—Ahora ya lo sabes.—le lanzó un guiño antes de darse media vuelta con su uniforme de deporte puesto.—Te espero en la cancha, doña Dramática.

Parpadeando exageradamente, vio alejarse a Alex contoneando sus prominentes caderas mientras esta se amarraba el pelo en una coleta alta, dejando a Nessie estupefacta con la rapidez de los movimientos de la rubia. Casi como los de un vampiro. Casi.

Después de atar el último nudo de su cordón, la pelirroja se recogió en esponjado cabello cobrizo con una liga verde y salió trotando hasta donde un grupo de chicas calentaban alrededor de la cancha de voleibol. Esperó hasta que halló la ahora domada cabellera rubia y entró frente a ella en la fila que trotaba con parsimonia.

–Hey, novata—le llamó Alex desde atrás—Mueve esas piernas.

Renesme aumentó apenas uno sus pasos cortos. No es que ella no quisiera correr como lo hacía cuando iba de caza con Jacob, por supuesto que extrañaba sentir el viento templado sobre su rostro y la adrenalina fluyendo por sus venas haciendo latir su corazón con fuerza, pero prefería guardarse su rapidez sobrehumana para cuando al menos unas tres cuartas partes del alumnado no tuviera sus ojos puestos sobre ella.

–¡A formación!—escuchó a alguien mandar.

Sin dejar de trotar, Nessie siguió el sonido de la voz encontrándose repentinamente con unos ojos negros como el ónix mirando en su dirección. Al contrario de sentirse intimidada, Renesme le sostuvo la mirada a una chica de cuerpo atlético y cabellera negra y lacia amarrada en una coleta alta. La morena mantenía un semblante neutro al igual que su lenguaje corporal mientras gritaba órdenes a un grupo de chicas y chicos que iban vestidas todas solo con shorts deportivos y sostenes de color verde las mujeres, los hombres con camisa sin mangas. La pelirroja se halló curiosa, observando los movimientos de cada integrante del grupo, admirando la fuerza de los músculos definidos ocultados por la delgadez de su silueta.

–El equipo de porristas—masculló Alex entre dientes, un tanto jadeante—Tan humildes como siempre.

—Mamá nunca lo mencionó—murmuró Nessie entretenida del todo con una chica que era arrojada al aire y luego caía sobre si misma con la gracia de un gato.

—Hace apenas un semestre que el equipo está en funcionamiento—dijo la rubia sin dar más detalles. El trote comenzaba a cansarla y le faltaba el aire. Luego miró a Nessie embabucada con las porritas y su rutina luciéndose frente a toda la escuela—No estarás pensando en unirte, ¿o si?—añadió jadeante.

Ella no le respondió. El silbato sonó y todos detuvieron su trote.

—Hey, Ness—Alex le dio un pequeño empujón con su dedo. Nessie apenas y le prestó atención.

—Dime.

—¿No estarás pensando en esa cabecita tuya, realmente audicionar para entrar en el equipo, verdad?—insistió alarmada.

La pelirroja clavó sus chocolates y brillantes ojos en ella.

—¿Qué tendría de malo?

La rubia dejó caer la mandíbula sin poder detenerla.

—¿Qué-QUÉ?—balbuceó-gritó molesta para romper luego en una risa sarcástica—Ness, eres muy inocente.—señaló con repulsión al grupo de porristas—Esas víboras de allá no se detendrán en esparcir su veneno con la comidilla que les darás en bandeja de plata si tú te presentas ante ellas argumentando que solo queremos pertenecer a la unión de su equipo. Las burlas no pararían nunca—sus ojos azules se habían vuelto oscuros.—Y ni hablar de tu reputación.

La pelirroja se mordió el labio cuando bajó la vista.

—¿Eso te paso a ti?—murmuró por lo bajo pero Alex la escuchó.

Sorprendida, la rubia dejó ver el fantasma de un dolor antiguo cruzando sus facciones, pero se recuperó antes de que Nessie cruzara miradas con ella.

—Fue hace mucho tiempo—dijo restándole importancia, tomando por los hombros a Renesme—No quiero que alguien más pase por eso. Prométeme que te quitaras esa idea de la cabeza.

Alex era una chica dura, fría y directa, pensó Nessie, pero también era leal, valiente y amable a su manera, y eso solamente se conseguía a base de golpes certeros en una vida difícil. Mirándola directamente a los ojos, tomó una decisión en silencio, desasiéndose lentamente del agarre de la rubia sobre sus hombros. La rubia comenzaba a caerle mejor de lo que esperaba.

—Está bien—suspiró derrotada—Tu ganas.

Nessie creyó ver una rápida sonrisa con hoyuelos fuera de lo común en el rostro de la rubia, pero duró tan poco que creyó haberla imaginado.

—Correcto—Alex sonrió de lado antes de darse la vuelta y caminar hacia el grupo reunido que iba a practicar tiros libres. Renesme hizo ademan de seguirla y…luego se dio la vuelta corriendo con poca velocidad hasta el equipo de chicos y chicas que ensayaban su coreografía. La morena seguía sin despegarle la vista, notó Nessie con incomodidad mientras avanzaba hacia esos ojos oscuros que no hacían más que escrutarla.

—Quisiera audicionar para pertenecer a sus filas—dijo la pelirroja frente a la morena con perfecta cara de póker cuando un montón de porristas empezaban a revolotear alrededor de la que Nessie dedujo, sería la capitana.—Mi nombre es…

—Renesme Cullen—completó la morena con desdén, su voz era tan dura y limpia como sus facciones—Todos saben de ti.—las y los porristas flanqueaban a los lados a la líder—Dime, Renesme—canturreó con burla mientras se deslizaba a un lado de Nessie y comenzaba a rodearla como un gato acorrala a un canario.—¿Quién te ha dicho que nosotros necesitamos integrantes cuando claramente los mejores atletas de esta instituto están en nuestras filas?

Sus ojos eran como dagas filosas, clavándose hasta el fondo de su ser buscando tus miedos más profundos. Armándose de un valor que no sabía que tenía, Renesme alzó la barbilla y sonrió secamente sin dejarse intimidar.

—Siempre pueden necesitar un remplazo—comentó encogiendo de hombros por igual con total indiferencia reunida. La morena intensificó su mirada entornando los parpados.

—Tienes razón—concedió con falsa amabilidad si despegar sus ojos de la pelirroja—Pero, ¿qué te hace pensar que tu serias ese remplazo que necesitamos?

Sin poder evitarlo, Nessie dio un respingo por la falta de tacto de parte de la morena al formularle la pregunta. Fue entonces que el sentimiento de ser rechazada se hizo más pesado en su corazón, apretando el nudo de estómago, recordándole las consecuencias de su decisión y ansiando encontrarse muy lejos, cerca de sus padres…No, no podía dejarse vencer tan fácil. No ahora que tenía la oportunidad de elegir un camino,no ahora que tenía la oportunidad de elegir quien debía ser, de demostrar que no era igual a sus padres, demostrarse a misma que no era igual que Bellla o Edward.

Cuando estuvo cerca de olvidar todo aquello que rondaba su mente, agradeció a Alex en silencio por enseñarle tan bien como lograr formar en su rostro una sonrisa socarrona tan perfectamente creíble.

—No lo pienso, lo afirmo—le escupió sonando tan convincente que algunos de los porristas comenzaron a mirar a Nessie ya no con soberbia, sino con algo muy parecido a la curiosidad.

La capitana pareció notarlo con algo de molestia en la mueca de su boca, pero no desistió del todo.

—No necesitamos remplazos—sentenció la morena girándose en redondo sin dignarse a darle una oportunidad a la pelirroja. Nessie ya lo esperaba, así que en ese momento cuando el sequito de porristas caminaba tras su líder nuevamente hacia la cancha, se preparó para dar una muestra de quien era Renesme Cullen.

Caminó hasta media cancha con algunos chicos mirándola de reojo en cuanto se posicionó con las palmas extendidas al cielo y de un solo salto al frente, dio cinco giros mortales hacia adelante y dos y media voltereta en el aire, cayendo al final sobre sus dos pies con la gracia de un gato.

Los jugadores de voleibol, el equipo de basquetbol y los demás alumnos en el gimnasio se había girado totalmente, expectantes ante al acontecimiento sin precedentes del que eran presentes. En la historia académica-deportiva de Forks había podido hacer lo que Nessie había hecho y caminar como si nada hasta el profesor de deportes como si lo que hubiera hecho no la hubiera dejado en mínimo siquiera cansada.

La pelirroja notó todas las miradas. Era imposible no hacerlo.

Y aun así no se arrepentía. Había algo en su pecho, un sentimiento satisfactorio que la inundaba de pies a cabeza como miles de hormiguitas pellizcando levemente su piel, como la adrenalina que sentía cuando el olor de las panteras se encontraba cerca y podía sincronizar los latidos rítmicos de la bestia con los suyos, tanteando el pulso acelerado del animal momentos antes de degustarlo. Ese sentimiento era casi parecido a lo que sintió al ver la cara desencajada de todo el grupo de porristas después de finalizar su asalto. Los demás eran espectadores, y se veían igual de impresionados.

—Vaya, vaya. Alguien sacó las garras al fin—le dijo Alex con media sonrisa y algo malvado brillando en sus ojos cuando Nessie llegó hasta ella—Me encanta tenerte como amiga. Ahora nadie querrá meterse conmigo otra vez.

La pelirroja chasqueó la lengua con diversión.

—No, es solo que ahora se lo pensaran dos veces antes de meterse con nosotras, otra vez—añadió eso ultimo mirando hacia una capitana de porristas con la mandíbula desencajada por culpa de una rabieta.

—Pobrecilla,—dijo Alex fingiendo pena—dejaron a la Reina Megan en ridículo frente a la mitad de la escuela.—luego masculló en un tono tan bajo que Renesme tuvo que hacer un esfuerzo por escuchar—Trágate eso perra.

La pelirroja hizo comentario alguno sobre lo que masculló Alex. Ya tendría tiempo para preguntarle que exactamente le había hecho la morena a su amiga. El silbato sonó y los alumnos de Forks salieron de su impresión con algo más que un arrebato de lucidez.

—Todos vuelvan a sus actividades.

—Si señor Burner—contestaron algunos jóvenes volviendo a lo suyo.

Alex se volvió a Nessie.

—Bien señorita Olímpica—sus ojos claros, ahora de un color más celeste, mostraban diversión y algo de agradecimiento—Sería un honor para mí seguirla esta vez.


Madrugada de lobos y vampiros


Jacob

[2:00 am]

La espesura de la noche era como miles de sombras inundando la calle apenas iluminada con una densa neblina gris cubriéndolas con su frialdad. Era todo humo y luciérnagas. La ventana en casa de Charlie seguía ahí, conduciendo hacia la calle. Jacob sabía que Nessie dormía en la antigua habitación de Bella. Saltar hasta ahí no era complicado, sino complicado era el sentimiento de un nudo en la garganta que asfixiaba al lobo a cada paso que se acercaba al árbol frente a la ventana. Escaló con sus manos grandes y desnudas la rugosidad hasta la cima, se impulsó y de un solo salto estaba al pie de la ventana entre abierta. A través del vidrio, Jacob vio la silueta menuda dormitando bajo la ropa de cama con su respiración constante y algunos mechones pegados a su frente con sudor. Entró sin pedir permiso, con una calma que a él mismo le sorprendió; no quería despertarla. ¿Pero por qué no quería?,¿Acaso no estaba ahí para hablar con ella, para disculparse?. Se dio media vuelta pasándose una mano por el cabello con fuerza, casi arrancándose un mechón negro sin darse cuenta. Tenía que despertarla, debía decirle todo, no podía seguir fingiendo…no con ella.

—¿Jacob?

El moreno miró donde la voz lo llamaba.

Renesme estaba despierta.

Alex

La rubia sabía que por la noche, las jóvenes de su edad no salían en medio de la carretera con solo su pijama puesto. También sabía que las chicas de dieciséis años no trabajaban en bares, y aun así lo hacía.

La noche era fría, la neblina había descendido hasta la mitad de su cintura, mojando las puntas de su cabellera dorada mientras avanzaba camino abajo. Le entró un escalofrió que la obligó abrazarse a sí misma al tiempo que maldecía por lo bajo a los vendedores de licor, en especial a los que le vendía aquel veneno a su padre. Alex podría haberse hecho de la vista gorda en cuanto llegando su casa Mike Newton no estaba, podría haberse convencido a si misma que su padre estaba en la tienda de deportes o en casa de algún amigo, que se encontraba bien y que no había necesidad de salir a buscarlo. Lamentablemente la llamada a su celular no tuvo respuesta alguna.

Alzó la vista entrecerrando los ojos para ver mejor entre la espesa niebla que comenzaba a envolverlo todo y se sorprendió con lo que vio en frente.

El auto de su padre estaba estacionado a un lado de la carretera.

Jacob

Nessie miraba a Jacob con los ojos bien abiertos.

—Debo estar soñando—murmuró la pelirroja somnolienta cuando no le respondió. Sin embargo el olor que despedía el lobo estaba inundando sus sentidos como si realmente estuviera frente a ella. Sus miradas seguían conectadas aun cuando Renesme dio un respingo sobre la cama al tiempo que Jacob comenzaba a moverse y en un santiamén estaba de rodillas a lado de su cama. Dudando, el lobo miró intensamente en los ojos pardos de la pelirroja, deslizando sobre la cama su formidable mano hasta envolver los finos y pálidos dedos de la hibrida. El corazón de Renesme comenzó a latir desbocado.

—Ness, yo…—Jacob se aclaró la garganta sin dejar su mirada un solo segundo—yo…lo siento mucho.

Nessie se pasó la lengua por los labios resecos. Tenían un sabor a oxido.

—Rompiste tu promesa—habló cuando encontró su voz, esta salió ronca.

El dolor surco las facciones de Jacob, ensombreciendo su semblante.

—Perdóname, Ness—la presión sobre la mano de la pelirroja aumento, sin embargo no era doloroso en absoluto—Perdóname, perdóname—susurró en una súplica urgente. Tenía mucho que decir pero lo único que se sentía capaz de pedir era una oportunidad, quería su perdón como nunca había querido otra cosa en el mundo. Renesme no dijo nada, solo agachó la cabeza.

—No puedo perdonarte, Jake—murmuró apenas que Jacob pensó que estaba imaginándolo, y aun así, su corazón fuerte y rápido como una máquina, se paró un segundo. Con el dolor recorriendo su cuerpo, adormeciéndolo hasta dejar de sentir el suelo bajo sus pies. Jacob comenzó incorporarse sin estar consciente de ninguno de sus músculos.

—Entiendo—dijo aunque en realidad no lo entendía en absoluto—Debo…debo irme entonces.

Hizo ademan de avanzar a la ventana cuando una fuerza sutil pero firme le retuvo en su lugar. Desconcertado, agachó la mirada topándose con su mano derecha unida aun a la los dedos blancuzcos que lo obligaban a quedarse. El lobo clavó sus ojos negros sobre el rostro surcado por dos lágrimas gruesas corriendo por sus mejillas.

—No puedo perdonarte—repitió insistente—porque por más que lo intente, nunca podría odiarte.

Alex

No fue consiente en el momento que comenzó a correr hacia el automóvil con tal ímpetu que ignoró el hecho que sus sandalias delgadas salieron disparadas fuera de sus pies. Descalza entonces, se fue a estampar contra la puerta de copiloto, golpeando con toda su fuerza el vidrio de la ventana.

—¡Papá!—exclamó a la desesperada sintiéndose enormemente aliviada. Deteniendo sus arremetidas, posó las manos en forma de visores sobre le vidrio polarizado y vislumbró tenuemente la silueta de Mike Newton dormido al volante con las llaves pegadas al interruptor.

—Carajo—juró entre dientes mientras se daba la vuelta buscando algo en el camino pedregoso que le ayudara a abrir la puerta sin ayuda de las llaves. Dio una vuelta alrededor del auto sin encontrar nada útil hasta que tropezó con su pie desnudo, una roca que la hizo gritar una maldición lo bastante fuerte como para despertar a la mitad del pueblo.

Acto seguido, el eco de lo que al principio parecía haber sido su voz atronó el silencio de la noche. Aun adolorida y tomándose en pie entre las manos, masajeando la zona herida, Alex dio unos pasos hacia el bosque donde el eco de algo se había escuchado. Tuvo el impulso de preguntar si había alguien escondido tras los arbustos, pero dentro de su pecho y su cabeza se encendió una alerta de alarma que le dijo que lo mejor era ir y abrir la camioneta para salir lo más pronto posible de ahí.

Entonces, retrocedió lentamente sin despegar la vista del bosque sintiendo acercarse la presencia de ese algo. No podía decir qué era exactamente, pero estaba segura que no estaba sola. Sintió el suelo rasposo bajo pasos con los pies descalzos unos metros cerca de auto, pero luego esa textura rocosa se hizo más resbaladiza y fría. Por culpa de la neblina, al bajar la vista hasta sus pies lo único que pudo notar fue un icor pegajoso y oscuro tocando por su piel, pero al despejarse la niebla y el olor inconfundible del óxido y la sal mezclados le hicieron soltar un grito estrangulado.

El charco de sangre pintaba sus pies de escarlata y con horror Alex dio un salto hacia atrás, desequilibrándola y haciendola caer sobre su espalda. Gimió de dolor mientras sobre el sonido de su voz llena de pánico y angustia, una risa rompía con el poco autocontrol que le quedaba.

Con los ojos abiertos de miedo, la mirada de Alex viajaba con rapidez atravesando el bosque y los lados de la carretera sin poder alcanzar a ver nada a través de la niebla. La risa otra vez se escuchó, y la rubia deseó que en ese momento estuviera equivocada cuando alzó la vista a la copa de un árbol y se encontró con una figura blanca como el mármol. Su boca se abrió formando un grito que nunca se escuchó, en cambio, un jadeo fue exhalado en su lugar al mirar dentro de los ojos del monstruo.

Unos grandes, crueles y amenazantes ojos rojos.

Jacob & Renesme

Jacob no tuvo oportunidad de hablar.

Renesme estaba llorando, porque él le había hecho daño, y aun así, la pelirroja había salido de la cama solo con una camiseta azul índigo y unas bragas lilas puestas. Sus manos seguía unidas y Jacob no pudo ocultar entonces como la temperatura iba en aumento en su cuerpo cuando Nessie se abalanzó sobre él y estampó sus labios inexpertos en los del lobo.

El moreno descolocado por la repentina muestra de afecto de la pelirroja, llevó sus manos al rostro de ella, acunándolo con delicadeza y despegando suavemente sus labios de los de ella.

—Ness—exhaló de golpe, sintiéndose consiente de la cercanía de ella en contacto con su cuerpo. La chica abrió los ojos clavando la vista en el lobo con vergüenza y sonrojándose intensamente antes de bajar a vista.

—No debí hacer eso, lo siento—murmuró Renesme intentado zafarse del agarré de Jake, pero este no la dejó irse tan fácilmente.

—Renesme, no tienes nada de qué avergonzarte—le dijo el lobo sutilmente mientras levantaba su barbilla con uno de sus dedos.—Es solo que yo no puedo…controlarme cuando estas así de cerca.

La cara de Jacob en ese instante, bien podría estar sonrojada del todo pero haciendo uso de toda su fuerza de autocontrol, solo agachó la cabeza sintiendo infinitamente estúpido frente a Nessie.

La pelirroja sintió un escalofrió recorrerle la espalda.

Jacob, su piel cobriza, su cabello oscuro, sus ojos suaves y profundos como dos piedras preciosas eran todo lo que ella necesitaba en ese momento. Todo lo que quería y no podía negar.

—Yo tampoco creo que pueda controlarlo más.

Haciendo acopio de todas sus fuerzas, Jacob miró a Renesme directamente a los ojos en un santiamén, cruzando una mirada que iba más allá del deseo palpable en el aire, era urgente, desolada a la vez.

Entonces por un momento, Jacob supo que no podría soportarse así mismo si llegaba a perderla alguna vez.

Sin decir absolutamente nada, Nessie tomó suavemente las manos callosas del lobo entre las suyas níveas y frágiles. Lo dirigió consigo hacia la cama. Ninguno desviaba la mirada, sus ojos eran intensos. El cobre y la obsidiana fusionados. Lentamente apoyó una mano sobre su cintura pequeña, conduciéndola esta vez en lugar de ella a él. Nessie se puso a horcadas sobre el regazo del metamorfo y con un simple movimiento de su cuello se inclinó hasta rozar nuevamente los labios del moreno, besándolo con soltura y nada de prisa. Jacob apenas fue consiente del cansancio que lo atacaba lánguidamente cuando se dejó caer sobre el colchón, saboreando el sabor dulce melocotón de los labios rosados de la pelirroja. La chica se dejó caer a un lado sin separar sus cuerpos amoldados como dos piezas de un rompecabezas que deberían estar juntas en el orden cronológico de los tiempos. Jacob aferró su abrazo y rodeando la figura menuda sin dejarle escapatoria. Renesme pasó sus manos detrás del cuello del lobo, incrustando sus dedos entre su cabello a ras, profundizando el contacto de sus labios y el roce de sus alientos. Ninguno tenía la intención de parar aunque le hiciera falta el aire. Parecían tener todo lo que necesitaban.

Alex & El Cazador

La sonrisa del hombre se hizo más ancha, enseñando sus afilados dientes.

Miraba a su presa con júbilo, extasiado de poder oír los desenfrenados latidos de su corazón humano.

Antes de que Alex pudiera reaccionar, el hombre bajó de un salto desde su rama cerca de la copa del árbol y calló directamente frente al rostro lívido de la humana. Respiró con descaro el aire que la rodeaba, comprobando con satisfacción retorcida que la chica tenía miedo, podía oler también un atisbo de furia contenida, amenazando con salir en cuanto se propusiera atacar.

No tenía que esperar demasiado.

En un segundo, el hombre de ojos rojos ya estaba cernido sobre el cuerpo estupefacto de la rubia. La chica hizo ademan de gritar, pero el hombre fue, por mucho, más rápido y preciso. Le tapó la boca con una mano y con la que le quedaba libre tomó sus dos manos y las sostuvo con una fuerza sobrehumana sobre su cabeza.

—Chissst—le susurró el hombre con un rostro cruelmente perfecto, haciéndolo más odioso de mirar en cuanto su aliento dulce su fue a estampar muy cerca del rostro de Alex—No tengas miedo, preciosa, prometo ser bueno.

Su sonrisa picó a Alex directamente al estomagó. No era para nada una sonrisa amigable, ni un poco condescendiente, era vagamente lasciva y peligrosa como la de un tiburón. En ese momento Alex comenzó a luchar, primero intentando gritar y retorciéndose debajo del cuerpo del hombre hasta que una de sus rodillas fue a estrellarse la ingle del sujeto. El hombre soltó aire, como si algo pequeño le hubiera pegado en la nuca, pero nada más. Bajo la mirada a su entre pierna y luego la devolvió a una Alex que con la intensidad roja que era examinada, se sentía más débil.

—Buen intento, muñeca—siseó él, infinitamente divertido—Lastima que soy de piedra.

Con una velocidad descomunal, el hombre se aseguró de sujetar a Alex por las muñecas con ambas manos, dejando libre su boca para poder gritar con horror cuando las piernas del hombre separaron las suyas.

Conocía ese gesto, esa mirada depredadora y esa sonrisa demoniaca. Sabía que estaba a punto de pasar lo que más temía.

—¡No!—chilló retorciéndose todo lo que podía, el agarre en sus muñecas y piernas era como correas de cuero.—¡Déjame ir!, ¡déjame ir!

Sollozando mortalmente asustada, vio como el hombre comenzaba a desabrochar su pantalón de un solo movimiento sin inmutarse por la fuerza con la que Alex luchaba.

No, no otra vez, pensó desolada, sintiendo en su pecho un miedo que hace mucho no sentía, por favor, no otra vez, no.

El hombre tenía un ansia maniaca en su mirada antes de bajar hasta el cuello de Alex y con su fría lengua saborear su piel desnuda debajo de su clavícula. La rubia se retorció con asco ante lo que le estaba pasando.

—Bastardo infeliz—le gruñó sintiendo el pánico y la ira creciendo por igual—¡Déjame ir, joder!—jadeó por el esfuerzo. No se daría por vencida. Estaba preparada para luchar…pero había algo fuera de contexto, el hombre no se inmutaba por los golpes que ella le propinaba, parecía encontrarlos entretenidos.

—No luches, preciosa, es mejor para ti no luchar.—murmuró él contra la piel expuesta de su pecho después de que ella se hubiese dado cuenta que tenía desgarrada la camiseta de dormir—Serás mía de todas formas.—el hombre clavó sus ojos sobre Alex, rosando descaradamente su nariz con la de la rubia. Sintió el frío cuerpo sobre el suyo, la mirada penetrante y el roce del miembro expuesto entre sus piernas y al mismo tiempo, experimentó una de las sensaciones más desagradables del planeta mientras se armaba de valor y le escupía al rostro de mármol con la ira bailando en sus pupilas.

—Nunca, desgraciado, ¿me oíste?—su voz rasposa de tanto gritar—Nunca—sentenció.

En ese momento, Alex se hizo más pequeña. El hombre la miraba con desafío, como dos antorchas encendidas eran sus ojos. La comisura de su boca sanguinaria se alzó.

—Bien—sus colmillos rosaban la curvatura de su cuello—Será por las malas entonces.

Alex gritó por ayuda en cuanto el hombre clavó sus dedos helados sobre su cintura y de un tirón bajo su pijama. Contra su voluntad, chupó la piel de su piel donde esta estaba expuesta, incrementando los sollozos y movimientos desesperados de la rubia que se comenzaba sentirse enfada, herida y vacía…y vacía…de nuevo. Ya no sentía las rocas debajo de ella clavándosele en la piel, ya no sentía su fuerza ni la de él, ya no sentía los latidos de su corazón, ya no sentía el dolor que le estaban causando, se estaba vaciando de nuevo.

De pronto, tampoco sintió el peso gélido sobre de ella.

Descolocada, se incorporó de golpe viendo estrellas en su visión que poco a poco fue aclarándose hasta divisar dos sombras atacándose una a la otra. Siendo apenas consiente de su ropa hecha girones, se apresuró a subirse el pantalón cuando de la nada, un lobo moteado de blanco y gris salto por encima de ella emitiendo un gruñido gutural hacia las sombras que seguían luchando.

Parpadeó varias veces para poder enfocar mejor, viendo con asombró como el lobo gris de más de dos metros arremetía contra el hombre que hasta unos segundos estaba intentando violentarla.

Dio un gritó ahogado cuando reconoció a la segunda sombra como otro lobo…el lobo de su sueño, con el mismo pelaje arena y el lomo erizado mientras lanzaba mordidas hacia el hombre de piel nívea. Ahora que podía mirarlo mejor, sin sentirse amenazada, el hombre era realmente hermoso, admitió con asco, era cruelmente hermoso. Resultaba aterrador tomando en cuenta que era un maldito pervertido, pero también era tan fuerte como un levantador de pesas, o más que eso.

El lobo color arena arremetía contra el hombre entre gruñidos y siseos por parte de ambos cuando el segundo lobo llegaba a su lado estrellándose contra el cuerpo del sujeto y derribándolo en el suelo. Alex tuvo que taparse los oídos y cerrar los ojos con fuerza cuando los alaridos desgarradores comenzaron del hombre comenzaron a causa del desmembramiento del que estaba siendo testigo.

Aun cuando los sonidos se habían esfumado, dejando el más absoluto de los silencios, Alex podía oír al hombre rogando por su vida. Ni siquiera fue consiente de la presión de una mano ajena sobre su muñeca.

—¿Estas bien?—le preguntó el chico intentando reconocer el rostro de la rubia. Ella mantenía los parpados cerrados con mucha fuerza y seguía murmurando: basta, basta, basta.—¿Puedes decirme tu nombre?

—¡Seth!, Tenemos que irnos ahora, trae a la chica—demandó la voz de una mujer lo suficientemente fuerte como para volver a la realidad a Alex y de golpe abriera los ojos encontrándose con el rostro de un chico.

Lentamente bajó sus manos que ahuecaban sus oídos sin dejar de mirar con sus ojos celestes a los oscuros profundos de la persona frente a ella. Él la miraba de un modo intenso al momento de abrir los ojos, pasando su semblante serio a uno desconcertado, desconectado de la realidad.

Seth tuvo que utilizar toda (o la mayor parte que pudo reunir) de su fuerza de voluntad en cuanto la chica de rostro redondo y sucio lo miró pidiendo tan solo con su mirada que la ayudara. Se veía tan frágil, sola y herida que trató con todo su esfuerzo de dejar de lado el recuerdo de ella siendo violentada por el chupasangre. Su mandíbula se tensó y tomando las manos temblorosas de la rubia se prometió a sí mismo que nadie de aquí en adelante le volvería a poner un dedo encima, sobre su cadáver.

—Tenemos que irnos de aquí—le dijo el moreno a la chica que parecía no ser capaz de moverse—Te llevaré en mis brazos, ¿está bien?

Ella no dijo nada.

—No me tengas miedo—su voz comenzaba a volverse urgente—Nunca te haría daño.

Acercó su mano a su cintura con lentitud, misma que se vio interrumpida con un fuerte apretón a su muñeca. Alzó la vista y se encontró de nuevo con los ojos claros de la rubia que estaban abiertos como platos.

Lobo—murmuró y luego se desmayó.


Finale…

Pero solo por el momento.

Bueno, bueno. Pasó de todo en este cap…sé que se quedaron de nuevo con la duda, pero que le voy a hacer, me encanta el suspenso xD

¿Odiaron a Megan?, ¿odiaron a Jasmine en el capítulo anterior?, yo sí. De verdad. Solo les diré que esto no es todo con estas dos y si la respuesta es afirmativa en la preguntas anteriores, les digo sinceramente que deben preparase para lo que viene. Si, pueden odiarlas más.

En cuanto a los hermanos Clearwater, debo decir que me alegra que llegaran a tiempo. Seguramente Alex habría sufrido un colapso de haber pasado lo innombrable. En cuanto a esto…me gustaría saber su opinión.

Déjenme un review ;) no se olviden.

Carpe Diem