Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Marvel o, al menos, la mayoría.

Resumen: Beth había conocido a Steve Rogers antes de la batalla de New York e incluso mucho antes de que él se convirtiera en Capitán América, aunque eso no es algo que ella debería decir a nadie—"Somos reales"—dicen al mismo tiempo, observando el mundo a través de los ojos del otro, un mundo separado por poco más de setenta años

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En su mirada

By

The night of the Rabbit

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Tercer Capítulo | C-mon get happy.

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Rápidamente había pasado un mes, donde el miedo inicial se había convertido en curiosidad la cual, a su vez, dio paso a una inesperada amistad que era alimentada por las ahora acostumbradas platicas que tenían ambos antes de irse a dormir, ninguno de los mentiría al decir que ese era el momento más esperado del día. Y aunque ahora la confianza que tenían entre ellos era palpable, al principio fue un poco extraño, quizás más para Steve que para Beth, después de todo, el rubio no estaba acostumbrado a la manera tan expresiva de hablar de la chica, ella era burbujeante, sarcástica y de vez en vez no tenía reparo en soltar alguna palabra malsónate, las primeras veces Steve solía quedarse en silencio no muy seguro de que decir o como proseguir con la charla, no es como si él nunca hubiera dicho alguna grosería pero ciertamente no estaba acostumbrado a escuchar dichas palabras en boca de una Dama, por lo que siempre tenía que recordarse que Beth no era cualquier Dama ya que no solo era (por más loco que eso sonara) del futuro donde parecía que las formas de hablar eran mucho más informales de lo que jamás pensó que serían, sino que además, ella tampoco era una persona que fingiera ser alguien quien no era y eso le gustaba a Steve, ella era natural y sincera, de alguna forma le recordaba a Bucky. Y para ser sinceros, no es como si Beth tuviera boca de marinero, solo eran expresiones casuales que le decían a Steve que ella se sentía cómoda hablando con él.

Beth, por su parte, tuvo que acostumbrarse a las maneras tan educadas que tenía Steve de dirigirse a ella y las cuales le resultaban adorables y muy halagadoras, aunque lo cierto era que deseaba que el chico hablara con más soltura, sin preocuparse en lo que tenía y como debía decir las cosas, afortunadamente, la paciencia todo lo alcanza y después de casi un mes Steve comenzó a ser más desenfadado, seguía siendo respetuoso con ella pero ahora se mostraba un poco más juguetón en sus conversaciones, su naciente amistad iba viento en popa, la única cosa que le preocupaba a Beth era el sino estaría siendo una mala influencia para el chico, él ya le había dicho que su suerte con las damas de su tiempo no era muy buena y ella no deseaba que debido a la costumbre de hablar con ella, Steve tuviera algún desliz y se dirigiera a alguna señorita sin tanto formalismo y ésta saliera corriendo horrorizada. Aunque Steve era demasiado inteligente para hacer algo como eso pero la posibilidad siempre existía.

Otro tema que a Beth le había preocupado en su momento era cuanto podía enseñar del futuro a Steve, si, por ejemplo, le mostraba algún video en Youtube ¿Influiría en algo en el futuro? ¿Era posible que si le mostraba el más reciente video de Tony Stark en una de sus tantas borracheras el mundo explotaría? ¿Era eso posible? Ella estudiaba Filosofía y Letras, por Dios Santo, su comprensión del Espacio y Tiempo se limitaban a la frase "no hay que intervenir en los eventos del pasado porque podía cambiar el futuro y no siempre para bien" la cual era tan cliché en películas de ciencia Ficción ¿Realmente mostrar el video viral de Stark causaría una paradoja espacio-tiempo? ¿El trasero desnudo del billonario tendría ese poder? Beth no lo sabía pero de lo que si era consiente es que Steve no consentiría ver a una persona siendo ridiculizada sin importar cual fuera la situación, Beth era más mundana y no le pesaba demasiado en la conciencia reírse a costa de ciertos famosos que parecían olvidar su dignidad en la puerta de sus casas.

Diablos, Steve era tan amable que a veces la hacía sentirse una maldita.

— Quizás debería quedarme en casa y acompañarte a cenar.

— ¡Tonterías! Es viernes por la noche ¡Nadie debería quedarse encerrado en casa sin hacer nada un Viernes por la noche!

— Tú te quedarás en casa

— Yo pediré una Pizza y veré "Volver al futuro" por millonésima vez.

— Oh, es la película de la que me hablaste la otra vez, la del carro que viaja por el tiempo.

— Así es.

— En nuestra situación algo como eso sería fantástico.

Beth sonrió enternecida—Si…pero los viajes en el tiempo parecen ser todavía algo solo para las películas, culpo a Stark de eso.

— ¿Howard Stark?

— A su hijo en realidad…quiero decir, sí Stark Jr. pasara más tiempo haciendo lo que sea que los Científicos hacen y menos perdiendo la ropa en alguna fiesta salvaje quizás ahora podría tener mi propio "carro que viaja en el tiempo" y podría llevarte a dar una vuelta.

— No estoy seguro de si el hombre debería tener el poder de viajar en el tiempo, si lo pensamos seriamente creo que llegaría ser más una desgracia que un beneficio.

— ¿No te gustaría el poder conocernos en persona?

— Claro que si, Beth, pero…

— Lo sé, lo sé, no necesitas ponerte filosófico, hoy tuve clases de Metafísica y aún no recupero las neuronas perdidas—Beth suspiró con pesadez—Es solo que la idea de no poder estar con mi mejor amigo, ya sabes, físicamente, me molesta…y no digo eso en forma sexual.

Las orejas de Steve se tornaron rojas.

— S-si…ehm…entiendo—Steve soltó una risilla nerviosa—Bueno…creo que estoy listo, no hay mucho que pueda hacer de todas formas.

Beth gruñó— ¿Qué habíamos dicho sobre la autoestima?

Steve sonrió apenado a la imagen frente a él.

Ambos se encontraban frente al espejo, así que podían verse además de solo escuchar sus voces, la primera vez que se vieron fue dos semanas después de su primer encuentro, fue un tanto incomodo al principio, especialmente para Steve quien no estaba especialmente orgulloso de su físico, sin embargo Beth no pareció lucir decepcionada en ningún momento después de verlo, en realidad, se mostró eufórica mientras repetía una y otra vez lo que se había vuelto casi un mantra para ambos: "Somos reales" y, a decir verdad, Steve no se arrepintió como pensó que lo haría, Beth tenía la sonrisa más grande y hermosa que jamás había visto, ella sonreía con el alma y quizás fue por eso que cuando ella le dijo que él tenía unos ojos realmente hermosos se permitió creerlo, nada en el rostro de la chica parecía decir que sus palabras fueran dichas por lastima.

— Yo creo que te ves realmente lindo, la camisa azul hace resaltar tus ojos.

— No estoy seguro de querer ser considerado lindo.

Beth rodó los ojos—En el pasado o en el futuro el Ego masculino siempre es el mismo.

Steve rio.

—Bueno…no creo que la camisa azul haga alguna diferencia—Steve se encogió de hombros con resignación—Ambos sabemos cómo resultara todo.

— No, no lo sabemos—Respondió Beth con voz firme dejando en claro que no permitiría que él mismo se devaluara de ninguna forma.

Steve le dedicó una sonrisa agradecida—Eso fue lo mismo que dijo Bucky.

— Bueno, si tus dos mejores amigos te lo dicen quizás deberías empezar a creerlo ¿No te parece?

Steve suspiró—Es…es más fácil decirlo que hacerlo.

— Steve…no voy a disfrazar la verdad, es cierto que no eres el hombre más alto o más musculoso y bronceado del mundo…

— Gracias por recordármelo.

— Cállate y déjame terminar—Steve asintió con un suspiro— Aun cuando no eres el prototipo de macho alfa puedo asegurarte que eres de los hombres más varoniles que conozco—El chico la miró con una ceja arqueada claramente sin creerle—El tener o no grades músculos no te hace más ni menos hombre, Steve, eres amable, eres astuto ¡Madre mía! Eres mucho más inteligente que cualquiera de los chicos que estudian conmigo y sobre todo…haces que la gente se sienta segura.

—Eso no…

— Cuando nos conocimos por primera vez yo estaba realmente asustada y estoy casi segura de que si no hubiera sido por ti hubiera tenido un ataque de pánico en ese instante…Steve, no fueron grandes músculos los que evitaron que el miedo me superara sino tus palabras, tu amabilidad—Beth sonrió y tocó la superficie del espejo—Un alma noble puede inspirar mucho más que unos fuertes pectorales y si las damas a tu alrededor fueran lo suficientemente inteligentes para detenerse a observar lo que mismo que yo, se darían cuenta del magnífico hombre que eres.

Steve sonrió y también tocó la superficie del espejo dando la sensación de estar rozando los dedos de Beth—Gracias.

— No hay nada que agradecer, solo he dicho la verdad, además tienes un rostro adorable solo tienes que dejar de encogerte cada que una chica te voltea a ver ¿Qué no has escuchado la frase de Labia mata carita?

— No realmente pero trataré de recordarla.

Beth abrió la boca para agregar algo más pero se comenzó a escuchar algunos golpecitos en la puerta, Steve inhaló y exhaló un par de veces—Parece que Bucky ya está aquí—Beth asintió—Tengo que irme.

— Lo sé, diviértete ¿De acuerdo?—Steve asintió mientras se colocaba el saco—Y si tu cita no resulta ser una persona demasiado agradable no dejes que eso te amargue la noche.

—No dejaré que eso pasé o de lo contrario mi mejor amiga se molestará bastante y me hará escuchar esos ruidos que ella llama música.

— Es dubstep y estoy de acuerdo contigo en la parte de los ruidos.

Steve sonrió ampliamente—Bueno, nos vemos más tarde, disfruta tu película, Beth.

— Tú también disfruta del Show, Steve—Beth devolvió el gesto y con un guiño rompieron la conexión.

Una vez sola Beth se dejó caer sobre su cama, enterrando la cara entre sus almohadas, suspiró un par de veces y luego volteo a ver el libro de Historia que había pedido prestado en la biblioteca central. Después de su primer encuentro con Steve había decidido investigar un poco sobre él, al principio no estaba segura de encontrar alguna información sobre la vida del chico, especialmente teniendo en cuenta que en esa época todo parecía girar en torno a la guerra y por ende, a los Nazis, por lo tanto, si Steve no había sido héroe de guerra era casi seguro de que ningún libro o periódico hablaría de él y Beth no era estúpida, el nombre de Steve Rogers era bastante familiar ¿Quién no conoce el nombre del mítico Capitán América? Sin embargo el nombre de Steve Rogers también era bastante común, incluso había tenido un compañero en Primaria que se llamaba así, por lo que decidió no alterase antes de estar completamente segura.

Una cosa era escuchar la voz de un chico que vivía en los años cuarenta y otra muy distinta era escuchar la voz del tan famoso y venerado Capitán América. ¿Era realmente tan diferente?

Somos reales, Beth. Somos reales. Realmente quería creer, necesitaba creerlo pero todo era tan irreal ¡Madre Santa, tenía al jodido Capitán América en su cabeza! ¿Cómo se supone que se debe aceptar eso sin cuestionar su salud mental? Cuando vio por primera vez a Steve supo que era el héroe al que ella había hecho homenajes cuando niña, era exactamente el mismo chico cuya imagen en el libro de Historia y en muchas otras páginas Web le gritaban que su espíritu era mucho más fuerte de lo que su frágil cuerpo mostraba. Beth suspiró. Esto era lo único que ella no se atrevía a mostrar ni mucho menos insinuar en sus charlas con Steve y se preguntaba si sería lo suficientemente fuerte como para no decirle nada, especialmente después de que el chico recibiera el Suero de Super Soldado y perdiera irremediablemente la única familia que le quedaba, Bucky Banners.

¿Realmente no se podía evitar?

Maldito Tony Stark ¿Qué porque lo maldecía si él no tenía vela en este entierro? ¡Que importaba! Maldito Tony Stark y su aún bien torneado trasero.

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