Capítulo 4.

Pasaron unos días, el grupo seguía avanzando en su camino y se estaban acercando a un par de ciudades potencialmente peligrosas, ya que habían escuchado que en ellas solían reunirse bastantes soldados. Mientras almorzaban en el bosque, Yoon les explicó su plan.

-Tendremos que averiguar qué ciudad es más fácil de atravesar y pienso que tal vez el mejor momento sea la noche. Los soldados por lo general se reúnen durante el día, y en el caso de que los hubiera en la noche, lo más probable es que estén dormidos o ebrios y será más fácil burlarlos-

-Como siempre, el niño genio es un genio- dijo el alegre Zeno.

-¿Entonces qué pretendes hacer? ¿Misiones de reconocimiento en ambas ciudades?- Preguntó Kija.

-Sí, creo que es lo mejor. Tendremos que formar dos grupos, saldremos hoy al atardecer y pasaremos la noche allí para conocer el movimiento nocturno. Jae-ha, Zeno, ustedes irán a la ciudad de Rin. Kija, Shin-ah y yo iremos la de Chio, ¿de acuerdo?-

-Oye, ¿y nosotros?- le preguntó Yona confundida, refiriéndose a ella y a Hak.

-¿Cómo "nosotros"? ¡Ustedes se quedan aquí! La idea de este plan es ver qué ciudad es menos peligrosa para ti, tonta, así que tú no puedes venir al reconocimiento, y alguien debe quedarse contigo. En serio, Yona, últimamente has estado muy distraída- Ella se sonrojó pero no dijo nada.

La tarde llegó y los chicos se fueron. Ellos dos se pusieron a juntar algo de leña, prepararon una fogata, armaron la tienda, y pescaron algunos peces para cenar. No hablaban mucho, ambos estaban nerviosos, era la primera vez que se quedaban solos desde aquella noche en la orilla del río y no habían hablado nunca de lo sucedido. Luego de cenar, Hak habló.

-Tú duerme tranquila en la tienda, yo me quedaré aquí afuera haciendo guardia-

-Ah... Está bien. Buenas noches- le respondió un poco apagada y entró a la tienda. Se quedó sentada allí dentro por unos minutos y luego se asomó. -No seas tonto. Ya pasamos la montaña Hyu, no hay animales extraños aquí y este territorio es más frío, además se está acercando el invierno y... aquí dentro hay suficiente espacio para los dos-

Hak lo dudó unos segundos, sabía que ella tenía razón, la noche recién comenzaba y ya se sentía el frío, además ya habían dormido juntos allí una vez y no había sucedido nada. Pero también sabía que la situación ahora era otra. Al ver que él no se decidía, Yona agregó:

-Te enfermarás si te quedas ahí afuera, y tendremos que retrasar el viaje-

Aún con algo de dudas, Hak aceptó. Por alguna razón cuando entró en la tienda le pareció más pequeña que la vez anterior. Tomaron una manta cada uno y se acomodaron quedando lo más lejos que les permitía el espacio.

Ninguno de los dos podía dormir. Ambos estaban con los ojos cerrados, pero no lograban conciliar el sueño, no sólo por los obvios nervios que tenían sino porque además la temperatura había descendido bastante y algo de viento se colaba por debajo de la tienda.

-...Hak...- lo llamó tímidamente Yona.

-Mmm- le respondió él sin abrir los ojos.

-Tengo frío-

El chico abrió un ojo y la vio envuelta en la frazada, asomando apenas la nariz y notó que temblaba. Después de todo, ella no estaba acostumbrada a esas temperaturas. Resopló y abrió su manta.

-Ven- Ella se levantó rápidamente, colocó su abrigo sobre el de él de manera que quedaran ambos tapados por las dos frazadas y se acostó a su lado, casi tocándolo.

-Gracias- le dijo realmente agradecida.

-Cállate y duerme-

Lejos de mejorar, la situación empeoró. Apenas logró dejar temblar, fue consciente de que se encontraba muy cerca de Hak. Sentía su calor en su espalda y comenzó a preguntarse cuán cerca realmente estaba de él. Tal vez podía tocarlo si se movía apenas un poco, o tal vez el calor era debido a las mantas y estaba más lejos de lo que pensaba. Sí, debía ser eso, al fin y al cabo estaban tapados con dos mantas. Se giró, confiada en que estaría al menos a unos 30 centímetros de él, pero para su sorpresa, y también para la de él que abrió sus ojos al sentir movimiento, estaban a tan sólo 5.

Ella se lo quedó mirando con sus grandes ojos azules, esos que de nuevo le preguntaban si podía hacer lo que quería. Él no sabía qué hacer, tenía muy claro que esta vez, si comenzaban a besarse, no sería capaz de parar, y ella no esperó respuesta. Comenzó a acariciar su mejilla, luego su cuello, su brazo, su pecho, todo mientras lo seguía mirando a los ojos, y él intentaba pero no podía apartar la mirada. Cuando la mano de Yona bajó a su abdomen, él le tomó la muñeca y la detuvo.

-No... sigas- le dijo respirando pesadamente. Estaba excitado. Muy excitado, tenía a su princesa allí, en la cama con él, y podía ver el deseo en sus ojos, deseo que seguramente se veía en los suyos también. Yona se percató de eso y un sentimiento de auto satisfacción la recorrió. Le encantaba saber que ella era capaz de ponerlo así, que ella podía, casi sin hacer nada, hacerlo perder la cabeza de esa manera.

-Pero quiero...- le respondió ella con ojos suplicantes. Sin querer, él bajó la guardia un momento y aflojó su mano, entonces Yona aprovechó para seguir lo que había iniciado. Bajó su mano un poco más y un gemido salió de golpe de Hak. Ella se mordió el labio inferior. La excitaba verlo así, y comenzó a acariciar su miembro. Aún sucedía todo por encima de la ropa, pero las sensaciones eran todas tan nuevas, y sobre todo para él habían estado reprimidas por tanto tiempo, que el mínimo toque lo descontrolaba.

Yona continuó explorando la zona en la que se encontraba su mano, buscando los lugares y las maneras que a Hak le daban más placer, hasta que en un movimiento repentino él la abrazó y comenzó a besarla. Era un frenesí de besos que iban y venían de uno a otro, ninguno de los dos podía ni quería pararlo. Hak tomó una de las piernas de la princesa y la puso sobre las suyas, provocando por primera vez un contacto entre sus partes privadas, lo que hizo que Yona soltara un gemido que lo terminó de enloquecer. Sin haberse puesto de acuerdo, pero al mismo tiempo, comenzaron a mover sus caderas.

Ya no sentían frío y las ropas le estaban molestando. Hak se puso sobre la princesa en cuclillas y quitó una de las mantas. Ella se sentó, aún entre sus piernas, y comenzó a quitarle la camisa.

-Espera, Princesa, ¿estás... segura?-

Ella le sonrió. -Quiero esto tanto como tú- Se le acercó al oído, y susurrando agregó: -Ahora quítame la ropa y hazme el amor-

Hak no necesitó más, todas sus dudas desaparecieron, junto con el resto del mundo. Sólo existía ella, la Princesa. Su Princesa. La mujer por la cual era capaz de dar la vida sin pensarlo dos veces, la que amaba desde que eran niños, con la que habían compartido sus vidas. Lentamente le quitó la ropa hasta dejarla nada más que son su ropa interior inferior, luego se quitó sus pantalones y la recostó en el piso. La admiró embelesado por unos segundos y ella se sonrojó.

-Eres hermosa...- le dijo antes de comenzar a besarla.

Tomó sus manos, las colocó a los lados de su cabeza y empezó a besar su rostro. Las mejillas, las comisuras de los labios y éstos finalmente, tomándose su tiempo y sintiendo cómo ella disfrutaba cada beso. Siguió con su cuello, aplicando un poco de presión cada tanto en sus besos, lo que hacía que Yona gimiera suavemente y apretara sus manos en señal de placer.

Continuó bajando, con la misma calma, hasta que llegó a sus senos. Comenzó a besar uno de ellos y a jugar con su lengua con el pezón. Los gemidos de Yona se volvieron más intensos y apretaba sus manos más fuerte, sin poder creer lo que estaba sintiendo. Hak continuó un poco más, succionando luego el seno por unos momentos y pasó a repetir las acciones en el otro.

Como un reflejo, Yona comenzó a mover su cadera, dándole a entender que quería pasar a lo siguiente.

-Por favor... Hak... Me estás... matando- le decía con los ojos cerrados y entre gemidos. Él se moría por seguir, pero disfrutaba tanto verla así que quería aplazar el momento un poco más.

-Todavía no- le respondió en tono juguetón. Se tomó un par de minutos más con el segundo de sus senos y bajó, sin cortar los besos, de a poco por su vientre, soltó sus manos de las de ella y las situó sobre su cadera. Cuando Yona sintió sus labios sobre su ropa interior creyó que moriría. Él notó que comenzaba a enloquecer aún más y lo único en lo que podía pensar era en hacerla gemir, hacerla gemir por él.

Lentamente le quitó la última prenda de ropa que le quedaba. Ella, a pesar de la excitación que sentía, la cual era extremadamente evidente, cerró sus piernas y le pidió avergonzada que no mirara. Él sonrió con ternura y la calmó.

-No te preocupes, ya te dije que eres hermosa... Y es la verdad-

De a poco abrió sus piernas nuevamente y besó su clítoris. Una corriente eléctrica pasó por todo el cuerpo de Yona provocando que arqueara su espalda. Él le dio un par de besos más y luego introdujo su lengua en ella. El contacto de su lengua directamente con su vagina fue para ella la sensación más divina que sintió en su vida. Soltó un gemido de impresionante placer e instintivamente tomó la cabeza de Hak con una de sus manos presionando para que continuara. Él no perdió ni un segundo y comenzó a introducir y quitar su lengua de su cuerpo mientras que con una de sus manos masajeaba su clítoris.

-Hak... Por dios... Sigue así... No pares- gemía casi a gritos Yona mientras movía su cadera.

Cuando creyó que estaba preparada, introdujo uno de sus dedos y siguió con el mismo movimiento. Ella se retorcía de placer mientras gemía su nombre y le pedía que no parara. Él la miraba sin poder creer todavía del todo lo que estaba sucediendo. Finalmente Yona llegó al orgasmo y quedó respirando agitada mientras él se posicionaba nuevamente sobre ella. Se había quitado él también su ropa interior y ahora estaban los dos completamente desnudos, solos, y sedientos de placer.

De a poco Hak empezó a besarla y acariciarla, mientras rozaba su entrada con su miembro. Lentamente e intentando lastimarla lo menos posible, fue penetrándola. Al principio fue algo complicado, pero ella estaba tan excitada y sentir el cuerpo caliente y perfecto de Hak sobre el de ella la complacía tanto, que no pasó mucho tiempo hasta que se acostumbró al dolor y éste desapareció.

De nuevo las caderas de ambos comenzaron a moverse en sintonía. Él besaba sus labios, su cuello, sus mejillas. Ella recorría su espalda con sus manos presionando con los dedos cada vez que él la embestía.

-M... Más... Hak... Por favor-

La respiración agitada de la princesa, sus senos subiendo y bajando al ritmo de sus movimientos, la sensación de sus paredes presionando su miembro y los gemidos saliendo de sus labios que le pedían más le hicieron perder el poco control que le quedaba.

Desesperándose de nuevo en un frenesí de besos, comenzó a embestirla cada vez más rápido y cada vez más fuerte. Ella gemía con más ganas, sin control alguno sobre esos sonidos que salían de su garganta, acariciaba uno de sus senos con una mano, a Hak con la otra, aumentaba la velocidad de sus caderas. Todo era desesperación y placer en esos momentos para ambos.

-¡Ah! ¡Ahí! ¡Sí, Hak, ahí! Sigue... Por favor... Estoy llegando... ¡Ah!-

Él notó que también estaba por alcanzar el orgasmo y aceleró aún mas sus movimientos hasta que finalmente, ambos alcanzaron el orgasmo juntos.

Él se quedó unos segundos más dentro de ella, liberando por completo todo su placer y luego se recostó a su lado, abrazándola. Ambos respiraban agitados. Cuando lograron calmarse un poco, Yona lo miró sin saber muy bien qué decirle, sentía tantas cosas en ese momento. Él adivinó todos esos sentimientos en sus ojos y la besó tiernamente.

-Te amo, Princesa-
Los ojos de Yona se agrandaron de golpe, los de él también. No era su intención decírselo, se le había escapado. No era que no lo sintiera, por supuesto, pero no quería que ella se sintiera en la obligación de responderle algo.

-¿Qué hice? Idiota, arruinaste todo- Se repetía en su cabeza mientras la miraba.

-Yo...- comenzó a responder ella, pero Hak la detuvo.

-No, Princesa, no tienes que contestar si no quieres-

-Pero sí quiero- le dijo sonriendo tímidamente. -Yo también te amo... Hak-

Pasaron la noche abrazados, riendo, besándose, acariciándose. Hicieron el amor una vez más y se durmieron al amanecer, envueltos en ambas frazadas, acurrucados y tomados de la mano.

Qué les pareciooooo? A mí me gustaría que pasara algo similar en el manga :3 no hablo de algo necesariamente lemon, pero sí más amor entre ellos :3 pero tengamos paciencia! Porque por ahora las cosas vienen escalando bien, no? ^_^

Ojalá les haya gustado!

Saludooss! :D