Vampire Journal

~Vampire Knight: Hanabusa Aidou + Kaname Kuran.
~Tema: 'Girasol' (1,086 palabras).
~Género: Friendship. Angst. Humor.
~Clasificación/Advertencias: T. Situado al final de la primera temporada.

~Drabble: 04/96.

Matsuri Hino ©. Tabla (abecedario) Retos a la carta ©.
Summary: El que siempre sigue al sol. DEDICADO A KIRSCHEH.


~Vampire Journal~
Heliotropo.


Escuchaba los cuchicheos de las alumnas de las clases diurnas desde donde estaba sentado. Afortunadamente ellas no le veían debido a que estaba resguardado por un par de muros bastante gruesos, láminas de papel para sus oídos.

Aquella teoría, hipótesis sin fundamento si le permitían opinar… era absurda. Aidou no pudo evitar sentirse tan ofendido cuando la escuchó por primera vez, a las puertas del dormitorio de la Luna. Tuvo que reprimir sus ganas de ir a gritarle a la mujer que había dicho eso, hubiera sido mal para su imagen.

—Lo ves… Idol-sempai le debe la vida —susurró ella a su compañera de al lado mientras veían como los tensos hombros de Hanabusa se retorcían aún más.

Estaba entre Zero y Kaname, evitando que el cazador perdiera la cordura frente a unas palabras 'no tan inocentes' del Kuran. La Bloody Rose estaba en su estómago, y su mano deteniéndola desde la muñeca de Zero. Los tres estaban tan cerca que alguien que estaba a dos metros no notaría la pistola firmemente sostenida contra el abdomen de Aidou. El rubio había sonreído presuntuosamente al saber que Zero no podría amenazarle deliberadamente al pecho o a la cabeza, por toda la gente circundante. Además la clase nocturna formaba un círculo a su alrededor, preparada para saltar ante cualquier acción de Kiryuu. Kaname-sama estaba inmóvil tras él con la mirada gélida y fija de su rival.

Pero aquella sonrisilla que esbozó Aidou se borró cuando nació la de Zero al escuchar las palabras de la chica. Y él mismo se encontró fúrico, mientras que Kaname cerraba los ojos y retrocedía. El último miembro de la familia de cazadores bajó el arma bufando, y se retiró no sin antes añadir con un tonito que pretendía ser serio.

—Aidou-sempai pide permiso antes ¿vale?

Porque sabía cuánto le jodía que creyeran que estaba a su servicio. El noble Hanabusa Aidou estando esclavizado a alguien que estupidez. Por favor, una falacia, difamación, la peor de las mentiras que ha escuchado, el cuento más absurdo.

Él prácticamente pagándole la vida a Kaname… jamás. Que éste le había salvado la vida y él debía llevar una vida célibe para estar a su servicio. ¿Quién sea que le pueda explicar que tiene que ver la castidad en ese asunto? Esas chiquillas habían osado burlarse del orgullo del rubio. Sus admiradoras, las chicas para las cuáles él practicaba sus sonrisas en el espejo. Bueno quizá no… pero aún así le traicionaron. ¿Es que no leían, no ocupaban su tiempo en la jardinería por ejemplo o en hacer postres?

—Lo más estúpido… —repetía una y otra vez a media voz, como si se tratase de un mantra. Sus ojos firmemente cerrados y su cabeza recostada contra la pared.

Estaba furioso, molesto, airado, tanto que temía que el tema se le saliese de las manos. Hasta había pensado en ir a buscar a las 'señoritas' que había escuchado, no sabía quiénes eran pero iba a ser fácil reconocer las voces. Ichijou trató de hablarle, a petición de Akatsuki que se había cansado de pronunciar discursos de los que su primo pasaba. Sus ojos se veían turbios y confundidos pero sobre todo compungidos, porque esas palabras significaban que él era como el perrito faldero, el que siempre seguía a Kaname Kuran.

Ni siquiera Ruka se había metido con él por aquellas palabras y eso que le gustaba molestarlo. Quizá porque de cierto modo entendía como se sentía. Aunque eran tan contradictorias algunas de sus opiniones, respecto a ese punto se consideraban iguales.

Porque si había algo de lo que Hanabusa Aidou se arrepentía, definitivamente era la respuesta que le había dado a Kaname en su primera conversación. Aquella vez cuando éste le pidió que fueran amigos y él se negó despiadadamente, movido por los celos y la intimidación que le producía aquel amable niño purasangre. Es por eso precisamente que le lastimaba el comentario, había luchado arduamente para ganarse su amistad que cuando estaba por regocijarse de lo mucho que se había esforzado se dio cuenta de que no tenía sentido, por el niño Kaname lo perdono desde la primera instancia.

No había guardado rencores, de hecho se sentía curioso de que un niño malcriado no le tratase como la realeza sino simplemente como el niño que era.

Hanabusa se había dado cuenta muy tarde de lo que significaba la amistad, y de lo mucho que quería la del hijo único de los Kuran. Porque lo admiraba, ahora aún más, era la persona cortés y misteriosa que el siempre había querido ser. Pero su carácter era lo suficientemente escandaloso como para no parecer tan refinado como él. Con frecuencia solía compararse con él, y se ocupaba de ser la primera estación, tratando de desentrañar todos los planes que tuviera él con el fin de protegerlo.

Kaname Kuran siempre fue su amigo.

Él lo protegía de una manera extraña, quizá alejándose él mismo poniéndose una clase de barrera entre ellos que creara seguridad para los vampiros. Es por eso que Aidou buscaba poner en su lugar a Zero, cuestionar a Yuuki constantemente y ocuparse de hacer las suficientes investigaciones para que sus planes resultaran. También se apreciaban, y pese a que el purasangre no solía contar mucho de sus pensamientos y proyectos sabía que podía confiar en él…

Se sintió vulnerable y no lo iba a negar, al escuchar aquellas palabras hirientes:

Idol-sempai le debe la vida.

Significaban que él simplemente le seguía. Una sombra le cubrió de la luz y por un momento se asustó, no quería que nadie lo encontrase en ese patético estado. Abrió los ojos con parsimonia, casi queriendo no abrirlos.

Parpadeó cuando divisó la figura del líder del dormitorio, de pie frente a él. Sus brazos colgaban a los costados y las manos no estaban empuñadas, no había sonrisa en su rostro sino una mueca de seriedad y sus ojos estaban fijos en los de Aidou pero parecía esperar algo…

Lo comprendió todo.

El rubio se puso de pie y se sacudió las ropas, asintió cuando estuvo listo y ambos echaron a andar lado a lado hacia el dormitorio de la Luna. Sólo que la mirada de Aidou estaba limpia ahora, no más tormento... A fin de cuentas, ya no importaba… porque quedaba claro que no era visto como un peón; siempre fue una persona de confianza, un amigo.

Puede que para sus admiradoras siempre fuera Idol-sempai el chico que seguía a Kaname. Pero no, Hanabusa Aidou era el amigo de Kaname Kuran.

Uno verdadero.


;D