4º
Invasión Nocturna
-Ven acá perrito, perrito, muchacho ven acá… –Los prisioneros se conglomeraron tras las rejas a silbar, menear el hueso y chasquear los dedos. El cachorro se mantuvo viéndolos con grandes ojos oscuros marrones inocentes. Apretando las llaves contra los dientes. La prisión de la armada era una serie de celdas con una ventanilla pequeña con acceso a ver el puerto. Paredes de color marrón... Marrón excremento. Un escritorio a la derecha, y un perchero donde colgaban efectos personales de los capturados. Los soldados custodiaban la puerta hacia el calabozo. Jack estaba confinado a una celda, aislado, su sombrero cubría su vista y sintiéndose como un alma podrida.
-Sigan así y el can jamás se moverá –Gruñó entre dientes.
-¡Disculpa, pero no nos hemos resignado a morir en la horca! –Refunfuñó uno de los rehenes. El sombrero se alzó de momento, a lo que Jack se pudo asomar y reírse entre dientes. Entretanto en la mansión Tohomiko, una sirvienta echó carbón quemado dentro del calentador de camas, terminándolo de pasar por el lecho de la Srta., quien leía un libro ya estando en camisón, lista para dormir acurrucada entre sus sabanas.
- Está listo, miladi, que difícil día para usted, ¿Verdad?
-Sospechaba que el comodoro se me declarara, pero no estaba preparada –Pensó Kimiko en voz alta.
-Supe que la amenazó ese guerrero del Caribe, debe de haber sido horrible.
-Sí, fue espantoso –Admitió Kimiko, viéndola de reojo.
-Pero el comodoro le propuso matrimonio, ¡Que gusto me da! –Sonrió la sirvienta- Hacen una buena pareja, si me permite decirle.
-Sí, es apropiado, es un buen hombre –Dijo Kimiko pensativa- Cualquier mujer quería desposarlo –Vaciló. La sirvienta se le acercó sinuosamente.
-Aunque Raimundo Pedrosa, también es buena elección, es muy atractivo...
-Eso sí es atrevido... –Espetó Kimiko.
-Le ruego me disculpe, fui atrevida –La sirvienta dio una reverencia y se marchó. Kimiko acarició el medallón escondido en su camisón, viendo como la lumbre de fuego se apagaba lentamente. Una bruma había cubierto a Port Xiaolin, y en medio de aquel tomento, una nave negra avanzaba sigilosa. En el muelle daban una caminata nocturna el comodoro y el Sr. Tohomiko. Una corriente de aire les atravesó el cuerpo.
-¿Y mi hija ya le ha dado una respuesta?
-No, todavía no –Respondió el comodoro Omi.
-Bueno, ha sido un día difícil, -Argumentó él- Hoy hace un clima terrible, ¿No cree usted? Sombrío, sombrío... –Se detuvo al oír un ruido- ¿Qué es eso?
-¡UNA BALA! –Gritó el comodoro, tirando a un lado al Sr. Tohomiko, el muelle había sido atacado y volado en pedazos- ¡Contrarresten el fuego! –Rugió el comodoro, levantándose. Inmediatamente misiles, proyectiles y cohetes se abalanzaron en contra de Port Xiaolin mientras una fantasmagórica nave negra se acercaba. Los soldados estaban listos para atacar desde las torres. Una batalla desenfrenada estalló a distancia.
-Yo conozco esos ruidos –Alzó la cabeza Jack- Es el Ave del Paraíso.
-Escuché leyendas: Lleva diez años asaltando barcos y pueblos, no deja sobrevivientes.
-¿No deja sobrevivientes? ¿Entonces como pudo saberse? –Sonrió Jack.
El fuego de los ataques cada vez sonaba más cerca. La gente corría como loca mientras todo quedaba en pedazos. Una masacre sumida en el caos cuando desembarcaron guerreros del Caribe, arrasando todo lo que podían. Destruyendo por donde iban. Vidas se perdieron. Muy pocos hombres se quedaron a luchar contra ellos, aparte de la armada (Entre ellos Raimundo Pedrosa). El comodoro organizó un ataque directo contra la nave enemiga. Y por el bien del Sr. Tohomiko le ordenó esconderse en su oficina, apresuradamente. Kimiko se levantó exaltada y fue hasta la ventana. Vio como su pequeña bahía era un lugar lleno de caos. Estallidos y asaltos por aquí. El rugir de los espadazos por allá. Y muertos y heridos bajo la luz de la luna. Aquel lugar paradisiaco se reducía a cenizas. Los guerreros iban directo a su casa. Kimiko bajó las escaleras, justo cuando un mayordomo abrió la puerta.
-¡NO! –Exclamó Kimiko, escondiéndose en la escalera. Pero nada pudo hacer para evitar que cuando abriera la puerta, hubieran guerreros del Caribe armados.
-Hola, señor –Un hombre con sobrepeso, pálido, envuelto totalmente de un traje negro solo dejaba al descubierto sus ojos negros, le disparó en la cabeza. Kimiko dio un grito de terror, llevó las manos. Aquel mismo hombre junto con uno pálido, corpulento, giganton, rubio y su mirada yacía oculta tras la pollina con un fino acento ruso corrieron directo hacia las escaleras. Kimiko subió y les trancó la puerta. Al darse la vuelta chocó contra su sirvienta.
-¡Señorita, debe esconderse, han venido a llevársela!
-¿A mí?
-Usted es hija del hombre más rico e importante de Port Xiaolin.
-De acuerdo, a ti no te han visto, trata de huir por detrás y ve al fuerte –Asintió Kimiko. Corriendo en busca de algo conque defenderse en el otro cuarto. Apenas vieron un trozo de su vestido, fueron tras ella. Ella los recibió con un golpe en la cabeza. El rubio la tomó de la mano y el calentador de camas. No la dejó ir hasta que vació el carbón caliente sobre él. El guerrero comenzó a retorcerse de dolor. Kimiko se dirigió a la escalera. El rubio la alcanzó por detrás. Y el otro dando un salto mortal desde el segundo piso hasta estar frente de ella. Kimiko jadeó. Justamente fue movida la artillería pesada, un misil destruyó una pared y se llevó una vida consigo. Aprovechándose que estaban distraídos. Huyó a esconderse en otra habitación, no sin antes trancarla con un candelero. Trató de buscar un arma para protegerse y tomó una espada de artículo decorativo, pero estaba atorada. Ahora debía esconderse. Y se abrió la puerta. Ambos guerreros entraron y con la mirada buscaron el escondite de la chica.
-Se que está aquí... ¡Primor! –Canturreó- No te puedes esconder para siempre, tienes algo que es nuestro y no nos iremos de aquí sin él, el Shen Gong Wu nos llama –Voltearon, la alfombra estaba arrimada y al frente había un armario. Kimiko estaba ahí escondida. Miró el medallón. Para cuando alzó la vista vio unos ojos.
-Hola primor –Siseó el que vestía como ninja. Abrieron la puerta bruscamente.
-¡Parley! –Exclamó antes que la tocaran, ellos fruncieron el ceño- Parley, invoco el derecho a parley, según el código de la hermandad instituido por el guerrero del Caribe Dashi, ¡Tienes que llevarme ante su capitán!
-Conozco el código –Gruñó el hombre con sobrepeso.
-De acuerdo con el código, al invocar el derecho a Parley, no se le lastima al declarante hasta que esté completado el parley –Jadeó aterrada Kimiko.
-¡Al diablo con el maldito código! –Refunfuñó el rubio sin dejar de apuntarla.
-Quieren que la lleven con el capitán –Masculló entre dientes su compañero- Y lo haré de inmediato, debe honrarse el código –Sonrió malévolamente.
En medio de la matanza, Raimundo percibió los guerreros llevarse a Kimiko, después de estar a escasos segundos de salvarse la muerte. Quiso salvar a la chica, pero fue noqueado por detrás, cayendo inconsciente. Uno de los proyectiles pudo alcanzar el calabozo donde estaba Jack. Destruyendo la celda de al lado. Los prisioneros se escaparon. Jack giró sobre sí mismo.
-Mis condolencias, amigo, eres un hombre sin suerte –Dijo un prisionero antes de desertar. La luna se manifestó en lo alto del cielo tras un humo en forma de corazón. Jack tomó el hueso para invocar al perrito. Lo agitó y silbó. El cachorro estaba escondido debajo de un taburete. Éste salió y fue hasta donde estaba Jack lentamente.
-Ven perrito, solo quedamos tú y tu amigo Jackie, ven –El perro estaba a escasos segundos de estar a la mano de Jack- Eso es, tú puedes amiguito –Silbó- ¡Ven aquí, asqueroso costal de pulgas! –Se oyó un crujido y el cachorro huyó- ¡No, ven, no lo decía en serio! Es solo que... –El guardia a cargo de custodiar a los cautivos, cayó muerto. Dos guerreros del Caribe, de aspecto fiero avanzaron. Jack se abrazó a los barrotes.
-Este no es el polvorín, pero... Vaya, vaya –Encontraron a Jack- Pero si es el mismísimo Capitán Jack Spicer –Se burló uno de ellos- La última vez que te vi estabas abandonado a tu suerte en una isla de Dios, -Esbozó una sonrisita estúpida- Encogiéndote a lo lejos, su fortuna no ha cambiado mucho...
-Preocúpese de su fortuna, caballeros –Respondió Jack- El averno no está solo reservado para traidores y amotinados –De la rabia, una mano traspasó entre dos rejas, apretando el cuello de Jack, soltó un grito ahogado "de niña", a la luz de la luna su mano era cadavérica- Así que es cierto... Que interesante.
-Tú no sabes lo que es el infierno –Gruñó el guerrero antes de soltarle, él y su compañero se marcharon, Jack se quedó tras los barrotes. Miró su antebrazo. Recordando lo visto. "Que interesante".
Entretanto, Kimiko fue conducida en uno de las pequeñas naves de los guerreros bajo la supervisión de los mismos. La bruma era tan espesa que se podía cortar con un cuchillo. Y solo podía respirar el humo de los cañones, las explosiones y oír a lo lejos el zumbido de los espadazos como los gritos de los habitantes asustados. No se atrevió a mirar atrás. Miró que habían llegado a la compuerta de una nave negra de alta tecnología. La agarraron de los brazos, llevándola bruscamente hasta adentro. Subió por la plataforma. Se dispuso a ver por encimita de todo. Guerreros del Caribe por todos los lados. Miró más arriba. Viendo a lo lejos un hombre que llevaba puesta una armadura negra. Un ave gris con plumaje rojo revoloteó encima de él antes de posarse en su hombro. El contacto visual se rompió cuando un guerrero fornido que andaba sin camisa y tez morena les impidió el paso.
-¡Alto! Sin prisioneros, así lo acordamos –Gruñó.
-¡Exigió el derecho a parley, quiere hablar con el capitán Hannibal Roy Bean!
-Vine a negociar por el tratado... –Inmediatamente aquel hombre cacheteó a la chica.
-Hablarás cuando se te dé permiso –Pero justamente vino aquel "hombre" que portaba una armadura que recordaba a un demonio por su casco cornudo detuvo su mano rudamente.
-Y tú... –Su voz era ronca y profunda- No golpearás a los protegidos por el derecho de parley.
-Sí, señor –Se soltó hoscamente. El sujeto de la armadura se movía como robot, no mostró cara sino se mantuvo todo el tiempo dentro de la acalorada y resistente indumentaria.
-Mis disculpas, señorita –Se dirigió con voz sutil a Kimiko.
-Capitán Hannibal –Trató de mantener un firme tono de voz- Vine a negociar el cese de hostilidad acometida contra Port Xiaolin –Dijo valientemente.
-Hace años que no he oído palabras como esa, de hecho porque somos guerreros… –Sus hombres rodearon a la joven y al mismo capitán- ¿Qué es lo que desea?
-Quiero que se vayan y no vuelvan –Afirmó la joven.
-Lamento no aceptar a su solicitud –Los guerreros se rieron entre ellos mismos como si hubiera soltado un chiste- O sea no –Carcajeó el sujeto de la armadura, sin mover un dedo.
-Bien -Kimiko se dirigió hacia la escotilla de la nave, se descolgó de su medallón y sacándolo hacia afuera- Caerá a las profundidades del mar.
-Mis galeras rebosan de tesoros inconcebibles de oro –Intercambió miradas con sus hombres, extendiendo los brazos- ¿Por qué me interesaría una baratija como esa?
-Lo buscan desde hace años, reconozco su nave, vinieron a estos mares hace diez años.
-Bien, si tú lo dices... –Musitó el Capitán Hannibal Roy Bean.
-Entonces, no tiene ningún sentido conservarlo –Kimiko lo medio soltó. Los guerreros no pudieron evitar dar un paso para detenerla y soltar un breve "No", ella dibujó una sonrisa pequeña. Hannibal rió por lo bajo, avanzó hacia la chica, Kimiko recogió el medallón que apretó con fuerza. Era su garantía de estar ilesa.
-¿Su nombre Srta.?
-Kimiko To... –La chica pensó que no era conveniente revelar su condición como hija del Sr. Tohomiko, quizás la tomarían como rehén y pedirían una cuantiosa cantidad de dinero por su rescate, decidió decir otro apellido, solo uno se le pudo ocurrir al momento- Pedrosa, Kimiko Pedrosa, soy una humilde sirvienta que trabaja en casa del Sr. Tohomiko –"Vaya, Pedrosa", sonrió conmovido el Capitán Hannibal. Los miembros de la tripulación parecían sorprendidos, trataron de ocultar su sorpresa y murmuraron en voz baja, intercambiando miradas. Lo tomaron con naturalidad igual que su jefe.
-¿Y cómo es que una mucama obtuvo tal objeto? ¿Por ascendencia familiar, quizá?
-No lo hurté si eso piensa –Susurró Kimiko.
-Pues entréguelo y zarparé muy lejos de aquí –Extendió la mano, Kimiko dudó un segundo, pero le entregó su medallón. Él apretó el puño. Sonrió. Arrojó hacia arriba el medallón. Su mascota, el ave de rapiña, la tomó entre sus patas y voló lejos. Hannibal se volteó y empujó el hombro de uno de sus hombres. Pasó entre ellos y se alejó.
-¿Cumplirá?
-¡Guarden la artillería, avisen a los hombres, vayan a sus puestos, abandonen el puerto!
Todos ellos se fueron a cumplir sus respectivas funciones en la nave. Tomando un curso. Y dirigiéndose hacia el panel de control. Un pequeño temblor cuando la nave se preparaba para volar. Estaba demasiado lejos de la costa para regresar. Kimiko fue tras el capitán.
-¡¿Qué está haciendo? ¡Debe llevarme a Port Xiaolin! –Exigió.
-Primer lugar: Usted no especificó su regreso al puerto y lo discutimos, así que no puedo obligarme –Se volteó- Segundo: Para ejercer el código, ambos tienen que ser guerreros y usted no lo es –Argumentó: Y tercero: El código de la hermandad es como una guía, no son reglas -Atestiguó, la expresión de valentía de los ojos de Kimiko desapareció- ¡Bienvenida a bordo del Ave del Paraíso, Srta. Pedrosa! ¡Tubbimura, Vlad, llévenla a su habitación! –Ordenó el Capitán Hannibal. Kimiko quedó boquiabierta, mientras caían en manos de los dos guerreros que la llevaron hasta la nave. Los guerreros cumplieron y dejaron el puerto tranquilo, partiendo junto con un nuevo miembro abordo: La Srta. Kimiko.
A/N: ¡Estoy de vuelta! Quizá me maten por haber alejado un poquito a los personajes de cómo los conocemos, así como no haber puesto a Chase Young como el personaje de Barbossa (Porque en cierto parecido no son tan malvados), empero estoy pensando en otras ideas para el futuro que incluye este fic y Chase… Pero son solo ideas, ustedes ya se imaginarán...
Bueno "X". Me gustan las historias en que Jack tiene "cerebro" y adoro el "Raikim" (Hay que admitir que a Jack lo hicieron idiota, eso es una injusticia, el villano tiene que ser un "duelo a vencer" para el protagonista, pero igual me cae bien aunque es re torpe, creo que lo hicieron así para agregar variedad). Lo cierto es que los voy a decepcionar terriblemente, pero en este fic no hay Chack (Noté que hay MUCHOS seguidores de esta pareja peculiar). La de cosas yaoi es mí compinche, que no soy yo, ya veo los tomates... Pero creo que hay un gran parecido entre Jack Sparrow y Jack Spicer (¿Ya notaste que tienen la misma inicial? J.S.).
Raimundo es un poco "lelo", pero poco a poco va pareciéndose a medida que va avanzado por lo menos un poco, para mí queda muy bien con el personaje de Will Turner, y quería emparejarlo con Kimiko (risas).
Kimiko, sí es cierto... Es un poco inútil comparada con la realidad de nuestro personaje, pero era lindamente obvio que ella tendría el papel de Elizabeth Swann, además creo que su carácter permanece intacto.
El Sr. Tohomiko si existe porque estuvo en la serie original en un episodio.
Yo decidí "contratar" a Omi para que fuera el Comodoro James Norrington, tienen cosas en común y además que quería introducir al enano (él junto con Raimundo, Kimiko, Jack y Chase Young son mis personajes favoritos, yo ya hice un top de ellos en mí perfil)...
Hannibal, creí que le quedaba como anillo al dedo interpretar a Héctor Barbossa, ¿No estás de acuerdo? Y en mi opinión, yo creo que asustaría más ver a un tipo transformado en reptil que un frijol, si sabes que estoy hablando.
El Chucky Choo, no lo inventé tampoco, si existe. Es un dragón amigo de Dojo, un falsificador.
En vez de oro maldito, ¿Por qué no los Shen Gong Wu malditos? Así se apega más a la serie. El medallón de Raimundo/Kimiko, como sea, no lo inventé tampoco. Es el Medallón Lunar y cambia las facetas de la luna (duh).
¿Y eso es todo hasta ahora...? ¡NO, me olvidé del rubio, de nuestro querido Clay Bailey! Dos razones para que fuera el maestre Gibbs: Comparten características similares (la panza y que son bonachones y leales) y porque tenía que meterlo dentro de este barco.
En fin, solo quería aclarar esos puntos hasta ahora. No sé si preguntan por algo más, solo díganlo y la responderé en el capítulo siguiente o me las ingeniaré (No sé como rayos se maneja ese asunto de mp). Ya no los molesto más, ahora pueden ir al baño o comprarse una vida. Espero que hayan disfrutado este capítulo, del cual yo sí lo disfruté. Manténganse pendientes a una nueva actualización, si te encantó comenta. ¡Slán agat! (Hasta luego)
