¡Hola de nuevo! Adelanto un poquito la actualización en esta ocasión porque voy a estar fuera este fin de semana y quería continuar con la historia. Además esta vez voy a subir dos capítulos seguidos ya que el siguiente es demasiado corto como para subirlo por sí solo.

Disclaimer: Shingeki no Kyojin y todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama. Pacific Rim y todos sus personajes pertenecen a Guillermo del Toro y Legendary Pictures. Esta historia fue escrita sin ánimo de lucro y con el único propósito de entretener.


La televisión japonesa anunciaba las últimas noticias relacionadas con la construcción de la muralla mientras el segundo al mando Levi atendía a lo que se decía con el ceño fruncido. Su descontento estaba más que justificado. Desde que aparecieron los kaijus, lo único que les había podido plantar cara eran los jaeger. Pero los gobiernos habían decidido que el gasto de recursos era demasiado elevado, por lo que el cierre del programa era inminente. Como había dicho Smith, en menos de seis meses no serían más que enormes toneladas de acero y metal, inservibles. Levi murmuró entre dientes una maldición: esos estúpidos burócratas y sus intereses económicos. No se daban cuenta de que arrastraban al mundo a su perdición. Odiaba a los políticos tanto o más que Smith, pero no ponía el mismo empeño en ocultarlo.

Escuchó unos pasos que se acercaban por el corredor al otro lado de la puerta, pero siguió mirando el televisor. La presentadora comentaba ahora los últimos éxitos en tecnología aeronáutica.

- Levi – una voz grave a sus espaldas lo recibió a modo de saludo.

- Erwin – contestó, sin siquiera girarse.

De entre todas las personas de aquella base, era el único que podía llamar al mariscal Smith por su nombre y el único que se atrevía a tratarlo con franqueza. Nunca lo hacía en público, pero todos sabían que los dos hombres se conocían desde hacía mucho tiempo y se decía que debían haber compartido algo importante en el pasado. Pero, como todo lo que rodeaba al segundo al mando Levi, era un misterio.

- Estoy ocupado, ¿qué quieres? – el hombre se apretó el entrecejo con la mano, visiblemente cansado.

- No funcionará – dijo, haciendo un vago gesto hacia la pantalla holográfica que estaba observando.

- ¿La muralla? Por supuesto que no – Smith se acercó – Son unos necios, Levi. Solo piensan en sus intereses. Por eso está en nuestras manos terminar con esta amenaza de una vez por todas.

- Después de todo lo que les hemos dado, después de todos los pilotos que han perdido la vida – su voz era poco más de un murmullo, pero teñido de un intenso odio – Van a condenarnos a todos, ¿por qué? Por dinero. Poco les hará falta en el infierno al que nos conducen – finalizó con ironía.

El mariscal apoyó la mano en el respaldo de la silla giratoria en la que se encontraba sentado su subordinado y la hizo girar para mirarle a los ojos. Su expresión era la de alguien que se sabía en una situación desesperada, pero también desprendía resolución.

- No hay tiempo para maldecir, ni para tratar de hacerlos entrar en razón. Somos pocos y estamos solos. Lo que vamos a hacer es arriesgado, quizá inútil. Pero tenemos que hacerlo. No podemos rendirnos sin luchar.

Levi enfrentó esa mirada con actitud estoica. Las palabras bonitas de Erwin estaban bien para los demás, pero él hacía mucho tiempo que había dejado de sentirse maravillado por ellas. Aunque por supuesto, creía en él. Descendería hasta las mismas entrañas de la tierra, hasta la brecha dimensional, si él se lo pidiera.

- Yo también la echo de menos – suspiró Smith.

No fue capaz de seguir sosteniendo su mirada. Necesitaba de mucho esfuerzo y autocontrol para mantener los recuerdos del pasado donde debían estar, en lo más profundo de su mente. No podía permitir que lo ahogaran de nuevo. Intentó dar un giro a la conversación tendiendo a Smith unos folios.

- Los últimos informes de Hanji Zoe – dijo secamente. Smith se limitó a recogerlos y dejarlos en una mesa.

- Los miraré más tarde. Ahora debo preparar las pruebas para los posibles copilotos de Ackerman.

Levi alzó levemente una ceja, interesado. Estaba al tanto de los problemas de la mujer y del quebradero de cabeza que estaba suponiendo para el mariscal. Y al pensar en ello, tal vez de forma impulsiva y poco propia de él, se dio cuenta de lo que tenía que hacer.

- Yo pilotaré con ella.

El mariscal Smith lo miró como si se hubiera vuelto loco. Levi se levantó de la silla, desafiante.

- No vas a hacerlo – a pesar de todo, se mantuvo calmado – Ya sabes por qué no puedes.

Levi apretó los dientes. Odiaba que le recordaran sus debilidades. Su única debilidad. Pero tal y como había dicho Smith, el fin estaba mucho más cerca de lo que pensaban. Ya había pasado suficiente tiempo sentado en un despacho. Era hora de volver a la acción.

- Puede que esta vez sea distinto. Ella también ha sufrido mucho; puede que, de algún modo, nuestros recuerdos se compensen – comentó, más para sí mismo que para Smith – Solo te pido una prueba de sincronización.

- No – la respuesta fue tajante – Ya la perdí a ella. No sucederá lo mismo de nuevo por tu obstinación.

Tuvo ganas de golpearlo en ese preciso momento. Enfurecido por la negativa, Levi no se dio cuenta de que el mariscal trataba de protegerlo, de que le estaba diciendo, en otras palabras, que no quería arriesgar su vida. Aunque eso fuera en contra de los principios que tan firmemente esgrimía.

El murmullo de la presentadora japonesa seguía rebotando en el cuarto en tanto que ésta hablaba con entusiasmo. Smith alargó su único brazo para alcanzar el mando de la televisión y silenciar el aparato. Después, lo tiró sobre la mesa de cualquier manera y dejó caer la frente sobre su mano, al borde de la derrota. No podía hundirse; no cuando estaban tan cerca del desastre. Encontraría un copiloto para esa mujer, vencerían y nadie tendría que perder a sus seres queridos de nuevo. Pero tenía que hacerlo rápido.


Como dije anteriormente, ya comenzamos a entrever el pasado de Erwin y Levi, aunque todavía quedar preguntas por responder. Mantendré la intriga un poco más, si no os importa.

Por otro lado, quise mantener la idea original del manga sobre la opinión que Erwin y especialmente Levi tienen de los políticos, la clase alta, las grandes esferas, etc. Me pareció que podía hacerlo sin dañar el desarrollo del AU porque creo que encaja bien aunque no sea una idea que aparezca claramente en la película.

Como siempre dar las gracias a las personas que se han molestado en dejar un review y también a todas aquellas que siguen la historia. ¡Nos leemos ahora mismo, en el siguiente!