Jueves

Es jueves y la semana parece tan lenta y pesada como un lagarto enfermo que camina por la jungla. Los jueves por las tardes pueden estar juntos como lo están ahora, Itachi perdido en un libro de Bukowksy o de Hemmingway como suele hacerlo, o algún manuscrito de la editorial cuando decide llevar trabajo a casa. Hinata se encuentra recargada en su pecho, jugando con el largo cabello de su novio mientras intenta distraerse lo suficiente como para no ser una molestia, como generalmente se siente cuando no tiene mucho en que ocupar su tiempo.

No era un jueves normal. Era un jueves de Octubre en el que Hinata se había echado encima una sudadera de Itachi y se habían acostado en el sofá a hacer nada juntos, mientras la lluvia nublaba el cielo y mojaba la ventana y el café caliente servía como una almohada para los corazones pasivos. Es un jueves en el que Itachi cerró su libro y lo dejó resbalar por el sofá, haciendo que Hinata lo mirara de la manera que pudo.

-Sasuke siempre quería leer estos libros…- dijo Itachi, como si hablara con sus recuerdos. Hinata lo miró ahora con atención. La chica sabía prácticamente todo de Sasuke, de la familia de Itachi. De cómo se habían distanciado y como las cosas habían ido tan catastróficamente mal que ahora no hablaban entre ellos. – Están algo rotos porque la última vez que nos vimos los aventó en una rabieta. Siempre fue muy joven como para leerlos y yo nunca lo dejé…

Los hermanos Uchiha se amaban con una intensidad poco usual pero verdadera. Sin embargo, las cosas se habían movido tanto de lugar que ahora llevaban más de 3 años sin hablar, sin vías de reconciliación, sin pasar navidades o cumpleaños juntos.

-No sé cómo suena su voz madura. Era un crío cuando lo dejé…

-Esa es una historia triste… - murmuró Hinata tomando las manos de su novio, quien se perdió en la mirada compasiva de la chica. Itachi asintió levemente, besando con delicadeza la mano de Hinata en un intento por regresar a la realidad.

-Bueno…nunca supe cómo vivir la vida de una manera que no fuera triste…hasta ahora… - una sonrisa vaga se coló en los labios del mayor de los Uchiha y consecuentemente en los labios de la Hyuuga. Y ambas felicidades y ambas sonrisas se mezclaron entre sí cuando los chicos se besaron en su sofá, un Jueves de Octubre, con el recuerdo doloroso de la familia en el corazón.