Los personajes pertenecen a J.K. Rowling. Nada de lo que leerán a continuación es real, solo ficción.
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Chapter 4: La madrina
-Si te voy a ayudar es solo porque te tengo un poquito de estima, Malfoy. No te hagas ilusiones –dijo mordazmente Hermione.
-Tranquila, Granger. Sólo es trabajo y créeme que si no lo necesitara no te pediría ayuda, además me han dicho que eres muy buena –le dedico una media sonrisa- en todo. Deberías tener más cuidado con quien te acuestas-rió Draco.
La castaña lo miró rencorosamente y su rostro tomó un color rojizo por la vergüenza. Por lo que el rubio rió.
-Cállate-murmuró enojada la castaña y continuó su labor, hojeando y leyendo papeles de Malfoy.
-Los hombres no somos reservados del todo, Granger –la mujer lo ignoró lo que provocó una leve risa en él.
-Necesito los informes comerciales de tus accionistas para poder continuar, tenemos que asegurarnos de que no haya ningún delito o algo por el estilo –comentó Hermione distraídamente.
-Programaré otra reunión contigo, Granger. Ahora me tengo que ir, ya me he divertido lo suficiente-dijo Draco mientras se ponía de pie, ella lo miró sorprendida.
-Bien –murmuró Hermione molesta, ese hombre no hacía más que ver todo de la manera divertida. Su asunto era realmente complicado pero parecía no importarle nada, suspiró cansinamente
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-Todo será magnífico, tengo pensado unos platos deliciosos –decía Ron mientras hablaba con su prometida.
-Creo que podríamos servir carne –comentó Kristin mientras doblaba una ropa recién lavada de Ronald.
-Sí, yo también creo lo mismo, aunque Harry me dijo que los mariscos son más bien recibidos –respondió él.
-No sé por qué no quisiste que le pidiéramos a Hermione ser nuestra madrina de bodas, ella es muy amiga tuya –dijo Kristin cambiando completamente de tema.
-No lo sé, desde que dijimos que nos íbamos a casar no ha estado de muy buen humor –dijo él mirando a Kristin –no la entiendo de verdad. Nos hemos alejado mucho-Kristin lo miraba.
-A lo mejor le gustas –se aventuró a decir la chica.
-No, somos muy buenos amigos –dijo él firmemente.
-¿Pero lo pensarás verdad?-preguntó ella.
-Sí, dame hasta la próxima semana y dependiendo de los acontecimientos, veremos si le pido que sea la madrina –
-Me parece bien… creo que eres el futuro esposo mas adorable que podría haber pedido, Ron –la chica lo besó tiernamente mientras lo abrazaba y jugaba con su cabello. Esto hizo reír al pelirrojo.
.Te amo ¿lo sabías? –dijo él con una sonrisa sincera, ella asintió con entusiasmo.
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-Luna, opino que deberíamos salir con los chicos y las chicas –dijo Nev con una mirada soñadora-hace mucho que no salimos todos juntos.
-Lo plantearé mañana –contestó la chica –Mi padre quiere cenar con nosotros el viernes.
-¿Y qué le has dicho? –preguntó él.
-Que lo conversaría contigo –dijo ella con una sonrisa- ¿Sabías que existen de 200 a 400 miles de millones de estrellas?-preguntó mirando por la ventana de su habitación. Neville sonrió y le dijo:
-Te amo, Lunita –
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-Eres una amargada, Ginny. Deberíamos salir como antes –
-No creo que podamos volver a salir como antes, Hermione –rió Ginny la castaña también se unió –eran muy buenos tiempos aquellos ¿no? –
-Ahora sí sonaste como una abuela –comentó su amiga.
-Las juergas de dos a tres días –recordó la pelirroja –tus borracheras, nuestros novillos, chicos, chicas –rió entornando los ojos.
-Jamás lo olvidaré –dijo Hermione con una sonrisa en su rostro, luego tomó su taza de café.
-Si los chicos supieran lo que hacíamos –respondió Ginny.
-¿Qué tendríamos que saber? –dijo Harry llegando con Ron donde estaban las chicas.
-Nada, Potter. No seas un metiche –dijo Ginny haciendo reír a sus amigos.
-Y aquí estamos los cuatro como hace un par de años –volvió a decir la pelirroja. Un silencio incómodo se formó en el aire, Ron miraba a Hermione tratando de descifrar su conducta hacia con él, mientras tanto la castaña encontró algo en su tasa que jamás había visto, o eso parecía, ya que estaba concentradísima en ella.
-Será mejor que nos vayamos, Ginny. Tengo que pasar a comprar unas cosas al centro comercial –dijo Harry tratando de que su esposa entendiera la indirecta.
-Claro, amor –luego le susurró a su amiga en el oído –hace las cosas bien. –luego de decir esto se puso de pié y se despidió de sus amigos para partir de la mano con su esposo que había hecho lo mismo.
-¿Cómo has estado? –preguntó el pelirrojo luego de unos minutos de silencio.
-Bien ¿y ustedes? –contestó ella cortésmente.
-Bien, gracias –dijo él mirando hacia otro lado, era una situación verdaderamente incómoda –definitivamente esta conversación parece como si recién nos conociéramos –terminó de decir él.
-Ron, quiero que sepas que te apoyo y te apoyaré en todo lo que hagas–dijo ella despacio.
-Gracias… por un momento pensé que nos habíamos alejado demasiado, Hermione –una sonrisa se esbozo en su rostro.
-Sí, yo también lo pensé… -
-Hermione, quiero pedirte un gran favor –comenzó él, la castaña lo miró para que siguiera- quiero que seas la madrina de mi matrimonio. Luego de unos segundos ella contestó:
-Lo haré –dijo ella con una sonrisa sincera. Acababa de resignarse a que su pelirrojo era feliz al lado de otra mujer pero aun siendo así ella lo apoyaría. Ron la miraba con una sonrisa y una mirada de agradecimiento inmensa, pero él veía en los ojos de su mejor amiga un dejo de tristeza, la conocía perfectamente pero lo dejó pasar, "tiene que ser la emoción" pensó.
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Hola, aun espero comentarios chicas, un review no le hace mal a nadie. Nos vemos en el próximo capítulo, espero sus críticas. Besos y abrazos
Daarsy
