Cuarto sentido: oído
KNOKIN' ON HEAVENS DOOR
Durante toda la tarde, el silencio en la casa ha sido extremadamente agobiante. Hasta Molly Weasley se ha percatado de que algo no cuadraba. Mientras Hermione corta las zanahorias para la guarnición de la cena, sentada, en la cocina, Molly Weasley tararea una cancioncilla y la mira de reojo. Algo ha pasado. Tiene la certeza, pero sabe que no puede preguntarle directamente. Ya no son esos niños de hace unos años, éso lo sabe. Aunque hará todo lo posible por evitar que se expongan. Porque para ella, ellos siguen siendo sus niños. Incluidos Harry y Hermione.
Hermione se levanta con el cuenco a rebosar de láminas naranjas y se dirige al fregadero. Los días escoceses son extraños. Tienen una luz a veces muy pálida, y otras tan quebrada… Tantas horas de luz, la descentran. Prefiere los inviernos. Cuellos rodeados de lana, esa lana que la señora Weasley siempre teje para ellos. Jamás le ha dicho a nadie que el mejor regalo que le han hecho fue las navidades pasadas. Y que lo guarda como oro en paño. Un jersey Wesley. Hasta hace un año, Molly siempre le regalaba unos guantes, un gorro o una bufanda. Pero el año pasado se encontró sobre la mesa de la cocina de Grimault Place un paquete alargado, prieto y enrollado con un lazo azul celeste. Cuando lo abrió, Hermione hubo de contener la emoción, porque lo que ella hubiera deseado era pegar saltitos de alegría y llorar emocionada. Pero claro, estaba toda la familia, hasta los gemelos, y apoyado en la puerta…. Sirius.
Hermione siente un nudo en la garganta. Como cada vez que los recuerdos le pegan de golpe, mientras está distraída. Mientras el grifo escurre hilos e hilos de agua sobre las verduras recién cortadas, Hermione piensa en esos recuerdos….. ¿Cuánto tiempo se necesita para que algo que es nuestro presente se convierta en un recuerdo?
Tras la cena, ella y Ginny se han subido al cuarto. Hace rato que los señores Weasley se han acostado, y Ron está huraño. Mañana llega Harry, y aunque él no lo diga, está preocupado. Además, prefiere quedarse con Ginny. Está tan nerviosa… Las dos, en la habitación de paredes malvas…. La habitación de Ginny es tan segura, cálida… Ginny tumbada en el suelo, sobre la alfombra, mientras revuelca todos los cajones, buscando qué suéter se pondrá mañana.
-¿Éste me queda bien Hermione?
Hermione sigue volando, con el libro abierto, a mil y un pasos del suelo. De pronto, la voz de Ginny se eleva, tímidamente.
-Hermione…. Te acuerdas…¿Te acuerdas de aquello que me dijiste?... aquello de que me relajara, respecto a Harry.
Hermione cierra el libro, y estira las piernas sobre la cama. Ginny la mira con esa cara que a veces tiene también Ron. Como si ella tuviera todas las respuestas del mundo. Es una sensación que le abruma un poco.
-Si Ginny.
-Pues…. Esto… yo, yo voy a quedar con otra gente.
-¿Con quién?
-Con… Con Dean.
Ginny está roja, nerviosa. Como esperando la aprobación de Hermione. Hermione la mira fijamente, y cierra el libro.
-¿Dean Thomas?. Es buen chico. Me parece una decisión acertada.
Ginny respira hondo y sonríe tristemente. Hermione sabe en qué piensa. En que las cosas serían más fáciles si Harry se quitara la venda que tiene en los ojos. Hermione sabe que Ginny está muy triste últimamente, así que intenta bromear.
-Bueno…. Por lo menos tiene un buen culo, jajajaja!
Las dos ríen, y empiezan a mantener una conversación divertida sobre los chicos de Hogwarts. Los más guapos, los más atléticos, quien está más bueno, etc….
Mientras tanto, Ron está haciendo el último encarguito de la señora Weasley: subiendo algunas de las cajas de los gemelos al desván. Ha podido hacerlo esta tarde, pero desde lo de la colada, se ha pasado toda la tarde evitando a Hermione, y durante la cena su madre le ha recordado que aún no las había subido. Así que con esfuerzo coge la caja más grande, y allá que se encamina, evitando hacer todo el ruido que pueda. No quiere que Ginny y Hermione se despierten… Si es que están dormidas, claro.
El desván está oscuro, y polvoriento. El pequeño haz de luz de la bombilla apenas sirve para iluminar un pequeño islote de madera, mientras que el resto se ve engullido por la más muda oscuridad. Ron deja la caja y se acerca a la ventana. Arriba, una luna redonda y plana. Se está tranquilo allí arriba, en medio de la semipenumbra. La pequeña ventana del desván tiene un pequeño alféizar interior donde se puede sentar…
Esta tranquilidad no se paga con nada…. Mañana…. Mañana vendrá Harry.
Su llegada le alegra, pero no puede evitar sentir a la vez una punzada de amargura. Como todo lo que tiene que ver con Harry. Porque esos dos sentimientos siempre van unidos cuando se trata de él. Alegría y amargura. Por supuesto que se alegra de estar con su amigo, pero su llegada significa cosas graves, significa volver a sentir el peligro, a arriesgarse, a luchar… Y él está harto de luchar. No es que sea un cobarde, pero a veces….
A veces es duro, incluso para un Weasley.
-……… No me digas que no tiene un buen culo- la voz de Ginny sube, como un pequeño murmullo. Ron se queda perplejo y asombrado… "¿Qué demonios?"…
La ranura de la calefacción hace que la voz de Ginny, que tan claramente oye Hermione, le llegue un poco distorsionada a Ron, dos pisos más arriba. Pero aún así, a pesar de la distancia, oye las risas femeninas, adolescentes…
Alguna vez es un cuchicheo, pero en general oye perfectamente.
Ron escucha atentamente…Ni siquiera se para a pensar si es correcto o no lo que hace.
-….Claro que yo sé de uno que lo tiene mejor- Ginny ríe un poquito, y pone una voz medio afectada medio nerviosa- Y no me digas que porque Harry es como un hermano, no te has fijado.
A Ron se le enciende la cara, y algo parecido como una mano invisible le abofetea fuertemente…. "No por favor… Que no diga que le gusta…."
-Es cierto, está bien- La voz de Hermione se oye un poco más fluida. "Mierda"…. El monstruo de la inseguridad se está instalando hondo en el pecho de Ron… " No quiero oír nada más de Hermione…Nada más".. Pero Ron sigue clavado, imposible moverse de esa ventana, de ese pequeño agujero que lo mete de lleno en la privacidad de Hermione. Para Ron es extraño oírle hablar de algo que no sean pociones o libros de historia de Hogwarts. Últimamente ella le está dando bastantes sorpresas. Cada vez se aleja más de esa Hermione huraña que se escondía tras los libros mientras los demás se tumbaban al césped esperando el verano…
-Está más que bien...- Ginny insiste, mientras su risita nerviosa caracolea en los oídos de Ron- Aunque claro… No es "quien-tú-ya-sabes".
Ummmm… ¿Cómo?... Los sentidos de Ron se han puesto alerta. ¿Otra vez ese mierda cejijunto?...Vamos, no me jo… Incluso de forma clandestina Hermione le tiene que torturar con el búlgaro ese…
La voz de Hermione tiene un matiz defensivo… Como si le costara admitir o hablar de ello. Y Ginny tira y tira del hilo, porque sabe que de esta madeja, Hermione no puede zafarse,… Hace años que está enredada hasta las trancas en ese ovillo.
-Oh, por favor, calla- Hermione ríe, pero contesta nerviosa- Siempre estás igual… Te lo digo y te lo repito: no hay nada que hacer.
¿Nada que hacer?... Ron está confuso… ¿Cómo que no? si el pesado ése no para de enviarle cartas, y siempre le está invitando para que lo visite….
-Vamos Hermione… No seas mala. Admite que te gusta un poquito. Un poquito…Va…Vengaaaaaa- Ginny emplea su mejor tono de sonsacadora. Ron lo conoce. Con él consiguió su póster de la final de los Chudly Cannons.
-Que no, pesada.
-Qué mentirosa eres…. Un día de estos, te daré veritaserum y tendrás que admitirlo… Por lo menos di que tengo razón.
-Ummm… sí, bueno… Éso es cierto. Tiene un buen culo.
Ron escucha la risita contenida de Ginny, y su voz triunfante.
-¿Ves como yo tenía razón?... Sí te gusta, un poquito, aunque no lo quieras admitir.
-Sólo he dicho que me gusta el culo de tu hermano, nada más.
Justo en ese momento Ron nota como toda la sangre se le agolpa en un microsegundo en la cara…..
-De hecho- Asevera Hermione como si estuviera hablando sobre las propiedades de la amortentia- Los Weasleys tenéis que estar orgullosos, porque tenéis el mejor culo de Hogwarts….
En ese momento, si a Ron le hubieran pinchado en alguna parte del cuerpo que no fuera la cara, no le habrían encontrado ni gota de sangre. Mareado, y asombrado, sonríe… "El mejor culo de Hogwarts"….
Por lo menos, algo es algo….
Quinto sentido: olfato
Es por la mañana, y Ron apenas ha dormido. Así que hoy se levanta un poco más tarde. Está exhausto. Dándo vueltas en la cama, entre el calor, y esos otros calores que le pegaban debajo del estómago…. Mierda de noche. Ahora tiene un humor de mil perros del demonio… ni todos los Fluffys unidos tendrían peor humor que él. Con el pantalón del pijama a medio caer, se dirige a la ducha. El agua lava sus malos humores, los estira y desenrosca de sus cabellos, y los arrastra en espirales por el agujero del desagüe… Mientras, tararea una de esas canciones muggles que últimamente escucha. No quiere que cuando Hermione y Harry hablen de esos grupos del mundo muggle, él se quede fuera. Ya no quiere estar ausente ni un minuto más en la vida de Hermione. Quiere saber, aprender todo de ella. Saber sus gustos, qué es lo que desayuna por la mañana, como coge la pluma para hacer sus centímetros, como se anuda el pelo en esas coletas tan raras, como su piel se eriza por el frío, y como es capaz de estornudar hasta tres veces seguidas…. Cómo se muerde cuando piensa el labio inferior…. Quiere hacer un estudio completo como si Hermione fuera Pociones o Herbología. Y sacar la nota máxima. En eso sí que se aplicaría.
Mientras coge la esponja, la lluvia intermitente de gotas sinuosas le recorren, lentamente, lamiendo poquito a poco cada uno de los centímetros de su cuerpo. En estos momentos, Ron ya no es él. Porque en estos momentos, esos millones de gotas que lo abrazan y lo absorben, lo han deshecho poco a poco, y siente como sus músculos se aflojan, y su respiración, que emite jadeos breves y bajitos, se acompasa poco a poco al ritmo del agua. El vaho va ganando lentamente la estancia, y los pulmones se le encharcan de humedad, y también de otra cosa. No lo sabe decir claro, pero cree que es una sensación que apenas ha experimentado, pero que desea a toda costa. Coge el jabón, y aplica una porción generosa en la esponja. El agua le golpea fuertemente, y cuanto más fuerte lo hace, más le crece de dentro esa sensación que apenas antes había experimentado. Por lo menos no así, de esa forma…. Esa sensación primitiva, salvaje…. Si ahora estuviera delante, se transformaría en la bestia, para poder hincarle los dientes a la indefensa presa….
El jabón hace espumas sicodélicas en su piel tan blanca, y las burbujas chorrean y chorrean, formando pequeños charcos en el suelo de la bañera…. Y así como si fuera algo inesperado, a Ron le viene de repente. Ese olor. A lilas, a dulzura extrema, a ella….. El jabón con el que se está bañando es el de Hermione, lo ha cogido equivocado…Y de forma consciente, o quizás febrilmente, Ron se nota, apretando la esponja, grande, espumosa, blanca en exceso, por todas las partes de su cuerpo. Y sueña que su boca se abre, al girar hacia atrás la cabeza, y no es el agua lo que saborea, son los cabellos castaños húmedos bajo una gran tormenta, y esos labios también húmedos, abiertos…mojados. La esponja se aprieta y se mete en rincones, en esquinas de su cuerpo, y piensa en esas pequeñas manos, en esos dedos diminutos, pero sumamente ágiles. Lo que daría Ron por poder tener esas manos y no esa esponja de mierda… La gravedad está dejando de tener su efecto… Ron mira hacia abajo, mientras el agua sigue chorreando… Febril, observa su erección, húmeda, mojada, como todo él, deshaciéndose bajo el agua, como él….
Una mano apoyada en las baldosas mojadas, y reflejada en ellas la cara, traspuesta, y el vaho que choca y empaña ese reflejo de esa cara que no parece la suya…. Y ese olor… Ese olor que le entra a bocanadas y que parece que sea la carne de Hermione, tan suave, tan ella…. Ese sabor dulzón, pero no demasiado. Como toda ella. Hermione…
Su mano aprieta, mueve, toma ritmo, y se imagina otra vez en su cabeza pequeños retazos de conversaciones con ella. La de anoche, con Ginny, o pequeños fragmentos de su risa. O cuando le reniega, incluso ahí en esos momentos le excita…. Y esas palabras imaginadas en la boca imaginada le entran suave, pero firmemente, mientras su mano se acomoda a ellas, y sigue su bailoteo, arriba abajo, abajo adentro…. Dios… la esponja cae al suelo… y lo último que recuerda Ron es que bajo esa cortina de agua, antes de que todo su interior se desparrame, es que el sabor de Hermione, en forma de jabón de lilas, le baja por la garganta….
Pom! Pom! Pom!
-¿Sales ya o qué?¡¡¡¡ Vas a gastar toda el agua capullo!!!! – Ginny berrea desde el otro lado de la puerta…
A los cinco minutos, con el pelo pegado a la nuca, y aún con gotitas chorreando por las piernas, Ron abre la puerta del baño.
Una bruma de vaho denso y penetrante la tira hacia atrás. Ginny lo mira primero con odio, y después, sorprendida y con un gesto de extrañeza.
-¿Lilas?...
Ron sale del baño, arrastrando la toalla, murmurando mientras baja las escaleras, camino de la cocina…
-Si, lilas…te sorprendería saber lo que me encantan…
Bajando hasta la cocina, se prepara para esperar a Harry…. Aunque ahora, honestamente, le importa un carajo lo duro que pueda ser el día.
Fin.-
