DISCLAIMER: HP y sus personajes, lugares y demás son propiedad de la señora J.K Rowling yo solo los uso para diversión sin fines de lucro… AH Y RECUERDEN ESTO ES MA/E (Mature/Extreme) ASÍ QUE YA ESTÁN ADVERTIDOS.

Capítulo 4: Fuego Azul

La puerta se abrió y la pequeña muchacha entro corriendo por ella

¡Mama! — estiro el cuello mientras se asomaba en el estudio de su casa, no había nadie, hizo una mueca y sonrió cuando los sonidos de trastes siendo golpeados le llegaron a los oídos, camino por el pasillo iluminado por el sol hasta la cocina de su casa, su madre estaba ahí con las mejillas llenas de harina y las manos metidas en un tazón hondo mientras despotricaba en voz baja sobre la masa y porque no podía quedar como ella quería. Ella sonrió, su madre era un desastre en la cocina pero como en todo, se esforzaba por hacer lo mejor posible. La mujer levanto la mirada al sentirse observada.

¡Elena! — corrió hacia los brazos que se extendían hacia ella, ambas se abrazaron después de meses sin verse, Elena olfateo a su madre un hábito arraigado de cuando era niña, su madre la apretó fuerte antes de soltarla del todo — ¡Oh querida, Cómo te he extrañado! —

Y yo a ti ma, ¿Qué es eso?- pregunto curiosa mientras se acercaba a la pequeña barra atestada de trastos e ingredientes.

Solo intentaba hacer un poco de ese bizcocho relleno que tanto te gusta, aunque bueno… ya sabes— dijo con una sonrisa de disculpa ante el desastre en la cocina. Elena sonrió antes de meter su dedo en el relleno y probar un poco.

Basta, vas a llenarte antes de comer — Hermione le reprendió con cariño, vio a su hija sentarse en el taburete de un brinco y tomar un poco más de relleno. — ¿Cómo estuvo tu viaje? — Ella pareció pensarlo un poco antes de contestar.

A decir verdad, estuvo bastante bien, pero al llegar a la estación sucedió algo… — ella hizo una pausa para terminar de comer —Hay un chico… en la escuela, él es muy lindo y me gusta pero… bueno eso no importa, lo que importa es que cuando llegamos al andén ahí estaba James esperándonos y este chico, él se le fue encima y ambos comenzaron a golpearse, fue muy extraño pero lo que paso después, bueno eso simplemente fue raro — Hermione tenía toda su atención puesta en su hija, los vellos de su nuca se erizaron previniéndola. — Cuando creí que todo se saldría de control llego este hombre, era Lucius Malfoy, él los separo. Lo extraño no fue eso, sino la forma en la que se me quedo mirando, era como si, como si estuviera viendo a un fantasma — Elena no lo noto pero Hermione se había quedado pálida e inmóvil como una estatua. Hacía mucho que no escuchaba el nombre de Lucius Malfoy, ese horrible hombre. Cuando noto que su hija le miraba fijamente ella recompuso su semblante y continúo con su tarea evitando a toda costa su mirada.

Al ver que su madre no contestaba ni hacia comentario alguno abrió la boca con toda la intensión de presionar.

¿ Y qué tal la escuela?— alzo una ceja, y la vio ponerse más blanca que la harina que le cubría las mejillas. Hermione intento por todos los medios no ponerse más nerviosa al ver como su hija alzaba la ceja y cuan increíblemente parecida era a él cuando hacia eso, a pesar de los años aún no se acostumbraba a ello. La chica parpadeo un poco y decidió que era mejor dejar pasar la actitud de su madre y llevar la fiesta en paz, ella sabía por sus tíos sobre la guerra y lo que Lucius Malfoy y su familia habían hecho, así que supuso que su madre guardaba alguno que otro mal recuerdo de esas personas.

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La casa seguía teniendo aquel aire tétrico aun después de la caída del Señor Tenebroso y de que su abuela hubiera mandado revestir los jardines con flores hermosas, tan solo entrar, su elfo se precipito a recoger sus cosas a pesar de intentar impedírselo, a Scorpius le incomodaba la esclavitud de los elfos no importaba que su abuelo le hubiera repetido mil veces que a ellos les gustaba vivir así, él jamás dejaba que las criaturas serviles hicieran cosas por él que podía hacer por sí mismo.

¡Querido! — fue lo único que oyó el muchacho antes de recibir un abrazo de oso de parte de su abuela, la mujer lo apreso fuertemente entre sus delgados brazos mientras posaba un amoroso beso en su mejilla, Scorpius le devolvió el gesto reconfortándose en que al menos su abuela le había extrañado.

Hola abuela- El joven le sonrió a la mujer mayor, a pesar de los años Narcissa Malfoy seguía siendo una mujer muy bella, aunque ahora su hermosa cabellera rubia estuviera intercalada con uno que otro hilo de plata. — ¿Mis padres están en casa?— como sospechaba su abuela desvió la mirada y comenzó a contarle todo lo que tenía pensado hacer con él en su cortas vacaciones.

Sus padres muy a menudo se desaparecían de la casa, si no fuera por sus abuelos Scorpius habría crecido siendo criado por los elfos, trato de poner atención a su abuela y su charla mientras compartían la comida de media tarde pero por más que lo intentara su mente seguía desviándose a la muchacha de cabellos castaños que tanto anhelaba. Había escuchado a Potter mencionar algo sobre un concierto, se rasco la oreja intentando no parecer desesperado por levantarse de la mesa.

Una vez la comida termino, Scorpius llego a su habitación lo más rápido que pudo, reviso su armario buscando su escondite en el fondo, ahí guardaba un cambio de ropa Muggle y libras. Nadie sabía que a través de los años se había escapado una que otra vez al mundo Muggle y que no era un ignorante mago sangre pura como muchos otros, sabía lo que era el metro y como usarlo, los automóviles no lo espantaban y hasta había ido a un bar de strippers.

Se cambió rápidamente con una playera blanca que se entallaba a los contornos de sus abdominales y bíceps, unos jeans negros y una sudadera con gorro gris que iba de maravilla para disimular su cabello pálido el cual sabía llamaba demasiado la atención. Saco la billetera y la puso en su bolsillo trasero mientras intentaba atarse las agujetas de sus tenis oscuros.

Con un pase de varita cello su puerta mientras se encaminaba a la chimenea, tendría que viajar a Londres y preguntar un poco para dar con ella…

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Hermione vio a su amigo de toda la vida tomar asiento en su cocina, Harry había aparecido junto a su hijo mayor quien llevaría a Elena a un concierto, ambos muchachos se veían emocionados y a Hermione le gusto ver que James se portaba respetuoso con su hija.

Supongo que has hablado con James sobre "los pájaros y las abejas"— Harry sonrió mientras tomaba de su té, Hermione sabía que si podía esperar algo bueno para su hija ese sería James Potter, el muchacho no solo era terriblemente guapo sino que también era un increíble mago y una mejor persona, no por nada era hijo de quien era.

Sabes que sí, lo menos que quiero en estos momentos es tener que ser llamado abuelo— Hermione hizo una mueca, si bien eso llegara a pasar ella trataría de enfrentarlo lo mejor que pudiera, no estaba en la mejor disposición de que su hija se convirtiera en una madre adolecente no quería que su hija pasara por lo que ella misma había tenido que enfrentar viéndose sin nada más que unos cuantas libras que algún día se acabarían y una criatura a quien alimentar.

-Bueno menos mal…—

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El lugar estaba a reventar y había tenido que moverse bastante para dar con ella, más bien con el lugar donde se suponía que estaba. La música sonaba fuerte haciendo que el suelo temblara, los fanáticos coreaban al vocalistas mientras él cantaba sobre el amor a primera vista.

Scorpius se movió entre la multitud intentando ver entre tanta gente y comenzando a desesperar ante lo idiota de su plan ¿Cómo jodidos daría con ella entre tanta gente? ¡Mierda! debió pensarlo mejor antes de salir como un loco a buscarla y en todo caso si la hallaba que le diría, ellos no eran amigos, ni siquiera conocidos como tal, si bien estudiaban donde mismo, jamás habían hablado, con una mierda.

A la hora de buscar en la oscuridad y el gentío decidió darse por vencido… camino buscando un lugar por donde pasar hacia la salida, tal vez la esperaría en su casa si es averiguaba donde vivía y es que estaba seguro que Potter la llevaría directo a casa sin demoras o eso esperaba.

Entre empujones llego casi a la salida y fue cuando la vio junto a un embobado Potter que no dejaba de verla y como no, si estaba hermosa, con su largo cabello castaño suelto y salvaje, un pequeño vestido de color claro que cubría a medias con una chamarra de desteñida mezclilla y un par de botines a juego. Ella cantaba a todo pulmón mientras brincaba de vez en cuando dejándose llevar por el ritmo. Y el pervertido de Potter solo la veía como si quisiera comérsela completa, eso enfureció a Scorpius que decidió que nadie tenía el derecho de verle de ese modo, solo él.

Volteando por precaución y desenfundando su varita con cuidado susurro un conjuro, uno que conocía de uno de esos libritos que es su casa abundaban y que si el ministerio supiera que su familia estaba en posesión de ellos… bueno no pasaría nada bueno.

James se tomó el estómago sintiéndose descompuesto de repente y con ganas de vaciarlo en el váter más próximo. Miro desesperado a su hermosa acompañante sintiendo las mejillas arder cuando se disculpó con ella para correr al baño.

Scorp vio a Potter correr empujando a todo mundo a su paso, sonrió de lado y con lentitud se acercó a la chica que seguía viendo por donde su amigo se había ido, se paró al lado contrario a donde su cabeza estaba volteada oculto en las sombras, una idea comenzó a tomar fuerza en su cabeza sabía que no era lo correcto pero no quería pensar en cómo terminaría la noche si dejaba que ella se fuera con Potter, ¿la besaría? ¿Incluso trataría de ir más lejos? No lo sabía, solo sabía que no permitiría que nada de eso pasara.

Susurro de nuevo y el fuego comenzó a arder en el espacio entre los asistentes y el escenario, la gente comenzó a gritar eufórica en un principio cuando creyeron era parte del espectáculo y enloquecida una vez se dieron cuenta que no era así. Todos comenzaron a correr en dirección contraria al fuego y a empujarse unos a otros tratando de salir. Elena comenzó a asustarse cuando un chico la empujo y casi da contra el suelo de no ser por otra persona que le ayudo y no dejo que cayera para ser aplastada por la multitud, "¿Dónde demonios esta James?" su pensamiento quedo ido cuando vio a la persona que seguía sosteniéndola de los antebrazos, esos ojos… conocía esos ojos, abrió la boca intentando decir algo pero fue remplazada por un chillido algo agudo cuando él la jalo contra su pecho evitando que de nuevo fuera empujada por la gente.

Vamos— fue lo único que susurro en su oído antes de jalarla tras de él mientras comenzaban a correr hacia la salida. Elena se dejó dirigir aun cuando su mente regresaba a James y al hecho de que el maldito lugar había estallado en llamas.

Él los llevo por calles oscuras hasta que su mente comenzó a funcionar de nuevo y se soltó de un jalón de su agarre, él muchacho parecía confundido ante su acción e intento agarrarle de nuevo pero ella dio un paso atrás mientras negaba con la cabeza.

No sé qué haces aquí, pero debo regresar, James… él— dijo ella mientras veía como una sonrisa torcida le llenaba la boca.

Potter está bien, el fuego se disipara y no se expandiera— Con eso comprendió que él era responsable de aquello, su ceño se frunció automáticamente y fuego plateado le fulmino desde su mirada. —Lo siento, ¿de acuerdo? No intentaba herir a nadie solo que no podía dejarte a solas con Potter — Su ceño creció a proporciones épicas mientras su pequeña y acolchada boca se fruncía también.

Pudiste herir a alguien y no solo eso ¿Qué haces aquí? ¿Cómo que no podías dejarme con James? ¿Qué mierda te pasa? ¿Estás Loco?— la vio hablando cada vez más rápido y haciendo avistamientos con las manos una sonrisita tiro de sus comisura, le encantaba su carácter cuando se enojaba y comenzaba a regañar a todo el mundo —Ah, ¿es gracioso? ¿Esto te parece gracioso? Eres un... eres un... un dement… — su regaño quedo a medias cuando sus labios la callaron con un beso, sus ojos se abrieron desmesurados solo por un segundo antes de que su boca comenzara a moverse y los cerrara fuertemente mientras fuertes manos se posaban en sus caderas.

Scorpius la beso, la beso como siempre había soñado que lo haría como siempre quiso. Elena estaba confundida, no entendía nada y lo peor de todo es que no parecía importarle nada más que estar entre los brazos de aquel alto muchacho rubio y dejarse besar por él.

Se besaron durante largo rato antes de que él rompiera el beso y se alejara un poco.

¿Ahora entiendes?— ella negó con la cabeza aun abrumada por las sensaciones que ese beso había despertado en su joven cuerpo. Él tiro de ella de nuevo mientras los conducía a ambos de nuevo.

¿A dónde vamos?— pregunto atontada aun, el no contesto solo les llevo hacia la oscuridad de un rincón y antes de que ella pudiera decir cualquier cosa más sintió el jalón en el ombligo de la desaparición.

Aparecieron en medio de la oscuridad de algún lado, sabía que no estaban en la calle pues el ruido de los autos se escuchaba lejano y la calidez la envolvía. Un chasquido se escuchó haciendo que diera una vuelta sobre si misma solo para ver un enorme espacio abriéndose frente a sus ojos. Un hermoso hogar de piedra oscura ardía a lo largo de una de las paredes y era de ahí donde el calor provenía, en medio de la estancia una gran sala en color marfil se centraba, en la pared detrás estanterías llenas de libros la cubrían, un panel de cristal hacía de división y permitía ver las anchas escaleras que conducían al segundo piso así como la perfectamente ordenadamente limpia cocina y el espectacular ventanal que regalaba una vista de la ciudad.

Bienvenida a mi segundo hogar— La voz del chico le sobresalto y le saco de sus cavilaciones, había estado pensando en lo hermoso del sitio y lo grande que parecía todo a comparación de su pequeña casa. — ¿Tienes sed?, tengo refrescos Muggles o jugo de calabazas— a pesar de su oferta amigable y de que él comenzó a moverse en dirección a la cocina, ella parecía haberse quedado congelada en su lugar.

¿Por qué estamos aquí? —su pregunta indecisa lo hizo sonreír de nuevo, era valiente, es decir estaba a solas con un mago que bien podía desarmarla a pesar de ser ella una de las mejores brujas que hubiera conocido y eso lo ponía increíblemente excitado, ella era hermosa, con su cuerpo lleno de curvas y su rostro de angelical que le llenaban de pensamientos calientes sobre los exquisitos placeres que quería compartir con ella. — Debería regresar, a esta hora James ya debe haberse percatado de que no estoy y estará preocupado, seguro llamara a mi mamá y ella también se preocupara— Negando con la cabeza dio la vuelta dispuesta a salir de ahí, una mano grande y cálida le sujeto de repente impidiendo su huida, en un reflejo su mano busco instintivamente su varita oculta en un arnés sobre su muslo izquierdo, antes de siquiera poder conjurar nada su varita cayo de su agarre cuando la dejo caer pues esta se había puesto al rojo vivo dentro de su mano.

¿Pero qué…— Dijo mientras se revisaba la mano lastimando, su piel estaba roja pero no parecía haber quemadura o un daño real.

Lo siento por eso, es una medida de seguridad que puse, nunca se sabe quién pueda intentar dañarte en tu propia casa — la miro a los ojos mientras se disculpaba mas no parecía estar arrepentido por su treta. Scorpius estaba maravillado, sus grandes ojos plateados ardían con el fuego de su ira, no había querido enfadarle pero no podía permitir que se fuera, no cuando en un arrebato de celos se había armado de valor para acercarse y no cuando al fin la había conseguido.

Ahora estaba en su casa, la casa que con sus ahorros había comprado, era su lugar secreto en Londres Muggle, había tenido que ser muy cauteloso a la hora de ahorrar solo lo justo para que su abuelo no se diera cuenta que toda su mesada no se le iba en tonterías como él esperaba. Ella hizo un mohín adorable con su boquita llena mientras miraba por la casa, se acercó a ella y trato de tirar de su mano, más ella lo evito haciéndole reír por lo bajo, extendió su mano para indicarle que se adelantara primero. Ella camino despacio sin quitarle los ojos de encima como esperando que le saltar encima, cosa que se moría por hacer mas no quería asustarla.

La siguió hasta la cocina sin despertar su mirada de la curva de su delicioso trasero respingón. Elena estaba maravillada por la cocina que tenía frente a ella, todo era brillante y novedoso, había aparatos que incluso ella ni sabía para que servían.

¿Soda, agua o una cerveza de mantequilla?— Ella no dijo nada, Scorpius opto por darle una soda de limón, ella la acepto renuente mientras las puntas de sus dedos se rozaban durante lo que pareció más tiempo de los 10 segundos que fueron.

Gracias— sus mejillas parecían dos apetitosas manzanas en contraste de su blanca y perfecta piel. — Pero lo decía enserio cuando dije que debo regresar, mi madre estará como loca buscándome, mi padrino también, posiblemente toda mi familia salga a las calles a gritar mi nombre si no aparezco— Ella parecía preocupada y eso le provoco una punzada de culpabilidad pero no podía permitírselo, quizás ella no volvería a hablarle o permitirle siquiera acercársele si no lograba que se interesara en él.

Porque no tomamos asiento y vemos una película o algo, puedes llamar a tu madre del teléfono del salón y decirle que venga por ti— Elena lo pensó, lo cierto es que a pesar de no estar de acuerdo con su táctica para acercarse a ella, estaba también un poco intrigada por el alto y guapo joven a su lado.

Bien, pero debes decirme donde es exactamente que estoy porque aun que puedo ver que aún estamos en Londres no estoy segura que tan lejos estoy de casa— Él sonrió mientras le daba la dirección, ella se acercó al teléfono y la voz de su madre le respondió.

¿Mamá?— Hermione escucho la voz de su hija por el teléfono y un gran peso se apartó de su corazón, tenía casi una hora que Harry había salido por la puerta para llamar a los demás después de que James llegara solo a casa y les contara todo lo sucedido en el concierto, el pobre chico había estado al borde de las lágrimas cuando les informo que había buscado como un loco a Elena sin tener ningún resultado.

¿Elena? ¿Elena, eres tú? ¿Estás bien? ¿Dónde estás? Dime donde estas para poder ir por ti cariño— Su madre casi se tropezaban con las palabras evidenciando lo muy asustada y preocupada que estaba.

Estoy bien no debes preocuparte, hubo un incidente y James y yo nos separamos por el gentío en el concierto pero me encontré con un… eh un amigo y me dio un aventón hasta su casa ¿Podrías venir por mí?— Hermione escucho atenta mientras se acercaba a la puerta de su casa y se ponía el abrigo y tomaba las llaves de su viejo escarabajo verde el cual había comprado antes de que Elena naciera.

Escucho atenta la dirección no era tan lejos tal vez a unos sesenta minutos de su casa en los suburbios o menos si tenía la suerte de no haber tráfico.

Estaré ahí en unos minutos, ¿ok? Voy en camino— Colgó antes de que Elena pudiera decir nada, tenía pensado marcarle primero a Harry para decirle que Elena estaba sana y salva en casa de su amigo ¿Cuál amigo? Ni idea, pero estaba agradecida con quien sea que fuera por haber acogido a su hija y evitado que deambulara sola por las calles de Londres a altas horas de la noche.

Elena dejo el teléfono en su base y volteo solo para verlo sentado en el sofá más próximo en una pose tremendamente casual y relajada, le sonrió y a ella la sorprendió la humedad filtrándose de sus partes privadas y manchando sus braguitas de algodón azul, el calor subió por su cara y cuello y aparto la mirada contrariada, se había excitado, que vergüenza, solo esperaba que la humedad no corriera por sus muslos.

Scorpius sonrió al ver su cara enrojecer, sus pequeños pezones se tensaban contra la fina tela de su vestido color arena, se enderezo lentamente y se le indico con una mano que se sentara a su lado, ella lo hizo con cierta rigidez, era obvio que no estaba acostumbrada a estar a solas con un muchacho. Elena lo vio coger el mando a distancia y encender el televisor, Scorpius busco algo para ver, cualquier cosa aburrida serviría. Una vez puso a correr la película, se reclino y la vio observándole aun con las mejillas rojas de vergüenza, un ademan y las luces se fueron dejando todo iluminado solo con resplandor del televisor.

Mi madre vendrá en unos minutos, aun no estoy segura de agradecerte por tenerme aquí en tu casa, tomando en cuenta que tú fuiste quien provoco todo esto—él volvió a sonreírle y sus ojos azules chispearon con picardía.

No debes temer de mí, Elena. Solo quería tener un momento a solas contigo y hablar de algo que no he podido quitar de mi mente—La castaña trago duro cuando le vio inclinándose hacia ella, el recuerdo del beso que le diera en la calle aun quemaba dentro de su mente, jamás había sentido su cuerpo reaccionar así ante un simple beso, sus pechos hormiguearon y se sintieron pesados, los músculos de su abdomen se apretaron con anticipación.

Elena— el susurro ronco de los finos labios del chico hizo que más humedad corriera por sus pliegues inundándolos de crema, sus pezones se pusieron a punto de dolor y lo único que deseaba era llegar a casa, cerrar su puerta bajo mil hechizos y masturbarse como loca, estaba caliente, más caliente de lo que había estado nunca en su vida.

Una mano subió por su pierna acariciándole mientras el ruedo de su falda subía más y más hasta llegar a su cintura, labios bajaron por su cuello. Scorpius le quito la chaqueta aprovechando de la distracción de su beso, su dulce cara estaba enrojecida de placer y vergüenza.

La beso de nuevo no queriendo detenerse, le acaricio los suaves muslos y coloco la palma de su mano abierta contra la V de su cuerpo, no la movió solo la dejo ahí como esperando su aprobación. Estaba húmeda, la pequeña tela color azul parecía inexistente pues se pegaba a ella como una segunda piel, la humedad corrió por su mano cuando en un arranque de pasión le mordió la clavícula, Scorpius tuvo que contener la tentación de llevársela a la boca y chuparla como un completo pervertido.

Elena sintió el calor subir por su cuerpo y enrojecer su rostro cuando estuvo a nada de venirse, ese mordisco le había dejado al borde, su cuerpo parecía tener mente propia, sus piernas se abrieron y sus caderas comenzaron a moler contra la mano que se encontraba entre sus piernas, echo la cabeza hacia atrás cuando dedos largos apartaron su ropa interior y abrió la boca en un grito mudo cuando uno de ellos se coló en su interior. Elena araño el sofá en un intento desesperado de tener de donde sostenerse, las sensaciones le invadían en oleadas contundentes que la dejaban mareada y embriagada de placer.

Estaba caliente, tan caliente y apretada que Scorpius estuvo a punto de correrse en sus pantalones con la sola sensación sedosa de su coño encerrando su dedo, le acaricio con el pulgar hasta encontrar el pequeño nudo de nervios en lo alto de sus pliegues y cuando sintió que su coño temblaba descontroladamente a su alrededor agrego dos dedos más de golpe, ella grito por la intrusión y más calidez se filtró de su interior mientras ella se corría.

No sabes cuantas veces he soñado con esto, cuantas veces tuve que auto complacerme al imaginarte así, abierta y receptiva a mis caricias— Elena lo escucho mientras su cuerpo aun temblaba por el clímax. Nunca se hubiera imaginado que Scorpius Malfoy la deseara, él era uno de los chicos más guapos del mundo mágico y que su familia tuviera millones solo aumentaba su carisma con las mujeres (no era que eso a ella le importara, pero a las demás si y no era como si la compañía femenina le hiciera falta alguna vez), ella no era tan especial y el ser inteligente no contaba como un atractivo para los hombre, menos para los que eran guapos y vivían rodeados de mujeres hermosas deseosas de brindar sus favores.

La mano entre sus piernas se fue y el aire frio choco contra su carne resbaladiza provocándole carne de gallina, sus pezones se rozaban molestamente contra su vestido lanzando corrientaso hacia su coño. Él se puso de pie sorprendiéndole cuando le tendió la mano, dudo un momento antes de tomarla, la ayudo a ponerse de pie y la guio atreves del apartamento hasta las escaleras, ambos subieron en silencio hasta el dormitorio que no era más que un espacio abierto sobre las sala, desde donde se podía ver la cocían y el enorme ventanal. La enorme cama al ras del suelo llena de almohadones se encontraba en el centro de la habitación, sabanas en gris oscuro la cubrían y la pequeña chimenea en una de las paredes era la única iluminación en aquel rincón del apartamento.

Gentiles manos le tomaron el rostro, ojos azules le vieron con pasión y ternura combinada haciéndole sentir cosas a su mente y corazón que nunca imagino sentir, él le beso asegurándole sin palabras que no la lastimaría y que podía confiar en él, Scorpius se relajó cuando la sintió suspirar mientras se pegaba a su cuerpo, con manos agiles se deshizo de su pequeño vestido, arrodillado frente a ella le ayudo con sus zapatos mientras repartía besos sobre sus piernas. Elena se sostuvo de sus amplios hombros cuando una lengua húmeda y caliente jugueteo con su coño, por un instante se preocupó por su gusto en aquella parte de su cuerpo pero eso quedó relegado cuando lo escucho gemir de placer ante este y comer ruidosamente de su coño.

Su cabeza cayó hacia atrás cuando dedos gruesos se unieron al juego, la sensación de ser distendida de nuevo fue maravillosa haciendo que sus propias manos fueran a sus pechos para estimularlos mientras Scorpius seguía lamiéndola.

Él se detuvo justo antes de que se corriera sus ojos se abrieron en una pregunta muda, él la sorprendió sonriendo con picardía y levantándole en vilo para llevarla hasta la cama donde la deposito. Scorpius se arrancó la ropa con premura, demostrándole lo caliente y excitado que es encontraba.

Elena extendió sus muslos dándole espacio para acomodarse sobre ella, su cuerpo dolía por la necesidad del clímax, quería correrse con desespero. El rubio la beso en los labios, en el cuello y más abajo mientras dejaba que la cabeza de su polla resbalara por sus pliegues empapándose con su crema. Ella gimió en voz alta cuando la roma circunferencia de su miembro se abrió paso en el agujero de su coño, y aruño sus brazos cuando se deslizo más allá, su cabeza cayo hacia atrás y su boca se abrieron en un grito mudo ante el dolor lacerante de su intrusión. Labios gentiles besaron sus mejillas mientras las lágrimas rodaban por ellas. Le dio un momento para ajustarse a su tamaño, estaba apretada como un puño, su calor ardiente y sedoso le hacían querer martillarle hasta el olvido.

Gimió y sus uñas se enterraron más profundo en la pálida piel del joven cuando comenzó a moverse en su interior, la fricción era deliciosa. Elena arqueo las caderas ayudándole a entrar con mayor facilidad, los sonidos de su carne moliéndose junta llenaron la habitación y el aroma de su excitación perfumo el aire.

Se besaron con pasión mientras sus cuerpos se mecían más rápidamente, ambos desesperados por la liberación. Elena sentía la cabeza embotada por el placer y la pasión, su cuerpo estaba tenso de deseo y el roce de la polla enterrada en su interior la estaba conduciendo a un estado más allá del delirio mismo.

Scorpius movió sus caderas hasta encontrar el ángulo correcto para acariciar su punto G y rio entre gemidos al escucharla gritar de placer, la humedad los baño a ambos mientras ella arañaba la cama en un intento desesperado de sobrellevar su clímax, dos embestidas más y se corrió mientras su dulce coño le exprimía.

Se derrumbó sobre ella, a Elena no le importo mucho el peso extra, era más que bienvenido, estaba completamente exhausta y saciada, jamás pensó en perder su virginidad antes de graduarse pero no se arrepentía de haberlo hecho con él.

Yo…— Scorpius no sabía que decir, su mente había volado fuera en cuanto entro en su interior y parecía no querer regresar y su corazón solo regresaba una y otra vez a esas misma dos palabras a las que no estaba seguro si debía decirlas o no. Elena era suya por fin y no estaba dispuesto a dejarla ir jamás. Aún estaba tratando de hallar que decir cuando la puerta de la entrada se sacudió por los golpes de alguien.

Elena soy yo abre por favor — La voz masculina se escuchó clara a pesar de la gruesa madera. El pánico la invadió y él le vio palidecer. — ¿Elena? ¿Estás ahí? Abre por favor— Ella lo empujo un poco indicándole que le dejara marchar, salió de su interior extrañando de inmediato su apretada calidez, ella se mordió el labio y cerró los ojos mientras se arrastraba de la cama.

¿Quién es?— Pregunto sospechando de quien se trataba. Ella le vio con las mejillas enrojecidas y aparto la mirada de repente.

Mi padrino…— Harry Potter estaba en su puerta dispuesto a llevarse a su mujer, porque si, ella era suya. Se levantó de un salto dispuesto a pelear con quien fuera para evitar su partida. Elena lo vio convocar su ropa y tomar su varita de una cómoda que ella no había notado. Scorpius se encamino a la escalera decidido, pero paro en seco al ver la expresión alarmada en su rostro. —¿Qué haces?— Ella no esperaba esa reacción enojada de su parte parecía decidido a matar a alguien. Scorpius respiro profundo y se dio cuenta de lo irracional y loco de su actitud, ellos no eran nada, ni siquiera amigos no había una razón para hacerle quedarse aun cuando él la amaba.

Dile que se vaya, que te quedaras a dormir aquí… quédate conmigo— Ella negó con la cabeza, Scorpius se acercó a ella y la tomo entre sus brazos, la beso de nuevo pero esta vez tratando de transmitirle todos los sentimientos que tenía por ella y su desesperación por verle partir, no quería que ella lo olvidara o que decidiera hacer como si nunca hubiera pasado su encuentro.

No puedo, me gustaría quedarme pero mi madre debe estar muy asustada y además como podría justificarle a mi padrino que voy a quedarme a solas contigo— Scorpius podía hacer que Potter viera lo que él quisiera pero seguramente Elena se asustaría por sus métodos y pensaría mal de su magia oscura.

Está bien, pero promete que poder verte… mañana, podemos ir a comer o a pasear— Elena no sabía que decir, ahora comprendía que lo que había hecho, se había acostado con un chico al que no conocía más allá de ser un compañero del colegio y ahora no sabía cómo reaccionar, ¡Jesús! Que había de él, estaba bastante segura que Scorpius Malfoy tenía novia.

No lo sé, yo… mi madre seguro tendrá planes para nosotras o algo, creo que no podre— Scorpius estuvo a punto de protestar más su discurso se acallo por los golpes de la puerta que se reanudaron con mayor fuerza. —Debo irme— Ella se zafo de su agarre y comenzó a vestirse, sus bragas no parecían estar por ningún lado así que decidió no buscarlas, una vez vestida se dio cuenta que el rubio seguía justo donde lo dejo y que la miraba fijamente. —Es hora de que me vaya, creo que será mejor si te quedas aquí y yo salgo, cerrare la puerta al salir— Frunció el ceño, al parecer ella no quería que los vieran juntos.

Scorpius respiro profundo antes de seguirla, salió a la calle solo para ver un viejo y destartalado coche verde alejarse, suspirando cerro los ojos y se trasformó en su estado de humo para poder seguirlos, después de una hora de trayecto estaba parado frente a una pequeña casa de tejas inclinadas en los suburbios, la blanca puerta se abrió dejando ver la figura de Harry Potter salir por esta seguido por su hijo, cuando ambos se alejaron y desaparecieron, Scorpius espero a que las luces se apagaran antes de elevarse y desaparecer en el cielo, con dirección a su casa.

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CON ESFUERZO TERMINE PERO AQUÍ SEGUIMOS A PESAR DE TODO. A SIDO MUCHO TIEMPO DESDE QUE NOS LEEIMOS. SE QUE PROMETI MUCHAS COSAS Y DEGRACIADAMENTE NO HE PODIDO CUMPLIR NINGUNA DE ELLAS. COMO POR EJEMPLO QUE ESTRENARIA LA SEGUNDA PARTE O CONTINUACION DE EL DRAGON, LA LEONA Y EL ESCORPION. PERO ME TEMO QUE POR EL MOMENTO ESO NO SERA POSIBLE. Y ES QUE ESTO DE LA VIDA REAL ES MAS DIFICIL DE LO QUE PARECE.

COMO MUCHO DE USTEDES SABEN, TENGO DOS HIJOS, TRABAJO Y TENGO UN MARIDO AL QUE DEBO ATENDER, POR DESGRACIA NO ME QUEDA MUCHA ENERGIA PARA ESCRIBIR, PERO ESTOY INTENTANDO RETOMAR MI CAMINO DE NUEVO HACIA EL MUNDO DE LA ESCRITURA.

POR LO PRONTO LES DEJO ESTO, ESPERO QUE LES GUSTE Y GRACIAS POR EL APOYO.

P.D SI LA SUERTE ME ACOMPAÑA ESTARE ESTRENANDO LA SEGUNDA PARTE DE EL DRAGON, LA LEONA Y EL ESCORPION PARA NAVIDAD, ASI QUE ESTEN ATENTOS. Y ADEMAS QUE LO PUBLICARE EN EL MISMO APARTADO DE LA PRIMERA PARTE

XOXO

DRAGONCITA