Hola Yep, estoy muuuy atrasada. Espero me perdonen y disfruten de este capítulo. Quería darle mas énfasis a los sentimientos de Magnus así que este capítulo trata sobre eso.

Disclaimer: Cazadores de sombras y sus personajes no me pertenecen son todos obra de Cassandra Clare. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia


22/12

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Ayer no había nevado. Según el noticiero de la mañana iba a nevar hoy en la noche.

Miré la pantalla del celular por enésima vez. Ese pequeño recuadro para redactar un mensaje era un desafío enorme para mí. Miré hacia el ventanal, estaba comenzando a obscurecer y Alexander aún no había aparecido.

–Espero impaciente.

Alcé la mirada y vi a Mary mirándome con la boca un poco torcida.

– ¿Qué cosa esperas?

Rodó los ojos y suspiró como si estuviera cansada de verme.

–Tu cita con el chico, ¿Qué tal te fue?

Alcé los hombros, tomé el teléfono y dando media vuelta le di la espalda. Bufó molesta, escuché sus rápidos pasos y casi enseguida la tuve frente a mí.

–No escaparas de esta, Magnus Bane.

Suspiré y revolví mi cabello un poco. La atmósfera era silenciosa, incluso los clientes que había no hacían mucho ruido. Tal vez debía instalar unas bocinas y así poder poner algo de música en situaciones como esta.

–Fuimos a un concierto.

Asintió con la cabeza a la vez que su mano hacia un gesto para que continuara.

–Me gustó la banda, tocan rock, me hubiera gustado saber el nombre.

Rodó los ojos y bufó mientras ponía las manos en su cintura.

–Hubo una canción que me gusto mucho, a la mitad de esa canción lo estampé contra la pared y lo besé.

Sus ojos se abrieron más de lo necesario y su boca formó una enorme sonrisa.

–Sigue, sigue.

Suspiré, bloqueé la pantalla del celular y me recargué en el mostrador.

–Nos besamos como por una canción y media. Después fuimos a comprar un café y de ahí al parque.

–¿Y después?

Moví la mano ligeramente indicándole que no diría más. Se acercó unos pasos a mí y me pateó en la rodilla. Aunque no fue mucha fuerza fue suficiente para que alzara el pie y la mirara con el ceño fruncido.

–Continua hasta el final –me ordenó tajantemente.

–Lo besé de nuevo y le pedí que saliera conmigo –me miró expectantemente por un rato hasta que me animé a seguir– Y no acepto.

Su boca formó una "o" perfecta.

–Lo lamento tanto, Magnus.

Sonreí y le guiñé un ojo.

–Después lo convencí de que saliera conmigo por una semana como prueba, y aceptó.

Enseguida su expresión cambió, dio un par de aplausos y sonrió de oreja a oreja. Sonreí un poco y miré hacia el ventanal. Estaba empezando a caer un poco de lo que parecía aguanieve.

– ¿Entonces estas en un reto?

–Algo así –respondí alzando los hombros– Tengo que lograr que quiera algo realmente serio conmigo en esta semana.

Se llevó una mano a la barbilla y analizó las cosas por un momento. Parecía incluso más ilusionada que yo.

– ¿Crees poder lograrlo?

Crucé los brazos sobre mi pecho y le sonreí de oreja a oreja.

–Soy Magnus Bane.

Pareció satisfecha con eso. Miró por sobre mi hombro y se apresuró a ir hacia una mesa. Desbloqueé el celular y enseguida volvió el recuadro para redactar un mensaje. Lo pensé por unos momentos. Que contras y que ventajas tenía lo que estaba a punto de hacer. Miré la hora en la esquina de la pantalla. Ya pasaban de las siete. Miré hacía el ventanal y la creciente obscuridad me confirmaba que esa era la hora. Suspiré y redacté el mensaje. Busqué el número para el destinatario y lo repasé una última vez.

"No llegaste.

Magnus."

Sin dudar apreté el botón de enviar. La pantalla cargó por un momento antes de que el mensaje desapareciera. Sonreí y bloqueando la pantalla de nuevo dejé el celular en el mostrador. Me giré y miré a Mary, después a los clientes. Solo había un chico que no quitaba la vista de su celular y un señor mayor que tomaba un té a sorbos pequeños.

–Mary –llamé casi desganado– Cambia el letrero de la entrada.

Mary asintió con la cabeza y sonriéndole al hombre mayor se dirigió a la entrada. Tomó el letrero que decía abierto y le dio vuelta para que anunciara que estaba cerrado. Miré el celular por unos minutos, volví a mirar hacia el ventanal. Estaba un poco cansado, lo único que quería era que empezara a nevar. Pero en vez de eso solo había esa maldita aguanieve. Cerré los ojos y el celular empezó a sonar.

Abrí los ojos casi al instante y miré el aparato. La pantalla bloqueada avisaba que había un mensaje nuevo. Lo tomé rápidamente y lo desbloqueé lo más rápido que pude. Sonreí de oreja a oreja. Antes de abrirlo respiré un par de veces tratando de controlarme. Debía de ser calculador, debía pensar con la cabeza. Inhalé y exhalé un par de veces antes de abrir el mensaje.

"Compras navideñas.

Alec."

Sonreí, me había respondido. Miré el reloj y mi sonrisa se ensancho, me había respondido en menos de cuatro minutos. Presioné con mi dedo la parte de la pantalla que decía "responder". En seguida el cuadro para redactar el mensaje apareció. Toqué las letras necesarias lo más rápido que pude y le di un último vistazo antes de enviarlo.

"¿Compraste mi regalo de navidad?

Magnus."

Dejé el celular en el mostrador, me di la vuelta y miré hacia la mesa que Mary atendía. El chico se levantó y dándole un billete a Mary se fue del lugar sin decir nada. El celular comenzó a sonar de nuevo. Miré el reloj con una sonrisa de oreja a oreja. Me había contestado en menos de tres minutos. Desbloqueé la pantalla y abrí el mensaje.

"¿Debería darte algo?

No lo mereces.

Alec."

Torcí la boca e hice un puchero. De nuevo toqué la parte para responderle y rápidamente sin fijarme si había escrito todo correctamente lo envié.

"Soy tu novio, merezco un regalo.

Magnus."

Cuando alcé la vista del celular pude notar que Mary me miraba con una sonrisa de oreja a oreja. No tuvo que decir nada y yo no tuve que decirle nada. Ella sabía, o al menos presentía, lo que pasaba. El celular sonó de nuevo.

"No somos novios

Alec."

Sonreí, casi podía imaginar a Alexander sonrojando mientras leía mi último mensaje y escribía la respuesta. Volví a teclear todas las letras rápidamente para escribir el mensaje. Le di una checada rápida y lo envié.

"Desde ayer estamos saliendo.

Eres mi novio.

Magnus."

Mary se acercó y recargándose en el mostrador trató de ver que era lo que escribía. Me hice hacía atrás rápidamente y ella bufó molesta por eso. El celular vibró de nuevo en mi mano. Mary sonrió antes de comenzar a jugar con un mechón de su cabello.

–Respóndele rápido.

Rodé los ojos y miré el teléfono. Desbloqué la pantalla y abrí el mensaje.

"Idiota"

Solté una risa y miré el mensaje por unos momentos antes de decidirme a contestarle. Esta vez escribí las cosas un poco más lento. Lo revisé y cuando estuve seguro de lo que causaría apreté el botón de enviar.

"No parecías pensar eso ayer mientras nos besábamos.

En el concierto y en el parque.

Magnus."

Me imaginé a Alexander mirando el celular con odio y un enorme sonrojo en las mejillas. No pude evitar soltar una risa sonora. El cliente y Mary me miraron dudosos. Me volteé y puse una mano en mi boca para aminorar el sonido de mi risa. El celular vibró de nuevo. Casi al instante abrí el mensaje.

"Tu tampoco parecías pensar algo.

Fue el shock del momento.

Alec."

El señor se levantó de su mesa y caminó en dirección hacia el mostrador. Con una mirada le indiqué a Mary que lo atendiera. Ella me miró frunciendo el ceño y dando zancadas llegó hasta el mostrador. Apreté las letras de nuevo y rápidamente envié el mensaje.

"Si hubieras venido te habría hecho tener muchos más shocks como ese.

Magnus"

Mary le cobró al señor y esté después de dirigirnos una sonrisa se retiró del lugar a paso lento. El celular no tardó más de veinte segundos en volver a vibrar. Miré la respuesta

"¿Qué te hace pensar que quiero eso?

Alec."

– ¿Qué tanto escribes? –preguntó Mary algo enojada.

Le sonreí y guardé el celular en el bolsillo de mi pantalón.

–Nada –le contesté– Toma tus cosas y veté.

– ¿No harás el corte? ¿No checaras cuanto se vendió?

Saqué el celular y lo moví frente a su rostro.

–Tengo mejores cosas que hacer.

Suspiró cansada y se quitó el mandil para dejarlo bajo el mostrador. Tomó una mochila y se metió al cuarto trasero. Suspiré y volví al celular. Releí el mensaje de Alexander.

"Es una simple corazonada de que te gustan tanto mis besos como a mí me gustan los tuyos.

No intentes negarlo, Alexander.

Magnus."

Mary salió del cuarto un par de minutos después, con la playera de la cafetería en la mano izquierda y un grueso abrigo azul en la mano derecha. Me miró sonriente mientras metía la playera en la mochila.

– ¿Te contestó?

El celular vibró en el mostrador dándole su respuesta a Mary. Lo tomé y sin importarme el bufido que ella soltó, miré el mensaje.

"Eres un egocéntrico.

Alec."

Mary farfulló algo entre dientes. Tomé las llaves del local y las guardé en el bolsillo de mi pantalón. Comencé a caminar sin dejar de escribir la respuesta al mensaje de Alexander.

"Apuesto que aún así te gusto.

Apuesto también que ahora mismo lo único que deseas es que te bese como anoche.

Magnus."

Metí el celular al bolsillo de mi pantalón y saqué las llaves. Apagué la luz del lugar y Mary salió detrás de mí. Cerré la puerta y le metí los seguros y el candando a la esta. Mary me miró por un par de segundos con el ceño fruncido antes de suspirar y negar con la cabeza.

– ¿Realmente te gusta tanto ese chico?

Enarqué una ceja y la miré expectante por un momento. Ella negó con la cabeza y se acomodó el abrigo.

–Llevó trabajando contigo dos años y medio, te he visto ir en busca de varias personas pero siempre te aburrían cuando conseguías un beso de ellos o lograbas llevártelos a la cama –explicó calmadamente sin mirarme– Ya conseguiste algo de este chico pero aún así sigues tras de él. ¿Por qué?

– ¿Acaso estas celosa?

Su cara formó una mueca de asco extremadamente graciosa, unos segundos después empezó a negar con las manos y la cabeza.

–Qué asco –dijo sacando la lengua y haciendo un gesto como si fuera a vomitar– Solo lo decía porque este chico no parece estar realmente interesado y tú pareces estar realmente interesado ¿Me explico?

Sentí el celular vibrar en el bolsillo de mi pantalón. Mary estaba esperando a que dijera algo.

–No lo sé –dije simplemente– Solo sé que realmente quiero algo con Alexander, cueste lo que cueste.

Negó con la cabeza de nuevo.

–Si no fueras el gran Magnus Bane, diría que te estás enamorando, mi querido amigo.

Solté una risa y me encogí de hombros. Saqué el celular del bolsillo y abrí el mensaje para ver la respuesta de Alexander.

"¿Y qué harás si te digo que quiero que me beses como anoche ahora mismo?

Alec."

Sonreí y me lamí los labios. Escribí la respuesta rápidamente, le di un vistazo y apreté la tecla de enviar.

"Podría ir ahora mismo a buscarte y besarte hasta que pierdas la conciencia o la respiración.

Lo que sea que pierdas primero.

Magnus"

Mary carraspeó un poco para que le pusiera atención. Se acomodó de nuevo el abrigó y se puso la mochila en un brazo.

–Ese chico –dijo mirándome seriamente– Va a ser tu perdición.

Antes de que pudiera responderle me dio un beso en la mejilla y pronunciando una despedida en un susurro se fue a paso rápido. Suspiré y caminé un par de pasos antes de llegar a la puerta negra que estaba cruzando el ventanal de la cafetería. La abrí y me metí, cerré la puerta y comencé a subir la escalera que estaba frente a mí. En cuanto llegué hasta arriba metí la llave a la cerradura de la puerta. Al parecer mi vecino de abajo aún no había llegado.

Entré a mi departamento y cerré la puerta con llave. Nunca nadie me molestaba pero no estaba de mas ponerle la llave, me daba un poco más de seguridad de que nadie podría molestarme. Atravesé la sala y fui hasta la cocina. Presidente Miau estaba dormido sobre la mesa. Me acerqué a él y le acaricié detrás de las orejas. Soltó un ligero maullido pero no se despertó. Mi celular comenzó a vibrar de nuevo.

"No creo que puedas hacer eso.

Mejor suerte para la próxima.

Alec."

Sonreí y me fui directo a mi cuarto. En cuanto llegué aventé el celular a la cama. Me quité la ropa y la dejé toda amontonada en el suelo. Saqué algo de ropa más cómoda para dormir. Me la puse, encendí la televisión y puse el canal de noticias antes de aventarme a la cama. Tomé el celular y escribí la contestación al mensaje.

"No me retes, Alexander.

Por cierto, ¿Ya tienes mi regalo?

Magnus."

Cambié los canales al azar hasta quedar de nuevo en las noticias. No había nada bueno en la televisión en esos días. El celular vibró sobre mi abdomen. Lo tomé y miré la contestación.

"Dado que eres un completo egocéntrico y hasta cierto punto vanidoso.

¿Qué tal un espejo?

Alec."

Solté una risa, miré el reloj del celular. No era tarde pero empezaba a darme algo de sueño. Apreté un par de cosas y empecé a escribir la contestación. La miré y la envié antes de volver a prestar mi atención en el noticiario.

"Tengo miles de esos en casa.

¿Qué tal si me haces un privado?

Magnus"

Dejé de nuevo el celular en mi abdomen. Puse atención a las noticias que la chica presentaba. Al parecer había comenzado a nevar. Miré hacia la ventana pero las cortinas no me dejaban ver hacia afuera. Estaba a punto de levantarme para correrlas pero el celular empezó a vibrar. Lo tomé y abrí el mensaje de Alexander.

"Egocéntrico, acosador, mujeriego, idiota y pervertido.

¿Algo más que agregar a la lista?

Alec."

Sonreí y sin tardarme escribí la respuesta y la envié.

"Si, olvidaste mencionar terriblemente atractivo y besos absolutamente fabulosos.

Magnus"

Dejé el celular a un lado mío en la cama y me levanté algo perezoso. Quería ver la nieve caer. Antes de que diera siquiera un paso el celular comenzó a vibrar y a sonar de nuevo. Me tiré en la cama y tomé el teléfono entre mis manos.

"Egocéntrico, acosador, mujeriego, idiota, pervertido y MENTIROSO.

Creo que la lista ahora está completa.

Alec."

Reí un momento y miré el techo por unos minutos. Volví a mirar la pantalla del celular y escribí la respuesta.

"Debes venir mañana a la cafetería.

Tengo unas ganas terriblemente inmensas de besarte.

Magnus"

Dejé el celular sobre mi pecho y miré de nuevo el techo. Traté de encontrarle formas a la textura irregular del techo pero no pude concentrarme lo suficiente. Recordé las palabras de Mary. Tal vez y era verdad. Tal vez Alexander sería mi perdición. El celular comenzó a vibrar de nuevo.

"Estaré ahí mañana.

Alec."

Sonreí de oreja a oreja y me acomodé en la cama. Rodé sobre mi mismo hasta terminar acostado boca abajo. Miré de nuevo el mensaje en la pantalla del celular. Tal vez Mary podría tener razón pero en ese momento no me importaba en lo absoluto.

Alexander Lightwood podría ser mi perdición total. Pero estaba jodidamente feliz por eso.


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Tengo un maldito sueño inmenso así que lamento no poder contestar reviews ahora. Los contestare en el siguiente.

Dudas, aclaraciones o felicitaciones son bien recibidas. Si dejan un review Alec dejara de ser timido y le hará un privado a Magnus.

MUCHAS GRACIAS POR LEER