En el momento en que giro para tener una mejor visión de él, siento el dolor cruzar por la parte trasera de mis rodillas.
Un golpe.
Caigo de golpe en el pavimento, mis rodillas aterrizan en el áspero suelo y mis manos torpemente también lo hacen.
Centellares frijoles
Siento el siguiente dolor: un tirón de mi cabello, haciéndome poner mi mentón en lo alto. Mis dientes rechinan, aguantando los insoportables dolores.
"Que Mi… chigan…" digo con los ojos cerrados, absorbiendo el dolor diferente a todos los que he tenido cuando he sido una niña.
"Así que…" escucho su voz, pero me niego en abrir mis ojos "Dime, ¿En qué pensabas cuando asustaste a mis chicos?"
Abro los ojos y veo a un chico occidental mirándome desde arriba, sostiene mi cabello con su mano abajo. Este me mira y endereza mi cabeza, ahora miro al torpe de la bicicleta. Él se rasca su frente pensativamente, está mirando el suelo, no le respondo, no quiero y no tengo fuerza suficiente para responder a un callejero. Solo le escupo y mi saliva le llega a caer en sus zapatillas DCshoecoUSA, ¡que buena puntería!, me apremio con sarcasmo; como me hubiese gustado que le cayera en la cara.
Él mira sus zapatillas por un momento tan inquisitivamente que creo que iba a llorar y al contrario, siento un golpe en mi rostro, haciendo que quiera agachar mi cabeza pero el chico occidental aún la mantiene firme, estoy sangrando, siento el líquido correr de mi nariz, rozando mis labios, seguido por mi mentón y bajando por mi cuello.
Solo he ayudado a alguien, Mi Señor. ¿No debí haberlo ayudado? Ayúdame, por favor. Es lo que digo mentalmente, se me aguachentan los ojos. Aún me mantengo digna de seguir fuerte.
"Estúpida, ¿¡Te crees inteligente!?" dice mi nuevo brabucón.
"Oh, vamos Fearow" escucho que alguien dice con el son de burla en la voz. Veo que mi brabucón voltea, ese debe ser su nombre del bastardo "Tienes a muchas tontas a tu lado ¿Para qué querer a una tonta más?" regresa la ironía, "Si hubiese sido bastante inteligente, lo cual no es, hubiese llamado de frente a la poli" dice, tiene sus manos en los bolsillos de su negro Skinny Jeans.
Relamo un poco mis labios, sintiendo el líquido sin sabor en mi lengua. El chico occidental me suelta y veo huir a todos los callejeros junto a Fearow. Siento un tirón en mi torso, veo entre todo mi cabello y es el chico que lo ayudé.
Ahora está ayudándome.
Escucho sirenas. Ah, por eso huyeron. Él realmente llamó a la policía. "¿Puedes caminar?" pregunta y agito la cabeza en un sí, menos mal que logro caminar pero no del todo bien, mis rodillas están hechas pedazos. "Sube" ordena y no sé como pero a nuestro costado está ese carro en que lo vi irse hace un momento atrás.
Sus brazos me sueltan y así es una manera más difícil de entrar al auto, mis rodillas no dan para nada, caigo en los asientos que torpemente me adentro más para que él también ingrese.
Enseguida que cierra la puerta del carro, el hombre que está como piloto arranca a toda velocidad, llevándonos por los callejones hasta que logra salir a una interestatal. No decimos nada, solo me limito a aguantar el dolor que amenaza mis rodillas, palmas de mis manos y sobre todo mi rostro. Levanto un poco mi mano haciendo una pequeña v con mis dedos, toco mi nariz. Y efectivamente, estoy sangrando.
Odio esto
Agradezco que Sasha esté enfermo, para que así no haya podido venir conmigo a la preparatoria, él es un año menor que yo; porque de lo contrario no sé cómo le hubiese ido. Peor o mejor, no lo sabría. Más bien ¿cómo me hubiese ido, si hubiera estado con él? no me hubiera hecho la héroe con el Imbécil-Tengo-Una-Arma-Y-No-La-Utilizo. Sasha no hubiese permitido que me meta en una pelea callejera.
¿Por qué tengo que ser tan buena?
"Myres, ¿El ogro donde se encuentra?" le dice el Chico-Porta-Armas al ¿chofer?
"Aún está en una reunión, llegará en dos horas, Señor" respondió el que conducía.
Y esa fue toda la conversación que tuvieron y la que yo presencié. Me dolía todo el cuerpo, el overall que me había puesto hoy, me ayuda un poco, no se apegaba a mi piel magullada.
Gracias a los cielos.
Si no, ahora mismo estaría peor que chiquita llorando.
El carro se detiene y me desestabilizo en el asiento que me encuentro. El conductor baja primero y abre la puerta de pasajeros, donde estamos. Él baja primero y coge de mi codo, me ayuda a bajar. Tuve un poco de tiempo y vi una enorme casa, más bien una mansión. Y realmente me importaba una canica puesto que el dolor estaba carcomiéndome. Agradecí mentalmente al hombre en mí delante por no haber escaleras, si no, hubiese muerto. Entramos y me llevó a una habitación, junto con Myres.
Entramos a la habitación y esta resultó ser una habitación demasiado grande, al instante me di cuenta que era su recámara. Pintado de un color cerúleo con blanco; me ayudó a sentarme en una reposadera.
Tragué duro, el dolor empezaba con una picazón y quemadura. Sentía que mis rodillas iban a hacerse leña.
"Myres, llama a dos de las mucamas" dijo, teniendo toda la atención del hombre, le calculo que está entre sus cuarenta y tantos. "Y que traigan un botiquín junto con un lavatorio"
El hombre de lentes oscuros y de traje, asintió y salió de la habitación.
Ahora tenía toda la atención del Porta-Armas. "Debes quitarte tu ropa" dijo dirigiendo su mirada a mis rodillas.
Si hubiese mirado a otra parte de mi cuerpo, hubiese gruñido una blasfemia. Pero se veía preocupado por mi estado y se lo agradecía mentalmente.
Solo me quedó asentir. Volví a mirar a un costado y pase duro al ver las vitrinas llenas de armas, muchas, muchas, muchas armas. Parpadeé varias veces para darme cuenta que no eran falsas. Cada una tenía su nombre, cada tenía sus municiones a su lado.
¿Qué era este chico?
"Son hermosas" dijo con sublevación. Voltea un poco su rostro, él está de pie allí y me ha pillado observando su colección.
"Amigo, eso es eufemismo"
Él solo rueda los ojos. "¿Te gusta alguna?" al segundo negué.
Él se aleja de mi lado, sacando el arma de su tobillo, la besa susurrándole algo a esa cosa y la pune en una de las muchas vitrinas de armas.
Llegó la mucama, una pequeña mujer con un gran gorro de servicio, le cubría la mayor parte del rostro. Se arrodilló ante mí y vino otra con un lavador, ambas solo agachaban sus cabezas.
"Ya te lo dije, desvístete," dijo, cuando expelió un largo aliento, poniendo sus brazos a su espalda haciendo un agarre de manos mientras admiraba su colección "Necesitan hacer su trabajo" lo volvió a decir más bajo.
Okay, él no mirará y la última mucama que entró había cerrado las puertas de la gigantesca habitación. Okay, aquí voy. Me levanté con todo el dolor del mundo, desabroché las dos tiras del overol y cayeron en el alfombrado pavimento. Agradecía al espíritu por haberle hecho caso y haberme puesto una talla L de mi camiseta azulina, porque suelo utilizar camisetas cortas con overoles.
¡Gracias!
Ambas hicieron su trabajo, me ayudaron a limpiar la sangre pero el palpitante dolor, no. Ambas hacen inclinaciones y se retiran. Dejándome a solas con el Chico-Demente-Armas. Me puse de pie y recogí mi overol, subiéndolo hasta poder cubrirme totalmente el cuerpo. Menos mal que mi camiseta ancha y la sangre que pasó por mi cuello no había chocado con ella. Si no que siguió como un riachuelo hasta mi abdomen y ¡no hubo mancha alguna! ¡fiiiiiiiiiiiiiiu!
"Soy Nicholas Ranson" dice, aun admirando su invaluable colección.
Me acerco a él con un dolor tremendo en mis rodillas, palmas de mis manos y en especial mi rostro. "Karma Lynaw" podría jurar que le impresionó mi nombre, pero lo disimuló tan bien, que dudé.
"Peculiar nombre" es lo único que dice.
"Así que," imito su posición y balanceándome un poco "¿Aquí vives?"
"Ajá" es lo único que dice.
Aish
"A otras personas les gusta coleccionar cosas normales y ¿Cuál es la diferencia en ti?"
"No soy normal" creo que pise fondo, abro la boca para disculparme pero él continua "¿Has visto Inside Man?" me pregunta.
"Si" respondo.
"Amo esa película, todo se ejecuta perfectamente y todo lo malo paga un precio" dice, sigue mirando a su colección pero noto que a través de la vitrina puede espiar mis reacciones. Paso saliva y humedezco un poco mis labios.
"No creo que los bribones de hoy, hayan podido pagar su precio" arremetí. Él voltea unos centímetros y me mira a los ojos, "¿Quién lo dice?" ataca
"¡Yo!" grito, él de verdad no ve y no escucha. "¡Te golpearon y a mí también, ¿A caso estuvo tu clon en ese lugar?!" aparte de gritarle, sarcásticamente le dije moviendo las manos. Demente.
"Tenía una arma" dijo, intensificando su mirada con la mía.
"¿La usaste?" pregunté acercándome más a él, este desafío de miradas la ganaría yo, he sido criada con siete hombres y él no me derrotará en una, "¡No…, por supuesto, preferiste amenazarme con esa Seven Five y a los verdaderos chicos malos, No!" juro que exploté, con tanta indignación jugando con la ironía a full.
Él se acerca un poco más, nuestras narices chocan y aún sigo aquí, mirándolo con ganas extremas de asesinarlo "Ellos no son los verdaderos chicos malos" utiliza el mismo vocabulario para describirlos, su aliento choca contra mi boca pero él está calmado y continúa aunque la sorna en su voz lo delata, está aguantándose la ira "Te amenacé a ti, porque Lo bueno nunca debe estar cerca de la verdadera m*erda, yo" se señala
Y él da un paso atrás, dejándome en la deriva, sin pensamientos. "¿Por qué?"
Él se encoge de hombros, dándome la espalda "Porque eres una tonta" y sale de la habitación, dejándome con dudas y miles de preguntas.
Y todo la charla se fue a un fango de Mi… chigan.
