4. Lo que pasó el Lunes por la noche.

Parpadeó un par de veces. Su cabeza ahora le dolía horriblemente y poco después notó que su espalda también lo atormentaba. Observó a su alrededor y vaya, que desorden que había en su sala. Aparentemente se había dormido sobre el sofá. ¿Por qué había hecho eso? Ah, no lo recordaba. Había botellas en el centro de mesa, en el mesón de la cocina e incluso algunas en el piso, casi todas totalmente vacías. Tampoco había rastros de otras personas en su departamento. Si mal no recordaba todos habían empezado a marcharse después de las dos de la mañana. Después de todo, no era ese tipo de reuniones donde todos se echaban a perder la conciencia durante días.

¡Cierto! Recordaba que Tatsuya y Atsushi habían sido los últimos en intentar retirarse, ya eran las cuatro de la mañana cuando habían tratado de irse. Pero él los había persuadido de quedarse en la habitación de huéspedes ya que ya era muy tarde y aunque Atsushi finalmente había confesado que quería pasar la noche con "Muro-chin haciendo ciertas cosas" y por eso "debían irse", el pelinegro lo convenció de pasar la noche con él en la habitación de huéspedes. Y por supuesto él estaba de acuerdo siempre y cuando no hicieran mucho ruido.

Claro que para él no era novedad la curiosa relación que Tatsuya tenía con el gigante de Murasakibara, y él estaba bien si no querían hablar al respecto, pero de todas formas era de alguna forma divertido ver esa relación ya que siempre salía a relucir el lado paternal de Tatsuya y aquel lado infantil que tenía Atsushi; sí, definitivamente sería muy bueno molestarlos con eso algún día. Luego de haberles asegurado que no pasaría nada si se quedaban en la otra habitación y además aclarando que podían hacer lo que quisieran si no hacían mucho ruido, Tatsuya le dio las buenas noches. Por otro lado él se había quedado en la sala con una botella de Sake en la mano escuchando ese disco que Kuroko le había regalado; sí, en todos esos años le había empezado a hallar el gusto a esa bebida, y una vez allí recordó aquellas palabras que horas antes había dicho Aomine. ¿Qué diablos le pasaba? ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? ¿No se suponía que Aomine era un pervertido que no estaba interesado en relaciones del mismo sexo? ¿Qué pasaba con su aclamado amor por Mai-chan? ¿Aquella muchacha con la que había estado saliendo algunos meses atrás? Aunque ahora que lo pensaba, no la había visto desde hace semanas. Y además ¿Aomine acaso sabía de su pequeña preferencia hacía los chicos? Y mientras intentaba aclarar esas dudas se fue quedando dormido en esa incómoda posición en su sala.

Con razón el horrible dolor de espalda.

Se rascó la cabeza y bostezó. Moría de hambre y al darse cuenta que apenas eran las diez de la mañana pensó que podía ir a dormir al menos hasta medio día. Aunque ahora que estaba despierto quizá podría preparar algo para comer en caso de que Tatsuya y Atsushi tuvieran hambre. Se dirigió a la cocina y sin mucho ritual empezó a preparar algo simple pero en gran cantidad o al menos lo que pensó sería suficiente para ellos tres. Comió tan solo un poco y entonces se dirigió a su habitación para finalmente poder dormir un poco más, pero no se esperaba con que hubiera un intruso en su habitación.

¿Por qué diablos ocurría eso? ¿En verdad existía el karma? ¿Por qué diablos Aomine estaba durmiendo en su cama? Y antes de botarlo de manera violenta, recordó unas palabras de Kuroko. ¡Cierto!, Aomine aparentemente había empezado a beber más de lo debido y cuando Kuroko y Momoi habían decidido marcharse y llevarse a Aomine, éste estaba en calidad de bulto. Y considerando que eran sólo ellos dos, sabía que no podrían llevarlo a su departamento sano y salvo. Por lo que Kuroko pidió prestada una habitación para que Aomine durmiera por un rato y luego llevárselo ya algo más sobrio.

Al parecer se habían olvidado de él y no podía culparlos, él mismo no se había dado cuenta de ello. Las ganas de patearlo y botarlo al piso habían desaparecido entonces, pero él realmente tenía mucho sueño. Pensó en ir a la otra habitación y fue cuando se arrepintió de dejar que Atsushi y Tatsuya estuvieran allí. ¿Volver al sofá? A este punto no era una mala opción pese a que seguramente su espalda lo mataría después y como hombre y deportista, lastimosamente aún necesitaba que esta funcionara óptimamente.

-Baka…gami… -oyó de repente y de inmediato observó a Aomine. Este seguía completamente dormido ¿hablando dormido? Y al verlo allí nuevamente recordó aquella declaración, después de todo había sido una declaración ¿Verdad? Viniendo de ese imbécil seguramente lo era.

Suspiró y se sentó al borde de la cama. Seguramente Aomine en ese momento no sentía nada, estaba profundamente dormido pues había bebido demasiado en muy poco tiempo; la noche anterior todos se habían preguntado el por qué, pero no le dijeron nada y le dejaron hacerlo sin más, aunque él sabía muy bien el motivo, quizá.

-¿Qué quieres que te diga Aho? –y observó el rostro del más alto por unos segundos. Era cierto, aún estaba la clara marca de su puño en su rostro. Aunque había bajado el color considerablemente en esa semana. Sonrió un poco y volvió a decir –No, no sé por qué me acosté contigo. Y pienso que soy un idiota al hablar contigo mientras duermes, pero es la única forma de que mantengas tu boca cerrada por una vez ya que quizá sólo necesito decirlo –Y sin más se sentó apropiadamente en la cama mirando ahora el techo -. No sé cómo se siente realmente estar enamorado de alguien… había una chica en estados Unidos que decía estar muy enamorada de mi. Jamás lo entendí pero tuve mi primera vez con ella cuando fui de vacaciones casi al terminar secundaria. En secundaria me mantuviste muy ocupado ¿sabes? Sólo podía pensar en vencerte, porque eres un maldito bastardo que realmente sabe jugar baloncesto. Y cuando entramos en la universidad me di cuenta que quizá tenía una pequeña fijación contigo. Pero antes de saberlo ibas chica tras chica y yo –rió –descubrí que me agradaba más pasar la noche con algunos chicos. Deberías echarle la culpa de eso a Takao ya que en ese entonces él se dio cuenta que le gustaba Midorima y me arrastró a eso… no, yo tampoco lo entiendo –y pensó que realmente Takao se había esforzado muchísimo por conquistar a Midorima, aunque hasta el día de hoy, nadie sabía realmente las preferencias del peliverde, pero estaban seguros: amaba a Kazunari. Guardó silencio unos segundos y prosiguió -. Ahora, después de todos estos años, me vienes a decir algo así. No, no estoy enamorado de ti Aho, porque para empezar no sé cómo se siente eso. Pero voy admitir que el sexo contigo es fantástico y jugar baloncesto contigo es de lo mejor –y se rió de sí. Quizá aún estaba bajo los efectos del alcohol, pues no sabía qué hacía –. De todas formas, es mejor que olvides esto…-y sin más se levantó y se dirigió a la sala. Tenía mucho sueño y realmente ahora no le importaba siquiera dormir en el piso, pero aún así se acomodó en el sofá más grande y antes de lo esperado cayó dormido pese a la cantidad de luz que penetraba por sus cortinas.

Dentro la habitación Aomine parpadeó un par de veces y se quedó inmóvil por un par de minutos. Salió de la cama y se dirigió a la sala sin pensarlo dos veces. Kagami ahora dormía allí. Lo observó por unos minutos sin decir palabra alguna.

-Ahora quiero conquistarte Ba-ka-ga-mi… Sólo sabes decir idioteces ¿uh?– y sin más se acercó a Kagami y lamió sus labios depositando un pequeño beso después. Tomó su chaqueta y desapareció por la puerta.

¿Qué había sido todo eso? Lastimosamente para Kagami hablaba tan alto que había terminado despertándolo en la mitad de su discurso. Pensó que estaba ebrio y delirando bajo los efectos del alcohol, pero cuando había prestado más atención a sus palabras y finalmente había dicho el: "No estoy enamorado de ti. Porque para empezar no sé qué es eso" Era de esperarse, porque simplemente Kagami era un idiota. Si Kagami le hubiera dicho algo así semanas antes él tan sólo se habría reído. A decir verdad, él tampoco entendía a qué se refería. Sabía que no sería como alguna de sus otras novias, empezando por que no tenía grandes pechos y de alguna forma que no fuese una chica lo intimidaba, pero pese a todo eso, quería estar con él. ¿Acaso eso era lo que sentía Satsuki por Tetsu? Aunque esto más parecía un agradable reto que tomar.

Sin querer pensar más en ello tan sólo se concentró en volver a su departamento. Después debía agradecer a Tetsu y Satsuki haberse olvidado de él y pedirles que le invitaran a comer por exactamente eso: haberse olvidado de él.

O*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o

Abrió los ojos ante las voces que escuchaba en la sala. ¿Qué hora sería? No tenía idea.

-Buenas tardes Taiga –sonrió Tatsuya desde arriba.

-Tatsuya… -tan sólo balbuceó y se dio cuenta de que traía el cabello mojado por algunas gotas que le cayeron sobre el rostro. Seguramente Tatsuya acababa de salir de la ducha.

-Atsushi se está dando un baño, espero no te moleste –y sin más se dirigió a la cocina encontrando lo que Kagami había dejado preparado horas antes.

-No hay problema –y se sentó en el sofá frotándose los ojos -¿Qué hora es?

-Pronto serán las tres de la tarde. Anoche nos quedamos hasta muy tarde–y lo miró – ¿No quieres darte un baño tu también?, puedo calentar esto mientras tanto y quizá preparar un postre –sonrió el más bajo.

-Es una buena idea –y sin más pensó en ir a su habitación para tomar un cambio de ropa o al menos unas sandalias y recordó que ahí debía estar Aomine. Se levantó sin decir nada y entró a su habitación encontrándola totalmente vacía. Vaya, no se esperaba que Aomine se fuera en silencio. Le restó importancia y fue cuando oyó la puerta del baño abrirse. Ahora era su turno al parecer. Sin mucho ritual entró al baño y se desvistió. Ya no quedaba ninguna marca de las que le había dejado Aomine semanas atrás y debía admitir que le habían ocasionado muchos problemas matutinos. Tapar todos esos chupones había sido difícil y hasta que la mordedura se volviese un moretón amorfo, también había tenido que intentar cubrirla, luego ya pudo decir que había sido un golpe por descuido.

Calentó el agua y al poco tiempo sentía la agradable sensación del agua recorrer sus músculos. Particularmente se sentía un gran alivio en la espalda y hombros; y sin querer recordó como las grandes manos de Aomine habían recorrido desesperadamente su cadera y habían acariciado su abdomen la noche anterior. Se había sentido bien, quizá muy bien. Gruñó al tan sólo pensar que ese contacto le había excitado y decidió terminar de bañarse con agua fría. Tenía que calmar su cuerpo y alejar esos pensamientos.

Una vez fuera tan sólo se puso un short y una playera. Salió del baño y se dirigió a la sala, revisando la cocina en el camino y donde -como era lo esperado- Himuro había dejado un desastre que ahora Atsushi y él intentaban limpiar.

-Tatsuya ¿hasta ahora no aprendes nada de Atsushi? –rió Kagami, pues ahora que el peli-morado había decidido dedicarse a la cocina y más que todo a la pastelería (que además debía admitir que lo hacía muy bien), esperaba que Tatsuya aprendiera algo de orden, ya que allá en Los Ángeles, cuando preparaban comida juntos, Himuro siempre dejaba un desastre en la cocina. Aunque no cocinaba nada mal de todas formas.

-Lo intento Taiga, pero cuando me doy cuenta ya está todo así –e hizo una mueca antes de invitarlos a pasar a la sala–De todas formas comamos algo, ustedes dos deben estar hambrientos -y sin más empezó a servir la comida entre una pacífica conversación entre los tres.

O*o*o*o*o*o*o*o*

Bostezó de nuevo. Que aburrido que había sido todo el día. Los lunes siempre eran los peores días para hacer cualquier cosa. Y ahora que estaba en la práctica –después de una semana entera de faltarse a esta –, el entrenador le había regañado tan fuertemente que el día de hoy sólo tenía permitido hacer ejercicios de fortalecimiento en el gimnasio de la universidad. No le había dejado tocar un solo balón y pese a que había reclamado, lastimosamente nadie en el equipo apoyaba su actitud. Empezando por Tetsu y terminando en Satsuki.

-Ah, perdí la cuenta –se dijo a sí mismo. Sus pensamientos le habían distraído de seguir el número de cuántas pesas de antebrazos había hecho en esa hora. Flexionó su brazo nuevamente y fue cuando se abrió la puerta del salón estrepitosamente llamando de nuevo su atención. Eran Midorima y Takao. Si mal no estaba Midorima se había lesionado en el último torneo ya un mes atrás y ahora hacía la rehabilitación de su pierna. Había sido un estirón por haber dado un mal paso al tomar el balón. Nada raro en el mundo de los atletas, y por suerte no había pasado a mayores. Ahora sólo debía fortalecer sus músculos en el tobillo y gemelos según el entrenador. Y por supuesto Takao había estado colado a él en todo ese proceso.

-Ah, estás aquí –dijo el peliverde al verlo y al notar que no había nadie más. Quizá era la hora –pensó recorriendo todo el lugar y observó a Aomine nuevamente. No es que se llevaran mal, pero su existencia en si le era irrelevante fuera de un partido y eso era de ambas partes, estaba seguro.

-Umn… -emitió y volvió a lo suyo cambiando de brazo y no tardando en escuchar esa inconfundible voz.

-Shin-chan, hoy tengo una práctica especial con Imayoshi-san, así que no te portes mal mientras no estoy -y sin pudor alguno plantaba un beso entre los labios del más alto. No es que hubiera alguien más en ese lugar. Pero esas cosas ahí… no es que le importara de todas formas.

-No te sobre-esfuerces Aho-mine –sonrió Takao y salió rápidamente del gimnasio. Aomine tan sólo sintió ganas de lanzar esa pesa en la cabeza del pelinegro. ¡Qué diablos se creía! Y antes de poder completar lo pensado oyó de Midorima.

-No lo hagas –como si leyera sus pensamientos –No lo dice con malas intenciones. Es fácil malinterpretar a Takao –y se dirigió a una maquina contraria calibrándola para su tamaño.

-Tsk. Sé que no le gustará que empiece a llamarlo Bakao –Y dejó la pesa para dirigirse ahora a la cinta. De todos los que podían estar en ese lugar Midorima no era al que quería ver. ¿Qué pasaba con ese conejo azul que sostenía?

- No es que no le digan así –respondió este, incluso él mismo muchas veces le había llamado así. Y ahora que lo pensaba siempre había sido extraño el hablar con Aomine, simplemente porque no tenían ningún tema de conversación. No es que se odiaran, tampoco es que fuesen amigos o que su compatibilidad fuese mala, sólo nunca habían conversado mucho a decir verdad. Dejó de pensar en la situación y decidió que sería bueno empezar con la rutina. Luego tendría que ir a recoger a Takao de la práctica ya que habían prometido ir a un nuevo restaurant cercano por la noche y aunque tenía mucho que leer para su exigente carrera no le parecía mal desestresarse un poco. Sonrió sin querer. Después de todo, Takao era muy bueno para distraerlo y-

-¿Cómo lo haces? –entonces escuchó interrumpiendo sus pensamientos. Observó al moreno que caminaba muy lentamente por la cinta, ni siquiera lo suficientemente rápido para ser considerado como un ejercicio, más bien, parecía que en cualquier momento este se dejaría llevar por la velocidad de la máquina.

-¿El qué exactamente? –se arregló los lentes.

-No ves tú cara, estabas sonriendo como un idiota y dejaste de hacer lo que hacías de la nada. ¿Cómo haces para aguantar a Takao? No es que sea malo pero, tú sabes. ¿Es tu pareja verdad?

- Oh, ¿Estás escuchándote Aomine Daiki? – Oha asa había dicho en el horóscopo que hoy tendría sorpresas. No se imaginaba que sería algo así - De todo lo que imaginé que podríamos hablar jamás pensé que sería de algo como esto. Supongo que después de todo Kuroko tenía razón. Has cambiado.

-Ah ¿qué tiene que ver Tetsu aquí? Tsk. Mejor olvídalo –y empezó a subir la velocidad. Era cierto, había hecho una pregunta extraña y todo eso era culpa de Kagami. Aún pensaba en qué podría hacer para conquistarlo. ¿Llenarle la boca de comida? ¿Dejarle ganar un uno-a-uno? No, eso sería patético (aunque alguna vez ya lo había hecho). ¿De alguna forma volver a acostarse con él y demostrarle lo bueno que era en la cama? La última opción no le parecía nada mal.

-No es cosa de aguantar –oyó entonces esa gruesa voz interrumpiendo sus pensamientos. Realmente ya no esperaba una respuesta de Midorima. Es decir… ese chico era extraño -. Sólo disfrutas hasta de las idioteces más pequeñas que puede hacer. Supongo que si tuviera que "aguantarlo", no estaría con él de esta forma. Sólo disfrutas el solo hecho de que esté ahí –Y vio como Midorima entonces empezaba a trabajar en la máquina sin decirle nada más. No respondió nada y volvió a concentrarse en la cinta. Tenía un punto. "aguantar" a alguien seguramente no sería muy agradable. Sería muy tedioso y molesto, un verdadero fastidio.

-Ahora tengo curiosidad –volvió a oír -. ¿A qué se debe la pregunta? – Ciertamente era extraño de él hacer ese tipo de preguntas. Nunca le había interesado algo así después de todo. Pero de la misma forma él no tenía por qué responder y mucho menos a Midorima.

-Aomine-kun últimamente está actuando extraño –de repente oyó a su costado y casi se tropezó en la caminadora al ver a Kuroko parado su lado.

-¡Maldición! ¡¿Qué diablos haces, Testu?! –y logró recuperar el paso que mantenía. Disminuyéndolo un poco.

-Sólo vine a revisar qué hacías Aomine-kun. Pensábamos que quizá te habías ido de la práctica, y no pude evitar escuchar de lo que hablaban –En ese momento Midorima se sonrojo levemente. ¿Había escuchado lo que le había dicho a Aomine? Realmente, a veces realmente odiaba a ese peliceleste. Por eso jamás serían compatibles.

-Debes dejar de hacer eso –respondió Aomine y empezó a acelerar.

-Ahora yo también tengo curiosidad Aomine-kun –y lo miró fijamente.

-No de su incumbencia –sin mirar a ningún lado siguió corriendo.

-¿Aomine-kun quiere saber qué hacen dos chicos juntos?

-¡Kuroko! ¡No es el momento ni el lugar para hablar de estas cosas! –levantó la voz Midorima.

-¿De qué diablos estás hablando? –Entonces dijo Aomine. ¿Por qué Tetsu era así? ¿Acaso lo conocía tan bien? Pero no es que quisiera saber eso exactamente. Aunque ahora que lo pensaba. ¿Qué hacían dos chicos juntos exactamente? Cuando iba a la casa de Kagami siempre lo hacía después de un largo partido, le exigía comida, luego veían algún partido y en alguna extraña ocasión jugaban algún videojuego. Nada raro a decir verdad.

-Pft –y empezó a oír una risa en su espalda.

-Shin-chan ¡mira tu cara! –y eso fue suficiente para saber que Takao que se había materializado en el gimnasio –Estás sonrojado, que lindo~ –no miró atrás pero seguía sintiendo la mirada fija de Kuroko, y ahora algunos reclamos de Midorima se oían por tales palabras.

-Y bien ¿de qué hablaban chicos? Siento que interrumpí algo importante –habló Takao al dejar de reír y sin más se acercó a Kuroko pasando su brazo por sus hombros.

-Takao-kun, Aomine-kun preguntaba cómo Midorima-kun estaba contigo.

-Oh, Así que Aomine quiere saber qué hacemos durante las noches –dijo un pícaro pelinegro guiñándole el ojo –Bueno probablemente si lo contara Shin-chan moriría de la vergüenza por que tendría que contar que Shin-chan es muy fo-

-¡Takao! ¡Aomine jamás preguntó eso!-volvió a vociferar el más alto ahora acercándose a su amante.

-Pero ¡Shin-chan! No tiene nada de malo contar lo que hacemos cuando estamos solos –e hizo una infantil mueca.

-¡Ta-ka-o no te atrevas a contar algo así!

-¡Cállense! No, no me interesa saber cómo se follan el uno al otro durante la noche. Sólo pregunté cómo lo hacían, es decir, cómo es que estaban juntos. Pero no, ya no quiero saberlo –y ahora todas esas voces se habían quedado en silencio. Al fin, no le gustaba para nada todo ese escándalo y esas voces martillando sus oídos. Empezó a bajar la velocidad con calma y se dio cuenta que aún no se escuchaba ninguna voz en el lugar. Finalmente giró la mirada hasta Kuroko que ahora lo miraba con atención y al girar un poco más Takao lo miraba expectante y Midorima tan sólo se arreglaba los lentes. ¿Qué diablos les pasaba?

-Ah ¿Qué pasa? –preguntó bajando del aparato. Definitivamente su humor para entrenar había desaparecido. Prefería mil veces tener un balón entre sus manos que entrenar en el gimnasio. Se pasó la toalla por los hombros y volvió a mirar al resto que no habían cambiado sus posiciones.

-Aomine-kun, no sé si esté en lo cierto pero acabas de decir algo muy comprometedor. ¿No quieres hablar al respecto?

-¿Eh?

-Aomine acaba de decir algo muy fuera de sí –y Takao volvió a reír -¿No será que alguien le gusta? –diciéndolo en un tono burlón. No respondió. Realmente le cansaba toda esa situación. ¿Qué acaso no tenían cosas mejores que hacer?

-Quizá –finalmente respondió y se dirigió hacía su maletín. Y no era necesario siquiera girarse para saber que los ahí presentes seguramente estarían pasmados. Tomó sus cosas con calma, tomó algo de energizante y entonces se volteó. Todos seguían en el mismo lugar -¿Qué diablos? –volvió a decir irritado.

-Aomine-kun acaba de confesar que le gusta alguien. Eso es algo inesperado.

-¿Será una linda chica con grandes pechos? -codeó Takao a Aomine al terminar de acercarse.

-Eso no es de nuestra incumbencia –finalmente dijo Midorima. Si era lo que ahora estaba pensando después de todo lo que Aomine había dicho, seguramente no sería algo muy fácil de hablar por parte de él.

-¿Hay algún problema con que me guste alguien? Que fastidio –y sin más empezó a caminar a la salida antes de que alguno pudiera responder-. Me voy del entrenamiento, de todas formas el entrenador no me dejará jugar todo el día de hoy y realmente quiero hacer unos tiros –dijo sin detenerse o voltear. Sabía que había sido un completo error el siquiera haber hablado con el peliverde. No había algo de qué hablar desde el principio. Salió del campus y sin pensarlo dos veces se dirigió a la cancha cercana a su hogar. Aún era temprano y estaba seguro que podía jugar al menos una hora antes de la cena. Luego, podría ir a las Maji-burger. Y a tan sólo unos metros de llegar a la estación una voz lo detuvo.

-Aomine-kun –oyó a uno de sus lados y al bajar un poco la mirada no se sorprendió de que Tetsu estuviera ahí.

-¿Qué quieres? –preguntó al verlo sólo con el jersey del equipo pero sin su maletín –No quiero volver al entrenamiento.

-Lo sé. Sólo quería saber si estabas bien. Y quizá acompañarte a la cancha –y ante esas palabras se detuvo para ver al más bajo.

-¿Ah? ¿Por qué estaría mal? ¿Dónde están tus cosas? No sueles dejar las prácticas- resaltó.

- No te preocupes por eso Aomine-kun, Momoi-san se hará cargo de eso.

-Tsk, como quieras –dijo y retomó su paso. Kuroko lo siguió sin decir nada y antes de lo pensado llegaron a la cancha en silencio. Aomine dejó sus cosas en las bancas y quitándose la chaqueta tomó su balón empezando a driblear. Tetsu lo vio por unos segundos antes de acercarse a él, el más alto le pasó el balón y observándolo fijamente dijo.

-Juguemos un uno-a-uno, si logras meter una canasta contra mi… responderé lo que sea que quieras preguntar –Kuroko se quedó pasmado. ¿Era tan obvio que quería preguntarle algo? Seguramente, ya no que tenía otro motivo para acompañarlo todo el trayecto hasta una cancha callejera. Y ya que ahora que tenía esta oportunidad no podía echarla a perder, aunque eso significaría esforzarse de sobremanera.

-Acepto Aomine-kun –sonrió Tetsuya y empezaron el juego. Kuroko tan sólo se enfocó en encestar, tarea nada fácil contra un genio como lo era Aomine. Pero debía confesar que en todos esos años había aprendió un truco o dos. Los minutos pasaban y el score aumentaba para Aomine como si nada. Si mal no estaba, a casi media hora de juego eran 41-0 a favor del moreno.

Kuroko sabía que la brecha sería colosal y antes de pensar en otro plan oyó la voz del más alto.

-En 50 termina el juego Tetsu –sonrió Aomine robando el balón a Kuroko y volviendo a encestar -. No veo esfuerzo de tu parte.

-El juego no termina hasta que termina Aomine-kun –sonrió Kuroko y robó el balón a Aomine para intentar otro cesto. Pero como era de esperarse, el intento fue bloqueado.

-Ríndete de una vez Tetsu –dijo Aomine volviendo a atacar y encestando sin más. Ahora tan sólo faltaban 5 puntos.

-El rendirme no me hizo ganar la Winter cup, ni el campeonato al año siguiente-rió de buena manera y nuevamente intentó robar el balón. Aomine fue mucho más rápido y volvió a encestar. Ese era el fin –pensó. Sólo necesitaba una canasta de tres o en su defecto dos canastas más. Sonrió intentando ir al rebote para volver a encestar pero cuando se dio cuenta Kuroko había robado la pelota y sin perder tiempo lanzaba a la canasta con un tiro que no había visto antes. Para su sorpresa Kuroko había sido más rápido que él y al intentar bloquear el tiro tan sólo logró tocarlo un poco, pero lo suficiente para darle el ángulo que necesitaba y fue un cesto.

-¡¿Eh?! –vociferó Aomine al ver caer el balón. Eso podía contarse como autoencestarse.

-Vaya, no imaginé que algo así pudiera funcionar. Aunque debo agradecerte mucho Aomine-kun, no hubiera sido cesto sin tu ayuda. Gané –sonrió Kuroko yendo rápidamente por el balón.

-¡Eso no es justo! ¡Ni siquiera ibas a encestar! –reclamó Aomine. Ciertamente, no tenía intención de responder alguna pregunta y ganar hubiese sido un buen método para mantener a Kuroko al margen ya que había sido una apuesta justa.

Kuroko se dirigió a las graderías y se sentó allí.

-Bien Aomine-kun. Ahora eres todo mío –Y Aomine no sabía qué pensar. Después de todo, eso podía tomarse de muchas formas pero la inexpresividad del Tetsu era única.

-Como sea. Pregunta de una vez. Sé que hay algo que quieres decir desde la universidad –y tomando el balón empezó a driblear lentamente.

-Es verdad… ¿De casualidad últimamente estás así por lo que pasó con Kagami-kun? –y Aomine lo miró. No imaginaba que sería tan directo. Y hasta el día de hoy no sabía exactamente qué es lo que sabía Kuroko sobre ellos dos. Pero estaba seguro que sabía que algo había ocurrido entre ellos. Suspiró y se sentó a un lado.

-Probablemente. Empecé a pensar en cosas muy estúpidas últimamente.

-Antes que nada, sólo quiero que sepas que cuentas con todo mi apoyo Aomine-kun –pensó un poco en lo siguiente que diría y tan sólo se pasó por su mente aquella pregunta que le había hecho a Kagami días atrás -¿Sientes algo por Kagami-kun?

Aomine lo pensó. Era cierto, tan sólo horas atrás había aceptado que quizá sentía algo por el pelirrojo. Es decir ¿por qué le habría dado sus Jordans? O peor aún ¿por qué quería volver a besarlo? Eso no era normal. Miró a Kuroko y sin más respondió.

-Sólo… quiero que sea mío y de nadie más –y volvió a pararse empezando a driblear nuevamente –debe ser repugnante para ti ¿cierto? –y no es que él estuviera completamente bien con eso. Semanas atrás tan sólo había salido con chicas. Y ellas tenían grandes pechos. Como le gustaba. Pero después de esa noche no había podido dejar de pensar en Kagami. No es que le gustaran otros hombres, diablos no… pero le gustaba Kagami y pese a que lo había aceptado un par de días atrás aún sentía que algo no estaba del todo bien.

Kuroko sonrió. Al menos Aomine era más honesto. O quizá tan sólo había pensado demasiado las cosas a diferencia de Kagami.

-No me parece repugnante. Siempre y cuando no se hagan ningún mal yo los apoyaré siempre. Somos amigos después de todo –hizo una pequeña pausa -. ¿Ya pensaste qué hacer al respecto? No creo que lanzándote de frente a él sea una buena idea. Seguro se enfadará mucho si lo haces.

Aomine lo miró. Ciertamente… Tetsu tenía razón. Pero como siempre, hubiera sido mejor haberlo sabido antes.

-Sobre eso… bueno… digamos que ya lo sé. Luego dijo cosas como que no sabía qué era enamorarse de algo. ¿Tendría que convertirme en un balón para eso? Que idiota.

-Eso significa que ya se lo dijiste. Con razón actuaron tan raro en el cumpleaños de Kagami-kun. Aomine-kun, debes pensar mejor antes de declararte a alguien –apuntó Kuroko antes de recibir un reclamo de Aomine. ¡Eso era algo que ya lo sabía!

-Ya que conoces bien a ese idiota. ¿Qué debo hacer?

-No es tan simple. No sabemos siquiera si tu le gustas Aomine-kun.

-Por favor Tetsu, hasta yo conozco un poco a ese sujeto y puedo decirte que no se lleva a la cama a cualquiera. Si no está enamorado de mi, sé que podrá estarlo. Y sino al menos sé que mi cuerpo le gusta-terminó en un tono autosuficiente.

Entonces sintió un codazo incrustarse en su costilla.

-¡¿Qué diablos te pasa?! –reclamó Aomine ahora viendo directamente a Tetsu.

-Acabas de decir que te aprovechaste de él. Corrígeme si estoy mal.

-¡Yo no me aproveché de nadie! Sólo… él estaba ahí y pensé que quizá podría funcionar. Vamos, sólo fue una corazonada y quería pasar la noche con alguien –y entonces sintió una amenazadora mirada. Era verdad, esa vez no había actuado del todo bien ya que sólo lo había hecho porque alguna vez había visto la mirada de Kagami sobre su cuerpo y no era una mirada cualquiera. No podía culparlo a decir verdad, pero quién estaba en problemas ¿Kagami? ¡Claro que no! Él era el único martillándose la cabeza.

-Eres de lo peor Aomine-kun. Ahora no sé si quiero ayudarte –y sin más dio la vuelta planeando irse. Pensaba que había madurado un poco, pero se estaba engañando al parecer.

-Tetsu –y fue tras él para agarrarlo -. Mira, te digo estas cosas porque pensé que quizá podrías ayudarme.

-No Aomine-kun, lo dices porque perdiste una apuesta y eres un hombre de palabra –y nuevamente Aomine no supo qué decir, pues tenía razón.

-Bien. Soy un animal. ¿Contento? Si no vas ayudarme, pensaré en algo por mí mismo. Sólo no le digas de esto a nadie. Ni a Kagami –Kuroko lo miró. Si Aomine pedía esas cosas, quizá era porque estaba siendo serio al respecto. Y tenía que estar seguro, pues si lanzaba a Kagami a los brazos de alguien y terminaban muy mal, él sentiría mucha culpa. Vio como Aomine tomaba sus cosas y se alistaba para marcharse. No dijo nada por unos segundos, pero cuando empezaba el camino fuera de la cancha tan sólo se acercó a él y dijo.

-Te ayudaré Aomine-kun, pero no quiero que hagas estupideces. ¿De acuerdo?

-¿De qué hablas? No soy Bakagami –sonrió –. Sólo te advierto una cosa Tetsu, me gustará Kagami y eso, pero no me harás entrar a la cocina para llenarle el estómago, no me harás vestir cosas ridículas ni hacer espectáculos como Kise. ¿Entendido?

-Oh vaya queda descartado el que te presentes con un delantal llamativo en su cocina entonces.

-¡Tetsu! –y se sonrojó un poco. Agrh, él no lo haría… pero Kagami no se vería mal en algo así. Y quiso darse una patada mental. Kagami en un delantal… sin ropa y-

-Aomine-kun, otra regla, por favor no fantasees con él delante mío, puede verse en su cara lo que estás pensando y lo siento, Kagami-kun es mi amigo.

-¡Tú empezaste con esto!

-De todas formas lo primero que debes hacer es lo siguiente: ignóralo.

-¿Eh? –Testu… siempre tenía ideas extrañas.

-Así es. Kagami también ha estado extraño. Y veo que ya hiciste una idiotez diciéndole cosas de frente. Él no es muy detallista, pero por ahora te prestará atención, así que primero discúlpate, llévalo a comer o algo. Y luego ignóralo por un par de días. Seguramente se molestará y me lo dirá en algún momento. Entonces pasaremos a una segunda fase.

-¿Segunda fase?

-Te lo diré en cuanto lleguemos ahí –sonrió Kuroko. Era verdad que Aomine era su amigo, pero sabía que le costaba mucho tomarse las cosas en serio. Si llegaban a la segunda fase entonces Aomine habría pasado la prueba de que no era un capricho, lastimosamente para eso, también tenía que asegurarse de que Kagami estaba dispuesto a una relación. Sería muy divertido pensó –Y por cierto… me deberás un Milkshake de Vainilla por cada fase –sonrió Kuroko.

-¡¿Eh?!

-Así es Aomine-kun, el amor cuesta mucho –rió y escuchó los reclamos de Aomine todo el camino a la estación.

Continuará


Hola a todos, han pasado un par de meses y me disculpo enormemente por tardar tanto. Me ha costado mucho escribir este cap, pero espero los siguientes sean más llevaderos ya que nuevamente interactuarán estos dos.

Esto tenía que publicarse ayer. AOKAGA's Day 3, pero tuvo que esperar hasta el día de hoy por ciertos detalles. Espero haya sido de su agrado. Cualquier duda, sugerencia, comentario es bienvenido :3. ¡Me encanta leerlos!

¡Gracias por leer!

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