Este capítulo es practicamente todo desde el POV de Hong. xD

El Rapto

4

Emil.

Odio que ese idiota haga que me preocupe. Pero es que no sé como puede tener una idea tan estúpida. ¿Saltar el Muro? Sí, claro, y al día siguiente tendremos un cadáver carbonizado como recuerdo. ¡Pues no me da la gana! Ese estúpido no va a saltarlo, o al menos espero que no... y encima tiene la cara de hablarme tan tranquilamente después de haberle escuchado decir que va a saltarlo. Como si fuera a dar una especie de paseo, y no a saltar un muro del que no sabemos nada más que todo el que salta muere. Agh...

Le doy una patada a una pequeña piedra que choca contra una pared y rebota, mientras camino hacia mi casa. Primero me cae una gota en la nariz que me hace arrugarla, y en menos de diez segundos, muchas más. Maldigo por lo bajo antes de salir corriendo, y aunque mi casa está cerca, llego empapado. Abro rápidamente la puerta y empujo la puerta con el pie para cerrarla, para dirigirme directamente a mi habitación y lanzarme en la cama. Suspiro largamente, hundiendo la cabeza en la almohada.

No sé por qué le doy tantas vueltas. Debería ir acostumbrándome ya a perder a la gente, pero no puedo, sigo sintiendo el mismo temor y angustia que siempre, como cuando le tocó a mi hermano. Aunque Xiang no salte el Muro, desaparecerá mañana. Volveré a quedarme solo, ahora que por fin estaba empezando a olvidar lo de mi hermano. Pero al menos el idiota de Xiang podría aprovechar su último día en vez de malgastarlo en una estupidez que va a matarlo.

No es que yo crea que puedo "aprovechar" el día con él... eso suena a adolescente cursi enamorada. Aunque tampoco me importaría que quisiera estar conmigo. Claro que, teniendo a su hermano, es evidente que preferirá estar los últimos momentos con él.

Ah, no. Que el idiota va a suicidarse de la manera más estúpida.

Es... es... idiota, idiota, idiota. ¡Más le vale estarse quietecito y no hacer idioteces!

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Xiang.

Me levanto bastante temprano, Yong aún está en la cama. Voy derecho a casa de Natalia, aunque no estoy muy seguro de qué voy a conseguir con esto. Golpeo la puerta, que no tarda en abrirse, y ella me mira con una ceja alzada, claramente sin entender qué hago YO en SU casa.

-Bueno... pasa. -Se encoge de hombros y se aparta para permitirme la entrada, pero yo niego con la cabeza.

-Solo son unos minutos. Tú sabías lo de Emi y Lukas, ¿verdad?

Vuelve a repetir el gesto de encogerse de hombros, con expresión aburrida.

-Se supone que Lukas no quería que le enseñara esa nota, pero... yo que sé, sentí que debía hacerlo, y estupideces de esas... -Murmura, apoyándose en el marco de la puerta. -Pero es evidente que lo sé si yo le di la libreta.

-¿Es inmune al Rapto?

-¿Inmune? -Ladea la cabeza y tras un par de segundos, suelta una risa amarga. -Desaparecerá cuando supuestamente cumpla dieciocho, es decir, cuando en realidad cumpla diecinueve... el truco de su madre salió bien, eso solo le concede un año más.

Se mira las uñas y espero a que quiera continuar. Tras un par de minutos, vuelve a mirarme, y suspira.

-Querían saber si el Rapto se produciría de todas formas, o dependía de los documentos, por eso todos fueron cambiados, todos pensaron que Emil tenía un año menos, y... funcionó. Era una prueba. Si funcionaba, se suponía que podrían cambiar más documentos, falsificar fechas y todo eso, para dar algunos años más de vida a los chicos. Pero claro, su madre y la mía están muertas, y eran las únicas que lo sabían, así que... Ya vez. Emil vivirá un año más. -Entrecierra los ojos y me mira con desinterés. -Lástima que tú no vayas a estar aquí para verlo.

Eso me molesta, aunque admito que tiene razón. Yo me iré y Emil seguirá aquí. Al menos, sé que ella le cuida... a su manera. Estará bien. Tampoco quiero que mi locura de saltar el Muro le afecte. No debería costarle mucho superarlo.

-¿Crees que el Muro...?

-No seas idiota. -Me corta, como si adivinara mis intenciones y frunce levemente el ceño. -No hay nada al otro lado del Muro.

-Puede. Pero hay muchas cosas que no encajan, y si no puedo encontrar las respuestas aquí, las encontraré en otro lugar.

-Estúpido mocoso... No encontrarás respuestas al otro lado del Muro porque estarás muerto... -Habla despacio, como si le hablara a un crío, supongo que ella nos ve así a todos, como críos.

-Si no lo intento, no podré asegurarme.

Resopla y sacude la cabeza.

-Me gustaría saber que opina Emil de esto.

-Lo sabe, pero por lo que le dije anoche, pensará que he cambiado de idea. No voy a decirle nada.

-Eso es muy egoísta... -Alza una ceja, repentinamente más calmada. -Si al menos vas a hacer eso... debería saberlo, ¿no crees? ¿Crees que le será más fácil superarlo si ocurre de repente? Já... -Esboza una sonrisa completamente forzada, con cierto sarcasmo. -Tú no le viste llorar cuando Lukas desapareció. Por supuesto, tener las copias de las llaves de la casa de Lukas, me sirve de algo. Se le escuchaba sollozar desde la entrada. Y tú pretendes hacerle lo mismo.

No sé muy bien que responderla. Debo admitir que es una chica bastante interesante, todavía no sé si nos odia a muerte o quiere vernos felices. En realidad creo que ni ella misma lo tiene muy claro.

-Si se lo digo, no creo que se lo tome muy bien.

-Pero has decidido que vas a saltarlo, así que enfréntate a las consecuencias. Si saltas lo sabrá. Cuando encontremos tu cadáver carbonizado o cuando se lo digas. Tú sabrás. -Me lanza una mirada de irritación. -Oh. Ya que dudo que te vea mañana... -Sonríe de medio lado. -Feliz cumpleaños adelantado, Xiang.

Y me cierra la puerta en las narices, sin esperar a que yo diga algo más. Suspiro y no me lo pienso dos veces antes de ir a casa, coger una mochila que ya tengo preparada y marcharme al bosque. No voy a ver a Emil, seguramente él no quiera verme, y estaré mejor solo. Cuando anochezca, me iré.

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Se hace de noche más rápido de lo que quiero, parece que el tiempo vuela cuando más deseo que se detenga. Y hace bastante viento. Todavía faltarán un par de horas para lo que sería la ceremonia de mi Rapto, pero no va a celebrarse, al menos que no cuenten conmigo.

Cogo la mochila del suelo y me la cuelgo al hombro. Comida y agua, no necesito gran cosa. También escondo el arco y las flechas de caza entre unos arbustos, así, cuando vaya hacia el Muro, los cogeré por el camino. Mientras lo escondo, me acuerdo de Emil. He tenido la oportunidad de comprobar que es increíble con el arco, me ganó sin esfuerzo cuando hicimos una competición (a Emil le gusta bastante retarme a cosas que casi siempre pierde); creo que fue de las pocas veces que me ha ganado a algo, pero es que me parece demasiado gracioso verle frustrado y enfurruñado cuando pierde.

Aunque tenía claro que no iba a volver a verle, las palabras de Natalia me hacen recapacitar, y quiero verle otra vez, aunque sea la última. Voy derecho a casa de Emil y apporreo la puerta. Le dije que le avisaría si iba a hacer alguna cosa estúpida, y aunque esto no me parece estúpido, no me parece bien mentirle. Se ponga como se ponga.

-Xiang... -Dice Emil cuando abre la puerta, con la sorpresa reflejada en el rostro. Tiene los ojos algo enrojecidos, como si hubiera estado llorando, aunque... no, es una tontería, ¿por qué tendría que haber estado llorando? En cuanto avanza un paso y abandona el refugio del hogar, la ráfaga de aire le golpea, agitándole el pelo, pero no parece que le importe. -¿Dónde demonios estabas, pedazo de imbécil?

Encantador.

-Yo también me alegro de verte. -Frunce el ceño. -Tengo que hablar contigo.

-Vale, entra. -Murmura después de dudar unos segundos, como si no supiera si expresar su enfado mandándome a la mierda o perdonar que no haya dado señales de vida hasta ahora.

-No. Ven conmigo. -Gruño, cogiéndole del brazo para sacarle fuera, al menos no opone mucha resistencia.

-Ay, idiota, ¿qué te pasa? -Refunfuña, frotándose la muñeca y mirándome con mala cara. -Espera, la... la ceremonia. ¿No deberías estar...?

-Me voy.

Me mira, perplejo, y parece que tarda unos segundos en darse cuenta del significado de esas palabras. O al menos, en asumirlo.

-No digas estupideces.

-No voy a quedarme aquí. Puede que haya respuestas al otro lado del Muro, y aunque vengan en forma de muerte... al menos sabré con seguridad que no existe nada fuera de este lugar. -Murmuro, mientras él frunce el ceño y se muerde el labio, ya me he familiarizado con ese gesto.

-¡Por supuesto que vendrán en forma de muerte! ¡Y te matará! ¡Como a todos los que intentaron saltarlo! ¡Xiang, joder, no seas idiota!

-Emil... desapareceré de todas formas. Tengo que intentarlo...

-¡No! No entiendo por qué haces esto. -Se queja, y empieza a parpadear con más rapidez. Me doy cuenta de que está a punto de llorar, y está aguantando las lágrimas. -Yo... creo que puede haber algo más después del Rapto... no podemos estar seguros de que la persona muera. Puede que después del Rapto, todos vayamos al mismo lugar... Entonces, cuando me toque a mi, puede que os vuelva a ver. A mi hermano, a Matt, a... a ti.

-Emil... No tienes que entenderlo. Lo hago por mí. Porque soy así. -Suspiro, esto es más difícil de lo que creía. -Tiene que haber algo más detrás del Muro.

-Por favor, no seas tan egoísta. -Me pide, y aunque sé que intenta evitarlo, pero se le escapa una lágrima, que resbala por su mejilla. -No lo hagas.

-Tengo que hacerlo. -Insisto, intentando mantenerme indiferente ante aquella lágrima. Pero no lo consigo, todo mi cuerpo me grita que la solución está detrás del muro, y no necesito más.

-¡No! -Grita, y me da un puñetazo en el pecho, y aunque me hace daño no me inmuto. Solo le miro, sin hacer nada más, mientras veo como es incapaz de contener el llanto, y las lágrimas no dejan de caerle por el rostro. Gruño cuando me golpea de nuevo, y antes de que me de cuenta ya está dispuesto a hacerlo de nuevo. Le agarro la muñeca antes de que descargue el golpe y tiro de él hacia mi, sin pensar, hasta que su rostro queda a escasos centímetros del mío. En cualquier otro momento me habría burlado de su cara de confusión, y el ligero rubor que cubre sus mejillas, como cuando se pone nervioso. -¿Qué...?

No hace fuerza y le suelto la muñeca. Le tomo la cara entre las manos y, después de limpiar algunas lágrimas de sus mejillas, me acerco un poco más, pero me detengo. Noto su respiración sobre mis labios, y él no se mueve. Cierro los ojos unos segundos y me aparto de él, antes de hacer algo de lo que pueda arrepentirme. Emil enrojece bruscamente, como si acabara de darse cuenta de lo que ha ocurrido.. o de lo que casi ha ocurrido, más bien. Abre la boca, pero solo suelta balbuceos sin conseguir decir nada coherente, y mira al suelo.

Sonrío al verle hacer eso, ahora ya no lo dudo. Es adorable. Observo atentamente su rostro, sus ojos, aunque ahora húmedos al llorar. Quiero grabarme la imagen en la cabeza, porque será la última vez que lo vea.

-Volveré, te lo prometo.

-Por favor... -Su voz suena como un gemido lastimero, y me aparto de él, antes de que sus labios me hagan cambiar de idea. Él se queda quieto, ignorando el gélido viento que le revuelve el cabello; mientras corro en dirección al bosque, él vuelve a llamarme, y no distingo bien sus gritos, pero suenan a "quédate" y "por favor".

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Cuando llego al Muro me parece más siniestro de lo que recordaba. Pongo una mano sobre la superficie de piedra, lisa y fría, y acaricio un poco aquella superficie, pensando qué se esconde al otro lado. Un relámpago ilumina el cielo y ya tengo el pelo empapado con la lluvia, que cae con fuerza. Durante el instante que el bosque se ilumina por el relámpago, veo un ciervo huyendo hacia alguna parte. Camino, hasta llegar a donde quiero, y suspiro. Algo se mueve detrás de mi en el bosque, pero es normal, por aquí hay bastantes animales. Subo hasta la rama más baja de un árbol, y trepo sin dificultad hacia arriba. No tardo en encontrarme en una rama por encima del Muro, observando el vacío negro que ocupa el otro lado.

Por un instante, pienso en volver. Estoy loco. El Muro mata a todos los que saltan, peor... también creía que el Rapto se llevaba a todos antes, y hay manera de burlarlo. Tomo aire y me subo al borde del Muro. Al otro lado, no hay ningún punto de apoyo para poder bajar, y no me lo pienso. Me descuelgo y bajo todo lo posible antes de soltarme y dejarme caer al suelo.

Se me doblan las rodillas al caer, mientras me recorre un punzante dolor. Tomo aire y me levanto, intentando ver algo, pero está demasiado oscuro. Me pregunto que ocurrirá ahora. No hay árboles cerca del Muro, y no se puede escalar.

Doy algunos pasos, tocando la superficie del Muro, preguntándome que haré ahora, o cuando aparecerá... lo que sea que aparezca, para matarme.

Me sobresalto al escuchar un ruido cerca, como de algo cayendo. Levanto rápidamente el arco, apuntando al sonido. Seguramente sea lo que mató a los demás, y viene a por mi. En fin, puede que todos tuvieran razón, y voy a morir inútilmente antes de tiempo. Podía haberme quedado con Emil, aunque solo fueran unas horas. Me siento fatal al haberle dejado de esa manera, y todavía tengo un revoltijo de emociones en el pecho, aunque por el momento las ignoro.

Lo escucho acercarse a mi, como pasos obre el césped empapado, y una figura surge de entre las sombras.

Se me cae el alma a los pies. ¿Cómo no me he dado cuenta antes de que esos ruidos que escuché antes no eran de animales? Ni monstruo, ni criatura infernal. Mucho peor, porque nada podría ser peor que esto: Emil me ha seguido. Y ahora los dos estamos al otro lado del Muro.

XXX

Os quedáis sin beso de momento a/a MUAHAHA. (?)