Tomé el camino equivocado
que me llevo a tendencias equivocadas.
Estuve en el lugar equivocado, en el momento equivocado
en el día equivocado de la semana equivocada.
Hay algo malo conmigo
químicamente.
Algo malo conmigo
intrínsecamente.
La combinación equivocada con los genes equivocados.
Demasiado tiempo equivocado ...
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El viento le desalineó el cabello aun más y mostró parte de su frente. Respiró profundo el aire que inundaba su rostro al acelerar aún más fuerte, haciendo rugir el motor. Extrañaba esa jodida arma letal, dios sí. La velocidad y la adrenalina... le daban mucho placer, le hacía sentir que no le faltaba nada, que estaba completo. En su cerebro surcó un pensamiento un tanto inaudito: eran las mismas sensaciones que experimentaba cuando molestaba a Hinata Hyuga.
Era retorcido pero era verdad. Y hacía tiempo que no tenía una verdad clara en su vida.
Pasó por debajo del Arco del Triunfo a toda velocidad, lo rodeó y no supo por qué, se detuvo para subir. Una vez arriba pudo apreciar por primera vez la inmensidad de la ciudad en la que residía, no la veía tan aburrida e insignificante como antes. Se recostó sobre sus codos en el borde, ignorando los turistas que lo rodeaba. Siguió con sus ojos serios las diagonales decoradas de luces en su mayoría amarillentas, el movimiento constante de los autos, algunos peatones. Tomó sus Red Apple del bolsillo de su campera negra y encendió uno, luego de exhalar dio otra mirada en general y mientras intentaba mantener la mente en la nada misma y disfrutar de su fugaz buen humor recordó a su madre. No la recordó mal, no la recordó triste, ni lleno de furia. Se le ocurrió pensar qué foto hubiera sacado ella si estaría allí arriba.
Prendió la cámara y con el cigarro en la boca hizo un par de tomas. Agitó el adictivo para que la ceniza caiga en algún lugar mientras imaginaba la fotografía que acaba de tomar, especulaba con que las luces de los autos en movimiento le den a la imagen un halo sobrenatural.
—Buena toma para no ser un profesional. Pareces saber mucho sobre encuadres— la voz gentil del chico contrastaba con su rostro pálido en dónde se centraba una sonrisa fribola —.Sai.
En honor a la verdad no tenia ganas de compartir su buen momento con nadie, sin embargo se presentó casi por inercia —Uchiha.
—Sasuke Uchiha— reiteró aquella sonrisa espeluznante— .Todos hablan de ti en el instituto.
Sasuke bufó en su interior. Otra vez la misma historia de fanatismo, inclusive sobre el Arco del Triunfo. Sin intenciones de entablar ninguna charla re ojeaba aquel extraño muchacho que no recordaba haber visto en el instituto —Es una buena cámara. Vieja pero excelente, una reliquia— el chico seguía intentando conversar y el comentario acerca de la maquina fotográfica finalmente se ganó su atención.
—Sólo lo hago para pasar el tiempo. No es algo que realmente me interese.
—Da igual por qué lo haces, mientras hagas algo que te gusta— extendió la mano—. ¿Puedo verla?.
Le entregó la cámara con gesto aburrido y Sai se propuso a estudiarla, la giraba y con ella enfocaba en diversas direcciones, parecía saber mucho sobre el tema. Apretó unos botones antes de devolverla —Acomodé el flash de manera que puedas tomar mejores imágenes de noche, si no te ofende. De todas formas dicen en el instituto que todo lo haces lo haces bien.
Sasuke observó a través del aparato y todo se veía con mas claridad, luego estudió otra vez a Sai y vió que de él colgaba una camara excentricamente costosa, más atrás una muchacha maquillada y un tipo con un flash externo esperaban por él —Ni siquiera me conocen. ¿Trabajas de esto, verdad?—se interesó.
—Desmayaste a Namikaze Naruto. Eso es mas que suficiente para que des que hablar durante diez años—respondió ignorando la pregunta del Uchiha.
Sasuke chasqueó los labios, parecía que todo París se había enterado del acontecimiento—¿Es normal que se le pegue como un chicle a la gente que lo golpea?.
Sai rió y su carcajada de dientes pulcros fue incomoda, como falsa. —Debajo de toda esa excentricidad y dinero existe un buen tipo. Tiene una historia difícil ...—pareció reflexionar —.tal vez todos la tengamos.
Uchiha coincidió más no emitió su opinión personal. Iba a emprender su retirada cuando otra vez la voz del muchacho lo obligó a frenar.
—¿Irás a la fiesta?.
Ni siquiera sabía de qué hablaba.
—Naruto ha invitado a Hyuga Hinata a su mansión y a Haruno Sakura. Supongo que también conoces a Kiba, él ha invitado a todos a sus espaldas para boicotear sus planes, esta muy molesto porque Naruto nos hizo a un lado. Iremos todos, deberías ir.
Alzó una ceja al oir el nombre de Hinata. ¿Cómo era que ese muchacho los conocía a todos? ¿donde había estado metido? ¿Por qué había enfatizado el nombre de la Hyuga?. Comenzaba a hacer frío.
—Lo dudo—respondió. Decidió que ese tipo le generaba cierta desconfianza.
Sai esbozó un gesto gentil a espaldas del Uchiha—Como desees. Es mañana a la seis.
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—Irás a la piscina de Naruto y porque yo te obligo— arremetió Sakura en pijama frente a Hinata que acababa de taparse integra con la sabana. Hacía mucho que no pasaban una noche juntas y Sakura consideró que luego del incidente en el bar debería seguir de cerca a su amiga. Descubriría a quien osaba meterse con un ser tan inocente y vulnerable; y le patearía el trasero. Además, tenía sus sospechas con cierto individuo con mucho dinero y pocas ideas de que hacer con su vida: Namikaze Uzumaki Naruto, cuándo se le ponía una muchacha en la cabeza podía realizar las perversidades menos pensadas, tales como intentar espiar en un vestidor o utilizar binoculares en la clase de natación femenina del instituto. Sakura estaba casi segura que era él quién enviaba esos descarados mensajes y estando cerca lo descubriría, por eso era esencial que Hinata acepte la invitación a su casa.
—No tiene sentido, Sakura. Yo no tengo deseos de ir y Naruto-kun te causa fastidio.
Sakura tomó la sabana que velaba a la Hyuga y de un tirón la jaló revelando a la muchacha con una remera holgada y un short, ambas llevaban el cabello amarrado —Si lo sé. Naruto es insoportable pero es tu oportunidad con él.
—No.. ya habrá otros momentos...— murmuró sonrojada mientras le extendía una taza de chocolate caliente a su amiga y acomodaba un plato de pastel de ciruela y vainilla enfrente. Lo habían comprado de regreso a casa el día anterior.
—¡Esto es delicioso!— se saboreó luego de probarlo sin sutilezas—.¿Es por el idiota de los mensajes de textos?... que no quieres ir.
—Yo...
Sakura suspiró para luego arrebatar el celular que Hinata custodiaba como un soldado —¿Aun no le has dicho nada?. ¡Dame esa cosa!.
—¡No! ¡Por favor Sakura!
Dándole la espalda a Hinata, comenzó a teclear con un claro gesto malicioso —Déjame intentar a mi. Creo saber como actuar con estos tipos.
La Hyuga se acercó tras ella —No... no creo que sea buena idea.
El celular sonó cuando Sasuke salia de la ducha rodeado por una nube de vapor, con la toalla apenas atada la cintura y los cabellos pegados al rostro. No esperaba nada de nadie por eso le pareció curioso. Más todo fue ridículo cuando vio el numero de la Hyuga reflejado en su pantalla.
*He estado pensando en ti.
Alzo ambas cejas en un gesto que indicaba conmoción mientras se dirigía al pasillo con el aparato en la mano. Cerró la puerta con un talón y totalmente desnudo se sentó sobre la cama. Que lo maten si la temerosa Hinata Hyuga tomaba la iniciativa de enviarle un mensaje. Lo pensó unos segundos y noto lo absurdo que era, por eso siguió el juego.
*¿Lo has hecho?.
Sakura sonrió maliciosamente al obtener la respuesta. Intentaría arrebatar algún dato a ese tipo sea como sea. Hinata no quería mirar se tapaba los ojos con ambas manos —Ven aquí.
—No... no quiero. Ya basta.
Sakura escribió y al leer el nuevo mensaje, Sasuke afirmó sus dudas.
*Si. Quiero conocerte.
*¿Estas segura?.
—Muy segura— mencionó sonriente ante los ojos impacientes de su amiga.
*Muy segura.
—No servirá de nada.. el no revelará su identidad— opinó esta vez espiando por encima del hombro de Sakura—.Mi idea era no contestar... así esa persona se daba por vencida y buscaría a alguien más a quien molestar.
Haruno se volteó y la miró molesta, dejó el celular a un lado y la tomó por los hombros —¿Eres estúpida o qué?— Hinata se sonrojó y su amiga comenzó a sacudirla —.Este maldito loco no está molestando a personas al azar, te tiene entre ojos y me temo que no es divertido lo que hace. Lo que pasó esa noche en la fiesta de Naruto fue una locura. ¡Debes dejar de ser tan inocente!. ¡Despierta, este es el mundo real! ¿Cuántas veces piensas esconderte de los problemas?.
Así era su mejor amiga. A veces y de imprevisto solía soltarle un rollo que le acomodaba los pies sobre la tierra. Sakura tenía esa firmeza y decisión que a ella siempre le había faltado, era de las personas que te decían las verdades tal y como eran. La amaba y por eso ante tan ciertas y duras palabras ella agachó la cabeza. Sakura hizo una mueca de preocupación preguntándose si no había sido demasiado dura. Se mantuvieron en silencio hasta que el móvil volvió a sonar.
*Tal vez tengas una oportunidad.
*Quiero saber como eres- escribió Haruno, obsesionada con la idea.
Sasuke se miró así mismo totalmente desnudo. Sus piernas fuertes, sus abdominales húmedos, luego sus hombros... y bufó.
*¿Físicamente?
*Si. No es justo que tu lo sepas todo de mi y yo nada.
Quiero algún detalle.
—La Hyuga pidiendo detalles. Estas dos deben creer que soy un estúpido.
*¿De qué tipo?.
No había manera de que esa persona suelte algún dato concreto. Y eso, aunque Hinata no se haya dado cuenta, realmente era pesado. Si tendría reales y extrañas intenciones de seducir a su amiga ya habría rebelado algo, pero el acosador insistía en permanecer el anonimato. ¿Por cuánto tiempo? ¿Qué tendría en mente?. Todo apuntaba a que se tratase de Naruto totalmente aburrido de su ostentosa vida queriendo volverla interesante. Pero ¿Sería tan perverso de hacer algo así?. Los ojos verdes se posaron en la figura de Hinata abrazada a sus tobillos con las cejas fruncidas y la mirada fija en el móvil. Sea quien sea, la tenia aterrada.
*¿Eres rubio?.
Sasuke sonrió —Naruto eh— si bien era lógico de ver que Hinata no era quien escribía, seguro estaría presente. La Hyuga sabia demás que no era Naruto el autor de los mensajes. Era evidente que quien escribía era Haruno Sakura. Desde la tarde en el bar advirtió que alguien estaba molestando a Hinata y mientras amenazaba torpemente no quiaba los ojos de Naruto. Sospechaba de él. Pero por otro lado ¿A la Hyuga le hubiera gustado que fuese el dobe quien escribía? Sintió una ligera furia invadirlo.
—Lamento haberte decepcionado—masculló y escribió.
*¿Realmente lo único que importa es el aspecto físico?.
¿Quisieras que fuera Naruto, verdad?.
El mensaje la dejó pensando mientras escuchaba los constantes reclamos de fondo de Hinata que insistía en que dejara de escribir. Podría ser que Naruto no fuese él del mensaje, él no seria tan inteligente de auto-nombrarse para aclarar dudas ¿o si?. Además ella era la única que sabia de los sentimientos de Hinata por Naruto. Estaba confundida.
*Eres difícil.
*Y tu no eres Hinata, eres Sakura.
Sólo me interesa hablar con Hinata.
—Mierda, lo sabe—Sakura soltó el celular como si le quemara—.Ese psicopata me conoce también.
Naruto, Kiba, Sasuke o quien fuese... no sabía con quien estaba lidiando pero parecía ser muy inteligente y lo demasiado observador para saberla la mejor amiga de Hinata. Todo eso era pesado.
La Hyuga se acercó y tomó el aparato, comenzó a observar consternada los mensajes y el gesto se le endureció. Sakura, con una mano en el mentón, parecía determinada a querer desenmascarar a aquel molesto y misterioso personaje. Se sintió frustrada y le arrebató el móvil a Hinata de nueva cuenta —No me vas a ganar. Maldito pervertido.
*No es justo que estés molestando a las personas sin rebelar tu identidad.
Al no obtener respuesta, insistió enfurecida. La impotencia la inundaba.
*Contéstame.
Hinata seguía negándose a la situación. No quería enfrentar a esa persona.
*Maldito cobarde-concluyó, rabiosa.
Sasuke sonrió complacido, había ganado. Abrió el armario para buscar un bóxer nuevo y una de las cajas embaladas que no había abierto desde la mudanza cayó a sus pies. Se hincó para juntarla cuando la notó demasiado liviana. No recordaba que había guardado allí.
Con Itachi tuvieron momentos felices en su infancia, de eso no hay dudas. No era como si Fugaku hubiera tenido mucho tiempo para ellos pero cuando volvía de USA no olvidaba nunca traerle regalos. Itachi era fanático de MARVEL y aunque Sasuke prefería las armas Ninjas no perdían el tiempo en utilizar espadas y armas de alto calibre para simular misiones y enfrentamientos en las tardes de verano. Cuando Sasuke abrió la caja estudió con ojos estoicos su antiguo traje de hombre araña, ridículo, que Itachi le obligaba a ponerse. Recordó sobre todo la risa de su madre al verlo con las mejillas sonrojadas y el enorme enojo al sentirse humillado por esa maya apretada. Retiró algunas pertenencias y entonces lo vio: de todos los juguetes, el preferido y el que generaba discordia entre ambos hermanos -el simulador de voz del increíble Hulk-. Era una enorme boca verde con dientes chuecos superpuestos, del lado interior tenia una suerte de abertura. Bastaba hablar por ahí y la voz salia gruesa por el micrófono que se camuflaba entre dichos dientes.
Lo probó por simple curiosidad, sabia de por si que no andaría. Se confundió. Sonaba como si fuera nuevo. Recordó cuando Fugaku intentó usarlo y no le funcionaba, se molestó mucho cuando Mikoto tuvo que explicarle como funcionaba.
Después de todo Fugaku era un Uchiha.
También pensó en los días felices que ya no estaban. Que se habían esfumado. Guardó molestó el transformador de voz cuando una infantil idea se le cruzó por la cabeza—Sería una enorme estupidez—se dijo—.Pero no estaría mal.
—Lo atraparé— anunció Sakura frustrada mientras comía furiosa un nuevo bocado de su pastel. Hinata le sonrió angustiada, en el fondo envidiaba el valor y la determinación de su amiga, y también se sentía una impotente. Debía tomar ese teléfono y decir todo lo que pensaba de ese tipo.
Ambas masticaban amargamente el postre en silencio cuando la pantalla del celular abandonado en el medio de la cama se iluminó. Se miraron entre ellas con el ceño fruncido y sus gestos empeoraron cuando el sonido de una llamada inundó la habitación. Ambas acercaron su rostros al aparato para encontrarse con el número del acosador, que Sakura había agendado como DEMONIO.
Tragaron en seco. Él estaba llamando.
Hinata se sintió paralizada por el temor mientras el sonido no cesaba y la pantalla se encendía y se apagaba. Fue Sakura la que tomó el móvil entre sus manos temblorosas sin dejar de ver a su amiga con el gesto fruncido colocó el alta voz, luego atendió.
Alcanzaron a escuchar la respiración de quién estaba del otro lado el micrófono. Ninguna se animó a mencionar palabra cuando una voz gruesa casi monstruosa habló.
—Princesa Hyuga, me enfada mucho que estés rebelando nuestra relación con otras personas. Esto es solo entre nosotros, nadie más—luego cortó y ambas muchachas se quedaron escuchando el sonido de la linea libre.
Ambas muchachas se miraron con los ojos descolocados.
—Distorsionó su voz. Eso ... fue ... espeluznante— opinó Sakura sin mucho más que decir, con el teléfono aun en sus manos.
La mandíbula de Hinata temblaba. Había sido la situación más aterradora de toda su vida. Primero los mensajes que indicaban que alguien la observaba, el susto en la biblioteca cuando sacó la conclusión de que ese mismo alguien había robado su numero de móvil, luego el episodio en la fiesta de Naruto. Quién sea que la estaba molestando, iba en serio. La conocía, sabía quién era y al notar su naturaleza torpe y tímida, estaba jugando con ella.
Son mentiras.
Hinata frunció el ceño y elevó el rostro. Inesperadamente recordó la cara de Sasuke en su baño dándole la espalda, mirándola por sobre el hombro:
Son mentiras. Estas dejando que plaguen tu cabeza con estupideces.
Pareció reflexionar un momento sobre esas palabras y luego recordó la poesía que él mismo había leído aquella noche. Observó el teléfono que Sakura sostenía.
"Si vas a intentarlo, ve hasta el final".
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Bajó a para preparar un café y cuando subió se zambulló en la cama. Prendió la TV y buscó en Netflix algo bueno que ver. Eligió una serie al azar, sin embargo no le estaba prestando demasiada atención ya que lo que acababa de pasar había sido muy gracioso. Mató dos pajaros de un tiro. Hinata estaría temblando de miedo y Haruno sabría que no debería meterse en asuntos ajenos. ¿Se creía dueña de su amiga? le molestaba sobre todo aquellas personas que creían que ser amigos de una persona era lo mismo que gobernar sobre ellas.
En una de las escenas de la serie, una mujer de cabellos rubios tomaba del cuello a un hombre y le cuestionaba gritándole ¿Para qué haces esto? ¿Qué sentido tiene?.
Sasuke bebió un sorbo de café amargo cuando su celular volvió a sonar. Depositó la taza molesto. Los horarios de Naruto eran anormales. Sin dejar de mirar la escena atendió y en el último segundo notó que quien lo llamaba era Hinata Hyuga.
Depositó la taza sobre la mesa de noche y apagó la TV. Fue lo suficientemente inteligente para no hablar, se limitó a callar y escuchó al dulce voz nerviosa de la chica cómo nunca antes imaginó —No ... no sé que quieres conmigo. No sé quien eres ni... ni que te hice para estés torturándome así. Pe... pero te juro que iré hasta las ultimas consecuencias si es que necesito ponerte en la cárcel para que me dejes en paz. Y recuerda que... que puedo hacerlo.
Luego cortó.
Sasuke se quedó mirando fijo el móvil con los labios entreabiertos y Sakura a Hinata, que entre lagrimas, con la nariz roja y el un gesto de furia que pocas veces había visto en ella, también miraba el aparato.
—¿Hinata Hyuga?— Sakura no salía de su sorpresa. La Hyuga elevó el rostro y soltó una risita. Lo había hecho, realmente había amenazado a alguien. ¡Lo había amenazado!— eso fue ... increíble. ¡Eres increíble!
Sakura corrió a abrazar a su amiga en un festejo, luego de soltarla le secó las lagrimas con la muñeca enfundada en su manga del pijama. Apagó el celular y lo guardó en el cajón de la mesa de noche. Era hora de dormir.
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Él sonido de pasos en el piso de madera la despertaron. Refregó sus ojos hasta que notó una silueta alta y oscura frente a ella.
Era Naruto y había aparecido en la habitación de Hinata. ¿Cómo es que estaba allí?. Hinata parecía dormir profundamente y aunque Sakura la llamase ella no despertaba. Naruto estaba realmente serio, había borrado esa sonrisa de arrogante que pocas veces quitaba de su rostro y se sentaba en donde finalizaba la cama. Ese gesto lúgubre que mantenía le recordó al de Sasuke. Entre las penumbras, Namikaze no hablaba. Lucía demasiado diferente.
—¿Qué.. que haces aquí, tarado?— Sakura estaba comenzando a ponerse nerviosa por la sensación tan extraña que le provocaba que él misteriosamente haya irrumpido en un lugar tan intimo. Se sentó en su lugar como un resorte.
—¿Cómo te atreves a entra aquí?— él rubio siguió sin responder, sólo sonrió con malicia y gateó lentamente, luego de recostarse sobre el codo comenzó a remover la sabana que tapaba los pies de Sakura —¿Qué? Naruto detente ...—susurró atónita.
Él continuó serio y tomó uno de sus pies con ambas manos. Sakura intentó resistirse pero pronto descubrió que no podía moverse. Soltó un grito angustiado cuando Naruto comenzó a besarle los dedos de los pies y luego a succionarlos con ímpetu. Era incomodo pero la sensación que generaba fue misteriosamente placentera. La piel pálida de ella contrastando con las mejillas bronceadas de él. La seriedad que nunca antes había visto. Luego de besar el empeine y ascender por el tobillo de una perturbada Sakura, Naruto la mordió y enterró toda su blanca y perfecta dentadura ...
—¡Suéltame demonio!— alertó sentándose sobre el colchón y todo lo que pudo descubrir fue la luz del día penetrando por la ventana, sus pies perfectamente tapados y a Hinata que la miraba desde su lugar con los cabellos enmarañados y los ojos hinchados, sin entender.
—Discúlpame, Hina. Tuve un ... una pesadilla.
Su amiga la observó unos segundos sin comprender, aun soñolienta, se había dormido exageradamente tarde luego de no pegar un ojo después de la osadía que tuvo al llamar al "demonio". Sonrió —Cuándo tenia pesadillas mi madre me hacía chocolate caliente con vainilla y canela.
—Sue-suena bien— se alegró Sakura y vio desaparecer a Hinata por el pasillo. Se arrojó a la mesa de dormir. Encendió el móvil de Hinata y buscó uno de los primeros mensajes que el acosador había enviado y ella había leído la tarde anterior en el bar.
*No me dejaste concluir, Hinata. Quería que sepas que desde esta tarde, en lo único que pienso es en tomar tu pie con ambas manos y besar la punta de tus dedos. Deseo succionarlos, lamerlos uno por uno. Y besar tu empeine lentamente hasta ascender por tu tobillo y morderlo, enterrar en él toda mi dentadura. Quiero marcarte. ¿Lo permitirás?
Sakura re-leyó las lineas cuatro veces. Si todo apuntaba a que Naruto no era tan inteligente para ser quién escribía ¿Por qué ella lo veía todo el tiempo escribiendo esas perversiones, hasta el punto de soñarlo?. ¿Por qué no lo soñó con Hinata y si con ella?. Sintió nauseas y se asomó por el balcón de la habitación de Hinata. La brisa fresca de la matina le calmó las ansias, el otoño estaba cerca. La avenida donde vivía Hinata era un lujo a los ojos de cualquiera: jacarandaes y flores en los balcones de las casonas altas. Se detuvo unos segundos a observar la acera cuándo la imagen se vio interceptada por la figura de un chico que pasaba corriendo. Llevaba una sudadera negra, unos pantalones cortos azules y el cabello atado con una pequeña coleta baja. Tardó algunos segundos en caer en la cuenta de que se trataba de Sasuke y que evidentemente había salido a correr por la mañana. Venía dando la vuelta desde la esquina y se movía con la gracia de un deportista profesional. Los ojos verdes lo estudiaron por unos segundos cuando él elevó la vista hacia el balcón. Fue apenas un momento, él colocó los ojos negros donde estaba ella. Sakura confundida retrocedió y volvió a asomarse para verlo desaparecer entre la sombra de los árboles.
—Está muy caliente. Tómalo con cuidado porque puedes quemarte— Hinata ingresaba con una bandeja con dos tazones enormes y algunas donas, cerró la puerta con el talón y la depositó en el suelo del balcón. Antes de sentarse a comer amarró su cabello en un rodete y alisó su pijama arrugado.
Sakura sorbió con cuidado y los sabores inundaron su olfato y su paladar —Mmm. Ya había olvidado lo bueno que era desayunar aquí.
Hinata bostezó y luego de tomar una dona se abrazó a una manta—El otoño esta cerca ...
—El invierno esta cerca...
Hinata frunció el ceño y ambas rieron para luego masticar el silencio, evadiendo cualquier tema que se asemeje a un celular. Además era una mañana disfrutable y sobre todo un feriado.
—Quién esta cerca es Sasuke. Acaba de pasar corriendo.
La Hyuga asintió—La familia Uchiha vive a pocas cuadras.
—Es una mañana agradable— se recordó en el suelo y cerró los ojos, las imágenes de su sueño con Naruto aparecieron casi de inmediato.
Hinata se extrañó de que Sakura, luego de ver a Sasuke haciendo deporte, no la atormente con preguntas acerca de su dirección, frente de su casa, color de su casa, tipo de flores que decoran la ventana de su casa. Y demás cosas que no sabía del misterioso chico serio quien en un principio le había caído mal por sus dichos en el incidente del baño y a su vez esas palabras fueron las que le alentaron para enfrentar al demonio acosador. Si bien Sasuke no era tan abierto y simpático como Itachi, no parecía ser tan frió como demostraba.
Deberías dejarlo así.
Recordó la espalda de Sasuke en el auto de Itachi mientras Sakura no borraba de su mente a Naruto en la punta de su colchón.
Un grito de Hanabi por el corredor las devolvió a la realidad —¡Que me sueltes!.
Ambas muchachas se observaron extrañadas cuando volvieron a oír unos correteos y otra vez una protesta de la Hyuga menor—¡Seguro me contagiaras las pulgas de Akamaru!.
Entonces ambas carcajearon. Hanabi odiaba los perros, amaba con pasión los gatos y nadie más que el fanático numero uno de los canes había intentando ingresar y cuando la adolescente le cerró el paso la elevó como una bolsa de papas, de esa forma se dirigió al la habitación de su mejor amiga. Cuando ingresó sin golpear y frente a la risa de Hinata y Sakura, arrojó a Hanabi la cama. Ella bufó molesta elevando los mechones que le cruzaban el rostro y acomodado sus orejas de neko —No puedes entrar a la habitación de Hinata así como así.
Kiba tomó la ultima dona y recostó sobre el barandal del balcón —Entro aquí desde antes de tu hubieras nacido, lo mismo Sakura. En conclusión eres la única intrusa en este lugar.
—Hmp. Como digas. Quiero la mitad de esa dona.
Kiba la partió al medio para entregársela— ¿Qué dicen? pensé que ya estarían listas para ir la piscina de Naruto.
—Hace mucho frío— se excusó Sakura. Hinata la miró sin comprender, anoche le había insistido harto rato para ir.
—Mala excusa. Sabes que tiene piscina climatizada.
—No.. creo que este acuerdo con que lleves a todo el mundo, Kiba-kun. ¿Quieres chocolate o té?
—¿Café tienes?— Hinata asintió y desapareció—.De todos modos el se lo buscó. Nunca nos invita a su piscina. Vamos, Sakura.
—Supongo que insistirás hasta que vayamos. De lo contrario, nos llevarías hasta si necesitaras dejarnos inconscientes para ello— suspiró Sakura—.Iré a cambiarme.
Una vez solos, Kiba posó sus ojos en la hermana de Hinata quien lo ignoraba categóricamente leyendo uno de libros que la mayor olvidaba en los pies de la cama. Inuzuka sonrió, Hanabi era una mini-versión de Hinata, solamente que atrevida y con una dosis de maldad que era inusual en una muchacha de quince años de edad.
Y no había otra cosa que lo divirtiese más que molestarla —Oye, petit chat.
—Que no me digas así— sentenció cambiando de pagina, recostada en el acolchado y con ambas piernas apoyadas en el respaldar. Tenía un pijama azul con el dibujo de un zombi demasiado tierno para ser un zombi.
Kiba se sentó junto a las piernas de Hanabi y tomó el dedo mas pequeño del pie para zarandearlo—Leer no te hará mas inteligente— se burló.
—De todos modos soy mas inteligente que tú— contestó a secas removiendo el pie con violencia.
Inuzuka comenzó a mirar el techo donde Hinata pegaba estrellas que brillaban en la oscuridad y sonrió —¿Ah sí?. Bien, te iba a llevar a la piscina de Naruto. Pero ahora que lo dices...
—¡Kiba!
La había pillado— ¿Cuánto hacia que no me llamabas así?. Petit chat.
La adolescente intentó disimular su sorpresa y volvió a recostarse con su libro—Vete al demonio.
Kiba soltó una carcajada. Era divertido estar cerca de esa niña—Es un chiste. Ve a buscar tu traje de baño, te llevo.
—Hinata se enfadará.
—Hinata jamás se enoja.
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Frenó su trote para comprar una botella de agua mineral y luego se sentó en un banco de una plaza a descansar. Había corrido por más de hora y media, se encontraba completamente sudado, su cabello estaba pegado a su rostro y el mismo enrojecido en las mejillas. Las muchachas que pasaban por el lugar no podían evitar observarlo, aun así de cansado se veía muy bien.
Agitado volvió sobre la amenaza de la Hyuga, en su voz se mezclaban nervios y enfado. Más lo primero que lo segundo. Increíble. Pudo ver en ella una nueva faceta y eso lo había provocado él. Le gustó mucho ese carácter que rebelaba cuando se enojaba, le gustaba mucho ella. Bebió más agua y de reojo observó a la muchacha pelirroja con la que había tramado el mensaje de Hinata, venía corriendo por uno de los caminos que zurcaban la plaza. No pudo recordar como era que se llamaba.
—Mierda— se quejó y se marchó antes de que ella lo vea.
Decidió cambiar el trayecto de regreso a su casa, para no volver a encontrar a aquella mujer. Aun ensimismado en sus pensamientos y más que satisfecho con lo ocurrido en la noche anterior, una voz conocida le llamó la atención. Dio algunas zancadas y a través de la ligustrina pudo observar la escena claramente.
Se sintió como un estúpido espiando pero fue un impulso que no pudo evitar.
Había una enorme piscina humeante. Naruto, en traje de baño, parecía molesto con Kiba que yacía dentro del agua. Sakura mojaba sus pies en la piscina y no se la veía tan desesperante como lo era siempre, estaba muy seria y no dejaba de mirar con odio al dobe. Sasuke supo que seguía sospechando de él. Otra figura lo sorprendió: la pequeña mocosa Hyuga estaba recostada en una colchoneta inflable con los mismos horribles auriculares que usaba siempre.
Sonaba la canción -Drop the game- cuando asimiló que si Hanabi estaba ahí, también estaba...
Movió la cabeza unos centímetros cuando ella apareció retirando su toalla y dejándola en una reposera. Hanabi sonrió de lado y ambos muchachos abandonaron la conversación para quedar colgados de la imagen de la Hyuga mayor. Como en una pintura del renacimiento, a Hinata no le faltaba nada, pudorosa detrás de un bikini azul oscuro ni muy grande ni muy pequeño, se estaba animando a ingresar al agua. Era majestuosa y todos los presentes lo habían notado.
Sasuke sintió que su buen humor se había ido por el caño. Jodida Hinata. Había ido detrás del tarado y además... en esas... condiciones. Vió como más personas ingresaban al lugar y decidió retirarse.
La odió, la odió como nunca.
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Itachi golpeo la puerta del baño algunas veces, luego escuchó que Sasuke había cerrado la ducha—¿No iras a la fiesta de Naruto?.
—No sé como lo sabes todo— respondió fastidiado luego de atravesar la puerta del baño —.Qué eres una especie de demonio o qué.
El mayor comenzó a seguirlo por el pasillo atravesado por los rayos solares —Me decían demonio cuando tenia tu edad, era muy parecido a ti.
—¿Cuanto años me llevas? ¿Cuarenta?. Otra vez estas hablando como una persona mayor. Que fastidio
Itachi notó que su hermano lucía mucho más irritado que lo normal. Los múltiples cuadros de Mikoto sonriendo o carcajeando decoraban las paredes. Había un retrato en particular donde ella sostenía a Sasuke con tres años que parecía divertido tirando uno de los mechones de Itachi quien tenia expresión de dolor.
—Sé de la fiesta de la piscina porque Karin, una alumna, me invitó. Es la prima de Naruto.
¿Karin?. Quizá fue la pelirroja que no dejaba de hablar. Si era de la familia de Naruto ahora entendía porque era una tipa tan desesperante. El que este interesada en su hermano era todo un alivio —Si sabes que es en una piscina puedes imaginar porqué no iré.
—No puedes estar ocultándote toda la vida.
—No en cuanto llegue el pedido de Japón.
—Oh sobre eso...— Itachi pareció inseguro. Se revolvió el cabello en la entrada de la habitación de su hermano.
Sasuke detuvo el movimiento que hacía para secarse el pecho. —¿Qué?.
—Ha llegado un mail de allí.
—¿Qué dice?.
Comenzó a removerse en su lugar. Sabía que Sasuke llevaba esperando por ese paquete hacía tiempo —El envío tardará tres meses más porque...
—¡Jodida mierda!— la toalla con la que se estaba secando dio contra el cuatro de su madre y al caer humedeció el suelo. Itachi la recogió.
—Sasuke si has esperado tanto, tres meses es poco tiempo.
—¡Que te jodan Itachi!— se exasperó—.Siempre estas llenándote la boca de estupideces que simulan "compresión". Jamás te has puesto en mi lugar. Estas tan tranquilo de todos modos, tu no tienes que vivir así. ¡No tienes que hacerlo!.
El mayor tragó en seco —Pero puedo entender tu miedo de que podrían pensar los demás si te vieran así— lo estudió desnudo.
El menor rió irónicamente. ¿Por qué le importaría lo que piensen los demás si supieran la verdad?. Lo fastidiaba cuando Itachi quería dárselas de comprensivo. Su madre estaba muerta, Hinata estaba con Naruto, el paquete se había retrasado ... tres malditos meses más.—¿Qué qué dirán los demás? ¿Crees que es algo que me importe? Las pastillas ya no hacen efecto. El dolor que siento a veces es sofocante Itachi— se acercó peligrosamente a su hermano con el ceño fruncido, él solo desvió la mirada —. No te deja respirar. El dolor es tan fuerte que a veces he fantaseado con romper mi cráneo contra la pared antes de volver sufrirlo. Pero siempre vuelve, nunca termino de sanar y no lo haré hasta que el maldito pedido llegue y me pueda sacar esta chatarra vieja y pesada de encima. ¡Me vale un carajo que dicen los demás!.
—¿Lo qué piense Hinata Hyuga también?
Sasuke se alejó—¿Qué tiene que ver la Hyuga en esto?.
—¿No te importa lo que piense Hinata Hyuga si algún día tiene que desvestirte?... si te viera desnudo, si supiera realmente como eres. ¿Qué le dirías?
A el menor se le nubló la vista —Voy a llamar a Japón. ¡Largo!
Lo siguiente que Uchiha Itachi oyó fue un portazo en su rostro.
Sasuke se vistió a toda velocidad y enfurecido comenzó a buscar el número de la inoperante empresa japonesa que no podía cumplir con un maldito pedido. Lo guardo poco después de escuchar a su padre gritando al teléfono —¡No pueden entender que mi hijo lo necesita con urgencia!. ¡El tuvo un accidente y ... no... no... ¡NO! ¡no me interesa ningún maldito descuento!.
Soltó el teclado con rabia y abrió el cajón del escritorio donde guardaba sus cigarros, con suerte Itachi esta vez no los había secuestrado. Juntos a ellos, la pila de fotos que había tomado su madre con la cámara. Las repasó una por una, flores, perros, gatos, flores, Hinata.
Hinata Hyuga... en una de las fotografías que había tomado él. Otra más y otra más, todas de ella. ¿Qué mierda le estaba pasando? ¿Por qué no le causaba gracia ¿No era divertido acosarla con mensajes y sacarle fotografias sin que lo supiera?. ¿No era morboso? ¿No era peligroso? ¿Cuándo le habían dejado de gustar esas cosas?.
Recordó a Hinata en traje de baño delante de sus amigos. Tímida pero segura, pero sobre todo hermosa... la odió.
¿No te importa lo que piense Hinata Hyuga si algún día tiene que desvestirte?... si te viera desnudo, si supiera realmente como eres. ¿Qué le dirás?.
—Carajo. Carajo. ¡Carajo! ¿Quieres saber que le diría, Itachi?— comenzó a escribir en su móvil— Le diría que...
*Hyuga, no creas que te tengo miedo a ti y a tu apellido bonito.
Estas tan segura con tu traje de baño azul, pero que vanidosa eres.
Te tengo una noticia: tu nunca sabrás de mi.
Nunca me verás.
Pero yo sí, yo tendré todo de ti. ¿Y sabes que es lo más divertido?.
Aun así me amarás, me amarás tanto que ni tu misma te lo creerás.
—Cómo que me llamo Uchiha Sasuke—prometió.
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.
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Sakura e Ino... no se sentía cómoda junto a ellas. Sus bronceados o la facilidad que tenia Sakura para obtener lindo color en su piel en pocas horas, sus cuerpos delgados y elegantes, su fluidez al desenvolverse, su altura. Ella era más bien bajita, tenía que untar cantidades industriales de bloqueador para no terminar roja como un cangrejo y además tenía el vientre un tanto abultado. Jamás imaginaria que en ese momento estaba siendo deseada a morir por dos chicos.
Sasuke en la lejanía y Sai que ahora mismo no dejaba de mirarla.
Naruto se había relajado y finalmente había aceptado que todos estaban allí. Sai, Ino, Kiba, la hermana menor de Hinata, Shikamaru, Temari, Gaara, Tenten...
—Deberías saludarlo— Sakura se acercó y se acomodó junto a ella introduciendo los pies en el agua y ofreciéndole un refresco.
Hinata negó sonrojada—No ... tal vez Ino se moleste.
—Ino es una cerda, pero sabe hasta donde llegar. No te dirá nada.
Hinata suspiró. Realmente sería estúpido no saludar a Sai, después de todo habían compartido muchas momentos juntos y aunque en algún tiempo sintió algo muy parecido al odio por el e Ino, ya todo había cicatrizado. No tenía sentido ignorarlo o mirarlo de mala gana. Ella no era así.
—Has demostrado ser muy valiente últimamente—presionó la muchacha de cabello rosa.
Hinata se puso de pie temblorosa y Sakura sonrió satisfecha. Se acercó junto a la reposera donde él estaba recostado con una cerveza y se sentó en la punta de esta con timidez. Ino la siguió seria con la vista y luego volvió a girar para seguir conversando con una tal Temari.
—Ho ... hola.
Sai se sentó recto, más cerca de la Hyuga—Pensé que jamás te acercarías.
—No... encuentro porqué no hacerlo.
—De todas formas yo te hubiera hablado tarde o temprano.
Ella alzó las cejas un tanto incomoda. La idea era conversar sobre su vida, saber que todo estaba yendo bien y volver junto a Sakura. —He visto un articulo en internet— se animó a contar antes de beber un poco de su zumo—.Parece que te has convertido en un fotógrafo de grandes estrellas de cine.
Él asintió con su gesto neutral— Si, algo así. Aunque últimamente estuve haciendo algunas pequeñas producciones aquí en Paris.
—Te... lo mereces.
—¿Cómo has estado tu?.
—Estudiando... estudiando— reafirmó. No tenía intenciones de explayarse mucho acerca de la nueva situación de acoso en su vida y de lo ajena que se sentía a esa fiesta. Le sonrió y Sai también lo hizo.
Naruto bebió la quinta cerveza y bufó molesto. Observó alrededor y todos parecían divertirse. Hinata hablaba con Sai y a ambos se los veía entretenidos, Ino a cada segundo volteaba a verlos más no decía nada. Kiba discutía con Hanabi y él se preguntaba cuando su amigo se dignaría a decirle a la pequeña lo que sentía por ella, hacía unos días habían mantenido una larga y profunda conversación de amores frustrados e imposibles.
Y Sakura... Sakura estaba sola en el otro extremo de la piscina, con la mirada perdida en algún punto, un sombrero y una campera que la protegía de brisa fresca que contrastaba con el agua cálida. Lucía hermosa... irresistible. Le había gustado desde que la recuerda en la primaria y ella tenía ojos para todos menos para él. Era una mierda. Nadó hasta ella.
Haruno lo vio con ojos desconfiados llegar por debajo del agua, el apenas salió comenzó a hablar con ese elevado tono de voz que lo caracteriza —Oye, Sakura ¿puedes...
Para poder mantenerse a flote, sin más intenciones que esa, la tomó del pie. Al ver al rubio haciendo dicha acción, a Sakura las piernas le cosquillearon y las axilas le picaron. Recordó su sueño—¡Suéltame asqueroso pervertido!— exclamó y al mover la pierna exageradamente le dio un golpe en la nariz, que lo hizo sangrar.
— Pe... perdón—Descolocada por la situación salió corriendo.
—Sakura...— Naruto a penas pudo recuperarse de la patada, salió del agua y corrió detrás de ella.
—¡Kiba idiota! mojaras mis auriculares— se enojó Hanabi. Hoy Kiba estaba dispuesto a molestarla hasta las ultimas consecuencias. Nadaba debajo de su colchoneta y salía por cualquiera de los laterales, amenazándo con tirarla.
—Después de todo son ridículos— bromeó apoyando los brazos en el inflable, en el mismo lugar donde la adolescente los tenía. Hanabi hizo un pequeño repaso sobre el torso del Inuzuka, bronceado y marcado. Ella se sonrojó y él lo noto.
La Hyuga menor intentó desviar la conversación—Tu... tu y tu perro son ridículos.
—Tu eres ridícula
—Tu lo eres.
—Tu eres ridículamente linda cuando te sonrojas— soltó impulsado por los efectos del alcohol. Había ya tomado demasiadas latas de cerveza para lo que iba del día.
Hanabi se retiró de la cercanía de Kiba como si este le hubiese quemado, la colchoneta se balanceó y ella cayó—¿Qué? ¡Ah!.
Pero antes de que su rostro y los auriculares que tanto amaba tocaran el agua, él la estaba sosteniendo por la cintura con agilidad.
—Finalmente pienso que no es tan agradable que me hayas hablado— Sai volvió a su posición inicial. Si había algo que Hinata siempre había admirado de él era su neutralidad para desenvolverse ante todo tipo de emociones. A veces parecía que no sentía nada, un ser inerte. Eso le recordó a Uchiha Sasuke.
—Perdón yo ...
Él bebió un trago de su cerveza—Me refiero, si no tienes ningún resentimiento hacía mi significa que me has perdonado.
La Hyuga asintió con vehemencia. Eso quería dejar claro sobre todo. Lo sucedido había sucedido y ella realmente no quería que su relación se vea mas perjudicada, tampoco con Ino—Juro que no te guardo rencor, Sai.
—Si me has perdonado es porque no te importo— Hinata quedó estática observándolo. La había dejado sin palabras—¿Sigues queriendo mucho a Naruto, verdad? ya no luces tan interesada en él ¿Hay alguien más?.
Hinata lo miró con las cejas fruncidas.
—Simple curiosidad— se defendió él, que sabia que ya no tenia derecho a entrometerse.
Otro poder mágico que tenía Sai era el de poner incómodos a todos a su alrededor sin que realmente le importase. No supo que responder. Quería decirle que luego de su traición notó que aunque quería mucho a Sai nunca lo había amado, eso también había reforzado su devoción por Naruto. Pero ¿por qué justo ahora a Sai hablaba de cosas extrañas?.
Su celular sonó.
—Discúlpame...—leyó el mensaje frente a él y no pudo disimular su palidez y espanto —.De...debo ir con Sakura.
Sai asintió y siguió la figura de Hinata con el celular en su mano hasta que la perdió de vista. Además de gentil, simpática y bondadosa ella era una chica transparente. Se podían leer sus sentimientos a simple vista, era demasiado expresiva y los colores le cambiaban en secuencia de su rostro cuando algo le afectaba. Además, él que vaya corriendo detrás de Sakura significada que sea lo que haya leído, ese mensaje era pesado.
Si, él la conocía bastante. Demasiado.
Era tétrico hablar con Gaara, el jamás hablaba con nadie pero el resto parecía ocupado y necesitaba mostrarle ese mensaje a su amiga. El chico del tatuaje en la frente no soltó vocal, solo se limitó a señalar la puerta por donde había visto a Haruno pasar corriendo. Hinata ingresó a toda velocidad por un pasillo, comenzó a notar que se encontraba perdida y volvió sobre la marcha.
Había demasiadas puertas. Era un lugar gigante y todo estaba extravagante mente decorado. Le recordaba a esos laberintos de los parques de diversiones que frecuentaba con Kiba y Hanabi. Escuchó la voz de su amiga y ciegamente se dirigió hasta un pequeño cuarto que parecía un lugar en donde se lavaba la ropa de la casa. Había perchas y lavarropas y ...
—¡Sakura!— la llamó mientras la notó recostada sobre una pared con Naruto encima, cara a cara, ojos con ojos. Ellos la detectaron y se removieron incómodos—.Me ha enviado otro... Naru... lo... lo siento.
Dio media vuelta y corrió espantada por la situación.
Atravesó el parque donde todos la ignoraron. Tomó su mochila y partió. En la esquina y sobre la marcha se mal colocó su vestido. Tiró el celular dentro de su bolsa y rompió en llanto. Gritó y sufrió espasmos agudos. Su mal lacrimogeno le decía nada más que aquella imagen. Era lógico, después de todo a Naruto siempre le gustó Sakura y ella fue una estúpida por interponerse en el medio. Sintió el mismo dolor en su pecho que cuando vio a Sai con Ino. La misma decepción.
Desconsolada, a penas hizo dos pasos cuando una motocicleta frenó frente a ella. Subió la cabeza lentamente. Reconoció las zapatillas blancas, el jean negro y la campera de cuero. Tenía el cabello húmedo y la mirada aburrida.
—Subete— le ordenó sin más.
Uchiha Sasuke estaba otra vez ahí para salvarla.
Y Sai lo había visto todo.
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Los espamos aun controlaban el cuerpo de Hinata quien se aferraba a sus rodillas buscando protección. Sasuke, junto a ella, no sólo se sentía incomodo de ver su cabeza azulada sacudirse por el llanto, sino que además de no saber precisamente como actuar se sintió iracundo con Naruto, lo detestó por herirla y lo detesto aun más por tener el poder para hacerlo con tanta facilidad. Truncó sus planes sin saberlo, Naruto era una verdadera molestia. Él podía humillarla, asustarla, trastornarla, pero no romperla en mil pedazos como él. Todo era tan odioso.
Quería poder, quería ese poder sobre ella.
Estaban ahí, frente al río Sena. Habia frenado la motocicleta, no con intenciones de ver el atardecer junto a ella, lo del poniente frente a ellos era pura casualidad. Hinata se bajó soportando un llanto aberrante y rompió ahí junto al agua que reflejaba las luces recién encendidas de la ciudad y algunos barquitos llenos de turistas.
La Hyuga le había confesado todo lo vivido como si lo conociera desde hacía años. Luego se sentó y permaneció en ese plan por un prolongado tiempo mientras Sasuke se había retirado y la esperaba sobre la moto.
Curiosamente respetó en silencio su dolor.
Ambos habían tenido un día difícil, sin embargo admiró la capacidad de esa chica de soltar sus problemas tan abiertamente, después de todo no era como si a él lo conociera desde hacía mucho tiempo.
De un suspiró bajo y se sentó junto a ella otra vez. Se sintió un torpe indeciso. No sabía como hacer para detener ese escandaloso lamento. No iba a darle alguna palabra de aliento o darle un abrazo porque no sabía que decir y si la abrazaba no iba a ser precisamente para consolarla. Había partido de su casa para finalmente ingresar a la fiesta y se había topado con aquella situación.
Entonces algo se encendió y encontró una forma adecuada de empatizar, o al menos de hacerla callar y así dejar de recordarse cada segundo que a ella no le gustaba Naruto por su fortuna y aires excéntricos de estrella de rock, sino que estaba enamorada de él.
Una mierda.
—¿Qué haces cuando estas demasiado enojada?.
Ella elevó el rostro de ojos hinchados para mirarlo. Se sentía tan mal que realmente no recordó que él estaba ahí mirándola llorar —No... no estoy enojada.
Sasuke anotó su primer punto, aunque seguía agitándose ya no lloraba—Estas furiosa. Tenias la mirada perdida cuando te encontré. Hubieras querido matar a alguien.
Hinata desvió el rostro.
—¿Lo odias?— utilizó un tono sugerente para cuestionarla.
—No podría— aseguró mientras se secaba las lagrimas con la muñeca.
Ya podrás. No, mejor no. No lo odiará ni lo amará porque solo estará pensando en él mismo—¿Te odias?.
—Mucho—no dudó en responder. Y Sasuke tuvo en claro que Hinata sufría importantes problemas de autoestima.
No se quería a si misma. Él tampoco.
Chasqueó los labios sin encontrar otra solución que la misma que el utilizaba cuando el cólera lo invadía—Descarga tu ira de alguna forma, así nos vamo, hay mosquitos por doquier.
Ahora que ella se enfocaba en la pregunta de él y pensaba en otra cosa que no fuese la situación pasada, llegó la conclusión que no sabia como descargar su ira, solo su tristeza. —¿Cómo?.
Sasuke comenzó a exasperarse al descubrir que la ingenuidad de Hinata era legitima y que ahora le atraía mucho más que antes, al no ser una perra perversa disfrazada de oveja —¿No escribes poesía o algo?. Yo que sé. Grita, patea un árbol.
Hinata tuvo un pequeño disparo en el corazón. Si Sasuke recordaba que le gustaban los libros y copiar fragmentos, lógicamente recordaba la situación en su baño. Si sólo supiera que el chico frente a ella no había quitado esa imagen de su mente ni por un segundo haciendo que eso lleve a ser el mismismo demonio que la acosaba con mensajes desconcertantes...
—¿Qué... qué haces tu cuando te llenas de rabia?.
Era buena la pregunta. La idea no era hablar de él. Si le respondía que cuando se llenaba de emociones fuertes le enviaba mensajes a ella o ponía su motocicleta a un kilometraje excesivo imaginando que chocaba a todas las personas que detestaba, inclusive su padre a veces, ella saldría corriendo. Así que de todas sus opciones eligió la única normal—Tocaba la guitarra.
Hinata sonrió, las mejillas húmedas se le elevaron. Tenía la nariz enrojecida —¿Sabes tocar la guitarra? ¿Por qué ya no lo haces?.
Sasuke carcajeó irónicamente en su mente. "Porque soy un maldito invalido" le hubiera respondido —No es algo que ahora importe— ambos permanecieron en silencio—¿Y bien?.
—Tal vez haya algo... pero nadie lo sabe ... eso creo.
—Hmp. Solo hazlo y ya— Hinata seguía vacilando y eso lo estaba poniendo impaciente—.No sientas vergüenza, mañana lo habré olvidado.
Suspiró. Tal vez también había olvidado que la había visto desnuda —Yo yo... bien...
Sasuke elevó una ceja y la observó de soslayo cuando ella observó el horionte, inhaló fuerte y comenzó a cantar.
—Quand tu es prés de moi cette chambre n'a plus de parois, mais des arbres oui, des arbres infinis—intentó ignorarla pero su voz era tan dulce como atractiva, no pudo hacer otra cosa que enterrar los ojos en su figura relajada y sus ojos cerrados, en la brisa que le elevaba el cabello —.Et quand tu es tellement près de moi, c'est comme si ce plafond-là, il n'existait plus.
Él no era un romántico ni nunca lo había sido, tampoco entendía que cantaba, pero sintió placer en compartir ese momento con ella. Había una paz en su voz que hacía mucho que no sentía. Una conexión extraña. Sasuke se recostó en el césped. Ella parecía enfrascada en su canto. Estaba funcionando.
Je vois le ciel penché sur nous... qui restons ainsi,
abandonnés tout comme si.
Él no tardó en cerrar los ojos e imágenes con Mikoto invadieron su cabeza. En la cocina haciéndole tomates rellenos. La recordó cocinándole en su primer día de escuela o corriendo trás él en el parque. La extrañó.
Il n'y avait plus rien, non plus rien d'autre au monde,
j'entends l'harmonica... mais on dirait un orgue,
qui chante pour toi et pour moi,
là-haut dans le ciel infini.
—Et pour toi, et pour moi— Hinata finalizó casi en un murmuro —.Et pour toi, et pour moi.
Sasuke suspiró en su lugar—No esta mal.
Ella sonrió y sus ojos brillaron—Me siento mejor. Hacía mucho tiempo que no cantaba.
Otro silencio los rodeó y no supieron que decir. La noche los consumía.
—¿Crees que pudieras... traducir esa letra?. Todavía no perfecciono mi francés— preguntó con un semblante un tando avergonzado. Él no era así, se sintió patético.
—¿Te... te gustó la canción?..
—Es insoportable— Hinata agachó la cabeza avergonzada—.Pero me trajo un buen recuerdo.
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Al otro día en la escuela, todo el salón solo conversaba sobre la fiesta de Naruto que terminó siendo descontrolada y multitudinaria. Hasta debió intervenir la policía cerca de la madrugada.
Todo parecía funcionar al revés:
Naruto no había dado la cara y Sakura siquiera había elevado su vista del suelo, no se sentaba más junto a la Hyuga. La clase transcurrió en la espalda de Hinata y Sasuke mirandola, sin que la maldita canción francesa se le despegase ni un segundo de los oídos. Antes de que finalice el horario de clases y que ya nadie quede en el salón, la Hyuga se había acercado tímida con un pañuelo impecable, el que él le había dado para que se limpie el rostro, junto con un papel doblado.
—Gracias, Uchiha-san— se limitó a decirle en japonés y desapareció apresurada. Él quedó prendido de ella, de su pollera larga y su mochila de donde colgaba todo tipo de adornos estúpidos.
Ya de noche se tomó un tiempo para abrir la mochila y desdoblar el papel. Lo leyó con gesto aburrido y admiró la caligrafía de la chica, por supuesto ya la conocía.
El cielo en una habitación- Era la traducción de la canción- notó.
Cuando estas cerca de mi
Esta habitación no tiene mas paredes.
Pero los arboles si,
los arboles infinitos
y cuando tu estas
tan cerca de mi
es como si el techo que hay
no existiera mas
veo el cielo sobre nosotros
permanezcamos así
abandonados así,
como si no hubiera nada mas,
ni cualquier otra cosa en el mundo.
Por ti y por mi allá en el cielo infierno
y por ti y por mi.
Sasuke volvió a doblar el papel. Revolvió en el cajón de su mesa de noche y sacó una de las varias fotos de Hinata que había visto el día anterior. Estudió el cabello lacio y oscuro, el gesto tímido, la pequeña sonrisa ... luego abrió otro cajón y tomó una fotografía vieja. Miro ambas y sonrió —Nunca lo entenderás, Hinata.
Redactó un mensaje, afectado.
*Creo que en realidad no tienes la culpa de parecerte tanto a ella.
Depositó el móvil junto a ambas fotografías:
Hinata en una y Mikoto, a la edad de Hinata, en la otra sin color. Las dos en la misma posición, como si fueran la misma persona en diferentes épocas.
.
.
.
*¿Y sabes que es lo más divertido?.
Aun así me amarás, me amarás tanto que ni tu misma te lo creerás.
—Uchiha Sasuke, Hyuga Hinata. Literatura, arte y música contemporánea.
Sasuke, recostado en la silla golpeó sistemáticamente la punta de su lápiz con el banco.
Hinata, en cambio, se limitó a asentir tímidamente y feliz en el fondo, Uchiha era mejor compañero que un desconocido: ya no sentía vergüenza de él, es más, en dos oportunidades se sintió a salvo con su presencia. Era como si de repente y luego del incidente que la había distanciado todas esas semanas de Sakura, Sasuke fuera una de las personas a las que más cercana sentía. Con sus maneras, con su mal genio, seriedad y pocas palabras, la había escuchado con atención aquella tarde y hasta consolado. Lejos de toda sensación que había experimentado en aquel desafortunado encuentro en el baño, ahora lo veía como a alguien que conocía desde hacía mucho tiempo.
Y hacía unos días que evaluaba la idea de contarle acerca de su acosador.
Sonó el timbre del descanso y todos los alumnos se dispusieron a buscar a su pareja de trabajo domiciliario casi instantáneamente. Mientras Hinata empacaba sus carpetas y libros, localizó de soslayo a Sasuke quien colocaba sus auriculares y se escabullía con la capucha en su cabeza. Esa debía de ser la técnica infalible para esquivar muchachas, pensó. Aunque esa destacable altura y porte esbelto, no eran algo fácil de camuflar.
Caminando por uno de los pasillos, encontró que sería una buena idea tomar un respiro hacía el próximo modulo y se dirigió a su lugar predilecto a leer el nuevo libro, uno que había descubierto en la habitación de su hermana. Ya luego vería como localizaría al Uchiha para concretar el trabajo. Llegando al bosque del campus abrochó su campera tejida porque la brisa se volvía gélida y una vez sentada en uno de los bancos inició la lectura, pero la ventisca, que cada vez hacía notar su presencia, hizo que su cabello se cuele frente a sus ojos, acto seguido, tomó un moño de su mochila y se sujetó el cabello en un rodete y sus dos mechones característicos colgaron enmarcando su rostro.
Antes de volver los ojos hacia la lectura, quedó prendida de la frondosidad frente a ella; recordó que allí fue la primera vez que "El Demonio" le había enviado un mensaje. Pero lejos de estar asustada o moverse con recelo, volvió los mensajes que había intercambiado por última vez. Abrió las conversaciones guardadas en su móvil y recordó como una autómata.
*¿De qué habla?- Increpó un tanto asustada pero segura de que quería llegar al fondo del asunto. Tal vez se estaba comportando como exactamente la persona que un acosador quisiera, pero sintió que había algo más que una persona que estaba divirtiéndose con ella, algo doloroso, algo pesado... y sobre todo triste.
*De mi madre.
Y ese mensaje le dio la pauta que estaba en lo correcto.
*¿En verdad?. Las letras se veían borrosas entre su mano temblorosa y las lagrimas que le habían colmado los ojos. Alguien había robado su número de la planilla del instituto, le había mandado mensajes con insistencia, perseguido y hasta abrazado. Todo porque ella le recordaba a su madre. ¿Qué le habría sucedido a esa mujer?. ¿Estaría viva? ¿lo habría abandonado?. Suspiró profundo y acercó el móvil a su pecho. Estaba actuando como una inepta, como una irresponsable, le estaba siguiendo el juego a alguien que actuaba como lo hacen los psicópatas de las películas de terror que amaba Sai.
*No solo tu parecido físico es impresionante. Tienes la actitud pasiva de ella aunque sueles rebelarte cuando la situación te presiona. Eso me gusta. Deberías seguir así.
Deberías seguir así.
Releyó el mensaje dos veces más. Nadie, absolutamente nadie le había dicho algo sobre su carácter. O solo le habían reconocido su lado amable, tímido, sin autoridad. ¿Por qué le gusto qué le dijera eso?. Miró su reflejo en el espejo del armario e intento imaginar el rostro de la madre del demonio y tal vez a él.
Era una locura, era ridículo. Intentó no alarmarse y limpió sus lagrimas.
* Sin embargo, aunque te la recuerde, no soy ella. Pero puedo ayudarte.
* No quieras utilizar conmigo palabras compasivas, Hyuga. Psicología barata.
Aunque esa persona había tenido un momento de debilidad y le había hecho una confesión la cual ella consideró valiosa, otra vez estaba mostrando su lado difícil. Y ella otra vez estaba intentando lidiar con la personalidad de un desconocido que de ella lo sabía todo. ¿Por qué quería ser comprensiva con él?. ¿Por qué consideraba esa sensación? esa que le indicaba que lo conocía, que sabía quien era, que quería ayudarlo.
Pero antes de redactar cualquier respuesta tomo una decisión que se iluminó en su mente: le confiaría a Uchiha Sasuke lo que le estaba ocurriendo, él era un chico serio e inteligente. Sabría como ayudarla. Lo recordó una vez más frente al río Sena, escuchándola despotricar contra quienes consideraba sus amigos, oyéndola cantar, nadie nunca lo había hecho. Y creía que Uchiha Sasuke, tampoco solía comportarse así con las personas.
Había una amistad especial que se estaba generando entre ellos y quería conservarla.
*Tienes razón. Hoy aprendí que no necesitas que alguien te hable para hacerte sentir bien ... Quizá podríamos vernos, algún día.
*Quizás...
—Espero poder ayudarte...— Hinata murmuró a la pantalla de su móvil, que se apagó luego de unos segundos de inactividad y dejó todo sumido en penumbras.
—Quién sabe.
Sasuke se quedó prendido de la pantalla del móvil. Hinata estaba hablando de él, con él. Había logrado colarse en su mente y eso le agradó. Eso era territorio que le ganaba al millonario Uzumaki.
Reflexionó unos instantes masajeandose la nuca.
Todo era para divertirse en es esa ciudad aburrida, para entretenerse mientras pasaba el tiempo y hacía lo suficiente para volver a Tokio. Hinata le gustó físicamente, mucho, quizá como nunca antes nadie había gustado y de una forma extraña: en reacción a esa atracción dos partes de él luchaban por aflorar... el Sasuke de antes que hubiera realizado un acercamiento normal y él nuevo demonio que necesitaba obtener todo de ella, de forma avasalladora e impulsiva. Entre todo el malestar que estaba viviendo en su vida luego de la muerte de Mikoto, Hinata lo frustraba de una manera exagerada, no cayendo a sus pies como las otras y estando enamorada de ese imbécil, hablando en la fiesta con ese tal Sai y demás...
Si, iría por ella. Como lo había prometido. Tomaría todo de ella, siendo Sasuke o esa persona que solo la conocía a través de un móvil. Luego se tocó el hombro y allí permaneció indeterminado tiempo, apretó los labios y el cabello le ensombreció los ojos cuando agachó la cabeza.
¿Podría tomar todo de ella?.
¿No te importa lo que piense Hinata Hyuga si algún día tiene que desvestirte?... si te viera desnudo, si supiera realmente como eres. ¿Qué le dirás?.
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—La piel blanca como la nieve, el cabello tan negro como el ébano, los labios rojos como la san...
—Asombroso, Dobe— interrumpió Sasuke, totalmente en desacuerdo con la persecución que Naruto le estaba haciendo por los pasillos del colegio—.Realmente no esperaba que memorizaras la frase de una historia tan compleja como lo es Blancanieves.
—Espejito, espejito... ¿quién es él mas hermoso de este instituto?— preguntó simulando voz femenina—. ¡Sasuke-kun!— se respondió con un agudo grito y algunas personas que transitaban cerca se voltearon a verlo con rostro sorprendido y algunas risas burlonas.
—Baja la voz. Tu vergüenza no tiene limites.
—Tranquilo Snowhite—se sostuvo de su hombro —,que estas a salvo conmigo. Nadie te acosará.
—Te robé popularidad y te enferma— opinó con malicia y con la intensión de que el rubio se ofenda y lo se vaya realmente lejos.
—¡Ya te gustaría!— sonrió abiertamente esbozando sus pulcros dientes—.Además estoy mucho mas tranquilo, solo una chica me interesa.
—La intriga de necesitar descifrar que es Haruno no me deja dormir.
—¿Cómo es que lo sabes?— se sorprendió deteniéndose en el acto y quedando detrás del Uchiha.
—¿Será porque me atacaste pensando que estaba tras ella?. Eres el tipo más obvio que he conocido en mi vida.
Parece que Naruto tuvo unos segundos de auto-reflexión acerca de sus evidentes sentimientos por Sakura, que hicieron que Sasuke pudiera alejarse, pero no lo suficiente para que corriera hasta alcanzarlo.
—¿A dónde vas?.
—Busco a mi compañera de trabajo domiciliario.
—¿En dónde?.
—Campus.
—¿Ella cursa contigo?
—¿Las preguntas obvias son para fastidiarme o realmente eres así de idiota?.
—Anda, bastardo— bufó repitiendo el nuevo sobrenombre que había decidido pasa su nuevo amigo —¿Cómo es ella?. ¡Quiero medidas!.
Sasuke suspiró resignado. Adentrándose al campus y con muchas preguntas de Naruto como sonido de fondo, localizó a la muchacha en cuestión. Sabía que la encontraría justo en ese banco, a pesar del hecho que los unió a través de mensajes de texto, ella no había dejado de frecuentar ese lugar y él lo sabía porque solía camuflarse entre la frondosidad y observarla.
La miraba leer, mojar la punta de su dedo indice con la lengua y mover las hojas, permanecer estática por largos minutos, lagrimear ante una situación conmovedora o sonreír casi hasta soltar una carcajada, obligandolo a sonreír a él y haciéndolo sentir un idiota al mismo tiempo. Muchas veces se había retirado del lugar enfadado consigo mismo por volver una y otra vez, perdiendo su dignidad y reconociendo que "nunca había sigo así con alguien" y que "sería algo pasajero".
Y sobre todo, que lo hacia para divertirse y nada más.
Nada más. Seguro.
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Hinata permanecía estática, inmensa en su mundo de fantasía, aferrada a la tapa de su enorme libro cuando sintió a alguien detenerse ante ella. El celular reposaba a su lado en el banco y eso oscureció las pupilas de Sasuke. De cierta forma, lo estaba esperando.
—¿Es linda?. Porque si lo es, gustoso estaría allí para colaborar con un trabajo de...— opinó con desenvoltura el rubio cuando notó que se detenían y Hinata Hyuga, la hermosa amiga de Sakura Haruno con la que quiso darle celos fallando considerablemente el plan, los observaba con los labios entreabiertos.
—¿Qué más quieres saber de mi compañera de trabajo, Naruto?— cuestionó Sasuke con media sonrisa maliciosa. El extravagante y excéntrico chico, ahora casi mas famoso de la institución, comenzó a sentir sus mejillas quemar; los ojos azules rodaron por la escena para buscar algún objetivo que lo salve de haber, como muchas veces, quedado como un idiota ante alguien cercano a Sakura-chan. El sosiego lo encontró en la tapa del libro que leía Hinata.
—¿Literatura contemporánea, eh?— indagó restableciendo su compostura e intentando distraerla. Recordó el momento en el que Hinata lo descubrió humillándose frente a Sakura intentando besarla.
Sasuke iba a echar a Naruto cuando las palabras quedaron en su boca y frunció el ceño para mirarlo indignado —¿Sabes lo que significa contemporaneidad o solo tuviste suerte?.
Naruto comenzó a rascarse la nuca risueño —Bueno ... a decir verdad nunca leí La Canción de Hielo y Fuego, pero me gusta ver la serie.
—Todos miramos la serie.
—¡Pero que yo mire una serie es la novedad!— concluyó entre risotadas mientras se sentaba junto a Hinata demasiado cerca, arrancándole un leve sonrojo, un acto que no escapó de los ojos del Uchiha—.Mi personaje favorito es Theon Grejoy. ¿Sabes?— Le explicó a la muchacha—realmente no veo que sea el imbécil que todos creen, él tuvo un pasado difícil con los Stark y ...
Sasuke se aferró a uno de los lazos de su mochila mientras desviaba la mirada totalmente jodido por la interrupción de Naruto. —¿Todavía no has terminado de ver todas las temporadas?.
—Y en realidad me gustaría ser Theon Greyjoy, de todos él fue el único qué...— Naruto se detuvo y abrió los ojos desentendido—.¿Cómo lo sabes?. ¿Le ocurre algo malo a Theon?.
—Estoy en lo cierto. Déjalo así.
Hinata soltó una risotada entretenida ya que entendía de que hablaba Sasuke. Fue una carcajada casi musical que hizo que ambos chicos queden colgados de la melodía. Sasuke luego estudió los ojos azules de su compañero prendidos de ella y pensó que estaba perdiendo el tiempo. La tomó de la muñeca casi por arrebato y marcharon, Naruto quedó sentado en el banco observándolos. Se fueron tan rápido que no alcanzó a devolverle el libro que le había arrebatado de las manos.
Se acostó en el banco. Observó la tapa dura con dibujos de dragones y leyó "El juego de tronos". A pesar de ser un enorme libraco pensó que tal vez no estaría mal leer unas paginas ya que él había iniciado a ver la serie porque se había enterado que a Sakura le gustaba mucho.
¿Como sería el destino de Theon Greyjoy? su personaje favorito.
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Se sentaron en un café en las afueras de la ciudad, Sasuke evitó ir a "Mermelada" diciendo que siempre estaba lleno de personas fastidiosas en su mayoría. Hinata coincidió con el perfil antisocial del chico, cada vez se sentía mas a gusto con él. Pidió un capuccino con canela y Sasuke un café simple y amargo. Ella se sorprendió cuando él siquiera lo endulzó y lo bebió sin esbozar un solo gesto. Luego, ella desempacó de su mochila un cuaderno con el dibujo de un simpático gato y comenzó a leer con voz tranquila. "Elegir dos frases de dos novelas exponentes de la literatura contemporánea, analizarlas con reflexiones de ambos integrantes. Comentar datos del autor y contexto histórico".
—Uchiha-san...
No hubo respuesta.
—Sas... Sasuke-kun...
Él parecía abstraído en lo que había ocurrido minutos antes:
Cuándo salieron del instituto fueron al hogar Uchiha por la motocicleta. Al ingresar, ambos encontraron la sala de estar en penumbras, únicamente iluminada por la enorme tv que proyectaba una película de acción. Itachi no prestaba la más mínima atención a las escenas ya que una muchacha de cabello rojo como la sangre y gafas de marco negro se encontraba a horcajadas sobre él, ambos se besaban como, tal dice la canción, fuera la última vez. La escena casi sexual de lenguas desesperadas con balaceras y gritos ahogados de fondo, incomodó a Hinata quién decidió desviar la mirada. Sasuke, en cambió, alzó una ceja y se cruzó de brazos impaciente pero sin un ápice de pudor ante la situación.
Entonces la pelirroja tomó conocimiento de que no se encontraba sola con el apuesto Uchiha y volteó a mirarlos. De repente y algo nervioso, Sasuke murmuró un —Olvida la moto, caminaremos— y arrastró a su compañera por la correa de la mochila hacia afuera.
A Itachi le causó gracia la situación y le agrado aun más que su hermano se encuentre en compañía de la hermosa hija de Hiashi. Una muchacha que le caía bien y además creía que sus premoniciones no fallaron, a Sasuke le gustaba esa niña: la miraba como miraba la motocicleta el primer día que la vio en la vidriera de la concesionaria en Tokio, antes de trabajar tantos meses para poder comprarla. Era el mismo gesto empecinado y ambicioso.
"Como un objeto que conseguiría". Lo recordó ese noche en la cena de la casa Hyuga, ese gesto oscuro que obtuvo luego de bajar las escaleras y ese pensamiento le causó un pequeño malestar.
Karin, luego de quedar unos segundos con los ojos enterrados en la puerta cerrada volvió a su nueva conquista —¿Eres hermano de Sasuke?.
—¿Te consigo un autógrafo?— bromeó Itachi irónico, no había ignorado nunca lo que su hermano menor causaba en todas las mujeres.
—Parece que lo fastidiamos e incomodamos a tu prima.
Él frunció el ceño con una sonrisa a medias—¿Qué prima?.
—Este corazón tiene mas cuartos que un hotel de putas.
—¡No podemos poner eso en el trabajo!— se alarmó Hinata.
A Sasuke le causo gracia el arrebato inesperado de la muchacha, bebió más café —¿Me estas levantando la voz? ¿puedes hacer eso?.
Ella intento apaciguarse y volvió sus ojos al cuaderno, lo cierto es que en ese desplante, al oír a su compañero quedó prendida de sus ojos oscuros y de su ceja elevada que le demostraba lo inepta que había sido... y en ese común gesto del chico le había parecido inmensamente hermoso —Lo siento, es que ... es una frase que...
—De Gabriel Garcia Marquez. Apuntalo.
Hinata asintió y comenzó a escribir.
—¿Es gracioso?— al volver a oír la voz de él se percató de que estaba sonriendo, no se explicó la sonrisa pero supuso que fueron esos extraños nervios que le produjeron los ojos de Sasuke que la obligaban a esbozar esa mueca estúpida.
Intentó pensar una excusa rápida para escapar de la presión y la encontró —Solo que ... lo siento, no te imagino leyendo Garcia Marquez.
Ambos permanecieron en silencio unos momentos. Sasuke pensando en la otra frase que demandaba la consigna, con la mano envolviendo el mentón y un brazo cruzado. Hinata elevó apenas los ojos, con recelo, volviendo a mirar el rostro concentrado del chico quien miraba un punto fijo sobre la mesa y apenas mordía su labio inferior, con las cejas oscuras profundamente apretadas. Ese gesto también le fascinó.
—Me conociste en un momento extraño de mi vida— mencionó de forma abrupta mirándola fijo y obligando a Hinata a agachar la cabeza otra vez sobre su lápiz y sus hojas, haciendo que su largo cabello le cubriera el rostro alborotado. ¿Por qué ese chico al que había considerado su nueva amistad la estaba afectando de una forma tan extraña?.
—El club de la... pelea. Eso si suena como... algo que leerías— hablo con voz falsa, disimulando sus nacientes nervios
—Solo vi la película— aclaró finalizando su café.
—Pero debes analizar la frase en un examen oral...
—Lo haré— Sasuke se estiró y colocó sus ojos en el cielo—.Te toca, elige dos. Y que no sean de Bukowski.
El simple apellido del autor en voz del Uchiha le revelaban una vez más que el recordaba aquel episodio en el baño y aunque pensaba que lo había superado, la imagen de su desnudez frente a él en aquel húmedo claustro la hicieron sentir frágil.
—¿Por qué no?— preguntó afectada.
—No lo sé— explicó sin más.
Hinata enroscó los dedos de ambas manos, clara señal de nervios ahora voraces y juntó fuerzas para aclararle al Uchiha un punto —Esa noche... en el baño.
—Estoy esperando la frase, Hyuga— le interrumpió sin más. No quería hablar ni de desnudeces, ni de cuerpos perfectos ni de lo hermosa que había encontrado a Hinata esa noche ni de lo preciosa que la veía ahora.
—Pero ... quería aclarar ...
—¡Por dios! Ya he olvidado tus senos y no son los únicos que he visto, superalo de una vez y deja de estar mirandome todo el tiempo como si fuera el peor criminal de la historia. Fue una estupidez— se alarmó para detener la insistencia de la chica en divagar en aquel episodio que además de excitarlo, lo frustraba —.Elige dos frases.
Ella se tomó unos segundos para que su sonrojo se apagara, siendo que ni siquiera la estaba mirando. "Olvídalo" se dijo, realmente a él no le importaba y lejos de sentirse tranquila algo la incomodó.
—Sé que voy a quererte sin preguntas, sé que vas a quererme sin respuestas.
Sasuke siguió sin mirarla pero endureció su gesto, tensando la mandíbula. Parecía que Hinata había dado en el blanco con esa frase, como si los estuviera describiendo. —Debí suponerlo.
—¿También leíste La Tregua?— se adelantó ella, intentando dejar el arrebato en el olvido.
—No, pero suena como una novela rosa que leerías. Apresúrate, otra más. Pero que sea más depresivo.
Ella se decepcionó—¿Por qué?.
—Porque nos queda bien lo depresivo— explicó esbozando una blanca sonrisa de lado y ella se resignó ante el tercer gesto perturbador del Uchiha de la tarde. Era un chico demasiado atractivo para ser real.
—Dijiste que ...Charles Bukowski... no.
—Depresivo pero no tanto.
—Lo vuelves difícil— opinó y torció el rostro pensativa—.Mi cabeza es un laberinto oscuro. A veces hay como relámpagos que iluminan algunos corredores. Nunca termino de saber por qué hago ciertas cosas.
Él pareció reflexionar acerca de la frase que ella expresó casi sin tartamudear, o balbucear como solía hacer. "Nunca termino de saber por qué hago ciertas cosas".
—Es ...El túnel— aclaró Hinata, algo expectante por el insistente gesto estoico de él.
—Sé que es el Túnel— concluyó—.Al menos coincidimos en algo. ¿Qué sigue?.
Ella quedó pensando en la palabra "coincidir" y ante la mirada impaciente de él se apresuró a volver a las consignas —Em, sí ...analizar las frases.
—Eso queda para después.
—Elegir... elegir un cuadro que se relacione con alguna de las frases seleccionadas.
—¿Cuadro?.
—Si... una pintura.
Sasuke rodó los ojos depositando el dinero de la pequeña merienda en la mesa —E imagino que la ultima consigna es buscar canciones que se relacionen con las frases.
Hinata sonrió divertida y a él le gustó esa sonrisa —Lo es.
—Todos los profesores están trastornados.— opinó mientras ambos emprendieron un largo camino hacia el Louvre.
—Usted será profesor, Uchiha-san.
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Mientras viajaban por la Rue Rouge, Sasuke iba recostado en el asiento de la ventana, totalmente relajado con sus auriculares de los cuales apenas un sonido se percibía, parecía concentrado en la nada. Hinata, de forma totalmente opuesta estaba sentada en noventa exactos grados que no se perturbaban con el movimiento constante del colectivo, tenia las rodillas juntas y las manos sobre el regazo como si estuviera rezando. Por una fuerza que no supo definir giró el rostro y observó el perfil de su compañero: esos ojos oscuros que le habían afectado durante toda la tarde ahora se encontraban pacíficos, su rostro lucia suave. Se detuvo en su nariz recta casi perfecta y en los labios rosados, en el mechón que le cubría el contorno izquierdo y en la mano en la que reposaba su rostro, con sus perfectas uñas limpias. Esa imagen del chico le provocó un deseo insaciable de contarle en ese preciso momento lo que había estado ocurriendo todos esos días.
Tomó aire y se dispuso a hablar pero unas risas divertidas la distrajeron y volteó para descubrir a dos muchachas uno o dos años menores que ella. Miraban a Sasuke y murmuraban entre risas picaras y sonrojos. Las estudió: delgadas, de largas piernas descubiertas con polleras cortas y botas, esbeltas y altas. Preciosas ambas. Cualquiera sería merecedora de él, sintió una sensación de incomodidad.
Sasuke chasqueó la lengua incomodo por la situación y le dirigió una mirada a las muchachas cargada de tanto odio que ellas no tardaron en agachar la vista y no volver a hablar.
Hinata pensó que Sasuke podría ser tan pacifico y confiable como aterrador e indescifrable.
—¿Extraña Tokio?— le preguntó con decisión cuando estaban en los últimos segundos de la larga cola que acontecía todos los días para entrar al museo. Él se encontraba recostado en la pared, inmutable como siempre cuando descolgó un auricular indicándole que no la había oído —Qué si extraña mucho Tokio— repitió.
—Si— sentenció mientras tomaba los boletos y los partía, alcanzándole uno a Hinata. Ella se quedó pensando por unos segundos en el guante negro que su compañero jamás quitaba hasta que su voz la cautivó —Cuando tenga el suficiente dinero volveré. A recorrerlo o a vivir. Lo que primero suceda.
Ella asintió reflexionando acerca de la determinación de él. Ambos ingresaron por un pasillo pero no prestaron demasiada atención a las primeras obras. Permanecían envueltos en una especie de serenidad que no se perturbaba con la cantidad de gente en el lugar.
—¿Que hay contigo?— se interesó mirándola de soslayo, la figura de ella era por mucho más baja que la de él. La notó sonreír con melancolía a la nada.
—Era muy pequeña cuando decidimos irnos de allí. Creo... o pienso que si me marchará de París lo extrañaría mucho más que a Japón. Es parte de mí. Sin embargo vivir... no lo sé. Vacacionaré en Tokio cuando pueda.
Sasuke asintió para luego pararse frente a un mapa del lugar.
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Su cuerpo contrastaba con la vegetación verdosa y oscura sobre la que estaba recostada, su cabello también estaba desparramado, tan oscuro que se mimetizaba con la frondosidad. El cuerpo de la mujer no era delgado, sus caderas eran amplias y sus pechos caían hacia los lados producto de su peso. Las curvas de esa mujer no tenían nada que ver con las pretensiones estéticas de hoy en día. Sin embargo ella, con una sonrisa de complacencia y ojos brillantes, se encontraba segura de su seducción ante el pintor que la había retratado. Hinata, estupefacta, llevaba tiempo estudiando el casi escandaloso y enorme cuadro, iluminado por dos reflectores.
—¿Es la primera vez que vez una mujer desnuda?— Sasuke tras ella indagó con ironía, entretenido con la perturbación de su compañera.
Ella dudó en contestar, pero lo hizo sin despegar los ojos del lienzo—Es... la primera vez que veo a una mujer desnuda ... que... que no sea como las de las revistas de moda —. Creo que los gustos han cambiado con las épocas— volvió a hablar dando por terminada la engorrosa observación, pero la voz de Sasuke tan proxima a su odio la detuvo en su lugar.
—La moda es una mentira. Los estereotipos de belleza lo son. Todos pueden hablar de que les gusta el mismo tipo de mujer, de esas que salen en las revistas que innecesariamente debes leer para apuñalar tu autoestima, pero la realidad es que de las puertas para adentro es todo muy subjetivo.
Ambos siguieron pertinaces sobre el cuadro. Hinata comenzaba a impacientarse con la cercanía del muchacho, internaba no perder los hilos de la conversación.
—¿De ... las puertas para adentro?.
Lo escuchó suspirar —En la intimidad, Hinata. A la hora de tener sexo cada quien tiene gustos demasiado particulares. Sólo que algunos se avergüenzan de confesarlos y por eso todos hablan de que les gusta el mismo tipo de persona. El socialmente aceptado.
El aliento cálido, su voz que evidentemente había cambiado a un tono áspero, su nombre en ella y el motivo de la charla le enviaron un calor abrazador en su espalda. Las manos le sudaron. Sasuke no se apartaba de ella, lo sentía en la nunca. La mujer del cuadro parecía reírse burlona.
—Su...su...pongo que... creo que todos tememos de la opinión... de las otras personas.
Odiaba tartamudear. Se creía segura junto a Sasuke y ahora solo quería que se vaya lejos de ella. O quizás no. Una suerte de ansiedad la comenzó a dominar.
—Creo que se lo haría a la mujer del retrato— lo escuchó decir con descaro. Y un gélido vació invadió el lugar que él había ocupado detrás de ella. Se sintió aliviada por un momento, hasta que notó que en realidad él no se había apartado, si no que se había aproximado tanto a su oído que apenas lo rozó con sus labios cuando el confesó, antes de marcharse —Algo en ella me recuerda a ti.
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La puerta crujió al abrirse y luego sonó el interruptor que iluminó la pieza de Hinata.
—Si esperaba encontrar la habitación de una chica francesa...— murmuró Hinata nerviosa hablando para llenar el silencio incomodo, ante Sasuke, que apenas ingresó le prestó poca atención y se dirigió a la ventana a encender un cigarro. No sabía porque lo había llevado allí, quizás creyó que contarle su situación en la sala comedor era correr el riesgo a que Hanabi que andaba pululando la escuchase y le contase a su padre.
—¿Con manifestaciones artísticas, boinas y frases del mayo del 68? Y no hay nada de eso. Después de todo eres japonesa— opinó exhalando el humo de costado para que no ingrese a la habitación y enterrando los ojos a un maneki neko que no dejaba de mover su pata delantera.
—La verdad es que soy franco-japonesa— aclaró su genética, mientras acomodaba los libros en el piso y se arrodillaba. La situación tan intima con Sasuke en su habitación, siendo el único hombre que la había pisado luego de Kiba y Hiashi, estaba haciendo que la comodidad que sentía cerca de él se desvanezca. Siquiera Sai había ingresado allí.
—Ya me explico tus rarezas
Hinata le extendió unas hojas y con el cigarro en la boca, Sasuke las apoyó contra el marco de la ventana y comenzó a redactar el análisis de las frases. En ese silencio escabroso permanecieron ambos por algunos minutos, con el sonido de sus bolígrafos sobre las hojas como único fondo.
—¿Y tu hermana donde esta?— se interesó.
—Hanabi mira series en su habitación— como juzgó la respuesta ausente de su compañero incomoda, prosiguió —Sons of anarchy o algo así.
—Debí saberlo.
Hinata sonrió a la hoja. A pesar de su silencio, tosquedad y poca paciencia, Sasuke solía tener un sentido el humor que le provocaba muchísima gracia, la cual disimulaba porque nunca lograba distinguir cuando el bromeaba o era maliciosamente irónico.
—La conociste en la cena ¿verdad?.
—Si, es bastante particular.
Otro silencio se abrió entre ellos.
—Olvidaremos a las personas, lo que sabemos, todo lo que hemos hecho. Vamos a olvidar donde vivimos, olvidarlo todo — recitó Sasuke con el cigarro entre los dientes, inclinado en la pared buscando una mejor forma de escribir.
Al oírlo, ella quedó estática e irguió la espalda pero no volteó a observarlo. No entendía de iba la situación ahora, todavía se encontraba afectada por lo ocurrido en el museo y realmente no volvieron a hablar demasiado hasta llegar a su casa —Eso... eso es de una película.
Una película muy sugerente, claro.
—El último tango en París— lo escuchó exhalar —.No la has visto. En realidad no eres una buena francesa ¿o si?.
Le agradó que Sasuke sea un adepto al cine y a los libros como ella. Le sonrió a la pared—Tal vez si ...
—Tal vez— murmuró cuando su atención la robó un objeto, en el piso, junto a la cama—¿Es un toca discos?.
Hinata se deshizo de sus pensamientos y un poco sorprendida lo vio atravesar la habitación con el cigarro encendido hasta acomodarse junto al viejo artefacto —Solo es decoración hace mucho que no ...
—Quizás si tengas un poco de "franchuta"— admitió mientras estudiaba el artefacto, con un codo sobre la rodilla.
Hinata estudió unos segundos a Sasuke concentrado, como lo había estado en el autobus. Sólo que ahora tenia las cejas un tanto fruncidas y no supo como pero no pudo despegarse de su rostro. Intentando salir otra vez de esas ensoñaciones que le obligaba a sentir su compañero, se arrebató y se puso de pie. Buscó entre su armario y le estiró una enorme pila de vinilos que él recibió exhalando el humo por la nariz y subiendo una ceja.
Los analizó unos segundos, cada tanto deteniéndose en alguno para leer su portada o su parte trasera. —¿Son tuyos?.
—Eran de mi madre— explicó expectante mientras se arrodillaba junto a él.
—La mía solía escuchar este— separó uno del resto y le alcanzó la funda y el cigarro a Hinata que recibió este último desconcertada sin saber como sostenerlo, mientras acomodaba el disco explicaba —.Fugaku se fastidiaba, decía que era demasiado...
—Demasiado francés... —completó ella entretenida—. Mi padre lo expresaba de otra forma. Se enojaba mucho, fue una canción censurada. Es suele ser un poco conservador.
—Mi madre siempre deseó conocer Paris— explicó haciendo un cierto gesto de asco, estudiando el tono sexual en el que cantaban los protagonistas. —¿Qué se supone que dice?.
Hinata cambió su risa complaciente a un gesto de desconcierto—¿Eh?
—Traducción, Hyuga.
Intentó negar el evidente bordó en sus mejillas y agachó la cabeza —Bien ... em... dice... yo te amo... si ... te amo... él dice "yo tampoco". Es extraño pero el responde así— Sasuke asintió. —Tu vas y vienes... vienes y vas... entre mis caderas.
—Si es demasiado francés— afirmó y luego sonrió de lado —¿Tan fácil te sonrojas?.
Ella se puso de pie rápidamente y se dirigió hacía la ventana a descartar la colilla del cigarro que se había consumido en su mano y había quitado en reacción a aquella incomodidad. Sasuke la miró con un descaro sombrío.
—¿No... no le agrada vivir aquí, verdad?— indagó volviendo a arrodillarse para juntar los discos del suelo y cambiar de tema—. Hablas de los franceses casi con desprecio.
—No he ido a ningun punto turístico desde que vivo aquí. Solo al arco del triunfo. Así que puedes ir sacando tus conclusiones.
—¿Siquiera al barrio latino?.
—Ni una sola vez.— ambos tomaron el mismo disco mientras la canción seguía sonando—.Pero estoy intrigado.
Hinata soltó la funda como si le quemara, no elevó su vista del suelo simulando seguir juntando los discos. —Si... si quiere visitar algún lugar yo podría...
Sasuke volvió a tomar el mismo disco que ella apropósito —¿Tu puedes qué?
—Bien, yo... — suspiró nerviosa, ya no retiró su mano ni intentó volver a moverse —Yo creo que hay...
—Me intrigan las mujeres de aquí, me refiero.
—Ah... pues... hay muchas aquí— siguió ella con el cabello que ahora le cubría el rostro.
—Lo imagino— contestó entretenido e irónico.—Aunque me interesa alguien más como...
—¿Có-mo?.
—Cómo tú.— Hinata elevó su rostro pensando que lo encontraría riéndose, bromeando. Pero lo vio demasiado serio, como nunca, con los ojos oscuros enterrados en ella, expectantes —Estas tan interesada en impregnarme en la cultura francesa. Quizá... podrías enseñarme el famoso "beso francés".
—¿Qué cosas dices?— las pupilas de ella se le dilataron como un a un pequeño gatito acorralado.
—¿Tantos años aquí y no lo conoces?—él soltó el disco y se acercó a ella, hasta casi chocar su frentes, aunque no se tocaban—Las lenguas se chocan, la sali...
—¡Esta bien, esta bien!... si sé lo que es— se arrebató para terminar murmurando y respirando de forma agitada.
—Era un chiste— confesó con tono burlón y ella lo miró indignada —.Mira tu rostro. Esta dicho que te sonrojas con facilidad.
Hinata cerró los ojos y sonrió entre humillada y aliviada de que todo haya sido una broma—Perdón... es qué no soy buena diferenciando chist...
No completó la palabra.
Un golpe en su boca y otro en la nunca la dejaron petrificada. Cuando abrió sus ojos se encontró recostada en la alfombra de su habitación con Sasuke sobre ella, no la aplastaba, sino que se sostenía sobre un brazo apoyado, con la mano libre la tomaba del mentón obligandola a abrir más sus labios. Lo sintió introducir su lengua en ella y removerla en todo su interior con total descaro. Su saliva se sentía amentolada pero con el olor del tabaco. Una sensación de placer le recorrió el entumecido cuerpo cuando él comenzó a succionar su labio inferior y soltó su rostro para tomarla de la nuca y así llegar a una profundidad inesperada, que la hacía ahogar.
Cuando Sasuke se separó de ella y la miró fijo, un hilo de saliva aun los unía. Las comisuras de ambos se encontraban impregnadas y la lengua de Hinata quedó asomando de su boca semi abierta. El sonrojo de los dos fue tan evidente que él tuvo que desviar la mirada.
—¿Algo que quieras preguntar?.
—¿Usted crees que soy rara?— indagó aun sin entender lo que había sucedido, con Sasuke sobre ella.
—¿A qué te refieres?—Hinata se alzó de hombros— Eres tímida, te gusta leer y escribir, usas ropa poco común, escuchas música que produce somnolencia. Pareces salida de otra época, no es algo que vea usualmente— volvió a mirarla mientras ella intentaba disimular su temblequeo.
—Entiendo— murmuró totalmente desentendida.
—Espero que no vuelvas a maquillarte como en la fiesta de la casa del idiota, no te favorecía para nada. Así estas bien.
Hinata solo pestañeó.
—Y si vas a maquillarte como una prostituta. Que sea na de los años treinta. Hablando de modas de otra época, eso realmente me calentaría.
—¡Uchiha-san!— gritó aterrada pero el sonido fue sofocado por otro beso, esta vez más delicado pero no por eso menos intenso. Hinata solo se limitó a seguir a Sasuke, lentamente se animó mover sus labios. Él, impulsivo como solía ser se había dejado llevar por la atracción que le provocaba la muchacha. Había evitado todo el maldito día contenerse. No demostrar, ignorarla, intentar comprender que ella era una más del montón. Cuando inesperadamente entraron a su habitación y su aroma se encontraba impregnado en todas partes, resignado supo que resistirse a Hinata era humamente imposible. Su voz, su torpeza, su extraña forma de ser. Tal vez bastaba no mirarla para lidiar con su hermoso aspecto femenino, pero con su personalidad simplemente había perdido. Le gustaba estar cerca de Hinata, no sabía si era porque le recodaba a su madre y tal vez si era un maldito retorcido; o si realmente se estaba obsesionando con su propio juego. Tampoco le importaba demasiado porque sentir la suave y húmeda punta de la lengua de Hinata acariciar la suya se había convertido en la sensación mas placentera que cualquier otra que pudiese comparar... la nicotina, la velocidad, molestarla por mensajes, no le hacían justicia. Verla desarmada bajo él era jodidamente perfecto.
—Sasuke— murmuró arrancando al muchacho de aquel extraño trance.
—¿Mmm?— apenas se separó para dejarla hablar.
—¿El...el... día de la fiesta en la piscina de Naruto... me escuchaste solo porque querías besarme?.
—Si quería escucharte. También besarte. Ambas.
Ella asintió sin mirarlo y medito unos segundos antes de hablar.
—Yo ...siento que ... eres alguien en quien puedo confiar. Porque lo eres ¿verdad?.
NO, pensó. Un rotundo y alarmante no. Él era la última persona en la que ella debería confiar, a decir verdad.
—Hemos coincido tantas veces ... incluso en este trabajo— continuó— ,algo me dice que debo confiar en ti.
—Sabes que puedes hacerlo— mintió con un cinismo extremo. Sonrió abiertamente. A Hinata ese gesto le pareció genuino porque no sabía que estaba cargado de una felicidad maliciosa. Finalmente Sasuke se estaba apoderando de ella, sin que ella sepa que desde que la conoció a esta parte todos sus encuentros habían sido fríamente planeados por él. Que el conocía todos y cada uno de sus movimientos. Que tenía demasiada fotografías de ella en su armario como para contarlas. Que movía sus sentimientos como una ficha de ajedrez mediante simples mensajes de textos.
—Hay algo importante que quiero ... que sepas. Pienso que solo tú podrías ayudarme.
Sasuke asintió cuando ella empezó a hablar. Ella había tomado la suficiente confianza, intentando no tartamudear y queriendo ignorar que Sasuke estaba recostado sobre ella, que acababa de besarla dos veces cuando jamás pensó que alguien como él se interesaría en alguien como ella, que sospecho que lo hizo solo porque se presentó la oportunidad; sin embargo la urgente necesidad de ayuda la motivó a hablar. Cuando él comenzó a escucharla atentamente con su clásico gesto neutral ella vio como la mandíbula se le puso rígida y el rostro se le lleno de sudor. Comenzó a agitarse.
—¿Sasuke?.
El esbozó un quejido y cayó junto a ella, consternado por el inmenso dolor que le había provocado en su hombro la posición que había utilizado para besar a Hinata. El dolor era tan fuerte que le quemaba de forma que sus nervios de retorcían en un trance traumatico. Ella, arrodillada a su lado comenzó a desesperarse cuando colocó sus manos sobre la zona del hombro, donde Sasuke apretaba frenéticamente son su mano.
Apretaba los dientes mientras veía el techo y a la Hyuga girar sobre él. Cuando el dolor finalmente cesó, él pudo sentarse. Allí mirando directamente a la nada calmó su respiración y su mareo.
—¿Qué le ocurrió?— quiso saber consternada y con las manos en el pecho. No hubo respuesta. Ella se acercó para volver a tomar la mano que poseía el guante cuando el la frenó en el aire.
—Tu confías en mi. ¿Realmente lo haces?— preguntó con voz lúgubre y entrecortada por las esquirlas del dolor.
—Si.
—¿Yo puedo confiar en ti?.
—Si— contestó con seguridad.
—No preguntarás. No se lo dirás a nadie. Nunca ocurrió nada aquí— sentenció antes de ponerse de pie y marcharse.
Hinata siguió arrodillada en la mitad de la habitación mientras lo escuchó bajar por las escaleras. Así, con gesto estoico y dolor en el pecho siguió media hora hasta que vio con ojos perdidos la luz de su móvil encenderse.
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Itachi no deparó en su hermano, que había ingresado a la casa sudado, despeinado y en un muy mal estado cuando lo tomó del cuello y lo afirmó contra la pared. La debilidad de Sasuke hizo que su móvil cayera al suelo.
No le importaba demasiado que carajo le pasaba ahora a Itachi.
—¿No golpearas a un invalido, no?— dijo con sorna. La cuestión era que estaba tan furioso por sufrir un ataque justo en el mejor momento de la noche, que aunque incinerada todo a su alrededor hasta reducir el mundo a cenizas no serviría para canalizar tanto odio e impotencia hacía sí mismo.
—¿Qué clase de mensajes le envías a Hinata?— indagó sacudiéndolo y apretándolo más fuerte contra la pared.
Parecía que Karin de todos modos si había leído el mensaje. Fue estúpido confiar en una desconocida. Fue torpe, pero así era con Hinata. Lo obligaba a hacer cosas torpes. Sonrió a su hermano con más odio —A ella le gusta.
—No sabe que eres tú. ¿Verdad?
—Aparentemente— respondió aburrido.
Itachi no deparó en su hermano, que había ingresado a la casa sudado, despeinado y en un muy mal estado cuando lo tomó del cuello y lo afirmó contra la pared. La debilidad de Sasuke hizo que su móvil cayera al suelo.
No le importaba demasiado que carajo le pasaba ahora a Itachi.
—¿No golpearas a un invalido, no?— dijo con sorna. La cuestión era que estaba tan furioso por sufrir un ataque justo en el mejor momento de la noche, que aunque incinerada todo a su alrededor hasta reducir el mundo a cenizas no serviría para canalizar tanto odio e impotencia hacía sí mismo.
—¿Qué clase de mensajes le envías a Hinata?— indagó sacudiéndolo y apretándolo más fuerte contra la pared.
Parecía que Karin de todos modos si había leído el mensaje. Fue estúpido confiar en una desconocida. Fue torpe, pero así era con Hinata. Lo obligaba a hacer cosas torpes. Sonrió a su hermano con más odio —Una simple broma.
—No sabe que eras tú. ¿Verdad?
—Aparentemente— respondió aburrido.
Itachi puso su más enorme gesto de indignación intentando entender lo que estaba ocurriendo con su hermano menor —Vas por ahí con ella haciendo de amigo y por otro lado le envías esos mensajes extraños... ¿Por eso estaba en esas condiciones en la fiesta de Naruto? ¿Qué le dijiste? ¿Qué mierdas estas inventando ahora?.
Sasuke sonrió de lado enterrando los ojos sombríos en su hermano —Retorcido. ¿No crees?.
—¡Dios! ¡Sasuke! ¡No puedes jugar con las personas!— se arrebató.
—¿No puedo?— el menor río con una carcajada tan aterradora que hizo que su hermano lo suelte como si le quemara —.Tu juegas a ser mi padre. Los médicos jugaron con mi cuerpo. Todos somos malditos experimentos de la vida.
—Eso no tiene nada que ver. La hija de Hiashi no tiene nada que ver con tu accidente. No entiendo hasta donde quieres llegar, pero no quiero que dañes a alguien inocente.
—No tienes que preocuparte— se inclinó para tomar su móvil —.Ni siquiera la conoces.
—No. Pero yo robé sus datos de la regencia del instituto para ti. Yo fui tras ella el día de la fiesta para que se acercara a ti, los dejé solos en el auto— reflexionó unos segundos sintiéndose culpable—.Y la semana pasada toqué fondo.
Antes de subir las escaleras, el Uchiha menor se volvió con gracia —Te montaste a la profesora de arte porque eres un mujeriego sin remedio.
—¡Lo hice para que aceptara agruparte con Hinata!— se arrebató disimulando un sonrojo.
—Me las podría haber arreglado solo. Soy invalido, no estúpido— opinó ya subiendo cinco escalones.
—Pensé que ella te haría cambiar pero ahora no me interesa que este cerca tuyo. De echo me encargaré de alejarla de ti.
—¿Qué harás? ¿le mostrarás una foto de mía sin camisa?. Quizás ya me haya visto. Quizá esta noche hayamos hecho cosas— apostó por mentir sospechando que su hermano no le creería. El más que nadie conocía su complejo después del accidente.
—No, no le mostraré una foto. No soy un idiota perverso como tú.
—¿Te gusta Hinata, verdad?. No te preocupas por la gente solo porque si.
—Estas desvariando. Me preocupo por ti.
—No. No lo haces. Quieres sentirte menos culpable por lo que sucedió. Después de todo nunca estuviste presente cuando Fugaku nos envió a la ruina , tampoco te interesó nuestra madre, tuvo que suicidarse para que la recordaras— antes de emprender el camino cambió su tono sarcástico a uno mucho más serio —.Y no te acercarás a Hinata. Antes, te mato.
—No es algo que pudieras hacer — arremetió Itachi con una furia inedita en su naturaleza pacifica. Al segundo reflexionó que estaba discutiendo con una persona que había sufrido demasiada penurias juntas como para seguirle la corriente. Lo terrible de la situación es que ahora aceptaba que su hermano estaba comportándose como alguien fuera de eje. Se sentó en el sillón y se masajeo la frente —Perdón. Sasuke ... yo ...no quise decir eso.
—Puedo hacerlo. Todo lo que toco lo rompo, lo arruino, lo dejo inútil. ¿Recuerdas? eso dijo Fugaku cuando desperté del coma.
—No es así.
—No me importa como sean las cosas— giró sobre su hombro y le estacó la mirada —. Te metes en mis asuntos con Hinata y sabes cual es el resultado— sentenció antes de marcharse.
Itachi apretó los labios y se hundió en el sillón mientras lo veía desaparecer —No es tu herida la que se está pudriendo. Es el odio. Te consume.
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* ¿Quien era ese tipo alto con el que estuviste todo el día?.
*No lo sé. Creí conocerlo pero me equivoque.
Sasuke apretó su móvil con fuerza.
El brazo ortopédico estaba desparramado en el suelo del baño húmedo, acompañado de algunos frascos de pastillas. Tenía el torso bañado de sudor y el cabello pegado al rostro. Luego de mirar el mensaje que le había respondido Hinata estudió con odio su propio reflejo semidesnudo. Un poco antes de donde comenzaba el antebrazo, el muñón de carne retorcida supuraba otra vez un liquido sanguinolento. El dolor ahora estaba sedado por las pildoras. Lo que restaba de su brazo era carne oscura y amorfa, producto del fuego. También la mitad de su torso estaba lleno de quemaduras y cicatrices que le mancillaban la carne y llegaban desde la cintura hasta la clavícula. La deformidad de un lado contrastaba con la perfección de su piel y los músculos marcados del otro. Su físico era tan desagradable y asqueroso como deseable y atractivo. Parecían dos personas en una.
Mitad hombre, mitad monstruo. No sabría definirse y por eso rompió el cristal con su única mano.
