Ciegazul: qué bueno que te guste! beso grande para ti también compatriota :D
paxhunter13: sí! yo creo que todas queríamos ver esta faceta de Valen, gracias por leer ^^
kellyth: Gracias! espero que los capítulos que sigan continúen gustándote (:
yasliz: :o compatriota! me alegra que te haya gustado! :D
JackieVodka: sí, aunque creo que actualizo demasiado rápido xD espera, ya la conocerás más :D
GinebraRemyHadley: No tienes nada qué disculparte (: espero que este capi te guste! :D
RiotIs: aw gracias! significa mucho que te ponga feliz ^^ saludos y espero ansiosa el final de "Sin Caer"!
Y gracias a todas las que leen en general y gracias por sus felicitaciones por twitter, se siente muy bonito que disfruten del fic. Ayer no pude subir el nuevo capi porque bueno... era viernes xD y además no lo había terminado. Como compensación lo terminé hoy haciéndolo muy largo (tal vez demasiado, disculpen .). Espero que les guste! (:
Ni una ni otra mostraba el más mínimo interés en detenerse. Poco a poco, el beso empezaba a llenarse de energía. Pía sintió de pronto cómo tímidamente la lengua de Valentina pedía permiso para entrar a su boca, y una vez adentro, su lengua y la de su amada se entendían a la perfección y se necesitaban con urgencia. Los besos, con el paso de los minutos, se comenzaron a tornar húmedos y algo ruidosos. Las manos de Valentina comenzaban recorridos de nunca acabar sobre la espalda de Pía, mientras que esta última jugaba con los cabellos rojizos de su amiga. Ambas se encontraban viviendo el momento, olvidándose de todo lo demás. Habían olvidado que estaban en casa de Maca, habían olvidado trancar la puerta, habían olvidado que cualquiera de las chicas, o inclusive Maca, podría entrar en cualquier momento, se habían olvidado de todo: lo único que importaba eran ellas. Dejándose llevar por sus sentimientos, Valentina enroscó nuevamente sus brazos a la cintura de Pía y la movió a su costado buscando cambiar posiciones: ahora ella se encontraba arriba de la morena. Los besos no bajaban de intensidad y ya cuando parecía que lo que ambas deseaban sucedería, las confusiones de Valentina volvieron a aparecer. Rápidamente comenzaron a nublar su mente, pero esta vez no era Axl el que la fastidiaba, sino su hermana y su madre con cara de reproche. Valentina detuvo bruscamente el beso, miró a los ojos a Pía, puso una cara de confusión, se paró lentamente, se dirigió a su cama, se echó en ella y no dijo ni una sola palabra. Pía, que se había quedado medio echada en su cama mientras veía cómo su amada huía nuevamente, simplemente quería que el mundo se la tragara. Se colocó ambas manos en la cara y sintiendo que no valdría la pena hablarlo en ese momento, ya que la huida de la pelirroja lo decía todo, se dispuso a acomodarse en su cama para dormir. Ninguna pudo conciliar el sueño esa noche: Valentina solo podía pensar en por qué había pasado aquello, por qué la había besado, por qué la había deseado; mientras que Pía lloraba internamente porque entendía que Valentina una vez más había huido de sus sentimientos, una vez más la había lastimado, y al fin comenzaba a resignarse a que su pelirroja no sería capaz de aceptarse a sí misma.
A la mañana siguiente el despertador sonó fuertemente, como cualquier otro día, y despertó a Valentina. Esta no quería ir a apagarlo debido a que el aparato se encontraba cerca a la cama de Pía y, por el momento, no podía ver la cara de la persona que causaba sus confusiones. El despertador no dejaba de sonar y esto ya le había provocado algo de desesperación a la pelirroja, por lo que esta se dispuso a ir a desactivarlo aunque tuviese que soportar una mala mirada de su compañera que bien merecida tendría, pero se equivocó: cuando se levantó de la cama, observó que la otra ya estaba tendida. Esto significaba que Pía ya había bajado, ya que la puerta del baño estaba abierta y no se escuchaban ruidos provenir de él. Se paró más tranquila a apagarlo y se sintió aliviada, pero este alivio no duró mucho pues que Pía no estuviese en la habitación significaba que la cosa estaba peor de lo que imaginaba.
Se dio un baño frío que le sentó de maravilla, por alguna razón había sentido que lo necesitaba. Se terminó de alistar y bajó al comedor. Para su sorpresa ni siquiera Maca se encontraba presente; al parecer, ella había sido la primera en bajar. Cuando se disponía a regresar a su cuarto, ya a punto de subir las escaleras, escuchó risas y murmullos que provenían de la cocina. "No, seguramente es Pía" pensó mientras volvía su mirada a las escaleras. Puso un pie en el primer escalón y las risas volvieron, lo que hizo que se detuviera nuevamente. Su corazón comenzó a acelerarse y aunque sabía que no debía ir, su corazón y la curiosidad ganaron, por lo que se dirigió a la puerta de la cocina, pegó una oreja a la misma y se quedó inmóvil a escuchar…
- No, anda vamos di que sí – decía en tono suplicante Allison mientras reía
- No, es que en serio no sé cantar – respondió Pía que seguía el juego
- Ay, anda, no me obligues a hacerte cantar. Mira que yo tengo muchas tácticas que nunca fallan que te harán cambiar de opinión. – dijo Allison en tono coqueto
- Ah si? Pues no lo creo, yo puedo resistir muchas cosas – dijo Pía retándola
- Bueno tú lo quisiste así…
- Ay no, no qué haces… no… no… - decía Pía mientras reía muy coquetamente
Valentina casi por instinto se alejó de la puerta y sus piernas comenzaron a correr muy rápido en dirección a su recámara. En menos de un minuto, ya se encontraba echada en su cama botando algunas lágrimas más que de tristeza, eran de impotencia y furia consigo misma. ¿Qué había sido eso? ¿Allison estaba coqueteando con Pía? Y lo que es peor… ¿Pía le correspondía?. Eso último la hizo retorcerse y estrujar fuertemente a la pobre almohada que no tenía la culpa de nada. "¿Pero de qué me quejo? Es que Pía es mi mejor amiga y Allison no me da buena espina… claro, es eso…" pensaba. De pronto, el sonido de la puerta abriéndose la sacó de sus pensamientos.
- Valentina, ya es hora del desayuno – dijo Maca con voz serena
- Sí, Maca. Enseguida bajo – respondió Valentina que no había ni siquiera volteado a verla
- Todo bien Valentina? – preguntó Maca al ver su ánimo
- Ah? Sí todo bien Maca, no pasa nada – dijo Valentina, casi sin escuchar a Maca. Su cabeza no dejaba de pensar en lo de Allison
Maca no quiso insistir más, seguramente después tendría tiempo para hacerla hablar de aquello que la tenía así. Cerró la puerta y se dirigió a despertar a las demás chicas. Apenas un minuto después, Valentina salió: sus pasos iban al comedor, mientras su mente divagaba sobre el porqué de la rápida buena relación que habían formado Allison y Pía. Cuando llegó al comedor, notó a Greta leyendo un libro en la mesa, cosa que le pareció rara ya que nunca la había visto leer, aunque apenas unos segundos después entendió el porqué: Pía y Allison reían muy coquetamente y se encontraban demasiado cerca la una de la otra en la fila que daba a su al frente en la mesa. Entonces el libro que Greta fingía leer era simplemente una forma de salida a la incomodidad en que seguramente se hallaba. Sin embargo, conforme su mente iba asimilando lo que estaba viendo, se dio cuenta de que Allison se encontraba en el lugar en que la pelirroja solía sentarse siempre, aquel que estaba junto a Pía en el medio de la fila. Sus impulsos querían correrla de su asiento, pero su vergüenza con Pía y su poca valentía se guardaron las quejas y simplemente se sentó en el lugar sobrante, aquel que el día anterior había ocupado Allison. Pasaron uno, dos, tres minutos y las risas y coqueteos tan evidentes de Allison no paraban. Valentina simplemente miraba al lado opuesto con una cara de desagrado completa. ¿Qué tanto se demora Maca con las otras chicas que no baja y corrige esto? Por Dios, estamos en la mesa, esto no es un lugar de citas" pensaba Valentina que no iba a poder aguantar por mucho tiempo más aquello.
- Perdón chicas, a Nina se le vino uno de sus "Diva-ataques" y no quería despertarse – dijo Maca soltando algunas risas, pero notó rápidamente el ambiente tenso y prosiguió – alguna novedad?
- "Uf pues, la señorita niña bien le tiene ganas a Pía" … Nada por mi parte – simplemente se limitó a decir Valentina, que mucho le hubiera gustado expresarle lo de Allison
- Pues yo ando leyendo este libro, Maca. – dijo Greta mientras le enseñaba la portada
- "El amor en los tiempos del cólera", muy buena elección Greta – dijo Maca orgullosa
- Uy sí, ese libro es muy bueno. El amor, aunque tarde, triunfa – dijo Allison mientras le dedicaba una sonrisa a Pía
- Que no puedes callarte? – dijo sobresaltada Valentina que al notar que sus palabras no solamente se habían quedado en su mente, agregó rápidamente – es que no ves que ya le arruinaste el final a Greta? Ahora ya sabe que van a quedar juntos.
- Ah perdón no fue mi intención – dijo Allison un poco intimidada
- Ay Valentina pero no es para tanto. En la mayoría de novelas hay final feliz, a veces lo más interesante es el camino. No es para que le pegues a la pobre de Allison – dijo riendo Greta
Allison comenzó a reír también y casi por obligación, la pelirroja también comenzó a dibujar una sonrisa en sus labios para disimular el mal momento que ya estaba pasando. En esos instantes, Nina bajó acompañada de Marissa y se dirigieron rápido a sus asientos.
- Listo, chicas, ya podemos comenzar el desayuno – dijo Maca mientras alzaba su taza de café
El desayuno fue una pesadilla para Valentina. Ya suficiente era no sentir a su amiga a su lado, como para tener que aguantar las bromas que Allison hacía y que les causaba gracia a todas menos a ella. "Ay si, ahora las bromas ya no son solamente con Pía, no? Ahora que está Maca, vuelves a ser una niña bien, no?" pensaba Valentina consumida por los celos y amargura. Pero lo que más le dolió fue que durante toda esa hora, nunca antes un desayuno había tardado tanto, Pía no le haya respondido ni una sola mirada. Eso simplemente la mataba.
- Tú qué piensas de eso Valentina? – preguntó Maca al ver que no participaba de las conversaciones
- Ah? No Maca, ya no tengo hambre – respondió la pelirroja mientras recogía su taza y su plato, que contenía todavía algunas migajas de pan, y se dirigía a la cocina
- Oye Pía, por qué Valen huye así? – preguntó Marissa con preocupación mientras Valentina desaparecía de la habitación
- Lo mismo me pregunto yo Mari… lo mismo me pregunto yo – dijo Pía con una sonrisa disimulada
Apenas unos minutos después, Maca ordenó recoger la mesa al darse cuenta de la hora. Las chicas se dividieron el trabajo y luego volvieron a sus habitaciones. Pía se puso a limpiar la casa, mientras que Allison le entregaba los apuntes que hasta ese momento había obtenido de las chicas. Valentina entró al cuarto y miró la cama de Pía. Flashes de momentos de la noche anterior comenzaron a inundar su mente, lo que le ocasionó un tierno cosquilleo en su cuerpo. Se agarró la cabeza e intentaba detener las imágenes, intentaba detener las emociones que comenzaban a resurgir, pero no podía. El solo hecho de estar ahí junto a la cama de Pía la hacía sentirse feliz, confundida, pero feliz. Decidió sentarse y recordar los buenos momentos que habían pasado juntas… desde la primera noche en que la consoló, pasando por todas las conversaciones que habían tenido, las miradas… los besos. Valentina soltó un suspiro. "¿Acaso será que de verdad me gusta Pía? Pero es que no, … lo nuestro solo es amistad… no? Aunque…" pensaba la pelirroja, cuando de pronto la puerta se abrió y ella inmediatamente se paró de la cama.
- Ay, Maca, me asustaste – dijo Valen mientras volvía a sentarse en la cama de Pía
- Pero qué pasa Valentina, solo venía a saber si todo iba bien, ya que no bajaste al almuerzo.
- El almuerzo? – la pelirroja miró el reloj y se dio con la sorpresa que eran las 16:08 – Wao, lo siento Maca, yo juraba que todavía ni mediodía sería.
- Mediodía? Pero si han pasado más de 5 horas desde el desayuno.
- Lo siento Maca, creo que perdí la noción del tiempo – dijo Valentina que también estaba asombrada: había pasado más de 5 horas pensando en Pía
- Todo bien? ¿Algo de lo que quieras hablar?
- No, no te preocupes Maca, no es nada.
Maca sabía que algo incomodaba a la pelirroja: ella sabía que Valentina había mentido respecto a ser cómplice del robo, sabía que simplemente lo hacía para estar cerca a Pía; entonces, si pasar tiempo con Pía era lo que la hizo volver a la casa, ¿qué era lo que la tenía tan deprimida y por qué actuaba distante con su amiga? Eso solo podía significar una cosa: pelea de pareja. "Seguramente se arreglarán más tarde, siempre lo hacen. Una nunca se debe meter en lío de novios... bueno novias en este caso" pensó Maca.
- Okey, cualquier cosa estaré en el despacho – terminó diciendo Maca mientras se retiraba del cuarto
Valentina apenas la escuchó irse, puesto que su mente ya había vuelto a pensar en Pía. "¿Qué es esto, Pía? ¿Qué es esto que siento por ti? ¿Qué esto que me obliga a tenerte cerca para sentirme bien, qué es esto que me da ganas de sacar a Allison a patadas de esta casa, qué es esto que hace que necesite de tus miradas y sonrisas? ¿Qué es?" pensaba Valentina mientras que sus ojos se cerraban y se dejaban llevar por el sueño.
Pía sabía que ella era la culpable de que Valentina no haya bajado al almuerzo, pero no imaginaba que el disgusto sobre los besos haya ocasionado tanto. Eso la ponía mal, muy mal: Valentina no la quería o no la podía ni ver. "Supongo que este es el final. Yo ya no puedo continuar esto, me hago daño a mí misma y se lo hago a ella. Creo que ella nunca podrá aceptar sus sentimientos ya sea por su familia o por el simple miedo a ser señalada… La única solución es alejarme de ella, yo no puedo ser su amiga… no puedo, pero trataré. Tal vez este no sea el momento adecuado para actuar como si nada hubiera pasado, pero intentaré de ahora en adelante tragarme las miradas bobas, tragarme mis deseos de abrazarla, de besarla… intentaré ser tu amiga, Valentina" pensaba Pía mientras terminaba de limpiar la cocina y ya preparaba la cena. "Avísales a las chicas, cuando ya esté lista la comida, para que bajen. Asegúrate que bajen todas" le había dicho Maca hace unos momentos, por lo que, una vez lista la cena, Pía se quitó el mandil y se dirigió a las recámaras.
El sonido de alguien tocando la puerta despertó a Valentina.
- Ya está lista la comida – decía la voz que provenía del exterior de una forma seca
- Ya bajo, Pía – respondió la pelirroja mientras notaba que había estado dormida en la cama que contenía el aroma de su amiga
El tan solo sentir la esencia de Pía, la hacía sentirse bien. "Tengo que hablar con ella, pero esta vez tengo que hablar con la mano en el corazón. Tengo que decirle tal y cual me siento. Tengo que expresarle mis confusiones, tengo que sacar esto que me come por dentro. Tengo que decirle que la necesito, tengo que decirle que me dé tiempo con esto, tengo que decirle todo lo que le pueda decir" pensaba Valentina. Apenas volviendo al 100% a la realidad, la pelirroja bajó corriendo al comedor para evitar que Allison nuevamente ocupe su sitio. Lo consiguió: ella era la primera en bajar. Se colocó en su asiento y saludó a Maca que era la única junto a ella en la habitación.
- Ya mejor? – le preguntó Maca
-Sí, Maca, te dije que todo estaba bien – expresó Valen agregando una sonrisa
Pasos se acercaban al comedor. Allison bajaba con Greta teniendo en su mano su libreta verde de apuntes y un lapicero. "Al fin se puso a realizar lo que en verdad venía a hacer acá" pensó riendo Valen. Allison notó a la pelirroja en el lugar que ella esperaba ocupar, por lo que observando toda la mesa, decidió irse a la fila de enfrente, exactamente en el asiento medio que daba cara a cara con Valentina. Greta notó las miradas asesinas que ambas se daban y simplemente rió mientras se colocaba en su asiento de siempre (entre Maca y el asiento en que Allison se encontraba). Pía comenzó a servir los platos a pesar de que Nina y Marissa todavía no estaban presentes. Apenas terminaba de hacerlo, cuando Allison alzó su mano señalando el asiento junto a ella para indicarle que se sentara a su costado, a lo que Pía no dudó en responder con una sonrisa y hacerle caso. Valentina sintió como si alguien le apuñalara el corazón. Nina y Marissa llegaron al comedor y observaron que los únicos asientos disponibles estaban separados, por lo que le pidieron a Valentina que corriera un asiento. Esta, sin importarle nada ya, lo hizo y quedó al costado de Maca.
La cena parecía amena para todas, menos para Valentina, que tenía cara de sentirse miserable, algo que no pasó inadvertido por Maca.
- Bueno chicas, ya todas terminaron, así que arreglen la mesa y ya se pueden retirar a sus cuartos.
- Maca, después puedo hablar contigo? – preguntó Pía
- Sí claro, estaré en el despacho – respondió Maca mientras se retiraba de la habitación
Las chicas se repartieron las labores, algunas llevaron los platos a la cocina mientras otras limpiaban la mesa. Una vez terminado, una a una se iban retirando a las recámaras. Allison le dio el alcance a Marissa con su libreta en mano; al parecer, estaría ocupada. Valentina no quiso desaprovechar la oportunidad y decidió ir a la cocina, donde probablemente Pía estaría.
- Pía, podemos hablar?- dijo Valentina mientras entraba en la cocina
- Lo siento, Valen, estoy un poco ocupada – respondió la morena sin quitarle los ojos de encima a los platos que lavaba
- Y más tarde? Antes de acostarnos?
- Creo que tampoco, es que hablaré con Maca.
Valentina notó la incomodidad en que Pía se encontraba, ella sabía que esto le era difícil. Pero la pelirroja tal vez lo único que buscaba era volver a sentir la tan tierna mirada de su amiga… no lo consiguió. Soltó un suspiro mirando al suelo, volvió sus ojos a ella y la contempló por unos segundos; luego, se volteó para encaminarse a su recámara.
Pía todavía no iba a poder resistir las casi seguras excusas que su pelirroja le daría. "Solo amigas, quedemos como amigas", algo así serían sus palabras. Terminó sus labores en la cocina y se dirigió al despacho para hablar con Maca.
- Maca, puedo pasar? – preguntó Pía mientras tocaba la puerta
- Claro, adelante… ¿De qué querías hablarme? – respondió Maca mientras le hacía señas indicándole que tomara asiento
- Nada importante, sólo quería saber si me podría cambiar de cuarto.
- Cambiar de cuarto? Pero no puedes cambiarte cuando se te dé la gana Pía. Vas cuatro noches acá y ya has estado en dos cuartos.
- Sí, pero Maca ya no te pediré otro cambio.
- ¿Qué ha pasado con Valentina?
- Ah? No, no tiene nada que ver. Es solo que creo que ya me había acostumbrado al cuarto de invitados.
- Uhm… pero ahora Allison duerme allí.
-Sí, yo sé, pero esa cama es una cama doble, no habría problema en acomodarla.
- Pues bueno si así lo quieres…
- Gracias Maca
Pía se levantó de la silla, salió del despacho y se dirigió al que todavía era su cuarto, aquel que compartía con Valentina. Maca sabía que el cambio de habitación y lo mal que había estado Valentina estaban conectados.
- Ahora si podemos hablar? – preguntó Valentina, que estaba sentada en su cama, al ver entrar a Pía
- No entiendo de qué quieres hablar – dijo Pía mientras comenzaba a meter su ropa a la maleta dentro del armario
- Sí sabes – dijo Valentina que no se había dado cuenta de lo que Pía estaba haciendo
- Pero para qué lo quieres hablar? Ya sé lo que vas a decir – contestó mientras seguía empacando
- No, espera. Es que creo que no has entendido…
- No, no te preocupes, ahora créeme que sí lo he hecho. Sé que solo seremos amigas, amigas, amigas y solamente amigas – dijo Pía volteando, con la maleta en mano, a verla con una lágrima que quería caer sobre su mejilla
- ¿Qué es eso? No me digas que te vas de la casa… – dijo Valentina que recién se percataba
- No, no me voy, solo me mudo de cuarto, es la solución – dijo Pía mientras recogía lo último de su parte del ropero
- La solución? No, Pía es que no has escuchado lo que tengo que decir
- No tengo que hacerlo, ya sé lo que dirás. Al igual que sé que esto es lo mejor, no puedo dormir en el cuarto en el que… en el que tu estés, me hace daño – dijo Pía mientras la lágrima se rendía y se dejaba caer en su tierna mejilla
- Pero es que…
- No, no te preocupes… yo entiendo. – dijo Pía en un tono muy triste mientras cargaba su maleta y buscaba su tortuguita. Comenzó a buscarla con la vista, pero no la hallaba. Valentina leyó sus pensamientos y señaló debajo de la cama. Pía lo recogió y recordó entonces cómo había llegado allí, luego se retiró.
Valentina sabía que debió haberle hablado, debió haberle dicho que las cosas estaban diferentes, debió haberle dicho que ya no estaba segura si solamente la quería como amiga… pero ya era tarde. "Bueno, no es que se haya ido de la casa, simplemente se ha mudado de cuarto con Greta" pensó mientras se acomodaba en la cama para dormir.
Pasaban los minutos, sin embargo su mente no la dejaba dormir y su cuerpo no podía descansar si no sentía cerca a su amiga. Levantó la mirada y el reloj marcaba 23:11. Decidió levantarse e ir al cuarto de Greta. Tal vez solo el ver la cara angelical que Pía adoptaba cuando dormía, le daría aquella paz que necesitaba para dormir. Cruzó el patio y giró lentamente la manija de la puerta. La abrió sin hacer ruido y observó a Greta durmiendo plácidamente, levantó un poco más la vista y vio la otra cama. Para su sorpresa, esta estaba vacía. "No, no puede ser, Pía me dijo que no se iba, que solo se cambiaría de cuarto… Habrá mentido para que no la detenga? No, no, no!" pensaba Valentina con una cara de enojo. Cerró lentamente la puerta y se dirigió al despacho de Maca. Maca siempre solía acostarse tarde, así que supuso que la encontraría todavía allí.
- Maca, qué bueno que te encuentro – dijo Valentina un poco sobresaltada
- Valentina, qué haces despierta. Qué pasa? – preguntó Maca un poco preocupada
- Dime que Pía no se fue de la casa, dímelo
- Tranquila, cálmate. No, no se ha ido.
- Pero no está en su cuarto.
- No está contigo porque me pidió que la cambiara.
- No, no. Eso sí sé. Me refiero a que no está al que se cambió.
- Y por qué Allison no me avisó? – dijo Maca hablándose a sí misma en voz alta
- Allison? Pues no sé, debe estar durmiendo, qué se va a dar cuenta de eso.
- Pues es que ella debe haber sentido que Pía se haya despertado y se haya ido.
- Ah? Me perdiste Maca, no te entiendo.
- Si Pía se ha escapado, la que debe haber sabido es Allison… ¿Allison sí está en la habitación verdad? O ella también se ha escapado?
- Ah? Qué tiene que ver Allison…
- Pues ella es su compañera de su cuarto, ella debe ser. Ahora Valentina, dime ¿Allison estaba o no en el cuarto?
Valentina se quedó en blanco. "¿Cómo no había pensado eso? Si Pía dijo que su mudaba de cuarto, no lo decía porque se iba con Greta, sino que se iba con Allison… No, pero eso era imposible, Allison estaba en el cuarto de invitados y ese cuarto solo tenía una cama…"
- Ah? Qué? No sé, yo pensaba que Pía dormía con Greta
- Qué? No. Pía duerme con Allison en el de invitados –dijo Maca que comenzaba a entender que todo había sido un malentendido
- Pero cómo es eso, si la de invitados solo tiene una cama…
- Es una doble, por eso pueden caber dos.
- Ey, pero eso no me dijiste cuando llegué, Maca.
- Es que lo había olvidado. Pía recién me lo recordó hoy – decía Maca mientras notaba la tristeza de la que Valentina se estaba llenando - ¿qué pasa Valentina?
- La cagué, Maca, la cagué. Y no, no me digas que no diga malas palabras, porque es que no hay otras palabras que expliquen mejor lo que hice…
- ¿Algo que yo pueda hacer? – preguntó Maca sintiéndose inútil
- No… pero igual gracias. Buenas noches Maca, perdón por el susto – dijo Valentina mientras se retiraba del despacho
- Buenas noches Valentina… - dijo Maca que no sabía cómo ayudarla
Pensar que dormía con Greta no cambiaba nada las cosas, pero saber que dormía con Allison… con Allison! eso simplemente era para morirse. Si antes Valentina no podía conciliar el sueño, ahora las cosas serían peor. Llegó a la puerta de su cuarto, pero no podía entrar. Su mente y su cuerpo tenían que saber cómo estaba Pía con Allison. Se dirigió entonces al cuarto de invitados y escuchó pequeñas risas y murmullos provenir de él. "Por qué! Por qué el cuarto no podía estar en silencio? Por qué no podrían haber estado durmiendo? Por qué tenían que estar pasando un momento agradable? Por qué, por qué…" pensaba Valentina mientras pegaba su oreja a la puerta.
- Uf, pues yo hace tiempo que no veo la TV. Aquí en casa de Maca, mis tiempos libres los usaba para hablar con Valen… nos divertíamos mucho juntas…
- Divertíamos? En tiempo pasado?
- Bueno, supongo que nos seguiremos divirtiendo…
- No suenas muy convincente Pía… ha pasado algo, verdad?
- No, no, nada. Valentina y yo somos buenas amigas… eso es todo.
- Ah… Pero a ti te gustaría que eso fuera algo más, me equivoco?
Valentina estaba tan concentrada en la conversación, que no había escuchado los pasos que se acercaban a ella.
- Valentina, ¿qué se supone que estás haciendo?
to be continued...
