Como siempre los personajes no me pertenecen ya que no tengo dinero suficiente para comprar los derechos de autor así que ni modo le quedan a JK y Warner, la historia tampoco me pertenece es una adaptación y ni es necasario que les diga quien escribió tan maravillosa historia


Un Cuento de Navidad a lo Potter.

CAPITULO 4

Reflexiones

- Te sorprende Harry – el profesor Dumbledore estaba parado frente a mi, tal y como recuerdo haberlo visto la primera vez en Hogwarts, con su rostro bondadoso.

- La verdad, me alegra bastante que sea usted, ya no soportaba a ese par. – El profesor Dumbledore suspiro, lo que me dio a entender que el sabía muy bien lo que había pasado. – Usted si me va a explicar ¿verdad?

- En lo que pueda sí – Me miró fijamente y una vez más tuve ese sensación de que el podía ver mis pensamientos. –Bien por donde quieres empezar.

- Me gustaría que me explicaran ¿porqué a mí?

- Verás Harry, no eres el único que ha pasado por esto.

- Si ya sé eso, pero lo que no entiendo es ¿porqué ahora?

- Ven conmigo. – Tomé el brazo del profesor y mi casa desapareció como en un sueño, y nos encontramos en el apartamento de Hermione, en su habitación. – ahí está tu respuesta.

Yo había estado antes en la habitación de Hermione, le ayude cuando se mudo y en otras ocasiones, la conocía bastante bien, los estantes donde ponía sus libros, las fotos, las nuestras y las de sus padres, la cama pequeña y llena de peluches, las paredes con cuadros de paisajes, el armario con sus ropas, hasta su olor, ese olor a vainilla y frescura.

La puerta se abrió y Hermione entró, noté que estaba como cansada, traía en sus brazos a Croakshans.

- No puedo creerlo, Croakshans, cualquier esperezan ahora ha muerto – Hermione puso a su gato en la cama y luego se dejó caer a su lado llorando. – ahora definitivamente lo he perdido. – su gato maullaba y no se apartó de su lado, tuve un deseo increíble de abrazarla y consolarla y me acerqué a ella.

- Mione, pequeña, no te preocupes yo estaré a tu lado.

- Ella no puede oírte Harry.

- ¿cómo pudo Ron hacerla sufrir¿cómo pudo fijarse en él? – le reclamé a Dumbledore, estaba furioso.

- Ven conmigo.

- No quiero, quiero quedarme con ella, quiero que sepa que estoy aquí.

- No te preocupes Harry, ella estará bien, confía en mí. – Dudé pero al final termine por ceder.

La escena se desvanece y ahora estoy en la madriguera, la sala está sola, y puedo oír risas en la cocina.

- ¿qué hacemos aquí¿Qué tiene que ver esto conmigo y con el llanto de Hermione?

- Ten paciencia Harry.

Una pareja sale abrazándose y besándose de la cocina, al separarse veo que son Ron y Luna, siento una furia y quisiera golpear a Ron al verlo tan feliz mientras Hermione llora desconsoladamente en su habitación.

- Gracias Ronald, nunca había tenido una navidad tan linda.

- La única linda aquí, eres tú – le contesto Ron casi en un suspiro mientras depositaba un beso en su boca.

- Lástima que Hermione no pudo disfrutarla.

- Claro que no pudo disfrutarla, si ustedes dos estaban dándole caritas con sus escenitas de amor, es que no ven que la lastiman, que ella… - no pude terminar la frase, el profesor Dumbledore me tomo del brazo haciéndome callar y escuchar.

- Si Luna, pero la culpa de todo la tiene ese cobarde, no se cómo puede ser tan ciego, Hermione es una mujer maravillosa., por eso me alegro con lo que le pasó.

- Por favor Ron, el pobre debe estar muy dolido.

La escena se desvanece y estoy de nuevo en mi casa.

- ¿qué sucedió¿No es por culpa de Ron por quien llora Hermione?

- Me temo que no Harry, hay alguien más en el corazón de ella. – una ola de alivio me inunda al saber que no es mi amigo quien la hace sufrir, pero inmediatamente pienso en quién será el culpable.

- Debe ser el infeliz ese de Victor, estoy seguro, pero me va a oir, se va a arrepentir de hacerla llorar.

- No Harry, tampoco es Victor, pero antes debemos aclarar otras cosas.

- Pues si no es Victor, no importa, el infeliz que sea juro que lo haré pagar.

- Harry, escúchame¿no te has preguntado porque te he mostrado a Hermione.

- Porque ella es mi amiga y me necesita.

- Sí, pero…- Dumbledore se quedó meditando en sus palabras – verás Harry, tanto Ron como Hermione han sido personas muy especiales en tu vida, y últimamente te has apartado de ellos, los has relegado, has abandonado a tu familia por el trabajo.

- No es sólo el trabajo, es que hay cosas que aún no puedo manejar.

- Lo sé, cuando Sirius vino, fue porque temimos por tu felicidad, que no encontraras la persona adecuada para ti, y que te lastimaras y lastimaras a tus amigos.

- ¿Y el ver estas escenas me ayuda?

- Si, es para que recapacites sobre tu vida, y sobre lo que te espera en el futuro si no cambias.

- ¿Cambiar?

- Harry, tu mismo lo has dicho, tienes demonios internos, te has vuelto orgulloso, insoportable y malcriado; sarcástico y solitario. – Las palabras del Profesor Dumbledore me hirieron, él tenía razón en todo, y a mi mente se vino la última imagen de la noche pasada cuando Hermione me deseo feliz navidad.

Antes compartía con mis amigos, los escuchaban y ellos a mí, el compromiso de Ron y Luna me tomó por sorpresa, sobretodo al enterarme que ya tenían bastante tiempo de novios, y yo ni siquiera lo había notado. Y ahora Hermione sufría por un tipo que no ha sabido valorarla y yo no pude protegerla, porque no he estado con ella, ella ya no confía en mí, ya no sé de su vida, perdí a mi amiga; y ese pensamiento me dolió más que mil cruciatus.

Me puse a llorar como un niño, no entendía como es que me había perdido, en que momento me alejé de mis amigos, y me alejé de mí. El profesor Dumbledore se me acercó y aunque no podía abrazarme me dio una especie de palmada en la espalda.

- Ven debo mostrarte una imagen más.

- No sé si pueda.

- Puedes Harry, ven conmigo.

Mi sala se desvanece y estoy en otra casa, la conozco bien, es la Mansión Malfoy, aunque parece increíblemente acogedora, esta adornada con mucho esmero y cuidado, los adornos no se ven nuevos pero si muy limpios y delicados. En el centro hay un precioso árbol de navidad, y unos cuantos regalos esparcidos alrededor. Se que ahora sólo Draco vive en ella, ya que sus padres decidieron mudarse y evitarse comentarios por su última participación en la guerra.

Veo a Draco llegar feliz con una bandeja de comida y dulces que coloca en una mesa cerca de la entrada, Ginny lo sigue cargando otra bandeja con refrescos. Tocan a la puerta y es un coro de niños cantando villancicos, ellos se abrazan felices mientras los escuchan y al terminar les ofrecen entrar y tomar comida y refrescos de las charolas, parecían una feliz familia.

- ¿Ginny y Draco? Pero…

- Ellos se comprometieron esta noche

- Pero Ginny… yo iba…- y sentí una rara sensación en el estomago no era disgusto pero tampoco era alegría.

- Bueno Harry, ella no era tu novia, y la muchacha no es ninguna tonta, entendió que tú no eras para ella, ni ella para ti.

- Pero cuando, es decir… yo no sabía…- claro que no sabía si ni siquiera le enviaba una lechuza para saludar. – Supongo que serán felices – genial ahora sé como se siente Hermione, aunque estoy seguro que ella no es ninguna idiota que abandona a su novia y espera que luego de varios años ella lo esté esperando para darle un anillo barato de compromiso.

- Debo irme Harry, mi tiempo ha terminado.

- Gracias Profesor, he entendido todo, y tiene razón debo cambiar.

- Me parece bien, me alegra poder ayudarte –y se desvanece, nuevos pensamientos atormentan mi mente, pero hay uno en especial, Hermione llorando en su cama.

- Soy un idiota. Es por Draco por quien sufre.


Gracias por los Reviews.

Como entederán debido al personaje pues el capítulo ha sido bastante serio, espero que igual les guste.

Por cierto sólo me faltan dos capítulos más para terminar y espero poder subirlos pronto

Saludos

Eliza