Welcome to my life


"Y estate cómoda, ya que ahora sé que es tuya,

y que ni con todos mis años

y los miles que me faltan por cumplir

te podré llegar a agradecer algún día

por permanecer en ella y recibirme a mi"


Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

Summary: La familia Cullen se muda a Forks solo para encontrarse a una joven vampiro residiendo allí mismo. ¿Qué pasaría si Edward y Bella se conocieran en circunstancias muy distintas? Y, ¿qué secretos oculta Bella de su vida humana? E/B


Chapter 4: Te presento a mi familia

—No bromeabas con eso de que este lugar esta desierto a esta hora ¿verdad? —susurré. El estacionamiento estaba completamente desierto. Ni un alma alrededor. Ella solo se encogió de hombros.

—Siempre es así. Creo que porque los alumnos se juntan en un lugar cerca de la carretera y no aquí cuando hacen novillos… siempre ha sido así —susurró casi para si misma. Pero algo me llamó la atención en sus palabras.

— ¿Siempre ha sido así? Creí que hace solo un mes que estabas aquí —señalé. Y al parecer la tomé desprevenida, porque se tensó rápidamente cuando dije eso. Durante unos segundos no dijo nada. Fruncí el seño, sin entender nada. ¿Qué había dicho? ¿Qué ocultaba?

—Hum. Ángela me dijo eso. Ella estudia aquí desde hace años. Es una humana muy amable, somos algo así como amigas—balbuceó. Pero a mi me sonó como una excusa inventada en el momento. Aun así lo dejé pasar. Seguramente tendría que ver con su pasado, ese tan desconocido para la gente de aquí y para mi también. No importaba. Ya lo averiguaría pronto.

Decidí romper yo el incómodo silencio que se había formado.

—Entiendo…—comenté sin mucha convicción. En sus ojos vi que ella sabía que yo no le había creído. Parecía avergonzada, pero no arrepentida—. Bien, a lo que vinimos —cambié de tema rápidamente. Vi el alivio asomar en su rostro. Definitivamente ese era un tema incómodo para ella. Debía recordarme no mencionarlo hasta tener la suficiente confianza como para preguntárselo directamente—. Dime algo, es obvio que eres un vampiro, y también puedo ver que eres vegetariana. Por supuesto, ya sabes que nosotros también —ella asintió. Continué— ¿podría preguntarte hace cuánto que te abstienes de sangre humana? —inquirí, tratando de no parecer demasiado curioso, eso la haría sentir incómoda.

—Hum. Digamos que, unos dos años. Me he rehusado a beber sangre humana desde mi conversión —asentí, algo sorprendido. Yo también me había abstenido de beber sangre humana desde mi conversión, pero solo porque Carlisle no me lo permitía. Y cometí varios deslices—. ¿Eso significa que solo tienes dos años? —cuestioné. Ella aún era muy joven. Dos años no eran nada, estaba sorprendido de su capacidad de auto-control teniendo tan poco tiempo.

Se limitó a asentir.

Solté un silbido bajo—Wow. Me has sorprendido. Para ser tan joven te controlar excelentemente, por lo que he visto—lucía avergonzada, me sonrió, y musitó un bajo "Gracias". Por unos momentos estuvo con la vista perdida por el estacionamiento. Pero entonces algo llameó repentinamente en sus orbes. Parecía… curiosidad.

— ¿Y tú?—inquirió. La miré sin comprender. Se corrigió rápidamente—Quiero decir, ¿cuántos años tienes tú? Como vampiro, obviamente.

Asentí—Si, comprendo—me observó expectante—Un siglo y tanto—señalé sin mucho entusiasmo. Abrió grandes los ojos. Claro, yo era bastante más mayor que ella. Me reí de su expresión.

— ¿Qué? ¿Ya no me hablarás más ahora que sabes que soy un anciano?—bromee. Rió, y yo sonreí ante aquel sonido.

—No, no. Pero supongo que tendré que tratarte con más respeto de ahora en adelante, ya que eres mayor que yo—guiñó un ojo. Sacudí la cabeza, con diversión.

—Dices cosas tan absurdas. ¿Lo haces todo el tiempo?—la molesté. Me dirigió una mirada de falsa indignación.

— ¡Por supuesto que no! Solo cuando hablo con vampiros adolescentes que siempre cambian el tema y no saben ir al quid de la cuestión—sentenció. Una sonrisa triunfal adornaba su hermoso rostro.

—Touché —apunté, alzando una ceja. Se echó a reír.

Luego de más de tres horas hablando con Bella, aprendí varias cosas de ella, aunque menos de las que hubiese querido, y ella se enteró de algunas cosas de mi familia. Necesitaba saber, más si iba a hablar con ellos en algún momento.

Lo poco que supe fue que su padre estaba muerto y su madre muy lejos. Usaba el apellido de su madre, pero no quiso decirme por qué.

Estaba sola, no formaba parte de ningún aquelarre. Había decidido no beber sangre humana ya que no tenía deseos de matar gente inocente. Aunque parecía como si hubiera algo más, decidí no presionarla demasiado, así que lo dejé pasar.

Le conté sobre mi don y el de mis hermanos. Ella no se sorprendió en absoluto. Debió ver mi expresión de confusión porque rápidamente se explicó. Me dijo que ella ya sabía sobre los diferentes dones que podían llegar a poseer algunos de nuestra especie, incluso me contó que ella misma poseía uno. El de un poderoso escudo mental. En mi fueron interno me alivié, así que no era que mi don se estaba debilitando, solo que el de ella me bloqueaba. Le dije que eso era genial, que al menos no era el único fenómeno aquí, y ella volvió a reír. Aunque en el fondo me sentía un poquito frustrado con su don, yo quería saber más sobe ella, y no podía.

A pesar de que me enteré varias cosas tenía la sensación de estar enterándome de solo una parte de la historia. Bella estaba ocultando varias cosas, y eso solo aumentaba mi curiosidad.

Cuando tuvimos la suficiente confianza como para hablar libremente le propuse venir conmigo para que ella pudiera hablar con Carlisle.

Dudó, no voy a negarlo, pero al final aceptó. Me preocupaba que lo hiciera por compromiso así que le recordé que no era su obligación. Aun así insistió en ir. Que terca.

Ahora estábamos en camino a mi casa. Ella me seguía de atrás con su auto, y yo la guiaba en mi Volvo.

Me hubiera encantado poder seguir hablando con ella durante el trayecto en mi auto, pero no podíamos dejar su Ferrari abandonado en el estacionamiento. Ni modo.

Le hice una seña y doblé. A unos metros se alzaba la mansión Cullen. Estacioné cerca de la entrada y Bella copió mi acción.

Bajé del auto y esperé a que ella hiciera lo mismo. Cuando llegó a mi lado caminamos hasta la entrada. No necesitaba leer sus pensamientos o ser un genio para darme cuenta de que estaba bastante nerviosa. Le sonreí, tratando de calmarla. Estaba nerviosa de hablar con Carlisle, que irónico. Carlisle es la persona más clamada y pacífica que existe, es imposible sentirte incómodo hablando con él.

Luego se reiría de sí misma por haber estado así de intranquila.

Entramos a la casa, para encontrarnos con Esme sentada en uno de los sillones de la sala. Levantó la vista desdibujo que estaba haciendo para ver con sorpresa a la chica que se encontraba parada junto a mi.

—Hola, mamá. Esta es Bella, es la chica de la cual te hablamos el Lunes—sus ojos chispearon en compresión y sonrió hacia la joven aludida—Bella, ella es Esme—Bella asintió, y devolvió la sonrisa a mi madre.

—Un gusto conocerla Sra. Cullen—saludó educadamente.

—Oh, dime Esme, por favor—pidió ella, con una risa. Esme ya le estaba tomando cariño.

—Claro, Esme—aceptó Bella, y luego me dirigió una mirada significativa. Tardé un par de segundos en entender.

—Oh, cierto. Esme ¿cuándo llegará Carlisle? Bella vino porque quería conversar con él—expliqué. Esme asintió.

—Llegará en media hora—informó. Luego se disculpó con que tenía que ir a arreglar el jardín y se retiró.

Bella parecía más relajada pero aun estaba nerviosa, se notaba.

Quería decirle que no debería estar tan tensa, pero ¿quién era yo para decirle esas cosas? Ella no era ni siquiera mi amiga. La conocía hace tan solo tres día y recién hoy había tenido una conversación decente con ella.

Comencé a pensar sobre como le diría a mi familia sobre mi incapacidad de saber lo que ella piensa, sobre su don o como explicarles a mis hermanos que me quedé hablando con ella más de tres horas y me saltee un día de clases y… Oh, no. Dios mío. Mis hermanos. ¡Los dejé en el instituto sin avisarles y sin auto en el cual volver! Iban a matarme. Especialmente Rosalie.

Maldición, maldición, maldición.

¿Cómo pude ser tan idiota como para olvidarme de mis hermanos? La conversación con Bella me había absorbido tanto que se me había pasado totalmente que mis hermanos aun estaban en clases.

"Bueno pero… Alice tuvo que verlo ¿no? Eso les daría tiempo de ver que harán ¿cierto? Incluso podrían pedirle a Carlisle que pase por ellos" traté de consolarme a mi mismo. Pero no había caso, aunque Alice lo hubiera visto, iban a matarme. Conocía perfectamente a Rosalie, debía estar hecha una furia. Y Emmett no la detendría cuando ella se lanzara a desgarrarme la garganta.

Mierda. Yo quería vivir un poco más.

¿Desde cuándo?

— ¿Edward? –me llamó Bella. Parpadee, me había perdido en mis pensamientos y había olvidado que ella estaba ahí, justo al lado mío en el sillón de la sala. La miré a la cara, parecía preocupada. ¿Qué había sucedido?

— ¿Estás bien?—cuestionó, mirándome fijamente. ¿Eh? ¿Yo?

—Si, por supuesto. ¿Por qué lo preguntas?—estaba confundido.

—Es que te quedaste ausente, y parecías preocupado por algo. ¿Estás seguro de que no pasa nada malo?—obviamente pensaba que le estaba ocultando algo. Ah, con que era eso. No me había dado cuenta de que ella podría notar mi expresión de "Oh, Dios. Mis hermanos van a matarme" mientras pensaba. Me agradó el hecho de que se preocupara por mí. Extraño.

Reí sin humor—Es solo que estoy seguro de que mis hermanos van a torturarme lentamente cuando lleguen a casa por haberlos dejado en el instituto sin coche en el cual volverse. No es que lo necesiten, pero sería raro que se volvieran a pie, sabiendo todos que vivimos apartados del pueblo. Y hay que mantener las apariencias—expliqué, sintiéndome culpable. No puedo creer que me haya distraído tanto como para olvidar algo así.

—Oh, era eso—murmuró ella. Me llamo la atención el sentimiento que se asomaba en sus grandes orbes. Era… ¿culpa?—Te olvidaste de eso porque estuviste hablando conmigo ¿no es así? Lo lamento—se disculpó, bajando ligeramente la cabeza. Entonces lo entendí. Ella se estaba haciendo cargo de la culpa. ¿Pero de que hablaba? No había sido en absoluto responsabilidad suya, yo había sido el irresponsable que se había olvidado por completo de sus hermanos. Y ahora lo iba a pagar con mi cabeza, seguramente. ¿Quién sabe de lo que es capaz Rosalie cuando está muy enfadada? Me estremecí. Esto no va a ser agradable.

Negué con la cabeza—No tiene nada que ver contigo Bella. Era mi responsabilidad el traer a mis hermanos aquí. Y se me olvidó por completo. No hay excusa. No tienes porque asumirla culpa de algo que no tiene que ver contigo—la consolé. Esa era la verdad.

Suspiró—Si tú lo dices…—cuchicheó, no muy convencida. Asentí—Sí, es lo que digo. No te pongas mal. Lo echo, echo está—sonreí. Ella rodó los ojos, pero sonrió.

—Estamos en casa—anunció una voz desde la puerta principal.

Ahí vamos.


A/N: Miles de gracias por sus reviews.

Espero que hayan disfrutado el capítulo.

Saludos,

Midori