Como dije anteriormente no me voy a demorar tanto publicando esta vez pues tengo la semana libre y mucha inspiración, sé que debería hacerlos sufrir y esperar un tiempo para publicar pero, se algo de mí misma y eso es que si no publico ahora que tengo tiempo libre tardare un siglo en seguir publicando, así que mejor termino los fics ahora que se cómo.

A petición de la señorita Lady Kagamine (pues estoy casi segura que es mujer por el nombre) tratare de alargar un poco más el fics para terminarlo en más de cinco o seis capítulos, además este cap va a hablar acerca de… Mejor lean vagos.

Me referiré a Rin en este cap como Blood, pues ese es el nombre que ella cree que tiene.

Todo lo escrito con cursiva es un pensamiento.

Disclaimer: Vocaloid no me pertenece ni tampoco sus personajes, me encantaría pero tal vez no serían tan famosos.

Blood (Rin)

Se despertó asustada una vez más, empezaba a extrañar esas noches en las que sus recuerdos no se acumulaban en su cabeza y la asustaban.

Una parte de ella quería recordarlo todo de una buena vez, saber quién era ese tal Kagamine Len, encontrarlo, sentirse completa y no rota como en esos momentos se sentía por no poder recordar. Pero por otro lado no quería recordar, no todavía, no se sentía emocional ni físicamente lista para afrontar sus recuerdos, sabía que cuando los recuperara las cosas no volverían a ser iguales fuera para bien o para mal.

Tenía miedo.

Si miedo, hasta la mejor asesina de los Karakuris que no aparentaba emoción alguna a no ser que estuviera asesinando tenía miedo de lo que sus recuerdos le pudieran causar a su vida.

Se quedó mirando el techo de su cuarto por un rato pensando en esto hasta que vio el sol colarse por la ventana que había en su habitación, normalmente las habitaciones de esa instalación no tenían ventanas pero ella se la había ganado con su excelente trabajo como asesina, además para conseguirlo había asesinado en un duelo y frente a todos a su anterior propietario así que nadie podía negar que era suya por derecho y nadie se atrevería a dudarlo ni por un segundo.

La mayoría de las personas de la instalación le tenía miedo, no solo por su amor a la sangre sino también por su actitud de pandillera, nadie se atrevía a enfrentarla, solo unos cuantos idiotas que creían que por ser mujer era débil y que su título era solo por lastima por haber perdido un ojo.

Pobres.

Todos ellos ahora debían de estar enterrados en algún lugar lejano donde nadie volvería a saber nada de ellos por mucho tiempo.

Se levantó pesadamente de la cama preparada para un día como cualquier otro, desayunar, entrenar un poco con su pistola favorita, aquella que había encontrado esa noche hacia tantos años cuando descubrió que lo que más amaba en el mundo era la sangre, almorzar, charlar con alguien y luego dormir y si tenía suerte la mandarían a un trabajo con al menos unos 5 o 10 muertos.

Lo típico.

Se arregló se recogió su corto cabello rubio dejándose unos mechones a los lados y en la frente, se puso un vestido rojo con un torero negro, miro el ojo que le había robado a ese joven en uno de sus trabajos y salió hacia el comedor preparada para su día.

-¡RIN! ¡RIN! TE HE ESTADO BUSCANDO ¿DÓNDE ESTAS?- la mencionada se volteo sorprendida, ese nombre otra vez ¿Rin? ¿Ese era su nombre? Pero eso no fue lo que más le sorprendió, hacia ella corría un joven de aparentemente 11 años, con los ojos azul eléctrico, iguales a los de ella y el pelo rubio- ¿ESTAS BIEN?

-Len- pensó- ¡Por fin, me has encontrado!- una lagrima se resbalo de su ojo y luego cayó en cuenta de su pensamiento, se reprendió a sí misma, mientras observaba a ese chico corriendo hacia ella, de repente se sintió como una niña y sintió el impulso de correr hasta donde él y abrazarlo.

Después sintió miedo, ¿Len? ¿Quién es el?, retrocedió un paso, cerró los ojos y movió con fuerza la cabeza tratando de alejar el pensamiento. Al abrir los ojos se dio cuenta de lo estúpida que había sido.

No era Len.

No la estaba buscando.

Era Rinto, un chico de su misma edad que al igual que ella había perdido la memoria, pero la diferencia era que el había olvidado el momento que lo traumo y algunas cosas de su vida, no toda, él estaba tratando de encontrar a su hermana Lenka que sabía que debían haber sido los Burst los que la tenían.

Venia hacia ella corriendo emocionado, cuando llego a su lado, Blood se desplomo en el suelo llorando descontroladamente, no solo lloraba por lo estúpida que había sido por creer que alguien de su imaginación aparecería sino porque se sintió decepcionada de que no fuera él.

Rinto la abrazo con fuerza, era la única persona en la que la chica confiaba pues entendía su situación, de haber perdido la memoria.

-¡El no vendrá por mí!- le dijo a Rinto con la cabeza escondida en su pecho sin poder evitar seguir llorando o que las palabras incoherentes para los dos, salieran de sus labios- Seguramente ya se olvidó de mí, ya no me recuerda y nunca lo hará.

-Ya Blood, tranquila, no llores o al menos no aquí- le dijo sintiéndose algo torpe por no saber que decirle y algo desconcertado porque en todos los años que habían sido amigos nunca la había visto llorar, ni siquiera soltó una sola lágrima cuando perdió su ojo.

¿Qué podía ser tan grave para que ella estuviera así de afligida? ¿Qué podía hacer para ayudarla? ¿Y quién era la persona que ella esperaba que viniera?

Se dirigieron juntos a la habitación de la rubia evitando a toda persona que los pudiera ver, porque el chico conocía a Blood y si alguien la veía llorando lo aniquilaría después, excepto a él, claro.

Después de un rato, Blood por fin se calmó y dejo de llorar en los brazos de Rinto, la joven se quedó dormida durante varias horas en las que el joven ojiazul no se despegó de ella sino solo para traerle algo de comer e ir al baño.

A las 11 de la mañana, Blood se despertó, parpadeo varias veces y fijo su vista en Rinto que seguía a su lado, lo miro desconcertada y luego recordó lo que había sucedido esa mañana y las lágrimas se acumularon en su ojo pero esta vez pudo controlarlas.

¿Qué le pasaba? Ella no era una llorona ni nada menos, era fuerte, valiente, estaba loca o al menos eso era lo que decían pero no era débil, ella nunca, NUNCA lloraba, entonces ¿por qué?

Rinto la observo por un minuto, luego le sonrió.

-Veo que ya despertaste, bien, sin embargo ¿Estas bien? ¿Por qué lloras?

-Ahora estoy bien, es solo que esta mañana tuve un recuerdo cuando venias corriendo hacia mi gritando mi nombre- le dijo francamente, él era su mejor amigo, su único confidente que siempre estuvo dispuesto a ayudarla, a él le contaría todo.

-Te estaba llamando para ir juntos a comer, Blood.

-Escuche que me decías Rin y no eras tú, era un niño de al menos 11 años que venía hacia mí preguntándome si estaba bien y donde había estado- la chica bajo la mirada- además por un momento me sentí como una niña.

-Ese chico debió de ser alguien muy especial para ti ¿No crees?

-No lo sé, ni siquiera sé si existe- suspiro- puede que solo sea producto de mi imaginación.

-¿Es el mismo chico con el que sueñas casi todas las noches?

-Desafortunadamente, sí.

-No creo que sea solamente tu imaginación, debe ser alguien mucho más importante, me recuerdas ¿Desde cuándo sueñas con él?

La chica lo pensó un momento mientras encajaba las piezas en su mente.

-Empezó la noche después de haber obtenido ese ojo- dijo señalando el recipiente que contenía el ojo del chico.

-¿El ojo? Tal vez te recuerda a ese chico- Dijo Rinto pensativamente- Si quieres podemos deshacernos de él, así no…

-¡NOOO!- le corto la chica- ese ojo me recuerda a diario que allá afuera hay un chico que me quito un ojo y debo conseguir la revancha tarde o temprano.

Rinto solo suspiro a su comentario y asintió con la cabeza.

-Como quieras pero déjame decirte que haz dormido casi toda la mañana, casi son las doce y no haz comido nada.

Blood al instante sintió a su estómago rugir y se avergonzó por haberlo permitido, asintió con la cabeza y Rinto le paso su desayuno que consistía en unos huevos revueltos con jamón y un café, la chica comió con avidez.

Cuando termino de comer, se revisó en el espejo para ver cómo se veía, se volvió a arreglar el pelo, se reacomodo la venda que tenía alrededor de lo que quedaba de su ojo izquierdo y salió junto con Rinto hacia el Jardín/cementerio que había en el lugar, destinado a aquellos que habían sido buenos en su trabajo y habían muerto en combate.

Blood sabía que algún día terminaría ahí pero prefería no pensar en eso, la muerte le parecía algo extremadamente complicado, que era algo que no valía la pena tratar de entender.

Allí entrenaron los dos juntos con la pistola y un poco con la Katana y luego se fueron a almorzar, como Blood habría previsto que haría al iniciar ese día.

Allí se encontraron con Gumi, oficialmente la tercera al mando de la organización después de Mikuo, quien al parecer los esperaba para un trabajo, después de todo Blood era la mejor asesina de la organización y Rinto era el mejor estratega.

Gumi les sonrió cuando se acercaron.

-Los estaba esperando.

-Se nota- dijo Blood son frialdad, esa chica, que le caía bien por sus capacidades no le inspiraba mucha confianza.

-Tranquila, vine a darles un trabajo para los dos. Implica varias muertes- dijo esto último capturando la atención de la joven.

-Te escucho- dijo esta vez Rinto.

-Deben de deshacerse de una familia que está causando algunos problemas para nosotros.

-¿Cuándo?- la chica seguía actuando fríamente, como siempre, a pesar de que le emocionara el poder matar a alguien nuevamente.

-Esta noche, van a ir a esta dirección- les entrego un papelito- Y los van a asesinar a absolutamente todos.

-¿Has sabido algo de Mikuo?- A Blood le caía bien y mal Mikuo, bien porque fue la primer persona que le mostró la sangre y a partir de ahí la había ayudado y mal por razones desconocidas para ella. Sabía que en una de sus misiones había sido capturado por los Burst y se preocupaba por él.

-Lamentablemente, no, hasta el momento Luka no ha sabido nada de él. Así que deberíamos prepararnos para lo peor, tal vez encontremos su cadáver en alguna parte.

Megurine Luka, era estaba actuando como espía en la base de los Burst para conocer algunos secretos, pero todavía no se había ganado la confianza de sus superiores así que todavía no tenía información valiosa.

-Miku estaría destrozada si eso pasara- dijo Rinto tristemente- seguro que buscaría tomar medidas radicales que atentaran con la vida de los Burst e incluso la nuestra.

-Seguramente, pero bueno ya les di su misión, me retiro- Gumi se levantó y se fue de la sala, los dos se quedaron viéndose un rato, abrieron el papel, empezaron a planear su estrategia.


A las doce de la noche los dos chicos salieron de las instalaciones hacia la dirección acordada, abrieron la puerta con violencia, pues querían que los propietarios se despertaran, pues a Blood le encantaba ver sus expresiones de horror al saber que van a morir, además había descubierto que era más divertido que se quejaran de dolor hasta darles el golpe de gracia.

Luego cerraron igualmente fuerte, se escuchó un ruido arriba y un hombre bajo, gritando algo incomprensible que parecía como "Estas personas actuales no dejan de armar escándalo".

En cuanto los vio el hombre se quedó quieto, estaba petrificado.

Rin levanto su pistola favorita y disparo a sus piernas disfrutando el grito de dolor del hombre, la chica tenía una sonrisa demente en su cara mirando con su único ojo al hombre, lo que hizo que él se asustara más.

Rinto solo observaba a él no le gustaba hacer sufrir a las personas prefería asesinarlos rápidamente pero había accedido a hacerlo a la manera de Blood, solo por el episodio de esa mañana pues sabía que solo así se alegraría.

Una mujer grito arriba y también bajo, Blood le disparo en el brazo, la mujer soltó un alarido y la chica empezó a reír fuertemente, disparo a la otra pierna del hombre y al otro brazo de la mujer quienes estaban quejándose de dolor.

-QUE DIVERTIDO- reía la joven- ¡MAS, GRITEN MAS, MUÉSTRENME MÁS SANGRE!

Disparo a todas las extremidades, rio más fuerte y al final les disparo en la cabeza pues ya solo hacían gestos, ningún sonido y eso le aburría, el hombre y la mujer yacían muertos en un suelo cubierto de sangre.

Se escuchó un grito de terror y frustración en las escaleras.

Había una niña de unos 10 máximos 11 años que tenía lágrimas en los ojos y gritaba desquiciadamente.

Blood abrió los ojos desmesuradamente.

Se recordó a si misma gritando de la misma forma, frente a sus padres muertos y un hombre apuntándole con una pistola.

Retrocedió unos pasos. ¿Qué me pasa?, debo matarla.

Pero no podía estaba en shock, ya no veía a la chica de cabello fucsia con dos remolinos al lado de su cabeza, se veía a ella misma, aterrada, pequeña, sola y frágil.

-¿POR QUÉ?- grito Blood con fuerza, mientras la niña gritaba.

Le apunto con la pistola y le disparo directamente en la cabeza para que no sufriera, no quería verla más, no quería recordar algo así.

El cuerpo de la niña cayó al suelo sonoramente, Blood corrió a su lado y abrazo su cuerpo con fuerza, Rinto que lo había presenciado todo se sorprendió de que su amiga no hubiera hecho sufrir a esa niña y solo le hubiera dado un disparo, a ella normalmente no le importaba quien fuera, solo quería la sangre, pero le sorprendió aún más verla arrodillada junto a ella con lágrimas en el ojo mientras la abrazaba.

Rinto corrió a su lado y la volvió a abrazar de la misma manera que lo había hecho en la mañana, ella no soltaba a la niña.

-Era yo- repetía Blood una y otra vez- ¡ERA YO!- grito.

Rinto la abrazo con más fuerza.

-No eras tú, tranquila Blood- le decía.

-No me llames así- le dijo la chica, Rinto la soltó y la miro- Recordé algo, mi verdadero nombre es Rin, Kagene Rin.

Rinto le sonrió.

-Me alegra que lo recuerdes- Rin le correspondió la sonrisa, se limpió las lágrimas, soltó a la niña y se dio cuenta de algo, la niña tenía escrito su nombre en la bata.

-Pequeña, No podía permitir que vivieras y sufrieras de la misma manera en la que lo he hecho yo, si eres tan parecida a mi como creo, sufrirás mucho al igual que yo, mejor ahora descansa en paz, y muchas gracias, ahora recuerdo mi nombre, gracias a ti- le susurro Rin al cadáver que había recostado delicadamente en el suelo- Muchas gracias, de verdad, pequeña, no te olvidare.

Rin sabía que nunca olvidaría el nombre de la niña, sin importar que, lo recordaría.

Kasane Teto, Gracias.

Dime Lady Kagamine, ¿quedo bien? Espero que haya cumplido con tus expectativas.

¡Me quedo largo! Siii, nunca pensé completar mas de 1500 palabras en un solo capitulo, Genial, ¡Arriba la imaginación!

Gracias a todos por sus reviews.

Contesten ahora ¿quieren que también haga un cap donde habla de la vida de Len?