Muñequita.
Capitulo 3.
"Venganza Fallida".
Bella PoV.
Ignore el hecho de que me veía de pies a cabeza y camine hasta el, me detuve a su lado y tome una caja de cereal, la sostuve en mis manos, la gire y volví a girar para leer la tabla nutrimental, no es que me importase si ingería carbohidratos o grasas solo quería hacer tiempo y estar a su lado el tiempo suficiente como para que el se decidiera a hablarme pero el comenzó a moverse en signo de irse sin siquiera atreverse a mirarme de nuevo.
Tienes que hacer algo, no puedes dejar que se te vaya sin haber sacado provecho pensé. Entonces la caja resbaló "accidentalmente" de mis manos cayendo a sus pies.
- Lo siento – dije.
El recogió mi caja de cereal – No te preocupes – dijo entregándomela.
- Gracias – conteste al tomarla.
- ¿Una chica que lee la tabla nutrimental y compra cereal de chocolate? – pregunto divertido.
- Una chica sabe hasta donde puede cuidar su dieta, el chocolate definitivamente no puede faltar en la mía – conteste igualando su tono divertido.
- Eso es admirable – dijo riendo – por cierto, mi nombre es Edward Cullen.
¿Edward Cullen? Un momento… yo conocía ese nombre pero ¿de donde? Estaba segura que lo había escuchado o leído en otro lado pero no lograba recordar en donde.
- ¿Algo sucede? – pregunto al ver mi expresión.
- Es que… tu nombre – dije frunciendo el ceño.
- ¿Mi nombre?
- Si… lo he escuchado antes – confesé.
El rio pero no supe si se reía de mi o conmigo – ¿Cuál es tu nombre?
- Bella – conteste sonriente.
Ahora el frunció el ceño.
- ¿Qué pasa? – pregunte.
- Tu nombre… no se me hace en absoluto conocido.
Me reí – Que gracioso – dije con sarcasmo.
- Si, lo soy "and know it" – contesto riendo también.
- Bueno, fue un placer conocerte, Edward – dije tendiéndole mi mano, el la apretó y una vez que la libero comencé a darme la vuelta.
Por favor, sígueme. Ven tras de mi, Por favor, por favor roge en mi fuero interno.
- Oye, Espera – dijo alcanzándome - ¿Aceptarías ir a tomar una taza de café conmigo?
Lo pensé un rato, quería vengarme de el, quería pagarle con la misma moneda que el me había pagado a mi la noche anterior, eso significaba que no podría rechazar su invitación.
- No suelo salir con extraños – comencé y vi la decepción resplandecer en sus ojos – pero estoy dispuesta a hacer una excepción contigo.
El sonrió abiertamente, me acompaño a terminar el resto de mis compras y finalmente fuimos a pagar, dejamos nuestras compras en cada uno de nuestros autos y después fuimos al Starbucks que estaba dentro del centro comercial.
El saco una silla para mi como lo haría un caballero y se sentó frente a mi.
- ¿Qué les traigo? – pregunto una chica.
- Un Mocha Frappuccino Light– dije viendo el menú.
- Yo quiero un Salted Caramel Hot Chocolate – pidió Edward.
- En un momento se los traigo – contesto la chica caminando hacia el mostrador para hacer nuestra orden.
- Creí que no cuidabas la línea – comento Edward.
- Solo en ciertas ocasiones, además ¿Lo haz probado? Sabe delicioso – conteste mientras la boca se me hacia agua.
- No, no lo he probado – confeso - ¿A que te dedicas?
¡Rayos! – Soy… bailarina – mentí.
- ¿De Ballet?
- Algo así – conteste.
- Interesante – murmuro.
La chica llego con nuestra orden. Mire a mi alrededor, todos estaban sumergidos en sus notebooks, charlando entre ellos y uno que otro leyendo un buen libro. Me llamo la atención una chica, leía "La Ultima Promesa" un libro que yo había comprado y devorado inmediatamente después de que había salido a la venta.
Entonces recordé de donde se me hacia conocido su nombre – Hey, tu eres Edward Cullen – dije con una enorme sonrisa.
- Si, lo dije cuando me presente – contesto divertido.
Rodé mis ojos – Si, pero en ese momento no recordaba de donde se me hacia conocido. ¿Ves a esa chica? – dije señalando a la chica del libro.
- ¿Qué tiene? – pregunto confundido.
- Esta leyendo "La Ultima Promesa" – conteste sonriente, el me miro avergonzado – Y tu escribiste ese libro ¿Por qué no lo recordé antes? Si yo compre ese libro hace dos semanas.
El rio - ¿De verdad compraste mi libro? – pregunto tomando un trago de su chocolate.
- Si, lo espere desde el verano pasado que terminaste con "Hechizo de Sangre" moría por saber que era lo que le pasaría a la protagonista – conteste emocionada.
- ¿y que te pareció?
- Fue excelente. Aunque yo hubiera matado a Taylor – confesé.
El rio, de nuevo. No había notado hasta entonces que su risa era tan hermosa como el mismo.
- No podía matarlo, lo necesito para "El Ultimo Encuentro" – contesto.
- ¿Qué sucederá en ese libro?
- No te lo diré – dijo carcajeándose.
- No es justo – conteste haciendo un puchero.
- Deberás esperar, como el resto de los lectores.
- ¿No podrías hacer una excepción con una chica linda como yo? – pregunte.
El me miro, sus ojos verdes me atraparon como lo habían hecho la noche pasada en el burdel. Su mirada era tan hipnotizante, tan atrayente y profunda.
- Bueno, te diré que Taylor tal vez no sea lo que parece y que Mackenzie probablemente se vuelva loca – contesto.
Seguimos charlando completamente ensimismados, las personas se fueron y otras mas llegaron mientras nosotros seguíamos uno frente al otro charlando de todo y nada en especial. A esas alturas me había olvidado de llevarme a ese hombre a la cama, solo quería conocerlo mas y que el me conociera a mi, a la verdadera Isabella, la que nadie fuera de mi conocía. La Bella que tenia sentimientos, sueños y mente propia, la Bella que nunca se dejaba mostrar frente a los demás, la que estaba encerrada bajo llave todo el tiempo la Bella que hoy había escapado y estaba ahí, charlando con Edward un chico inteligente, interesante, atractivo, gracioso, dulce, original… en fin, un chico perfecto. Un chico perfecto que no se merecía una prostituta como yo.
- Tengo que irme – dije viendo el reloj de la pared. Habían pasado cinco horas desde que había salido del burdel, Jacob debería de estar furioso.
- ¿Por qué? Nos la estamos pasando muy bien – pregunto desilusionado.
- Sin duda pase una tarde memorable, conocí a uno de mis escritores predilectos y he pasado horas hablando con el pero nada es para siempre y esta tarde en el café debe terminar – dije poniéndome de pie.
- ¿Quieres que te acompañe a tu auto? – pregunto.
- No lo creo – conteste – Gracias por todo, Edward. Fue una tarde realmente agradable.
Recogí mi bolsa y comencé a alejarme pero Edward me tomo del brazo y al volverme nuestros rostros quedaron excesivamente cerca.
- Por favor, prométeme que te volveré a ver – susurro contra mi rostro.
Inhale su aroma, era dulce, igual que el. Una sonrisa se dibujo en mi rostro – Lo prometo – susurre sin pensarlo dos veces.
El sonrió – Gracias.
- De… de nada – tartamudee.
Entonces me beso. No fue como el beso de la noche anterior, este fue totalmente diferente. Fue un beso pausado, dulce, sentimental, lleno de calor, su lengua viajo audaz dentro de mi boca, no me resistí ¿Cómo hacerlo si una enorme parte de mi se moría por probar sus labios de nuevo?
- Debo irme – susurre muy a mi pesar cuando el libero mis labios.
- Hasta pronto, Bella – dijo con una sonrisa.
Correspondí su sonrisa y comencé a salir del Starbucks.
- Oye, ¿Cuándo nos veremos de nuevo? – grito.
Me volví y lo pensé rápidamente – el Martes al mediodía aquí mismo – conteste y salí del local.
Al entrar al auto la sonrisa seguía en mi rostro, estaba experimentando algo que nunca había experimentado pero ¿Qué era? Sentía un extraño revoltijo en mi estomago, mis labios aun se sentían calientes por la fricción y mi nariz aun inhalaba su esencia. Me sentía feliz pero de una manera tan extraña… tan difícil de describir.
Porfiis, dejen sus opiniones, esta es mi primera historia aqui && me importan mucho sus reviews :D
