CAP. 3 PELIGRO!! UN DESEO QUE CONDENA!

-EN EL CAPÍTULO ANTERIOR…-

-tres deseos- susurro Helga sobre sus labios… ahora con los ojos cerrados y sin apartarse de él… el idilio era maravilloso y quería disfrutarlo lo más que pudiera, si Arnold permanecía de eso modo eternamente para ella sería el paraíso pues de esa forma podría permanecer más tiempo entre los fuertes brazos de su marino audaz jovial…

CONTINIAMOS…

El susurro de Helga sobre sus labios lo despertó de su letargo, volviendo a la realidad, lentamente se fue separando de la chica – eh…?- no comprendía que había sucedido, pero definitivamente la había gustado…

-Tienes tres deseos Arnoldo- le volvió a decir al ensimismado chico, pero este la veía sin alcanzar a comprender nada, con un suspiro exasperado, la rubia rosegold volvió a hablar- escucha atentamente porque no me gusta repetir las cosas- advirtió- lo que acabas de hacer recién… ya sabes… lanzarte al agua y cubrirme de ser descubierta por el pelele de tu amigo…- agito las manos restándole importancia al asunto- entre las sirenas se considera un acto de lealtad, y las leyes dictan que debo de concederte tres deseos, comprendes??, solo no te pases eh! No puedo darte el amor de alguna idiota de por ahí, ni puedo levantar a los muertos…lo que es una lástima porque podría formar mi propio ejército, convertirme en su reina y dominar al mundo… - divagaba la sirena en "hermosas" fantasías.

-tres deseos…

-si Arnoldo!!- volvió en sí, recordando que tenía a un chico lento y ciego ante lo obvio frente a ella- tres deseos, 1, 2 y 3…- le dijo como si hablara con un retrasado- por cierto, no puedes desear tener más deseos y debes de ser muy cuidadoso con lo que pides, estas cosas suelen ser muy literales…-trato de aclarar- nunca has visto Aladín?

-sí, pero…

-bueno, es lo mismo, bueno… casi…-interrumpió la chica, sabía que el chico con cabeza extraña era fácil de distraer y debía actuar rápido si quería salvarse del interrogatorio…

-entiendo, pero…

-PERO QUE!?!- se desesperó, jamás había sido de mucha paciencia y el rubio le estaba poniendo difícil escaparse de él… así que sus nervios se estaban crispando

-Helga…- susurro asustado el pobre chico ante la mirada matadora de la sirena- explícame una cosa,-habló con un poco más de confianza, palabras clave "un poco"- como es que eres una sirena?, siempre lo has sido?? Es por esto que has estado muy rara últimamente o estas enferma o te están buscando para experimentar contigo, dime… yo puedo ayudarte y…- decidió apresurarse antes de que la rubia pudiera escaparse, Arnold estaba cada vez más nervioso y ansioso por saber que le sucedía a la sirena.

- es enserio!?!? Haber Cabeza de Balón, te estoy ofreciendo un mundo de posibilidades o casi… pero ese bueno ese no es el punto, el punto es tu pierdes nuestros valioso tiempo en bombardearme con preguntas que no contestaré.

-pero es que necesito saber que sucedió…

-Nada, No es nada de tu incumbencia como me transforme, no seas metiche y no sigas insistiendo, porque no te diré nada!!- trato de zanjar el tema, se quedaron viendo por un par de minutos, se retaban con la mirada, uno queriendo saber lo que sucedía y la otra queriendo evadir cualquier situación que la pusiera en más evidencia…-piensa Arnold, debe haber una forma de saber que sucedió… LO TENGO!.

De repente la iluminación llegó a Arnold…- dices que puedo pedir lo que quiera, menos amor y un ejército de zombis… verdad- pregunto astuto, más la chica no lo noto, empezaba a desesperarse y Arnold lo sabía… y cuando eso sucedía la ofuscada chica no reparaba en los pequeños detalles, y eso era algo que tanto Arnold como Phobe sabían muy bien y lo aprovechaban a su favor…

-sí, melenudo, eso es exactamente lo que dije…- se cruzó de brazos.

-bien… ya tengo mi primer deseo…

-pues qué esperas!!! Soy mítica no inmortal!!- apunto de estallar, y por un momento el rubio se preguntó si la sirena saltaría sobre él y lo mordería o lo que fuera que hicieran las sirenas… pero volvió a la realidad rápidamente y pronuncio las palabras que condenarían a la rubia para siempre…

-Deseo… que me digas SIEMPRE la VERDAD, sin importar lo que pregunte, sin importar nada, Helga yo Arnold Phil Shortman deseo que TU siempre me digas la verdad.

Para Helga el tiempo empezó a correr demasiado lento, las palabras de Arnold, ese deseo, le supieron a la peor tortura del mundo, la más cruel y sádica, la cola de la chica se agito, su garganta se secó, sintió que se ahogaba, lo que era irónico pues ella era mitad pez…

-bien dicen que el pez, por la boca muere… -murmuro la de cabellos rubios rosados.

-disculpa?- la veía expectante- Helga dijiste que podía…

-se lo que dije- lo interrumpió haciendo un puchero, suspiro resignada, sabía que no podía negarse, no había ninguna cosa que lo evitara-maldita sea ODIO LAS LAGUNAS LEGALES!!- concedido… - dijo mientras lo veía resentida y con un notorio puchero de berrinche por haber perdido… acto seguido las aguas de la piscina empezaron a brillar y elevarse y los rodearon a ambos.

Arnold veía maravillado lo que el agua hacia a su alrededor y es que era… mágico, no había palabras para definirlo pero era genial, volteo a ver a la rubia y divertid la descubrió de brazos cruzados haciendo berrinche como una niña pequeña a la que pescan robando galletas antes de la cena, jamás lo había notado antes, pero cuando Helga hacia esos gestos… se le antojaban lo más adorable del mundo, notó como la chica desviaba la vista hacia un lado evitando regresarle la mirada, y quiso probar si su deseo funcionaba…

-Helga… que significa la G. en tu nombre?... –tanteo el terreno

-Geraldine- contesto rápidamente y sin darse cuenta; cuando comprendía lo que había dicho, rápidamente se tapó la boca, y lo taladraba con la mirada, queriendo así hundirlo en las profundidades del océano.

Arnold sonrió, sabía que Helga jamás le diría su segundo nombre tan fácilmente, y al parecer lo hizo involuntariamente, notó como ahora la chica veía con insistencia la borda del barco, con suplica tal vez… planeando algo de eso estaba seguro- en que piensas- volvió a probar su recién adquirida habilidad.

-en lanzarme por la borda, nadar hasta una red de pesca y acabar con mi sufrimiento- respondió sincera.

-tanto miedo tienes de lo que valla a preguntar?

-me equivoco al sentirlo?- cuestionó- Eres la persona más metiche, curiosa y preguntona que conozco, y no descansas hasta no conocer los más profundos secretos de… TODOS- terminó por gritarle

-de todos menos los tuyos-agregó dándole la razón y es que para que negarlo, le gustaba conocer a fondo a las personas de ese modo podría ayudarlos, además así estaba seguro de que las personas tenían una buen intensión, de lo contrario- trataría de evitar que continuaran con sus acciones- hasta ahora eras un total misterio para mi…

-ESPERA QUE!!! …. – pero su grito se vio interrumpido a mitad de la frase, pues Arnold le tapó la boca.

-Tranquila, alguien puede oírte y venir a ver qué pasa….- trato de razonar

- no me vengas a querer calmar, es tu culpa que grite, acaso planeas hacer que te cuente todo?!!- hablo más bajo pero no por eso menos enojada- además no me vengas con eso de que alguien puede venir, seguro mañana no podremos quitarnos de encima al pelos necios de tu amigo…

-lo que planeo es conocer a la verdadera tú, siempre he sabido que te ocultas detrás de tu indiferencia, mal humor y malos tratos hacia los demás, y ahora que tengo la oportunidad de conocerte realmente… la tomaré y me aferrare a ella lo más que den mis fuerzas, y no me arrepiento- le explico, y es que era cierto, para él, ella era un misterio por descubrir, quería conocer todo de ella, sentía la enfermiza necesidad de conocerlo todo, y tal vez era egoísta pues quería ese conocimiento exclusivamente para él, no dejaría que nadie más la viera realmente, sentía que si eso pasaba llamaría la atención de personas no gratas para él y ahora con un secreto demasiado grande como su cola de sirena tenía la excusa perfecta…

-POR QUE? Por qué te interesa tanto conocerme? –pregunto desesperada

-bu bueno… -se puso nervios, necesitaba una excusa rápido -es cierto, por qué?… por qué me interesa tanto??? - necesito saber quién es realmente la persona que voy a cubrir de los demás, seguro Gerald se estará montando toda una novela para adultos entre tú y yo, y si voy a dejar que eso pase, quiero tener una buena razón para ello…- mintió vilmente, pero se arrepintió rápidamente al verla… herida… sus palabras la habían lastimado, se sintió basura…

-…- la rubia se sentía traicionada, como era posible que el eterno buen samaritano le hiciera eso, la estaba matando, lagrimas rebeldes amenazaban con salir de sus ojos…

-mentí…- suspiro resignado, nervioso y culpable- lo lamento- fue una excusa barata… no sabía que decirte…-estaba avergonzado de sí mismo, la había herido, siempre trataba de ser lo más amable con las personas, pero por alguna razón las cosas siempre eran diferentes y complicadas de la Pataki…

-que… - ese maldito hijo de… le mintió!! Se atrevió a herirla porque el bastardo no sabía que decirle, definitivamente iba a matarlo y por mucho que lo amara y aunque terminara suicidándose cuando terminara con ese cabezón embustero, como que era Helga G. Pataki que lo haría pagar…-tu…-

-lo lamento, pero la verdad es que no sé qué decirte, no sé por qué necesito saberlo, y sí, dije necesito- dijo arrepentido- perdón Helga, por favor perdóname, no ha sido mi intención lastimarte, pero es que siempre he querido saber por qué me odias tanto…

-no te odio…- murmuro la rubia, las palabras salían de su boca de manera involuntaria, era como un vómito verbal, no podía retenerlas por más que quisiera, resignada se dio cuenta que ya no podía callar y ocultarse, así que solo se giró dándole la espalda, apoyo sus brazos en el borde de la piscina y sobre estos reposo su cabeza- jamás te he odiado…

-espera… que?! Pe pero- se sentía confundido pero con esperanzas- como que nunca me has odiado, y todos esos malos tratos, insultos, bromas pesadas… que fueron Helga, por qué lo hacías?!- se acercó a ella y en un intento a presionarla puso su mano sobre ella, la idea era colocarla sobre su espalda baja, pero como no veía lo que hacía… y por estar tratando de buscar la mirada de la rubia, termino colocándola sobre la cola de la ahora sirena…

Rápidamente la rubia dio un respingo, la piel se le erizó y voltio a verlo ofendida- Oye tu!!!- lo aparto de un manotazo- que te has creído degenerado?!?

-QUE!!! Como que dege…

-No te hagas el inocente!! Me has manoseado tu… pervertido con cara de inocente!!- lo apunto con el dedo acusándolo.

- no es cierto, no lo he hecho- trato de defenderse, y es que no lo entendía hasta hace un momento todo estaba tranquilo, como diablos hacía para meterse en problemas con la rubia de un minuto a otro, Dios no entendía a esa mujer, primero con un beso le concedía tres deseos, eso era genial, después la rubia se ofendía por que en vez de usar sus deseos él se preocupaba más por ella, luego más tarde la asustaba y casi la hacía llorar y ahora resulta que volvía a ofenderse/enojarse con él porque la había "manoseado". El solo puso su mano en… oh… la iluminación le llego…-lo sien…- empezó a sonrojarse

-no trates de excusarte cabezón, tocaste mi cola… yo no ando por ahí tocándote el trasero verdad??!!- ahora el pobre chico estaba más rojo que la nariz de Rodolfo…

-perdón Helga!! – Se disculpó alarmado y nervioso –yo jamás te tocaría yo…

-Ah!!- resoplo ofendida- primero me manoseas y ahora dices que mi cola no es lo suficiente para su majestad!! Pues disculpe usted rey cabezón de bobalilandia por no ser suficiente para usted!!!- la rubia estaba cada vez más roja… pero por tratar de contener la risa, estaba logrando distraer al rubio…

- JAMÁS!! Jamás dije eso, yo, es decir, tu cola es muy bonita de hecho- intentaba desesperadamente disculparse, la chica enarco una ceja- NO!! es decir YO, lo lamento… - susurró derrotado, y es que no había forma cada palabra que salía de su boca lo hundía más… sin embargo escucho las risa de la chica, se estaba riendo de él!!- oye de verdad creí que había hecho algo indebido!!- se ofendió ahora él.

- y lo hiciste… -refuto la rubia

-pero te estas burlando de mí!!

- no me estoy riendo por eso, de verdad me ofendió que no controles donde pones tus manos, pero me encantó la cara que pusiste no pude evitarlo, eres un blanco fácil…

Pobre Arnold, se sentía ofendido y usado por ser la burla de la chica y no perdió la oportunidad de demostrárselo con una mirada resentida de le dedico a la rubia.

- ya Arnoldo no te enojes, ya es tarde es mejor que nos retiremos a nuestros camarotes…- dijo más tranquila, contenta pues había esquivado una bala mortal… o eso creía ella…

-alto ahí señorita las personas son mis juguetes!! No contestaste a mi pregunta…- al parecer lo ofendido no le duro mucho pues tenía una ligera sonrisa divertida en los labios, de cierta forma le encantaba que la rubia lo tátara como antes o hasta mejor, si, definitivamente esto era un progreso.

-pregunta…?-lo miro nerviosa

-por qué me torturabas…? Por qué era yo tu principal blanco…?

- era mi forma de llamar tu atención…- murmuro bajito, pero Arnold logro escucharla y… una vez más estaba atrapada… y ahora sí sin escapatoria…, cuantas veces desearía en una noche estar atrapada en una Red de pesca o ser botana de tiburón…

-mi… mi… atención??, porque tu querrías llamar mi atención? cada vez más sorprendido- Helga…-insistió.

Helga oculto su rostro entre sus manos ya no había marca atrás todo por lo te trabajo tantos años por que no fuera descubierto, en un sola noche quedarían expuestos ante su eterno amor -porque te amo- murmuro muy bajito, tanto que Arnold no logro escucharla.

-perdón, no te he oído… yo…

Roja como nunca, apenada hasta la medula, con el corazón retumbando en sus oídos y a punto de llorar nuevamente, pero ahora de vergüenza, levantó la vista, frunció el ceño y…- porque te amo sí!! Siempre me has gustado más de la cuenta, siempre he estado enamorada de ti, lo comprendes ahora??!! Tenía que llamar tu atención de alguna forma ya que siempre te la pasabas prendado de niñas perfectas, educadas y bonitas!!! Y… y yo… no soy como ellas… no puedo ser como ellas… jamás seré como ellas… - termino murmurando.

Ya estaba hecho lo había dicho, por segunda ocasión lo había dicho y ahora debía esperar que el la obligara a retractase… otra vez, pero como hacerlo?? Si el deseo de Arnold le impedía mentirle?? Solo que quedaba que… la rechazara… que terminara de romperla definitivamente y ella debía soportarlo de alguna forma…