Hola de nuevo! Aqui estoy con este nuevo cap que espero que les guste! Muchas gracias a aquellas lindas personitas que han dejado su review que aunque son poquitos, me hacen mucha ilusion de verdad! Y a quienes han agregado la historia sus favoritos tambien muchas gracias!

Ahora les dejo con este cap. No olviden darle al boton azul del go para dejar su comentario!

Gracias!


CAPITULO TRES

ME LLAMO GWYN

La vida en el planeta Vegitasei seguía su curso, eran tiempos de paz el Imperio saiyajin no tenía nada que envidiarle a cualquier otra cultura espacial, tenían todo lo necesario para vivir y su gente era feliz con ello. A lo largo de los años la cultura saiyajin se fue consolidando como una de las más fuertes dentro de la Confederación de Sistemas Independientes.

La Confederación de Sistemas Independientes era el conjunto de varios planetas alrededor del universo, desde la galaxia del norte hasta la galaxia del sur, cada planeta tenía un representante dentro del Senado Galáctico, quien tomaba las decisiones adecuadas en materia de legislación, comercio y política para su planeta. En el caso del planeta Vegita, su senador era la reina madre Sharotto, que al dejar a su hijo Vegeta el trono, se decidió que ella fuera la encargada de representar a los saiyajin dentro del Senado. Sharotto era una mujer de elegante porte, delgada, de buena figura, su rostro era blanco con facciones finas adornadas por unos ojos negros enigmáticos, su inteligencia y su habilidad para la política y la diplomacia la hicieron ponerse en los altos mandos del senado buscando siempre el beneficio para su pueblo como lo había hecho cuando fue reina. El senado estaba conformado por un Presidente del Senado y un Canciller Supremo que eran mejor conocidos como Jefes de Estado.

Era obligatorio que cada planeta tuviera además de su senador, un consejo donde decidirían lo que era mejor para su sociedad donde debían estar presentes el Rey y el príncipe heredero así como su primer ministro y un vinculo de cinco elites o gente de confianza del rey, esa unión de poderes hacia que la política y la diplomacia del planeta estuviera acorde a lo que su senador en turno hacia dentro del senado. Los senadores podían estar en su cargo por un lapso de cinco años pero si lo requería el consejo podía estar bajo el cargo un tiempo indefinido haciendo que las relaciones interplanetarias se fortalecieran con el paso del tiempo.

El consejo saiyan tenía una comisión más por arriba de la política económica, la estructura social y la diplomacia. Dictaban el protocolo real y el protocolo de los guerreros saiyan. El protocolo real eran el conjunto de reglas y comportamiento que debía seguir la familia real fuera y dentro de palacio, estrictamente debían seguirlo al pie de la letra porque si no era motivo de una futura guerra civil y era algo que cualquier rey en toda circunstancia quería evitar.

El protocolo de los guerreros hablaba sobre el honor y el amor de la batalla, también tenían formas de comportamiento desde los guerreros de clase baja, unos simples soldados saiyan, hasta los generales de alto rango y las élites. Se decía que cada escuadrón debía tener al menos cinco integrantes y se debía nombrar un capitán en el caso de ser escuadrón de bajo rango y un general que lideraba al menos dos escuadrones pero por lo general esa regla era saltada y se nombraban generales a los encargados de diferentes departamentos militares, científicos y sociales.

En aquellos días, el consejo saiyan tomó una decisión que afectó la vida del joven príncipe heredero. Una regla dentro del protocolo real exigía que el príncipe heredero debía tomar una compañera a la edad de diecinueve años que fuera de una familia de alto rango y reconocida dentro de la corte para que a la edad de veinticuatro años tomara posesión de su derecho al trono, así que se lanzó un decreto especial para que todas las mujeres de esa edad que pertenecieran a la corte real se presentaran a un baile en honor del joven príncipe Trunks en el que él debía elegir a su compañera esa misma noche en la que el compromiso se anunciaría a todo el reino de Vegitasei.

La elección fue una chica llamada Selypar, hija de un guerrero de élite llamado Zarbon, la chica tenía el cabello largo hasta los hombros de color verde oscuro, sus ojos eran grises que la hacían lucir espectacular pues combinaban perfectamente con su pálida piel, era delgada y no muy alta, su poder de pelea no igualaba al de la familia real pero tuvo la aprobación del consejo pero no del rey.

En una alejada zona del palacio y de la ciudad central de vegitasei, donde predominaba un clima desértico con un gran cañón con enormes montículos de piedra se encontraba el príncipe Trunks de diecinueve años vestido con una armadura saiyajin, su cabello corto color lila volaba al viento, a su lado su mejor amigo y confidente y guardaespaldas Tapión tocaba una canción en su flautín haciendo que la estancia en ese lugar fuera más placentera. Ambos se encontraban sentados a los pies del cañón, estaban buscando una aldea terrícola que en su idioma era Obec Pozemky, tenían órdenes del jefe del consejo y del cuarto general Paragus de destruir esa aldea pues era más el presupuesto que se gastaba en ella que los habitantes que vivían en aquel lugar.

-Sabes Trunks, no estoy de acuerdo con tener que destruir esa aldea, si lo hacemos, ¿Dónde vivirán esos terrícolas?-dijo Tapión con seriedad.

-Ya lo sé, traté de hablar con mi padre para saber si había autorizado la orden-dijo Trunks mirando al cielo rojo de su planeta-No lo logré, sigue en reunión con los demás reyes pertenecientes a la Confederación.

-Lo que no entiendo es por qué Paragus tiene tanta urgencia en que sea destruida-habló Tapión pensativo.

-Ni tu ni yo lo sabremos hasta que lleguemos ahí-El príncipe se levantó y comenzó a volar en dirección donde se encontraba la villa terrícola.

Tenían algunos minutos volando hasta que un sonido como un chapoteo inundó los oídos del joven saiyan, ante la mirada sorprendida de su guardaespaldas redirigió el rumbo de su vuelo hacia el lugar donde escuchó ese chapoteo.

Se acercó a una arboleda, disminuyó la velocidad de su vuelo hasta posarse en el piso y comenzar a caminar hacia donde se escuchaba el sonido del agua. Entre ramas y arbustos que se encajaban en su ropa escuchó el sonido de una cascada y el olor del agua se hizo presente, con curiosidad se dirigió hacia un claro donde se encontraba un manantial y cuál fue su sorpresa al observar un vestido de raso color beige similar al que usaban las plebeyas, se acercó al vestido, se arrodilló y lo tomó entre sus manos.

El sonido del chapoteo del agua le llamó la atención, alzó sus ojos azules y los abrió de sorpresa al ver a una mujer ahí, de espaldas a él, no podía ver quién era, la observó fijamente, su piel parecía ser blanca, su cabello era largo color negro, el crujido de un rama atrás de él lo alertó al igual que a la mujer que estaba dentro del manantial, Trunks con miedo de que fuera descubierto, dejó el vestido en su lugar y se alejó junto con Tapión rumbo a la villa terrícola.

La chica se giró rápidamente al escuchar un ruido detrás de ella, hubiera jurado que se encontraban dos presencias muy conocidas para ella, eso no era posible, se acercó a la orilla, salió del agua y comenzó a vestirse. A los pocos minutos escuchó una voz que la llamaba a lo lejos, se dirigió hacia el lugar donde era llamada.

-¡Gwyn, que bien que apareces!-le dijo una chica de cabello rubio atado en dos coletas a ambos lados de su cara portadora de unos hermosos ojos azules, estaba usando un vestido muy similar al de la chica pelinegra solo que el de la rubia era rosa con detalles en blanco.

-Marron… ¿Cuántas veces te he dicho que no me llames asi cuando estemos las dos juntas?-dijo la pelinegra con los brazos en jarras.

-Oh vamos Taylor es solo la costumbre-contestó la rubia sin darle importancia-Ya sabes que en la villa no puedo decirte por tu verdadero nombre, te descubrirían.

Efectivamente, la chica que estaba en el manantial, aquella chica era Taylor Son, había cambiado mucho durante esos ocho años, sus rasgos faciales se volvieron más delicados, era de mediana estatura, mantenía su figura delgada gracias a todo el ejercicio que realizaba en cada uno de los entrenamientos, lo único diferente en ella además de su cabello que era largo hasta la cintura adornando su frente con un lindo copete, eran sus ojos. Sus ojos negros que cuando era una niña irradiaban felicidad y dulzura ahora eran unos témpanos de hielo que solo se derretían cuando se encontraba con su familia y con sus amigos más queridos.

¿Qué hacia ella en el manantial? Muy sencillo, cuando comenzó a entrenar cada dia los llevaban a un lugar diferente, dependiendo de que debían estudiar, había días en los que ella no quería entrenar y se escapaba de su equipo y se dirigía siempre a ese lugar, a refrescarse, nadar o simplemente observar la caída del agua cuyo sonido la relajaba. Por mas de ocho años ese manantial se había vuelto su lugar sagrado, nadie sabia que ahí acudia siempre que necesitaba alejarse de todo o relajarse. Eso nada mas lo sabia su mejor amiga terrícola Marron y su hermano mayor, Gohan.

-Bueno, no vine a decirte hola-replicó Marron-Vine a decirte que llegaron dos individuos a la villa, quieren destruirla.

Taylor la miró con sorpresa-¿Qué?

-Pues eso y si no te presentas, terminaran destruyendo todo.

-¡Diablos!-dijo la chica para alejarse corriendo rumbo a la aldea seguida de su inseparable amiga.

Llegaron a la villa y no les sorprendió en nada lo que veían, eran efectivamente dos sujetos, uno de ellos vestía el uniforme de combate de la realeza saiyajin y el otro vestía ropas de color café y una espada, atacaban o amenazaban a la gente diciendo que esa aldea ya no existiría a partir de ese día.

Taylor comenzó a caminar hacia los dos atacantes, fue detenida en seco por su amiga-¿Estás loca? Si entras así, ese saiyajin te va a reconocer.

Taylor la miró con ojos fríos, Marron se hizo atrás por instinto, sabía de antemano que su amiga era un peligro cuando se trataba de las peleas, vio como la pelinegra se alejaba y corrió a esconderse, no quería estar en medio del fuego cruzado.

La pelinegra cogió una pequeña capsula que tenía guardada, la apretó y en medio de la humareda provocada por la explosión de la capsula aprovechó para cambiarse el vestido que traía puesto por una especie de uniforme color beige con una línea blanca en el costado derecho, se puso el gorro que le taparía todo el rostro dejando al descubierto solo sus ojos negros.

Una esfera de energía iba directo a hacer polvo a una de las cabañas donde vivían las personas del planeta Tierra, pero la voz de un encapuchado los detuvo.

-¿Así que la reina Bulma quiere a su gente muerta y manda a su propio hijo a acabar con ellos?-dijo en un tono irónico que enojo al joven príncipe.

-¿Quién eres tú y de donde conoces a mi madre?-dijo Trunks al encapuchado que se puso frente a él.

-¿De verdad no te ha hablado de nada?-dijo el extraño cruzándose de brazos-Esta aldea esta bajo la protección de la corona por más de ocho años, fue una orden expresa de la reina, nadie debía tocar este lugar sin su consentimiento.

-¿Y quién eres tú, la protectora de este lugar?-dijo el príncipe mirando fijamente a la chica encapuchada.

-Así es-dijo la chica-Como le dije antes, su alteza, la protección de este lugar fue orden directa de la reina, y no me ha llegado aviso alguno de que estas tierras deban ser destruidas.

Trunks la miró de arriba abajo, ese uniforme no le quedaba nada de mal, no podía ver su cara así que no sabría decir si era bonita, además en todo el tiempo que llevaba invadiendo nuevos planetas para agregarlos al imperio, nadie le había opuesto resistencia hasta ahora.

-¿Podemos hablar en otro lado? Donde no haya gente que escuche-pidió el príncipe mirando alrededor para despues posar sus ojos azules en los ojos negros de ella.

La chica se encogió de hombros, hizo un gesto con la cabeza y le dijo-Sigueme-se dio media vuelta y comenzó a caminar por las calles de la aldea terrícola siendo seguida por el príncipe que no le quitaba la mirada de encima.

Caminaron por cinco minutos hasta que llegaron a un risco desde podían ver uno de los cañones del planeta, el viento comenzó a soplar haciendo flotar las solapas del gorro que usaba la chica extraña para él y su cabello lila.

-¿Desde cuándo proteges este lugar?-preguntó Trunks acercándose a la chica lentamente.

Taylor tragó saliva al ver la acción del príncipe, si supiera quién era ella de seguro él no intentaría un acercamiento de ese tipo, primero porque era la hermana de Goten, después porque él ya tenía a alguien que por lo poco que sabía y no era que le interesara, aquella relación arreglada no era del todo agradable para el príncipe, según Goten, el príncipe buscaba a su princesa ideal, aquella que le diera pelea a Selypar y que realmente lo complementara y lo quisiera por lo que él es no por ser el príncipe.

Sonaba romántico, pensó ella, los príncipes también tienen su corazón, sin embargo, debía terminar con todo de una vez, no dejaría que dañaran a la gente de esa aldea que mucho trabajo le costó ganarse y que confiaran en ella, aunque lamentaba mentirles diciendo que era una persona cuando en realidad era otra. Lo que hacían los códigos tenju…

-No estoy aquí para hablar de mi-dijo la chica con rudeza-Quiero saber cuál es tu verdadera intención al querer destruir la aldea y dime también de quien es la orden, si nadie a excepto del consejo sabía de su existencia.

Trunks se sorprendió por el arranque de ira de la chica, parecía ser una chica de carácter, dejó escapar una risa que acabó cuando vio como una ceja de ella se enarcaba.

-Tranquila, solo estoy cumpliendo la orden que me fue dada por el general Paragus, supongo que lo conoces...

Taylor asintió con la cabeza-Continua.

-Según Paragus, el presupuesto no alcanza para mantener la aldea, por eso debemos eliminarla…

-¿Presupuesto?-dijo la chica poniendo ambas manos en sus caderas-¿Cuál presupuesto? Su alteza, a esta aldea no llega nada de presupuesto, los terrícolas se mantienen gracias a su trabajo y debo decirle que muchos de ellos estudian en Ciudad Saiyan.

-¿Dices que mi madre dio la orden de proteger esta aldea específicamente?

-Asi es.

-Bien, ¿Qué te parece si llegamos a un acuerdo que nos beneficie a ambos?

-¿Ambos? Querrá decir, a la aldea y a usted, porque desde ahora le digo, si algo le sucede a esos humanos y a la aldea entera, iré directamente a hablar con la reina y a pedirle una explicación de por qué su lindo principito-dijo esto con ironía-quiere eliminar la aldea. Y yo siempre cumplo mis amenazas príncipe.

-Vaya, eso me agrada-dijo Trunks con una media sonrisa-No dañaré a la aldea, diré que nos fue imposible y teníamos ordenes de mi padre antes de esa, ¿Contenta?

-Me parece bien, además me gustaría que dijera al consejo que no quiero saiyajines por aquí, cualquier cosa relacionada con esta aldea será atendida solamente conmigo, ¿Esta claro?-dijo ella acercándose al príncipe hasta tocar con su dedo el pecho de él mientras decía lo anterior.

-Bien, entonces, si me permites me iré-dijo Trunks alejándose de ella y comenzando a volar, se giró hacia ella y le dijo-¿Cuál es tu nombre?

Taylor lo miró fijamente a los ojos, se quedaron asi unos momentos, la chica se elevó en el aire y le dijo-Me llamo Gwyn-dijo cerrando sus ojos por un breve momento, despues alzó al vuelo dejando al príncipe solo.

-¿Así que Gwyn, eh?

Taylor voló hasta llegar a la villa terrícola donde su mejor amiga Marron la estaba esperando con un vestido color crema en las manos, el mismo que usó ese día antes de la llegada del joven príncipe y su guardaespaldas. ¿Por qué Paragus había dado la orden de destruir la aldea? ¿Acaso la reina ya no quería que viviera parte de su familia junto a ella?

Porque así era. La mayoría de personas que vivían en esa villa eran familia de la reina, que habían venido con ella desde el planeta Tierra para el día de su boda con el rey Vegeta, el día de la alianza entre ambos planetas, sin embargo, no solo era la familia de la reina la que habitaba esa villa, también la de su madre Milk. Tal vez solo era su abuelo quien vivía en una de las mejores casas de toda la villa pero aun así era su familia, al igual que todos los habitantes de la villa que se habían convertido en sus amigos desde que le fue encomendada la misión por parte de la reina de proteger esa aldea con su vida.

Sobrevoló un poco sobre Marron que al verla sonrió con nerviosismo, Taylor aterrizó sobre la arena roja del lugar frente a Marron y se quitó el gorro de su traje crema con beige dejando al descubierto su largo cabello negro azabache.

-¿Qué pasó?-preguntó Marron con angustia-¿Pudiste convencer al saiyajin de que no destruyera la aldea?

La chica pelinegra se acercó a su amiga rubia y tomó el vestido color crema de sus manos, le dedicó una mirada seria y después habló-Logré convencerlo de que no lo hiciera, supuestamente está siguiendo órdenes-dijo ella mirando a los lados para detectar alguna presencia cercana a ellas.

-Vamos, tienes que hablar con los miembros de la villa-dijo Marron con nervios y algo angustiada-Se dieron cuenta de lo que pasaba, traté de explicarles que no dejarías que destruyeran nuestras casas pero prefieren oírlo de tu propia boca.

Taylor asintió y ambas amigas comenzaron a caminar por las calles de la villa, la gente al verlas pasar las saludaban con entusiasmo y con algo de respeto al ver a Taylor que para los terrícolas era Gwyn, solo Gwyn, no Taylor Son, hija de Milk y Gokú Son, una tenjuijin al servicio de la corona. Era una más de ellos que los protegía de los embustes de los guerreros saiya que no querían que la villa siguiera existiendo.

Las chicas se alejaron de las calles principales de la villa hasta llegar a las fronteras donde comenzaba la zona boscosa y montañosa de Vegitasei, se encontraron con una casa cuadrada de dos pisos en colores rojos y rosa pálido con las palabras Kame house pintadas en el frente de la casa con color rojo brillante, que según recordaba Taylor, lo dicho por lo que vivían en aquella casa, querían que fuera exactamente igual como la que habían dejado en la Tierra para no extrañar nada de su planeta, ya que por ser una aldea protegida por la corona y que nadie de la ciudadanía saiyajin conocía de su existencia, no podían salir muy a menudo de la Obec para no ser descubiertos, de por sí ya tenían suficiente con aquellos saiyajines que llegaban a la aldea con la idea de destruirla.

Marron corrió hacia la casa haciendo que sus dos colitas de cabello rubio bailaran con el viento, Taylor sonrió antes de esconderse cerca de unos matorrales para sacar la capsula donde guardaba su uniforme y ponerse el vestido para entrar a la casa, aunque sabía que podría entrar con el uniforme puesto en la casa, ya todos sabían que ella era quien protegía la casa, que la reina Bulma la había mandado pero lo que no sabían con excepción de Marron, era su verdadera identidad, para ellos, ella era Gwyn, una guerrera de elite enviada por Bulma nada más.

Cuando observó que el vestido estaba perfectamente colocado, salió de los matorrales y se dirigió hacia la casa a paso rápido, no quería asustar a aquellas personas que eran parte importante en su vida y que la habían acogido tan bien cuando les dijo que Bulma la había enviado, formaba parte de esa familia ahora. Escuchó a Marron llamándola desde la puerta de la casa donde se asomaba también un pequeño hombre de aproximadamente cuarenta y ocho años, con una mata de cabello castaño oscuro sobre su cabeza, Taylor alzó una mano saludando al pequeño hombre de nombre Krilin, que si mal no recordaba era muy amigo de su padre Gokú pero Krilin no sabía que ella era su hija por los motivos que tuvo que aceptar con la reina para proteger la villa.

-Buenas tardes señor Krilin-dijo ella con un toque de solemnidad a lo que el hombre rió con ganas.

-Vamos adentro Gwyn, además te he dicho que me llames Krilin, no señor, me haces sentirme viejo-dijo Krilin riendo mientras pasaban al interior de la casa.

-Lo sé, Krilin, es solo la costumbre, ya sabes-contestó ella con una media sonrisa que se borró al ver los ceños fruncidos de las personas que se encontraban en la sala de la casa, sentados en unos sillones azules.

Taylor se quedó parada frente a ellos con una mirada expectante, sentía en el aire la frustración, enojo y confusión que sentía cada uno, gracias a sus entrenamientos en el escuadrón tenju, pero no sabía que esperar, en primera porque eran personas completamente diferentes al igual que sus reacciones, en segunda, la habían acogido porque se convirtió en la mejor amiga de Marron y porque Gohan de algún modo les había comentado acerca de su misión ya que su novia y ahora esposa Videl, también había formado parte de la villa terrícola y en tercer lugar, sabía que no era muy del agrado de alguno de ahí. Sobre todo de aquel humano llamado Yamcha, que decía ser el ex novio de la reina Bulma antes de que el mono extraterrestre como llamaba al rey Vegeta, se la trajera consigo al planeta saiyan.

En ese momento se dio cuenta de que Yamcha la miraba con extrañeza, como tratando de identificar o de saber que ocultaba, ella ya sabía perfectamente que para él, ella no era de fiar por mucho que Gohan hubiera intercedido para que la aceptaran dentro de la villa pues no querían a los guerreros saiyajin cerca desde lo que pasó algunos años atrás gracias a Bulma y Vegeta. Muchas veces había preguntado qué había pasado años atrás pero ninguno quería responderle, ni siquiera Marron que era la única niña de la familia, por decirlo de alguna manera, no sabía la historia y siempre que entre ambas trataban de sacarles algo a los adultos, aquel humano de cabello corto color negro, salía dando un fuerte portazo a la puerta de entrada de la casa.

-¿Tienes algo que explicarnos Gwyn o tendremos que sacártelo a la fuerza?-habló Yamcha con un tono falsamente amable pero rudo a la vez y Taylor lo notó.

-A eso vengo precisamente-replicó ella en el mismo tono, aunque su código de moral le indicaba que no se guiara por sus emociones, en ese momento echó por tierra la moral tenju, ese humano siempre la sacaba de sus cabales, estaba bien que no la aceptara, que no confiara en ella, pero no le permitiría que le hablará de ese modo porque ella nunca lo había hecho, hasta ahora.

-Pues te estás tardando muchacha-dijo una mujer de cabello rubio y ojos azules, era la madre de Marron, numero dieciocho, si Taylor no la hubiera conocido desde hace tiempo, diría que el tono en el que habló era fuerte, rudo, muy similar al de Yamcha, pero no era así, a la vez que era ruda, también podía ser tierna, dulce y generosa, como lo demostraba con Marron y con su marido.

-Ven, siéntate aquí-dijo una mujer de cabello azul bastante ondulado, llamada Launch, haciéndole un hueco a la chica pelinegra en el amplio sillón azul donde estaba sentada al lado de Oolong, una especie de cerdito humanoide que le caía muy a la chica y junto a nada más y nada menos que de Yamcha quien la miró de malos modos cuando Taylor se sentó a su lado.

Taylor ignoró la mueca de Yamcha y miró a cada uno de los que se encontraban ahí, esperaba que le preguntaran algo, pero ninguno le dijo nada, así que se decidió a hablar.

-Los dos individuos que llegaron a la villa, no eran mas que el príncipe Trunks y su guardaespaldas Tapion-dijo ella con seriedad.

Cuando escucharon los nombres que la chica dio, los ahí presentes soltaron varios quejidos, no podía ser posible eso. Taylor cerró los ojos un instante para aclarar sus ideas, pero la voz de Yamcha la interrumpió.

-¿Acaso Bulma ya no se acuerda de nosotros?-soltó Yamcha con algo de rencor en la voz-Ella sabe que estamos aquí por ella, ¿Y Trunks? ¿Ya se olvidó de los días pasaba aquí?-siguió hablando con dolor y algo de desilusión.

Taylor lo miró con comprensión en sus ojos negros, ella más que nadie sabía lo que sufrirían no solo ellos, sino también la reina y la familia Son si esa aldea terrícola era exterminada. Además ella también sufriría, ellos eran como su familia y los protegería hasta la muerte. Yamcha al darse cuenta de la mirada que la chica le estaba dando se mosqueó y desvió la vista hacia otro lado pero aun esperando la respuesta de la chica con alguna, quizá, vana esperanza.

-Estoy completamente segura que la reina no los ha olvidado a ninguno de ustedes-dijo Taylor con una sonrisa amable-Mucho menos el príncipe-durante unos momentos estuvo tentada a decir el nombre de Trunks pero se contuvo, no debían sospechar nada acerca de ella y continuó-Hablé con el príncipe y me dijo que solo estaba siguiendo las órdenes del General Paragus.

-¿Estaba siguiendo las órdenes de uno de los generales?-habló Krilin con extrañeza y miró a la chica fijamente-Nos has dicho que nadie podía hacer nada sin una orden pactada por el Consejo Saiyan y firmada por el rey, ¿No es así? ¿Entonces porque Trunks vino hasta aquí siguiendo las órdenes de un general y no las de su padre?

-Lo has dicho bien, Krilin-contestó ella-Cuando Marron me dijo que se encontraban aquí, me dirigí hacia ellos alejándolos de la villa, el príncipe no traía una orden firmada por el Consejo ni por el Rey, las ordenes de Paragus eran destruir la aldea porque gastaba mas del presupuesto dispuesto para la villa y que por eso debía exterminarse-se detuvo un momento antes de seguir hablando, escuchó un bufido de Yamcha a su lado que la hizo sonreír de medio lado al entender perfectamente lo que ese bufido significaba.

-Esa es una excusa absurda-dijo N. 18 levantándose de su lugar abruptamente y dándole un golpe a la mesa en medio de la sala, miró a la pelinegra con enojo y frustración mientras era tranquilizada por su hija y su marido, volviéndose a sentar en el sillón.

-Fue lo que le dije al príncipe Trunks, todos sabemos que la villa saca frutos por si misma y que muchos de los que viven aquí, trabajan en ciudad saiyan, no necesitamos fondos para subsistir-dijo Taylor con voz tranquila pero estaba nerviosa por dentro, esa platica con ellos le estaba dando muchas ideas acerca de lo que había pasado-Asi que hicimos un acuerdo entre ambas partes.

Los ojos de Yamcha se dirigieron hacia la chica a gran velocidad, eso si no se lo esperaba-¿Un acuerdo? ¿Qué clase de acuerdo?-exigió saber enojado y levantándose del sillón comenzando a caminar por la estancia con los nervios a flor de piel.

-El príncipe le diría al Consejo que no fue posible exterminar la aldea, que tenia ordenes de su padre antes de cumplir esta-habló Taylor con rapidez-Además le pedí que no entraran saiyajines a este territorio y que cualquier cosa que tenga que ver con la aldea sería directamente conmigo.

-Vaya, no es un mal plan-dijo Oolong que se había mantenido en silencio durante toda la explicación-Pero, creo que es mejor que hables con Bulma, esta no es la primera vez que pasa.

Todos consintieron lo dicho por Oolong, Taylor ya estaba pensando en la posibilidad de hacerlo, porque esa orden directa de Paragus no le agradaba en nada, exactamente, no era la primera vez que pasaba pero eran simples soldados que apenas habían comenzado su instrucción en la escuela Fontana Roja y querían probar suerte en la villa con los humanos que muy apenas podían defenderse por carecer de poder de pelea, aunque algunos de ellos consiguieron aprender a pelear tan bien como los soldados saiyajines y tenía a algunos frente a ella. Eso no podía negarlo.

-Muy bien-dijo Taylor levantándose del sillón dirigiéndose hacia la puerta de la casa para salir-Hablaré con la reina acerca de lo que pasó hoy, no se preocupen, resolveré esto.

Terminó de hablar y salió de la casa en dirección a la suya propia. Tenía muchas cosas que hablar con su familia, algo estaba pasando en el Consejo y al parecer era grave, necesitaba hablar con los reyes con urgencia, solo esperaba que nadie descubriera su misión encomendada y lo que era en realidad.

Ella no había pedido ser parte de los tenjuijin, no había dicho nunca que quería formar parte de un escuadrón secreto con servicio a la corona ni mucho menos proteger una villa de la que ahora mucha gente dependía de ella y de lo que hiciera el Consejo.

Mientras caminaba por las áridas tierras de Vegetasei rumbo a su casa sin percatarse que su vestido se estaba llenando de manchas rojas por la arena, se dio cuenta que su falsa identidad a la que llamó Gwyn en honor de su familia, y que fue idea de Gohan mientras le contaba la misión que se le había encomendado por la reina Bulma; ya no serviría de mucho y la muestra fue lo que pasó en aquel día. El príncipe solo había llevado a su guardaespaldas por lo que pudo hablar con tranquilidad con él, pero, en dado caso, de que hubiera llevado casi todo un escuadrón, con el mínimo de sus poderes con lo que se manejaba en la villa no sería suficiente para pelear contra todo un escuadrón saiyajin, que, por mucho que le doliera, eran mucho más fuertes que ella.

Habría un día donde tuviera que pelear con un cien por ciento de sus poderes y eso le acarraría el tener que despojarse de su identidad falsa y tener que luchar como quien en realidad era, y si la villa la descubría o al menos los habitantes de Kame House, todo el teatro se acabaría, sabrían de quien era hija y hermana y él porque de esa misión.

Sin saberlo, aquella misión se había convertido en algo personal para Taylor, la mayoría de sus días desde que comenzó a cuidar y velar por esa villa, se la pasaba estudiando en Fontana Roja, en la Preparatoria estudiando un poco de tecnología, y se daba sus vueltas por la villa siendo ayudada por Gohan pues todavía no estaba graduada ni tenía un nivel como soldado o tenjuijin, la cual era su rama a la que se dedicaba. Gracias al entrenamiento que realizaba con Gohan y Goten y tiempo después el que le había pedido a su padre y a sus tíos, logro salir con mayor facilidad de la escuela y graduarse así como obtener el nivel que tenía.

No dejaría que destruyeran esa aldea, y si era posible hablaría hasta con el consejo saiyan para evitar que eso sucediera aunque le quitaran el rango que poseía, eso poco le importaba.

"Me llamo Gwyn" le dijo al príncipe Trunks, otra cosa mas que añadir a la lista. ¿Por qué se había acercado como lo hizo? Estaba claro que si supiera que ella en realidad era Taylor Son y no una encapuchada con un uniforme tenjuijin que solo se usaba para pasar desapercibidos en una misión de alto riesgo o en las arenosas tierras del planeta, las cosas serian completamente distintas.

Desde que tenía quince años no veía a Trunks, aunque sabía que Goten lo veía diario porque formaban parte del mismo escuadrón que cuando eran niños, el líder del escuadrón era Nappa por ordenes del rey hasta que Trunks cumpliera quince años y pudiera hacerse cargo del mismo. Ese día llegó y dada la situación de que era el príncipe heredero y el líder de su propio escuadrón, tenia obligaciones que cumplir y una de esas era la que le habían impuesto ahora, una prometida porque tenia que casarse para subir al trono.

Eran extrañas y diferentes circunstancias en las que se encontraron de nuevo, pero algo dentro de ella le decía que lo vería mas seguido en la zona de los cuarteles militares donde ella tenía que estar trabajando y dando los informes de su misión solamente al rey pues solo unos cuantos sabían de ella.

-Si supieras quien soy…. ¿Te importaría de verdad, Trunks?-soltó Taylor en un murmullo que se lo llevó el viento, su vida cambiaria a partir de ese momento.