Creo que me pase... Pero más vale tarde que nunca ¿O no?... Bueno, bueno, no los entretengo más y les dejo la continuación. Debo de aclarar que esta parte fue super-mega-hiper difícil de escribir para mi... No se de donde saque esto, lo leí una y otra vez y yo me quedaba con cara de ¿WTF? porque no se ni yo misma lo que es esto... Espero y aun así les guste...

DESCARGO DE RESPONSABILIDAD:
Mai HiME/Otome no son de mi propiedad, pertenecen a alguien más
(que le gusta vernos sufrir por un poco de ShizNat).
Yo solo los tome para darles algo que leer y con que entretenerlos.

POR FAVOR NO ME DEMANDEN NI QUIERAN INTERNARME EN UN PSIQUIÁTRICO.


CAPÍTULO 4.- SUEÑO IRREAL I parte:
PISANDO TIERRAS DESCONOCIDAS…

***
"Y tuve con una sola mirada tuya para sentirme vulnerable...
Que me has hecho?
Que desconozco esto que esta naciendo dentro de mi..."

oOoOo

POV'S Shizuru.

Temor.
Es lo que tengo ahora y desde días atrás. Se que no debería tenerlo pero, conforme los seguía teniendo, más reales se sentían. Como si en verdad estuviera ahí, lo siento, al dar mis primeros pasos en esos lugares. Siento el frió suelo, la yerba rosar mis pies descalzos, hasta podría jurar que al despertar en algunas ocasiones, tengo en mí el aroma a tierra mojada. Estoy comenzando a dudar si lo que me rodea es real o un sueño, porque, no puedo distinguirlos, no, ya no puedo./p

— ¡FUJINO! ¿Aun en cama? Alístate enseguida... Ha aparecido otro jardín destruido en el campus y como parte del consejo estudiantil tu deber es de estar ahí prestante... —

Puedo oír la voz de Suzushiro Haruka. Más no podía saber de donde provenía, no le veía, sentía estar en mi cama pero no era así, mi mirada viajo a mi alrededor, esta vez tenia frente a mi la imagen de un desierto. Seguía yo volteando para todas mis direcciones y no la veía. ¿Será a caso que me eh vuelto loca?

— ... ¡FUJINO! Te estoy hablando... No me igno... ¿Fujino? —

Poco a poco se estaba materializando la silueta de Haruka. Cuando logre reaccionar y abrir mis ojos, tuve que cerrarlos de golpe por la brillante luz que me rodeaba.

— ¿Dónde... Dónde estoy? ¿Que ah pasado? — Pregunto, me siento desorientada y perdida, como si hubiese viajado de un lugar a otro en segundos.

— En el Hospital jovencita... Llego aquí por un ataque epiléptico que presento en su habitación hacia horas atrás. — Respondió el medico, esté inmediatamente se acerco a mi y comenzó a revisarme.

— ¿Ataque epiléptico? Pero yo no sufro de epilepsia ni otra enfermedad... — Contradigo exaltada.

— ... Usted lo experimento por algún motivo inexplicable, ya que su compañera nos comento que se encontraba en cama y con la vista perdida, segundos después se desplomo y comenzó a convulsionar... Cuando le trajeron los paramédicos me informaron que sus pupilas se encontraban totalmente contraídas... — Narraba lo que se supone que había pasado, yo recordaba otras cosas.

— No recuerdo nada de lo sucedido... — Menciono, trato de sentarme pero me lo impide el medico.

— Es normal... Le recomiendo descanse, ahora se encuentra bien y estable, pero me temo que la tendremos en observación por al menos dos días. — Y se retira dejándome sola con mis pensamientos.

No lo comprendía, recuerdo a Haruka, o la sombra de ella y después... Después tenia frente de mi a un gran pulpo, ¿o eran serpientes?, yo pienso que era una combinación de ambos... Se encontraba frente a mi, bufando, un sonido idéntico al de las ballenas, con el cual me llamaba, lo se, lo sabia y lo comprendía. Me aclamaba, como si me hubiese estado esperando por años y me conociera desde entonces o tal vez de más antes.

— Kiyohime — Susurre al aire y sentí que ya no me encontraba sola.

oOoOoOo

Una sombra negra me veía, con unos ojos rojos casi iguales a los míos. Su gran tamaño se podía comparar al de un edificio de dos plantas. Se acercaba a mi, yo trataba de retroceder pero me sentí rodeada por algo igual a un tentáculo, impidiéndome el paso. Bufó mientras poco a poco su tamaño comenzaba a disminuir al menos un poco hasta estar casi a mi par.

— Ojou-sama... Ah llegado su turno... —

Fuerte y a la vez delicada, era esa voz que se escuchaba en todos lados y a la vez en ninguna parte. Comencé a mirar hacia todas mis direcciones y ahora me encontraba en un gran campo, bellas flores se asomaban en unas partes de este. Camine un poco y a lo lejos vi a una chica, corría en dirección contraria mía, de momento se detuvo y giro, chocando su mirada conmigo. Me sentí hipnotizada al ver aquellos esmeraldas que se veían un poco opacos. Extrañamente solo pude verle sus ojos, lo demás de ella se encontraba en penumbras.

— Ella... — Hablo Kyohime con un poco de enojo.

Trataba de acercarme un poco, pero no podía, seguía siendo detenida. Intente de unas y mil formas de liberarme pero no pude, ella quiso llegar a mi pero no le fue posible, desapareció en un instante. Eso me asusto, tenia miedo de que me sucediera lo mismo. Abría mi boca para emitir algún sonido pero no salia nada, como si estuviese seca, o no tuviera voz en ese momento.

— No se preocupe... No le pasara... Su alma es la que vimos... Usted esta aquí mentalmente... — Mis ojos se abren por la sorpresa al escuchar aquello, ¿como sabia que pensaba eso? Quiero irme de donde sea que estoy pero no puedo, mi cuerpo no reacciona o simplemente dejó de hacerme caso. Doy una bocada de aire y caigo a un vació sin fin y oscuro. ¡¿Porque estaba yo aquí?!

— ... Su destino... Esa es la repuesta a su pregunta... — Respondió Kiyohime desde donde sea que se encontraba.

Volví a aparecer en otro lugar, un espeso bosque. Esta vez intente correr y lo logre. Con trabajo veía parte del camino, a duras penas esquivaba lo que me encontraba y al final sucedió, choque. Caímos por el impulso que yo llevaba. ¿Caímos?, Levante la mirada y vi, de nuevo, esos ojos esmeraldas, ligeramente sorprendidos. Su cuerpo había recibido el impacto suyo y aparte el mio, pero no se le veía adolorida. De un impulso me levante de ella y después de eso no sabia que hacer.

— Interesante... — Oí la voz de Kiyohime. Ambas nos sorprendimos.

— Disculpa yo... — Pronuncie, me alegre en el interior por tener voz de nuevo.

— Mi Ojou-sama agradece tu buena voluntad de haberle salvado de aquel golpe a ella si le iba a causar un gran dolor, en cambio a ti no... — Kiyohime me interrumpió, diciendo palabras que no iba a decir.

— Bueno yo... Creo que no fue nada... ¿Como es que llegamos aquí? — Su voz era un poco grave.

— Ni yo misma se como... — Trataba de contestar pero nuevamente fui interrumpida.

— Yo le eh traído... Tu solo estas aquí por el simple hecho de que alguien te ah llamado y te hiso venir por algo... — Dudas y más dudas crecían en mi. Esto era en verdad confuso.

— ¿Y quien me llama o me trajo? — Pregunto confundida. Como quisiese ayudarle pero yo estaba igual o más perdida que ella.

— Yo no tengo la respuesta a esa pregunta... Piensa humana... ¿Alguna pista de ello? — Se compadeció de la joven peliazulina. Sonreí por ello.

— No lo se... Desperté en un prado incendiado y luego aparecí en aquel campo donde la vi a ella... — Me señalo para después mirarme. Su mirada me incomodaba de alguna forma, tuve que desviar mi mirada, sentía mis mejillas arder. ¿Que me pasaba?

— ¡Más respeto para mi Ojuo-sama! Humana insolente... — Le regaño ante la forma en como me hablo. A mi no me molesto en lo absoluto, no veía el porque se ponía así Kiyohime.

— ¡Vamos! ¿Que todos son iguales? — Levanto sus manos y su mirada hacia lo que se suponía debía ser el cielo y no creía o más bien no creíamos lo que veíamos... — ¿Como... Que... Eh? — Decía o trataba de decir, pero no logro crear alguna oración coherente.

— ¿Apenas te das cuenta?... — Preguntaba burlona, yo fruncí el ceño. Es acaso que le molestaba adrede. — Lo siento Ojou-sama... Por no decirle antes — Pensé que se disculpaba, pero no fue por lo de la joven sino, por no contarme sobre lo que veía.

Sobre de nosotras se encontraba nuestro mundo, o el que parecía serlo, a una distancia considerablemente cerca, más no era así. Yo pensé que nos encontrábamos en un sueño, y que todo esto era producto de mi imaginación, un simple sueño. Es más ¿Si esto es un sueño porque no recuerdo haberme dormido?. Nos encontrábamos absortas mirando el cielo, más eso termino cuando sentimos temblar el suelo, seguido despumes un extraño ruido. Inconscientemente me sujete de su brazo para evitar caerme. La sentí estremecerse por mi toque, gire mi rostro para verle dándome cuenta que su mirada seguía algo o a alguien. Con un poco de duda, acercaba su mano para soltarse de mi agarre, yo temerosa de quedar sola lo solté poco a poco, sus ojos se gritaban un lo siento y comenzó a correr, dejándome ahí, y eso lo sentí mal. ¿Mal? ¿Enserio y porque?

— ¡Hey espera! — Le grito Kiyohime logrando su cometido. Ella no volteo. — Tienes tres días para llegar de nuevo aquí... Al mundo Child... Mi Ojou-sama y yo te esperaremos ese tiempo... Si no llegas... Dejaras de contar con nosotras... La siguiente persona le has visto ahora, siguele y descubre donde esta... Pero ten cuidado... No estamos solo nosotras aquí... Ni menos haya... — No comprendía nada de lo que le decía, alguien me tendrá que dar explicaciones después.

— ¿Porque me dices eso? — Se giro pero solo me veía a mi, no sabíamos donde estaba Kiyohime.

— Esta en el destino de mi Ojou-sama y de algún modo tu estas también en el... Ya has encontrado a la Amatista de esta historia... Sigue a la que debe ser la Bailarina... El Guerrero y el Arquero te encontraran... — Continuo con las "instrucciones" que debía de seguir aquella chica.

— ¿Porque debería hacer todo lo que me digas? ¿Que gano con seguir a la... "Bailarina"? — Lo mismo me preguntaba yo.

— Rayos... Eres una humana muy preguntona... Soy una Child "vidente", por así decirlo. Que ganas con seguirla... Fácil, sabrás a quien buscas, o en tu caso, quien te encuentra. ¿Entendiste? — Yo no. Confuso, esa era mi palabra del día.

— Creo... Bien... Entonces les buscare... — Y se iba por donde se supone que había visto a la "bailarina".

— ¿No escuchas? Nosotros te encontraremos... No busques... Deja que todo lleve su ritmo... — ¿Ah?.

— ... Entendido; no buscar... — Asintió para luego comenzar a correr.

— Tienes que saber una cosa más... Seras la única que podrá guiarnos... Y por ende tendrás la obligación de protegernos... — Advirtió en voz un poco más alta. La joven volteo a verme pero antes de decir algo desapareció.

— Muy bien Kiyohime... ¿Que fue eso? — Le pregunto al aire, me debe explicaciones y me las tendrá que dar.

— Lamento decirle que aun no podre estar con usted para cuidarla... Solo estoy por su mente y mis poderes así son muy limitados... Aparte de usted y ella, los demás aun deben encontrar a sus hijo... — Comunicaba, yo trataba de entender.

— ¿Podrías contarme que esta pasando? — Pedí, más sin embargo comencé a sentirme extraña.

— Lo siento Ojou-sama ya no hay tiempo... — Se disculpo. El ambiente cambio, sentía que era succionada por algún agujero.

— No, espera... ¿Podemos hablar después? — Me sujeto de alguna forma para no ser tragada por aquello que me quería llevar.

— Pronto nos encontraremos y responderé todas sus dudas... Por mientras seguiré con usted como ahora lo eh estado... — Afirmo decidida a dejarme ir.

— ¿Sabre de que destino hablas? — Ya no pude más, me llevo sea lo que sea que me estaba jalando.

— Eso Ojou-sama... Aun no se lo puedo decir... — La oía a lo lejos.

Simplemente me encontraba en la nada, no había absolutamente nada, una oscuridad me acorralaba y sentía que caía a un vació sin fin, de nuevo, pero esta vez, no sabia con exactitud si aparecería en otro lugar o en la habitación de aquel hospital. Mi mente trabajaba al cien, eso termino cuando...

— Despierta... Hija... Despierta —

Soy sujetada por mis hombros, alguien me llama, es mamá. ¿Donde esta? Mi mano se estira a la nada y la siento, su suave piel, cálida, esta a mi lado. Con la seguridad de que al abrir mis ojos la podre ver y desaparecerá esa oscuridad que me rodeaba, los cierro con más fuerza para poder abrirlos al fin y funciono.

— Madre... — Solo digo, con un hilo de voz casi inaudible.

— Shizuru, hija... ¿Que has soñado? — Se pregunta preocupada y dudo de si decirle de mis "sueños" o mentirle.

— ... — No respondo, no se que debería decirle.

— ¿Que es lo que te aqueja?... ¿Te preocupa algo en particular? — Me toma de mis manos y se acerca un poco más a mi.

— Nada... Solo es... Cansancio... — Miento.

— Esto esta mal... Desde el día en que te dio el ataque no has mejorado casi nada... — Finas lagrimas comienzan a formarse en los ojos lava de mi madre. Aquellos ojos casi iguales a los míos.

— No es para tanto... Sucedió esta mañana... — Le resto importancia, pero mi madre me mira con tristeza.

— Eso fue hace una semana atrás... — Corrige y yo me sobresalto.

¿Como era posible que perdiera la noción del tiempo? Rápidamente alguien respondió por mi, con esa voz delicada, me ponía al tanto de lo que estaba pasando:"El tiempo aquí y aya no es el mismo"... Y no comprendía, más me confundía. ¿Que eran esos lugares? ¿Quien era esa chica? ¿Porque soy la amatista?

— Mamá... Recuerdas que una vez mi abuela me contó sobre tus aventuras en Rusia... — Tenia que decirle, y recordé que la abuela me había contado eso.

— ... Si... ¿Que tiene que ver con lo que te esta pasando?... — Estaba nerviosa y temerosa de mi respuesta.

— Creo que yo... Yo... Yo también escucho a Kiyohime —

oOoOoOo

POV'S Kyoko
(Madre de Shizuru)

Me encontraba en una junta cuando me llamaron. Mi corazón casi se me escapa de mi cuerpo al haberme enterado que mi hija, mi pequeña Shizuru había tenido un ataque epiléptico. No dude ni un segundo y tome el primer vuelo hacia Fuuka para llegar al otro día en la mañana, temía lo peor, preferiría mil veces que tuviese una extraña enfermedad a que fuera eso. No me mal entiendan es solo que... De pequeña me toco a mi, también a mi madre... Incluso a mi bisabuela. No quería que mi pequeña cargase con ello también. Pensé que nunca le tocaría, pues a mi me paso a los 15. Cuando paso un año después de esa edad en mi Shizuru, un alivio creció en mi y me relaje, pero no, comenzó ahora, justo ahora.

— ¿Como se encuentra? — Pregunto al primer doctor que veo al llegar al hospital.

— Ehhh... ¿Cual es el nombre de la paciente? — Me pregunto amable el joven. Tal parece que apenas comenzaba a emprender su profesión.

— Shizuru... Fujino Shizuru... — Hablaba muy rápido, debo controlarme.

— Se encuentra estable, solo fue una crisis pasajera que tuvo... En estos momentos se encuentra estable... — Respondía leyendo aquellos resultados de lo que fuese que le hayan hecho.

— ¿Puedo pasarla a verla? — Pregunto con un hilo de voz.

— En estos momentos esta descansando... Sigame por favor.— Creí que me negaría mi petición, no, aquel joven fue muy amable al llevarme frente a la puerta donde detrás de ella se encontraba mi hija.

— Gracias. — Le agradecí, mientras unas cuantas lagrimas se me escapaban.

— Llame si despierta o sucede algo. — Y se retiro.

Temerosa pose mi mano en la puerta, estaba a punto de entrar pero me detuve, un familiar ruido llamo mi atención. Separe mis manos de la puerta y las lleve dentro de mi bolso, ahí, entre tantas cosas, guardado en un bolsillo en particular, se encontraba sonando con la pantalla prendida, su forma y color aun seguían siendo los mismos como lo era de hace años. Lo saque y una tristeza me invadió. Acepto que fueron mis mejores momento con ellos, más aun así, a la vez son los peores que siempre me recordaran que a pesar de todo también fui parte de esa horrible historia. Y ahora, sin poder evitarlo, le toca a mi hija ser parte de la misma pero a la vez diferente de la que yo viví.

— Si me estas escuchando... Te pido por favor que cuides de ella... — Susurro al aire y me decido por fin a entrar, agradecida de que Shizuru este dormida y no pueda verme llorar.

Con el DeC aun en mis manos lo escondo en ellas queriendo ocultar su existencia. Se me escapo el aire y aguante la respiración obligándome a cerrar rápidamente la puerta. Ahí, acostada en esa cama, mi hija se encontraba lejos de aquí, pidiendo en apenas en un susurro, respuestas a las preguntas que lanzaba y callando cuando le eran respondidas. Más su rostro pálido me preocupaba.

— Es mi turno... el mio — Decía en su estado inconsciente.

Me mordí mi labio y guarde el DeC donde lo tenia, me acerque a un lado de ella. Acaricie su cabellera color ocre y le deposite un beso en su frente con una decisión ya en mi mente... Ya era el tiempo, quisiera o no.

oOoOoOo

Una semana se ah cumplido ya y mi pequeña aun no reacciona. Si esta con nosotros, come poco y casi no habla más que lo necesario, pero yo se que ella no ah despertado del todo, solo es Kiyohime. Los doctores la han mantenido aun en el hospital por petición mía y porque su presión se encuentra muy baja.

— ¿Porque ahora? — Le pregunto. Se que esta con ella y que mi hija no me escuchara.

— Porque así esta escrito... — Responde con la voz de mi hija pero con un toque singular que la hace reconocible, oh Kiyohime, te eh extrañado pero así no era una de las formas de volverte a ver, en este caso, escuchar.

— Destino... Odio esa palabra, nosotros somos quienes lo hacemos, lo pintamos como queramos... — Recrimino su respuesta con algo que de antemano siempre decía.

— Muy cierto... Más aun así, aquellos hilos cuyos finales son siempre diferentes unos de otros, siempre estarán antes que su propietario... Tu misma lo dijiste, son ustedes los que deciden cuales cortar y utilizar. — Sin enojo y como si yo no le hubiera dicho nada, responde.

— ¿Terminara?... — Temerosa a la respuesta susurro aquello.

— Con tu hija... Si... Probablemente... El futuro es incierto... — Mira por la ventana, como buscando las respuesta o el permiso para hablar de eso.

— Si es incierto.. ¿Como sabes sobre lo que hace el destino?... — Menciono dándole la espalda.

— Porque todo tiene su tiempo y momento... Y tarde o temprano, de a poco se va revelando... — La escucho decir.

No dije nada más. Lleve mi mirada hasta donde estaba el cuerpo de mi hija, Kiyohime asiente y con una mano me llama para que me encuentre cerca para cuando despierte. Cierra los ojos y se acuesta mientras poco a poco el silencio invade completamente la habitación. Unos minutos después la siento regresar, a Shizuru. Trata de alejarse o evitar algo, se mueve mucho, su voz invade la habitación.

— No, espera... ¿Podemos hablar después? — Le pregunta a Kiyohime con una voz de suplica.

— ¿Sabre de que destino hablas? — Vuelve a preguntarle, sus manos se vuelven puños manteniendo fuerza en ellos como si con eso evitaría algo.

Su cuerpo se relajo pero comenzó a moverse para todos lados, sus ojos estaban cerrados con fuerza, gritaba, con miedo, con desesperación, no pude aguantar más y decidí tomarla de los hombros y ayudarle a despertar. Con un suave zarandeo la regreso conmigo logrando que empezara a calmarse. Me aventure a llamarle.

— Despierta... Hija... Despierta —

Estiro una de sus manos y me toco, sintiéndome a su lado apretó sus ojos y los abrió de golpe, con la otra mano apretaba fuertemente el colchón de la cama, aferrándose si su vida dependiera de ello.

— Madre... — Me dice con un hilo de voz casi inaudible, mis lagrimas comienzan a formarse.

— Shizuru, hija... ¿Que has soñado? — Pregunte preocupada con la esperanza de que me cuente, pero lo dudo.

— ... — Se mantiene callada, meditando que responder.

— ¿Que es lo que te aqueja?... ¿Te preocupa algo en particular? — Le tomo sus manos para que sepa que estoy ahí con ella, acercándome un poco más.

— Nada... Solo es... Cansancio... — Responde, dándole al "cansancio" la culpa de todo.

— Esto esta mal... Desde el día en que te dio el ataque no has mejorado casi nada... — Están a punto de salirse mis lagrimas.

No me había dado cuenta que lo había dicho en voz alta.

— No es para tanto... — No me había dado cuenta que lo había dicho en voz alta. — Sucedió esta mañana... — Le quita importancia a lo que le sucede, respondiendo a lo que según yo, había pensado.

— Eso fue hace una semana atrás... — Le hago saber haciendo que abra sus ojos ante la sorpresa.

Se mantiene en silencio, pensando en lo que le había dicho, levanto su mirada y me miro esperando que escuchara todo lo que me quisiese contar, y lo haría, solo esperaba que no tomara el tema ahora, acababa de despertar y preferiría que descansara de todo lo que paso con Kiyohime, sea donde sea que la haya llevado.

— Mamá... Recuerdas que una vez mi abuela me contó sobre tus aventuras en Rusia... — Me equivoque, ahora debía de afrontarla y buscar las palabras adecuadas, no estaba lista para eso.

— ... Si... ¿Que tiene que ver con lo que te esta pasando?... — Me sentía nerviosa, con miedo a perder a mi hija en algo que aun no empezaba.

— Creo que yo... Yo... Yo también escucho a Kiyohime — Respondió sin más, yo ya sabia eso de antemano. Deje salir un suspiro para ver si podía calmarme y hablar con ella sin rodeos.

— Shizuru... Hija, lo se... — Ella me miro como aliviada, pero a la vez confundida. — Estuvo contigo ¿No? — Asiente en respuesta. — Ella puede hacer que uno mismo entre en un modo "Piloto automático", por así decirlo... Estuviste aquí sin estarlo realmente, como si te hubiera controlado... — Termino de decir mientras me siento en el sillón que se encontraba a lado de su cama.

— ¿Porque Kiyohime me dijo que ahora era mi turno? — Se gira un poco para verme mejor.

— ... — Callo para buscar las palabras con las cuales empezar mi explicación. — Kiyohime es de la familia, es nuestro protector espiritual... Ah estado con nosotros desde siempre... O eso es lo que Nuestros ancestros registraron en la historia de la familia... — Comencé a pensar en años atrás. — Más creo que eso no es así... Kiyohime solo nos cuida porque hiso una promesa con uno de nosotros hacia mucho tiempo... — Recordé lo que me había contado ella una vez. — Dice ser tu turno, porque ahora te cuidara a ti... — Respondo a su pregunta.

— ¿Y mi destino?... ¿Cual es? — Yo también quisiera saberlo.

— Lo siento hija... Eso no lo se... — Desvié mi mirada y me encuentro con mi bolso. — De lo que te contó la abuela, en Rusia... — Me paro y tomo mi bolso buscándolo para dárselo una vez terminado de contar aquello. — Era joven, tenia casi tu misma edad... Un año menor... Conocí a unos chicos en una nevada que ocasiono me perdiera y me encontrara con ellos... Eramos 7 en total, perdidos en el espeso bosque con una gran tormenta. Anduvimos vagando con la tormenta hasta que encontramos una cueva y nos refugiamos ahí... Como estaban las cosas tuve que hacer lo que me pedían para que pudiésemos sobrevivir... Yo no era como soy ahora... Veía a los de otra clase social por debajo de mi... Pero después de ese día comprendí que no importa eso... Nos hicimos todos amigos desde esa noche... — Comencé a indagar en mis recuerdos.

— ¿Como fue que te perdiste?... La abuela me contó que estabas en la cabaña y que después que regreso ya no estabas. — Pregunto mi hija, interesada en esas viejas anécdotas."

— Escuche a alguien llamarme... A mi hermano para ser exacta... Creía que estaba loca... Pero no era así... El estaba muerto... Y yo caí... — Los recuerdos de esa tarde, en donde pensé que era llamada por él, se reproducen como una película en mi mente.

— ¿Quien era? — Lo mismo me sigo preguntando.

— Nunca lo supe... Solo recuerdo que de ahí... Ella me hablo... Kiyohime... Me guió hasta donde estaban ello... Al menos tres, dos chicos y una chica... — Reí al recordar que me miraban raro por estar hablando con Kiyohime. — Andaban solos y también se habían perdido... Yo chocaba con la joven, era un poco llevada a la lógica y negaba casi todo lo que proponíamos. Como pudimos y entre pleitos llegamos a la cueva, donde nos encontramos a los otros tres... El frió se hacia cada vez más presente y temimos... No por el frió... Si no por lo que se había aparecido frente a la entrada de la cueva... Una especie de ave gigantesca, como un cuervo, negro como la noche, con unas grandes alas y unos ojos negros... Comenzó a atacarnos con una especie de ácido amarillo... Nos lanzaba plumas con sus alas y estas eran como navajas... Lastimo a una de nosotros... Una joven de cabellera café y ojos color violeta... Estaba muy herida y no sabíamos que hacer... — Mantuve el aliento, sentía revivirlo todo. — Hasta que...

.

.

CONTINUARA...


Y... Hasta ahí la dejo... Esto apenas es una parte del capítulo original el cual se estaba volviendo muuuuy extenso y difícil de terminar, por eso me vi en la necesidad de partirlo. antes que me maten... ¿Alguien recuerda del capítulo anterior cuando Natsuki despertó? ¿Le di sentido? Eso espero... Incógnitas y más preguntas están surgiendo... ¿Que misterios hay detrás de todo esto?. Bueno ya, me salgo... Antes de irme, quisiera agradecer a todos aquellos que lean esta absurda historia..

También quiero dar las gracias a:
LUZI; SHENIL, EQUASTAR, YOLO3, GUEST 1 Y 2...
Así como también a WILLOW...
Las gracias no me alcanzarían para agradecerles el que comentaran. Por eso este cap va para ustedes.

De antemano disculpen mi falta de ortografía, no tengo Office World y me la estoy rifando asi sin nada... Solo tengo mi cel y mis ideas... Aunque no lo crean... Esto fue escrito a través de un celular, practico pero tedioso... En fin... Hasta la próxima...