Nosotros

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"Cuando las almas se tienen que encontrar, el destino acerca los mundos,

borra la distancia, une los caminos y desafía lo imposible."

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Los rayos del sol comenzaron a molestarle en el rostro, abrió sus ojos lentamente ¿Qué hora serian? Estiro su mano hacia su móvil y vio la hora "7:38 a.m.", suspiro dejando el celular de lado, era su día libre por lo cual podía seguir durmiendo, intento mover su otra mano, pero una fuerza ajena se lo impidió; posiciono su mirada en aquel lugar. Orihime estaba sosteniendo su mano con cierta resistencia y fuerza, estaba aferrada a su mano, se puso de lado y separo algunos cabellos de la chica que estorbaban en su cara. Era hermosa, ese cabello anaranjado y largo que cubría casi toda su espalda, unas pestañas largas y una piel blanca. Sonrió levemente. ¿Qué estaba mal con él? ¿Por qué la trataba así? Ella no tenía la culpa de sus problemas, ¿problemas? ¿el regreso de Rukia era un problema? Se separó con delicadeza de ella para no despertarla, iría a dejar a Kazui al jardín él ese día. Fue a la habitación del niño y vio que estaba levantado y vistiéndose, sonrío para sí. Habían pasado varios días desde que había visto a la pelinegra, no se habían topado en ningún momento lo que le dejaba un mal sabor en la boca y en su pecho.

- preparare el desayuno, te iré a dejar hoy – dijo mirando a su hijo

- ¡sí, así conocerás a mi nueva amiga papá! – exclamo entusiasmado - ¿y mamá?

- mamá está cansada dejémosle dormir ¿sí? –

Se alejó de la habitación para preparar el desayuno, leche, tostadas, una que otra fruta y jugo para ambos, dejo en un plato el desayuno para su esposa.

- ¿listo? – pregunto en el marco de la puerta

- ¡si! -

- ¿Kurosaki-kun? –

- Ah, Orihime – volteo

- ¡mami!

- ¿d-donde van?

- iré a dejar a Kazui al jardín, es mi día libre

- i-iré yo – dijo apresurada – espera un segundo

- está bien, no tengo problema – sonrío – puedes seguir durmiendo-

- ¡n-no! – exclamo- iré yo, enserio –

- ¿Orihime? ¿hay algún problem-? –

- ¡si! Es decir, no, p-pero debes estar cansado, iré yo – exclamo de nuevo-

- ¿Qué te pasa? –

- pasa que iré a dejar a mi hijo al jardín hoy – exclamo enfadada -

- ¿tu hijo? Nuestro hijo; estas actuando raro – dijo con su ceño levemente fruncido- ya estamos listos, dile adiós a mamá – menciono con la voz quieta

- adiós mami – susurro su hijo –

- adiós- susurro – K-Kurosaki-kun… yo –

- después hablaremos –

Vio como ambos se alejaban, iban de la mano con tranquilidad, su marido andaba con una polera blanca y una camisa de color verde oscuro, unos pantalones negros y unos zapatos deportivos, mientras que su hizo usaba pantalones de color café oscuro y una polera beige. Se apoyó en el marco de la puerta mientras veía como se alejaban, sintió un nudo en su garganta ¿Qué le pasaba? ¿Qué estaba mal con ella? Suspiro, miro nuevamente por donde se habían ido, ya no los podía ver, cerró la puerta de su casa con delicadeza. Fue a la cocina para poder comer y pasar el mal rato, se encontró con el desayuno listo, Ichigo había preparado el desayuno para ella, las lágrimas salían de sus ojos sin poder detenerlas ¿Qué estaba mal con ella? Esas inseguridades terminarían volviéndola loca.

Ambos pelinaranjas caminaban con tranquilidad al jardín, Kazui le hablaba sobre su nueva amiga y sobre la reacción de su mamá con la mamá de su amiga.

- entonces mamá me aparto de ella – dijo Kazui mirando a su papá-

- ¿enserio?

- sí, y ella no me estaba haciendo nada –

- tal vez sintió celos porque estabas cerca de otra mamá –

- ¡ah! Pero luego mamá lloro –

- ¿lloro? – se detuvo –

- sí, lloro conmigo y con la tía Tatsuki – miro al frente - ¡mira ahí esta Ichi-chan con su mamá! -exclamo corriendo-

Dirigió la mirada hacia donde su hijo corría y pudo ver a la pequeña amiga de su hijo, cabello rojo brillante amarrado en una coleta alta, unos ojos violetas grandes y hermosos, llevaba un peluche de conejo bastante conocido para él, a su lado de espalda, una mujer de cabello negro largo, unos pantalones blancos ajustados hasta el inicio de sus tobillos, una blusa negra sin manga, llevaba unos zapatos rojos de tacón, sintió una aroma familiar y su corazón se aceleró de sobremanera, los ojos de esa niña le eran bastante conocidos… como si los hubiera visto toda su vida.

- se cuidadosa – dijo la mujer – oh, hola Kazui –

Escucho esa voz, sus pasos se aceleraron hasta que el aroma estaba tan cercano que lo reconoció, la mujer volteo y pudo ver a Rukia hablando con el pequeño tranquilamente, mientras que la niña tenía la mano de su mamá fuertemente. Llevaba labial en los labios, un color rojo al igual que sus zapatos, su blusa tenía unos leves vuelos, y se podía apreciar el collar dorado que tenía el otro día, se fijó en sus manos más, ahí estaba el anillo. Ahí estaba el maldito anillo.

- Rukia – dijo

Ella volteo instantáneamente a verlo, su cabello se meció con el viento y su aroma inundo todo el lugar, los ojos de la niña, sus ojos eran los ojos de su madre; sonrío al verlo como siempre lo hacía, con orgullo y con cariño.

- Ichigo –

- ¿Cómo estás? –

- ¿Cómo crees? –

- tan simpática como siempre – miro a la pequeña- hola-

- él es un muy amigo de mamá – dijo a su hija – es el papá de Kazui, Kurosaki Ichigo

- mucho gusto, soy Abarai Ichika – dijo extendiendo su mano –

- un placer Ichika-

- debemos entrar -dijo Kazui –

- sí, adiós mamá, adiós Kurosaki-kun –

- n-no me digas así – dijo automáticamente –

- ¿eh? –

- d-dime Ichigo-san –

- está bien, adiós Ichigo-san – dijo la niña con simpleza

No le había gustado su apellido o la formalidad en esa pequeña, se sentía tan aparte de ella si le decía así, pero ¿porque no quería ser lejano? ¿Qué pasaba? Miro a Rukia unos segundos, ella estaba viendo como los niños se habían marchado hacia el edificio, su cabello se mecía con elegancia, como todo lo que estaba relacionada con ella, sus ojos brillaban al ver a su hija, miro cuando vio que el pequeño hacia movimientos de despedirse, le respondió con tranquilidad.

- ¿deseas tomar ese café?

- ¿eh? – dijo él

- te dije que no podía comer contigo, pero ahora puedo tomar un café, mi marido no está en el país y por lo mismo me tome lo que queda de esta semana libre para cuidar a Ichika, Hisana y Nii-sama están en un viaje–

- suena bien –

- vamos – dijo sacando las llaves de su auto – sube -

- ¿A dónde iremos? – respondió haciendo caso a la chica y subiendo al auto

- a mi casa, queremos conversar, ponernos al tanto de nuestras vidas y sinceramente, no quiero que interrumpan por que siento – le mira- que será un tema largo y levemente delicado –

Quedo mirando a la chica, seguía siendo igual, intuitiva y elegante. En su auto, era tan extraño verla. Manejando, siendo toda una adulta, con una niña de 6-7 años aproximadamente, yendo a su casa a tomar café. Dios ¿Qué tan adulto era? Ya no estaba para intentar nada nuevo ni para arriesgarse, su vida era tranquila y estaba establecida, así debía seguir.

Al llegar a la casa de la chica ambos bajaron del auto y entraron, le invito a tomar asiento en el living mientras que ella preparaba algo para comer. Llego con un café para él y con té para ella, al lado había una lechera pequeña y azúcar, galletas y uno que otro sándwich.

- ¿leche? – pregunto-

- ¿ya no tomas tu café con leche y azúcar? – le miro curiosa-

- ah sí, lo que pasa es que Orihime siempre olvida la leche y me acostumbre a tomarlo solo, pero me gusta con leche – dijo poniendo leche a su taza –

- ya veo – miro su taza –

- gracias por recordarlo – le sonrío

- no lo olvidaría – sonrío – siempre preparaba el café para los dos en la escuela –

- es verdad –

- ¿Qué ha sido de ti Ichigo? – le miro nuevamente - ¿Qué ha sido de ti en estos 10 años? –

Sintió que el aire se estancó en sus pulmones por lo cual se tardó en poder botar ese aire, tomo la taza en sus manos y miro su reflejo ¿Qué había sido de él en esos 10 años? Había sido bastante en realidad.

- entre a medicina y bueno soy médico, me encargo de la clínica de mi padre que ahora es más grande y tiene una alianza con la clínica de los Kuchiki – sonrío levemente – estoy casado con Orihime y – amplio su sonrisa – tengo a Kazui, tiene 5 años, pero es bastante alegre –

- Ichigo – dijo tomando su mano –

- ¿eh? –

- ¿Qué te ha pasado durante estos 10 años? –

- suspiro - fui padre a los 23 años, mientras estaba en la universidad deje embarazada a Orihime y me case con ella para que Kazui no viviera fuera de una familia, mi padre nos ayudó bastante ya que ella no tiene familiares, la conocí por medio de Tatsuki. Me sentí bastante perdido al momento que todo eso sucedía ¿sabes? Era tan solo un chiquillo que iba ser padre así que bueno, crecí en el momento que lo tuve por primera vez en mis brazos. Logré estabilizar la economía de la familia una vez que comencé a trabajar, Orihime es ama de casa, y bueno yo trabajo. No me he ido de este lugar, y creo que nunca me iré… ¿sabes? es curioso, cada vez que tenía que tomar una decisión me aferraba a esta pulsera – levanta su muñeca – es como si me apoyaras en la distancia, es un poco cursi y patético. – dijo riendo –

- Kazui es muy lindo – sonrío –

- ¿Qué hay de ti? –

- bueno yo, fui madre a los 22 – sonrío – hasta en eso te gano – rio – bueno fui mamá a los 22 postergué un poco mis estudios para dedicarme a Ichika, me vine a vivir a Japón porque Renji fue trasladado aquí, trabaja en la empresa Kuchiki, pero en el lado de hotelería. Me case con Renji – mira su taza- para no manchar el nombre de la familia, fue antes que se me notara el embarazo, no me malinterpretes, era novia de Renji cuando quede embarazada, pero… - toma su collar – no sé si para estar toda la vida con él, pero así fueron las cosas, empecé a trabajar en la empresa por petición de mi nii-sama, así que aquí estoy ahora.

- ¿eres feliz?

- la vida no es como me la imagine cuando era más joven, pero tengo la felicidad que necesito –

- ¿fue duro? –

- si… -susurro – fue lo bastante duro para hacerme llorar cada noche que estaba sola – cierra sus ojos- pero al igual que tú, yo también me aferraba a tu recuerdo –

- ¿eh? –

- cada vez que tenía miedo o alguna duda – toma su collar – me aferraba al collar, es decir, al botón que me diste Ichigo, me daba la fuerza para avanzar creo. Cada vez debía tomar una decisión me aferraba, es algo tonto en realidad. Mira que ambos hacíamos lo mismo – sonríe – bueno al menos no soy la única rara de los dos – le mira- o al menos no soy la única de los dos que siempre recordaba –

- ¡claro! Es difícil olvidarse de una enana como tú –

- y es difícil olvidarse de un idiota anaranjado como tú –

- ¿Por qué Ichika es Abarai y tú sigues siendo Kuchiki? – le mira con curiosidad-

- en otros países las mujeres no adoptan el apellido de su marido, es por eso que sigo siendo Kuchiki, técnicamente en Japón no estoy casada – levanta sus hombros – en el país que estaba Ichika era Abarai Kuchiki, debía tener siempre sus dos apellidos, pero ahora solo utiliza uno – dijo con simpleza

- nunca viniste – comento cambiando el tema-

- no tenía un motivo –

- ¿no era yo un motivo? –

- no me refiero a eso – dijo dejando la taza en la mesa de centro –

- ¿Byakuya? ¿Hisana-san? –

- ellos iban a verme – cierra sus ojos –

- siempre te avisaban por las reuniones escolares de ex-alumnos -

- no tenía tiempo –

- siempre me preguntaban por ti, me ahogaban con sus preguntas – deja la taza de lado –

- lo lamento –

- me daba igual que me preguntaran – la mira – me molestaba no saber que responderles –

- lo siento –

- pudiste mandar una postal diciendo como estabas – dijo con el ceño fruncido -

- ¿y que querías que pusiera? –

- como te iba –

- "Hola Ichigo, estoy bien, tengo 3 meses de embarazo" ¿así? –

- mejor eso que nada –

- ¡Eres un idiota que no entiende nada! – exclamo levantándose – ¡no es fácil!

- ¡Seria mejor si te explicaras!

- ¡agh! – le mira fijamente – olvídalo

- dime –

- no es nada – dijo tomando las tazas –

- ¡dime! – le obliga a dejar las tazas y toma sus manos –

- ¡no! – le grita –

- ¡Rukia no tengo paciencia, dímelo! –

- ¡no puedes obligarme! – exclama-

- le toma las muñecas - ¡dímelo! -

- ¡déjame! – exclama –

- ¡Rukia, dímelo! – dijo aprisionándola contra la pared –

- ¡no! – gimoteo – suéltame idiota

- ¡Rukia! – le grita –

- ¡no quería que te enteraras que estaba embarazada! – exclamo en llanto – n-no quería que supieras que mi vida iba en ese camino… n-no que-quería…

- ¿qué cosa? – toma su rostro –

- no quería – decía en llanto y tomando su collar – Dios, Ichigo tenía 22 años, tenía novio y aun así pensaba en ti – comienza a llorar – soy tan patética –

Veía sus hombros pequeños moverse por su llanto, estaba aferrada a ese collar ¿Cuántas veces lo había hecho ya? La abrazo con fuerza y cerro sus ojos ¿Qué diría ella si le dijera que tenía 28 años y aun pensaba en ella? La abrazo más fuerte mientras ella seguía llorando en su pecho, sentía su polera mojarse por las lágrimas de la chica.

- lo siento – gimoteo – nunca debí decir eso, estas casado y yo también p-pero –

- ¿pero? –

- e-el verte… Ichigo, no sé qué me sucede – se aleja de él – lo lamento – se limpia el rostro – será mejor que te vayas –

- Rukia –

- tan solo vete – dijo tomando las tazas –

Sintió los pasos de él alejarse, la puerta se abrió y luego de cerro, dejo las tazas en su lugar nuevamente, llevo sus manos a su rostro y comenzó a llorar, era un llanto amargo, sus manos tenían un leve olor a tabaco y a colonia, tenían el olor de Ichigo, el llanto se incrementó mucho mas ¿Qué haría ahora? Él se alejaría de ella y era obvio, estaba casado con Orihime y ella parecía ser una chica dulce y buena, al contrario de ella, era una mujer esbelta y siempre sonriente, se veía que era tranquila y era demasiado hermosa pero no quería que Ichigo se alejara de ella, este llanto amargo que tenía era igual al de hace 10 años cuando no pudo decirle lo que quería, cuando no quería que se fuera, pero dejo que se marchara igual ¿Por qué era tan tonta? ¿Por qué estaba haciendo lo mismo? Estaba casada y tenía su vida resuelta, pero ¿pero? ¿había un pero? Ichika era maravillosa, era la luz de sus ojos, era su pequeña flor, Renji era amable, le quería y era atento, pero no era como antes, pero estaba bien, estaban bien, pero ¡pero! Todo este tiempo algo le faltaba a ella, algo que sabía lo que era, pero trataba de evitarlo, no quería ni pensarlo ni sentirlo. Todos esos días habían pasado y ella sabía lo que significaba.

- ugh – se lamentó –

Sintió como unos brazos la rodeaban firmemente, una seguridad inundo su cuerpo y alma, un consuelo sin palabras, su llanto se hizo más fuerte en ese instante. Estaba llorando todo lo que no había llorando antes, cada pelea con Renji, cada susto con Ichika, cada soledad y cada miedo lo estaba botando en ese momento, volteo y se aferró a ese pecho cálido, aquellos brazos la rodearon con más fuerza.

- l-lo siento- gemía – n-no te vayas –

- no me fui – dijo él – aquí estoy –

- soy patética – lloraba – tengo casi 30 años y lloro como una cría de 10 –

- descuida -

- n-no me odies –

- no podría odiarte, aunque quisiera – sonrío acariciando su cabeza –

- ¿lo has intentado? – pregunto controlando su llanto –

- mm un par de veces –

- i-idiota –

- ¿porque podría odiarte Rukia? -

- porque… estoy aferrada a un recuerdo –

- ¿recuerdo? –

- a tu recuerdo maldita sea – se aleja – soy la peor de toda la humanidad, mi vida está resuelta y, aun así, aun así, pienso en otra persona, estoy casada y pienso en ti ¡en ti! Durante estos 10 malditos años siempre pensé en ti ¿Cómo no me di cuenta? Siempre pensaba en ti, pero tenía miedo de decirte que estaba embarazada de otra persona. Quería volver cuando terminara mi carrera, pero… las cosas no son como uno piensa, hay finales que uno no quiere y debe aceptarlos, conocí a tu esposa que es una mujer maravillosa y me hace sentirme más culpable por esto que tengo aquí – señala su pecho – Renji tampoco merece esto, Dios…

- no tiene que ser un final – dijo acercándose – nadie tiene culpa de esto

- ¿eh? –

- Rukia, ambos tenemos 30 años de edad, pero me di cuenta que nuestra vida no está terminada, esta avanzada, tal vez no como queríamos, pero no podemos hacer nada con ello, tenemos unos hijos que son nuestra alegría y eso no cambiara, pero todo lo demás lo cambiaria –

- ¿lo harías? – le mira –

- solo para estar contigo – toma su rostro entre sus manos – todo excepto Kazui lo cambiaria solo para estar contigo, para poder tener ese beso que no te robe hace 10 años por cobardía –

- Ichigo – gimoteo – c-cambiaria todo excepto Ichika p-por q-que me besaras – decía en llanto y sonrojada –

Ichigo unió los labios de ambos suavemente, sintieron esa descarga en sus cuerpos, en sus corazones y en sus almas. Estaban destinados a estar juntos, pero durante el trayecto cosas habían sucedido, pero se habían encontrado, esas almas nuevamente estaban juntas, se anhelaban, se deseaban y se amaban.

Sentía como si fuera su primera vez besando a alguien, con Renji había sido un momento hermoso y jamás lo olvidaría, pero este beso la estaba marcando, estaba tatuándose en su piel, un beso que había soñado miles y miles de veces estaba ocurriendo, se aferró a su pecho con fuerza para no alejarse de él en ningún momento. Todo estaba mal, él estaba casado y ella estaba casada. Debía detenerse, pero Ichigo estaba siendo adictivo para ella.

¿Cuántas veces había ansiado los labios de esa mujer? ¿Cuántas veces había soñado con esos labios? Ya había perdido la cuenta, sentía como su corazón se colmaba de dicha y que una lluvia interna que tenía hace bastante tiempo se comenzaba a detener, porque Rukia no era como Orihime, ellas eran completamente diferentes, Orihime era como un día de sol, era como el sol. Mientras que Rukia era misteriosa como la noche, pero era un rayo de luz en dicha oscuridad, era la luna, su luna blanca en cada instante. Se separaron y se vieron a los ojos por unos instantes, ella iba a hablar, pero él le volvió a besar, correspondió el beso en segundos; necesitaban llenarse uno del otro con rapidez en ese instante. Ya nadie importaba, ni sus parejas, ni el lugar, ni nada, es como si hubieran viajado en el tiempo y estuvieran en la escuela donde debió ser ese primer beso, luego se podían ver, a través de los años hasta llegar a ese instante, a ese maldito mágico momento.

¿Qué sería de ellos desde ahora? Había decisiones que tomar, gente que ver y cosas que hablar, no sería fácil, pero en eso tenían experiencia. De momento nada había sido fácil en sus vidas.


Gracias por leer, cualquier duda, critica o aporte será mas que bienvenido.

Nos estamos leyendo.

Bye~