Muy buenas noches a todos, espero que estén bien, aquí les traigo un nuevo capítulo y una buena noticia, han comenzado mis vacaciones de la universidad, por ello es una cosa menos que tengo en mi vida por un par de semanas, lo que significa que habrá capítulos un poco más seguidos hasta que todo vuelva a comenzar, hasta entonces disfruten y espero que los capítulos sean de su agrado.
Cuartel General de Cazadores (CGC):
* AC6ED10F, pisos -10 y -11.
* Herrería (laboratorio), piso -9.
* Simuladores, piso -8.
* Copia en papel de los servidores, piso -7.
* Gimnasio, piso -6.
* Vestuario y duchas, -5.
* Estacionamiento, pisos del -1 al -4.
* Salas de información, de la planta baja hasta el piso 5.
* Oficinas de investigación, piso 6 al 24.
* Teléfonos, en el piso 25 y 26.
* Servidores, 27 al 29.
* Salas de reuniones, piso 30.
* Oficina de los jefes, piso 31.
* Terraza, piso 32.
Duae animae: nombre que se le dio a los que podían transformase completamente en dragones, diciéndose que poseían dos almas.
Mutatio: medio transformado, el punto medio entre la trasformación completa de un duae animae y su forma humana.
Armisacies: armadura que llevan los cazadores hechas de Grafeno y Nitruro de boro de Wurtzita.
Clasificación de Duae animae:
EP: Extremadamente peligroso (A17D09D7).
AP: Altamente peligroso (C8A669DC).
MP: Moderadamente peligroso (DBB47879).
LP: ligeramente peligroso (02852601).
P: precaución.
+: En aumento.
Clasificación de cazadores:
Principiantes:
Rubí (Patán Jorgenson, Brutacio y Brutilda Thorston).
Zafiro (Camicazi Burglars, Eret Harington).
Oro (Astrid Hofferson)
Experimentados:
Esmeralda.
Diamante (Bocon).
Platino (Estoico Haddock, Adam Knight).
152A3E2A
15275AE4
861BEA0B
Kate Hofferson: hermana de Astrid.
Investigador (Gustav).
Simulaciones (Patapez).
C3427C6A
F2A14014
825CCFF1
8FEB973D
0B6AF690
64AA4CAA
231F73CA
9FAC1E94
37D383F4
Y eso es toda la información básica que usaremos por el momento, y les pido encarecidamente que si entre los lectores se encuentra otro que sea más o menos hábil en sistema, por favor no publique la desencriptación de cada uno, ya que use realmente un encriptador para hacer esta parte, si lo quieren hacer esta en su voluntad, pero tengan consideración de que a lo mejor hay lectores que quieren irse enterando a medida que avanza la historia, los que son un poco más investigadores, siéntanse libres de descifrarlo que quieren spoilers ustedes solos jajaja, pero no les diré la clave de encriptación.
No soy dueño de cómo entrenar a tu dragón y soy Ishida Sui (por la similitud que tiene con Tokyo Ghoul), y no busco ningún sustento económico por con esto, solo espero que lo disfruten y me dejen su comentario.
IIII-IIII-IIII-IIII-IIII
La cena está servida.
][
Astrid se sentía cansada, irritada, y sobre todo muy, pero muy molesta, ya hacía dos días que prácticamente se la pasada sentada en esa oficina, rodeada por montañas y montañas de archivos de investigaciones abiertas de duae animaes que aún no habían sido capturados, pero no eran esos informes lo que le molestaban, ni el sobre exceso de trabajo, sabía que trabajaba bien bajo presión, ni tampoco era el dolor persistente de cabeza que aparecía después de las diez y no se iba hasta ya después pasada la hora de salida, y menos el dolor muscular y la resistencia que ponía su cuerpo al pasar todo el día sentada sin hacer gran cantidad de movimiento; no lo que realmente le molestaba era que su "compañero" no aparecía durante todo el momento que ella estaba en la oficina, de hecho le hacía pensar que le estaba evitando.
Había escuchado muchas cosas del cazador Platino Adam Knight, decían que ningún compañero le dudaba gran cantidad de tiempo, que era uno de los mejores cazadores que poseía la comisión general de cazadores, pero que no tenía ningún reparo en tratar mal a sus compañeros y ser más frio que el hielo en el campo de batalla, mirar a amigos y enemigos como estorbo por igual, parecía como si nadie supiera cual era sus verdadera misión, que con tal que le dieran un objetivo el estaría satisfecho, pero nunca feliz, contaban que ver sonreír a Adam era la cosa más macabra que podía verse, y de hecho era común verlo sonreír como si estuviera feliz, cada vez que se enfrentaba a algún duae animae que era caza de poner a prueba sus habilidades.
Pero así también como lo malo había escuchado lo bueno, que el solo había sido capaz de eliminar a un nido completo, cincuenta duae animaes muertos, asesinados a sangre fría en un viejo hospital abandonado a las afueras de Berk, según las historia que se contaban en los pasillos, él había entrado en un grupo de diez cazadores de clases muy altas, y dicen que la radio fue un infierno por cinco minutos, revelando que en realidad los estaban esperando, y que después de confirmar la muerte de nueve de los diez miembros del grupo el silencio se apodero de la radio, para que antes del amanecer se vea aparecer al en la puerta de entrada al que era en ese entonces conocido como cazador diamante Adam Knight, con manchas carmesí en toda su armadura y notificando el extermino total de todos los dragones dentro del hospital, esa había sido la misión que le había valido un ascenso.
Como era que Astrid se había enterado eso de alguien que parecía darle miedo a todo el edificio, eso fue fácil de saber, se había vuelto amigo de las mismas chicas y chicos que se había encontrado en su segundo día en el edificio, cuando había ido a cambiarse después de la simulación en los vestuarios, los que parecieron estar realmente apenados cuando se enteraron de quien era, así como habían tratado de arreglar el mal comienzo comenzando de nuevo, algo que Astrid no se quejó, ya que iban a ser compañeros, y creía que lo mejor era estar en buenos términos ya que una mala formación en esa guerra podría generar muchos problemas en el campo de batalla. Pero la rubia jamás se imaginó que en tan poco tiempo les hubiera agarrado tanto aprecio como les tenía en esos momentos.
Descubriendo que tal vez Brutacio y Brutilda, eran los más locos y sin miedo del grupo, y los únicos que parecían no tener miedo de ser tanto lo bueno como lo malo del cazador platino, así como se había enterado también, que ambos estaban como compañeros del mismo cazador, que no resulto sino ser otro más que Bocón, y que le dieron información de primera mano al grupo al gran desastre que se había vuelto con el duae animae de hacía dos noches atrás, ya que parecía que eran los únicos que habían entrado junto al cazador diamante; muchos decían que estaban tan locos que a nadie les importaba si sobrevivían o no, y según lo que había logrado entender entre sus burlas internas era que sus padres los habían abandonado de pequeños para que los cuidaran sus abuelos los cuales parecieron morir durante su adolescencia, tal vez ese era el motivo por lo cual sus mentalidades parecían tan trastocadas, ya que en realidad ella podía ver que era un mecanismo para que el mundo no viera unos chicos que se etnia solos y abandonados detrás de toda esa locura y instintos suicidas.
Una historia totalmente a lo que había pasado en un principio fue la de Eret Harington, quien había nacido en un orfanato, y había vivido ahí toda su vida hasta cumplir la mayoría de edad, o mejor dicho, la edad suficiente como para alistarse en el plan de "ayuda joven" que tenían los cazadores para los chicos que no tenían donde ir, un plan que primero se había creado para evitar el consumo de drogas por parte de los mejores, darles algo por que luchar, algo que posiblemente Astrid hubiera hecho si hubiera estado en su lugar. Eret se había enterado en ese punto que sus padres no lo habían criado no porque no lo hubieran querido, sino porque se los habían arrebatado los duae animaes, consumido con el odio y logrando de alguna forma que nunca pareció contar, presento un permiso del orfanato el cual dictaba que era completamente consiente de sus facultades mentales, pudiéndose considerar como un adulto joven, y consiguiendo así la posibilidad de entrar a los institutos de entrenamiento para convertirse en cazador.
Eret resulto también ser el compañero de la otra chica del grupo, la cazadora zafiro Camicazi Burglars, una chica que fue cuestión de unos pocos minutos para que ambas se entendieran tan bien, ya que poseían un temperamento tan similar, motivada desde nacimiento por su familia para ser siempre la mejor, entrenada prácticamente desde nacimiento para volverse la mejor como lo era toda su familia, ya que tato su madre como su padre eran cazadores muy reconocidos en ese momento, y por eso debía que hacerle frente a una gran presión de los demás dentro de ese edifico, pero lo bueno según le había contado la cazadora zafiro, era que sus padres al menos no se encontraban en el edificio central, lo que le hacía respirar un poco más tranquila.
Ambos cazadores zafiros estaban bajo el mando de un cazador esmeralda que en ese momento Astrid ya no recordaba cual era el nombre que le habían dicho, lo único que decían que lo caracterizaba era que siempre estaba de holgazán haciendo cualquier otra cosa en vez de hacer muchas investigaciones a comparación de los demás, y que la única "diversión" que tenían según Eret era cuando los pedían como refuerzo, ya que si fuera por su compañero superior no harían mas que hacer bolitas de papel para jugar al baloncesto con el cesto de basura de la oficina.
El único que tenía como compañero a alguien más importante en rango que Bocón era Patán Jorgenson, el cual tenía como compañero a un cazador platino, el señor Jorgenson, su padre, si Astrid creía que Camicazi la tenía difícil, era porque no estaba teniendo en cuenta a Patán, el chico fue obligado a seguir con la tradición familiar, sin importar lo que él quería hacer, obligándolo a estudiar para ser cazador, y una vez recibido su padre fue quien lo tomo como compañero, según algunas historias que habían contado los gemelos, su propio padre lo obligaba a llegar a sus límites sin darle ni un mínimo de apoyo, además de que dijeron que más de una vez le grito lo decepcionado que estaba, lo que le hacía entender porque tenía el carácter que tenía, escondiendo con él sus inseguridad. Pero eso no fue lo único que averiguo, sino que también se enteró de que los cazadores platino no estaban obligados a tener compañeros o respetar ciertas reglas, algo que le hacía preguntarse porque su compañero seguía obteniendo compañeros tras perderlos sin importarle en los más mínimo.
El pitido de su teléfono celular le distrajo de sus pensamientos, al principio pensó que era un mensaje de Hiccup, era increíble lo rápido que se había acostumbrado a los mensajes sarcásticos pero divertidos de su encargado técnico en tan poco tiempo, como si toda su vida hubiera estado ahí, como si su amistad se remontara desde hace muchos años, sin hablar de lo inoportunos que a veces lograba ser con sus mensajes, algo que le hubiera generado muchos problemas si su superior no fuera alguien que nunca está en la oficina, pero que aun así le lograban sacar algunas carcajadas, realmente la rubia no se arrepentía de haberle dado su número, después de todo su instinto nunca le había fallado en la vida, y su instinto en ese momento le decía que darle su número era algo bueno.
En realidad el ruido que le había despertado de sus pensamientos no resultó ser un mensaje de su camarada gracioso, sino el tono de la alarma que marcaba el final de su turno de trabajo, "definitivamente debo cambiarle el sonido a los mensajes, o a la alarma, cualquiera de los dos", se giró a mirar el cielo por la ventana de su oficina, pudiendo ver efectivamente que el sol ya se encontraba casi en el final de su descenso, tiñendo todo el cielo de un color anaranjado, algo que Astrid realmente le gustaba de Berk era la vista del atardecer.
Astrid tomo sus cosas, cerro el informe que estaba leyendo y lo coloco en la pila de carpetas a su derecha, donde ponía los que ya estaban leídos, y se levantó para ir rumbo a la puerta, cuando estaba por alagar la luz de la oficina fue detenida súbitamente por otra mano que la estaba cubriendo para evitar que lo hiciera, esa mano le pertenecía a Adam.
- ¿todavía no te has ido? Tómatelo con calma pequeña, no queremos que te de un paro cerebral por exceso de información, además tampoco es como que saldremos a la calle mañana- Astrid no dijo nada, sentía como si Adam trataba de sacarla de quicio para probar algo, y si era así pues ella no se lo dejaría tan fácil, así que solo asintió y siguió con su camino sin darle ninguna contestación, tomo el ascensor y bajo al piso -8, ya que hoy era el primer día de su hermana en su nuevo lugar de trabajo en Berk, y tuvieron la suerte de que sus turnos combinaran, así que podrían ir juntas de nuevo a casa.
][-][
Para Kate el día había pasado con una velocidad increíble, Berk tenía una gran instalación de simulaciones, la más grande que ella nunca había visto, preparada para cualquier posible necesidad, y la verdad es que sentía un poco de lastima de que le usaran para algo tan simple como las simulaciones que hacían, eran capaz de simular toda la ciudad unas cien veces si lo deseaban, y eso le hacía sentir a ella como niña en una dulcería con un bono en la mano que diga que se podía llevar todo lo que podía comer, en pocas palabras, se sentía muy excitada con toda esas situación.
Fueron menos de seis horas lo que le tomo presentar ya cuatro proyectos para simulaciones de escenarios, trabajar sin descanso era algo común para una Hofferson. Su oficina en realidad no era muy grande, eran unas treinta personas dentro de una gran habitación, ni más ni menos que ellos eran todos los que se encargaban de las simulaciones del edificio central, en esa habitación no había mucho orden, solo ordenadores dispersados en diversos escritorios, una gran mesa redonda en el centro donde había miles de carpetas colocadas totalmente desordenadas en diferentes sesiones de la misma, y ficheros en todas las paredes que parecía que se extendían hasta el infinito. La habitación parecía todo menos normal, algo que le decía que los que trabajaban ahí pensaban muy diferente al resto de las personas.
Cada una de las carpetas que había en esa sala eran proyectos de simulación, ya sea los de la mesa, los cuales estaban pendientes para hacer, o que habían sido rechazados, así como los que ya se encontraban en los ficheros, los cuales eran los que ya habían sido implementados y se encontraban en vigencia o ya habían sido sacados de funcionamiento. Se podrían decir que cada persona que había en la sala era muy productiva en los aspectos de sacar carpetas de simulaciones de escenarios constantemente, y por eso Kate se sintió que congeniaba muy bien con las personas de la sala.
No existía una línea de mando como en el resto del edificio, eran todos iguales ahí dentro, de hecho la rubia aun no sabía quién era la persona que supuestamente era el contacto fuera de su pequeño "reino" de la imaginación, todos se trataban tan bien como amigos, así que no le sorprendió cuando todos dejaron de hacer sus funciones para hacer un pequeño almuerzo todos juntos sobre las desordenadas capetas del centro, o sobre el "reino de Mordor" nombre que se le dio a la mesa de las carpetas perdidas, y algo que termino de encantarle a Kate, ya que aunque ella no lo pareciera, era una chica amante de los videojuegos y los libros.
Muchos interactuaban con ella constantemente, ya que la ser poca gente encargada de esto, se ayudaban para poder avanzar en todos los proyectos juntos, pero había alguien que interactuaba aún más con ella que el resto, un chico que tal parecía que amaba la información en general, y era sorprendente la gran biblioteca mental que tenía sobre los dragones: sus fuerzas y defectos. Ese chico era Patapez, un nombre que al principio le pareció muy gracioso el nombre, pero que nunca se lo dijo.
- Entonces ¿iras?- Kate fue sacada de sus pensamientos al escuchar de nuevo que del rubio, era obvio que le había estado hablado mientras ambos estaban haciendo sus trabajos, ella escribiendo en el ordenador mientras el hacía unos planos de al parecer una nueva simulación o un plano de una inteligencia artificial de un duae animae.
- ¿disculpa, que has dicho? Estaba muy metida en el trabajo.
- Está bien, no hay problema, Pero no te exijas mucho, es tu primer día, no nos dijes en vergüenza a los que llevamos un tiempo aquí- ambos se rieron un poco por el pequeño chiste ya que era de conocimiento general que nadie nunca paraba dentro de la oficina de simulaciones- decía que pensamos con los chicos en hacerte una pequeña fiesta de bienvenida al grupo, ya sabes, la típica fiesta friki de toda la vida, comida rápida y jugar videojuegos o, ver películas o series hasta que salga el sol- parecía estar algo avergonzado ya que no la estaba mirando en realidad, sino que seguía trabajando en lo suyo.
- Claro, suena bien por mí- pudo ver como se le coloraban un poco las mejillas al chico que aún seguía mirando los planos como lo más interesante del mundo, le parecía un buen chico, y un poco lindo, pero no estaba segura de lo que el pensaría de ella, podría usar la fiesta para aprender un poco más de él, "modo Kate la investigadora activado de nuevo" pensó la rubia mientras volvía su vista a la pantalla, la primera vez que había hecho ese modo fue cuando le planeo la "cita por accidente" a su hermana con el técnico.
Siendo sincera consigo misma, se sentía orgullosa de su actuar, ya que sabía que aunque su no admitiría, el chico le divertía, y no lo decía por haber leído los mensajes que se mandaban, ya que eso era invadir su privacidad, pero eso no quería decir que no le haya quitado sin que ella supiera su teléfono celular la noche anterior y leer a escondida toda la conversación que habían tenido por la tarde así como la conversación de la noche hasta ese momento que ella dejo sus móvil a la merced de su hermana informática cuando se fue a bañar, su hermana no sabía que ella podía desbloquear su teléfono, y quería mantener esa información para si todo lo mayor que se pudiera.
Hiccup parecía ser un buen chico, y sus sospechas principales de su sarcasmo parecían ser correctas, quien en su sano juicio consumiría un helado en Berk, y aún más dudaba de que alguien hubiera sido capaz de colocar una heladería en esa ciudad de infierno blanco. Pero de lo que si estaba segura era que el chico parecía estar interesado en conocer a su hermana, y solo esperaba que su hermana no lo asustara con el carácter, ya que en realidad de labia caído bien, tal vez tenía una personalidad un poco más suave y fácil de controlar de lo que esperaba para el novio de su hermana, pero tal vez eso era lo mejor, alejarla de ese mundo manchado de sangre de dragón, el sonido de su propio teléfono celular le había sacado de nuevo de sus pensamientos, notando que había pasado casi todo el rato mirando la pantalla sin hacer nada.
"Estoy bajando, así vamos a cenar".
Kate estaba muy sorprendida de que el horario ya se hubiera cumplido, pero el tiempo vuela cuando uno se divierte, así que junto todas sus cosas y se despidió de los demás.
- Luego te mando la hora y la dirección donde será la fiesta, nos vemos en un rato.
- ¿Un rato?
- Si, comenzaremos con la cena, no te lo había dicho- Kate se sintió avergonzada por olvidar tales cosas, solo asintió y se fue de ahí sin más, salió de la oficina y paso al lado de todas las salas de simulaciones y salió hacia el pasillo donde estaba el ascensor con su hermana esperándola, no sabía como pero trataría de encontrar una solución al hecho de tener que estar en dos lugares al mismo tiempo.
][-][-][
- ¡¿Cómo es eso que no vas a comer conmigo?!
- De verdad que me encantaría hacerlo hermanita querida, pero veras… los chichos me invitaron a una pequeña fiesta para celebrar mi ingreso, y no se vería muy bien que yo falte siendo la invitada principal.
Astrid sabía que su hermana estaba usando su típico tono de "heranita buena" pero esta vez no iba a funcionar con ella, estaba muy molesta con ella, sabía que algo no iba bien cuando paso a buscarla en el octavo subsuelo y estaba más callada de lo normal, a diferencia de lo que siempre pasaba en Londres, ella no dijo ni una palabra en todo el viaje de regreso a su casa, y solo recién cuando estuvieron en el resguardo de su hogar fue cuando soltó que no podrían cenar juntas, lo que dio origen a la discusión, ya que ella también quería festejar junto a ella el ingreso de su hermana.
- Vamos Astrid, tampoco es como que no voy a estar aquí por el resto de mi vida, prometo portarme bien y mañana haremos lo que tú quieras- dijo Kate mientras le ponía una imitación muy buena de los ojos del gato con botas.
- No intentes nada con esos ojitos, no caeré- se voltio para hacerse la ofendida, sabía que no podría contra esos ojos, así que lo mejor era no mirarlos, pero no conto conque su hermana la seguiría aun si ella se giraba- no… ya basta…. Aghh está bien, está bien, tú ganas.
- Gracias hermana, eres la mejor- se podía escuchar el tono de alegría infinita que usaba la ojiverde, mientras abrazaba a su hermana levantándola y haciéndola dar giros en toda la habitación.
- Basta Kate, bájame, no soy un costal para que me hagas girar así- a pesar de que pareciera que estaba molesta, aún tenía una pequeña sonrisa en su rostro, su hermana era todo para ella, y no podría no hacer nada que no le hiciera feliz.
- Pero eso no significa que debas comer sola.
- Por favor Kate, no insinúes nada, estoy muy cansada.
- ¿La gran Astrid Hofferson cansada? Debe estar cerca el fin del mundo.
- Deja de jugar Kate.
- Hermanita, aunque lo niegues las dos sabemos que estas tratando de evitar un tema de conversación que sabes que yo iniciare.
- Si es así entonces sabes que no debes iniciarlo.
- Pues me niego no hacerlo, Astrid, tanto tu como yo estamos conscientes de que la que sabe cocinar de esta familia soy yo, no tú, lo que nos queda conque pedirás comida para llevar en un lugar de vaya a saber Odín donde.
- ¿Odín?
- Se me pego de mis compañeros, pero no me cambies de tema, a lo que quiero llegar es que si pedirás comida hecha, pues bien puedes pedir para dos.
- ¿A si? ¿y a quien sugieres que invite Sherlock?- la pregunta era simplemente para llenar el espacio, porque la mayor sabia de ante mano cual sería la respuesta de su hermana.
- Pues Hiccup sería una muy buena opción.
- ¿Lo dices enserio? A penas que nos conocemos de hace dos días.
- Vamos Astrid, sé que te cae bien, ¿cuál sería el problema? O es que acaso que la gran y poderosa cazadora tiene miedo de un simple chico que se dedica a hacer soporte técnico para una empresa, si, suena muy terrorífico la verdad.
- A ti eso no te interesa, además que debe estar ocupado, no todos estamos tan libres como tú sabes.
- Si como no, yo creo que tienes miedo, gallina- si había algo más que odiaba Astrid además de que le digieran lo que no podía hacer, era que le dijeran gallina, y eso Kate lo sabía, estaba segura que su hermana había retrocedido un poco porque vio la oscuridad en sus ojos, pero no parecía retractarse de sus palabras, es más, parecía tener una sonrisa burlona en su rostro.
- Retráctate de lo que dijiste.
- Lo hare si tú me demuestras que no es cierto.
La ojiazul resoplo molesta, fue directo a su habitación tomo su teléfono celular desbloqueándolo en su regreso hacia la sala, una vez ahí tecleo algo rápido y apretó enviar, posteriormente le mostro a su hermana el último mensaje enviado a Hiccup con su mirada que decía "¿estas contenta?" y esperaba que su hermana se trabara sus palabras, pero lo único que consiguió fue que que su hermana alterara la mirada entre ella y su móvil pareciendo que hacia todo su esfuerzo para no reírse, pero no le dio importancia.
- ¿Te retractaras o no?
- Si, no eres una gallina, estás loca.
- ¿Qué?
- ¿Leíste lo que le mandaste?
Astrid volvió la pantalla para leer la línea que había mandado, "cena en mi casa, tienes cinco minutos" la oración se repetía en su mente una vez tras otra, realmente su hermana tenía razón, ella debía estar loca, y eso sería lo que Hiccup pensaría cuando leyera su mensaje, sentía que las piernas se le estaban por volver de gelatina, en qué demonios estaba pensando al mandarle ese mensaje, porque se había dejado llevar por su estúpida hermana, la cual le hizo volver en si con sus carcajadas.
- Cállate.
- No puedo creer que se lo hayas mandado- pero se volvieron a centrar en el teléfono al escuchar el tono de mensaje recibido- tranquila, yo me encargo- y sin más, Kate tomo el teléfono comenzando a entablar una conversación con el chico sarcástico, algo que a la mayor le hacía comerse las uñas de la duda, le ponía muy nerviosa que su hermana estuviera haciendo eso, así que solo se fue a la cocina a buscar un vaso de agua para calmar su ansiedad.
- Ya está hecho- cuando Kate entro en la cocina diciendo eso, Astrid prácticamente salto del susto pasándole su móvil, pero en el cual no parecía ningún otro mensaje además de uno de Hiccup que decía "Estaré en 40 minutos".
- ¿Que paso?
- Vendrá en unos minutos, me da tiempo suficiente para irme, así no hago mal tercio.
- ¡Kate!
- Nos vemos hermanita, suerte.
Sin más su hermana desapareció de su casa dejando a una Astrid muy alterada, tenía solo cuarenta minutos para prepararse "tranquila, tampoco es como si fuera una cita o algo parecido, solo somos dos amigos… comiendo solos… en una casa sola…tranquila Astrid, respira, lo primero es darte un baño" una vez de haber tratado de recuperar su cordura lo que hizo fue ir al baño a darse una ducha rápida, para luego envolverse una toalla e ir a su habitación, y tirar toda la ropa de su vestidor para descubrir que no tenía nada que ponerse.
Después de mucho pensar y probarse prenda tras prenda, decidió una vestimenta algo casual, una camiseta a color claro, y un jean azul marino con unas botas. Se miró una vez terminada de vestirse en el espejo esperando que mágicamente se le ocurriera hacer algo con su cabello, lo único que se le vino a la cabeza fue hacerse su típica trenza a un lado, la que siempre llevaba en el trabajo, para ella era lo más práctico, y lo que mejor se le veía para ella.
Ya superara la crisis de la vestimenta, y viendo que aún tenía algo de tiempo, antes de lo inminente, decidió acomodar un poco las cosas, ya que a pesar que hacía más de cinco días que habían llegado a su nievo hogar, aun tenia cosas en cajas y un desorden el cual ordenar, haciendo que el tiempo pasara más rápido con una ocupación en mente, el problema era que estaba tan concentrada que prácticamente no escuchaba el llamado a la puerta.
Sintiendo como las manos le temblaban un poco fue hacia la puerta principal y giro el picaporte, afuera le esperaba un Hiccup con el pelo aun mojado y que parecía que se le había tratado de ponerle orden a su peinado totalmente despeinado, como si se hubiera bañado a las apuradas, con una chaqueta negra de la cual se asomaba el cuello de una camisa igual de negra que la chaqueta, con unos jean azules oscuros, con unos zapatos del estilo ejecutivo, una sonrisa cruzada que adornaba el rostro, así también como una bolsa de compras que tenía en su mano, algo que sorprendió mucho a la rubia.
- Tu hermana me dijo que no te gustaba cocinar, así que me tome la molestia de hacer las compras para cocinar yo- pereció como si sus valentía desapareció en ese momento, ya que desvió un poco la mirada, paso la mano por su cuello, y se le coloraron un poco las mejillas- ¿Te parece bien comer espaguetis?
- Por mi está perfecto- trato de dedicarle una sonrisa para que no se pusiera aún más nervioso, algo que pareció tomarlo por sorpresa pero fue devuelta al poco tiempo- pasa, la cocina esta por aquí- lo dejo entrar, y vio cómo se quitaba la chaqueta, y ella la tomo para colocarla en el colgador que tenía al costado de una puerta para luego guiarlo hacia la cocina.
Cuando estaban ahí, Hiccup pareció como si empezó a hacerse cargo de todo mientras iba sacando y separando de la bolsa todas las cosas, Astrid aprovecho el momento para poder mirarlo un poco mejor, no parecía ser mucho más alto que ella, tal vez uno diez centímetros más, parecía mantener actividad física, ya que demostraba un cuerpo atlético, y podía decir a ciencia cierta que toda su vida había vivido en Berk, porque nadie en su sano juicio hubiera salido en una noche en Berk con una camisa y una chaqueta solamente, incluso Kate que era de sangre más caliente que ella le había robado varias de sus camperas para esta noche.
- ¿Necesitas algo?- La rubia se percató que había dejado de moverse.
- Si, saber dónde están las cosas, o leer mentes, cualquiera de las dos cosas me serviría en estos momentos- la ojiazul solo soltó una carcajada y comenzó a explicarle donde estaban las cosas, solo fueron cinco minutos y el chico ya se encontraba picando cebolla tranquilamente para hacer salsa, ella solo se quedó a su lado viéndolo trabajar, tomo el paquete entre sus manos, ella no era muy consciente de los productos del supermercado, pero sabía que no era una marca muy común, algo que pareció alterar un poco al chico, o ponerlo nervioso, no sabía ya que ambas reacciones parecían ser muy comunes en el- noes unas de las primeras marcas, pero puedo asegurarte que si se preparan bien quedaran deliciosos- y ahí estaba de nuevo el punto del dinero, para ella no había problema, era una cazadora, y los cazadores ganaban bien, pero no sabía cuál era la situación económica exacta de su amigo.
- Hiccup, yo pagare la mitad de eso, después de todo yo también comeré.
- No es necesario Astrid, de verdad.
- Mira Hiccup, si no me dices cuanto es la mitad entonces pagare lo que para mí vale la comida, y no creo que quieras que haya una estafa en ese aspecto ¿no?- ella lo conocía muy bien, sabía que era una persona de buen corazón.
- Lo digo enserio Astrid, no debes hacerlo, además comeremos aquí, tú ya has puesto de tu parte.
- Muy bien- llevo la mano a su billetera sacando algunos billetes y entregándoselos- esto para mi vale la comida- dijo después de ponerle el dinero en el bolsillo de la camisa, pudo ver como la cercanía le había colorado un poco, pero no dijo nada, solo se llevó una mano a ese bolsillo y saco el dinero, pudo ver como sus ojos se abrieron de golpe al ver el dinero que le había puesto.
- Astrid, esto es demasiado.
- Pues entonces dime cuanto es realmente- podía ver como miraba los 300 DreamWorks que le había puesto en el bolsillo como si fuese increíble.
- Solo salieron… 35 DreamWorks- era como si se sintiera vergonzoso de hablar de esto con ella, ahora las palabras de Kate de que los hombres se sentían menos cuando alguien era mejor que ellos le parecía muy cierta, ella no dijo nada solo le entrego lo que sería su mitad del dinero de la compra de la comida.
- ¿Hiccup, te puedo hacer una pregunta?
- Claro- no la miraba, sino que parecía muy concentrado en su picar de la cebolla, tarea a la cual volvió después de recibir el dinero de ella.
- ¿Dónde vives?- fue solo un segundo pero pudo ver como el cuchillo que estaba utilizando se le escapaba unos pocos milímetros de más, en el picado.
- Mierda- después de mascullar el insulto se llevó el dedo que se había cortado a la boca, como si tuviera cinco años de nuevo, ella reacciono yendo por el botiquín que había cerca del baño y volvió con una velocidad increíble, le quito la mano de un movimiento, pero pudo ver como el corte no parecía tan profundo como había creído en un momento, por más que hubiera jurado que parecía mucho pero, incluso ya había dejado de sangrar, pero ser veía que había cortado una parte de la piel, así que tomo una venda pequeña para ponerle en la mano, ninguno de los dos paria hablar mientras ella se dedicaba a ponerle la venda- estoy viviendo en un viejo departamento en una residencia en el barrio los marginados.
Se le notaba algo de tristeza en sus ojos, que había pasado para que Hiccup terminara en el barrio más pobre de la ciudad, y le daba miedo preguntar y tocarle un tema que a él le podría molestas, simplemente no dijeron nada y volvieron cada uno a lo suyo, volvieron a conversar sin tocar ningún tema profundo, e Hiccup pareció volver a tener su típica sonrisa, se notaba que tiempo paso volando cuando se divertían, y cuando menos lo notaron ambos ya habían comido y reído con el intento de imitación de Hiccup la voz de Lumière de la bella y la bestia diciendo la frase de "La cena está servida", encontrándose lavando y guardando los trastos utilizados, Astrid debía admitirlo, él tenía razón, y la comida realmente estaba deliciosa, tal vez había sido eso lo que le había dado valentía, o fue el hecho de sentirse culpable de romper una regla que habían puesto desde el primer momento en su interacción común, nada de preguntas personales.
- ¿Quieres quedarte a ver una película?- al principio parecía que dudaba si era lo correcto o no, entonces decidió agregar algo mas- creo que el técnico no hizo un buen trabajo, tal vez tú me puedas ayudar- eso hizo que el pelicastaño sonriera de una forma muy divertida.
- Me siento alagado de poder ayudarla my Lady.
Ambos soltaron una carcajada, y una vez terminada la tarea de la cocina fueron a la sala, ambos se sentaron en el sillón y Astrid puso unas palomitas que había preparado en un tazón sobre la mesa ratonera al frente su asiento, la película era interesante, ambos acordaron una película animada, descubriendo que a tenían gustos muy similares, fue Big Hero 6 la película seleccionada, realmente era interesante la película para la rubia, pero el sillón estaba siendo demasiado cómodo, y el duro trabajo del día le estaba pasando factura, además de que el hombro de Hiccup parecía ser la almohada más suave que había encontrado, pero no le importó, estaba tan somnolienta que no le importó nada y se dejó ir a los brazos de Morfeo.
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El salón estaba algo oscuro, habían mesas y sillas ocupadas por muchas personas que parecían comer tranquilamente ignorando la gran jaula que había en el medio del recinto, con tres personas algo golpeadas y que parecía que no se habían bañado en meces, todas las personas que estaban comiendo llevaban mascaras simples, pequeños antifaces, como si fuese una fiesta de disfraces, sobre un palco en un extremo se encontraba una mesa algo más grande que las demás donde estaba un hombre corpulento con un brazo de metal y el pelo hecho trenzas con el antifaz negro que trataba de cubrir un rostro lleno de cicatrices con muy poco éxito, el cual se paró para hablar con su público.
- Sean todos bienvenidos de nuevo, y espero que disfruten mucho de este pequeño festejo entre nosotros mis seguidores, cada vez son más los que se nos unen, cada vez más clanes llegan a mi puerta buscando protección y ayuda, haciendo que nuestras filas engorden, esos de ahí- dijo al señalar a los que se encontraban dentro de la jaula- son esos bastardos cazadores que tratan de eliminarnos, a nosotros, los seres que somos más superiores que ellos- se escuchaban pequeños silbidos o gritos de victoria hacia el hombre y desprecio a los de la jaula- yo digo que son ellos los que deben desaparecer, y es lo que haremos, ya falta poco para que las ruedas del plan comiencen- cada vez eran más y más las voces que lo victoreaban, escuchándose como un gran enjambre de abejas- hasta entonces… disfruten, y siéntase orgullosos, serán el mañana, si me siguen, los llevare a un mundo donde seamos libres… señores, la cena está servida.
Esa oración fue como el detonante para que todos recibieran sus platos de comida por meceros que les iban entregando los platos, pero algunos no le prestaba atención a las delicias que podrían haber en sus platos, sino veían como algunos dragones despedazaban a las personas de la jaula manchando tanto piso como barrotes por igual, viéndolos como si fuese lo más satisfactorio del mundo, como si eso fuese por lo que todos estaba esperando.
- Larga vida a Drago- fue una voz, pero que todos lo siguieron segundos después repitiendo la misma oración.
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Hiccup se sentía en verdad muy cómodo, jamás se había sentido tan cómodo en su cama, estaba seguro que no le molestaría dormir toda una semana entera así, no estaba seguro en cómo había vuelto a su casa, pero tampoco le importaba, estaba tan cansado que seguramente había tomado el metro por más que eso hubiera significado otro gasto en su pequeño presupuesto, pero no era algo que le importara en ese momento, pasar una hermosa cena con Astrid, eso sí era algo que le había importado y mucho, la había disfrutado, y a pesar de que hubo una pregunta un tanto vergonzosa, no se sentía tan mal después de todo.
Sintió una pequeña sacudida en su hombro, a lo cual solo dio un pequeño gruñido, seguro que su pequeña hermana quería algo, pero realmente está muy cansado para hacerle caso en esos momentos, solo quería seguir durmiendo con la misma comodidad que hacía mucho que no sentía, pero la sacudida seguía siendo insistente, así también como el peso que empezó a sentir en el pecho, obligándolo a aunque sea abrir los ojos para saber lo que estaba sucediendo.
Lo primero que noto fue que el techo que estaba mirando no era para nada el techo de su habitación, seguido por el sonido de una música, que pertenecía a una banda extranjera, mirando a la fuente del sonido se topó con otra visión que no pertenecía las imágenes típicas de su hogar, una pantalla de treinta y dos pulgadas mostrando los créditos de una película, "¿qué paso?" trato de que su cabeza buscara alguna respuesta rápido, se sentía mareado, como si hubiera tomado demasiado vino, pero sabía que era por el sueño que se sentía así, trato de levantarse para percatarse de nuevo del peso que sentía en su pecho se lo impedía, al bajar la mirada se percató de que el peso en realidad era una cabellera rubia la cual le pertenecía a Astrid, parecía que en algún momento de la película ambos se habían dormido y cayeron en el sillón quedando acostados como si de una cama se tratase, algo que lo puso muy muy colorado.
- Buenas noches dormilon- Hiccup conocía esa voz, era de quien le había tendido por primera vez la puerta, al girar la cabeza hacia la fuente de la voz se sintió como se arrepentía de haberlo hecho, ya que podía ver como ella los estaba filmando, haciendo que se sentara de golpe y levantando a Astrid en el proceso, la cual se empezó a refregarse los ojos preguntándose qué pasaba, pudo ver por el costado de los ojos como Kate aprovechaba la distracción para guardar su móvil sin que Astrid se diera cuenta.
- Oh Kate, ¿ya has vuelto?- Astrid parecía estar aún dormida, sin darse cuenta de lo que había pasado, y el pelicastaño decidió que lo mejor era emplear la retirada antes de que lo notara.
- Yo debería irme, fue un gusto pasar el tiempo contigo Astrid, nos vemos.
No espero contestación alguna simplemente tomo su campera y salió corriendo como todo perro asustadizo para salir del edificio, recién después de haber bajado tres pisos fue cunado paro para poder ponerse su chaqueta, no estaba seguro de lo que pasaría, pero eso era algo que averiguaría la próxima vez que recibiera un mensaje de la rubia, ya que estaba seguro que él no sería quien mandaría el próximo mensaje, soltó un sonoro suspiro y se encamino de nuevo hacia la salida, se despidió del guarda el cual parecía mirar el reloj, seguro que era para decir cuál era su horario de salida, algo típico de seguridad, siguió tranquilamente hacia la boca de metro que había más cercana, paso su tarjeta y se subió al tren que lo llevaría a la parada más cercana de su hogar. Una vez haber llegado a su parada se bajó e inicio el viaje de veinte cuadras para llegar a su edificio, y dos pisos para llegar a su hogar, se sentía muy cansado para caminar desde el centro de la ciudad hasta su casa, por eso no le importó mucho hacer un gasto más, busco tranquilamente las llaves en su chaqueta y abrió la puerta con aun mas tranquilidad, realmente necesitaba descansar.
- Ya llegue- dijo el castaño una vez que había entrado y cerrado la puerta mientras limpiaba sus pies en la alfombra de entrada, pero lo que siguió lo despertó de golpe, se escuchó un sonoro rugido en su casa haciendo que sus pelos se pusieran de punta, reacciono lo más rápido que pudo, pudo ver la mochila que llevaba a su segundo trabajo, así que la tomo mientras corría hacia el lugar donde había escuchado el rugido, "realmente los dioses me odian" pensó antes de hacer frente a lo que sea que le espere en esa habitación.
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Bueno, espero que les haya gustado, y no se olviden de comentar, una cosa más, el próximo capítulo será el final de la primera parte, habrá unas cuatro o cinco partes, las cuales se distinguirán porque habrá hechos muy importantes para la historia, espero que no les moleste y les agraden los giros.
oabarria: muchas gracias, y me alegra que te gusten, les pongo algo de empeño, aunque a veces siento que no me quedan muy bien jajaja pues todo depende cual sea mi tiempo libre, soy estudiante universitario, y ahora tengo vacaciones así que tratare de subir un capítulo más antes de volverme a atarear mucho con mis estudios, pero cada vez que tenga tiempo libre tratare de actualizar, espero que te haya gustado.
Dark-hime7: Me alegra saber que mi actualización te animo el día, y pues el diccionario ahora está algo más entendible creo jajaja Astrid es Astrid, ella nunca falla para bien o para mal y el CGC es algo muy complejo creo, así que le iré dando explicaciones de a poco, creo que todos tendrán lo suyo, tendrán su espacio, y sus historias, esta posiblemente se más larga que la de USS Chimuelo, y no solo Gustav, todos tienen un historia detrás…En cuanto a Adam, el ciudadanos se guarda el derecho a responder jajajaj y en cuanto a la distribución de los personajes, todo tendrá un porque, como siempre en mis fics jajaja se a lo que te refieres con saber a poco, normalmente todos siempre queremos que los fics sean más largos cada vez, porque siempre queremos más, pero recuerda que la avaricia rompe el saco, en cuanto a Hiccup, lo pensé como si yo estuviera en su lugar en cierta forma, pero tratando de mantener la esencia del personaje, con respecto a lo de los sueños, trato de que los fics toquen los temas de la forma más realistas posibles, por más que escriba ciencia ficción creo que la realidad de los sentimientos es algo que se debe mantener, y si, tendrás que esperar un poco más para saber eso, muchas gracias por tus halagos y espero que el capítulo te haya gustado.
emicastillo92: Cada personaje tendrá su historia detrás y Adam no será la excepción, pero no puedo decirte más de lo que puedes sacar de este capítulo, que está siendo un bastardo con Astrid jajaja lamento que lo hayas tenido que leer tantas veces para poder leerlo completo, pero lamentablemente creo que está escrito para que lo leas de corrido porque si no habrá cosas que tal vez te puedes perder, no sé si sufrir, pero que tendrá participación puede ser jajaja en cuanto a Hiccup, esta desarrollando el papel de vigilante se podría decir que lo de fisgón fue la oportunidad que se le dio en el momento, en cuanto a lo sarcástico, no se de quien me hablas -.- jajajaja espero que te haya gustado.
Se despide, Utopico.
