Love Live! y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de sus respectivos dueños?


Una pelinegra iba caminando por los pasillos refunfuñando y maldiciendo en voz baja y con un aura oscura envolviéndole.

¡Ah, maldición!, tan solo ayer todo iba de acuerdo al plan, sabía que Hanabusa iba a meter su nariz en donde no lo llamaban pero no me imagine que fuera para tanto, que dicho sea de paso esperaba que no le metiera ideas en la cabeza a la pelirroja, el colmo era que el director tampoco ayudaba, digo en vez de estar diciéndole indirectas y eso solo tenía que ordenar que se mantuviera alejada no dárselo como una opción, esa niña es tan tonta que de seguro solo se verá más interesada en el tema, salí de clases más temprano de lo usual ya que tenía cierto asunto pendiente que atender hasta que me acorde que había quedado para mostrarle el lugar después de clases hubiese disfrutado hacerlo, después de todo, siempre es bueno conocer a tus piezas enemigas, ¿no?, aunque ella no representaba oficialmente ningún problema para mis planes por el contrario los beneficiaba y mucho, pero tenía que quitar las pequeñas piedras interponiéndose en su camino, tal y como lo era Hanabusa, dio unas cuantas vueltas y siguió caminando hasta toparse con la cabellera guinda de la persona que buscaba en medio de unas tres chicas más, rápidamente le hizo señas indicándole que saliera y esta después de pedir disculpas a las que la acompañaban se acercó a ella.

- ¿Qué quieres ahora?

- Uh lo siento, no quería interrumpirte pero te necesito para un súper movimiento y es ultra importante.

Me mira con cara de desconfianza pero a los pocos segundos regresa a su expresión habitual y em… pues digamos que no hay mucha diferencia.

- Ya sabes que puedes dejarte de rodeos conmigo Zoe.

- Bueno, es sobre la chica de ayer, necesito que le muestres la escuela, se supone que quede con ella para hacer eso pero otro asunto surgió.

- Bien, de todas formas sabía que esto iba a suceder tarde o temprano.

Quedando de acuerdo con Erena salgo rápido de allí, me dirigí a un sector abandonado de Akiba que se encontraba en un casino, bar, como quieran llamarle allí dentro estaba un tipo que tenía un aspecto amenazante pero la verdad era que era con él con quien tenía que hablar, una vez terminado mis asuntos me retire rumbo a nuestra base secreta temporal, camine un buen rato ya que iba a paso lento disfrutando como mis subordinados parecían disfrutar de su fiesta hasta llegar a un gran cuarto amueblado con un estilo que combinaba un poco del barroco con el moderno y que era el que me pertenecía, aquí no había ni un alma pero era natural, después de todo no permito que nadie más a parte de mi o de Sucu-chan pisen este lugar, o bueno de vez en cuando suelo hacer algunas excepciones justo como ahora, no paso ni una hora cuando llegaron Erena y Anju, que para mi sorpresa lucían bastante felices, en especial Erena y eso era algo relativamente nuevo en ella.

- ¿Y bien?, ¿buenas noticias?

Ambas se miraron con expresiones confusas, y… espero que no estén planeando nada.

- Supongo que ya lo sabes, pero ella está aquí…

Habló la peli-guinda.

- Bien, gracias, pueden irse.

Maldición, parece que el día de hoy me estoy quejando más que de costumbre, bueno también están pasando más cosas malas que de costumbre. Espero hasta que estoy segura de que ya están lo suficientemente lejos como para llamar a Sucu-chan, no más bien supongo que ahora que todo esto no está saliendo como lo había planeado en un principio puedo dejarla de llamar así…

- Hey Nozomi, -le llamé- estas muy atrevida el día de hoy, bueno, más de lo usual.

Ella hizo un gesto burlón y continuo con lo que estaba haciendo.

.

- Ah que aburrido, si tan solo me dejaras acercarme a ella así no pasaría su tiempo con ellas, pero bueno. Cuando gustes.

- Si te dejo moverte a tu antojo tendré que mantenerte vigilado y honestamente tengo mejores cosas que hacer así que si me disculpas tengo que ir a cierto lugar.

- Si, yo igual. Sabes me entere que el director le dijo cosas malas sobre mí que pueden causarnos problemas en un futuro.

- Nah, no creo, y si algo así llega a suceder yo te reconcilio, pero con una condición, nada de coquetearle hasta que yo no haga nada.

- No lo prometo.

El chico rio nerviosamente al ver la mirada amenazante de su acompañante.

- ¡Vamos!, cuantas veces no hemos tenido ya esta conversación, pero como quieras.

Salió del lugar azotando la puerta.

- Bueno. Hoy es el día en que me encuentro con este sujeto. Va a lamentar haberse metido en mi camino. Aunque… apenas y va a tener tiempo de reaccionar.

Salió del cuarto en la misma dirección por donde había salido la chica anteriormente, dio un rápido vistazo a los alrededores y siguió caminado tenía que llegar hasta el lugar en donde estaban reunidos sus subordinados. Una vez que llego allí se preparó con la imagen que había sacado para la ocasión, recordaba haber visto molesta más de una vez a su extraña compañera solo por el hecho de haberle mostrado esa imagen, pero se tenía que aguantar, después de todo fue lo que ella decidió, ¿o no?.

- Eh, vamos, parece que los chicos nuevos aún no aprenden el respeto por sus mayores.

- N-no sé de que me hablas.

Dijo el chico tartamudeando, si en algo le molestaba su hermana era su constante tartamudeo y ahí estaba él, haciendo lo mismo.

- Vamos, vamos, no te hagas. Sabes muy bien de lo que te estoy hablando, por qué no mejor me explicas la razón por la cual nos traicionaste.

- Y-yo… no puedo.

En sus ojos estaba esa mirada decidida que ponía la gente cuando estaba segura de su decisión, recordó a la peli-azul, esa chica alguna vez tuvo también esa mirada, pero ahora, parecía estarse arrepintiendo, no la culpaba, si él estuviera en su lugar también titubearía pero todos tenían que mantenerse firmes para que el plan resultara, los enemigos habían comenzado a moverse antes que ellos, así que, ¿por qué no hacer lo mismo?

Después de haber usado las técnicas más… suaves… de tortura se había cansado porque aquel chico no parecía querer cooperar y eso le molestaba, la paciencia no era su punto fuerte, así que sin más ordeno que se empezaran a tomar medidas más… drásticas.

- ¡No, por favor déjenme ir!

Inmediatamente uno de los que estaban ahí, que llevaban capuchas para ocultar su identidad, se acercó y sacó una navaja para luego incrustársela en el estómago sin importarle las suplicas, después de todo, trabajo era trabajo.

Después de algunos intentos más que acabaron siendo en vano prefirió dejarlo como comida, al final tendría que ser útil para algo, después de hacer su trabajo se percató de la presencia de alguien más que resulto ser la persona que no se quería encontrar en este preciso momento.

- Eres incorregible Aidou.

- Lo sabes mejor que nadie.

- Supongo que lo dejare pasar, pero en cuanto hagas tu parte te alejas de ella, ¿entendido?

- Bueno, disfrutare del momento, pero no necesitas repetírmelo a cada rato, ya sé que es tú chica…

Ambos tomaron rumbos diferentes, antes de dar vuelta en la esquina para tomar camino a su hogar dio un último vistazo a la peli-azul, a decir verdad a veces le preocupaba un poco pero bueno, era un destino con el que tenían que lidiar y aquella pelirroja, solo necesitaba un poco de tiempo para entender la situación y elegir un bando, era parte de la guerra de todos modos, solo que… sin pertenecer a ningún lado aún.

- Pobrecita, se debe sentir sola por no tener a su persona(1) con ella.

.

Rin se encontraba arrastrando tanto a la castaña como a la pelirroja hasta el cuarto, ya estaban por subir las escaleras cuando la puerta de la casa se abrió mostrando a una señora de aparentemente no más de treinta y dos años, con una expresión cansada que cambio completamente a una molesta en cuanto al alzar la vista se topó con las chicas o más bien dicho, cuando su vista se cruzó con la de Maki.

- ¿Qué no se supone que mañana tienes clases?, -la pelirroja menor asintió- entonces podrías explicarme ¿qué haces despierta a estas horas?

Era un poco entendible su molestia ya eran más de las dos de la madrugada pero para Maki ese no era el problema, el problema era que su madre no estaba molesta por eso y ella era consciente de ello.

- Solo estaba estudiando con mis amigas. -Hablo desviando la mirada.

- Pff, creí que todos huían de ti, se puede saber porque no me habías dicho nada.

- Nunca estás en casa, no se había presentado la oportunidad. -Agacho la cabeza.

- Ah sí, como sea es mejor que ya te vayas a tu cuarto estoy muy cansada y no quiero tener que verte en este momento.

- Claro madre.

Tanto la castaña como la peli-naranja se quedaron al margen de la conversación pero su molestia era más que evidente, ¡¿cómo era posible que una madre le hablara así a su hija?!, es más ¡a su única hija! Quisieron protestar pero al ver la mirada de Maki prefirieron que la mejor opción era seguirla, ya en su habitación tal vez su amiga les quisiera contar algo.

La peli-azul veía con molestia la escena, debido a la distancia a la que se encontraba no podría escuchar muy bien pero no era necesario sabía que era lo que estaba ocurriendo en ese momento, apretó los puños, no siempre había sido todo así, o bueno si había sido así pero no a tal grado, la pelirroja ni siquiera sabía el porqué del comportamiento de su madre, ella misma se había encargado de borrar sus recuerdos todo era mejor en ese entonces, Maki era apenas una niña que no entendía casi nada, solo el hecho de que su madre siempre la ignoraba y ahora ya era lo suficientemente grande como para saber la razón pero aún no se la diría. El recuerdo de lo que había sucedido aquel día aún estaba fresco en su memoria como si todo hubiera sucedido ayer.

Flashback…

Me encontraba recolectando información que me pudiera servir para llevar a cabo mi venganza, pero entonces llegué a una casa, mmm no, más bien era una mansión, sin pensarlo mucho me adentre en ella brincando la barda y violando un poco la seguridad a pesar de que no había estado aquí antes quería seguir observando más así que fui hasta el jardín trasero donde pude ver a una pequeña niña de unos que serían, cinco o seis años jugando sola, me fije en el color de su cabello, era de un color escarlata que me llamo de inmediato la atención, me acerque a ella lentamente no quería asustarla así que decidí iniciar un tema de conversación antes de llegar.

- ¿Qué hace una pequeña niña como tu jugando sola acá afuera en este frío clima?

Rápidamente se volteó pude ver perfectamente sus ojos que eran de un color violeta, esto no podía ser verdad… ¿o sí?

- ¿Qué hace aquí?

- Viendo a una linda niña jugar por supuesto, si gustas puedes llamarme onee-chan y yo te llamaré Maki-chan, ¿qué te parece?

Me miró desconfiada.

- ¿Cómo es que sabe mi nombre?

- Digamos que te conozco desde hace muuucho tiempo.

- Es la primera vez que la veo.

- Es verdad pero… ¿acaso te parezco alguien que te haría daño?

No contestó, rayos era ella, sin duda era ella, estaba feliz, muy feliz.

- Confía en mi Maki-chan, te prometo que no te hare daño, además, ¿no sería lindo que tuvieras a alguien con quien jugar?, y tus padres ¿dónde están?

- En el trabajo, está bien… solo por esta vez jugare contigo.

Me regalo una pequeña sonrisa, es increíble que las circunstancias cambien a la gente, la Maki de antes no habría hecho esa expresión tan linda como la que ponía en este momento y si la puso alguna vez debió haber sido hace mucho tiempo, cuando aún era pequeña, cuando aún no nos conocíamos.

- Perfecto.

Pasaron varias semanas después de eso, yo iba todas las tardes a visitarla y a hacerle compañía y ella me contaba lo que había hecho en el día, algunas veces me quedaba a dormir con ella pero como solo era en su cuarto y yo solía entrar por la ventana para evitar problemas jamás pase por la planta baja y mucho menos vi las fotos familiares que tenían así que no tenía mucha información sobre sus padres, lo único que sabía era que casi no se encontraban en casa y que Maki se encontraba la mayor parte del tiempo sola y me alegre de haberme encontrado con ella y ahora ser yo quien le hacía compañía. Una tarde que me encontraba por ir a la casa de Maki, iba pasando por el parque que se encontraba por su casa y la vi parada junto a otros dos señores que supuse que eran sus padres, después de meditarlo un momento decidí quedarme a observar lo cual considero que fue la mejor decisión que pude haber tomado. Al lado de estos dos señores se encontraban otros dos más y traían a una pequeña niña consigo y parecían que querían que Maki se fuera a jugar con ella, Maki era un poco tímida y no le gustaba estar a solas con una persona desconocida, a mí me acepto de inmediato pero estoy segura de que fue porque su alma me reconoció, sé qué suena un poco cursi pero es el resultado de no tener nada que hacer y haber estado leyendo varias novelas, por alguna casualidad o coincidencia ella levanto la vista y me vio, acomode mi mano izquierda en un signo de amor y paz y lo acomode frente a mi ojo izquierdo y le di un pequeño guiño para animarla, ella se sonrojo, maldición, sé que justo ahora por la boba sonrisa que tengo en mi cara deben de pensar que soy una pedófila o algo por el estilo, sus padres las dejaron avanzar hacia un puesto de helados mientras ellos se iban a sentar en algún lugar, tampoco en ese momento le puse atención al rostro de sus padres, lo único que podía ver era a la dulce niña que se acercaba hasta mi trayendo consigo a la otra niña, esta tenía el cabello de un color gris y a la cuál reconocí de inmediato, la pequeña pelirroja no vio por donde iba causando que se tropezara y cayera, aunque quería ocultarlo sabía que estaba a punto de llorar por lo que trate de animarla haciendo un par de cosas un tanto vergonzosas, otros niños que estaban por ahí cerca se comenzaron a burlar pero a mí no me importo ya que lo hacía por la persona que quería, lo peor fue cuando hicieron molestar a la niña a la cual trataba de animar.

- No se burlen.

Dijo con voz entrecortada, pero nadie le hizo caso, me trate de acercar a ella cuando vi como un aura cobriza la comenzó a rodear.

- ¡He dicho que no se burlen de ella!

Sujeto con violencia a uno de los niños que era mayor que ella, de su cabeza salieron unas orejas que representaban lo que era y también tenía una pequeña cola, tenía que calmarla de alguna forma ya que se pondría realmente feo si esto se salía de control, voltee a todos lados solo para encontrarme con que sus padres se dirigían hacia acá y entonces por primera vez la vi, era la primera vez -en este tiempo al menos- y sin embargo la odie con todo mi ser, ¿por qué de todas las personas tuvo que ser ella de nuevo?, ¿por qué estaba en este tiempo?, pero no tenía tiempo en este momento como para estar pensando en esas cosas así que sin pensarlo dos veces actué, tome a Maki de la cintura, la obligué a soltar al otro niño y la voltee hacia mí, en sus ojos brillaba la ira y todo aquel poder que había estado conteniendo y que no tardaría en sacar, me arrodille para poder estar a su altura, coloque mi mano detrás de su cabeza para acercarla a mí, en cuanto ella se dio cuenta de la cercanía y de quien era la persona que la estaba sosteniendo dejo de forcejear, cooperaba, lo cual era bueno.

- Perdóname Maki-chan.

La besé. Estoy segura que ahora si todos me verían raro pero no me importo, pronto note como la cola y orejas comenzaron a desaparecer mientras ella perdía las fuerzas, voltee a ver a la otra niña que me miraba con las mejillas sonrojadas y le di a Maki para que la sostuviera, tuve que usar mi poder para salir de la vista de todos y para que la mayoría olvidara lo sucedido, menos ciertas personas en los que mi poder no tenía efecto tal como lo era sobre la madre de Maki.

Fin flashback.

Decidí que lo mejor sería irme pero antes aproveche para ir a visitar a Maki a su habitación, se encontraba dormida, a su lado estaban las otras dos chicas, no sé si habrán platicado, simplemente me perdí en los recuerdos, me quede parada a su lado observándola dormir, se veía tan apacible de esa forma, parecía estar teniendo un buen sueño, ya era tarde y tenía que encontrarme con el molesto de Aidou.

- Nico-chan. -Murmuro entre sueños.

Fruncí el ceño, porque tenía que recordar ese nombre justo ahora.

- No, mi Maki-chan, recordar ahora solo te traerá problemas, espero que no pronuncies ese nombre en su presencia o de lo contrario tendré que intervenir antes de lo planeado.

Deposite un beso en su mejilla, di media vuelta no sin antes comprobar que las otras dos estaban durmiendo y salí de aquel cuarto.

Por un largo tiempo Aidou me estuvo preguntando si era necesario haberla besado en aquel entonces, la verdad era que pude haber ocultado su poder de otra forma pero… aún no tenía la habilidad suficiente como para hacerlo, y… quería sentir sus labios después de tanto tiempo, aún hoy en día quiero sentirlos, quiero sentirla, quiero que recuerde todo lo que pasamos, pero lo que más quiero, es destruir a quien esta 'usándome' para acercarse a ella…


Tada, un nuevo capítulo, si la verdad es que me tarde más de lo esperado y eso que me había prometido actualizar pronto, pero bueeeno, mis más sinceras disculpas por el capítulo anterior, tienen razón y gracias por mencionarme ese punto, al principio sentía que le faltaba algo, luego quedo así y a pesar de que lo leí varias veces sentí que estaba bien, aunque en este trate de remarcar algunas cosas que no mencione en el anterior con la intención de explicar mejor las cosas, un amigo me menciono acerca del tiempo en donde se ubicaban las acciones, era algo más o menos así, la situación A, sucede en el lapso a-b, la situación B, en el b-c y el C, en el c-d, como me dijo que se podía hacer así y no solo que A, B y C, sucedieran en el lapso a-b, trate de hacerlo lo mejor que pude aparte de que creí que se adaptaría para lo que trataba de decir, lo seguiré haciendo así solo que explicare mejor para que no se confundan, y por último.

OphiellTheFallenAngel: Bueno, en mi mente habia quedado mejor pero como me tarde en plasmarlo supongo que se me olvido -se rasca la mejilla- bueno pero trate de explicarlo en este, para que se puedan ubicar un poco, gracias por leer.

yuristik: gracias por tu comentario, si la verdad tienen razón, pondre más cuidado para la proxima.

Gracias por sus comentarios, en definitiva mejorare esa parte para que no vuelva a suceder. Yanne. Que pasen un agradable fin de semana.