Atención: Todos los personajes de este ff pertenecen a J. K. Rowling ¿y asociados? Yo solo los utilizo para divertirme y divertir a los demás con ellos, y, obviamente, si afán de lucro.
Nota de la autora (o sea, yo): Siento muchísimo haber tardado tanto, pero he estado bastante ocupada, a parte de que la falta de inspiración ha sido muy grande. De todos modos ya está aquí el capítulo cuatro y además estoy acabando un nuevo One-Short que publicaré cuando lo haya acabado (pero pronto, máximo dos semanas).
· Quiero dedicarle este capítulo a Dore Malfoy, y a las demás quiero daros las gracias por los reviews:
· Shingryu Inazuma: Muchas gracias, espero que sigas leyendo.
· Bewitching Mia Malfoy Errelot: Hola preciosa, has cambiado el nick ¿no? Antes era así y ahora es solo Witch. Pues verás, no me inspiré en nadie en especial, no hay ninguno hombre en mi vida… Siguen en Hogwarts, faltan tres días para que dejen el colegio. Siento haber tardado tanto, de verdad :(
· Isa: Creo que estas equivocada, los tres capítulos anteriores no los puse a la vez, puse uno cada mes. En fin, espero que te guste.
· AimeCristel: Como ves, al final no le he cogido el ritmo a escribir, he tardado un montonazo, la verdad es que en navidades no pude hacer mucho…
· Lady Lathenia: Gracias por tus palabras princesa, espero que continúes pronto en tus historias, ya sabes que me encantan.
· Claudia Granger: Muchas gracias corazón. Espero que este capítulo también te guste.
· Victoria Riddle: Gracias por leer.
· dore-malfoy Como ya te dije en el mail gracias por tus palabras, realmente me has hecho sonrojar… y gracias por leerme.
También quiero deciros que voy a poner el último trozo del capítulo otra vez, la parte del presente, es que he cambiado algunas cosas, porque había demasiados adjetivos… bueno, aquí os pongo todo… Besitos y os quiero.
PD: Este es el último capítulo que contiene cosas del pasado, me refiero al diario/memorias de Hermione, los siguientes son como lo de negrilla.
- ¿Qué tal vas? – Preguntó el muchacho que acababa de entrar en la habitación de una de las chicas de séptimo N/A: en séptimo todos los alumnos tenían habitaciones individuales.
- Tres capítulos para contar un solo día son suficientes¿no crees? – Dijo la morena desde su escritorio.
-Claro, pero ten en cuenta que también has contado como empezó todo… - repuso él mirándola con sus penetrantes ojos grises.
- En eso tienes razón – afirmó ella sonriendo.
- ¿Vas a seguir? – Preguntó el rubio.
-Si, aún voy a escribir uno o dos capítulos más contando lo que ha pasado en estos últimosdos meses, desde ese maravilloso veintisiete de marzo en que mi vida volvió a ser completa, en que mis amigos se dieron cuenta del daño que me habían hecho – respondió con una sonrisa.
- Está bien Gatita. Te doy dos horas… ¿Ok? Luego paso a recogerte y nos vamos a dar una vuelta.
- Está bien corazón, con dos horas me bastará – dijo la chica de ojos miel sonriendo tontamente, y al ver que él se giraba para irse con su escoba añadió – ¡Hey! No te vayas así… ¿Es que no piensas darme un beso antes?
- Vaaaale… aquí tienes tu beso – Y él se inclinó para besarla dulcemente.
- Hasta luego Draco – dijo la morena una vez que el chico se separó de ella.
- Hasta luego Hermione – respondió el rubito antes de salir.
Capítulo 4: Preocupaciones, más recuerdos y reconciliaciones.
La mañana del 28 de marzo amaneció tranquila, no había ni una sola nube en el cielo, por eso, al amanecer un rayo me dio de pleno en la cara despertándome. Intenté moverme para evitar que el sol me diera en los ojos, pero al hacerlo me di cuenta de que Draco me tenía totalmente inmovilizada, sus piernas estaban enredadas en las mías, uno de sus brazos me agarraba por la cintura y otro pasaba por debajo de mi cabeza. Lentamente giré mi cabeza y le observé, él seguía dormido, con su cabeza a unos pocos milímetros de la mía, respirando mi aroma. Le miré a los ojos, o mejor dicho a sus párpados, ya que éstos estaban cerrados, y él debió de notar que le miraba, porque lentamente se despertó abriendo los ojos y clavando sus iris gris en mis iris miel. Esa mirada me estaba matando por dentro, no para mal, sino para bien, al mirarle, al mirarnos, supe que sin esos ojos grises nunca volvería a ser feliz. Él debió entender lo que estaba pensando al mirarme, porque sonrió y lentamente se acercó hacia mi para besarme suavemente, sin cerrar los ojos, aún hechizados ambos en esa mirada.
- Buenos días amor – me dijo al separarnos – ¿Qué tal has dormido?
- Nunca mejor – respondí yo, y volví a acercar mis labios a los suyos, volviéndonos a fundir en un tierno beso.
Nos levantamos, yo cogí algo de mi ropa del armario de Draco y me fui a duchar. Cuando salí entró él, y quince minutos después ya estábamos los dos listos para salir a desayunar, nuestra relación seguía siendo secreta por lo que Draco utilizó el hechizo de invisibilidad sobre mi antes de salir de la habitación.
Él saludó con una inclinación de la cabeza a varias de las personas que estaban en la sala común y, sin hablar con nadie, abrió el retrato (esperando varios segundos antes de salir él para que pudiera salir yo). Una vez fuera caminamos hacia el vestíbulo y allí me quitó el hechizo, yo lo arrastré detrás de una columna y tras darle un beso salí y entré en el comedor, segundos después él hizo lo mismo.
Al ser domingo, había muy pocas personas en el comedor, de hecho de Ravenclaw sólo estaba Luna Lovegood; en Hufflepuff un par de chicos que a me resultaban familiares pero que no recordaba sus nombres; en Slytherin Draco, que acababa de entrar, Blaise Zabini y Pansy Parkinson junto con las dos amigas de esta y algunos miembros de primer año; y en Gryffindor mis antiguos amigos, Harry Potter y Ronald y Ginny Weasley. En la mesa de profesores el director y Minerva McGonagall charlaban animadamente.
Me dirigí hacia la parte final de la mesa, la parte que estaba más cerca de la mesa de los profesores, y me senté en el extremo. Empecé a desayunar pero cuando acababa de untar la primera tostada con philadephia y mermelada de frambuesa vi como Harry, Ron y Ginny se levantaban de la mesa y se dirigían hacia mí. Yo seguí desayunando como si nada, cuando ellos llegaron Harry se aclaró la garganta para hacerse notar, yo levanté la mirada y la clavé en los ojos verdes de Harry.
- ¿Qué quieren? – Dije cortante sin retirar la mirada de Harry.
- Hermione, nosotros solo… - empezó a hablar él.
- ¿Ahora soy Hermione? – Dije yo levantando el tono de voz, con lo que todas las personas del comedor miraban la escena – Dos cosas… Primero¿desde cuando me hablas? Y segundo ¿por qué narices no me dejáis en paz¿No me habéis insultado ya bastante¿O queréis hacerme sentir peor aún de lo que me hicisteis sentir ayer en el lago?
- De eso queríamos hablar, precisamente – dijo Ginny rápidamente, con miedo a que yo la cortara como había hecho con Harry.
- Sí, queríamos pedirte perdón – añadió Ron. Harry no dijo nada, solo me miraba.
- ¿Perdón¿¿PERDÓN¿Creéis que con esa simple palabra lo vais a arreglar todo? Lleváis desde que os conté mi relación con… - me callé al darme cuenta de que estaba en el gran comedor, pero rápidamente seguí – ese chico sin hablarme, insultándome, despreciándome, y sólo porque no os cae bien… Pues os digo una cosa… ¡Arreglar esto os va a costar más que un simple perdón! – Y diciendo esto me levanté y empecé a caminar hacia la salida, quería ir a hablar con el director.
Mientras me dirigía hacia el despacho del director no pude evitar pensar en el día en que se lo había confesado todo a mis "amigos", el día en que les dije que estaba saliendo con Draco Malfoy.
Flash Back
Era una tarde de finales de enero, acabábamos de pasar el día en Hogsmeade y yo, como llevaba haciendo desde que mi relación con Draco empezó, había desaparecido durante una hora entera. Cuando reaparecí me interrogaron pero yo les dije que les contaría todo por la noche, en la sala común, que ese no era el mejor lugar para hablar de ello, y ellos aceptaron.
Ahora se acercaba peligrosamente el momento de hablar con ellos, tenía mucho miedo de su reacción y tal y como yo esperaba que reaccionaran así lo hicieron, bueno no, reaccionaron aun peor. Aprovechando que todos bajaban a cenar yo les dije a mis amigos que esperasen, que ahora era el mejor momento para hablar, sin nadie cerca por si las cosas se salían de control. Sin más rodeos empecé…
- No sois idiotas, así que supongo que habéis notado mis continuas desapariciones… - empecé yo.
- Claro, como no notarlas… – dijo Ron – si pasas muchísimo menos tiempo con nosotros…
- ¿Tenéis idea de por qué es? – Pregunté yo.
- Ni la más remota – dijo Harry.
- Yo si sospecho algo… – dijo Ginny – Creo que es por un chico¿no es así?
- Ginny tiene razón – dije, al mirar a mis amigos pude ver como Harry ponía cara de sorpresa y Ron de profundo dolor. No pude evitar sentirme mal por él, sabía que le había roto el corazón, y eso que no habían escuchado aún la peor parte… el nombre del chico en cuestión – es un chico – respiré profundamente y continué – Tengo novio.
- ¡Enhorabuena Hermione! – Exclamó Ginny – ¿Por qué no nos lo habías contado antes?
- Gracias Ginny. Este… no os lo conté antes porque quería asegurarme de que era algo serio, y porque tengo miedo de vuestra reacción.
- ¿Por qué habríamos de tomárnoslo mal? – Inquirió Harry, Ron era incapaz de articular palabra – Te queremos Hermione, y si tú eres feliz nosotros también – dijo Harry echándole un vistazo rápido a Ron.
- Me gustaría que eso fuera cierto… Pero temo que en cuanto sepáis con quien estoy saliendo no estaréis tan felices por mi… – dije yo.
- ¿Por qué no habríamos de estarlo? – Dijo Ginny.
- Eso… Dinos quien es.
- Antes de deciros quien es quiero que sepáis que os quiero, os quiero mucho, pero por mucho que me digáis que estoy loca no pienso dejarle – Al ver las caras de confusión absoluta solo pude temer lo pero, cogí aire y dije – Estoy saliendo con… – me callé, no podía decirlo, no podía perderles.
- ¿Con quién? – Preguntaron Harry y Ginny a la vez.
- Estoy saliendo con Draco Malfoy.
Un silencio incómodo llenó el lugar. Duró varios minutos, hasta que las carcajadas de Ron hicieron que todos nos volviéramos hacia él. Yo la primera.
- ¿Acaso te parece gracioso? – Dije algo molesta.
- ¡Qué buena Herm! Hacía tiempo que no nos gastabas una broma… Pero esta... jajaja¡esta es la leche! – Dijo él, yo le miré a los ojos y vi como con cada una de mis siguientes palabras se le rompía más y más el corazón.
- No es una broma Ronald, estoy saliendo con Draco Malfoy.
- ¡Esto no puede ser cierto, tiene que haber un error¿Draco Malfoy¿El mismo Draco Malfoy que te ha estado insultando los últimos seis años de tu vida? Bueno mejor dicho siete, porque lo sigue haciendo, ayer mismo lo hizo.
- Ese mismo Draco Malfoy, llevamos varios meses juntos y si me sigue insultando es para guardar las apariencias, nadie se puede enterar de nuestra relación. A él lo mataría su padre.
- ¡Esto es mentira! Ron tiene razón, esto es una broma – dijo Ginny sin salir de la fase de negación.
- Les digo que es cierto, yo no bromearía con esto… Y bien… ¿Qué opinan? – Dije tratando de romper la atmósfera tensa en la que estábamos.
- ¿Que qué opinamos¿TE HAS VUELTO LOCA? – Gritó Harry – ¿CÓMO SE TE OCURRE SALIR CON SEMEJANTE PAYASO, CON SEMEJANTE HURÓN¡ES UN MORTÍFAGO HERMIONE!
- No, no lo es – dije yo tan tranquila.
- ¡CLARO QUE LO ES! – Saltó Ron – Lo siento Hermione, pero yo no puedo con esto, mientras sigas con él olvídate de que alguna vez fuimos amigos – añadió y salió por la puerta antes de que me diera tiempo a decir nada.
- Ronald tiene razón por una vez en su vida – dijo Harry – No me esperaba esta traición por tu parte Hermione, nunca hubiera imaginado semejante cosa… – dijo con cara de asco – Olvídate de que alguna vez fuimos amigos, al menos mientras sigas siendo la zorra de Malfoy.
- ¡Yo no soy ninguna zorra! – Dije indignada y dolida.
- ¡CLARO QUE LO ERES¡SOLO UNA ZORRA SALDRÍA CON DRACO MALFOY! Siempre has sido mi mejor amiga Hermione, pero esto no lo aguanto, no de ti. Draco Malfoy es el ser más despreciable que hay en Hogwarts, y si tú te juntas con él es que tú también lo eres – dijo Harry, y salió de la sala común sin darse cuenta de que esas palabras se clavaban en mi corazón y lo rasgaban de una manera atroz, por mi cara empezaron a resbalar lágrimas, y aún faltaba la reacción de Ginny, pero ella simplemente me miró con asco y salió tras Harry sin decir ni una sola palabra.
Me dejé caer en un sofá y lloré durante algunos minutos, pero llegué a una conclusión, tenía que ser fuerte, no me iba a dejar hundir por ellos, así que me levanté y tras limpiar las últimas lágrimas caminé hacia el gran comedor.
Al llegar me senté en una de las orillas de la mesa y no pude evitar mirar a Draco, su mirada estaba fija en mí y nuestros ojos chocaron. No hicieron falta palabras, él sabía lo que había pasado, así que diez minutos después de que yo entrara él salió del comedor sólo. Un minuto después le seguí yo. En ese momento le necesitaba más que nunca.
Fin Flash Back
Estaba sentada en la sala de espera que hay al lado del despacho del director, sabía que él estaba en el comedor, desayunando, pero también sabía que vendría al despacho al acabar. No sabía muy bien que hacía allí, me preocupaba Draco, pero ¿cómo decirle al director lo que me preocupaba¿Qué podría hacer él?
Esto es lo que estaba pensando cuando oí un ruido, la estatua que cerraba el despacho se estaba moviendo. Alguien venía. Me quedé sentada en el diván blanco en el que había estado pensando todo aquello, en el que había estado recordando mi pasado. ¿Por qué todo era tan difícil?
Cuando el ruido dejó de oírse giré la cara para ver quien era el que venía, eran el profesor Snape junto con el director Dumbledore. Ellos me miraron sorprendidos y dejaron de hablar. El director se dirigió a mí:
- ¿Querías algo Hermione? – Me dijo.
- Solo charlar con usted un rato – dije, e intenté sonreír, pero me quedó una sonrisa tan falsa que el director y Snape intercambiaron miradas de incomprensión.
- ¿Es algo privado o puede quedarse Severus? – Preguntó él.
- Puedes quedarte si quieres Severus – dije yo, y esta vez mi sonrisa fue verdadera – Al fin y al cabo tú también deberías presenciar esto.
- Pasemos entonces – dijo el director, y los tres entramos al despacho. Una vez sentados todo él me hizo una seña para que hablara.
- Bien… la verdad… - No sabía muy bien como explicarlo, "mejor ir directos al grano" pensé – Estoy preocupada por Draco.
- Es comprensible – dijo el director.
- ¿Por qué? – Preguntó Severus.
- Porque él piensa que podrían iniciarle como mortífago nada más salir de Hogwarts y ninguno de los dos queremos que eso suceda, eso estropearía todos nuestros planes de ir a vivir juntos y encima él estaría en grave peligro si saben que es agente doble… - expliqué todo lo mejor que pude.
- ¿Vivir juntos? – Preguntaron a la vez Albus y Severus.
- Si, hemos pensado que al salir de Hogwarts podríamos vivir juntos e irnos lejos una temporada, claro está sin dejar de ayudar a la Orden, pero viviendo en otro país. Cuando nuestra relación se haga pública tanto él como yo correremos un gran riesgo, ya que los mortífagos intentarán matarnos por su "traición".
- ¿Vais a hacer pública vuestra relación? – Preguntó Snape asombrado – Os dais cuenta de lo peligroso que es eso…
- Claro, por eso queremos irnos lejos… Como sabes Draco ha comprado una casita en Francia – dije mirando al director – Allí es donde viviremos – y mirando a Snape añadí – Queremos hacer nuestra relación pública porque Draco piensa que hay gente en Slytherin que sospecha que pasa algo raro, así hemos pensado que, antes de que los miembros de Slytherin se vayan de la lengua, Draco puede tener una reunión con su padre para sacarle toda la información posible y después de haber usado esa información para nuestros beneficios haremos pública nuestra relación para que Voldemort sepa que Draco es el traidor y no desconfíen de ti Severus.
- Por mi no tenéis que preocuparos… – dijo el profesor de pociones – El Señor Tenebroso no dudará de mi.
- De todos modos la haremos pública, aunque Draco no me lo ha dicho sé que está asustado porque su padre ya le ha amenazado varias veces con hacerle el hechizo inquebrantable por culpa de los rumores que corren en tu casa – dije mirando de nuevo a Severus.
- ¿Cómo sabes eso? – Preguntó el director – Draco me lo comentó ayer en Francia y me dijo que no te lo diría, que no quería que te preocuparas.
- No soy tonta Albus – dije yo – y sabes muy bien que nunca he necesitado que mis amigos me digan todo para que yo sepa que les preocupa. Conozco a Draco, y gracias a todo lo que me ha contado conozco de sobra a su padre, así que con eso es suficiente para saber que lo ha estado amenazando¿y qué mejor amenaza que el hechizo inquebrantable? Mueres si traicionas a la persona con la que lo hiciste, y se de sobra que Lucius prefiere quedarse sin hijos a que lo traicionen.
- En eso tienes razón. Bien… haced pública vuestra relación si es lo que queréis, pero os aconsejo que esperéis a que pasen los EXTASIS.
- Está bien Albus, lo haremos público tras los EXTASIS, ahora si no tenéis nada que decirme me voy, quiero ver a Draco. Hasta luego – Me levanté y me dirigí hacia la puerta, cuando iba a girar el pomo Severus me habló.
- No olvides Hermione, que todos estamos preocupados por Draco, su situación es mucho más delicada que la mía, por tanto te pido paciencia y, sobretodo, que hables con Draco de tus preocupaciones, no es bueno fingir que todo va bien – dijo el profesor de nariz ganchuda.
- Gracias por tus palabras Severus, las tendré en cuenta – y tras esto salí del despacho del director.
Caminaba por el pasillo rumbo a mi sala común, quería coger la capa y un libro para irme a leer al lago, era mejor no ir donde Draco aún, ya que para que no siguieran sospechando de él tendría que volver a pasar algún tiempo con los miembros de su casa (últimamente solo estaba conmigo). Sin ser consciente de nada de lo que sucedía a mi alrededor, y tras decirle a la dama gorda la contraseña (¡Compañerismo!), entré en la sala común. Nada más entrar vi que todo el mundo me observaba, por lo que se ve la noticia del enfrentamiento con mis amigos en el comedor ya era conocida por todo el colegio, yo pasé de largo y me dirigí a la escalera que daba acceso a los dormitorios de las chicas. Notaba como todas las miradas seguían fijas en mi espalda, pero aún así subí a mi cuarto sin molestarme en dirigirle ni una palabra a ninguno de ellos. Al entrar en mi cuarto me acerqué al escritorio y me senté, aunque no lo demostraba estaba bastante deprimida, todos me miraban como a un bicho raro, claro está que ninguno de ellos pensaría jamás que la prefecta perfecta de Hermione Granger fuera a montar un numerito en el gran comedor delante del director… Estaba tan absorta en mis pensamientos que no me di cuenta de que, tumbado en mi cama, había un rubio que no me quitaba los ojos de encima.
Todavía sin percatarme de su presencia me derrumbé, me puse a llorar como una niña. No lo soportaba más, estaba muy preocupada por Draco, y desconcertada por la actitud de mis amigos, no esperaba que intentaran pedirme disculpas en medio del comedor, aunque claro… no les dejaba verme a solas. Llevaba menos de un minuto con las lagrimitas cuando sentí como alguien se acercaba a mí y me abrazaba. Al principio me tensé ¿quién sería? Pero después respiré el aroma de Draco y me dejé envolver en su abrazo. Él, al darse cuenta de que le había reconocido, hizo que me levantara y me condujo hasta la cama. Allí nos tumbamos, él me rodeó con sus brazos y piernas para que viera que no estaba sola, cosa que yo le agradecí en silencio. Pasaron los minutos y cuando ya me sentía mejor me di la vuelta y quedé frente a él. Todavía sin decirle nada acerqué mis labios a los suyos y le di un suave beso.
- Gracias – dije al separarme.
- De nada gatita – me dijo él – Recuerda que yo siempre estaré aquí para lo que necesites.
- Lo sé – dije yo y le sonreí – Recuerda tú también que yo estoy aquí para todo. No quiero que haya secretos entre nosotros.
- Me parece bien – afirmó él – ¿Dónde estabas? Un par de minutos después de que salieras del comedor vine aquí no estabas.
- Fui a ver al director – dije.
- ¿Para qué? – Inquirió él.
- Quería decirle que estoy preocupada por ti – dije mirándole a los ojos.
- ¿Y por qué estás preocupada? – Quiso saber él.
- Porque sé que tu padre te está amenazando y no me lo quieres decir – dije yo como si nada. Él se incorporó bruscamente y quedó sentado en la cama.
- ¿Cómo sabes eso? – Dijo bruscamente.
- Draco, no soy tonta, te lo noto, hace tiempo que te lo noto. Y me duele que no confíes en mí – respondí yo sin levantarme de la cama. Él se volvió a acostar a mi lado.
- Pequeña… pero si sí confío en ti… - Me dijo.
- No es verdad Draco, yo no te he ocultado nada, sin embargo tú a mí si. ¿Ves como no confías en mí? – Expliqué yo.
- Sí lo hago… lo que pasa es que no quería preocuparte… - informó él.
- Si no me cuentas lo que te pasa me preocupo más Draco. ¿Es que no entiendes que yo siento que me ocultas cosas¿No ves que me duele que lo hagas?
- No lo veía, pero ahora sí lo veo. No te preocupes Hermione, a partir de ahora te contaré todo lo que me pase, todo – Dijo él con una sonrisa, y antes de que pudiera hablar me besó.
Pasaron los días, exactamente una semana después de que Draco y yo prometiéramos contarnos absolutamente todo, y pasó algo que hizo que mi felicidad fuera completa, me reconcilié con mis amigos.
Ese domingo, el primer domingo de abril, había excursión a Hogsmeade pero Draco y yo decidimos no ir, ya que en el transcurso de la semana anterior Draco había pasado menos tiempo conmigo y más con los de su casa para que no siguieran sospechando, y queríamos pasar el día juntos. El día fue estupendo, por la mañana estuvimos en el lago dándonos un baño, después subimos a mi habitación y nos dimos una ducha, luego bajamos a comer, tras comer fuimos a dar un paseo por el bosque prohibido y finalmente nos fuimos a mi habitación a… (Bueno, vosotros ya sabéis ;) ) Estuvimos todo el día juntos y, junto con el día del recital, fue uno de los días más felices de mi vida en Hogwarts. Pero el día no solo acabó ahí, sino que cuando todos estaban en la cena Draco y yo salimos de mi habitación y fuimos también al comedor, y tras la cena me despedí de mi rubito y subí a la sala común, allí me esperaban mis antiguos amigos para hacer las paces de una vez.
He de ser sincera, esperaba que tarde o temprano ese momento llegara, pero aun así me tomó un poco por sorpresa.
Al pasar por el retrato les vi, estaban en un rincón, susurrando, yo saqué el libro que llevaba en el bolsillo y me senté en el sillón más cercano a la chimenea. Antes de abrir el libro les miré de reojo y vi como Harry hablaba y los demás asentían. Volví a prestar atención al libro. No había leído ni tres páginas cuando sentí como me llamaban, lentamente levanté la cabeza y me encontré con que Harry, Ron y Ginny estaban frente a mí, cada uno tenía una mano detrás de la espalda, supuse que escondían algo, pero ya me enteraría.
- Hermione – dijo Ginny mientras Harry y Ron se alejaban un poco – Se que me he portado fatal contigo todo este tiempo, en vez de intentar entenderte me dejé llevar por el odio que siento contra todos los miembros de Slytherin, sé que con mis prejuicios te he hecho mucho daño, y lo peor de todo es que si yo hubiera estado en la misma situación que tú me habrías entendido, cosa que yo no hice. Me siento fatal por todo, dejarte sola, ignorarte, incluso hablar mal de ti. Tú siempre has sido una buena amiga, siempre me has perdonado todo lo malo que hecho, siempre has estado ahí, y yo, portándome como una estúpida, en la primera cosa que haces y yo no estoy de acuerdo te doy de lado, en vez de estar ahí apoyándote, estando a tu lado para que puedas contarme todo eso que llevas dentro y que seguro quieres contar… He sido una mala amiga y sé que pedirte perdón no es suficiente, pero no se me ocurre nada mejor que hacer…
- Shh, Ginny, no sigas, no hace falta de verdad. No sabes cuanto de menos te he echado… - dije emocionada por las palabras que había dicho mi amiga. Me levanté y me abalancé sobre ella, dándonos un fuerte abrazo. Cuando nos soltamos ella me miró y me dio el regalo que escondía tras la espalda.
- Eso es para ti, siento mucho lo que te hice… Espero que te guste – y al ver que no lo habría añadió – Vamos… ¡Ábrelo!
Abrí el regalo lentamente, dentro había un bonito porta retratos con forma de pirámide, en cada uno de los cuadraditos que se supone que eran las piedras había diversas fotos (algunas con formas raras debido a que la pirámide es triangular). Había hueco para diez fotos pequeñas, en ese momento había ocupadas cinco en diferentes lugares, en todas ellas aparecía yo, en una estaba con Ginny, en otra con Ron, en otra con Harry, en otra el "trío dorado" (Harry, Ron y yo) y en la última Harry y Ginny abrazados, Ron a un lado y yo al otro.
- Gracias Ginny, es muy bonito…
- De nada Hermione, es para que sepas que siempre estaremos contigo, nunca volverá a pasar esto, te lo prometo. Bastante mal lo has pasado tú y también nosotros…
- Gracias por todo Ginny… Una cosa¿para qué son los huecos libres? – Pregunté.
-Bueno… pensé que quizás querías poner fotos tuyas, por ejemplo de tus viajes, y claro, fotos con Malfoy…
- Si vas a volver a ser mi amiga quiero que le llames Draco, no me gusta que digas Malfoy, eso me recuerda a todo el riesgo que estamos corriendo, ojala no fuera ese su apellido.
- Muy bien Mione, le llamaré Draco – dijo Ginny sonriendo.
- Otra cosa, nadie puede enterarse, así que presta atención siempre que quieras preguntar o decirme algo sobre él para que no haya nadie cerca…
- Claro – y tras decir esto me abrazó de nuevo – De verdad, te he echado mucho de menos.
Una vez que Ginny y yo nos reconciliamos y ella tomó asiento al lado mío miré a Harry y Ron. Esta vez fue Ron el que se acercó.
- Bueno, Herm… yo no sé que decir, creo que sabes de sobra lo que siento por ti, así que supongo que entenderás mi reacción… Yo solo quiero que sepas que quiero que todo vuelva a ser como antes, si tú eres feliz yo también lo seré.
- Siento mucho todo esto, Ron, nunca fue mi intención hacerte daño… - dije yo.
- Lo sé. Sé que tú nunca me harías daño a propósito. Entonces… ¿amigos? – Preguntó.
- Amigos – afirmé yo.
Como en el caso de Ginny nos fundimos en un tierno abrazo, y cuando nos separamos pasó algo que me sorprendió, Ginny y Ron se marcharon de la sala y nos dejaron a Harry y a mí solos.
Una vez que se hubo cerrado la puerta Harry se acercó. Se veía muy nervioso.
- Hermione, yo… – se interrumpió – Bueno yo… Sé que me he portado muy mal contigo, que no merezco tu perdón por todo lo que te he hecho… Te he insultado, te he tratado mal, puse a Ginny en contra tuya, he hablado mal de ti a tus espaldas, he hecho tantas cosas mal… Nunca me perdonaré haberte llamado zorra, no se que me pasó… supongo que estaba decepcionado. La fama que ha tenido siempre Malfoy… no sabes lo mucho que me preocupé por ti cuando nos lo dijiste, bueno, cuando se me pasó el enfado, deseé que todo lo que se decía de él fuese mentira. Pero ahora… ahora me siento como un estúpido. Desde que dijiste en el lago que él estaba arriesgando su vida por ayudarme no he parado de pensar en lo equivocado que estaba con él. Y cuando dijiste todo eso de que te había fallado en la primera cosa cuestionable que has hecho cuando tú siempre me has apoyado… quería morir Mione, quería que alguien me hiciese pagar por todo lo que te he hecho. Tú eres como una hermana para mí, y yo me he portado contigo como un cretino últimamente. Yo…
- Shh… Ya basta Harry, deja de torturarte, lo pasado pasado está. Sólo te pido que no vuelvas a hacerlo, que no vuelvas a juzgarme sin antes tratar de entenderme.
- No Mione, quiero que sepas lo arrepentido que estoy, lo equivocado que he estado…
- Harry… claro que lo sé, y aunque no lo creas posible te perdono.
- Hermy, te prometo que haré lo posible para que vuelvas a confiar en mí. Haré todo lo que pueda.
- Oh… Harry – dije yo mientras me levantaba y lo abrazaba – Te he echado tanto de menos…
- Y yo a ti Mione, y yo a ti.
Las siguientes semanas fueron las más felices de mi vida hasta el momento, recibía cartas de mis padres casi a diario, con mis amigos todo volvía a ser como antes y Draco y yo cada día nos queríamos más. Incluso la idea de que los temibles EXTASIS estuvieran tan cerca me agradaba. Claro que todo lo bueno se acaba.
Con la llegada de mayo llegaron mis temores, mi miedo a qué pasará después de Hogwarts. A tan solo una semana de los exámenes apenas podía estudiar, sólo pasaba el tiempo imaginando las torturas a las que nos sometería Lucius Malfoy cuando se enterara de nuestra relación. Habíamos decidido hacerla pública, pero yo empezaba a tener dudas sobre ello.
Los exámenes fueron como siempre, excitantes. No quiero sobrevalorarme, pero estoy segura que sacaré un extraordinario en todos ellos, y también estoy segura de que Minerva y Severus me pondrán una matrícula. Draco también dice que los exámenes le salieron perfectos, y yo pienso, no por nada somos premios anuales.
Hablando de Draco, un par de días antes de los exámenes se reunió con su padre; este le comunicó varios secretos importantes, como que justo después del último examen, esa noche, varios mortífagos iban a arrasar Hogsmeade, con lo que Draco se lo contó a Dumbledore y los de la Orden (todos menos Severus que tenía que guardar las apariencias) y Draco detuvieron a más de 50 mortífagos incluido Lucius Malfoy. Por fin se dio a conocer nuestra relación, justo después del ataque, en el gran salón, Dumbledore se levantó y dijo a todos que Draco había dado el chivatazo y que por su ayuda y valentía recibiría la Orden de Merlín de segunda clase. En ese momento Draco se levantó para dar las gracias a Albus y darle la mano, y después en vez de volver a su sitio vino hasta donde estaba yo sentada y me besó delante de todo el comedor mientras decía algo como "lo conseguimos pequeña". Las caras de todos cuando esto pasó eran de perplejidad y asombro, y dudo que alguna vez las llegue a olvidar. Tras esto salimos del comedor de la mano, y acto seguido empezaron los murmullos. Desde esto habían pasado diez días y todavía la gente no se acostumbraba a vernos juntos.
Todo ha sido perfecto desde entonces, tengo a mi lado a mis amigos, a los profesores y al chico al que amo, y por fin, no tengo que ocultar lo que siento por él.
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- Hola preciosa, ya pasaron las dos horas… ¿Terminaste? – Dijo Draco volviendo a entrar en la habitación.
- Sí, justo a tiempo mi amor, ni que me estuvieras espiando… ¿Eh, pillín? – Sonrió la morena muy al estilo Slytherin.
- ¡Quita esa sonrisa Mione! No te pega lo Slytherin…
- Jajaja, pues tú eres Slytherin y si me pegas. ¿O vas a negarme que hacemos una pareja estupenda?
- Sabes, estoy empezando a pensar que pasamos demasiado tiempo juntos, se te está pegando mi arrogancia.
- Dejémonos de estupideces y llévame ya a dar ese magnífico paseo que me propusiste antes – La morena se levantó tras decir estas palabras.
- Muy bien mi bella dama, pero antes quiero darte algo – y sacó de su capa una preciosa rosa negra y blanca N/A: Esto es un guiño a un ff que leí que se llama pareja invisible – es perfecta, como tú, y simboliza la unión del bien y el mal, como nosotros.
- No digas eso Draco, tu ya no perteneces al mal – dijo la chica.
- No, ya no, pero lo fui – y juntos y de la mano salieron a dar ese ansiado paseo, mientras seguían hablando de sus vidas.
