Uno, dos, tres…vuelta; uno, dos, tres…paso; uno, dos, tres…Frost…. ¿Qué? …Jack, ¡Jack Frost! Jack Frost, Jack Frost, Jack Frost, Jack Frost, Jack Frost, Jack Frost…

-¡Vinter!

Le llamó una voz autoritaria sacándola de sus pensamientos. Jane se detuvo de golpe y se aproximó hacia la mujer que estaba organizando los números para el baile.- ¿Me llamaba?- Preguntó ida, en cierta forma.

-Ah ¿Pudo oírme? Porque me parece que se encuentra en las nubes, señorita Vinter. No me importa si es su pasatiempo, pero ahora, ahora que estamos a pocas horas del baile le voy a pedir que ponga los pies sobre la tierra, y si no es mucho pedir, sobre el hielo.

-Lo lamento, señorita Borchgrevink …-Se disculpó la pelirroja realmente afectada por sus palabras, tal vez más de lo debido

-¿Sigue aquí? Creo haberle pedido que pusiera los pies en el hielo…

Jane no necesitó que se lo pidieran dos veces, para empezar la coreografía. Se deslizó un par de minutos antes de iniciar su danza, pero era imposible no desviar los pensamientos cuando patinabas sobre el hielo, cuando hacía frío o por el simple hecho de realizar esa coreografía.

"Uno, dos, tres; vuelta. Uno, dos, tres; paso. Uno, dos, tres; Jack….."

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

El espíritu del invierno daba vueltas sin un destino en particular. Hoy había trabajado inconscientemente a tiempo record, y ahora no le quedaba mucho por hacer si es que eso era posible; tal vez sí, tenía mucho más por hacer, pero sus meditaciones se apoderaban de él hasta tal punto de no hacer nada más.

Había terminado huyendo del polo por las interminables preguntas que le habían formulado acerca la chica, así que temporalmente no tenía a dónde ir. Pero, vamos… Él era Jack Frost, si buscaba un hogar, tenía toda la nieve del mundo. La nieve en donde conoció a cierta persona, sí… también fue en aquella nieve suya que hizo caer para dar un ambiente de magia a ciertos momentos, y fue esa nieve la testigo de lo ocurrido; de aquella profanación en su propia nieve, ese descaro cometido por él mismo, esa atracción repentina al encontrarse a sí mismo en los ojos de alguien más.

-Olvídate de ella…-Se murmuró recostándose en la rama de un árbol. Pero, resultaba imposible no recordar a la chica, en no pensar en ese rebelde cabello rojizo; en sus orbes verdes, desafiantes y siempre expresivos antes de decir algo. Incluso el modo profundo de respirar que tenía, la forma pararse, y las notorias ojeras que indicaban delatoramente cuando había dormido y cuando no…Todo lo que ella representaba vivía en él, por cada suspiro acusatorio; sus comentarios incoherentes, lo cálido que se le hacía el tacto sus manos, sus brazos, las mejillas, sus labios….

Se obligó a detener la dirección de sus pensamientos, aun si le sacaba alguna sonrisa esa extraña mujer, le estaba causando mal.

-¡Vaya! Parece que te veo más seguido últimamente, ¿No, Jackie?- Murmuró una voz conocida.

Jack alzó la mirada desconcertado hacia la flechadora de corazones.- ¡Todo es tu culpa, Adara!- Se quejó contra Cupido.

-¿Disculpa? Creo que necesito actualizarme porque no sé a qué te refieres…

-¡Pues claro, fuiste tú! Esa carta que me diste tenía un…un hechizo o algo así ¿Verdad?- Razonó

-¿Hechizo?...-Una sonrisa se asomó por el rostro de la inmortal- Sabes que me encantaría llevarme el crédito de eso, pero vamos… Tú me conoces Jack, a estas alturas deberías saber que yo realmente no provoco enamoramientos ni nada por el estilo…

-Pero puedes influir, y tú te me acercaste luego de casi medio siglo para decirme un montón de cosas extrañas antes de…- Se calló de golpe, frunció el ceño y le dio la espalda alejándose en una dirección cualquiera. Negándose a continuar hablando.

-Antes de ¿Qué? Precisamente…- Pidió saber siguiéndolo sin resistir una pequeña risa.

-Olvídalo, no tiene importancia.

-Querido Jack, ya no puedes escapar. Decidiste hablar, así que continúa- Insistió.

Jack se detuvo y suspiró suavemente, frustrado de desear hablar y que esta vez hubiera alguien para escucharle.

-No puedo hablar porque no sé realmente la respuesta.- Dijo finalmente.

-Veamos… ¿Qué podría ser? Ah claro ¿Es posible que te hayas enamorado? –Dedujo dramáticamente.

-… ¿Qué?

El auténtico desconcierto del joven guardián tomó por sorpresa a Cupido, y es que ella había estado jugando todo el tiempo buscando que Jack confesara en voz alta lo que suponía que él ya sabía, pero… ese cuestionamiento brusco, la voz consternada y los ojos grandes… ¿Qué demonios fue esa reacción?

-Vamos, Adara…- Prosiguió el guardián.- Lo más razonable es que haya confundido un poco las cosas, pero ¿Enamorado? No sé cómo ves la situación, pero es un término demasiado formal y cursi para mi gusto. Además, te recuerdo que es una mortal, y yo un guardián invisible de trecientos años.

-Eres una especie de imbécil ¿No es así?- Cuestionó molesta como no lo había estado desde hacía siglos. Si algo la fastidiaba era cuando un individuo no se percataba o ignoraba sus propios sentimientos dejando pasar una bella relación, sin embargo como casi nunca se involucraba directamente, casi nunca se había molestado…hasta ahora.- ¿Lo más razonable dices? ¿Por qué esta humanidad y las anteriores buscaban darle lógica a un sentimiento? No es algo que controlas, ves, adivinas o eliges, Jack. Sí, puede que ustedes provengan de mundos diferentes, pero ¿Eso qué importa? Lo importante es que esos sentimientos no mueran, no sin haberlo intentado antes al menos…

El espíritu del invierno permaneció enmudecido un par de minutos, analizando sus palabras, analizándose a sí mismo. No sabía realmente que decir, ni si quiera había llegado a una conclusión concreta. Y es que, no era posible que él se haya… no de una mortal... ¡No él!

-¿Qué fue lo que hiciste?- Preguntó repentinamente Cupido.

-¿Disculpa?...

-Cuando nos encontramos me culpaste de algo ¿Qué hiciste?- Aclaró.

-Ah, sobre eso…-Jack sintió repentinamente una sensación helada subir desde el estómago hasta acumularse en las mejillas.- Bueno, yo…nosotros…No, en realidad fui yo…- Pensaba cómo sacar las palabras de su boca, pero Adara ya había llegado a una hipótesis de lo sucedido.

-Ya veo… ¿Y luego qué pasó?- Interrogó esta vez, tranquilizando y molestando al espíritu.

-Nada.- Respondió, recibiendo una mirada desaprobatoria de su acompañante.- Es en serio, no sucedió nada más. Yo me fui y no nos volvimos a ver.

-Momento ¿A qué te refieres con que te fuiste? Discutieron, se despidieron formalmente, te rechazó… Dame más pistas, Jack- Pidió exhausta.

-Luego de besarla no supe qué hacer, así que me fui. Ni si quiera le dije algo, demonios; la dejé ahí en medio de un lago congelado. Pudo haberle ocurrido algo, no lo sé, porque no la he visto otra vez. – Contestó de una buena vez, dejando el silencio durante un breve y tenso momento.

-¿Sólo te fuiste y ya?- Estaba que lo ahorcaba de una buena vez, sin embargo era lo suficientemente tolerable para seguir escuchando.

-Sí. - Confesó sin rodeos, ya había dicho todo lo que tenía que decir.

-Eres todo un caso, Jack Frost…- Comentó Adara negando con su cabeza, un poco más tranquila- Bueno ¿Qué puedo decirte? Aún no es demasiado tarde para que vayas con ella de una buena vez.

-No creo que sea buena idea que yo…- Pero el guardián no logró terminar de dar su excusa, porque la chica ya estaba amenazándole con una de sus flechas de colores.- Está bien iré a tratar de hablar con ella. Aunque dudo que hoy tenga la oportunidad, ahora mismo debe de estar ensayando para un baile que…

-¿Baile?- Interrumpió.

-Sí, ha estado ensayando para eso desde que la conocí.- Explicó.

-¿Es importante para ella?

-Sí, me dio a entender que sí…- Dijo algo extrañado.

-¿Y qué haces aún aquí?- Le preguntó nuevamente, sin sonar tan molesta como antes.

-¿Cómo dices?

-¡Deberías estar ahí con ella, Jack!

-Suena fácil, pero en realidad…Es que no puedo, Adara…

-Jack, tu único obstáculo eres tú mismo. Ver por ella, Frostbite- Le animó tomándole de las manos para darle un impulso, tal vez necesitara algo mucho más grande, pero era lo único que podía hacer por ahora.

El espíritu de invierno le sonrió levemente y partió en una dirección que Adara sólo pudo intuir.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿Alguno de ustedes sabe algo de Jack?- Preguntó Toothiana, volando algo nerviosa por la habitación.

-No hemos sabido nada de él en dos días, Tooth- Confesó Norte.

-Quieres decir, desde que vino esa chica.- Aventuró a deducir el hada, moviendo las alas aún más rápido, si es que eso era posible.

-Vamos, tranquilos. No es como si fuese el record de Jack en desaparecer ¿Recuerdan cuando no lo vimos en un mes? Ya volverá.- Habló el conejo, pero en todo había algo que le dejaba preocupado de todos modos.- Aunque es cierto que es extraño que haya desaparecido desde que acompañó a Jane a su casa.

-¡Bueno!- Exclamó el hombre de abrigo rojo levantándose de su sillón.- Despreocúpate, Hada. Es la naturaleza de Jack y no hay nada que se pueda hacer. Por eso siempre me han inquietado los elementos, son impredecibles.

-Ustedes… ¿Creen que Jack está cómodo estando con nosotros? Es cierto que él no muestra desagrado, pero… cuando desaparece siempre es por algo, como si sucediera algo que colmara su vaso. – Comentó Toothiana sentándose en el suelo.

Los demás guardianes se miraron entre sí, aquello era una duda que se había manifestado en sus mentes más de una vez.

-Claro que está cómodo, ¡Él ama ser guardián!- Trató de convencer Norte, más hubo algo en su tono de voz que hizo meditar aún más al resto.

-No me creo completamente si acaso él disfruta ser guardián.- Dijo Tooth mirando sus pies.- A veces parece más inseguro que otras veces, y también hay veces que se distancia más de nosotros. No lo sé, no sé qué pensar de él… Es como si ocultara algo.

-Sí, y me pregunto cuántos secretos tendrá.- Comentó Conejo repentina y bruscamente.- Vamos, tristones… ¡También hay que entender a ese mocoso! Recuerden que estuvo solo por 300 años, y eso es bastante duro de soportar. No podemos pedir que esté conviviendo y se comporte completamente amigable con nosotros cuando probablemente aún no entienda el concepto del afecto y amistad. Además, ustedes…em, nosotros actuamos como familia, y todos están de acuerdo con que Jack entrara en esa familia. Suponiendo que le moleste mucha cercanía o la amistad, no podemos exigirle comportarse como un familiar más. Hay que ser pacientes, y esperar a que sea él el que se acerque por voluntad propia.

Se formó un silencio nuevamente, últimamente eran bastante seguidos. Todos los oyentes observaron al conejo algo anonadados hasta que voltearon a ver a Norte. El ruso había comenzado a reír de manera estrepitosa como de costumbre.

-¡Pero si es todo un sentimental cuando se trata del pequeño Jack!- Exclamó Norte entre la risa.

-¡¿Q-Qué insinúas, viejo barrigón!? ¡No me pongo sentimental con ese …ese impertinente y-y odioso elfo!- Aclaró algo avergonzado Conejo. Al menos por el Polo, y cualquier punto de reunión, las cosas seguían siendo igual.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

- ¡Jane!- Exclamó un joven por las espaldas de la chica.

- Hola Dimitri.- Saludó ofreciendo una sonrisa sincera como no lo había hecho ya en un rato.

El muchacho aparentaba algo más de edad que ella, y no sólo por su gran altura, sino porque el rostro presentaba en sí mucha más madurez. Su cabello era castaño claro y lo caracterizaba la abundancia de rizos en él, y por otra parte lucía también un par de risueños y profundos ojos miel.

-¿Cómo te encuentras?- Preguntó sentándose junto a ella en la banca donde se encontraba.

-No estoy segura…- Respondió robándole el café que traía en las manos.

-¿Nerviosa?

-Y asustada, tal vez demasiado.- Reconoció.

-Jane, eres una patinadora increíble. Tal vez la mejor que conozco. No tienes nada qué temer.- Le consoló pasándole una mano por el cabello. En un principio la pelirroja sí se confortó por este gesto, pero al cabo de un momento sintió incomodidad por alguna razón, así que le apartó disimuladamente.

-Creo que temo no honrar a mi madre. Bueno, eso es al menos el miedo que tenía en un principio, pero ahora…- Su mirada se perdió un momento en la pista de hielo.- No sé qué sucede conmigo.

-Todo saldrá bien, tranquila.- Se limitó a decir el mayor, preocupado de notar que ella se encontraba inestable por otro tema fuera del baile.- Por cierto… Sé que es tarde, pero como participabas de la apertura no se me ocurrió preguntar antes ¿Ya tienes un acompañante para la noche?

-¿Cómo?- Lo pensó por un instante. Era imposible que aunque supiera dónde se encontraba el espíritu del invierno pudiera ir con él, y eso le desanimaba bastante ¿Por qué no dejaba las fantasías de lado y se dedicaba a vivir una vida normal? Dimitri era apuesto, y había estado para ella en momentos muy difíciles, ya que además, le conocía desde hace mucho más tiempo. Era ya hora de aceptar que sólo se había entusiasmado con Jack por lo maravilloso y mágico de todo, y pensar algo serio era una idea estúpida e inconcebible.

- La verdad es que no ¿Estás tratando de invitarme?- Preguntó de vuelta alzando una ceja.

-Puede que sí, puede que no. Todo depende de tu disponibilidad y de si me sonríes más seguido.- Dijo guiñándole un ojo.

Jane se limitó a sonreírle, tratando de ser coqueta, y con eso quedaron que serían pareja en el baile de esa noche. Lo cual claramente era bueno, porque con todo el ensayo y las distracciones, casi se había olvidado que ella también debía disfrutar del evento. Era tal vez una de las mejores decisiones que había tomado en mucho tiempo, por lo que no dejaba de preguntarse el porqué no dejaba de mirar al cielo cada vez que sentía una brisa helada…

…..

La música ambiental ya armonizaba y preparaba el gran espectáculo que se vendría esa noche. Desde antes del anochecer las personas habían comenzado a llegar, reservando mesas para conversar o buenos lugares para sacar fotografías, y ahora lo que se había vuelto casi un reducido espacio, daba a pensar sin exagerar que toda la ciudad se encontraba festejando ahí. Con todo, parecía un mal momento para tener una crisis de pánico escénico, pero ahí se encontraba nuevamente la pelirroja caminando de un lado al otro por el camerino del que se había apropiado.

-Calmate, Jane…. Todo saldrá bien, lo sabes. Ensayaste duro para esto. No hay que temer, no hay que temer. Claro, si me caigo y me fracturo una pierna sólo no volveré a patinar en mi vida, y sentirán tanta lástima por mí que nadie querrá reírse.- Muy bien, probablemente ella no era la mejor motivándose a sí misma.- ¡Eres patética Jane Vinter!- Exclamó con ira sin temor a que alguien exterior la escuchara.

-¡Vaya! Deberían contratarte para dar ayuda motivacional. Seguramente te iría muy bien.- Bufó una voz, masculina y sarcástica.

-¡¿Co-Conejo?!- Jane se volteó estupefacta, y sin pensarlo mucho corrió a abrazar al peludo guardián.- ¿Qué demonios haces aquí?- Preguntó sin soltarlo.

-Pues… allá en el Polo andan de cabeza por cierto mocoso presumido. Creí que andaría por aquí, pero supongo que puedo animarte un poco antes de seguir buscándolo.

- ¿Jack está perdido?- Cuestionó preocupada.

-Yo no diría que perdido, él sabe perfectamente cómo llegar dónde sea que se encuentre. No es como con un niño en un supermercado. El tema es que siempre se preocupan más de la cuenta cuando Jack desaparece por un tiempo. No han pasado ni si quiera una semana desde que no volvió, pero parecía tan feliz últimamente…Supongo que no nos esperábamos que desapareciera; no por ahora, al menos.

Jane no demostró más tranquilidad por sus palabras, incluso daba la impresión de estar cada vez más alterada, y esto no pasó desapercibido para el marsupial.

-De todas formas, debo confesar que me encuentro aquí por ti, Jack fue tan sólo una excusa para venir.- Mencionó el guardián con el rostro algo más cálido debido a la vergüenza, la cual no era evidente gracias a su pelaje. – Así que vamos, cambia un poco la cara.

-Me alegra mucho tenerte aquí, Conejo.- Le sonrió levemente y se apoyó en el cálido pecho del mayor.- ¿Sabes? Sí me siento mejor ahora, aunque me preocupa Jack…

-Ambos sabemos que Frost puede cuidarse perfectamente solo. Cualquier cosa yo estaré por aquí. Algo me dice que se aparecerá tarde o temprano.

-Lo dudo ¿Por qué lo dices?

El conejo entrecerró los ojos. Hacia tan sólo dos días era algo evidente pensar que Jack se encontrara con la muchacha ¿Qué habría sucedido entre ellos?- Bueno… digamos que los animales tenemos un sexto sentido.- Dijo acuclillándose.

-Sí, y las mujeres también- Comentó Jane a modo de reto.

-Exacto, las mujeres. Tú tienes como 10 años.- Se burló acercándose.

-¿Diez? Para tu información ya casi soy mayor de edad.

-Para tu información yo tengo como mil años, así que para mí eres una mocosa de 10- Repitió apoyando con firmeza una pata en la cabeza de la menor, como para destacar la notable diferencia de porte.

-¡Ya déjame, roedor súper desarrollado!

-¿Jane?- Llamó alguien a la puerta.- ¿Qué diablos haces ahí? Tienes que salir como en 15 minutos.- Habló Lisa al otro lado.

-¡A-Aún tengo tiempo!- Exclamó mirando de reojo al guardián.

-Tú tranquila, ya me voy. Estaré por aquí, a ver si encuentro a Frost.

-¿Estás loco? Estarán al menos la mitad de los niños de toda la ciudad.- Susurró alejándose de la puerta.

-¿Me crees acaso un conejo de campo cualquiera? Soy todo un maestro del escondite.- Presumió como costumbre.

-Te recuerdo que dejaste un ángel de nieve en forma de conejo gigante afuera de mi casa…

-Y yo te recuerdo que fue porque alguien me arrojó por la ventana.- Esta clase de discusiones se estaban volviendo habituales aún en los peores casos.

-¿Una mocosa de 10 años? ¡Válgame! Parece que te haces viejo, roedor- Sentenció con una sonrisa de victoria.

-¡Jane, qué haces todavía ahí! Sigo esperándote afuera.- Siguió reclamando su amiga.

Conejo se limitó a dejarle ganar por aquella ocasión. Le dedicó una última sonrisa y con un doble zapateo desapareció por el suelo, dejando una preciosa flor, que curiosamente tenía una pequeña nota.

"Suerte"

Muchas personas le habían dado apoyo esa noche, y en parte, se sentía mucho más tranquila debido a eso. Aun cuando se encontraba a pocos minutos del show, a la cabeza de todas las patinadoras, con los ojos cerrados mientras sólo podía acudir a prepararse mentalmente para lo que se venía.

-Soy… veloz.- Se dijo en voz alta cuando en un instante se sintió casi como el Rayo Mcqueen. Sí, pensando en cosas estúpidas se relajaba de manera más eficaz. Pero, sentir nervios era algo inevitable, y era una sensación única antes de presentarse ante cualquier público, o ante cualquier escenario.

(Recuerda, si no estás nerviosa antes de algo así, es porque jamás te importó la reacción de la gente. Jamás lo hiciste por un público. Si te dedicas a algo únicamente por ti, nada valdrá la pena.)

La música comenzó, y tras contar los segundos exactos se abrieron los telones, dando paso al conjunto de patinadoras que, en perfecta sincronización se movían acorde a la música. Jane olvidaba sonreír algunas veces, pero realmente lograba lucirse de todas formas. Hasta el momento, todo iba tal y como fue ensayado, y con todas las luces más el apoyo del público, daba la impresión de salir mucho mejor.

De pronto todas las patinadoras se fueron dispersando, dejando únicamente a la pelirroja en la pista, tal y como lo habían ensayado. Era aquí donde sus nervios llegaban al climax, y toda la tranquilidad que había tenido hasta el momento, se revolvía en un mar de sensaciones hasta estar completamente atolondrada y con la sangre en las mejillas.

Uno, dos, tres…vuelta; uno, dos, tres…paso; uno, dos, tres…

-Salto y vuelta…- Murmuró bajo antes de la última parte del baile, antes que volvieran todas las patinadoras, se dieran un par de vueltas más y terminara todo. Sólo un último paso; un último paso que 9 de cada 10 veces no logró realizar decentemente.

La música parecía subir cada vez más de volumen, o tal vez Jane se hacía más sensible a su alrededor.

Con elegancia retrocedió para tomar vuelo. Las piernas y sobretodo las manos le temblaban ligeramente. Cerró los ojos y procedió a terminar de una buena vez con todo aquello.

El error que cometió en aquel entonces fue imprevisible para todo el que desconociera la coreografía, pero las que sí, sabían perfectamente que Jane había saltado antes de tiempo, que no había tomado el impulso suficiente y que tenía una pierna demasiado flexionada. Ella también lo notó apenas lo hizo, y ya veía venir el peor desastre de toda su vida, pero lo siguiente que sucedió fue tan maravillosamente mágico que el público no pudo evitar comenzar a aplaudir.

El salto se extendió mucho más allá de lo esperado, y la joven aterrizó con la gracia de una golondrina antes de dar excepcionales vueltas que no habían estado planeadas de antemano.

Si bien Jane no podía decir nada en aquel entonces, trataba de agradecerle con la mirada al elemento que le tenía firmemente por la cintura, ayudando a que no cayera.

-…-…-…-….-…-…-…-…-…-….

- ¡Maravilloso, señorita Vinter! Espero que te tomes la molestia de ir de vez en cuando a nuestra academia. Me encargaré de encontrar alguna beca para ti si es necesario ¿Puedo contar con que nos veremos?

- Espero que así sea, profesora Borchgrevink- Se limitó a decir la pelirroja, avergonzada de toda la atención que le estaban prestando en ese entonces. Los elogios no habían parado de llegar, y de cuando en cuando le bajaba la culpa por ello, puesto que sabía perfectamente que por cuenta propia no había hecho nada espectacular, y que todo se lo debía a Jack.

Pidió nuevamente que le dejaran un rato el camerino con la excusa de que iba a cambiarse, pues daba la impresión de que no tendría ningún momento a solas de ahí en adelante.

-¿Debo irme también?- Preguntó el joven guardián recostado cómodamente en una de las bancas.

-Am… No, ni si quiera tengo mi ropa aquí.- Confesó sentándose en el suelo.- Este… Quería darte las gracias por lo que hiciste. Hubiera sido un desastre.

-Eso no lo sabes. Estabas magnífica sin mi ayuda. Yo sólo evité que te cayeras, pero todo el crédito es tuyo. Bueno, te lo dejaré por esta ocasión- Terminó por decir con una sonrisa presumida.

-¿Sabes que Conejo te está buscando?- Preguntó para desviar cualquier tema de conversación.

-¿Cómo lo sabes?- Cuestionó de vuelta ligeramente molesto.

-Eso no importa ¿Dónde has estado estos días?

-Yo también quisiera saber eso.- Interrumpió imponente el más viejo, aún dentro de un túnel en el suelo.

-¿Es que no nos pueden dar un par de minutos a solas? No sé desde cuando eres mi guardaespaldas o algo así- Acusó.

-Desde que te uniste a nuestra familia, y lamento si no conoces el concepto hasta ahora, pero en una familia nos cuidamos entre todos.- Sentenció el marsupial, dejando un instante de tenso silencio.

-Creo que mejor les cedo el camerino. De todas formas debo cambiarme para el resto de la noche.- Habló Jane caminando hasta la puerta.

-¡No! Quiero decir… Vine aquí exclusivamente a hablar contigo- Admitió el albino sintiendo hielo en el estómago.

-Si quieren puedo dejarlos a solas, pero Jack…No huyas más ¿De acuerdo, compañero? Allá en el Polo extrañan tu odiosa y helada presencia.- Dijo el conejo. Se mantuvo mirando un momento al guardián, y más tarde a la chica antes de marcharse nuevamente.

-No era necesario que se fuera así.- Se quejó la pelirroja.

-Pues no fui yo quien lo echó.- Manifestó Jack.

-Eso no importa ¿De qué querías hablar?- Preguntó, aunque tenía una ligera idea de a dónde iban las cosas.

-Bueno… La verdad es que… Cuando tú… Quiero decir, yo… Quiero decir nos...Bueno…- Balbuceó durante un rato, sin saber cómo saca el tema.

-¿Estás aquí Jane?- Llamaron a la puerta, esta vez una voz masculina. La chica con eso podía sumar varios dejabus esa misma noche.

-¿Dimitri?- Jane miró dudosa a Jack, pero este contemplaba la puerta con determinación y no parecía tener intenciones de marcharse.

La chica abrió la puerta con un nudo en el estómago para encontrarse con un precioso ramo de flores ante sus ojos.

-¿Para mí?- Preguntó algo sorprendida, y avergonzada a la vez de que Jack mirase.

-Son para la mejor patinadora del mundo.- Corrigió ofreciéndole un abrazo.- Fue increíble, realmente espectacular, Jane.

-Eres exagerado, no eran necesarias Dim.- Agradeció la pelirroja con una sonrisa, la cual amenazaba en desvanecerse en cuanto miraba de reojo a Jack, quien contemplaba la escena fijamente y con un evidente desagrado.

-¿Qué le sucedió a esa chica presumida que conozco hace años? Has estado demasiado modesta últimamente, Pecas.- Señaló fijándose recientemente en su atuendo.- ¿Aún no te cambias?

-Tú tampoco te has cambiado.- Reprochó yendo a buscar un abrigo y su bolso.- Ahora voy a casa.

-Yo soy hombre, no me demoro más de diez minutos. En cambio tú… Bueno, tú puedes demorarte cinco, pero esa no es la cuestión.- Razonó quitándole el bolso.- Te acompaño, queda camino a la mía.

-N-No es necesario, es que...- Pensaba aprovechar el camino a casa para hablar con Jack, y fue inevitable no mirarle durante unos segundos, los suficientes para que Dimitri notara que observaba algo.

-Am ¿Jane?- Llamó pasando la mano entre sus ojos al ver que en aquella dirección no había nada.- Vamos despierta, ya aceptaste ser mi pareja en el baile y no aceptaré que me vengas con excusas como que estás cansada.

-Sólo estaba distraída, ya sé que no puedo escaparme de esta- Dijo tratando de decirlo en broma, pero su rostro no representaba mucho humor.- Anda, vamos…- Terminó diciendo saliendo del camerino, dejando a solas al desconcertado espíritu de la nieve.

Jack no podía decir con claridad lo que ocurría dentro de él en esos momentos, era una sensación familiar, pero bajo ningún contexto que conociera. Sabía perfectamente que la pelirroja no podía llegar y decir "Me puedes dejar a solas un rato, estoy hablando con este espíritu que conocí hace algunas semanas" Vamos no, era ridículo. Pero, por alguna razón, se sentía sumamente decepcionado. Aunque… no era como si tuviera derecho alguno para estarlo. Esa chica era una mortal, con una vida normal, con personas normales. Nada tenía que estar interfiriendo en su vida una… cosa inmortal que no hacía más que congelar tuberías y hacer reír a un puñado de niños.

Sin embargo, no fue eso lo que había sentido o pensado hace un par de días. Hace un par de días, fue imposible reconocer lo que era fantasía con lo mortal y cotidiano. Se sintió parte de un mundo al que siempre perteneció, y que a pesar de haber estado más cerca de ese mundo que los demás guardianes no formaba parte hasta que conoció a esa chica.

Ahora era volver al principio.

Estaba oscuro, hacía frío y por sobretodo, tenía miedo.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.


¡Lo siento mucho!

Empecé esta historia con toda la emoción e inspiración del mundo, pero no sé qué me pasó. Perdí todo un año de escritura por una crisis de… no lo sé… Un poco de poca inspiración, otro poco de baja autoestima.

Traté de escribir este capítulo muchas veces ¡Créanme! Pero nunca me gustaba, ni este ni nada de lo que hacía. Es la razón de que haya dejado como a un pueblo fantasma mi cuenta, pero aún puedo salvar el año y aquí les traigo la continuación, queridas y pacientes lectoras 3

Decidí dividir este capítulo en dos porque me salió bastante largo, debo decir. Por ende, el próximo capítulo estará disponible en pocos días (En realidad podría subirlo mañana mismo o incluso ahora, pero primero quiero juntar aunque sea un review para no sentir que todos olvidaron esta historia uvu )

En fin, ¿Qué les pareció este avance? Decidí formar un poco de tensión añadiendo ciertos pretendientes para nuestra afortunada Jane, y con ello hablo de Dimitri y, no lo sé, tal vez… ¡Conejo! Eso sí, aún no estoy segura de si él la ve de una manera hermano mayor/hermana que debe proteger o realmente siente algo por esta pelirroja. Incluso no estoy segura de darle sentimientos oficiales a Dimitri, pero eso no importa, la idea es molestar a Jack xD

También tengo pensado desde hace tiempo crearle una historia a Adara, mi versión de Cupido y probablemente emparejarla con Jack. –refiriéndome a un fic externo, claro.- Bueno, primero a terminar este y después a pensar en lo demás.

Por favor, espero que no se hayan olvidado de esta historia y me dejen sus reviews. Prometo terminarla pronto, ¡Ustedes pueden aportar con ideas, claro! Por ejemplo ¿Qué les parecería si Pitch Black se apareciera en algún capítulo? ¿Demasiado? Aún no tengo nada concreto sobre el tema.

En fin, me despido queridas lectoras, les dejo la 2da parte dentro de esta semana. Recuerden, son ustedes mi mayor motivación 3

Próximo capítulo: Baile de invierno parte II