- ¡¿Entonces que esperamos?!- comento eufórico de la emoción.
El chico le guio por el camino que conocía a un parque extenso, alejándose de las casas y edificios.
Una vez estaban en un lugar más solitario el rubio hablo- quédate aquí, no te muevas.
- ¿por qué?
-si lo haces te voy a mostrar que no solo pateo duro-
Tratando de evitar una risa histérica ante el comentario del rubio, que fácilmente podía transformar su sentido a un chiste para adultos, solo se limitó a asentir mientras le veía alejarse varios metros, creyendo que le dejaría allí hasta que se detuvo a una distancia de alrededor de 20 metros.
Edward aplaudió, sacando una figura de un ave Félix mediana, le llegaba a la cadera, más o menos. Se alejó unos 10 metros más, repitió el proceso, sacando una esfinge. Así no hizo con diámetros de 10 metros cada vez más lejos.
Cuando le estaba perdiendo de vista, con solo poder ver una figura humana sin poder distinguirle vio que este no saco chispas o una figura, gritándole- ¡que sucede!- y esperando su respuesta.
-¡no te muevas!- alcanzo a escuchar.
El chico se movió de un lugar a otro repitiendo el proceso para hacer alquimia una y otra vez, sin acercarse demasiado y viéndolo constantemente, logrando que el mayor se pusiera nervioso.
Sin equivocarse, diría que estuvo media hora viendo al chico haciendo ese acto repetidamente.
Las repeticiones no paraban, cansando a Roy quien deseaba sentarse a descansar, en un momento opto por buscar alguna posición para sentarse, deteniéndose al ver a Ed acercarse de regreso a donde lo dejo.
Edward le miraba con insistencia, buscado algo que el otro no podía definir o tan siquiera imaginar, Roy prefirió interrumpirle para que terminara con ese extraño comportamiento. -sé que soy increíblemente guapo, pero no es mejor disimular un poco.
El chico se sonrojo a la par que se enfurecía con el hombre-No se trata de eso y eres un maldito egocéntrico, ¿sabías?
Mientras el más bajo parecía molestarse más a cada momento el otro solo soltó una risa sincera y dijo-Y así me amas.
….
Ese mismo día el rubio le "propuso" (si es que a una amenaza de muerte se le puede llegar a considerar una propuesta) que viviría junto a él y haría de critico a cambio, era poco decir que el azabache se sorprendió si el tiempo que se mantuvo en silencio no lo delato, seguro sus ojos abiertos a mas no poder lo hicieron.
Claro que aclararon algunos puntos, no hacer esto o aquello (mayormente que el rubio no le golpeara), Ed no permitió que el otro siquiera planteara que no era necesaria su ayuda económica; argumentando que no sería mantenido, él le daría más información de la alquimia, mantener en secreto lo que le diga hasta que se vaya, etc.
Sin presentar mayores complicaciones terminaron de presentar sus objeciones, para el azabache no era problema tener algo de compañía y el otro no llego a contarle, pero quería mantenerse alejado de su "vida cotidiana" (no es como si la considerara como su vida real), por ahora solo se mantendrían juntos por esos sucesos tan particulares, no tenían explicación, pero a cada uno le venía de maravilla el cambio que esto ocasionaba.
El más joven solo le dijo que desaparecería unas horas en lo que sacaba un par de cosas de su "hogar", él le dijo que no tendría problema, ya que su trabajo venía siendo más casero que otra cosa y las clases que impartiría en la universidad aun no empezaban esos días.
Así se separaron al salir del parque, que a cada paso provoco algo en ambos, lo ignoraron, dirigiéndose a el lugar que les correspondía.
Edward no paro de pensar en ningún momento, su teoría ya tenía fundamento, entendía un poco su funcionamiento, solo un poco en realidad, al menos ya sabía que se necesitaba cierta distancia, pero aun no el por qué era así, la relación con Mustang, cuanto duraría, como sucede. bueno, eran muchas dudas que aún no encontraba ni una pista sobre ellas.
Además… de alguna manera… sentía que no lo odiaba tanto, si era muy parecido al otro Mustang y él había crecido y madurado, pero era extraño, lo podía llegar a ver como algo así como un padre, no tenía buena relación con la palabra, pero, aun así, era como si lo sintiera más como… ¿un amigo? ¿Tal vez como algo así como su hermano? Era confuso, todo cuando se trataba del hombre, sin importar el mundo, era una molestia.
Seguro solo era por ser más accesible que el otro y un poco menos bastardo.
Vio con incomodidad que ya estaba a pocas calles de su departamento, creía que Alphonse debía encontrarse con el resto, como siempre, planeando cosas sobre los cohetes, aerodinámica y todo eso.
Ed se encontraba nervioso, el camino no fue tan largo como hubiera querido, pero no podía simplemente ir a la casa del hombre sin nada más que un cambio de ropa, incluso tenía un par de notas que podían llegar a servirle.
Junto con ese par de calles faltantes la adrenalina comenzaba a correr por su cuerpo, tendría que pasar desapercibido si no quería que él se enterara, no es que estuviera molesto con el pero aun así prefería no verlo por ahora.
Sin contar con un par de miradas de sus "conocidos" podía decir que no era muy sobresaliente, tal vez la idea de Mustang no fue tan mala al no dejarle ir en el estado en el que estaba, de otra manera tal vez hubieran creído que estaba borracho o al fin había perdido la cabeza.
Al estar en la esquina que daba con la calle donde se encontraba su departamento opto por mirar disimuladamente cerca de la pared, agradeciendo que la calle estuviera vacía y que gracia se quedara dentro de la tienda de flores en esos momentos.
Con cautela se acercó cada vez más al lugar, esquivando miradas curiosas, esperando que no fuera tan notorio su nerviosismo, caminando tan firme como le era posible. pero un toque en su hombro lo sobresalto, volteando su cabeza con rapidez en la dirección de esa persona y conteniendo el aliento al ver al oficial Hughes justo detrás de el con una expresión agobiada. - ¿Edward? – este dejo congelado a Ed ante su aparición - ¿te encuentras bien? Heid me pregunto por ti, se encuentra bastante inquieto. -le pregunto de manera lenta, con clara preocupación.
- yo...eemmm...claro, solo, es que, pensaba salir a hacer algunas cosas –
- ¿te vas otra vez? Heiderish se veía angustiado, ¿no le dijiste? sé que los viajes cansan mucho, pero, no deberías pasar ese tema por alto.
- no es nada, seguro solo será algo rápido - dijo tratando de sonreír, de una manera bastante falsa, estaba contra la pared, lo único que quería era irse de inmediato.
- ¿a dónde será esta ves? ¿quieres que le diga algo?
-NO- casi grito, un grito seco, preocupando más al de uniforme. Recobrando la compostura como pudo respondió más calmado y suave- solo… visitare a un amigo- aunque ya aseguraba que era casi imposible que se salvara de que Heid se enterara de su visita.
Él le miro con duda, la verdad llego a sorprenderle que el dijera aquello, quitando ese grito espontaneo, lo que más le llamo la atención fue que el chico rara vez usaba esa palabra, así que debía ser alguien que conocía bastante, o lo suficiente, suponía- está bien… ¿cómo se llama? ¿Tienes su número? A lo mejor Heid quiera comunicarse, creo que ya avanzo mucho su proyecto del cohete, ¿no?
La verdad, Ed ya quería retirarse, diciendo todo rápido, sin considerar que hubiera posibilidad de que tuviera alguna importancia. - Roy Mustang, no se su número, tengo algo de prisa, me espera, nos vemos oficial.
-Roy, ¿lo conoces? - cuestionó asombrado, deteniendo los pasos del chico que quiso darse un buen golpe contra la pared, con suerte uno tan fuerte como para dejarle inconsciente.
El rubio no supo que decir, se quedó quieto, sin mirarle, casi sin respirar, un nudo en su estómago que subía por su garganta, en parte al recordar que el hombre también le conocía en el otro mundo, ¿serían tan unidos como allá? Su muerte… rayos, aun se lamentaba ser en parte el causante de ella, y si aquí le conocía… era una tortura. Por qué tenía que recordar eso, justamente ahora.
-Él es un amigo mío ¿sabes? Nos conocemos desde niños, siempre fue un soñador… seguro por eso se llevan bien, ¿no? - trato de animar, solo obteniendo más silencio, agobiándose al ver la palidez del chico, casi jurando el ver como tembló ligeramente al tocarle el hombro, regresándolo un poco al mundo por lo que parecía.
Ya que este al sentir su mano se recuperó del shock lo suficiente como para hablar. - sí, eeemm, lo conocí hace poco, solo me pidió un favor, volveré pronto. - sin esperar camino rápido, ignorando todo y buscando el refugio más cercano que podía conseguir, es decir, ese pequeño departamento.
Casi podía asegurar que el otro le siguió poco después de ver como se alejó, parecía que su primer plan se tendría que cambiar y adaptarse a el pequeño inconveniente, cuanto odiaba actuar conforme a su instinto, era verdad que le ayuda mucho en situaciones de vida o muerte, pero no era tan bueno si de vida cotidiana se trataba.
Acelero el paso, cada vez más inquieto, deseando desaparecer por fin de la vista del hombre.
Avanzo hasta el edificio donde vivía, entro por el corredor hasta llegar a la puerta, sus pasos eran algo torpes al igual que sus movimientos, haciendo que el abrir la puerta de él departamento tardara más de lo que hubiese deseado, fallando más de una vez al tratar de meter la llave a la cerradura.
Entro tan pronto como la puerta estuvo abierta, cerrándola con más fuerza de la necesaria y apoyándose en ella arrastrándose hasta llegar al piso, recuperando el aliento que no sabía que le faltaba.
Ed permaneció como un ovillo mientras se recuperaba, con sus manos encima de su nuca. hasta que su cabeza logro enfriarse y recordarle que debía asegurarse de que en la casa no se encontrará Heiderish, podría asegurar que no sería así, a diferencia de él que solía dejar de lado algo si le aburría o lo consideraba innecesario, Heid era demasiado responsable, tan contrario como lo era con su hermano.
Si tenía algo de suerte él se habría ido a hacer el proyecto del cohete y dejo la casa sola, agradecía que no fuera tan extremista como lo sería el, ya que si Alphonse se hubiera ido de la misma manera que él lo había hecho lo más seguro que él hubiera puesto a alguien a vigilar el edificio y el departamento mientras él lo buscaba hasta debajo de los puentes.
No se movió ni un centímetro, solo espero mientras escuchaba si algún sonido surgía del interior del lugar, un minuto entero paso, segundo a segundo solo sentía su corazón agitado, el ligero sonido de su respiración era lo único que lograba interrumpir el momento.
Una gran exhalación vino antes de que se levantara algo agotado, arrastra sus pies hasta su habitación, al abrir la puerta, no tardo en agacharse frente a su cama y arrastrar su maleta de debajo de esta, posándola encima de las sabanas que cubría dicho mueble.
Paso por los cajones sacando un par deprendas de ellos, prefería no permitir que el otro le prestara sus ropas, además de que sabía que no desaprovecharía cualquier oportunidad para hacer alguna burla.
Aunque si lo pensaba bien, no se parecían tanto como hubiera creído, por un lado y quitando el hecho de que el otro era militar y era claro que había vivido cosas que el otro ni tan siquiera llegaría a ver, sus personalidades tenían pocas similitudes, no se le notaba tan... ¿a la defensiva? mejor dicho, se le veía más relajado, continuaba con parte de su carácter y su altanería, pero ya no era como si fuese el "yo todo lo puedo y todo lo sé" que era como conocía a Mustang.
Se lo agradaba, a decir verdad, era casi cómodo estar con ese hombre, si recordaba bien, era de los pocos que ha tenido que soportarlo mientras lo insulta y lo golpea, aun así, él quiere volver a verlo, normalmente se hubieran alejado para no volver a acercarse, era una persona bastante rara.
Continuo con su búsqueda, tomando un par de notas, con algo de suerte le ayudaría, creía tener por lo menos un poco de avance entre todo eso, y mientras su ropa fue guardada sin el menor cuidado quedando desperdigada por la maleta, esos papeles fueron guardados con todo el cuidado que pudo.
Volvió a su escritorio, encontrando un pequeño montón más de hojas, al tomarlas una de ellas salió y termino en el piso, al agacharse para tomarla vio que era el dibujo que hizo en una tarde mientras no tenía nada que hacer y dejo a su cerebro divagar, era un dibujo de un chico de alrededor de 11 años, completamente a blanco y negro, él se encontraba sentado en la compañía de un gato.
Fijo su mirada en el chico, su hermano, tal vez un poco más grande de cómo lo vio la última vez, quedo embelasado, casi admirando su trabajo, el sentimiento era demasiado fuerte, ese sentimiento de cariño, preocupación y.… esperanza, sus ojos de a poco se encendieron, una fuerza increíble le llego de algún lugar del cual desconocía dentro de sí, se levantó con prisa y energías renovadas, volviendo a su labor.
No se dio cuenta de la velocidad que tenía, pero cuando ya no hubo más que empacar se dio cuenta de que luego de eso no le tomo más de 5 minutos tener todo listo, cerro la maleta y la cargo probando su peso, estaba planeando ir por la puerta principal, pero un presentimiento lo detuvo, dejo la maleta en el suelo y se acercó a la ventana que daba al frente del edificio, tan disimulado como pudo asomo la mirada por un rabillo de la ventana, ahí lo vio, al oficial Hughes efectivamente estaba esperando a que el saliera, podía estar mucho mejor ahora, pero el tiempo era oro.
Su vista surfeo por la vivienda, hasta llegar a una de las ventanas que daba al callejón de al lado del edificio, avanzo hasta esta y calculo la distancia entre él y el piso, unos segundos bastaron para que confirmara sus acciones, la maleta fue la primera en bajar, pero a él le tomo un poco más, teniendo que sostener todo su peso en el marco dela ventana y su brazo izquierdo.
Al momento de soltarse trato de caer con el menor ruido posible, abajo, volteo a ambos lados en busca de personas, parecía que nadie le veía, tomo sus cosas, que afortunadamente no se habían desperdigado por el lugar, y fue en dirección contraria a donde se encontraba el oficial.
Su caminar fue apresurado hasta la casa/mansión del escritor con el que viviría, a paso firme se posó frente a la puerta, toco la puerta y espero, el ruido del interior daba a entender que al quien bajaba rápidamente las escaleras.
La puerta se abrió revelando al pelinegro, ambos se observaron unos momentos, uno miraba los rasgos del otro, parecía tener algo más en mente, mientras que quien se encontraba fuera simplemente seguía su costumbre, la de mantenerse firme ante su superior claro.
De un momento a otro, el rostro del más alto cambio, agrandando sus ojos y corriendo al interior del hogar, escucho como subió las escaleras y un poco inseguro Edward entro luego de unos momentos cerrando la puerta principal, dejando la maleta al lado de la entrada y siguiendo la ruta del hombre.
Al umbral de la puerta el inconfundible sonido de la máquina para escribir resonaba con un pequeño eco de fondo, Edward recargo su peso en el marco de la puerta mientras veía a Mustang inmerso en lo que fuera que estuviese escribiendo, notando que parecía escribir más rápido de lo que acostumbraba, prefirió no interrumpir, era fácil para el saber lo molesto que resultaban las interrupciones en momentos como ese.
No fue hasta un par de minutos después que finalmente sus dedos se detuvieron y leyó lo que había quedado en el papel, asintiendo satisfecho y al fin miro al de ojos dorados. -así que, ¿qué tal el viaje?
Un escalofrío le recorrió a la vez que desviaba su mirada, dejando de verle a los ojos-ha estado... bien- no tuvo la necesidad de voltear para poder saber que el mayor no cambio de posición intensificando su mirada, confirmando con el silencio del mismo que quería más que la vaga respuesta que obtuvo. -no fue tan bueno como lo planee.
- ¿Te encontraste con alguien? -cuestiono dudativo, percatándose de un encogimiento que presento el rubio y reformulando su pregunta. - ¿con quién te encontraste?
-...No creo que importe, en todo caso, creo que debería empezar con mi trabajo- Ed dio vuelta en sí mismo a punto de avanzar, pero siendo sostenido por el cuello antes de que eso sucediera.
- Sabes, si vamos a vivir juntos no está de más que me cuentes, de todas maneras, te iras pronto ¿no?
El chico abrió sus ojos, en verdad que ya se empezaba a sentir incomodo con este Mustang atento, pero no podía negar que, por lo menos, algo de razón tenía, si resultaba como él lo esperaba no se quedaría por mucho más que unas semanas o meses si algo le obstruye. - creo que... ¿conoces al oficial Hughes no es así?
- ¿Hughes? - pregunto desconcertado- ¡claro!, es un gran amigo mío, nos conocemos desde niños, no esperaba que lo conocieras también, pero ¿por qué la pregunta?
El menor se encogió de hombros y de nuevo tuvo que juntar valor para hablar-bueno... lo encontré hace un rato, menciono algo similar, quería saber si era cierto.
un poco de su antigua culpa llego, esta vez mas justificada, la misma hizo que terminara por bajar sus pupilas al suelo ante la atenta mirada de Mustang que no se despegaba de él.
y sin esperarlo, el mayor hablo. -no es por eso que lo preguntas - afirmo. - acaso... ¿también lo conocías allá? es decir, mmmm... ¿del otro lado?
Edward abrió los ojos al fin mirando al hombre, su boca se abrió y volvió a cerrar sin dejar escapar ningún sonido. decir que estaba sorprendido no terminaría de explicar lo que llego a sentir, su cerebro seco y sus intestinos apretujados junto con su corazón dejando de latir eran solo los efectos secundarios.
Quiso decir algo y cambiar el tema para nunca volver a tocarlo si era posible, pero a cada segundo que pasaba solo podía sentir como si tuviera unos engranes que comenzaban a quemarse en su cabeza.
-No tengo tan mala memoria después de todo, pero no parece que te traiga buenos recuerdos, ¿paso algo?, te voy a recordar que pronto ya no estarás aquí, creo que puedes contarme, de todas maneras, no le diré a nadie y tu prometiste contarme más.
Ed solo permaneció ahí, parado y notoriamente cohibido, analizando sus opciones, pero realmente sus pensamientos lograron hartarle, con algo así como un grito mental dejo su cerebro en completo silencio "suficiente", respiro hondo permitiéndose volver en sí.
Ya había tenido más que suficiente, desde que llego a ese mundo solo había dudado en todo, dudado de cómo actuar, en quien confiar, que hacer, no había parado en toda su puta estadía en ese jodido lugar, ese no era el, no podía ser él.
No podía creer que se permitiera pensar eso, pero era verdad, ahora ya tenía un camino que seguir para volver y si se trataba del bastardo no tenía que preocuparse por lo que dijera.
El otro le había dejado que meditara a gusto, en cuanto por fin volvió a posar sus ojos en el llego a intimidarle lo que vio en ellos, más que solo mostrar decisión sintió como si estos le atravesaran, casi sofocándole como en un incendio claro que no lo demostró, quizás solo un poco de asombro logro escapársele, y aunque no entendió la razón de esa reacción no le importo sonriendo ampliamente y respondiendo con toda la seguridad que podía mostrar.
-Sabes que bastardo, al demonio con todos, pregunta, soy un libro abierto.
Una gran risa del hombre que finalizo con una sonrisa socarrona al más puro estilo de Mustang casi molestaron a Edward, pero el hombre no le dio tiempo a que se retractara- bien pequeño, que sepas que no serán pocas preguntas.
muy bien, siento haber tardado, sucedieron muchas cosas y perdí mi avance, sumado a que aunque agradezco mucho a la única persona que comenta, pues eso, solo una persona comenta, así que supongo no es mi historia mas querida. estare trabajando en lo que continua para no dejarles hasta aqui pero espero perdonen que no sera mi prioridad por ahora, muchos proyectos estan en curso tanto personales como de la escuela. y olvidando todo eso, espero hayan disfrutado el capitulo, ¿opiniones, sugerencias, ideas? nos leemos^^.