Gracias Karenzita por el review, como siempre lo he dicho y lo dire, me hace muy feliz leer los reviews que me dejan, muchas gracias. Djo el cuarto capítulo )
Cap IV: Devuelto
La clase de Herbología siempre se había considerado interesante, y hasta cierto punto divertida. La profesora Sprout era una de las pocas maestras que dejaba poca tarea a los alumnos de grados superiores, como 6° y 7° año.
Ese día, trabajaban con un nuevo tipo de planta carnívora que la profesora había traído de sus vacaciones de verano en Brasil. Estaba muy orgullosa la profesora de esa planta, la había encontrado en una tienda exótica a un excelente precio y era muy valiosa la planta, al parecer los dueños de la tienda no sabían de su valor, solo le pidieron 3 galeones como pago por esa planta.
-¡Recuerden que deben tratar su tallo con mucho cuidado!-decía la profesora Sprout, repartiendo composiciones calificadas, la mayoría con E de extraordinario y una que otra S de Supera las expectativas.
-¿Entonces no te habla Ron?-preguntó Hermione a Harry, mientras dibujaban a la planta.
-No, dice que traicione su confianza y…-el chico sacudió la cabeza, lo cierto era que nunca pensaba que su mejor amigo se iba a comportar con el de esa forma.
Voltearon a ver al pelirrojo, que estaba sentado lejos de ellos, dibujando a la planta, tenía la cara enrojecida y sabían que era de ira, no hablaba con ninguno de sus compañeros de cuarto ni con sus amigos.
-¡Sr. Weasley! Tenga cuidado, no jale la maceta así o…-demasiado tarde, el chico había tirado la maceta al suelo y la planta no dejaba de retorcerse como si estuviera agonizando.
La profesora Sprout rápidamente reparo la maceta con un movimiento de varita, y empezó a regañar a Ron por ser descuidado, la planta valía miles de galeones aparte de que era rara.
-Es una planta muy fea que me tiene sin cuidado-contestó Ron a la profesora con desafío. Toda la clase se quedo en silencio mirándolo, nadie le había contestado así a la profesora y al parecer ella pensó lo mismo porque…
-¡Castigado Weasley! Este viernes te quiero ver en mi despacho a las seis-dijo la profesora furiosa y ordeno a los demás que siguieran dibujando la planta.
El Gran Comedor era siempre el lugar donde uno podía enterarse de los últimos chismorreos y rumores que circulaban en el colegio, y esa tarde no fue la excepción.
-¿Ron le contestó de esa forma a Sprout?-preguntó Ginny, escuchando con mucha atención todo lo que le habían platicado Harry y Hermione.
-Sí, además que no nos habla-afirmó Harry, volteando a ver brevemente al pelirrojo que estaba sentado en un extremo de la mesa con gesto furioso.
-No puedo creer lo que voy a decir, pero creo que tendré que escribirle a mamá-dijo Ginny con pesar.
-No será necesario Gin, si quieres que hable con él…-empezó a decir Harry, pero fue interrumpido.
-No te hemos preguntado Hermione ¿Te encuentras bien después de lo de…?-preguntó insegura la pelirroja.
-Sí, me di cuenta que no era la persona que buscaba-aseguró la castaña con completa tranquilidad.
-Me da gusto que lo tomaras así, Ginny y yo queríamos preguntártelo aparte que queríamos agradecerte por defendernos-le dijo Harry, tomando la mano de Ginny y sonriéndole.
-No fue nada chicos, primero es la amistad-les dijo guiñándoles el ojo-. Ahora debo de ir a la biblioteca por mi tarea de Runas Antiguas, los veo luego.
Ellos asintieron y ella se levanto de la mesa, camino hacia la entrada, donde se topo con Neville, a quien le dijo que olvidara lo sucedido con Ron, el pobre chico ya ni le había hablado por muchos días por temor a que Ron se subiera por las paredes.
-Oye Granger ¿Dónde esta tu comadreja?-le preguntó Malfoy, que pasaba caminando junto a ella agarrado de la mano de Pansy Parkinson.
-No vale la pena-contestó ella y siguió con su camino.
Malfoy se quedo estático, la Gryffindor no había respondido a su insulto, al contrario, lo había tratado como si fuera una basura.
En la biblioteca, Hermione ya había pasado 3 horas y finalmente había conseguido acabar la extensa traducción de Runas. Su mesa estaba llena de libros de Runas Antiguas y pergaminos, le había costado mucho trabajo conseguir un símbolo y tuvo que buscarlo en diferentes libros, eso la había atrasado bastante.
Recogió sus cosas, enrollo su pergamino con cuidado y lo metió a su mochila, tiro los otros pergaminos a la basura, regreso los libros a su estantería correspondiente y preguntó a la Sra. Pince si podía llevarse un libro de Runas, a lo que ella acepto. Ya estaba a punto de salir de la biblioteca cuando volteo a ver una estantería, y vio a Malfoy atareadísimo buscando algo en un libro, no dejaba de consultar el reloj.
"Es una tontería lo que piensas hacer Hermione" se decía así misma, pero sin poder evitarlo, se acerco a el.
-¿Necesitas ayuda?-le preguntó en voz baja, echando un vistazo a la redacción que era de pociones, ella ya había echo aquella el día anterior y sabía de lo que se trataba.
-No necesito la ayuda de una asquerosa sangre-sucia-le contestó el chico de malas pulgas, estaba completamente desesperado porque no lograba acabar esa composición.
Ella no hizo ningún gesto, le arrebato el pergamino y se alejo de el, se sentó en una mesa que estaba cerca de el, saco un libro de su mochila junto a su pluma y un frasquito de tinta. En menos de 5 minutos, ya había acabado la composición del Slytherin, que se le acerco, ella se paro de su mesa y le entrego el pergamino, diciéndole:
-Mi deuda esta saldada Malfoy, ya no te debo nada.
Malfoy no contestó nada, estaba demasiado ocupado leyendo la redacción, estaba perfecta y lo que se le hizo curioso, es que ella y el tenían casi la misma letra, por no decir idéntica. El profesor Slughorn jamás podría descubrir que el no había terminado su composición.
Cuando el levanto la mirada, descubrió que la chica ya no estaba, se había ido después de lo que le había dicho al parecer, miro la salida, imaginándose a la Gryffindor saliendo orgullosamente como siempre solía hacerlo al salir, no pudo reprimir una débil sonrisa.
En la sala común de Gryffindor, Harry y Ginny hablaban sobre el comportamiento de Ron y lo que debían hacer al respecto.
-Lo que podemos hacer es ignorarlo-sugería Harry, tratando de no hacer caso de las miradas asesinas que le mandaba el pelirrojo.
-Sí, aunque deberíamos de pedirle a Hermione que hablara con el o algo así-decía Ginny, mirando a Harry dulcemente.
-No lo se Gin, ella ya tuvo bastante con el, recuerda que Ron y ella terminaron su noviazgo y…
-Shss, no digas mas-le dijo la pelirroja, poniendo su dedo índice en la boca del chico para hacerlo callar, una mejor idea.
-¡Hola! ¿Qué hacen?-los saludó Hermione que iba llegando y tomaba asiento junto a ellos.
-Decidíamos como comportarnos con el tonto de mi hermano-contestó Ginny, señalando con la cabeza a su hermano que estaba sentado solo frente a la chimenea.
-¿Saben? Aunque no sea mi tipo, creo que al menos lo quiero como amigo-les dijo mirándolos seriamente la castaña.
Harry y Ginny se le quedaron mirando, luego ellos se miraron brevemente y Harry dijo:
-Tienes razón, nosotros pensamos lo mismo.
-¡Perfecto voy a hablar con el!-se paro del asiento bajo la mirada de sus amigos, y aunque ellos trataron de decirle que mejor después lo intentara, no hizo caso.
-¡Hola Ron! ¿Qué haces?-lo saludo alegremente, sentándose a su lado.
Ron se le quedo viendo, como si dudara de que estuviera con el de buena gana, sinceramente.
-¿Qué quieres?-preguntó de malos modos, al parecer no estaba de humor.
-Solo quiero que volvamos a ser amigos, es lo único que quiero-contestó serenamente, como si no hubiera escuchado su mal tono.
-Pero Harry y Ginny…
-¿Tu que hubieras hecho si Ginny no te hubiera dejado estar conmigo?-le preguntó la chica, viéndolo a los ojos.
-No le hubiera echo caso y hubiera estado contigo-respondió algo avergonzado.
-Exacto ¿Te das cuenta? Es lo que ella esta haciendo-le dijo dulcemente.
-Me he comportado como un tonto-dijo el chico, tapando su cara con sus manos-. He estado tan furioso que he hecho cosas horribles, como le conteste a Sprout y…
-Vamos hermanito, alégrate que fue ella y no McGonagall-le dijo que Ginny que se acercaba tomada de la mano con Harry, evidentemente habían escuchado la conversación.
-Perdónenme, en especial tu Harry, eres mi mejor amigo-dijo el pelirrojo, sonriéndole.
-No importa, son cosas que pasan pero recuerda que yo quiero mucho a tu hermana y jamás le haría daño-respondió el chico, también con una sonrisa.
-Sí, ahora que lo pienso, tengo que hablar con alguien ¡Hey Neville!-le dijo al chico que acababa de entrar por el retrato de la Dama Gorda.
El chico volteo y al ver que se le acercaba el pelirrojo, puso pies en polvorosa y empezó a subir rápidamente las escaleras a su dormitorio, Ron lo siguió y también lo hicieron Harry, Ginny y Hermione.
Cuando subieron al dormitorio, encontraron a Ron que estaba hablando seriamente con Neville, al parecer le estaba explicando su actitud. Finalmente, Neville acepto las disculpas de este y volvieron a ser buenos compañeros.
Parecía que todo iba a volver a la normalidad en Hogwarts, o casi.
Lejos, en la Prisión de Azkaban se escuchaba una conversación un tanto interesante.
-¿Entonces mi buen amigo Snape consiguió matar al viejo?-preguntó una voz que arrastraba las palabras a una mujer rubia, su esposa, Narcisa Malfoy.
-Así es, aunque eso era tarea de Draco me alegró de que no se le viera implicado-contestó la mujer, viendo a su esposo a través de los barrotes.
Azkaban no le había sentado nada bien a Lucius Malfoy, antes tenía el cabello rubio platinado igual que su hijo, brillante, ahora lo tenía todo sucio, sus ropas, antes de las mas caras y finas, ahora eran simplemente las que se les daba a los reclusos. Todo el oro que el Sr. Malfoy pudiera dar no servia para sacarlo de la prisión, había sido pillado hace dos años en el Departamento de Misterios y todo se le había venido abajo.
-No se que decirte Narcisa, ahora que no queda ningún mortifago en Hogwarts va a ser difícil que Draco haga su iniciación.
-Pero Lucius-empezó a decir la mujer alarmada ante lo que decía su esposo-¿No sería mejor que Draco hiciera su iniciación al acabar el colegio?
-¿Por qué lo dices Narcisa?-preguntó Lucius, recargándose en la sucia pared.
-Si hiciera su iniciación antes, lo podrían descubrir en el colegio y eso causaría muchos problemas-contestó Narcisa, tratando de sonar convincente.
-Tienes razón Narcisa, mucha razón, cuando salga de este asqueroso lugar hablare con el Sr. Tenebroso y le explicare todo-susurró Lucius, con un extraño brillo en los ojos.
Escucharon que unos pasos retumbaban en el suelo de piedra, se acercaba un mago, ahora el nuevo guardián de las celdas de Azkaban. Después de la renuncia de los Dementores, el Ministerio de Magia no había tenido otra opción más que poner a magos a vigilar a los prisioneros.
-Lo lamento señora, pero el tiempo de visita ha acabado-dijo el mago con voz ronca, señalando con la cabeza la celda.
-De acuerdo, volveré mañana Lucius-dijo Narcisa a modo de despedida y salio del pasillo, seguida por el mago.
Por lo pronto, había conseguido que su esposo aceptara que la iniciación de su hijo fuera al finalizar la escuela, ahora, debía de devolverle la cordura a su esposo, desde que se había metido con mortifagos noto que el hombre trabajador y humilde con el que se había casado se convertía en uno arrogante, presumido, nada modesto, y ella no tenía opción mas que seguirlo.
Solo esperaba hacerlo a tiempo, o las consecuencias serían muy graves.
