Conserva por siempre esa chispa para que ilumine por siempre tu ser, nunca ceses de buscar y siempre podrás encontrar.

Miguel Ángel Cornejo

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— ¿Qué quieres decir? —dijo Kagome sin poder creer la propuesta que Naraku les ofrecía, ¿Qué estaba planeando?

— ¿Tengo que repetirlo… de nuevo? — Preguntó Byakuya con molestia, ¿Por qué era tan difícil entender para los humanaos? —El fragmento por Inuyasha— resumió, estaba harto de dar grandes explicaciones y el grupito seguía dándole miradas melancólicas y de odio.

Todos guardaron silencio pensando en el sospechoso intercambio. La que más sufría por esto era Sango: La vida de su hermano, la única familia que le quedaba o Inuyasha. El fragmento le había devuelto a su hermano, aunque ésta también le estaba causando dolor. Pero no quería renunciar a él nuevamente y tampoco quería renunciar a su amigo.

Kagome miró a Sango de reojo, viéndola pálida y con sus ojos llorosos. Kagome sintió la opresión en su pecho, esto era una difícil decisión, no podía pedirle a Sango que renunciara a su hermano y tampoco podía entregarle el fragmento a Naraku, quien sabe qué tipo de deseo tenga en mente ese monstruo, pero Inuyasha dependía de ello y ella no podía permitirse perderlo.

— ¿Cómo sabemos que cumplirá con su palabra? — habló Miroku con voz dura. No quería decir que estaba aceptando el acuerdo, Miroku creía firmemente que Naraku salía ganando independientemente de la decisión. Pero, ¿Naraku entregaría vivó a Inuyasha? o ¿sólo estaba jugando con ellos?. Inuyasha era su mejor amigo- no, era más que eso-, era como un hermano y no iba a perderlo por los planes retorcidos de Naraku.

—Buena pregunta— confesó Byakuya, él tampoco estaba muy seguro de los planes de Naraku últimamente.

Eso no dio seguridad al grupo.

Shippo ocultó sus lágrimas en el pelaje de Kirara, que estaba transformada en su enorme tamaño. No entendía nada de lo que estaba sucediendo, ¿Cómo alguien podía ser tan cruel?...

— ¿Cómo esta I-Inuyasha? — Preguntó Kagome, con un nudo en la garganta, era demasiado tiempo sin saber de él y con la proposición del extraño intercambio no daba optimismo alguno.

Byakuya la miró ignorando a todos los demás, si sus sospechas eran correctas entonces Inuyasha no la estaba pasando bien, algo muy extraño estaba sucediendo entre Naraku e Inuyasha. Pero el hibrido platinado estaba vivo, era lo que le importaba al grupo humano, no veía la necesidad de ventilar más información de lo debido.

—Vivo— respondió.

Eso era de alivió escuchar para el grupo, pero ¿Cómo se encontraba?

Antes de que alguien pudiera preguntarle más, Byakuya decidió interrumpir —Seré honesto con ustedes, no sé nada sobre el estado de Inuyasha. Sólo sé que está vivo y eso debería de ser suficiente para ustedes escuchar, si tan interesados están en saber por él, entréguenme el fragmento y lo traeré de vuelta a ustedes.

Sesshomaru analizaba cuidadosamente a Byakuya para saber sí estaba mintiendo, pero la extensión parecía no hacerlo, sólo que ocultaba algo que no estaba diciendo. Sesshomaru quería matar a Byakuya por haberle hecho perder el tiempo enfrentándolo contra un falso Magatsuhí y mil demonios. Sin embargo, algo se lo impedía, la curiosidad sobre su medio hermano, aquél mestizo que tanto le aborrecía.

El silencio reinó y eso provocaba ansiedad en Byakuya, estar rodeado de sus enemigos, con simplemente tener a Sesshomaru alrededor era suficientemente intimidante.

—Una semana— Byakuya habló eliminando el silencio—Vendré en una semana para saber su respuesta—Les estoy dando mucho tiempo, espero y Naraku no se moleste conmigo por este hecho.

— ¿Veremos a Inuyasha? — Preguntó Miroku, mirando a Byakuya con desconfianza.

—No, sólo vendré a escuchar su respuesta. Dependiendo de su decisión, veremos si verán a Inuyasha o no. Si me disculpan, tengo que retirarme. Los veo en una semana.

Byakuya le dio una rápida mirada a Sesshomaru que pareció brindarle un gruñido no muy amistoso. Rápidamente se esfumó antes de despertar la ira de alguno de los compañeros del hibrido de ojos ambarinos o incitar al hermano mayor de atacarlo.

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Naraku lejos de Inuyasha, planeaba sus siguientes pasos a seguir.

Inuyasha pareció comportarse, veré cuanto puede seguir así, Naraku quería saber verdaderamente cuanto tiempo Inuyasha podría mantener esa terca actitud. Sí el hibrido de cabellos plateados seguía de manera luchadora, Naraku tendría que darle más lecciones. Pero si se comportaba de la manera adecuada –de la manera que Naraku quería-, podría ser más amable con él y recompensarlo por ello.

Los recuerdos de las noches anteriores con el joven hibrido de ojos dorados llegaron a su mente: Inuyasha luchando contra las cadenas para alejarse de él, su cuerpo tenso, con la mandíbula apretada duramente, gruñendo o gritando cuando ya no podía soportarlo más y tratando muy duro de no lloriquear ni mendigar. Naraku se recordaba a sí mismo dentro del platinado atormentándolo con el placer y el dolor, mientras lo escuchaba hacer deliciosos sonidos –Naraku no sabía si eran de odio o placer, pero para él eran igual de buenos-.

Se deshizo de esos pensamientos al sentir el calor en su entre pierna. Últimamente eran más recurrentes, Inuyasha siempre invadiendo sus pensamientos. No entendía el motivo para ello, jamás se imaginó llegar tan lejos, sólo iba a tortúralo –físicamente- y después matarlo. Así de sencillo iba a hacer todo. Pero no, algo más oscuro dentro de él se había hecho cargo y se metió con –en este caso en- Inuyasha de manera tan íntima. Siendo el primero en la vida del hibrido inu, había despertado en Naraku querer más, se había vuelto adicto a aquellos gritos y sensaciones que Inuyasha brindaba.

¿Cómo podía sentir esto por su enemigo?, aquél entrometido que le arrebató el amor de la mujer que amaba. ¿Cómo Inuyasha provocaba estas extrañas sensaciones en él?

Tal vez sólo era una ironía de la vida, hacerle despertar extrañas sensaciones por el ser que tanto despreciaba y odiaba. Naraku se encargaría de hacerle recordar a Inuyasha su lugar. Cuando finalmente quebrantara a Inuyasha de espíritu y voluntad, lo asesinaría porque ya no habrá nada que lo mantenga entretenido.

Tarde o temprano Inuyasha cedería y Naraku estaba seguro de ello.

Por el momento, Naraku disfrutaría de Inuyasha, porque ahora el hibrido más joven se había convertido en su cachorro, su juguete, su mascota y diversión.

Ahora la perla.

Naraku retomó sus pensamientos en la perla; Su deseo de ser un demonio completo seguía latente en él y fácilmente podría ir a recuperar lo que consideraba suyo por derecho –el fragmento-, pero esa obsesión de tenerla parecía no ser demasiado fuerte como antes. Naraku se conformaba con que la perla siguiera existiendo. No tenía el fuerte deseo de ir tras la perla, Los humanos serían tan fáciles de derrotar ahora… aunque Sesshomaru está con ellos, lo que creo que es curioso y complicaría algo las cosas, sin embargo, no quiero ir tras ella por el momento, quiero seguir manteniendo la falsa esperanza en Inuyasha.

Naraku sonrió con el pensamiento, era divertido ver a Inuyasha proteger tanto a sus amigos y ver la esperanza en sus ojos y palabras de que vendrían por él. Pero Naraku se encargaría que eso nunca sucediera y poco a poco le arrebataría esa idea a "su cachorro".

¿Qué hace Sesshomaru con el grupo humano?, Esa pregunta le daba curiosidad a gran medida. No entendía los motivos para que el demonio completo estuviera con ellos, ¿Acaso Sesshomaru se preocupa por Inuyasha?, Eran hermanos sí, y como cualquier hermano su relación natural es cuidar del otro a pesar de todo, pero estos hermanos no tenían esa clase de relación -o por lo menos no eran evidentes-.

— ¿Qué extraño cambio de corazón, Sesshomaru? ¿Qué lo habrá provocado? — se preguntaba Naraku a sí mismo, caminando de un lado a otro en su guarida. Recordando divertido cuantas veces había puesto a los hermanos pelear entre sí, utilizando a Sesshomaru a su conveniencia, aunque al final ninguno de los dos terminaba asesinado –para desgracia de Naraku en su momento-. Aunque ahora agradecía esto.

Supongo que tengo que agradecerte Sesshomaru, no hubiera llegado tan lejos con él si lo hubieras asesinado.

Naraku tenía un gran respeto –e incluso admiración- por Sesshomaru, quería ser cómo él, por ello había tratado de absorber su cuerpo en múltiples ocasiones, aunque falló miserablemente en cada una de ellas. Después, imitó algunas de las cosas de la armadura de Sesshomaru en su nuevo cuerpo. En algún momento cuando Naraku se cansará de jugar y esconderse, irá por el fragmento, pedirá su deseo y se convertirá en un demonio completo; siendo un demonio en toda su totalidad, demostrará ser mejor que Sesshomaru.

Cuando llegue ese momento, puedo incluso reclamar los títulos y terrenos de Sesshomaru, sonrió con complacencia en el pensamiento.

No se preocuparía por ello por ahora, Inuyasha era muy buen sustito para tranquilizar sus deseos por la perla o cualquier otra cosa. Naraku merecía un descanso, después de todo lo que ha hecho –Inuyasha era el culpable de esto no lo iba a olvidar-, ahora tenía a Inuyasha y todo bajo control, por lo que se tomaría la merecida relajación que necesitaba y con ello le daría a Inuyasha un día o dos de descanso para que sanará. También para averiguar si Inuyasha sería lo suficientemente obediente de cumplir una mínima orden: Terminar de comer todo lo que Naraku le llevará.

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No tenía sentido, nada de lo que hacía Naraku tenía sentido y sólo tenía un único fin: Lastimar. Y ahora lo estaba haciendo, cumpliendo ese propósito de manera tan perfectamente cruel.

Seguían sin decirse una palabra los unos a los otros, cada quien en sus pensamientos: Sango cuidaba de Kohaku –quien aún no despertaba-, Kagome consolaba a Shippo, Miroku preparaba algo de comer junto con Kaede para el grupo y Sesshomaru se había ido justo después de que Byakuya se fuera.

Todos luchaban por la ausencia de su amigo, su único alivio era saber que estaba vivo. ¿Entregarían el fragmento por Inuyasha? No lo sabían, había tantas cosas contraproducentes en esa acción.

¿Cómo habían secuestrado a Inuyasha?

Muchas situaciones pasaron, y conociendo como era su hibrido amigo, tal vez si fue fácil para Naraku… A veces la ingenuidad, la imprudencia y curiosidad de Inuyasha sacaban lo mejor de él.

Las motivaciones de Naraku eran un misterio, ¿Por qué secuestrar a Inuyasha? ¿Por qué no venir por el fragmento en primer lugar?

¿Por qué…?

Había tantas preguntas, pero ninguna respuesta.

De pronto Kagome recordó la última charla con Inuyasha y había algo especial de ella.

….

Lo siento, Inuyasha.

No tienes por qué disculparte.

Me siento frustrada… por no poder hacer nada.

No te preocupes por eso Kagome… Además, si Naraku y Magatsuhí son los culpables del sello de tus poderes, es porque tienen miedo de lo que debes de ser capaz de hacer.

.

¿Podía ser eso?... ¿Naraku teme de Inuyasha? o tal vez, nos teme a todos nosotros y trata de… No, no se lo permitiré, Inuyasha volverá con nosotros. Volverá conmigo.

La determinación vino a Kagome, no permitiría que Naraku ganara. Podrían tener un fragmento, no tener la perla y no tener a Inuyasha. Pero ella lo encontraría, con una semana sería suficiente, encontrarían a Inuyasha y enfrentarían a Naraku para acabar con él de una vez por todas.

—Una semana— murmuró Kagome a sí misma.

Shippo la miró en la confusión con lágrimas aún frescas en sus mejillas — ¿Kagome?

—Una semana— repitió Kagome.

Atrajo la mirada de los demás, quienes la veían con tristeza y confusión. No comprendían la energía renovada de la joven miko.

Kagome tenía que explicarles a sus amigos y tenía que hacerlo rápido.

—Una semana, tenemos una semana para encontrarlo. Si lo encontramos antes, aún tendremos el fragmento.

—Y Kohaku seguiría con vida— susurró Sango.

Kagome logró escucharla y asintió—Sí e Inuyasha estará con nosotros. Pero tenemos que hacerlo ya, no hay tiempo. Y después, después nos enfrentaremos a Naraku.

—Pero Kagome, tú no tienes…

—No pienso quedarme con los brazos cruzados sin hacer nada— Kagome interrumpió a Shippo, tratando de no sonar demasiada molesta y exasperada hacía el joven zorrito.

Todos miraron sorprendidos la actitud de Kagome, parecía tan… esperanzada.

Sus pensamientos fueron olvidados al seguir viendo a la chica frente a ellos.

—Él nos necesita… —el dolor nuevamente reflejado en los ojos de Kagome, pero la determinación seguía ahí —y ya es hora de que Naraku pague todo el daño que ha ocasionado.

Miroku trató de forzar una sonrisa y contagiarse de la actitud de Kagome— Lo haremos. Iremos por Inuyasha y después tras Naraku.

Kagome le brindó una sonrisa, la esperanza brillando en su mirada. Miroku entendió que, sin ella, probablemente ellos se hubieran roto y ahogado en la culpabilidad por lo sucedido.

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Magatsuhí buscaba un cuerpo donde mantenerse establemente. Había encontrado algunos, pero nunca llegaban a sus estándares. Nunca ninguno se compararía a su propio cuerpo, pero no podía hacer nada para remediarlo.

Disfrutaba de su poca "Libertad", estar encerrado dentro de la perla y ser condenado a pelear contra Midoriko, era desgastante y tormentoso. Tenía que hacer que Naraku y esa miko que acompañaba al otro hibrido lo remplazaran para siempre.

Pero no, Naraku quería esperar y eso lo hacía volverse loco. No podía disfrutar de estar fuera de la Shikon, si no estaba en su propio cuerpo y con nadie que le pudiera asegurar que estaría completamente libre.

Si no lograba su objetivo volvería a estar encerrado y vivir su condena.

Tenía que buscar un plan, tenía que hacer que cualquiera de los dos grupos – ya sea Naraku o los humanos- obtuvieran la perla completa y pidieran un deseo. Tenía que envenenar sus mentes y hacer que pidieran el deseo equivocado para que la perla pudiera seguir existiendo y él escapar de su prisión.

Al parecer nadie notaba ese comportamiento de la perla, ellos no eran los que pedían verdaderamente los deseos, era la perla que lograba de alguna manera entrar a la mente débil de la persona o demonio y hacerlos desear algo en donde la perla se viera beneficiada y pudiera perdurar por siempre.

Nadie lo sabría, porque él no hablaría y nadie entendía la Shikon como él.

Ahora, tenía que encontrar un cuerpo, idear bien un plan y esperar la oportunidad perfecta para realizarlo.